La educación nos salva
Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la diferencia entre la sabiduría humana y la revelación divina. Usted encontrará consejos prácticos para el hogar y una receta de postre tradicional.
Inicio y Oración Matinal
Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la Radio Abigail, dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal; este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida.
Les saludo a usted, mi hermana, mi hermano, vecinos y amigos del programa que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.
Señor mi Dios, muchas gracias por este día, por este nuevo amanecer glorioso. Gracias porque usted, Señor, ya con la claridad de esta mañana ha iluminado este mundo de Dios. Gracias, Señor, porque me permite acercarme con reverencia y gratitud. Mi voz se llena de bendición, cargada de todas mis esperanzas, porque rindo siempre tributo a su benevolencia. En este día lo escribo con un lápiz porque sé que usted está aquí; mi corazón rebosa de gratitud por velar de mi amada familia. Sin duda la noche quedó atrás.
Gracias por recibir su generosidad, porque es un río que fluye intensamente en nuestras vidas, guiando nuestros pasos por sendas de bondad y oportunidad. Encomiendo en sus manos mi deseo, Señor, de que usted esté aquí ahora y, a través de su Espíritu Santo, me permita alabarle, bendecirle y glorificarle su nombre, sabiendo que todo viene de su mano. Ruego que usted nos ayude cada día por este maravilloso día que recibimos su bendición, porque ya en lo que ha transcurrido de esta mañana, su misericordia se ha renovado.
Intercesiones
Agradeciendo siempre, Señor, la oportunidad que usted nos permite interceder, intercedemos por los enfermos, porque a esta hora sé que hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando que usted toque sus vidas con su poder sanador. Oramos para que toda enfermedad sea sanada y las vidas de sus hijos e hijas puedan florecer como la luz de la aurora de esta mañana.
Intercedemos también por los matrimonios; oramos para que siempre haya unidad en la familia porque usted bendijo el santo estado del matrimonio. Oramos por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oramos porque haya siempre sustento en la casa de la viuda y del huérfano, y por la apertura de los presos de la cárcel.
Clamamos por nuestras autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Oro, Señor, para que usted nos bendiga abundantemente a través de sus vidas; deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted, mi Dios, les ha encomendado.
Intercedemos de igual manera por las autoridades civiles de nuestro país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Clamo, Señor, por las autoridades civiles de nuestra comuna, porque ellos tienen en sus manos la gestión administrativa de esta hermosa comuna; úselos, Señor, a favor del más necesitado. Bendiga a toda institución como los asilos, bomberos y carabineros, quienes arriesgan su vida en cada procedimiento.
Oramos confiando que usted pone su protección en los trabajadores de la salud, porque ellos están en constante peligro. Protégales, Señor, desde la más alta eminencia, para que reciban su bendición como los más simples trabajadores. Imploramos al Dios Padre Todopoderoso que ponga su mano en las guerras existentes en este mundo y, muy en especial, oramos por la paz de Jerusalén.
Bendiga, Señor, la audiencia de este programa; para ellos y para ellas pedimos también una especial bendición. Para usted, mi Dios Altísimo, reciba nuestra alabanza, toda la honra y la gloria que le damos a través de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Le damos gracias por amarnos tanto, por amar a esta humanidad y por darnos a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Mi confianza y mi ruego es que usted esté aquí comenzando este programa. Quiero ser guiada y dirigida desde el principio hasta el término, y confiamos que el Espíritu Santo lo hará. Se lo rogamos, Padre, a través de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
Regreso al Programa
Le damos muchas gracias, Dios Altísimo, porque podemos estar juntos una vez más. Tuvimos dos días de ausencia por estar participando de nuestro Congreso Nacional de Pastoras y Dorcas en nuestra amada iglesia matriz en Curicó. Es muy grande la misericordia que ha tenido nuestro Dios para con nosotros porque un año más podemos volver a nuestro Betel de Dios, que es para mí nuestra Iglesia Matriz, de donde salimos un día para llegar aquí a esta comuna del Gran Santiago, como Paine.
Dios nos bendijo a través de nuestro Congreso Anual de Pastoras y Dorcas y agradecemos al Señor por esta bendición. Le quiero dar las excusas por la ausencia de estos dos días de programa, pero ese fue el motivo. Ya estamos de vuelta juntos y continuamos con nuestro Pan de Vida.
Pan de Vida
Para este día, en el segundo libro de Corintios, capítulo 4, versículo 16, leo nuestro Pan de Vida en el nombre del Señor.
2 Corintios 4:16 — Por tanto, no desmayamos; antes aunque esté nuestro hombre exterior, se va desgastando, el interior no obstante se renueva en día en día.
Cuando leemos este maravilloso versículo, nos damos cuenta de las mermas. Un hermano nos cuenta que todo comenzó con una picazón en la garganta; yo pensé que era una gripe, pero fue el comienzo de una afección bronquial. La gripe se transformó en una tos fuerte y seca, y esa se convirtió en una neumonía. Ocho semanas de una tos que rompía su pecho lo dejaron muy abatido. Él decía: ‘No me considero viejo, pero soy lo suficiente como para empezar a pensar que voy en esa dirección’.
Un miembro de mi iglesia le puso un nombre cómico a los problemas de salud que nos atacan con la edad: ‘las mermas’. Pero no tiene nada de cómico cuando las mermas están en acción. El apóstol San Pablo también escribió sobre las mermas y relata la persecución que él y su equipo soportaban mientras cumplían su misión, y el enorme daño que les había causado.
San Pablo advirtió que nuestro hombre exterior se va desgastando, pero aunque su cuerpo fallaba, se aferraba a la alentadora promesa de que el interior se renueva de día en día. Esa leve tribulación momentánea no se puede comparar con un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. Aunque las mermas nos desgarran a veces insistentemente el pecho, sé que quien se ofrece a Cristo se ha aferrado a nuestro Señor y Salvador; las enfermedades no tienen la última palabra.
Podemos clamar al Padre: ‘Padre, que vea mis problemas físicos con la lente de tu promesa’. Es bueno que nos sintamos protegidos por la mano en quien hemos creído, de nuestro Dios Todopoderoso, que se manifiesta ahora en nuestra vida para ayudarnos a mantener la fe y la esperanza ante los problemas de salud. Donde quiera que nosotros estemos y le adoremos, tenemos la certeza que Dios está ahí.
El Evangelio según San Juan, capítulo 4, versículo 23, nos llama a adorar en todas partes.
Juan 4:23 — Mas la hora viene y la hora es cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.
Un dolor de cabeza intenso y muchos otros dolores en nuestro cuerpo nos debilitan y muchas veces no podemos asistir a las reuniones de nuestra iglesia. Nos lamentamos por perdernos la oración, pero miramos el mensaje que Dios nos proporciona. Una vez que escuché la voz que entonó un himno conocido, las lágrimas brotaron mientras cantaba: ‘Sé tú mi visión, oh Señor de mi corazón, mi mejor pensamiento de día y de noche, despierto o durmiendo tu presencia es mi luz’. Enfocada en la presencia constante de Dios, lo adoré aun estando en mi casa.
Dios no está limitado a las paredes de un edificio. Durante una charla con una mujer samaritana, el Señor Jesucristo desafió todas las expectativas que la gente se había hecho sobre el Mesías.
Juan 4:9 — (En lugar de condenarla, le habló la verdad y le demostró su amor).
Reveló un conocimiento íntimo y soberano de sus hijos, proclamó su deidad y declaró que el Espíritu Santo regeneraba la adoración verdadera a partir del corazón del pueblo de Dios, no de una ubicación específica. Cuando nos enfocamos en quién es Dios y todo lo que prometió, podemos regocijarnos y adorarlo perfectamente con otros creyentes en nuestra casa y en todas partes.
Nuestro clamor debe ser adorarle por lo que Él es, por lo que ha hecho y por lo que nos ha prometido hacer. Hoy es un día muy especial; podemos ir a la casa de Dios aunque tengamos tentaciones de quedarnos, pero no debemos quejarnos sino acudir a la reunión de adoración para disfrutar de la presencia del Señor, porque allí hay plenitud de gozo y delicias a su diestra para siempre.
Aunque estemos viviendo en un valle que no queremos vivir, el Señor me dice: ‘No temeré mal alguno porque tú estarás conmigo’. Eso es lo que nosotros debemos creer para adorar, tal como el Salmo 23 nos alienta cuando estamos en ese valle. Dios nos bendice por nuestro Pan de Vida y agradecemos al Señor por esto.
Datitos y Consejos
Tenemos los datitos y los consejos. Como buenas dueñas de casa, siempre buscamos cómo tener mejor nuestro hogar. Los muebles de madera nunca pasan de moda, así que hoy les traigo un consejo para restaurarlos: en un pote, ponga un poco de sal, un chorrito de aceite de bebé (aceite baby oil), una taza de desinfectante y una cucharadita de sal. Tape y remueva bien para que se integre. Esta pasta sirve para reparar y restaurar muebles, puertas y madera vieja.
Para quienes amanecen con los ojos hinchados y apariencia de cansancio, coloquen una cuchara fría bajo los ojos por la mañana; esto reducirá la hinchazón y dejará una apariencia más descansada y revitalizada.
Les compartimos otros trucos necesarios: agregar una pizca de bicarbonato al agua ayuda a equilibrar el pH y aliviar molestias digestivas leves. También se recomienda girar los hombros hacia atrás diez veces cada hora para prevenir la acumulación de tensión y mejorar la postura durante el día.
Para aumentar el estado de alerta y mejorar el ánimo rápidamente, es bueno inhalar aceites esenciales cítricos. Asimismo, eviten cepillarse los dientes justo después de consumir bebidas ácidas para proteger el esmalte y mantener los dientes más sanos.
Sentarse frente al sol con los ojos cerrados durante tres minutos ayuda a regular el reloj biológico y aumenta la energía. Cuando estemos ansiosos, darnos golpecitos en el pecho estimula la relajación y reduce la ansiedad de forma natural.
Para mejorar la circulación y relajar los músculos después del trabajo, use la postura de poner las piernas en la pared. Para promover la calma, respire profundamente por la fosa nasal izquierda, ya que esto activa el sistema parasimpático.
Para la digestión después de una comida pesada, beber té de jengibre ayuda a reducir la hinchazón. Además, al realizar tareas, cambien de mano; esto estimula nuevas conexiones neuronales y mantiene el cerebro activo.
Para aumentar los niveles de energía, puede salpicar agua helada en la cara. Si está nerviosa, apriete su nariz para calmarse. Para reducir la ansiedad, coloque su mano sobre el corazón y respire lento y profundo. Si tiene la nariz tapada, ponga un cubo de hielo en el paladar.
Si no puede dormir, parpadee rápidamente durante un minuto. Y un truco que quizás no conocen: mientras pica cebolla, mastique chicle para evitar que le lloren los ojos. Por último, la miel nunca caduca, puede durar muchos años, así que no la bote.
Sugerencia de Cocina
Continuando con el programa, le traemos un postre: budín de dulce de membrillo. Un antiguo refrán dice que el creador, al obligar al hombre a comer para vivir, lo invita mediante el apetito y lo recompensa con el placer, que es el postre. Hoy les traemos esta sugerencia para la cocina.
La preparación toma 15 minutos y la cocción 20 minutos. Los ingredientes para 6 personas son: medio kilo de pan de molde rebanado, medio kilo de dulce de membrillo, tres cuartos de litro de leche, 50 gramos de mantequilla o margarina, 3 huevos, una taza de azúcar granulada y, para cubrir, 2 tazas de crema pastelera.
Para la preparación: primero quitamos la corteza del pan de molde y enmantequillamos las rebanadas. Cortamos rebanadas delgadas de dulce de membrillo. En una budinera que pueda ir al horno, colocamos una capa de pan alternando con una capa de dulce de membrillo hasta terminar. Disuelva al calor el azúcar y la leche, y agregue los huevos batidos. Vierta la mezcla sobre el pan, deje reposar 30 minutos y lleve al horno previamente calentado a fuego medio por 20 minutos. Puede servirlo acompañado de crema pastelera.
Receta del día
Budín de dulce de membrillo
- 500 g de pan de molde rebanado
- 500 g de dulce de membrillo
- 750 ml de leche
- 50 g de mantequilla o margarina
- 3 huevos
- 1 taza de azúcar granulada
Cobertura
- 2 tazas de crema pastelera
Preparación
- Quitar la corteza del pan de molde.
- Enmantequillar las rebanadas de pan.
- Cortar rebanadas delgadas de dulce de membrillo.
- Colocar en una budinera apta para horno una capa de pan alternando con una capa de dulce de membrillo hasta terminar los ingredientes.
- Disolver el azúcar y la leche al calor y agregar los huevos batidos.
- Verter la mezcla de leche y huevos sobre el pan.
- Dejar reposar durante 30 minutos.
- Llevar al horno previamente calentado a fuego medio por 20 minutos.
- Servir el postre acompañado de crema pastelera.
La Educación nos Salva
Dios quiere hablarnos hoy y su palabra la tenemos en el libro de Eclesiastés, capítulo 2, versículo 15. Leemos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Eclesiastés 2:15 — Lo que le espera al necio también me espera a mí, así que nada me sirve tanta sabiduría. Hasta eso es vana ilusión.
Amado Dios, le damos muchas gracias porque tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que a través del Espíritu Santo traiga a mí la revelación divina. Ruego que mis labios sean usados y usted tome todo el control de mi vida para administrar su palabra, pero necesito la unción de su espíritu para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Amén y amén.
El título de su palabra hoy es ‘La educación nos salva’. De acuerdo al predicador de Eclesiastés, es mejor ser sabio que ser necio, aclarando que es más provechosa la luz que la oscuridad. Sin embargo, esto no resuelve el problema de la vida después de la muerte. ¿De qué sirve la inteligencia para enfrentar el hecho de que un día vamos a morir? No existe un cadáver más inteligente que otro; los antecedentes académicos no se inscriben en la tumba.
Una vida basada solo en la información humana, la filosofía y la tecnología llega a un callejón sin salida. La educación ayuda de muchas maneras, pero no puede prevenir la muerte. Ninguna medicina salva una vida, simplemente la pospone por algunos años. Salomón se dio cuenta de que al sabio y al necio les espera lo mismo.
No nos equivoquemos: no estamos lanzando una cruzada contra la educación formal. Lo que afirmamos es que ninguna educación humana sirve para solucionar el gran dilema de la existencia humana más allá de esta vida. Ante nuestra limitación y el hecho de que somos finitos, la sabiduría humana es vana ilusión.
El hombre ha pretendido lograr su autonomía de las leyes y mandamientos para librarse del Ser Supremo, pero nunca seremos liberados de Él. El desarrollo tecnológico, la medicina y la psicología han sido intentos de escape, pero tarde o temprano enfrentamos el término de nuestra existencia. El libro de Eclesiastés pone la lápida a ese sueño, porque con el correr del tiempo todo se olvida y sabios y necios mueren por igual.
El apóstol San Pablo, en Primera de Corintios capítulo 2, versículo 6, nos dice que las personas que dependen de la sabiduría de este mundo van a desaparecer. Pero también dice que hay otra sabiduría: la secreta sabiduría de Dios, que ha estado escondida y que Dios destinó para nuestra gloria desde el principio.
1 Corintios 2:9 — Dios ha preparado para los que le aman cosas que nadie ha visto ni oído, ni siquiera pensado.
Estas son las cosas que Dios nos ha hecho conocer por medio del Espíritu. Si la educación humana sin la revelación divina es una calle sin salida, el Nuevo Testamento nos da el contraste con la sabiduría que viene de Dios. Lamentablemente, parece que la necedad ha sacado patente de reconocimiento universal en nuestro mundo contemporáneo.
El mandamiento dice ‘amaos los unos a los otros’, pero la criatura se arma contra su semejante. El salmo habla del embrión como una vida, pero el aborto se levanta como un holocausto moderno. Jesús dijo ‘dejad los niños venir a mí’, pero la explotación infantil es una epidemia millonaria. La Biblia insiste: ‘maridos, amad a vuestras mujeres’, pero los hombres que abusan de sus cónyuges aparecen en programas de televisión para el deleite de una sociedad enferma que peca de sabia pero es necia.
Nadie se interesa en la sabiduría secreta de Dios porque para tenerla hay que nacer de nuevo. No es lenguaje figurado; hay que nacer a una nueva vida. Como aquella mujer que vivió en pecado hasta que llegó Jesús y le habló de su necesidad espiritual. Ella pensaba que su estilo de vida era normal, pero ignoraba la existencia de una vida superior.
Para vivir en esta nueva dimensión, debes reconocer tu ignorancia, despojarte de presuposiciones sobre tu propia bondad y dejar de argumentar delante de Dios, reconociendo tu falta de justicia. Finalmente, debes pedirle al Creador que te perdone y te acepte como hijo o hija, confiando que Jesucristo, a través de su muerte y resurrección, pagó por tus pecados.
Allí reina la fe, que es muy distinta del escepticismo y la vida sin salida de Eclesiastés. Te invito a no poner tu confianza en tu propio poder mental, sino a acogerte a la gracia del Señor creyendo que Él es tu Salvador. Dios ha preparado para los que le aman cosas que nadie ha visto ni oído.
Es una bendición oír la palabra de Dios porque nuestra fe es aumentada; ella es la lámpara para nuestros pies y la lumbrera para nuestro caminar. Gloria a Dios.
Peticiones Finales y Despedida
Amado Dios, le damos muchas gracias por habernos exhortado hoy por su palabra. Oramos para que esta palabra salve haga vida en nuestros corazones. Nuestro clamor es para que el Señor haga renacer en quien está escuchando el programa un nuevo nacer en Cristo. Pedimos su ayuda para llevar el consejo de su palabra a la vida práctica de cada día.
Clamamos por los que están en sintonía y están enfermos o debilitados. Señor, que usted se glorifique tocando a aquellos que esperan sanidad, como aquel paralítico en el pozo de Betesda que fue sanado por el Sanador de sanadores. Necesitamos hoy ese toque de su poder.
Ponemos esta lista: oramos por sanidad por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de Ipeche en Montes; pedimos un milagro por nuestro hermano José David Videla; oramos por sanidad por nuestra hermana Teresita Flores, por su pastora, su vecina y su hija; por la petición de mi hermana Laura Senjo; por sanidad de la vista para mi hermano Eduardo González; por sanidad para mi hermana Rosita Veloso, mi hermana Elena Reyes, mi hermano Ignacio Toro y mi hermano Miguel Torres; por liberación para el nieto de Miguel Torres; por sanidad para mi hermana Teresita Reyes, mi hermano Eliseo Muñoz, mi vecino Luis Orellana, mi hermano Dagoberto Roa y mi hermana Teresa Molina; por sanidad del matrimonio y la familia del maestro Juan Vallalao; por sanidad para mi hermana María Ivacache, mi hermano Israel Marchand y mi hermana Marta Saavedra, por toda su familia y su matrimonio.
Oramos por Verónica Correa, cuyo corazón está creciendo hacia adentro dañando sus órganos; pedimos que en su misericordia la toque para la gloria y honra de su nombre. Pedimos todas estas sanidades en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
Ya estamos llegando al término de este programa por hoy. Le damos muchas gracias a usted por haber estado una vez más en sintonía. Nos despedimos hasta mañana, Dios mediante, a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.