La Voz Pentecostal

El fruto del Espíritu y la doctrina de Dios

· 54 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia de manifestar las virtudes del Espíritu Santo y la aceptación de la doctrina divina. Usted encontrará un espacio de oración, consejos prácticos para el hogar y una enseñanza basada en las Sagradas Escrituras.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail, dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida al matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Matinal

Como siempre le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración. Amado Dios, le damos muchas gracias por este maravilloso día, por este día tan especial que usted nos permite, Señor, una vez más estar a través de este programa conmigo, presentándonos ante su presencia.

Gracias porque podemos entender lo que es tan especial para nosotros, que es su palabra, porque ella dice que sin fe es imposible agradar a Dios. Señor, yo reconozco delante de su presencia que muchas veces, cuando llegan los problemas, mi corazón se llena de miedo.

Hay momentos en que las pruebas causan la espera y duele porque las respuestas no llegan, y la fe parece hacerse pequeñita. Padre, hay días en que nos sentimos desgastadas, confundidas, mirando alrededor y preguntándonos dónde está la salida; pero aun así, Señor, aquí estamos, porque aunque mi fe sea pequeña yo quiero seguir porque creo en usted, mi Señor.

Señor, usted es la fortaleza de mi vida porque sé, mi Dios, que los milagros vienen de usted. Y aunque mis ojos no vean nada, aunque las puertas parezcan cerradas, aun cuando las circunstancias digan que no hay solución, oro porque sé que mi Señor tendrá para mí la bendición.

Oro con fe verdaderamente, una fe que se aferra porque se mueve en mí esa fe. Y me levanto en el medio de mis necesidades porque usted, mi Señor, lo hace.

Padre, oro por cada hermana que está unida al programa. Señor, yo sé que usted conoce todas nuestras batallas, las lágrimas que nadie ve, las noches en que nos quedamos pensando en las preocupaciones; pero hoy la confianza está en que todo va a cambiar. Sé que usted, mi Señor, nos permite ser fuertes, pero le pido que usted, Señor, saque de mí el miedo y sople vida, vida especial.

Recuerdo que usted sigue siendo mi Dios y que me pone en control. Yo creo que usted, mi Señor, fortalece mi vida y eso es muy especial. Oro, Padre, para que usted bendiga los matrimonios, oramos por la unidad de la familia y oramos, Señor, pidiendo por los jóvenes, porque ellos son presos de tantas adicciones.

Oro, Señor, por los niños, para que usted, Señor, les dé su protección y su cuidado; y por los abuelos y por las abuelas olvidadas. Oro para que haya sustento en la casa de la viuda y del huérfano, oro por la apertura de los presos de la cárcel.

Oro, Señor, por los trabajadores de la salud, proteja sus vidas porque siempre están en constante peligro, cuide su vida, bendiga, mi Señor, desde la eminencia más alta como el más simple trabajador. Todos, Señor, hacen una labor especial, por eso proteja sus vidas, guárdeles, Señor.

Oro, Señor, pidiendo que haya un cese de la guerra, oro por la paz de Jerusalén. Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi amada iglesia, mi amado obispo Israel Aravena, y con él el honorable directorio.

Señor amado, yo deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para seguir trabajando, desarrollando esa labor que usted les ha encomendado. Oro, Señor, por las autoridades civiles del país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que están con el gobierno.

Oro, Señor, por la audiencia de este programa pidiendo para todos ellos y ellas una especial bendición. Señor amado, le damos gracias porque podemos interceder también por las autoridades civiles de la comuna. Señor, oro por esas instituciones existentes, muy en especial las de beneficencia.

Señor, oramos por bomberos, por carabineros, ya que esta última institución arriesga su vida en cada procedimiento. Señor amado, rogamos al Espíritu Santo que esté tomando el control de este programa.

Queremos comenzar con la bendición que nos entrega el Espíritu Santo. Comenzamos y terminamos con esa seguridad de que no estamos solas, sino que usted está en nosotros a través del Espíritu Santo. Señor, le rogamos que a través de nuestro Señor Jesucristo usted reciba toda la honra, la gloria y la alabanza, mi Dios Altísimo, y lo hacemos en este nombre que es por sobre todo nombre, en el nombre de Jesús nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida

Damos muchas gracias a nuestro Dios porque podemos estar una vez más juntos y juntas a través de nuestro programa. Y vamos siempre adelante porque ya tenemos con nosotros nuestro pan de vida para este día tan especial que nos ha dado el Señor, en el libro de Gálatas capítulo 5 versículos 22 y 23.

Gálatas 5:22-23 — Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida porque encontramos en él la bendición. Podemos ponerle un título: ¿Cuándo sacrificarse? Cuando vivimos hace algunos años atrás una crisis que fue el COVID-19, recién comenzaba la preparación de muchos proyectos en toda índole.

Recuerdo la preocupación que tenía una periodista que me sacudió. Se preguntaba si estaríamos dispuestos a aislarnos y cambiar todos nuestros hábitos de trabajo, viajes y compras para que otros no se enfermaran. Ella escribió que no se trata solo de recursos clínicos, sino que nuestra disposición sería sacrificarse por otro.

De repente, la necesidad de virtudes fue noticia de primera plana. Puede ser difícil considerar las necesidades y virtudes de otros mientras que estamos ansiosos por las nuestras. Felizmente, al hacerlo no solo dependemos de nuestra fuerza de voluntad, sino que podemos dejarnos que el Espíritu Santo nos dé amor para reemplazar nuestra indiferencia, gozo para contrarrestar la tristeza, paz para sustituir nuestra ansiedad, paciencia para frenar nuestras impulsiones, benignidad para ocuparnos de los demás, bondad para suplir las necesidades, fidelidad para cumplir nuestras promesas, mansedumbre en lugar de hostilidad y dominio propio para superar nuestro egocentrismo.

El escritor Richard Boston describió la santidad como la habilidad de hacer lo que se necesita, cuando se necesita ser hecho. Y la santidad se necesita todos los días, no solo en una pandemia. Somos capaces de sacrificarnos por los demás.

Sin duda, podemos pedirle al Espíritu Santo que nos renueve hoy para que podamos manifestar sus frutos con nuestra vida, porque podemos sacrificarnos por causa de los demás porque Dios nos manda. Tenemos necesidades a nuestro alrededor; clamamos hoy para que a través del fruto del Espíritu podamos nosotros aprender a sacrificarnos por los demás.

No en vano Dios nos habla a través del libro de Gálatas en el capítulo 5, versículos 22 y 23, que nos dice: ‘Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio’. Qué grande es lo que podemos recibir por el Espíritu Santo.

Pero el Salmo 32, versículo 5, nos habla de un derrumbado interiormente y nos dice: ‘Dije: confesaré mis transgresiones al Señor, y tú perdonaste la maldad de mi pecado’. Qué hermoso es meditar en este versículo del Salmo 32.

Siempre nos recordamos de nuestra adolescencia y nos acordamos también de mamá, porque ella siempre tenía en la pared, en nuestra sala de estar, un texto muy especial. Allí había varios años que podíamos mirarlo y darnos cuenta de todo lo que significaba ese texto.

En mi niñez, en mi casa, había muchos cuadros en la sala y todos tenían un texto bíblico. Cuando miraba esos textos, sabía que eran las palabras bellas de nuestro Dios. Trataba de imaginarme con tanta curiosidad, porque me daban deseo de estudiar las Sagradas Escrituras y memorizar también esos textos; lo más grande es que esos textos nos decían mucho.

Hoy día podemos ver la depravación y el desenfreno a nuestro alrededor. Puede ser perturbador intentar atribuirlo solo a personas o a naciones que han rechazado a Dios, pero no deberíamos también echar una mirada a nuestro interior.

Las Escrituras nos advierten que somos hipócritas cuando llamamos a otros a dejar sus caminos pecaminosos sin observar más profundamente nuestro corazón. El Salmo 32 nos desafía a reconocer que somos pecaminosos. Lo que debiéramos hacer a diario es ver nuestro pecado y confesarlo.

Solo cuando reconocemos y confesamos nuestros propios pecados podemos experimentar la libertad de la culpabilidad y el gozo del arrepentimiento verdadero, y a regocijarnos en saber que el perdón completo de Dios es con nosotros. Así podemos compartirles esa esperanza a otros que están luchando con el pecado.

Podemos decirle en oración: ‘Padre Dios, ayúdame a examinar primero mi corazón’. ¿Cuál es el primer paso para identificar el pecado de mi vida? Es vital que debemos confesar a Dios porque las Escrituras nos mandan, porque ellas son las que dan testimonio de nuestro Dios. Entonces debemos ser imitadores de Dios como hijos amados.

Datitos y Consejos

Ya estamos en el momento en que llegamos a los datitos y los consejos, que son buenos para poder practicarlos. Por ejemplo, se nos dice que cuando dormimos, si lo hacemos sobre nuestro lado izquierdo, esto mejora nuestra digestión y la salud del corazón.

Ponga una hoja de laurel a su arroz o harina; esto ayuda a prevenir insectos y gorgojos. Somos buenos para acaparar, pero con el arroz y la harina tenemos que estar siempre alerta para que no lleguen los insectos, así que ponga hojas de laurel ahí donde usted tiene esos alimentos.

Para absorber los malos olores de nuestro zapato, podemos colocarle bicarbonato de sodio durante la noche; el bicarbonato va a absorber los malos olores.

Siempre es recomendable, antes de desayunar, comer una manzana para despertar mejor, incluso más que si tomaras un café.

No cocida, la papa cruda sobre las manchas de óxido ayuda a reducirlas gracias a sus componentes naturales; debemos fijarnos que estas estén en buen estado.

Debemos guardar el pan con un tallo de apio porque ayuda a mantenerlo suave por más tiempo. Puede colocar este datito donde guarda su pan.

Para desinfectar el horno, mezcle bicarbonato y agua oxigenada; haga una pasta para eliminar la grasa quemada. Para blanquear las zapatillas, rocíe agua oxigenada para eliminar las manchas y devolver la blancura.

Para desinfectar nuestros colchones y matar ácaros y bacterias, debemos rociar con agua oxigenada, neutralizando así los olores. También podemos poner brillo en el baño, eliminando el moho y la cal de los azulejos y la grifería con agua oxigenada.

Para quitar las manchas de la ropa, como pretratamiento para blanquear y eliminar manchas de sangre o hierba, use agua oxigenada. Para limpiar la platería y joyas de plata, sumérjala en agua oxigenada para restaurar el brillo y eliminar el envejecimiento.

Podemos desinfectar mesas y encimeras con agua oxigenada para eliminar bacterias y mal olor. Pero tenga precaución: si cae en los ojos, enjuague abundantemente con agua.

Sugerencia de Cocina

Hoy día les traemos la receta de porotos Pancho Villa. Esta preparación nos lleva 30 minutos y la cocción 30 minutos más. Los ingredientes para seis personas son: dos tazas de porotos del año, seis huevos, un cuarto kilo de choricillo, medio kilo de posta negra con su jugo, dos cucharadas de cebolla, orégano seco, medio pimentón morrón, cien gramos de queso rallado, un cuarto kilo de zapallo, cien gramos de tocino, un diente de ajo, una taza de agua y sal.

Preparamos estos porotos de la siguiente manera: limpiamos, lavamos y dejamos en remojo desde la noche anterior los porotos en agua. Si usted tiene la preocupación de que al otro día no se cocinen, remójelos con una cucharada de bicarbonato.

Al otro día usted los lava y los pone a cocer junto con el trozo de zapallo en cuatro tazas de agua fría durante 30 minutos. Una vez cocidos, verifique que el líquido cubra los porotos.

Fría en un sartén la cebolla, el tocino y el pimiento morrón cortado en cuadritos, el orégano y la sal. Vacíe estos ingredientes a los porotos y muela bien el zapallo para que queden cremosos. Si están muy espesos, agréguele leche.

Fría los choricillos. Sobre los porotos eche el jugo de la carne, un huevo frito, rodee con los choricillos y agregue el queso rallado. Sirva en platos hondos o platitos de greda y coloque al horno calentando previamente por cinco minutos.

Ya tiene listos estos porotos Pancho Villa para que los pueda degustar con su familia. Recuerde que siempre cuando vamos a hacer legumbres debemos preocuparnos de remojarlas el día anterior para no tener problemas al otro día.

Ilustración de Porotos Pancho Villa

Receta del día

Porotos Pancho Villa

  • 2 tazas de porotos del año
  • 6 huevos
  • 1/4 kilo de choricillo
  • 1/2 kilo de posta negra
  • Jugo de la carne
  • 2 cucharadas de cebolla
  • Orégano seco
  • 1/2 pimentón morrón
  • 100 gramos de queso rallado
  • 1/4 kilo de zapallo
  • 100 gramos de tocino
  • 1 diente de ajo
  • 1 taza de agua
  • Sal

Preparación

  1. Limpiar, lavar y dejar los porotos en remojo desde la noche anterior en agua (opcionalmente agregar una cucharada de bicarbonato para facilitar la cocción).
  2. Lavar los porotos y ponerlos a cocer junto con el trozo de zapallo en cuatro tazas de agua fría durante 30 minutos, asegurándose de que el líquido cubra los granos.
  3. Freír en un sartén la cebolla, el tocino y el pimentón morrón cortado en cuadritos, junto con el orégano y la sal.
  4. Vaciar el sofrito en la olla de los porotos.
  5. Moler bien el zapallo cocido para que la preparación quede cremosa (agregar leche si está muy espesa).
  6. Freír los choricillos.
  7. Agregar a los porotos el jugo de la carne y un huevo frito.
  8. Rodear la preparación con los choricillos y agregar el queso rallado.
  9. Servir en platos hondos o de greda.
  10. Llevar al horno precalentado por cinco minutos antes de degustar.

Lectura de la Palabra

Vamos inmediatamente a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios a través del Santo Evangelio según San Juan, capítulo 7, versículo 16. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Juan 7:16 — Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.

Oración por la revelación

Amado Dios, le damos muchas gracias por darnos la bendición de tener con nosotros la palabra de nuestro amado Dios leída. Oro, Señor, para que usted ponga en mí, a través del Espíritu Santo, la revelación divina de su palabra.

Use usted mis labios, tome dominio, tome el control de este programa y que en estos momentos, al entregar su palabra, su bendición sea manifestada en mi vida con una unción especial, para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Por eso necesito la unción y yo se la ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador, amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

La doctrina de Dios

Cuando hablamos de Jesús de Nazaret siempre vamos a encontrar opiniones diversas acerca de su vida o de sus enseñanzas; siempre ha sido así desde el mismo momento cuando comenzó Jesucristo. Como muestra de esto, podemos pensar en lo que nos dice el primer versículo de este capítulo 7 del Evangelio según San Juan.

La oposición, en este caso, llegaba hasta el grado de intento de homicidio. El odio y el fanatismo pueden llegar a hacer que el ser humano se despoje de su humanidad y se comporte como las bestias, aunque estas últimas tienen algún código de conducta que les impide el asesinato premeditado.

Los versículos 1 y 7 destilan la misma actitud de aborrecimiento que puede llevar al crimen, o lo mismo que en otras ocasiones quizás puedan ser amables o hasta mostrar solidaridad. Es odio contra una persona que solo puede hacerle el bien; aborrecimiento que puede llegar hasta el crimen ante otro ser humano que entiende la vida desde otro punto de vista, por supuesto distinto al que tenía la mayoría.

No existe una manera racional en que podamos comprender este fanatismo llevado a los extremos. Pero a pesar de que no lo podamos entender, la historia nos ha dado ejemplos de hombres con esta actitud a través de los tiempos, incluyendo en el proceso nuestra propia época.

El desafío de la enseñanza de Jesús

La historia debe continuar y Jesús, a pesar del peligro que representa para él ser reconocido, se presenta en el templo para enseñar. Esto provoca el asombro y la incredulidad de muchos. Las preguntas se agolpan en los labios y, más aún, en la mente de todos: ¿Cómo sabe este letra sin haber estudiado?

La declaración de Jesús ante esas dudas plantea una hora de decisión para los oyentes: «Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta».

A medida que uno se adentra en el relato de los evangélicos, comienza también a sentir la tensión que flota en el ambiente cuando los enemigos de Jesús no solo se oponen a sus enseñanzas o a su presencia, sino que también avanzan un poco más en su decisión de asesinarle. En la antigua batalla, a la razón se opone la fuerza, como si alguna vez aquellos que se toman por la fuerza hubieran permanecido como cimiento de algo en la historia.

El dilema de los opositores

La respuesta de Jesucristo deja a sus oponentes con un gran dilema, porque ellos se dan cuenta que tienen ante sí a una persona sin las credenciales habituales, ya que Jesús no se había educado según el sistema tradicional de todos los rabinos y maestros de la ley. De hecho, señalan que no era discípulo de ninguno de los que confrontaban el colegio rabino conocido.

¿De dónde entonces sabía todo lo que sabía? ¿Qué doctrina era esa y dónde provenía esta enseñanza que sonaba tan nueva? Cuando algunos la descubrieron, vieron que sus bases se encontraban en la misma enseñanza que ellos atesoraban tanto, pero que también tanto habían descuidado.

Son muchas las preguntas que se plantean en la mente y en los corazones de estos inquisidores. No dudamos que entre ellos había sinceros y buscadores de Dios, pero como la historia lo demuestra, la gran mayoría era hija de sus prejuicios y dogmas, lo cual llegaba hasta el crimen. Con esto lograban suprimir la fuente de cada revelación.

La autoridad divina

La respuesta de Jesús es siempre simple, pero profunda: «Mi doctrina, es decir, mi enseñanza, no es mía, sino de aquel que me envió». Con esto deja a estos opositores cabilando y razonando acerca de su próximo paso en este drama que se avecina.

Si la enseñanza es del Creador y tiene que ver con la criatura y cómo esta se debe relacionar con Dios, todas las objeciones a Jesús provenían de sus opositores porque sus enseñanzas sonaban como nuevas a los oídos de los tradicionalistas. También con sus milagros los opositores le antecedían, porque eran señal de que su poder y su autoridad provenían de Dios mismo.

Los hombres y mujeres de esa época entonces debían decidir si este era un enviado de Dios y someterle a sus reclamos o explicaciones de alguna manera sobre eso tan potente y extraordinario de que eran testigos.

Jesús le cita el caso de la circuncisión, aquella señal del pacto que consistía en cortar el prepucio de la piel que cubría el miembro viril de los hombres a los ocho días de nacido; ceremonia que llevaban a cabo en el templo precisamente en el día de reposo, día que nadie podía hacer nada, ya que se debía descansar absolutamente. «Hice un milagro», les dice Jesús, «y todos ustedes están asombrados».

La ley y el corazón

La circuncisión, aunque en realidad no vino de Moisés, sino de los patriarcas. Ustedes circuncidan a un niño en el día de reposo para que no quebrante la ley de Moisés. ¿Por qué se enojan conmigo por sanar de todo a un hombre en el día de reposo? Dejen de juzgar las apariencias, juzguen correctamente.

Lo que Jesús está haciendo es mostrarle a toda esa gente el cumplimiento de las antiguas profecías, en las cuales el Mesías tendría el poder y la autoridad para predicar las buenas noticias a los pobres y sanar a los enfermos, entre otras cosas, como señal de que él era el enviado de Dios.

Aquí estaban las pruebas y señales. Había llegado la hora que tanto habían deseado y anhelado por tantas generaciones.

La ceguera religiosa

Lo lamentable es la respuesta absoluta y ciega de estos representantes de la religión organizada, que solo se interesaban en sus propias tradiciones y en lo que ellas pueden representar ante un pueblo que a lo único que atina es a seguir a esos líderes ciegos, hijos de su propia oscuridad.

¿Se puede llegar hasta el crimen para callar las palabras que no queremos oír? Mejor aún, ¿se puede llegar al crimen para silenciar una conciencia que nos dice que lo que estamos haciendo está definitivamente mal?

La condición humana

La historia de la humanidad tiene relatos espeluznantes acerca de la gran tendencia de los hombres. Y no son casos aislados. Desde Caín hasta nuestro tiempo solo han pasado algunos milenios, pero el hombre es básicamente el mismo.

Por eso es que llegamos hasta usted hoy. ¿Por qué? Porque sus necesidades no son diferentes a las de las generaciones pasadas o de la que vendrá. Porque no se trata de tecnología o de medios de vida.

No se trata de valores y principios que nos indican una conducta en la que decimos creer; es lo que llamamos la ética de una vida o de una generación. Compartimos lo que hemos recibido, pero nuestra doctrina tampoco es nuestra, le pertenece a Dios.

Evaluando la vida en Cristo

En ella se nos dice que Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo, para que pudiéramos tener acceso a la vida eterna.

¿Cómo va a evaluar su vida? Primero, la vida de aquel que vivió hace más de dos mil años y que no solo vivió, sino que también murió por los pecados de los suyos.

En segundo lugar, ¿cómo va a evaluar su propia vida? Me refiero a lo que hace todos los días. Ese estudio tedioso que no enseña nada nuevo, aquel trabajo rutinario que parece un túnel sin salida.

La religión es la que pretende encontrar sentido en lo que no lo tiene. Jesucristo, su vida, sus obras, sus enseñanzas, su muerte y su resurrección, cobran más vigencia aún en nuestra necesitada generación.

Usted está incluido en esta generación. Su necesidad también. Damos gracias a nuestro Dios.

Oración final por la Palabra

Amado Dios, concluimos su palabra y sentimos gozo y gratitud, porque usted nos exhorta como hijos amados. Sin duda que necesitamos siempre que usted nos hable; descansamos, Señor, en el poder de su fuerza y recibimos su palabra.

Ahora rogamos que ella haya corrido y haya sido glorificada en muchas vidas. Señor, sabemos que por el oír su palabra nuestra fe es aumentada.

Por eso, Padre, rogamos que en quienes hayan escuchado su palabra, ella quede haciendo vida en sus corazones y que usted nos dé su ayuda. Le rogamos que esa ayuda venga a quienes han escuchado su palabra, para que así podamos practicarla y llevarla a la vida práctica de cada día.

Señor, esa es nuestra oración. Y le pedimos que usted esté libertando, porque sabemos que…

Oración por la generación actual

Nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo, sus obras están vigentes aún en nuestra necesitada generación. Le rogamos, Padre, que en todos los que estamos incluidos en esta generación usted pueda estar obrando en esas necesidades.

Amado Dios, muchas gracias porque tan solo por oír su palabra nuestra fe es aumentada. Rogamos, Padre, que esto haya sucedido hoy con el mensaje de salud.

Clamor por los enfermos

Sabemos que a diario hay mucha gente que sufre la enfermedad. Yo oro, Padre, para que se glorifique sanando vidas en su nombre, que usted esté tocando la enfermedad, porque si usted dice la palabra los enfermos van a ser sanos.

Siempre que los enfermos estén creyendo en su poder, que ese poder que sobrepasa todo entendimiento esté obrando sanidad para la gloria de su nombre. Rogamos que usted se glorifique en todo lo que hoy, ayer y anteayer estamos clamando, Dios Altísimo, confiando que por sobre todo su voluntad es hecha.

Peticiones de sanidad y milagros

Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de la iglesia Ipiche en el monte, oramos por sanidad. Oramos por nuestro hermano José David Videla y para él pedimos un milagro, porque un milagro lo va a poner de pie.

Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sanidad de su pastora, de su vecina y de su hija. Oramos por la petición de mi hermana Laura Senjo, por mi hermano Eduardo González para que usted sane su vista, y por mi hermana Rosita Veloso por sanidad.

Oramos por mi hermana Elena Reyes por sanidad, por mi hermano Ignacio Toro por sanidad, por mi hermano Miguel Torres por sanidad, y por la sanidad y liberación de él y de su nieto.

Oramos por mi hermana Teresita Reyes por sanidad, por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad, por mi vecino Luis Orellana por sanidad y por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad.

Oramos por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y de la familia, por el maestro Juan Bayalao por sanidad, por mi hermana María Ibacache por sanidad y por mi hermano Israel Marchand por sanidad.

Oramos por María Verónica Correa por sanidad, por Rosita Bueno Bazán por sanidad y por mi hermana Carolina por sanidad.

Señor, yo sé que usted a todos ellos los conoce y conoce su necesidad. Oramos para que usted se glorifique en sanidad divina en ellos y en ellas, para la honra y para la gloria de su nombre. Amén y amén.

Despedida

Gloria a Dios para siempre. Dios nos bendice por su palabra. Ya estamos llegando al término de este programa por hoy.

Nos despedimos. Hasta mañana, Dios mediante, volvemos a encontrarnos juntos y juntas con un nuevo programa a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.