La Voz Pentecostal

El sentido de la vida y la importancia del perdón

· 53 min

Usted encontrará reflexiones bíblicas sobre la superación del fracaso y la necesidad de reconciliarse con el prójimo. El episodio también ofrece consejos prácticos para el orden del hogar y una receta sencilla para la cocina.

Bienvenida y Oración Inicial

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. Dirige el programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos del programa que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Como siempre, comenzamos este programa orando, poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios. Amado Dios, por medio de Jesucristo mi Salvador, me presento con gratitud en mi corazón agradeciendo este regalo por este despertar glorioso, porque ya en esta mañana usted ha renovado sus misericordias para mí. Gracias por su cuidado, por su bondad y por ser mi fiel amigo; sé que me permitirá gozar de su amor y que me dará la fortaleza para enfrentar los desafíos del día.

Gracias Padre por mi familia, gracias porque tengo un techo que cobijó mi sueño, gracias por el vestuario, por el calzado, por el agua fresca y cristalina que usted me permite gozar a diario, porque sé que usted, Señor, está supliendo todas nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria. Gracias por su guía, porque usted nos dirige y cuando usted está en el control de nuestra vida no necesitamos más.

Señor, oro por los matrimonios, oro por la unidad de la familia, oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro por el sustento de la viuda y del huérfano, y oro por la apertura de los presos de la cárcel.

Señor, a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas; pedimos que haya el toque de su poder en sus vidas, sanando y restaurando. Oramos por cada autoridad eclesiástica de nuestra amada iglesia, oramos por la máxima autoridad, nuestro amado obispo Israel Aravena y por el honorable directorio. Deseo, mi Señor, con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para seguir administrando esta labor que usted, mi Dios, les ha encomendado.

Oro, Señor, por las autoridades civiles de nuestro país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro por las autoridades civiles de nuestra comuna, muy en especial al alcalde, porque ellos tienen en sus manos esta gestión administrativa que posibilita que vean las necesidades de la comuna y puedan suplir todos los problemas.

También, Señor, tenemos instituciones de beneficencia que prestan servicio a la comunidad, como son los asilos, los bomberos y carabineros. Esta última institución arriesga su vida en cada procedimiento; por eso intercedemos ante usted, mi Padre de amor, y a través de Jesucristo pedimos que usted bendiga a nuestra comuna.

Señor, pido una especial bendición para este programa y muy en especial para la audiencia. Cada vez que acudimos ante el trono de su gracia en oración, descansamos en el poder de su fuerza y le pedimos que usted nos sostenga con su diestra victoriosa, dándole a usted, mi Padre celestial, toda honra, gloria y alabanza a través de Jesucristo nuestro Salvador.

Pidiendo siempre, amado Dios, que el Espíritu Santo esté en el control de todo lo que se diga y se haga, que usted siempre, mi Señor, esté de acuerdo con lo que hacemos porque todo lo hacemos para la honra, la gloria y la alabanza de su nombre. Oramos por los trabajadores de la salud, ya que están en constante peligro con tantas enfermedades infecciosas; Señor amado, cuídeles, protéjales y bendígales, desde la audiencia más alta hasta el más simple trabajador.

Señor, le damos muchas gracias porque podemos interceder ante el trono de su gracia siempre. Vamos confiados, pidiendo la bendición para que usted cubra cada necesidad y cada día su bendición se haga manifiesta en su pueblo amado. Gracias, Señor, por esta bendición de ponernos en sus manos para que usted nos use siempre para la gloria de su nombre.

Nuestro deseo es dar lo mejor de sí, pero necesitamos, Señor, que usted imparta una bendición especial y todo se lo pedimos en el nombre de nuestro amado y bendito Salvador Jesucristo. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida: La Fortaleza para Levantarse

Dios nos bendiga, porque nuevamente estamos juntos y juntas a través de nuestro programa. En esta mañana, como todos los días, comenzamos con nuestro pan diario, nuestro pan de vida que el Señor nos entrega para comenzar este programa y para tener la palabra de Dios para este día lluvioso viviendo en nuestros corazones.

Proverbios 24:16 — Siete veces cae el justo y vuelve a levantarse.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida, porque levantarse otra vez es especial para nosotros que somos su pueblo. Le cuento este episodio de un corredor olímpico, Ryan Ash, que tiene un récord de la media maratón en Estados Unidos; completó los 21 kilómetros en menos de una hora. Aunque haya celebrado la victoria que establece el récord, también conoce la desilusión de no poder terminar una carrera.

Tras haber probado tanto el éxito como el fracaso, Ash afirmó que su fe en Jesús lo sostuvo. Uno de los versículos bíblicos favoritos declara que siete veces cae el justo y vuelve a levantarse. Este proverbio nos recuerda que los justos son aquellos que confían en Dios y que tienen una relación correcta con Él; igual experimentarán dificultades y pruebas.

Sin embargo, a medida que sigan buscándolo, aún en el medio de las dificultades, Dios es fiel para darles la fuerza para volver a levantarse. Si usted experimentó hace poco alguna desilusión o algún fracaso devastador y siente que jamás se recuperará, la escritura nos anima a no desmayar en nuestra fuerza, sino a seguir poniendo nuestra confianza en Dios y en sus promesas.

A medida que confiamos en Él, el Espíritu de Dios nos da la fortaleza para cada dificultad que encontramos en esta vida, desde la lucha al parecer cotidiana hasta la más significativa. Y cuando nosotros entendemos que Dios nos levanta otra vez, tenemos que agradecerle, decirle a nuestro Padre: ‘Padre, gracias, porque en cada prueba y desilusión siempre estás cerca’.

Nos ha confortado Dios después de tener una desilusión difícil; eso lo hemos comprobado y nos ha dado ánimo para las luchas que enfrentamos a diario, porque siempre encontramos al Señor que primero perdona. Así nos dice la palabra de Dios a través del Génesis capítulo 33, versículo 4: Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó.

Podemos ver la vida de los cristianos. Una amiga mía y yo habíamos empezado a actuar como enemigas; una mañana discutimos sobre nuestras distintas opiniones raciales y cada una siguió su camino. Sin embargo, un año más tarde, un ministerio nos contrató para que empezáramos a trabajar en la misma sección donde nos era imposible no reconectarnos.

Al principio fue incómodo, pero hablamos de los conflictos y con el tiempo Dios nos ayudó a pedir perdón y a sanar. Dios también sanó la división amarga entre Esaú y su hermano Jacob y bendijo sus vidas. Jacob había conspirado para robarle a Esaú la bendición de su padre y, cuando veinte años más tarde Dios llamó a Jacob a regresar a su tierra natal, Jacob envió muchos regalos para apaciguar a su hermano.

Pero Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó, y se echó sobre su cuello y le besó, y lloraron. Su reencuentro es un clásico ejemplo de cómo Dios nos insta a resolver nuestros problemas y enojos con un hermano antes de ofrecer nuestra ofrenda ante Él, así lo dice su palabra a través del santo evangelio según San Mateo capítulo 5, versículos 23 y 24.

Jacob obedeció a Dios al reconciliarse con Esaú y más adelante al levantar un altar para el Señor. Qué orden tan hermoso: primero buscar el perdón y reconciliación, y después ante su altar, Él nos recibe. Si hoy día por algún motivo estamos guardando rencores, pidámosle al Señor que nos ayude en oración: ‘Señor, si guardo rencor contra otro creyente, ayúdame a perdonar primero camino a tu altar’.

Es tan importante para el cristiano, con sus pies bien puestos en el camino del Señor, que debemos arreglar las cosas, arreglar todo lo que tenemos en contra de nuestros hermanos. La palabra del Señor que nos dice ‘primero perdona’ es un desafío que Dios nos pone; perdonar es muy difícil, pero con el Señor podemos.

Contra quien tenga algún resentimiento o queja, y que nosotros sabemos que eso está sucediendo con nuestro hermano, debemos perdonar. Quisimos anticiparnos para que los pasos que damos en el camino del Señor no tengan obstáculos, porque estando con resentimiento o teniendo quejas de nuestros hermanos, no podemos ir adelante, sino primero debemos reconciliarnos.

Reconciliarnos con nuestro hermano es una bendición lo que Dios nos manda hacer a través de nuestro pan de vida de hoy. Siempre habrá problemas, pero es bueno que nosotros podamos obedecer al Señor y podamos arreglar nuestras diferencias en el camino para no tener obstáculos y para que el Señor nos use para su gloria.

A veces, sin querer, tomamos resentimiento, pero Dios es tan grande que nos ayuda a tomar la medida correcta para que todo resulte para bien y no haya nada que impida la gloria de Dios en nuestra vida. A veces es con nuestros propios hermanos, que hemos creído en el mismo Señor y seguimos la misma enseñanza, pero resulta que hay cosas que nos dividen; sin embargo, Cristo nos une y nos da esta ordenanza hoy de que debemos arreglar nuestras cosas en el camino.

Datos y Consejos para el Hogar

Pasando más adelante con el programa, ya tenemos con nosotros los datitos y los consejos. Estos nos sirven para hacer cosas que a veces no nos imaginamos que nos van a servir con los problemitas del diario vivir. Por ejemplo, hay cosas que se pueden hacer para que nuestra casa se vea ordenada.

Como dato y consejo le damos hoy día: primero, cuando nos levantamos, hacer la cama cambia por completo el aspecto de tu habitación. Es bueno que nos levantemos, abramos la tapa mientras nos duchamos y nos aseamos; volvemos a nuestro dormitorio, ahí ya se ha ventilado la cama y la podemos estirar, dándole un aspecto de orden a su habitación.

Otro datito recurrente es para guardar los zapatos; evite estirar ese caos visual desde la entrada. A veces entramos a la casa y nos ponemos pantuflas porque venimos de la calle, pero los zapatos quedan a la entrada; evite eso para no tener caos visual al ingresar.

También, en la cocina, debemos vaciar la encimera. Una encimera despejada es también una mente más ligera. Y siempre nos gusta tener mantas en los sofás; es bueno que al hacer el aseo doblemos la manta del sofá, es un detalle que da orden y sensación de armonía.

Inmediatamente acudimos a tirar la basura, porque con eso le decimos adiós a los olores y a lo que ya no necesitamos. Igual que colocar cojines; es un pequeño gesto de un gran cambio en nuestra sala. Guardar lo que no pertenece a esa habitación da un aspecto de más orden y de menos estrés, porque una casa ordenada necesita pequeños hábitos.

Como usted ve, estas son cosas que nosotros a veces dejamos de lado, pero es bueno que podamos poner estos consejitos en práctica. Y podemos escuchar estos datitos y otros antes que sea demasiado tarde.

La casa de tus padres siempre será tu hogar, pero tu casa no siempre se siente como la de ellos. Esto debemos tenerlo muy presente, porque un padre gastaría hasta su último peso por verte cómodo. Lamentablemente, no todos los hijos reservan lo mismo para ellos; ellos se sacrificaron tiempo y sueño, y tuvieron que velar por ti en silencio sin llevar la cuenta de lo que te dieron.

Un día la casa donde creciste estará en silencio, las llamadas se detendrán y los consejos dejarán de llegar. Llámalos, visítalos, abrázalos un poco más fuerte, porque a veces queda muy poco tiempo. No espere a que sea un recuerdo, sino viva cada día ese amor por quienes, después de nuestro Señor, te dieron el ser que tienes.

En este mundo ningún amor es más leal, más paciente ni más real que el de tus padres. ¿Hace cuánto que no le dices que le amas? Ellos necesitan recordar. Incluso cuando ya están en la tercera edad, debemos asimilar estos consejos que a ambos les va a hacer bien; te va a hacer bien a ti como hijo o hija que tengas palabras de bendición para tus padres.

Ellos nunca serán tus enemigos, siempre te amarán como el primer día que llegaste a sus vidas. Cuando tu madre te tuvo por primera vez en sus brazos, ese amor no ha dejado de ser; siempre te aman y te van a amar de la misma manera.

Sugerencia Culinaria: Tortilla de Zanahoria

Ahora tenemos la sugerencia que a veces nos abre la ventana para cocinar distinto y hacer nuevas cosas en la cocina. Hoy día le traemos una tortilla de zanahoria. La preparación demora solamente 15 minutos y la cocción 10 minutos. Los ingredientes son para seis personas.

Necesitamos: cuatro zanahorias grandes, una cucharada de perejil picado, media cebolla picada, sal, pimienta, cuatro huevos y aceite para freír.

La preparación es la siguiente: primero vamos a pelar y rallar la zanahoria. Vamos a picar la cebolla en cuadritos y la vamos a freír en aceite hasta que esté dorada. Agregamos la zanahoria rallada y tres cucharadas de aceite, y mezclamos bien. Freímos todo junto durante cinco minutos y dejamos enfriar.

Picamos el perejil finito y lo agregamos a la zanahoria. Batimos las claras de huevo a nieve, vaciamos luego las yemas y agregamos sal y pimienta. Elija un sartén de fierro o de teflón; caliente en olla a fuego fuerte cuatro cucharadas de aceite y vacíe la preparación.

Con la ayuda de un cuchillo, desprenda constantemente el batido del borde de la sartén para que no se pegue. Mueva el sartén de vez en cuando para ayudar a desprenderlo del fondo. Vuelque la tortilla sobre la tapa de una olla y dórela por el otro lado. Esta tortilla ya hecha la puede servir con arroz graneado y ya tiene un plato para degustar con la familia.

Ilustración de Tortilla de zanahoria

Receta del día

Tortilla de zanahoria

  • 4 zanahorias grandes
  • 1 cucharada de perejil picado
  • 1/2 cebolla picada
  • sal
  • pimienta
  • 4 huevos
  • aceite para freír

Preparación

  1. Pelar y rallar las zanahorias.
  2. Picar la cebolla en cuadritos y freírla en aceite hasta que esté dorada.
  3. Agregar la zanahoria rallada y tres cucharadas de aceite, mezclar bien y freír todo junto durante cinco minutos.
  4. Dejar enfriar la mezcla y agregar el perejil picado finamente.
  5. Batir las claras de huevo a nieve, añadir las yemas, sal y pimienta.
  6. Calentar cuatro cucharadas de aceite en un sartén de fierro o teflón a fuego fuerte.
  7. Vaciar la preparación en el sartén.
  8. Desprender constantemente el batido del borde con un cuchillo y mover el sartén de vez en cuando para que no se pegue al fondo.
  9. Volcar la tortilla sobre la tapa de una olla y dorar por el otro lado.
  10. Servir acompañada de arroz graneado.

Mensaje Bíblico: ¿Para qué afanarse?

Estamos en el momento del programa de escuchar la siempre poderosa palabra de nuestro Dios, la cual siempre marca la diferencia en nuestra vida. Vamos a tomar nuestras Biblias y las vamos a abrir en el libro de Eclesiastés, capítulo 1, versículo 3. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Eclesiastés 1:3 — ¿Qué provecho saca el hombre de tanto trabajar en este mundo?

Vamos a tener unos breves instantes de oración. Amado Dios, le damos muchas gracias por su palabra ya leída. Pero tengo la necesidad, mi Dios Altísimo, que usted me capacite a través del Espíritu Santo, trayendo a mí la revelación divina de su palabra. Pido que usted use mis labios para la gloria de su nombre. Derrame su bendición para quien va a escuchar; bendígale al recibir su palabra, pero necesito la unción en mi vida para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

El título de su palabra es: ¿Para qué afanarse? Es una buena pregunta que nos hacemos cuando leemos este versículo del libro de Eclesiastés. De acuerdo a un mito griego, un hombre llamado Sísifo ofendió a los dioses, de modo que estos decidieron castigarlo. Ordenaron a Sísifo empujar una pesada roca circular hasta la cumbre de una montaña, pero cada vez que alcanzaba la cima y dejaba allí la roca, inmediatamente esta rodaba nuevamente hasta la ladera, con lo que él tenía que comenzar nuevamente su trabajo.

Este ciclo se repetía una y otra vez sin final. Sísifo, de una manera, fue condenado a un eterno trabajo que nunca conseguía nada. Quizás hoy te sientes como Sísifo. Allí en tu casa preparas comida, limpias y ordenas, pero al día siguiente todo el mundo tiene hambre otra vez y la casa está tan sucia y desordenada como estaba antes.

O trabajas quizás allí en una oficina, en un escritorio lleno de papeles que tienes que procesar y, sin embargo, cuando llega la mañana, probablemente la montaña estará más alta. O estás en el campo y pensando que has logrado hacer mucho —has arado, limpiado, sembrado, cosechado o regado— y sin embargo mañana tendrás que volver a hacer lo mismo, y quizás mucho más porque ha habido otros factores que harán que el trabajo se vea más y más grande.

O quizás se trata de tu trabajo en la escuela, aquellas tareas en donde literalmente no tienes tiempo para hacer más, cuando los maestros ya te están responsabilizando otra vez con un nuevo cargamento que no sabes cómo lo vas a hacer. El predicador que escribió el libro de Eclesiastés se preocupa en hacernos esta pregunta: ¿Qué provecho saca el hombre de tanto trabajar en este mundo?

Dice, por ejemplo, que unos nacen y otros mueren, pero la tierra jamás cambia. Ve el sol que sale y se oculta y vuelve a su lugar para volver a salir. Sientes que el viento sopla hacia el sur y gira hacia el norte, gira y gira y vuelve a girar. Según tu apreciación, los ríos van todos al mar, pero el mar nunca se llena y vuelven los ríos a su origen para recorrer el mismo camino.

El versículo 8 expresa el punto de vista del hombre que no puede entender la creación y que encuentra que todo este ciclo es maravilloso, pero hay una cuestión fatigosa más de lo que el hombre puede expresar. En lugar de recrearse en esta dinámica de la creación, que se va renovando y que le proporciona al hombre los medios necesarios para su subsistencia, este hombre alejado de Dios no puede entender ni pretender encontrar satisfacción entre tales cosas. Para él solo es una cuestión fatigosa.

El versículo 9 nos está enseñando una verdad universal: lo que los habitantes de ese tiempo llamaban nuevo era en realidad viejo, porque ya lo habían conocido sus antecesores. Esto está presente también en nuestro tiempo, en nuestra sociedad, que nos impresiona con tantos detalles tecnológicos que hacen la vida más fácil y nos hace proyectarnos a un mundo casi irreal.

Sin embargo, donde el punto de vista son los valores, los principios y aquellas cosas que tienen un alcance espiritual, el hombre no ha inventado nada nuevo ni nada serio. Es la misma persona, con sus mismas necesidades y con sus mismas angustias. Si hoy día te sientes desalentado o desalentada porque tu labor no parece tener sentido y además parece que nunca se va a acabar, sepa que la satisfacción en el sentido de realización en tu vida no va a venir de las cosas o de utilizar una mejor manera los elementos que encontramos en la creación.

Aquellos elementos como el trabajo, los medios, la inteligencia y la voluntad son dones del Creador para ser utilizados por el ser humano de la mayor y mejor manera posible, pero no son un fin en sí mismos; así que no es para idolatrarlos ni para depender de ello. El hombre nunca va a encontrar el valor de la vida en pretender cambiar el curso de la creación; el verdadero entendimiento de la vida proviene de una relación con el Creador.

Como un niño vive bajo el cuidado de su padre, así el pueblo de Dios ha vivido bajo el cuidado de Dios. Por esto, el Creador en el primero de los mandamientos fue muy enfático diciendo: ‘No tendrás dioses ajenos delante de mí’. Ante este mandamiento, el pueblo no podía pretender entristecer a Dios sirviendo y adorando a ídolos vanos. Pero a pesar de estos avisos, el pueblo de Dios sirvió en cada momento a otros dioses.

En tiempos del rey Acab, adoraron al sol; lo consideraban una fuerza de vida porque sin sol no crecen las plantas. De la misma manera, hay muchos cristianos que adoran el dinero porque piensan que sin dinero no pueden hacer nada. Muchos contemplan a los poderosos del mundo con respeto porque tienen dinero y poder, e incluso pueden encarcelar y matar; sin embargo, no debemos olvidar que no son sino siervos de Dios, dueño de los cielos y tierras.

Solo a Él debemos honor y honra, pues por muy poderosos que puedan ser los dioses de esta tierra, no son nada comparado con nuestro Dios Altísimo. Aunque existan todos los poderes y los reinos, Dios está muy por encima de todos los ídolos. Y sin embargo, a pesar de todo eso, la gente continúa hoy día haciéndose ídolos de los sentidos.

Incluso existen personas que quieren volver a aquellas religiones que llamamos primitivas, adorando la creación como sus elementos. No es posible adorar la creación, como tampoco es posible pensar que una persona valore la satisfacción a través de las cosas que hace en esta creación. Debemos cuidar de esta creación y de los recursos de que disponemos, pero de allí a darle un sentido de idolatría existe una gran distancia.

Tengo la impresión de que eso es lo que sucede hoy, y que aquella ama de casa, aquel obrero, empleado o estudiante que se afana tratando de cumplir con sus tareas esperando que eso le va a traer satisfacción y su sentido de realización en esta vida, quizás no idolatra las cosas, pero está muy cercano a hacerlo. La diferencia la establece la actitud.

De una vez tenemos que ser realistas: aquellas cosas que nos parecen rutinarias, como por ejemplo trabajar bien, nos están indicando la función que cumplimos en esta vida. No podemos pretender encontrar en ella un significado oculto cuando no lo tiene. Jesucristo es el intermediario entre Dios y los hombres; vio esta realidad de una generación que se afanaba y que nunca conseguía nada cuando les dijo: ‘Venid a mí los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar’. Gloria a Dios.

Él nos invitó a encontrarle sentido a la vida y, más aún, a encontrar el sentido a tu propio destino. Al analizar y pensar en estas cosas, no olvides que Él es el Creador y que siempre toma la iniciativa en todas las cosas; ya ha determinado el medio y el camino a través de los cuales el hombre puede acercarse a su creador y encontrar la paz con Él y consigo mismo.

Ha habido muchos intentos en la historia de cambiar el plan y el método divino. Se han formado escuelas, asociaciones y grupos guiados por mentores ideológicos y gurúes que han procurado modificar el plan divino, diciéndole al hombre que estos nuevos métodos sí pueden ponerle en contacto con la divinidad y prometiéndole el cielo en la tierra. La historia nos ha probado la falsedad de tal afirmación.

La invitación de Jesucristo sigue sonando para aquellos que se afanan, para aquellos que se cansan y para aquellos que no le encuentran sentido a la vida ni a todas las cosas que hacen en ella. Dios sigue diciéndoles: ‘Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados que yo os haré descansar’. Damos gracias a nuestro Dios porque Dios nos bendice por su palabra.

Amado Dios, concluimos con el mensaje y nos hemos llenado de gozo y de gratitud en nuestras vidas porque usted nos ha hablado claro y nos ha recordado para qué nos afanamos tanto, diciéndonos que en esto no hay ningún provecho porque el hombre no saca nada con tanto trabajar en este mundo. Le doy muchas gracias, Dios Altísimo, porque usted nos exhorta por su palabra.

Es grato recibir el consejo sabio y oportuno porque nosotros nos encontramos en la tierra y usted está en el cielo sentado a la diestra del Dios Todopoderoso, pero nos ha dejado la bendición de tener su palabra viviendo en nuestras vidas. Ella puede darnos la dicha de saber dónde vamos a vivir si cumplimos sus propósitos eternos, porque nos aprontamos para vivir en la eternidad.

Con Cristo, esa eternidad es lo más espléndido y fabuloso que puede existir. Hoy día nos afanamos con cosas que nos vislumbran, pero la patria celestial que nos está preparada para todos sus hijos, mi Dios, eso sí que es maravilloso y es eterno. A consecuencia de los que todavía no quieren recibir a Cristo como su Salvador, también tendrán eternidad, pero no se comparará con la vida eterna que mi Cristo fue a preparar.

Ya están preparadas las moradas; esperamos el día eminente del regreso de Cristo por su iglesia. Gracias, Señor, por su palabra bendita porque nos anima la esperanza de que un día le veremos cara a cara. Gloria al que vive para siempre, aleluya.

Peticiones de Oración y Sanidad

Le damos gracias, Señor, por su palabra bendita y a esta hora oramos por los enfermos, por los que están en la sintonía, los que están debilitados porque están desesperanzados de la vida o porque les quedan pocos días de vida según el médico tratante. Pero usted no ha dicho la última palabra, mi Señor, y en esta hora, por fe, ponemos las manos sobre los enfermos para que sean tocados con su poder.

Si usted los toca a esta hora, mi Señor, ellos van a recibir la sanidad y usted se llevará la angustia y el temor a morir sin ser sanado. Señor, imparta sanidad a esta hora, llévese la aflicción y la enfermedad, porque en su nombre no hay demonio de enfermedad que no se detenga, porque usted, Señor, reprende con su poder a todos los demonios y obras son hechas en el nombre de Jesús.

No tan solo para los que escuchan, sino también para esta lista clamamos por ellos y por ellas, sabiendo que la voluntad suya es la que se hace por sobre todo; podemos clamar, Señor, pero siempre su voluntad es hecha y ella es buena, agradable y perfecta.

Clamamos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el monte, oramos por él por sanidad. Oramos por nuestro hermano José David Videla, pedimos para nuestro hermano un milagro porque un milagro le va a poner de pie. Oramos por nuestra hermana Teresita Flores por sanidad de su pastora, de su vecina y de su hija. Oramos por la petición de nuestra hermana Laura Senjo y oramos por sanidad a la vista de nuestro hermano Eduardo González.

Oramos por nuestra hermana Rosita Veloso por sanidad, por mi hermana Elena Reyes por sanidad, por mi hermano Ignacio Toro por sanidad, por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por liberación de su nieto. Oramos por mi hermana Teresita Reyes por sanidad, por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad, por mi vecino Luis Orellana por sanidad, por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad, por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia, por el maestro Juan Vallalao oramos por sanidad, por mi hermana María Ivacache oramos por sanidad y por mi hermano Israel Marchand por sanidad.

Señor, juntamente con los que están en la sintonía de la radio de este programa a esta hora del día y juntamente con esta lista, usted imparta sanidad. Yo lo creo, mi Señor, porque usted me dice que todo lo que pidiera al Padre en su nombre usted lo hará y, en esta hora, por los méritos de Cristo, pedimos que los enfermos sean sanados para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Damos muchas gracias a nuestro Dios Altísimo por su palabra y también le damos gracias a usted por haber estado nuevamente hoy en la sintonía del programa. Mañana, Dios mediante, nos vamos a volver a encontrar con un nuevo programa a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.