El valor de la sabiduría y el tiempo oportuno
Usted encontrará reflexiones bíblicas sobre la importancia de escuchar consejos sabios y aceptar la voluntad divina. El episodio también ofrece consejos de psicología conductual y una sugerencia culinaria para el hogar.
Bienvenida
Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.
Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.
Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos del programa que se sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.
Oración Matinal
Damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración. Amado Señor, en esta mañana, después de haber tenido este hermoso despertar y ver la luz de un nuevo amanecer, me dirijo a su presencia, agradecida porque usted me llena de paz y recibo su gracia divina. Gracia que solo por su misericordia encuentro en la fortaleza y en la tranquilidad que necesito para enfrentar lo que este día me depara.
En este instante quiero elevar mi voz en alabanza y gratitud por todas las bendiciones que usted me ha dado, reconociendo que cada don es un reflejo de su amor inmenso. Le ruego, Padre de amor, que usted derrame sobre mí su gracia en abundancia y que me dé fuerza y ánimo para encarar cada tarea y desafío. Líbreme de toda tristeza, concédame la fortaleza necesaria para ser vencedora en cada circunstancia que se me presente.
Señor, guíeme, respáldeme, porque sé que si estoy sola en mi caminar todo me irá mal, pero gracias Señor porque usted está respaldándome en todo momento de mi vida. Gracias Señor por mi familia, porque tengo un techo que cobija mis sueños. Le doy gracias por los alimentos que usted pone en mi mesa, porque usted calza mis pies y me viste.
Le pido, Señor, por tantas personas que en la noche que quedó atrás no pudieron dormir por causa de las enfermedades, del dolor, de la ansiedad y la preocupación; siempre hay una preocupación por la falta de tener un lugar seguro, una cama cómoda y un lugar tranquilo. Reconozco, Señor, que su poder sanador es para recibir, a través de su gracia divina, la sanidad, dándonos el poder de entender su fidelidad, porque su fidelidad es muy grande.
Solo le alabo, Padre y Señor del cielo y de la tierra, a través de nuestro Señor Jesucristo porque su infinito amor y misericordia nos ha hecho nacer a una nueva vida a través de Cristo Jesús. Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando su poder sanador a través de su misericordia que es tan grande.
Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio aun cuando el hombre guardaba su inocencia. Hoy, Señor, cuando el enemigo mortal de nuestra vida siempre está atacando a la familia, oro para que usted restaure. Si hay alguna familia que está siendo destruida, no lo permita, Señor, y ponga usted una alineación en ese matrimonio, en esa familia.
Señor, oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones y por los que no son tan jóvenes. Señor, oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas.
Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por mi amado obispo Israel Aravena y por el honorable directorio. Deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para que sigan dirigiendo y desarrollando esta labor que usted, mi Dios, les ha encomendado.
Bendiga, mi Señor, la audiencia de este programa. Invito al Espíritu Santo que esté en el control de este programa y Él sea quien use mis labios, bendiciéndonos a través de este espacio. Pongo en sus manos, mi Dios, esta bendición, porque siempre es una bendición que el Espíritu Santo nos use para la gloria y la alabanza del nombre que es por sobre todo nombre, en el nombre de Cristo Jesús. Que todo lo que hagamos, Señor, sea de su agrado y que en todo lo que digamos usted esté en el control.
Bendiga, Señor, nuestras vidas y a cada una de las personas que hoy por primera vez se van a unir a esta transmisión. Señor, ponga su bendición; sea usted poniendo el querer como el hacer en los países donde están en guerra. Oro por la paz de esta humanidad y por la paz de Jerusalén.
Pedimos que su gloria se haga manifiesta y su espíritu sea glorificado a través del mundo entero. Sobre todo oramos por los ministros del evangelio para que usted, mi Señor, los use hasta que usted venga por su iglesia. Ponga bendición en cada ministerio y en cada evangelista que anda por el mundo llevando el evangelio; úselos para su gloria. Bendíganos, Señor, a través de este programa con toda bendición. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
Pan de Vida
Dios nos bendice hoy porque podemos estar una vez más juntos y juntas a través de su programa La Voz Pentecostal. Ya tenemos nuestro pan de vida, nuestro pan diario que cada día llega hasta este programa y nos lleva a recibir el consejo de su palabra para tener un día en bendición.
Éxodo 18:24 — Y oyó Moisés la voz de su suegro e hizo todo lo que le dijo.
Dios nos bendice por nuestro pan de vida porque todos nosotros tenemos a alguien que Dios pone para bendición de cada uno de sus hijos. Cuando hay un ministerio tan grande como el de Moisés, vemos que al crecer sin un padre, hay testimonios como el de Roberto, quien sintió que había perdido mucho de la sabiduría práctica que los padres suelen transmitir. Como no quería que nadie careciera de habilidades importantes para la vida, grabó una serie de videos llamados “Papá, ¿cómo lo hago?”, donde mostraba desde cómo colocar un estante hasta cambiar un neumático. Con su estilo compasivo y cálido se había convertido en una sensación en YouTube con millones de suscriptores.
Muchos anhelamos la experiencia de una figura paterna que nos enseñe habilidades y nos ayude a atravesar situaciones difíciles. Moisés necesitó sabiduría. Cuando los israelitas salieron del cautiverio y se establecieron como nación, Jetro, el suegro de Moisés, vio la tensión de su yerno al resolver disputas entre la gente, entonces le aconsejó que delegara responsabilidades de liderazgo. Y oyó Moisés la voz de su suegro e hizo todo lo que dijo.
Dios sabe que todos necesitamos sabiduría. Si carecemos de la bendición de tener padres piadosos, podemos pedírsela a Él, quien la da a todos los que la buscan, así nos dice Santiago Apóstol en el capítulo 1, versículo 5. Su palabra, la Biblia, nos recuerda que cuando escuchamos sincera y humildemente a los sabios, también seremos sabios, como nos dice el libro de Proverbios, y tendremos sabiduría para compartirla con otros.
Podemos decirle al Señor: “Padre, ayúdame a buscar consejos sabios”, porque nos benefician los consejos que Dios pone en nuestro caminar y nos da la bendición de estar al lado de quien podrá aconsejarnos y guiarnos.
Romanos 14:20 — Por el bien de los demás todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otro con lo que come.
Mire qué consejo nos da este libro de Romanos. Nos recuerda que todas las cosas son limpias, pero es malo que el hombre haga tropezar a otro con lo que come. Esto nos recuerda la pandemia del COVID-19. Muchos en Singapur se quedaron en su casa para no contagiarse. Un hermano evangelista contaba que quiso ir a nadar creyendo que era seguro, pero su esposa temía que se contagiara en una piscina pública y le pasara el virus a su suegra, la cual por su edad era vulnerable. Su esposa le sugirió que no nadara por un tiempo por el bien de ella.
Al principio él quiso argumentar que no era riesgoso, pero luego se dio cuenta de que el sentir de su esposa era más importante. ¿Por qué insistiría con nadar si la preocupaba innecesariamente? Aquí el hermano Pablo se refiere a los creyentes en Cristo que debían comer ciertos alimentos y celebrar determinadas fiestas. Estaba preocupado de que algunos quisieran imponer a otros sus puntos de vista.
Nos recuerda que podemos tener diferentes perspectivas y diversos trasfondos que afectan nuestras actitudes y costumbres. Escribió que no nos juzguemos más los unos a los otros, sino que decidamos no poner tropiezo y ocasión de caer al hermano. La gracia de Dios nos da la libertad y nos ayuda a expresar su amor a los demás creyentes; podemos usar esta libertad para poner las necesidades espirituales de ellos por encima de nuestra práctica, siempre que no contradigan las verdades esenciales del evangelio.
Está el poder de la oración. Digámosle al Señor: “Ayúdanos a considerar el sentir de los demás”. Que como creyentes en Cristo seamos ejemplos de obediencia y podamos influir con nuestro ejemplo a otros creyentes que estén pensando distinto a nosotros. Por eso, el apóstol San Pablo encarga a los romanos que, aunque las cosas son limpias, es malo hacer tropezar a otro.
Imagínense qué prudente es el Espíritu de Dios para dar consejo. Es un consejo puro de que no debemos hacer lo que no corresponde por el bien de los demás, porque como hijos de Dios hay una gran responsabilidad en nosotros. Debemos preocuparnos de cómo actuamos y cómo nos estamos conduciendo.
La primera parte de nuestro pan de vida hoy nos ha dicho la necesidad de escuchar a quien tiene sabiduría; vimos que Moisés escuchó lo que su suegro Jetro le aconsejaba. Hoy nosotros debemos también obedecer y poner la mirada en quienes nos presiden en el Señor.
Datos y Consejos
Continuando con el programa, tenemos los datitos y los consejos que siempre vienen bien. Sabe usted que hay poder cuando guardamos silencio y no nos ponemos nerviosos por cualquier cosa. Por ejemplo, cuando alguien intente insultarte o hacer un chiste a tu costa, míralo fijamente a los ojos, sonríe levemente y pregunta: “¿Estás bien?”. Esto arruinará completamente el imperio de lo que él ha hecho.
Si estamos caminando por un pasillo o una calle, mantén la barbilla en alto y mira directamente más allá de los hombros de las personas; intuitivamente se quitarán de tu camino sin que digas una palabra. Para descubrir quién te está prestando atención en secreto en una habitación, echa un vistazo a tu reloj y mira hacia el techo; cualquiera que te esté siguiendo imitará inmediatamente tu acción.
Nunca expliques cuando cometas un error menor. Solo di: “Gracias por tu paciencia”. Cuando decimos eso y seguimos adelante, cambias una debilidad en una muestra de autoridad absoluta. Cuando alguien te esté gritando, desahogándose o enojado contigo, mantén silencio absoluto y asiente lentamente dos veces. Tu calma lo hará sentir increíblemente tonto por perder el control.
Estos son códigos de truco definitivo para el respeto: habla 30% menos que las personas que te rodean y, cuando abras la boca, que sea solo para ofrecer puntos de alto valor. Así cada palabra se vuelve pesada. Si queremos dominar una negociación o argumento, tenemos que seguir estos parámetros del poder del silencio, porque esto pone nervioso a cualquiera. Debemos usar la psicología del silencio.
Sugerencia de Cocina
La sugerencia de hoy es para la cocina: hacer coliflor con salsa blanca. Esta preparación nos toma 25 minutos; la cocción son 10 minutos en olla a presión. Los ingredientes son suficientes para 6 personas: un coliflor, un cuarto kilo de queso rallado, tres tazas de salsa blanca y media marraqueta de pan.
Para la preparación, lo primero que vamos a hacer es cocer el coliflor tapada de agua con la marraqueta para que no dé olor. En olla a presión son 10 minutos; en olla corriente, 20 minutos. Sirva el coliflor entera cubierta con salsa blanca y empolvore queso rallado. Acompáñelo con arroz graneado. ¡Qué cosa más fácil y novedosa!
Receta del día
Coliflor con salsa blanca
- 1 coliflor
- 1/4 kilo de queso rallado
- 3 tazas de salsa blanca
- 1/2 marraqueta de pan
Preparación
- Cocer el coliflor en una olla tapada con agua y la marraqueta para evitar que desprenda olor.
- Cocinar durante 10 minutos en olla a presión o 20 minutos en olla corriente.
- Servir el coliflor entero.
- Cubrir la preparación con la salsa blanca.
- Empolvorear con el queso rallado.
- Acompañar en un molde con arroz graneado.
Cierre de Bloque
Ojalá usted pueda usar esta receta en su diario vivir. Ahora estamos en el momento de que Dios nos hable por su palabra. Vamos a escuchar una alabanza y volvemos rapidito, no se me vaya a ir usted de la sintonía. Escuchamos la alabanza y luego nos preparamos y abrimos nuestra Biblia para que juntos y juntas leamos la poderosa palabra de nuestro Padre.
Lectura de la Palabra
Vamos ahora a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios. Lo haremos a través del libro de Eclesiastés, capítulo 3, versículo 1. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Eclesiastés 3:1 — En este mundo todo tiene su hora; hay un momento para todo cuanto ocurre.
Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a orar al Señor: Amado Dios, le damos muchas gracias porque con nosotros tiene amor. Su palabra ha sido leída; oro, Señor, rogando al Espíritu Santo que traiga a mí la revelación divina de su palabra. Use usted, mi Dios Altísimo, mis labios; tome dominio y tome el control de mi vida para administrar su palabra. Pero necesito la unción; si la unción viene a mí, voy a recibir bendición para dar y quien escucha va a tener la bendición de recibir el consejo de su palabra. Se lo ruego, Padre, todo, para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo pido en el nombre de Cristo Jesús, amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
El momento oportuno
El título de su palabra es: “Todo tiene su hora”. Siempre hay una selección del momento oportuno. En la economía, por ejemplo, es lo que cuenta. Un granjero necesita saber cuándo sembrar y cuándo arar. La persona que invierte dinero para comprar a bajo precio y vender más caro, tiene que saber cuándo invertir en una compañía y cuándo vender sus acciones.
En la política, la selección del momento oportuno también es muy importante. Recordemos cómo el primer ministro de Inglaterra, Neville Chamberlain, trató de apaciguar a Adolfo Hitler. Chamberlain quería paz en nuestro tiempo, pero estaba equivocado; era tiempo de guerra. Aceptamos, según nuestras propias limitaciones, que muchas veces el mundo acude a la guerra sin darse ni siquiera la oportunidad a la paz.
También en nuestras propias relaciones, la selección del momento oportuno es muy importante. Hay momentos de lágrimas y también hay momentos de felicidad. Hay un chiste que no tiene sentido para una persona que acaba de perder su trabajo o que acaba de recibir la mala noticia de la pérdida de un ser amado. En lo personal, puede pasar un mal momento o un rato de incomodidad; quizás usted quiere abrazar a su pareja, pero ella piensa lo opuesto.
La búsqueda de la felicidad y el orden divino
En la primera sección del libro de Eclesiastés, el predicador expone el problema que afecta a toda la humanidad en todos los tiempos y circunstancias: el querer obtener la felicidad completa y la satisfacción en todos los sentidos, solo para encontrar que tal estado no existe en este mundo imperfecto y habitado por seres humanos igualmente imperfectos.
El predicador lo probó dedicándose a todas las áreas y campos en que los hombres están tratando, incluso hoy día, de encontrar aquello que se llama felicidad. En su caso, tenía los recursos, el tiempo, el poder y la sabiduría para hacer estas cosas, las cuales vinieron a probarle solo la decepción y la frustración al final de cuentas.
En la segunda sección, que comienza en el capítulo 3, se nos introduce a una gran verdad de la cual no podemos escapar: el orden en que suceden las cosas en esta creación no responde al control o a la voluntad del hombre, sino que suceden cuando Dios quiere. Esta verdad universal ha sido quizás la más difícil de entender y de aceptar por los seres limitados y finitos que son las criaturas humanas, que a veces juegan a ser poderosos y pretenden saber más que la divinidad misma.
Un mundo de cambios
Este libro nos advierte que todo tiene su hora y hay momentos para todo cuanto ocurre. Se nos está advirtiendo que estamos viviendo en un mundo de cambio y que hay eventos y condiciones distintas en la vida que afectan a los hombres, aunque a veces no somos conscientes de esto. Así como la tierra gira sobre sí misma y alrededor del sol, los eventos y sucesos que afectan a los hombres cambian, y el hombre tiene que estar dispuesto a enfrentarlo.
Quizás los desastres naturales enseñan una gran lección al pretendido hombre autónomo que quiere hacer con su vida lo que le plazca, sin tomar en cuenta las leyes dadas por el Creador. Suceden así, por ejemplo, los terremotos, en que sin aviso previo muchos lugares cambian de filosofía; centenares o miles de personas mueren y la vida nunca más es la misma. Por muchos años los científicos han tratado de anticiparse a estos fenómenos y no han podido; es algo que escapa del control humano.
De igual manera, la comunidad científica ha advertido por muchos años acerca de los cambios atmosféricos y del gradual calentamiento del planeta debido a la deforestación, al uso y abuso indiscriminado de los árboles, la contaminación de los mares y la fabricación de artículos que no se incorporan de nuevo a la tierra, como el plástico, que permanece inalterable por decenios.
Sin embargo, a pesar de estas advertencias que producen terror, estudios recientes han demostrado que el planeta ha experimentado cambios significativos en la temperatura ambiental. Por el contrario, en 1994, a despecho de lo que la comunidad científica puede afirmar, una ola de frío azotó el medio oeste norteamericano, dejando una secuela de más de cien muertos con temperaturas por debajo de 30 o 40 grados Celsius bajo cero.
Algunos meteorólogos han llegado a pensar que nos aproximamos a una nueva era glacial que podría durar unos mil años, lo que significaría inviernos crudísimos como el que hemos tenido este año durante mil años. Hay cosas para las cuales el hombre no tiene una explicación, aunque es necesario reconocer que todo tiene su tiempo según el orden divino.
La oportunidad de la salvación
El versículo 2 de este capítulo agrega que hay un momento para nacer y un momento para morir. Algunos han querido ver un planteamiento fatalista en el predicador de Eclesiastés, pero esa apreciación sería válida solo si uno se centra en el instante sin tomar en cuenta los antecedentes. La lista mencionada en los versículos del 1 al 8 no es exclusiva; solo menciona algunas ocupaciones, como cuando dice que hay un momento para plantar y un momento para arrancar lo plantado.
El énfasis de este tercer capítulo está en la oportunidad o el tiempo en que se presentan las cosas a nuestra disposición. Hacer lo correcto depende mucho de la oportunidad del momento, pero no siempre sabemos cuál es; solo Dios sabe. Debemos orar para que Dios nos dé la sabiduría necesaria para saber cuándo es el momento adecuado para aprovechar la oportunidad que Él nos provee.
Dios hizo muy claro este punto cuando envió a este mundo a su Hijo Jesucristo, para que los hombres y las mujeres tuvieran la oportunidad de examinar sus credenciales como el Hijo de Dios, que venía a ofrecer su vida en rescate por muchos. Era evidente que se presentaba el momento para escuchar y responder al llamado de Cristo, porque también sería evidente que habría otro momento en que aquellos que rechazan al Hijo de Dios serían juzgados.
Hoy es igual para usted que oye el mensaje; se le presenta la oportunidad de considerar lo que hemos dicho y, más importante aún, acogerte a la oportunidad que Dios te brinda de acercarte a Él a través de Jesucristo y su sacrificio en la cruz por su salvación y por mi salvación.
El apóstol Pablo se dirigió a sus oyentes de esta manera:
2 Corintios 6:1-2 — Ahora pues, como colaboradores de la obra de Dios, os rogamos que no desaprovechéis la bondad de Dios que os ha mostrado, porque Él dice en las Escrituras: Es el momento oportuno, te escuché; en el día de la salvación te ayudé.
Combata la tendencia que tenemos todos de dejar las cosas para después; después puede ser demasiado tarde. La selección del momento oportuno puede significarlo todo desde nuestra perspectiva. No sabemos los tiempos de Dios, solamente Él tiene acceso a ello, puesto que Él ha determinado todas las cosas según sus planes y su voluntad.
A nosotros, como seres humanos, solo nos corresponde usar la oportunidad que se nos presenta. Hay tiempo en la vida para considerar el mensaje de Dios, para abrir el corazón y la mente ante su revelación y para recibir la obra de Jesucristo en la cruz del Calvario por nuestros pecados.
¿Por qué no haces hoy un balance en tu vida? Tómate el tiempo necesario para analizar la vida que estás llevando, los valores que te impulsan y las consecuencias que te van a alcanzar por todos los actos que realizas, sean buenos o malos. Es posible que te sorprendas del resultado de tal evaluación o que te lamentes al no haber podido aprovechar los tiempos y las oportunidades brindadas en muchas esferas de la vida.
Pero lo que sería trágico es que, después de haber oído el mensaje basado en la revelación divina, no hayas tenido la sabiduría de aprovechar la oportunidad y el momento que se te brinda. Esta equivocación es trágica.
Oración y Peticiones
Dios nos bendice por su palabra, pero vamos a agradecer en oración: Amado Dios, concluimos su palabra y ha sido grato escuchar esta exhortación que como a hijos amados usted nos ha hecho hoy día. Le agradezco, Padre, por esta su palabra y oro para que ella haya corrido y haya sido glorificada en muchas vidas. Señor, grande es el poder de su palabra; no se equivocó usted cuando dijo que era buena, porque nos corrige, nos exhorta y también nos reprende.
A esta hora, Señor, elevo mi ruego de oración y pido al Espíritu Santo que esté obrando sanidad en los enfermos. Dios Altísimo, a través del poder y la vida, los beneficios de Cristo allí en la cruz del Calvario, porque allí fueron crucificadas toda enfermedad y por las llagas de Cristo hoy día los enfermos son sanados. Señor, toque vidas a esta hora del día; su palabra es viva, eficaz y cortante, y ella nos da esa autoridad y potestad para poner las manos en los enfermos y ellos sanarán. Usted dijo que estas señales seguirían a los que creen en su nombre, y Señor, hemos creído a su palabra y la usamos a esta hora.
Tomamos todas las promesas existentes en la Biblia; que los enfermos son sanos por su poder y por el sacrificio de Cristo. A esta hora Cristo toca a los enfermos y los sana para la gloria de su nombre, no tan solo a los que están en la audiencia del programa, sino también a quienes están en la lista. Tenemos fe, Señor, que usted a su tiempo hace su voluntad, y su voluntad es buena, agradable y perfecta.
Clamamos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia El Peñón en el Monte, para que reciba sanidad en el nombre de Cristo, fortaleza para su cuerpo y sanidad de toda enfermedad. Oro por mi hermano José David Videla, y para él pedimos un milagro porque un milagro lo puede poner de pie. Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sanidad de su pastora, de su vecina y por su hija. Oramos por la petición de nuestra hermana Laura Senjo, por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista, por mi hermana Rosita Veloso por sanidad, por mi hermana Elena Reyes por sanidad, por mi hermano Ignacio Toro por sanidad, por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por liberación de su nieto, por mi hermana Teresita Reyes por sanidad, por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad, por mi vecino Luis Orellana por sanidad, por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad, por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia, por nuestro maestro Juan Bayalao por sanidad, por mi hermana María Ivacache por sanidad, por mi hermano Israel Marchand por sanidad, por mi hermana Marta Saavedra por restauración después de haber sido operada, que su poder esté tocándole y restaurándole para la gloria de su nombre. Oramos por María Verónica Correa porque tiene un problema en su corazón que le está creciendo hacia adentro y está dañando sus demás órganos, oramos para que usted obre sanidad en ella. Por Rosita Bueno Bazán oramos también por sanidad, por nuestra hermana Carolina por sanidad. Señor, toque usted a esta hora a sus hijos y a sus hijas; bendígales con sanidad divina, mi Señor, para la gloria y para la honra de su nombre. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
Despedida
Dios nos bendice por su palabra. Ya estamos llegando al término de este programa por hoy; agradecemos a usted por habernos escuchado una vez más. Nos despedimos hasta mañana, Dios mediante, volveremos a estar juntos y juntas. Mientras tanto, Dios le bendiga.