La Voz Pentecostal

Permanecer en la vid para dar fruto

· 64 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la confianza en la voluntad divina y la importancia de mantener una unidad espiritual con Cristo. Usted encontrará también consejos nutricionales y una propuesta culinaria para innovar en su cocina.

Bienvenida y Oración

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la Radio Abigail, dirige el programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal; este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida.

Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos del programa que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.

Amado Dios, le damos muchas gracias por este día tan especial, porque en este día usted me permite existir. Me acerco con gratitud en mi corazón por el regalo de vivir y haber despertado en esta mañana sabiendo que puedo sentir su presencia. Ayúdeme para enfrentar cada desafío del día, incluso en medio de mis ansiedades y mis angustias.

Padre, le agradezco por mi hogar, por mi familia, porque tengo un techo que protege mi sueño y gracias porque usted pone alimento en mi mesa. Reconozco que usted, mi Señor, nos da la dicha y la bendición de una vida feliz y dichosa, no tan solo a mí, sino para todos los que por misericordia hemos creído en su nombre y que usted un día tan especial perdonó nuestros pecados. Por eso, Señor, que usted cada día inunda el sendero que vivimos con su amor y nos acompaña en cada paso que damos.

Peticiones de Oración

Oro, Señor, por los matrimonios y confiamos que usted está bendiciendo, muy en especial, los matrimonios jóvenes. Oro por la unidad de la familia, porque cada día vemos cómo se destruyen las familias. Usted bendijo el santo estado del matrimonio aun cuando el hombre guardaba su inocencia; por eso ruego, Señor, para que permanezca siempre la familia unida a través del matrimonio.

Oro por los jóvenes y por los que no son tan jóvenes que son presos de tantas adicciones. Oro pidiendo protección y cuidado para los niños; oro por los abuelos y por las abuelas olvidadas. Usted es el que vuelve el corazón de los hijos hacia los padres y de los nietos hacia los abuelos. Doy muchas gracias a Dios Altísimo porque yo tengo esa bendición; tengo la bendición de tener a mis hijas, mis nietos y mis nietas que vienen a mí. Para mí es un tesoro especial, porque mis nietos y nietas son mis coronas.

Señor, yo oro para que usted proteja al huérfano y a la viuda y que siempre haya sustento en ellos. Yo sé que usted mantiene sus promesas y que siempre está bendiciendo al huérfano porque usted es el padre del huérfano y es el esposo de la viuda. Oro, Señor, por la apertura de los presos de la cárcel; usted sabe a quién abre puertas y a quién cierra puertas.

Oro por los trabajadores de la salud, protéjalos y cuídelos por estar en constante peligro por tantas enfermedades contagiosas y por la labor tan especial que hacen para la comunidad en general. Oro para que usted proteja desde la más alta eminencia hasta el trabajador más sencillo, incluso por el camillero. Oro por los enfermos, porque sé que hay muchos que a esta hora luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas esperando su misericordia. Pedimos que usted extienda su mano de poder sobre ellos.

Oro pidiendo que haya un cese de la guerra y muy en especial pedimos por la paz de Jerusalén. Oro para que usted sane esta tierra porque nuestra tierra está enferma y necesita ser sanada; solo usted, mi Señor, puede poner la mano suya, que es poderosa y grande, sobre esta tierra y sanarla.

Oro muy en especial por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena, y por el honorable directorio. Yo oro para que usted, Señor, bendiga sus vidas y le dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado.

Pido también por las autoridades civiles del país, muy en especial por la máxima autoridad del país y los que con él gobiernan. Pido una bendición especial también para las autoridades civiles de nuestra comuna, muy en especial por el alcalde, porque él tiene la gestión administrativa con el Consejo de la Municipalidad para tomar decisiones. Ruego que ellos sean usados para el bien de nuestra comuna.

Bendiga a toda institución de beneficencia que existe en la comuna, muy en especial los que albergan a los ancianos. Oro también por bomberos y carabineros, ya que ellos arriesgan su vida en cada procedimiento. Bendiga, Señor, la audiencia de este programa.

Confiamos, Señor, que usted nos bendice grandemente porque hemos recibido el día de ayer un beneficio muy grande. Le agradezco, mi Señor, por mi nieto primogénito, Matías Martínez Riquero, ya que a través de él recibo esta bendición, porque ya este programa puede ser leído también a través de internet y también puede ser escuchado. Bendiga muy en especial la audiencia de este programa, porque ahora va a tener la bendición de escuchar y puede también leer. Para usted, mi Dios Altísimo, reciba toda la honra, la gloria y la alabanza en el nombre que es sobre todo nombre, por el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén y amén.

Pan de Vida: El Propósito en el Sufrimiento

Doy muchas gracias a mi Dios Altísimo porque ya estamos juntos un día más a través de este programa con nuestro pan diario. Comenzamos poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios, pero también con nuestro pan de vida, para tener un día dirigido por la palabra bendita de nuestro Dios.

Job 42:7 — Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros porque no habéis hablado de mí lo recto como mi siervo Job.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida porque nos está hablando de un propósito en el sufrimiento a través del varón Job. Tras predicar en una iglesia, un varón misionero nos cuenta que conversaba con una mujer que tenía una enfermedad crónica. Ella explicó que había orado, ayunado y confesado sus pecados, haciendo todo lo que le dijeron para sanarse, pero seguía enferma, así que pensó que era culpa suya.

A este varón le entristeció su confesión. Le habían dado una fórmula espiritual para solucionar su problema, pero ella se culpó cuando no funcionó. La antigua fórmula dice que si sufres es porque pecaste. Cuando Job perdió trágicamente su ganado, hijos y riqueza, sus amigos aplicaron esa fórmula con él. Elifaz sospechaba de la culpabilidad de Job, como lo dice el libro de Job en el capítulo 4, versículo 7. Bildad incluso le dijo que sus hijos habían muerto porque él había pecado, en el capítulo 8, versículo 4.

Sin saber la verdadera causa de la tragedia, lo atormentaron con razones simplistas para su dolor, y más tarde Dios los reprendió. El sufrimiento es parte del vivir en un mundo caído; puede suceder por razones que nunca sepamos, pero Dios tiene un propósito para ti más allá de tu dolor. No se desanime cayendo en fórmulas simplistas, porque al Médico Supremo le podemos pedir una palabra que nos ayude a sanar y no que sea para lastimar a otro.

Si usted hoy tiene un sufrimiento, piense que Dios puede tener un propósito en él y acuda al Médico Supremo. Dígale: «dame palabras para sanar, no para lastimar», porque a veces lastimamos como fue Job lastimado por sus amigos, que lo juzgaron sin saber que Dios estaba haciendo que Job recibiera una prueba.

Nosotros tampoco estamos exentos de la prueba aunque caminemos íntegramente. A Job Satanás lo pidió para zarandearlo, como también encontramos en el Nuevo Testamento que Satanás pidió al Señor a Pedro para zarandearlo como a trigo. Pero Dios, por su misericordia, pidió que no tocara su corazón. A veces no entendemos el plan de Dios, pero Él está en todo momento en la prueba.

A veces es necesario que seamos probados porque el Señor quiere tratar con nosotros. No debemos seguir pensando que el sufrimiento es siempre por pecado. Solo debemos pensar que Dios es el que nos está escuchando.

1 Juan 5:14 — Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye.

Se da cuenta usted cómo lo escucha: Dios nos oye si pedimos conforme a su voluntad. A veces pedimos fuera de la voluntad del Señor, pero lo que Dios nos ha enseñado a través de Jesucristo es que siempre se hace la voluntad de Dios, la cual es buena, agradable y perfecta.

Un varón que servía en el equipo de asistencia de su iglesia tenía la tarea de orar por las peticiones escritas en el banco: la salud de una tía, las finanzas de una pareja, que un nieto encontrara a Dios. Como los pedidos eran anónimos, raras veces oía los resultados y se preguntaba si Dios realmente escuchaba.

Recordó ruegos especiales, como el de alguien que quería tener un hijo pero no tuvo respuesta durante años, o el de alguien que pidió que su padre creyera en Cristo pero murió sin haberlo manifestado. Sin embargo, a través de los siglos hay millares de ejemplos en los que Dios inclinó su oído: a Israel bajo la esclavitud, a Moisés en el monte Sinaí, a Josué en Silgar, a Ana por un hijo y a David para ser librado de Saúl.

La palabra «oye» significa prestar atención y responder tras haber escuchado. Al acudir a Dios hoy, confiemos en su oído atento. Dígale usted con sus propias palabras: «Padre, acudo a ti confiado en que me oyes, porque lo prometiste». Haga una pausa para considerar qué fue lo último que le pidió a Dios y por qué se motivó a pedir tal cosa.

La confianza que debemos tener está en 1 Juan 5:14: «Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad… él nos oye». Gloria a Dios, Dios está escuchando, no hay duda alguna. Él nos bendice por nuestro pan de vida para que tengamos confianza y creamos que Dios es real y que le escucha a usted, me escucha a mí y escucha a todos los que acuden a Él.

Datos y Consejos de Salud

Continuando con el programa, ya tenemos este espacio de los datitos y los consejos, donde encontramos secretitos que no sabíamos. Por ejemplo, no sabíamos que una taza de pimiento rojo cocido tiene más vitamina C que una naranja, cubriendo más del 200% de lo que necesitamos al día.

También, con apenas una taza de espinacas cocidas ya tiene casi la mitad de la vitamina A que su cuerpo requiere diariamente. Podemos usar las espinacas para las ensaladas con lechugas, aunque eso sí, tiene que ser cruda.

La col rizada es una joya oculta; una sola taza cocida nos aporta más del 1000% de las vitaminas que necesita. Tampoco debemos subestimar a la zanahoria: una mediana es suficiente para cubrir más del 200% de la vitamina A diaria.

Si sufrimos de molestias, la piña fresca es nuestra aliada porque contiene bromelina, una enzima natural increíble para desinflamar las articulaciones. Otro truco natural es comer beterraga; la puede usar de diferentes maneras, como en un jugo, que le da fortaleza si tiene sus defensas bajas.

Sugerencia de Cocina

Ahora les traigo una sugerencia para la cocina, para que podamos ir innovando. Como ya está avanzada la hora, son las 11:47 de la mañana, es solo una sugerencia que puede hacer cualquier día de la semana. Hoy sugerimos una pasta con salmón ahumado.

Para una persona, necesitamos: 125 gramos de lámina fresca de lasaña, dos cebolletas, 80 gramos de espinaca, 60 gramos de salmón ahumado (dos lonjas), medio limón, 5 gramos de parmesano y una cucharada de requesón. El tiempo de cocción es de ocho minutos.

La preparación es la siguiente: poner agua a hervir. Cortar las láminas de la lasaña por la mitad a lo largo y luego en tiras de dos centímetros. Limpiar la cebolleta y picarla fina junto con las espinacas y la mitad del salmón. Rallar fina la piel del limón y luego el parmesano.

En una sartén de 28 centímetros a fuego alto, echar un chorrito de aceite de oliva y añadir la cebolleta, las espinacas, el salmón cortado y la piel del limón. Añadir la pasta a la sartén y verter con cuidado agua hirviendo hasta cubrirla (unos 250 ml). Dejar que burbujee durante cuatro minutos o hasta que la pasta haya absorbido casi toda el agua, revolviendo con frecuencia.

Apagar el fuego, rociar por encima con jugo de limón, incorporar el requesón y el parmesano, y sazonar a gusto. Trocear por encima con cuidado el salmón restante y terminar con un toque de aceite de oliva extra virgen si lo desea. Durante la próxima semana les entregaremos más recetas de pastas para que sigan innovando.

Ilustración de Pasta con salmón ahumado

Receta del día

Pasta con salmón ahumado

  • 125 gramos de lámina fresca de lasaña
  • 2 cebolletas
  • 80 gramos de espinaca
  • 60 gramos de salmón ahumado (dos lonjas)
  • 1/2 limón
  • 5 gramos de parmesano
  • 1 cucharada de requesón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 250 ml de agua hirviendo

Preparación

  1. Poner agua a hervir.
  2. Cortar las láminas de la lasaña por la mitad a lo largo y luego en tiras de dos centímetros.
  3. Limpiar la cebolleta y picarla fina junto con las espinacas y la mitad del salmón.
  4. Rallar fina la piel del limón y el queso parmesano por separado.
  5. Calentar una sartén de 28 centímetros a fuego alto con un chorrito de aceite de oliva.
  6. Echar la cebolleta, las espinacas, el salmón cortado y la piel del limón.
  7. Añadir la pasta a la sartén y verter con cuidado el agua hirviendo hasta cubrirla.
  8. Dejar que burbujee durante cuatro minutos o hasta que la pasta haya absorbido casi toda el agua, revolviendo con frecuencia.
  9. Diluir la consistencia con un poco más de agua si fuera necesario.
  10. Apagar el fuego, rociar con jugo de limón, incorporar el requesón y el parmesano, y sazonar a gusto.
  11. Trocear por encima el salmón restante y terminar con un toque de aceite de oliva extra virgen.

Lectura de la Palabra

Ya estamos de vuelta. Ahora estamos listos para abrir la palabra de nuestro Dios, las Sagradas Escrituras, y lo haremos en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 15, versículo 4. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Juan 15:4 — Permaneced en mí y yo en vosotros como el pámparo no puede llevar fruto por sí mismo si no permanece en la vid así tampoco vosotros si no permanecéis en mí.

Oración por la Revelación

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos instantes de oración. Amado Dios, tenemos con nosotros el privilegio de tener su palabra leída, por lo cual le damos gracias, Señor, por habernos dejado su palabra escrita para estos tiempos.

Señor, le agradezco este gran amor que usted tiene para nosotros, porque está reflejado en su palabra; cada día nos sorprendemos con ella por lo que nos revela. Oro, Padre, para que a través de su palabra seamos bendecidos y bendecidas.

Oro para que usted traiga a mí, por el Espíritu Santo, la revelación divina de su palabra. Use usted, mi Señor, mis labios; tome dominio de mi vida para administrar su palabra. Necesito la unción para dar.

Necesito también que el Espíritu Santo pueda estar tocando las vidas de los que escuchan para oír y detenerse en esta su palabra, la revelación que hoy usted, mi Dios, nos permite tener a través de ella. Yo se lo ruego, Padre, que esa unción venga a mí en el nombre de Jesús, para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Una Relación Personal

El título de su palabra es: Una relación personal. Una de las cosas que más llama la atención en el cristianismo es su fuerza de cohesión. Aprendemos de la física que la fuerza de cohesión es la que mantiene unida entre sí las moléculas de un cuerpo.

Esta fuerza es grande en lo sólido, mucho menor en los líquidos e insignificante en los gases. Pero esa fuerza de cohesión está allí, y en el cristianismo se ve y se aprecia tal elemento que identifica a los creyentes: su unidad espiritual.

A través de la historia, algunos han pretendido aprovechar tal unidad espiritual para arribar en una especie de unidad orgánica o funcional que nunca ha tenido éxito. Incluso en expresiones del cristianismo que parecen monolíticas, encontramos distintas escuelas o tendencias a pesar de sus jerarquías.

En el cristianismo, donde se aprecia una fuerza de cohesión única, primero, esa fuerza actúa para mantener a los creyentes unidos a su maestro y, en segundo lugar, les posibilita una unidad entre sí que rompe barreras raciales, de cultura o de idioma.

Jesucristo explicó tal fuerza de cohesión en sus propias palabras que aparecen citadas en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 15.

Juan 15:5 — Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí, y yo en él, este da mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Como suele suceder, Jesús utiliza ejemplos comunes para ilustrar verdades que de otra manera serían imposibles de captar. En este caso, ilustra la unidad y esa identificación que existe entre el maestro y su discípulo con la vid y los sarmientos.

Para todo el mundo es evidente la vida que se comunica en las vides o parras que llevan su jugo vital hasta los sarmientos y que a su tiempo se convertirán en las uvas maduras que todos saboreamos. La separación de los discípulos de su maestro solo produce sequedad y, finalmente, la muerte.

Juan 15:6 — El que en mí no permanece, será echado fuera como sarmiento, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

Si la unidad de los creyentes con su maestro es tema de admiración para los demás, pero es también tema de envidia y de aborrecimiento ante un mundo lleno de deseo de que fracasen y se pierdan, así como ellos están perdidos. Pero Jesús explica que en esta unidad la base es el amor.

Juan 15:9, 12-13 — Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Este es mi mandamiento: Que os améis los unos a los otros, así como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

Jesús de Nazaret llevaría esta enseñanza a su demostración práctica al ofrecer su vida por los suyos. En el momento en que estas palabras se decían, la mente de aquellos hombres que rodeaban a Jesús quizá mal entendía alguno de esos conceptos o simplemente eran incapaces de seguir el hilo central.

Se requería del ejemplo para que la luz se hiciera en la mente y, mejor aún, en los corazones de los discípulos. La unidad que se manifiesta entre los creyentes obedece primero a la que estos pueden experimentar con su maestro.

Aquel que puso su vida por los amigos llevó hasta las últimas consecuencias la idea de que él era la vid y sus seguidores los pámpanos o sarmientos. Es fundamental la asociación de los creyentes, que no están forzados a ser uno, ni buscan la unidad como una meta; simplemente tal condición se da y existe.

Existe también una advertencia para estos seguidores tan humanos en sus reacciones.

Juan 15:18-19 — Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fueseis del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, sino que yo os he escogido del mundo, por eso el mundo os aborrece.

Parece que el cuadro perfecto se rompe de súbito ante esta realidad de la que no se puede escapar. El hombre en su estado natural no puede aceptar la idea de que exista un grupo de personas que efectivamente pueda ser diferente a él; si puede destruir tal concepto lo hará y, si no es posible, al menos se conformará expresando su odio.

De esto último tenemos vivos ejemplos a través de las multitudes de persecuciones de las que han sido víctimas los cristianos a través de la historia, incluso en nuestro tiempo. Por la herencia del pecado que nos atenaza, el hombre responde al amor con odio porque no puede entenderlo y es mejor destruirlo.

Cuando el ser humano no comprende algo, entonces sus propios dogmas se hacen presentes para opacular y escuchar, porque echa por tierra cualquier intento de hacer algo diferente. De esto saben de primera mano los estadistas, refiriéndome a los que están en la cosa pública por vocación antes que por conveniencia personal.

Los estadistas son los que sufren la oposición más feroz cuando sus buenas intenciones se estrellan ante las costumbres, intereses y dogmas de partidos o grupos interesados en que las cosas sigan como están.

La relación personal que Jesús establece con lo suyo se basa en el gesto desinteresado al ofrecer su vida por rescate por muchos, y con ello puso su sello de amor a tal entrega. Además, considera a los suyos sus amigos.

¿Le parece muy lejano todo esto? ¿Cree quizás que todo lo sucedido en aquel tiempo es relevante solo para esas personas? Quizás piense que vivimos en otras circunstancias o problemas que nadie quisiera tener, pero si hemos de ser honestos, reconocemos conceptos como el amor.

El amor ha sobrevivido al tiempo y a la circunstancia. De hecho, es el amor el que logra relacionar a las personas, aunque a veces se confunda con otras emociones y sentimientos a los que somos tan proclives. No le hablo aquí de emociones superfluas.

De lo que aquí se trata es de visualizar la unidad de los creyentes con el Señor a través del sacrificio que Él realizó por lo suyo. Fue por amor real, capaz de poner su vida en rescate por muchos.

La relación personal con el creador es posible, solo debe establecerse según sus propios términos y no por los nuestros, y en este caso, a través del sacrificio de Jesucristo quien llamó a lo suyo sus amigos. Dispón tu corazón y tu mente hoy para recibir con fe el gesto de amor de aquel que amó a lo suyo hasta llegar al punto de entregar su vida por ellos.

Oración Final y Peticiones

Gloria a Dios, Dios nos bendice hasta por su palabra. Sin duda, Dios ha hablado hoy a sus hijos. Vamos a dar gracias. Amado Dios, le damos muchas gracias porque primeramente hemos sido exhortados por el Espíritu de verdad.

Oramos, Señor, para que su palabra no haya pasado desapercibida, sino que podamos nosotros ya estar meditando en ella, y pedimos su ayuda para que el consejo de su palabra sea llevado a la vida práctica de cada día.

Señor, todo lo podemos en usted, mi Cristo amado, porque usted nos fortalece y nos ayuda a poder vivir en el espíritu de verdad con que hoy por su palabra nos ha hablado. Necesitamos su dirección y su guía para que en su misericordia nos ayude a comprender el propósito divino de su palabra.

Amado Dios, en esta última oración nos detenemos a pedirle que por favor esté obrando en los que están en la sintonía de este programa. Señor, yo sé que hay enfermos en la sintonía y que tienen necesidad de que hoy usted les toque con su poder.

Usted nos ha dado esa autoridad y potestad; por su palabra dijo: pongan las manos en los enfermos y ellos sanarán, y estas señales seguirán a los que creen en mi nombre. La promesa está en la vida porque Dios no cambia, no se muda ni cambia de parecer. Si dijo que hoy Él va a sanarte, Él te va a sanar; si crees, verás la gloria de Dios.

Señor, también pedimos por esta lista. Necesitamos que usted esté obrando sanidad para la gloria de su nombre. Confiamos que su voluntad es hecha, no la nuestra, pero humildemente pedimos que obras y milagros sean hechos en su nombre para estas personas que creen en el poder de la sanidad divina.

Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de la iglesia Ipechi del Monte, por sanidad. Pedimos también sanidad para el pastor Iván Romero Toledo de Ipechi, Auquinco; mi hermano ha estado enfermito, Señor, tóquele usted por misericordia a esta hora. Pedimos que usted se glorifique en sus siervos que necesitan estar en pie para dirigir su obra.

Oramos por mi hermana Teresita Flores, por la sanidad de su pastora, de su vecina y de su hija. Oramos por la petición de mi hermana Laura Senco, por mi hermano Eduardo González pidiendo sanidad para la vista. Oramos por mi hermana Rosita Veloso, por mi hermana Elena Reyes, y por mi vecino Luis Orellana por sanidad, pues ha estado muy delicado.

Oro por mi hermano Dagoberto Roa, por el maestro Juan Bayalao, por mi hermano Israel Marchand, por mi hermana María Ivacache, por mi hermana María Correa, por Rosita Bueno Bazán, por mi hermano Miguel Torres por sanidad y liberación de su nieto, y por nuestra hermana Carolina por sanidad.

Oramos por el joven Oscar, Mario y Juan, que viajaron al norte a trabajar, para que usted, mi Señor, sea guardando sus vidas. Oramos también por Marisa Núñez Galás, pedimos que usted la libere por misericordia.

Oro por mi vecina Adriana Galás por sanidad, porque va a ser intervenida de la vesícula. Señor, esté usted en el momento que ella esté en el pabellón de operaciones, tomando las manos del facultativo que va a operarle. También oramos por María Valdés Cortés por sanidad.

Señor, para mí no hay duda que usted conoce a los que están en la sintonía y a todos nuestros hermanos y hermanas de esta lista. Le pedimos que por misericordia usted se glorifique en sanidad divina por sus méritos, porque allí en la cruz usted crucificó la enfermedad y hoy por las llagas de Cristo nosotros somos sanados.

Le pedimos que esté tocando e inundando con su poder sanador las vidas de sus hijos e hijas. Se lo rogamos, Padre, en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Despedida

Dios nos ha bendecido hoy por su palabra y damos muchas gracias a nuestro Dios por esta bendición. Ya estamos llegando al término de este programa por hoy. Agradecemos al Señor por la audiencia que usted le ha dado.

Le contamos que usted ahora también puede leer este programa a través del internet, mientras lo escucha. Nos despedimos por hoy, pero mañana, Dios mediante, volvemos a encontrarnos nuevamente con un nuevo programa a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.