Una nueva visión y la restauración divina
Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la capacidad de Dios para restaurar vidas y brindar sanidad espiritual. Usted encontrará consejos de salud natural, trucos para el hogar y una receta tradicional.
Bienvenida y Oración Inicial
Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo.
Hoy le doy la bienvenida a la sintonía del matinal. Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos del programa que se sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de nuestro Dios.
Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración. Amado Dios, le doy muchas gracias por este maravilloso día que usted nos permite vivir, porque ya muy de mañana sus misericordias se han renovado para mí. Amado Dios, mi fiel amigo, mi constante compañía, en esta mañana le doy muchas gracias por concederme la oportunidad de vivir un día más bajo su cuidado, bajo su luz y su bendición.
Hoy, al comenzar el día, le agradezco, Señor, por todas sus maravillas, porque en esta mañana comprendo que lo que usted ha hecho por mí es algo muy grande, porque me ha dado un día más de vida. Me pongo en sus manos orando para que usted me llene de fe y esperanza, y que alumbre mi andar en esta vida. Bendiga usted mi hogar y mi familia.
Por mi familia pido ser acompañada en todo momento; celebro mi padre y su ayuda porque encuentro la fuerza para construir la paz. Despierte en nosotros corazones solidarios, mentes y oídos abiertos para escuchar su palabra permanentemente y hacerla carne en nuestro pueblo. Sé que vivimos momentos difíciles, pero usted está con nosotros y nos ayuda para no caer en nada que perjudique nuestra salvación. Gracias porque podemos proclamar siempre la libertad con que Cristo nos ha hecho libres.
Concédanos levantarnos, Señor, todos los días en nuestros hogares, lugares de trabajo, en los estudios de los jóvenes, las señoritas, los niños y las niñas. Donde vivimos, Señor, usted está con nosotros, por eso levantamos un altar en su nombre cada día.
Oro, Señor, por los enfermos, porque ellos luchan en una sala de hospital a diario, esperando el toque de su poder; algunos en la clínica, otros en sus casas, pero siempre confiando que va a haber un poder que los va a tocar. Ellos esperan eso, mi Señor, y yo ruego que usted con su poder se manifieste en sanidad divina.
Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio aun cuando el hombre guardaba su inocencia. Oramos por los jóvenes que son presos de tantas adicciones y por los que no son tan jóvenes, porque aun hasta los niños son llevados a muchas adicciones. Señor, tenga misericordia y proteja a los niños; confiamos que ellos tienen su protección y su cuidado.
Señor, oramos por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oramos para que siempre haya sustento en la casa de la viuda y del huérfano. Oro por la apertura de los presos de la cárcel. Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de nuestra amada iglesia, nuestro amado obispo Israel Aravena, y oro a la vez por el honorable directorio. Deseo con todo mi corazón que usted, mi Dios, les dé una clara dirección para seguir desarrollando la labor que usted les ha encomendado.
Señor, bendiga grandemente a los trabajadores de la salud con la protección y el cuidado que necesitan por la labor tan especial que hacen; creemos que ellos arriesgan su vida. Cuídeles, mi Señor, desde la más alta eminencia hasta el más insignificante trabajador, porque todos hacen una labor especial. Bendiga usted, mi Señor, las autoridades civiles del país; oramos por la máxima autoridad para que usted esté poniendo visión en él y en los que con él gobiernan.
Bendiga, mi Señor, las autoridades de nuestra comuna. Oramos por el alcalde y su equipo de trabajo, porque ellos son los que llevan adelante las necesidades de nuestra comuna. Bendiga, mi Señor, toda autoridad y muy en especial las autoridades de beneficencia. Pedimos por bomberos y por carabineros, ya que ellos arriesgan su vida en cada procedimiento. Protéjales usted y cuídelos.
Confiamos que usted bendice grandemente la audiencia del programa. Rogamos al Espíritu Santo que nos dirija y nos guíe. Padre de amor, oramos que por favor usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada, y solo usted, mi Señor, la puede sanar. Reciba usted, mi Padre de amor, toda la honra, la gloria y la alabanza, en el nombre de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.
El Pan Diario y la Restauración
Damos muchas gracias a nuestro Dios por estar nuevamente aquí a través de la radio Abigail. Hoy lo hemos podido hacer, pero ayer no pudimos porque tuvimos un servicio especial muy importante donde celebramos el día de la iglesia evangélica. Pero hoy ya estamos juntos y juntas gracias a nuestro Dios y con nosotros nuestro pan diario.
Comenzamos este programa con nuestro pan diario a través de su palabra. En el Santo Evangelio según San Marcos, capítulo 10, versículo 35, leo en el nombre del Señor: “Maestro, querríamos que nos haga lo que pidiésemos”.
Sin duda alguna, Dios nos bendice porque nos permite escuchar nuestro pan de vida. Le doy a usted, mi Dios Altísimo, toda la honra y la gloria, porque siempre usted está cubriendo nuestras necesidades y nos bendice cuando nos restaura. Hay una restauración hermosa que encontramos en el libro de Isaías, capítulo 65, versículo 16, que nos llama la atención.
Isaías 65:16 — Las angustias primeras serán olvidadas, porque he aquí que yo crearé nuevo cielo y tierra nueva.
Es maravilloso encontrar en su palabra estas palabras de restauración. En la Sagrada Escritura también encontramos arte y fe. Recordamos que hay hombres importantes que pasan desapercibidos, como el renombrado artista Koto Fungimura, quien describe la antigua técnica japonesa del kintsugi, en la cual el artista toma trozos de cerámica rota y los une con laca mezclada con oro. Explica que el kintsugi no solo repara una vasija rota, sino que la hace más bella que la original.
Este arte se volvió muy valioso después de que la copa favorita de un jefe militar fue destruida y luego reparada de manera hermosa. Isaías describe a Dios presentando artísticamente esta clase de restauración en el mundo. Aunque nuestra rebelión y egoísmo nos han hecho pedazos, Dios promete crear nuevo cielo y nueva tierra.
A través del profeta Isaías encontramos esta bendición. Dios no planea simplemente reparar el viejo mundo, sino hacerlo completamente nuevo; tomar nuestras ruinas y moldearnos a un mundo hermoso y renovado. Esa nueva creación será tan asombrosa que las angustias primeras serán olvidadas y de lo primero no habrá memoria. Dios desplegará su energía creadora, donde lo feo se convierte en hermoso y lo muerto respira de nuevo.
Ante nuestra vida destrozada no tenemos que desesperarnos. Dios está haciendo una restauración hermosa. Y si usted no ha sido restaurado, con esta palabra hoy puede serlo. Puede rogarle al Señor: “Querido Dios, restáurame y haz nuevo nuestro mundo”.
Esperamos en el Señor una restauración hermosa donde Dios nos promete que las angustias primeras serán olvidadas. Dios nos bendice con estas grandes palabras, porque a través de la palabra del Señor encontramos todas las respuestas. El Santo Evangelio según San Juan, capítulo 14, versículo 26, nos habla dándonos a conocer todas las respuestas.
Juan 14:26 — Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas.
Podemos describir el terrible momento en que un varón se dio cuenta de que su padre se había ido. Era un hombre importante, un legendario corredor de autos que acababa de morir en un accidente al final de las 500 millas de Daytona, carrera en la que ambos habían participado. El joven decía que sentía un bramido de conmoción, tristeza y miedo, y la solitaria verdad de que tendría que seguir solo. Tener a su papá era como tener apuntes de repaso y saber todas las respuestas.
Pero encontramos que los discípulos de Jesús habían aprendido a acudir a él para todas las respuestas. Ahora, en la víspera de su crucifixión, les aseguró que no los dejaría solos. Dijo que rogaría al Padre y les daría otro Consolador para que esté con nosotros para siempre, el Espíritu de verdad.
Nosotros hoy día alcanzamos este poder a través de este consuelo. Nuestro Padre nos dice: “El que me ama, mi palabra guardará; le amaré y vendremos a él y haremos morada con él”. Sin duda, el Señor está prometiendo el Consolador, el Espíritu Santo, porque el Padre lo enviaría en su nombre y a través de él nos enseñará todas las cosas.
Esta es una promesa para los discípulos de hoy que predicamos el evangelio. Este consuelo es para todos los que han creído en él, porque hemos amado su palabra. Todos hemos elegido seguir a Cristo y tenemos dentro de nosotros al Espíritu Santo, que nos enseña todas las cosas y nos recuerda todo lo que Jesús enseñó.
Nosotros no tenemos todas las respuestas, pero sí el espíritu de aquel que las tiene. Podemos pedir a nuestro Padre: “Padre, ayúdanos a buscarte para encontrar las respuestas que necesitamos y a confiar en ti completamente”. Dios nos dice hoy que no nos preocupemos, porque el Espíritu de verdad nos guiará en esto y en todo.
Consejos de Salud y Hogar
Yendo adelante con el programa, ya estamos en el momento de los datitos y de los consejos que podemos recibir hoy. Por ejemplo, nos hacemos una pregunta: ¿Qué comer cuando no nos sentimos muy bien? Si tenemos un dolor de cabeza, los eruditos aconsejan comer plátano. Si sufrimos de estreñimiento, comer manzana. Si tenemos dolor de garganta, procurar comer miel.
Si tenemos el cabello muy seco, podemos comer salmón; el salmón es un poco alto en dinero, pero es recomendable. Cuando sufrimos de dolor de dientes, el consejo es masticar un clavo de olor o hacer un té de clavo de olor. Si nos sentimos sin energía, se nos aconseja comer naranja.
Si tenemos falta de sueño o insomnio, comer kiwi. Si tenemos hipoglucemia, lo mejor son los dátiles. Si hay mucha hinchazón abdominal, un yogur viene bien. Si el cabello está muy quebradizo, lo mejor son los pimientos dulces. Si sufrimos de mala memoria, es aconsejable comer arándano, y si hay mucho estrés, té verde.
Si nos deshidratamos, debemos consumir pepino. Para la inflamación lo mejor es la piña, y si queremos tener una piel radiante, la zanahoria. Son todos estos datitos para usted cuando no se siente bien, porque no todos los días nos sentimos bien.
También, la dueña de casa siempre necesita que las tijeras corten mejor, pero resulta que los niños cortan cartones y papeles para sus tareas y las tijeras ya no cortan. Hay un datito que puede hacer: ponga en un vaso una cucharada de bicarbonato de sodio, una cucharada de sal y vinagre. Deje reposar 10 minutos con las tijeras adentro. Los ingredientes deben ser secos, solo el vinagre es líquido. Pasados los 10 minutos, limpie las tijeras con un paño y listo.
Cuando compramos garbanzos, nos preguntamos si se cocerán rápido. El datito es lavarlos y dejarlos remojar en agua limpia toda la noche. Al día siguiente, los puede cocer en olla a presión y en 15 minutos ya tendrá los garbanzos blandos. Se pueden comer en ensalada, en guisos o en estofado.
Para no tener problemas al cocerlos, los puede remojar con una cucharada de vinagre o, si no tiene vinagre, una cucharada de bicarbonato. Así no habrá problema aunque no sepamos si son del año. En olla a presión están listos en 15 minutos; en olla común, el tiempo es el doble.
Receta de Torta Pascualina
Después de los datitos le damos una sugerencia para la cocina. Hoy traemos una torta pascualina. La preparación lleva 45 minutos y la cocción 30 minutos. Los ingredientes son para seis personas.
Para la masa necesitamos: 3 tazas de harina, 3 cucharadas de aceite, un huevo, una cucharadita de sal, media taza de margarina y 3 cucharadas soperas de agua. Para el relleno vamos a necesitar: uno o dos paquetes de acelga, dos cucharadas de pan rallado, media taza de queso rallado, tres huevos, media taza de aceite, tres vienesas, 50 gramos de tocino, media cebolla, sal y pimienta.
Primero preparamos la masa: en un bol mezclamos la harina con el aceite, el huevo, el agua, la sal y la margarina. No amase; deshaga con los dedos la margarina para que se una a la masa.
Para el relleno, cueza las acelgas en poca agua con sal durante 30 minutos y estílelas. En la máquina de moler carne o procesadora, muela la cebolla, el tocino, la salchicha y las acelgas. Agregue los huevos, el queso, el pan y los demás ingredientes, y mezcle todo muy bien.
Forre el molde con la masa sin trabajar, dejando menos de la mitad para tapar la torta. Coloque el relleno dentro y cubra con la masa que reservó. Junte la masa con yemas de huevo y cueza a horno regular durante 30 minutos.
Le cuento un datito de yapa: para que las verduras y lechugas de ensalada queden crujientes, lávelas y manténgalas en una bolsa plástica en el refrigerador hasta el momento de usarla.
Receta del día
Torta pascualina
Masa
- 3 tazas de harina
- 3 cucharadas de aceite
- 1 huevo
- 1 cucharadita de sal
- 1/2 taza de margarina
- 3 cucharadas soperas de agua
Relleno
- 1 a 2 paquetes de acelga
- 2 cucharadas de pan rallado
- 1/2 taza de queso rallado
- 3 huevos
- 1/2 taza de aceite
- 3 vianesas
- 50 gramos de tocino
- 1/2 cebolla
- sal
- pimienta
Para sellar
- yemas de huevo
Preparación
- En un bol, mezcle la harina con el aceite, el huevo, el agua, la sal y la margarina.
- Deshaga la margarina con los dedos para que se una a la masa sin amasar.
- Cueza las acelgas en poca agua con sal durante 30 minutos y estílelas.
- Muela la cebolla, el tocino, la salchicha y las acelgas en una procesadora o máquina de moler carne.
- Agregue los huevos, el queso, el pan y los demás ingredientes del relleno y mezcle bien.
- Forre el molde con la masa sin trabajarla, reservando menos de la mitad para la tapa.
- Coloque el relleno dentro y cubra con la masa reservada.
- Unte las yemas de huevo para juntar la masa.
- Cueza en horno regular durante 30 minutos.
Cierre del Segmento
Vamos, como siempre, a escuchar lo que Dios tiene para nosotros hoy por su palabra bendita. Pero tendremos un momento para escuchar una alabanza que se llama “No me alcanzará la vida”. No se vaya de la sintonía; volvemos en breves instantes para que así, juntos y juntas, escuchemos la voz de Dios por su palabra.
Lectura de la Palabra
Estamos listos y listas para abrir nuestras Biblias y leer la poderosa palabra de nuestro Dios. Lo haremos en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 9, versículo 5. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Juan 9:5 — Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo.
Amado Dios, le damos muchas gracias por la oportunidad que usted ya nos ha concedido de tener su palabra leída, la cual nos dice el mensaje para nosotros en este día tan especial, cuando comenzamos un nuevo mes, el mes de noviembre. Ya tenemos la bendición de que usted nos hable, Dios Altísimo, por su palabra.
Ruego, mi Dios Altísimo, al Espíritu Santo que traiga a mí la revelación de su palabra y que usted, mi Dios, use mis labios para poder entregarla y que ella sea glorificada en muchas vidas. Pero necesito, Padre, que usted ponga en mí la unción; yo se lo ruego en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y amén.
Una nueva visión
El título de la palabra de nuestro Dios para hoy es: Una nueva visión. Pareciera que el ministerio, como llamamos a los años de servicio entre los hombres de nuestro Señor Jesucristo, hubiera sido siempre una vida de multitud y a veces hasta de turba que se juntaban tanto para aclamarle como para oponerse virulentemente.
Sin embargo, el corazón compasivo de Jesús no podía pasar por alto al pobre ciego. Según el relato, había nacido así. El pobre hombre nunca había tenido la oportunidad de apreciar la diferencia entre el día y la noche, ni de conocer los rostros de sus familiares; en resumen, uno de sus sentidos le había sido negado.
Los discípulos, siempre atentos a los detalles y tecnicismos, quieren saber quién es el responsable de que ese hombre haya nacido así. Es lo que apreciamos en los dos primeros versículos del capítulo 9 del Evangelio según San Juan:
Juan 9:1-2 — Y al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego?
Cuando encontramos estas preguntas en la palabra de Dios, todos nosotros creemos que cometemos la misma falta cuando tratamos de encontrar la explicación de las desgracias que vemos todos los días en la experiencia humana. Caemos en esto y nos hacemos preguntas y más preguntas.
¿Quién es el responsable cuando aquellos que amamos padecen de cáncer, perecen en un accidente automovilístico o cuando en la familia nace un niño con síndrome de Down? La pregunta y la amargura se apoderan de aquellos que no encuentran una explicación racional ante tanta desgracia.
Tenemos un ejemplo de una familia que viajaba de vacaciones, compuesta por cinco niños y sus padres. El viaje de regreso solo lo hicieron los padres, ya que sus hijos perecieron horriblemente quemados en un accidente que tiene una explicación humana en cuanto a sus causas, pero que deja muchas preguntas en la mente de todos.
Le preguntan a Jesús sobre el nacimiento de este hombre que nunca ha conocido la luz. Quizás piensen en sus padres, de acuerdo a la declaración del Éxodo que afirma que la ira de Dios se mostraba hasta la tercera y cuarta generación de los que adoran al Señor. O preguntan los discípulos: ¿pecó este para que naciera así?
Jesús no está interesado en buscar culpables, tampoco en ir al pasado como pretenden aquellos que en sus mentes se sienten puros y sin falta, ya que podrían arrastrar a sus familias por muchas generaciones encontrando solo personas aparentemente justas.
De acuerdo al relato bíblico, Jesús respondió que ni el hombre ciego de nacimiento había pecado, ni su padre, sino que había nacido con este impedimento para que las obras de Dios se manifestaran en él. Entonces, para probar que él es la luz del mundo, Jesús hace el milagro de darle al ciego el don de la vista.
A este milagro debería seguir una actitud general de regocijo, alegría y alabanza a Dios, pero no sucede así porque los miembros del partido de los fariseos estaban ahí para impedir tal tipo de manifestación. Ante el milagro, el partido se divide, como nos informan los versículos 13 al 16:
Juan 9:13-16 — Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego; y era día de reposo, el día en que Jesús hizo el lodo y le abrió los ojos. Entonces los fariseos volvieron también a preguntarle cómo había recibido la vista; y él les dijo: Me puso lodo sobre los ojos y me lavé, y veo. Por eso algunos de los fariseos decían: Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el día de reposo; pero otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales? Y había división entre ellos.
¿Puede alguien siquiera imaginarse la experiencia increíble de ese hombre que estaba viendo por primera vez la tonalidad diversa de los colores que penetraban a raudales en su cerebro? El conocer una nueva dimensión de sus padres y aquello que antes solo identificaba por sus voces.
Cuando Jesús, la luz del mundo, obra el milagro de la nueva visión espiritual en aquellos que han estado aprisionados por las cadenas del error y las tinieblas de la ignorancia del mundo espiritual, la experiencia es indescriptible. Esta fue mi experiencia cuando por la gracia de Dios fui alcanzada por el evangelio siendo muy pequeña y me pude dar cuenta que la vida nunca más siguió siendo la misma.
Siempre he utilizado la figura de una ventana que ha permanecido cerrada y que, cuando se abre, permite a las personas apreciar la luz del día en todo su colorido y expresión. Cuando algo así sucede en la vida de las personas debe ser siempre de alegría y de regocijo.
El Nuevo Testamento afirma que existe una alegría y un regocijo genuino en los cielos cuando un pecador se arrepiente y se obra en él el milagro de la nueva vida. Esa debía ser la actitud de quienes fueron testigos de uno de los milagros más extraordinarios que pudieran presenciar.
Sin embargo, la amargura y el rencor hacen acto de presencia. Se manifiesta el estado del corazón de esos que también sufren, recibiendo el don de la vista física, pero que continuaban siendo ciegos espirituales. Cuestionaban al hombre que había sido sanado, quien les decía lo básico y cierto: que antes era ciego y ahora veía.
Esos amargados cuestionaban también las motivaciones de Jesús. Según su entenebrecido corazón, los pecados, el código y los reglamentos eran más importantes que la posibilidad de hacer el bien de acuerdo a la voluntad de Dios. No habría lugar en sus mentes para la misericordia.
Este es el mal que aqueja nuestra generación hasta el día de hoy: no hay tiempo ni voluntad para aceptar la posibilidad de que alguien esté interesado en hacer el bien a los hombres y mujeres que tanto lo necesitan. Y entre los necesitados podemos contarnos tú y yo, que a lo mejor tenemos el don de la visión física, pero adolecemos de la ceguera o ausencia total de la visión espiritual.
Jesús es la luz del mundo y lo demostró otorgándole al hombre necesitado el don de la visión, pero no solo eso, sino que este hombre tuvo también la oportunidad de adorar a Dios y disfrutar de una nueva visión espiritual. Créeme que tú te encuentras en el mismo caso de ese hombre que vivió hace dos milenios.
Tu vida y tu visión espiritual dependen de aquel hombre que no solo tiene el poder para darte una nueva visión, sino también para perdonarte y hacerte una nueva criatura. Esta es la única manera de apreciar la dimensión espiritual que existe y que hace que conozcamos la vida desde otro ángulo.
Hoy, cuando tú y yo oímos estas palabras, hoy es el día de salvación. Jesús pasa también junto a tu vida, como lo hizo hace dos mil años, y puede obrar otro milagro en tu experiencia. Nos encomendamos a la gracia de Dios y a la misericordia.
Oración y Peticiones
Amado Dios, le damos muchas gracias por esta exhortación del milagro hecho en la vida de un hombre que nunca había visto la luz del día, pero que ahora podía ver porque el Dios de misericordia obró en él la sanidad. Con algo tan simple como lodo, sanó al ciego. Aleluya, Dios nos bendice por este milagro para que hoy nosotros podamos creer que todavía vivimos en el tiempo de los milagros.
Si tan solo vemos este radiante sol que nos alumbra en este día esplendoroso que el Señor hizo para mí y para ti, nos da la oportunidad de glorificar y alabar su nombre. En esto vemos la voluntad perfecta de Dios, la misma que hizo con el hombre ciego, haciendo que su poder sobrepase todo entendimiento.
Ellos creían que el hombre podía haber pecado para nacer ciego, pero la respuesta de Cristo es la que me gusta: no, es para que la gloria de Dios se haga manifiesta. Gloria a Dios, gracias Señor porque usted lo hizo, lo hace y lo hará. Oro, Señor, para que hoy día también usted haga un milagro para que la gloria de su nombre se manifieste y su espíritu sea glorificado en los enfermos.
Sé que en la audiencia del programa hay personas que necesitan sanidad y en esta hora, con el poder y la autoridad de su palabra, oramos pidiendo que los enfermos sean sanos. Usted nos dijo que para el que cree todo le es posible y verá la gloria de Dios. Si hay alguien enfermo del espíritu, toque su espíritu para que se levante, porque este camino que usted trazó no da para quedarse.
Estamos viviendo tiempo de gracia y debemos aprovechar cada minuto de nuestra vida para hacer la obra de arrepentimiento. Creemos que usted a esta hora está tocando la necesidad de todos los enfermos y le pedimos por esta lista, sabiendo que su voluntad se hace sobre todas las cosas.
Pedimos por la sanidad de nuestro pastor Florindo Márquez, en nuestra iglesia en el monte. El día de ayer fue de mucho gozo porque pudimos estar con él en un servicio especial por el día de la iglesia evangélica; ahí estaba mi pastor Florindo, con sus 91 años, puesto de pie despidiendo el servicio. Gracias Señor por todo lo que usted hace.
Oramos por nuestro hermano José David Videla, pidiendo para él un milagro como el del varón ciego. Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por la sanidad de su pastora, su vecina y de su hija. Oramos por nuestro hermano Eduardo González por sanidad a la vista, por mi hermana Rosita Veloso, por mi hermana Elena Reyes, por mi hermano Ignacio Toro, por mi hermano Miguel Torres y por la liberación de su nieto.
Oramos por mi hermana Teresita Reyes, por mi hermano Eliseo Muñoz, por mi vecino Luis Orellana, por mi hermano Dagoberto Roa, por mi hermana Teresa Molina por la sanidad del matrimonio y la familia, por nuestro hermano maestro Juan Bayalao, por mi hermana María Ivacache, por mi hermano Israel Machán, por mi hermana Marta Saavedra, por María Verónica Correa, por Rosita Bueno Bazán y por mi hermana Carolina.
Señor, usted conoce a nuestros hermanos que viajan al norte para trabajar: el hermano Oscar, Mario, ambos hijos de mi hermana María Ibagache, y el maestro Juan Vallalao. Pedimos que usted esté con ellos mientras viajan y trabajan. Oramos por Marisa Núñez Galás, que necesita liberación, y por su mamá Adriana Galás, que será operada de la vesícula; oramos para que esta operación sea un éxito. También oramos por María Valdés Cortés. Todos y todas ellas necesitan que usted esté obrando para la gloria y la honra de su nombre. Amén y amén.