La Voz Pentecostal

No se turbe vuestro corazón

· 56 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la generosidad cristiana y la importancia de mantener la fe frente a las adversidades de la vida. Usted encontrará consejos prácticos de salud y una guía culinaria para preparar un plato tradicional.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo.

Le doy la bienvenida a la sintonía abierta de este matinal que está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos del programa que nos sintonizan a esta hora; les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Matinal

Le damos comienzo a este programa orando, nos ponemos en las buenas manos de nuestro Dios. Amado Dios, le doy muchas gracias porque me ha regalado este día, porque me ha dado vida, salud y fuerza; me guía, me bendice y llena mi existencia con su hermosa presencia.

En este día lo vivo llena de esperanza y de alegría, dando cada instante de mí lo mejor, haciendo siempre lo que usted me manda y tratándolo de hacerlo con mucha gracia. Gracias, Señor, porque podemos compartir siempre con mis hermanos lo que es más importante en la vida: su palabra.

Gracias por escuchar siempre nuestras oraciones, porque sus maravillosas manos nos sostienen y lo podemos ver en el día a día. Ruego, Padre, que su bendición siempre esté en mi vida y que usted llene mi existencia con su hermosa presencia. Confío que usted cumple su palabra y eso es lo que me sostiene.

Gracias por mi familia, por nuestros hermanos y hermanas en Cristo, que son la familia especial; gracias por los amigos y por los vecinos. Nos ponemos en sus manos pidiendo que usted esté presente en nuestros planes y que su bendición se extienda para todos, porque sabemos que estamos en pie, pero usted, mi Dios, es quien nos sostiene.

Si caminamos firmes y confiadas es porque usted nos sostiene, porque siempre cuando hemos caído está su mano para levantarnos y nos perdona. Reconozco, Señor, que soy imperfecta, pero su gracia me ha sostenido, porque usted, mi Dios, está siempre conmigo.

Reconozco que el sol sale para todos, pero la sombra del Omnipotente es sólo para quien decide estar al abrigo del Altísimo. Consagro este día delante de su presencia y pido ser conducida para que lo que haga sea de su agrado.

Bendíganos, Señor, a todos en su nombre, porque usted nos permite declarar cielos abiertos que se abren para recibir su bendición, deseando todo lo bueno y que la paz repose en nuestro país y en nuestra comuna.

Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que muchos luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando el toque de su poder para ser sanados, y solo usted es quien lo puede hacer.

Señor, gracias por su misericordia, porque ellas se renuevan cada mañana y cubren nuestras necesidades conforme a su riqueza en gloria. Gracias, Señor, porque tengo un techo que cobija mi sueño; gracias por el agua, por el vestuario, por el calzado y por el pan que usted pone en mi mesa.

Oro, Señor, pidiendo por los matrimonios y muy en especial por los matrimonios jóvenes; bendiga usted la unidad de la familia. Oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, por los abuelos y abuelas olvidadas, por la casa de la viuda y la casa del huérfano para que siempre haya sustento.

Oramos por los presos para que haya apertura de la cárcel. Oro, mi Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena Reyes, y por el honorable directorio de nuestra iglesia.

Oro, Señor, por las autoridades civiles del país, muy en especial por la máxima autoridad civil y los que con él gobiernan. Bendiga las autoridades civiles de nuestra comuna; ruego muy en especial, Señor, por el alcalde para que en su gestión administrativa usted le guíe.

Bendiga las instituciones que en la comuna hacen la labor tan noble con los ancianos. También oramos por bomberos y carabineros, institución que arriesga su vida en cada procedimiento.

Bendiga muy especialmente, mi Señor amado, la audiencia de este programa. En su nombre bendecimos esta audiencia, rogando siempre al Espíritu Santo que sea quien nos esté dirigiendo. Reciba usted, mi Dios, toda la honra, la gloria y la alabanza en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Nuestro Pan de Vida

Muchas gracias damos a nuestro Dios porque podemos estar nuevamente juntos y juntas. Comenzamos el programa con nuestro Pan de Vida, que el Señor nos permite tener siempre por su palabra, y hoy lo tenemos en el Cantar de los Cantares, capítulo 2, versículo 15.

Cantar de los Cantares 2:15 — Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas.

Dios nos bendice por nuestro Pan de Vida porque ya el Señor nos ha dado una tarea, algo que hacer: cuidar nuestra huerta. Siempre estamos viendo testimonios, a veces son nuestros, a veces de nuestros hermanos.

Yo estaba tan entusiasmada con la huerta en nuestro patio trasero, pero luego empecé a ver pequeños agujeros en la tierra. Antes de madurar, nuestra primera fruta desapareció misteriosamente. Un día quedé consternada al descubrir que nuestra planta más grande de fresa había sido arrancada de raíz por un conejo.

Me quemaba por el sol cuando deseé haber prestado más atención a esas señales de advertencia. Pero encontramos en el Cantar de los Cantares este hermoso poema de amor donde hay una conversación entre un joven y una mujer; mientras llamaba a su amada, él advertía intensamente del ataque de animales que destruían su huerta.

Esto es una metáfora de su relación: cazarnos las zorras, las zorras pequeñas que echaban a perder las viñas. El Cantar de los Cantares nos recuerda que quizás vio indicios de zorras que podrían arruinar su romance, como celos, enojo, engaño o apatía. Eso es lo que interpretamos por su palabra.

Él se deleitaba en la belleza de su amada. Es muy lindo lo que nos dice la palabra; nadie toleraría la presencia de nada perjudicial. Ella era para él tan preciosa como un lirio entre los espinos y estaba dispuesta a esforzarse para proteger su relación.

Algunos de los regalos más preciosos de Dios son los familiares y los amigos, aunque no siempre es fácil conducir esas relaciones con paciencia, interés y protección de las zorras pequeñas. Confiamos en que Dios produce frutos hermosos y lo esperamos de Dios.

Le damos gracias a Jesús en oración y tenemos que decirle a nuestro Salvador: gracias por amarme tanto, porque nos hace complacientes en una relación tan cercana como son los matrimonios y la familia. Debemos cuidarnos de que no haya zorras que tengamos que tolerar.

El Corazón del Dador

A través del libro de Proverbios, capítulo 11, versículo 25, Dios nos habla del corazón del dador.

Proverbios 11:25 — El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado.

Vamos a encontrar lo que Dios nos entrega por su palabra sobre el corazón del dador. Nos cuentan el testimonio de alguien que dice que su amiga trajo a su hija de cuatro años para despedirse. “No quiero que se vayan”, dijo la niña. La abracé y le regalé un abanico pintado a mano de una colección que tenía.

Le dije: “Cuando me extrañes, usa ese abanico y recuerda que te amo”. Ella preguntó si podía quedarse con otro, uno de papel. Cuando vi que ese estaba roto, le dije: “Quiero que tengas el mejor”. No le entregué el mejor porque veía la luz que me hacía feliz a mí.

Más tarde, la niña le dijo a su mamá que estaba triste porque me había quedado con el roto, y me enviaron uno flamante y hermoso. Después de dar con generosidad, la pequeña se sintió feliz de nuevo y yo también. En el mundo que promueve la gratificación y preservación personal, podemos ser tentados a cumplir…

El corazón del dador

Estamos hablando del corazón del dador, de lo que Dios nos está hablando por el libro de Proverbios. En un mundo que promueve la gratificación y la preservación personal, podemos ser tentados a acumular en lugar de vivir con corazones dadores.

Proverbios — Hay quienes reparten y les es añadido más.

Nuestra cultura define la prosperidad como tener cada vez más, pero la Biblia dice que el alma generosa será prosperada, y el que saciare, él también será saciado. El amor y la generosidad ilimitados e incondicionales de Dios nos recargan continuamente.

Todos podemos tener un corazón dador constante, porque sabemos que Dios es el dador supremo y nunca se cansa de proveer en abundancia. Podemos pedirle esa ayuda al Señor: «Dios, ayúdame a dar tan generosamente como me has dado a mí». Así como la generosidad de otro lo ayudó a usted cuando se acercó a Jesús, esa es la prueba de que Dios nos ayuda para que podamos colocar la necesidad del otro por encima de las propias ya en esta semana.

Dios nos habla de ese corazón del dador, pero también nos ha llamado la atención que debemos cuidar nuestra huerta y saber cuándo hay animales que la están devorando. Confiamos en que si Dios cuida de las aves, cuidará también de mí, porque el Señor es nuestro Dios; es Dios de arriba, de los cielos, pero también de abajo, aquí en la tierra. Dios nos bendice porque su nombre es por sobre todo nombre. Gloria a Dios.

Identidad en Cristo

Con estas palabras de nuestro pan de vida podemos encontrar la identidad en Cristo. Le cuento la historia de una persona que se integró como la primera generación mexicano-estadounidense. Sus padres rara vez hablaban español y en casa usaban la versión inglesa del segundo nombre para anotarla en la escuela.

Cansada de esforzarme por permanecer en la escuela, ella anotó su primer nombre para conseguir una tarjeta de identificación estatal al cumplir 18 años, pues quería explorar la bella cultura que había dejado atrás. Una década más tarde, pidió una copia de su certificado de nacimiento y llamó a su mamá en pánico porque el nombre estaba mal escrito. Su mamá le dijo: «No, tú lo escribiste mal», refiriéndose a cuando solicitó la tarjeta de identificación. Ella simplemente pensó que estaba siendo creativa.

Hoy en día no le damos demasiada importancia a los nombres, pero en la época de la Biblia los nombres ayudaban a establecer el carácter, la herencia y la identidad. Por eso el apóstol Juan presentó a Jesús como el Verbo, afirmando que todos los que creyeran en su nombre recibirían el derecho de transformarse en hijos de Dios.

Como el buen pastor, Jesús nos llama sus ovejas por nombre, afirmando una relación íntima con Él. Dios diseñó intencionalmente los distintos aspectos de nuestra singularidad: la etnia, la raza y la personalidad. Pero como hijos de Dios, nuestra ciudadanía está establecida en los cielos y no tenemos por qué integrarnos ni buscar pertenecer a ningún otro lado; heredamos todas las promesas de Cristo, cuyo nombre es sobre todo nombre.

Dios nos bendice hoy por nuestro pan de vida. El Señor es nuestro Dios, de arriba en los cielos y abajo acá en la tierra, y nos permite tener siempre la confianza en Él. Recibimos la bendición de esa confianza que nos avala en todo momento.

Receta: Chupe de mariscos

Les sugerimos una receta de cocina: chupe de mariscos. Para hacer este plato necesitamos: ocho rebanadas de pan blanco sin la orilla (pan de molde), 250 ml de leche, 120 ml de crema, una cebolla, un pimentón rojo, un pimentón verde, un diente de ajo picado finito, una cucharadita de ají de color, 40 ml de aceite, dos cucharadas de condimento para pescado, 200 ml de vino blanco, 500 gramos de mariscos, 100 gramos de queso mantecoso rallado, pimienta negra molida y sal a gusto, y 100 gramos de queso parmesano rallado para gratinar.

Para prepararlo, en una fuente vamos a colocar las rebanadas de pan remojadas en la leche y la crema. Cortamos la cebolla y ambos pimentones en cuadritos; luego los sofreímos en una olla con un poco de aceite junto con el ajo, el ají de color y el condimento para pescado. Revolvimos y cocinamos hasta que la cebolla esté blanda.

Agregamos el vino blanco y dejamos reducir. Luego agregamos el surtido de mariscos cortados crudos, que se cocerán durante la preparación. Agregamos el pan remojado junto con la crema y la leche restante, y cocinamos un minuto.

Finalmente, agregamos el queso mantecoso rallado, salpimentamos a gusto y mezclamos bien. Colocamos el chupe en pocillos de greda o resistentes al horno, empolvoreamos con queso parmesano y gratinamos al horno a 200 grados. Servirlo calentito.

Ilustración de Chupe de marisco

Receta del día

Chupe de marisco

  • 8 rebanadas de pan blanco sin la orilla (pan de molde)
  • 250 ml de leche
  • 120 ml de crema
  • 1 cebolla
  • 1 pimentón rojo
  • 1 pimentón verde
  • 1 diente de ajo picado finito
  • 1 cucharadita de ají de color
  • 40 ml de aceite
  • 2 cucharadas de condimento para pescado
  • 200 ml de vino blanco
  • 500 gramos de marisco
  • 100 gramos de queso mantecoso rallado
  • Pimienta negra molida al gusto
  • Sal al gusto
  • 100 gramos de queso palmesano rallado para gratinar

Preparación

  1. Remoje las rebanadas de pan en la leche y la crema dentro de una fuente.
  2. Corte la cebolla y los pimentones en cuadritos.
  3. Sofría la cebolla, los pimentones, el ajo, el ají de color y el condimento para pescado en una olla con aceite hasta que la cebolla esté blanda.
  4. Agregue el vino blanco y deje reducir.
  5. Incorpore los mariscos crudos cortados y cocine durante la preparación.
  6. Añada el pan remojado junto con la crema y la leche restante, y cocine por un minuto.
  7. Agregue el queso mantecoso rallado, salpimiente al gusto y mezcle bien.
  8. Vierta la mezcla en pocillos de greda o resistentes al horno.
  9. Empolvoree con queso palmesano rallado.
  10. Caliente y gratine al horno a 200 grados.
  11. Sirva inmediatamente mientras esté caliente.

Datos y consejos para el hogar

Ahora vamos con los datitos y consejos que siempre necesitamos para las diferentes necesidades que tenemos en casa. Hay ciertas cosas que podemos comer cuando no nos sentimos bien: si le duele la cabeza, coma plátano; si tiene estreñimiento, coma manzana; si tiene dolor de garganta, la miel es lo mejor.

Si tenemos el cabello seco, es falta de omega 3, entonces hay que comer salmón. Para el dolor de dientes, el clavo de olor nos va a aliviar. Si tenemos falta de energía, trate de comer naranjas; para el insomnio, la fruta ideal es el kiwi; y si sufrimos de hipoglicemia, los dátiles son lo mejor.

Para la hinchazón abdominal, use yogur. Si siente el cabello quebradizo, lo mejor es disfrutar del pimiento dulce. Para la mala memoria, los arándanos; para el estrés, el té verde; y si siente deshidratación, puede comer pepino de ensalada (no el pepino dulce). Para la inflamación, use piña, y si necesita una piel radiante, atine con la zanahoria.

Un datito muy importante: cuando las tijeras ya no cortan porque los niños las han usado para sus manualidades, ponga en un vaso una cucharada de bicarbonato de sodio, una cucharada de sal y vinagre. Deje reposar las tijeras 10 minutos, luego las retira, las seca con un paño y listo.

Si tiene problemas con los garbanzos porque no los pudo cocer, sepa que se deben lavar y dejar en agua limpia por toda la noche. Al día siguiente, lo mejor es usar la olla a presión; en 15 minutos estarán listos. Se pueden comer en ensaladas o guisos. Si tiene dudas, remójelos con una cucharada de bicarbonato; así se cocerán rapidito porque el bicarbonato los ablanda.

Lectura de la Palabra

Vamos a tomar nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 14, versículo 1. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Juan 14:1 — No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos breves instantes de oración.

Amado Dios, tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que usted a través de este mensaje nos bendiga. Use usted mis labios. Ruego al Espíritu Santo que traiga a mí la revelación divina de su palabra. Amado Dios, tome dominio y tome el control de mi vida y que su palabra, a través de su espíritu, la podamos interpretar. Ruego, Padre, que esa unción venga a mí en el nombre de Jesús, para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Ante la Tempestad

El título de su palabra es: Ante la Tempestad. Pareciera que nadie puede escapar de los problemas. Una crisis sigue a otra y a veces lo que se vislumbra como una solución es solo un parche, porque termina por romperse y crea situaciones más conflictivas.

Los problemas parecen multiplicarse a una velocidad increíble. Es, de hecho, una verdadera tempestad que a veces termina con sueños e ilusiones, y a veces termina también con la vida. Una tempestad de sentimientos y emociones es lo que encontramos en el ánimo y en las mentes de los discípulos de Jesús ante los anuncios que Él les hace.

De acuerdo con el Evangelio de Juan, la sola idea de que Él debía morir, que debía dejarlos y que además serían perseguidos, crea ese mar de sensaciones que llevan a la angustia y a la depresión. Algunos de esos discípulos lo habían dejado todo por seguirle: trabajo, familia, relaciones, posibilidades de éxito y prosperidad; en fin, todo aquello que identificamos como las metas, ambiciones y realizaciones del ser humano.

Y ahora, de pronto, Jesús echa un balde de agua fría sobre los sueños e ilusiones. No habrían de gobernar sobre los odiados romanos, tampoco tendrían lugares destacados en algún gobierno, y ni hablar de los deseos y aspiraciones de venganza —la llamaremos justicia santa— de todo un pueblo que vivía quizás solo para sobresaborear tal placer. Por el contrario, Jesús le dice que ellos, los discípulos, serían aborrecidos y perseguidos. El odio, como sabemos, no se destierra con buenas intenciones.

Es así entonces que el capítulo 14 les anima con estas palabras:

Juan 14:1-3 — No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, yo no os lo hubiera dicho; voy a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y preparo lugar para vosotros, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Qué declaración más especial que Jesús les hace a sus discípulos. Jesús estaba reafirmando una vez más que su reino no era de este mundo. Con estas palabras y promesas, los discípulos debían aprender a mirar el significado real de las enseñanzas de este maestro con el cual habían pasado más de dos años.

El pueblo quizás podía malentender y hasta ilusionarse con aspiraciones, pero ellos, los discípulos, debían aprender las dimensiones de su llamado cuando, habiéndolo dejado todo, se convirtieron en seguidores de Cristo. Para ellos, cuyas emociones y sentimientos oscilan entre la tristeza y la decepción, van dirigidas estas palabras, en las que multitudes de creyentes de todas las épocas han encontrado también consuelo y esperanza.

La fe va a ser puesta a prueba pronto. La presencia del Señor Jesucristo vendría tan rápido que una persecución y el aborrecimiento campearán entre las multitudes, que compensan su ignorancia con la pobre satisfacción de ver correr la sangre de aquellos a los que públicamente desprecian, pero que en secreto admiran.

Los discípulos deben elevar su mirada. Si creen en Dios, deben también creer en Jesús, porque Él es Dios. En el primer versículo en el cual comienza este evangelio lo afirma sin rodeo:

Juan 1:1 — En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

Este versículo es la piedra de tropiezo para todas las cosas y grupos heréticos que relajan o niegan la persona de Jesucristo. Para los creyentes, sin embargo, es la promesa que viene de Dios. Debe traer paz y tranquilidad a aquellos corazones atribulados ante la tempestad que se avecina.

Jesús les dice que va a preparar un lugar para lo suyo de manera que ellos también puedan estar con Él. No son escapatorias ni promesas infantiles ante el tiempo de necesidad. Algunas personas sí lo han tomado así y le restan importancia a esas palabras; prefieren seguir combatiendo con sus propias fuerzas ante el enemigo, como la decepción y la amargura, que como perros de presa aniquilan a sus víctimas.

No debe ser así con los cristianos. Tienen las promesas ciertas en las que Dios mismo se compromete, porque es Dios mismo comprometiéndose y, hasta donde sabemos, nunca ha fallado en su palabra. Gloria a Dios para siempre.

Pero como sucede a menudo, uno de los discípulos no puede superar la duda y hace la pregunta: «Señor, ¿por qué? Si no sabemos dónde va, ¿cómo vamos a conocer el camino?». Jesús le dijo:

Juan 14:6 — Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Aleluya, gloria a Dios. Jesús mismo sale al paso de los mesías y profetas que se proclamaban a sí mismos salvadores de la humanidad. Siempre han existido tales seres, algunos de ellos inesperados en su idealismo de aportar alguna solución a innumerables problemas de este mundo. Pero también los ha habido y los hay de otros, de aquellos que solo se interesan en la explotación de los ingenuos que caen en sus garras como lobos con piel de oveja.

Jesús es el único y auténtico camino a Dios. Gloria a Dios para siempre. No existe otra posibilidad para el ser humano, independientemente de lo que digan las religiones que proclaman a sus propios líderes espirituales, profetas y salvadores como alternativa.

Si usted no participa de ninguna religión ni sigue a ningún maestro, ya que se siente estafado y hasta desilusionado con tantas promesas que nunca se han convertido en realidad, es posible que por tu decepción te hayas fabricado tu propio sistema para alcanzar la perfección, con un código moral hecho a tu medida. Tampoco esa es la solución a tu problema, porque habrás desterrado a Dios y sus mandamientos de tu vida solo para erigirte a ti mismo en un dios pequeño, limitado y a tu imagen y semejanza.

El problema moral del ser humano es su falta de santidad y de perfección ante un Creador que demanda precisamente eso: justicia y santidad. Pero el hombre y la mujer —y usted, incluido el grupo— saben que la santidad está fuera de sus posibilidades, ya que con Adán y Eva partimos con los mismos pies de barro, manchados por el pecado.

La limpieza de ese lodo moral solo es posible a través de Jesucristo. Gloria a Dios. Cuando Él ofreció su vida en la cruz del Calvario para llevar sobre sí la culpa y la paga del pecado, la muerte espiritual y la separación de Dios. Vea que su iglesia o esa religión de manufactura humana no sirve para limpiar tu vida y tu conciencia ante las demandas del Creador.

Puede apreciar además por qué fallan las demás religiones al ofrecerle al hombre un camino hacia la perfección que, por lo general, pasa a través de un cambio que el hombre no es capaz de hacer por sí mismo. Como los discípulos que se disponían a enfrentar la tempestad, hoy a usted también le toca capear las suyas.

Jesús se presenta como el Dios verdadero que ama lo suyo y que lo demuestra llegando hasta el sacrificio. Ese es nuestro Dios. Quiera Dios alumbrar tu entendimiento de manera que destierre todos los esfuerzos por alcanzar la perfección por tus propios medios y, en lugar de ello, pueda entregar tu vida en las manos de Dios, que es amor, misericordia y perdón. Su promesa sigue en pie y él nunca ha decepcionado a nadie. Gloria a Dios.

Oración Final y Peticiones

Damos gracias al Señor orando: Amado Dios, concluimos su palabra y hay gozo y gratitud en nuestras vidas porque usted nos está advirtiendo que debemos cuidarnos. Nos ha dicho claramente: «No se turbe vuestro corazón; si creéis en Dios, creed también en mí», y nos ofrece un espacio en la casa de su Padre, que es lo más grande que podemos tener en la vida. Lo que los hijos de Dios estamos esperando es estar con el Señor en la casa del Padre.

Damos gracias a nuestro Dios porque esta ha sido una palabra donde la fe va a ser puesta a prueba pronto, porque eso es lo que le sucedió a los discípulos del Señor. Pero hoy nos aferramos a la promesa del Señor; la más importante es que Él estará con nosotros hasta el fin del mundo. Esa es prueba evidente de que no estamos solos; Cristo es nuestro ayudador y va adelante de nosotros como poderoso gigante abriéndonos el camino entre las dificultades, porque dificultades vamos a tener, y estas cesarán cuando lleguemos a la presencia del Señor. Ese día sentiremos que habrá valido la pena nuestra fidelidad a nuestro Creador.

Gracias a Dios Altísimo por su palabra. Oro para que ella haya sido recibida y usted se esté glorificando a través de su palabra en sus vidas, y que ellos puedan sentir que hoy usted también les ha hablado. Porque a mí me habló usted por su palabra y me hizo esta gran recomendación: que por nada mi corazón sea turbado.

Ayúdenos, Señor, porque cada día trae su propio afán y también dificultades, porque tenemos al enemigo que estará obrando siempre para echar por tierra lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Pero sabemos que usted, mi Dios, no se lo permite, y agradecemos, Señor, esta cobertura que tenemos por haber creído; hemos alcanzado su misericordia y este regalo que no merecíamos. Gracias, Señor, porque podemos confiar que usted está con nosotros siempre.

Señor, a esta hora del programa nos detenemos a través de esta oración para aclamar por los enfermos, porque sé que hay enfermos en la sintonía del programa. Oro por ellos, que a esta hora usted los toque con su poder sanador y reciban la sanidad, porque para el que cree todo le es posible. Necesitamos, Señor, que usted se esté glorificando en la sanidad, que es una necesidad urgente, que toque sus vidas y esté sanándoles para la honra y la gloria de su nombre.

Y también, Señor, oramos por esta lista. Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia Ipechi en Cielo, la comuna del monte; oramos por él por sanidad, pero Señor y Dios mío…

Peticiones de sanidad y liberación

Oramos, Señor, por nuestro Pastor Iván Romero Toledo, Pastor de la iglesia de Auquinco; oramos por sanidad, para que usted por misericordia esté obrando en mi hermano.

Oro por mi hermana Teresita Flores, por la sanidad de su pastora, de su vecina y de su hija. También oramos por la petición que mantiene nuestra hermana Laura Senjo; pedimos que usted le responda, mi Señor.

Oramos por mi hermano Eduardo González, por sanidad a la vista. Oramos por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; ya usted ha respondido, pero pedimos, Señor, que ahora limpie sus pulmones. Puede usted hacerlo, Señor, poner pulmones nuevos en mi hermana, amado Dios.

Oramos por sanidad por mi hermana Elena Reyes, por mi vecino Luis Orellana, por mi hermano Dagoberto Roa, por el maestro Juan Bayalao, por mi hermano Israel Marchand, por mi hermana María Ivacache, por María Correa y por Rosita Bueno Bazán.

Pedimos por mi hermano Miguel Torres, por sanidad y por la liberación de su nieto. Por nuestra hermana Carolina, por sanidad. Por Oscar, Mario y Juan, por su viaje y trabajo al norte.

Oramos por Marisa Núñez Galás por liberación y por la vecina Adriana Galás por sanidad, porque ya va a ser intervenida de la vesícula. Esperamos que usted esté ahí, mi Señor, en el momento de la operación.

Oramos por María Valdés Cortés por sanidad. Yo sé, Señor, que usted conoce la situación que están viviendo mis hermanos, las personas creyentes y la audiencia del programa.

Pedimos que usted, Señor, se glorifique en sanidad para la gloria de su nombre. Se lo pedimos en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Dios para siempre.

Despedida

Dios nos bendice por su palabra, pero ya estamos llegando al término de este programa por hoy. Mañana, Dios mediante, vamos a volver a encontrarnos nuevamente con un nuevo programa a la misma hora y en este mismo punto del dial.

Mientras tanto, Dios le bendiga. Gracias.