La Voz Pentecostal

La misión de ser sal de la tierra y la esperanza en la aflicción

· 45 min

Gladia Romero Toledo comparte reflexiones bíblicas sobre la importancia de mantener la fe frente a la adversidad y el propósito cristiano de preservar la moral del mundo. Usted encontrará también consejos prácticos de salud y una receta para aprovechar los restos de vegetales.

Bienvenida al programa

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la Radio Abigail, dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo.

Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida.

Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecino, amigo, que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Como siempre, le damos comienzo a este programa orando, poniéndonos en las buenas manos.

Oración de gratitud y entrega

Amado Dios, nos dirigimos confiadamente ante el trono de su gracia, dándole gracias por este regalo, porque nos ha regalado este maravilloso día, porque me ha dado vida, salud y fuerza, y me guía y me bendice, y llena mi existencia con su hermosa presencia. Amén.

En este día lo vivo llena de esperanza y de alegría, dando cada instante lo mejor de mí, haciendo mi trabajo con amor, con dedicación, compartiendo siempre con mis hermanos y siguiendo su palabra. Gracias por escuchar nuestras oraciones y por todas las cosas maravillosas que usted me da.

Sosténganos con sus manos victoriosas para que no nos alcance nada indebido, la prueba ni la envidia, porque sé que usted llena mis días con su alegría que siempre está presente, confiando que usted cumplirá su bendita y santa palabra en mi vida.

Gracias por mi familia, por nuestros hermanos, por nuestras hermanas en Cristo, que son mi familia especial, por nuestros amigos y vecinos. Nos ponemos en sus manos y pedimos que esté presente en nuestros planes importantes; su bendición sea sobre todos sus hijos porque reconozco que si estamos de pie es porque usted, mi Dios, es quien nos sostiene.

Si camino firme y confiada es porque me sostiene, porque cuando he caído usted me levanta. Soy imperfecta, Señor, pero usted siempre manifiesta su gracia perdonadora sobre mí. Gracias, mi Dios Altísimo.

Reconozco que el sol sale para todos, pero la sombra del Omnipotente es para quien decide estar al abrigo del Altísimo. Siempre, cada día es consagrado en su presencia, porque quiero ser conducida para que lo que haga sea de su agrado.

Bendíganos, Señor, en el nombre que es por sobre todo nombre, declarando siempre en el nombre de Jesús cielos abiertos. Y que usted nos bendiga.

Peticiones por la paz y la humanidad

Gracias, Dios Altísimo, porque podemos pedir la paz que repose en nuestro país, en nuestra comuna y en el mundo entero. Pido, Señor, que la paz que sobrepasa todo entendimiento quede en la mente de los que están al frente de las guerras; ponga paz para que toda guerra se acabe.

Señor, confiamos en que usted bendice a Jerusalén y pedimos para él la paz. Porque siempre deseamos todo lo bueno, lo agradable y lo perfecto que usted nos permite vivir a través de esta humanidad que usted ha amado tanto, porque si mandó a su hijo Jesucristo y lo sacrificó, es porque nos ama.

Intercesión por los necesitados y las autoridades

Oramos por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o muchos desde sus casas, pidiendo que llegue la sanidad anhelada a sus vidas. Oramos, Señor, dando gracias porque su misericordia se renueva cada día y porque usted cubre nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria.

Gracias, Señor, porque tengo un techo que cobija mi sueño, tengo agua, tengo vestuario, tengo calzado y tengo pan que usted pone en mi mesa. Le doy muchas gracias, Señor, por la provisión de su amor.

Oro, Señor, por los matrimonios, por la unidad de la familia. Oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas; siempre confiamos que usted provee el sustento en la casa de la viuda y del huérfano.

Oro por los presos para que haya apertura de la cárcel. Señor, oro por mis autoridades eclesiásticas y muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena y por el honorable directorio, porque ellos tienen una gran responsabilidad y ruego con todo mi corazón que usted les dé su ayuda.

Bendiga usted, mi señor, las autoridades civiles de nuestro país; oro por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro, señor, pidiendo que usted bendiga la autoridad civil de nuestra comuna, como es el alcalde, para que usted pueda poner su mano sobre él en su gestión administrativa para la bendición de Jesús ante las necesidades que hay en esta comuna.

Señor, bendiga todas estas instituciones, muy en especial las instituciones de beneficencia que hay en nuestra comuna, como son los asilos de ancianos, también bomberos y carabineros, quienes arriesgan su vida en cada procedimiento.

Le doy tantas gracias, Señor, por bendecirnos a través de la audiencia de este programa. Pido una bendición especial para quienes están a esta hora escuchando. Señor mi Dios, reciba usted toda mi alabanza, la honra y la gloria desde ahora y para siempre. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida

Tantas gracias le damos a nuestro Dios Altísimo por estar nuevamente tras este medio que nos facilita extender el reino de Dios en la tierra, llegando a muchas partes. Ya tenemos con nosotros el comienzo de este programa con nuestro pan de vida para tener un buen comienzo en el día de hoy.

Salmo 22:22 — Y en medio de la congregación te alabaré.

Sin duda que a través de nuestro pan de vida encontramos que podemos estar afligidos pero esperanzados, y en medio de la congregación el Señor nos manda a alabar su nombre.

Después de esta invitación que a diario en los cultos hace nuestro pastor, al final de la reunión en la iglesia, una joven pasó al frente y cuando le pidieron que saludara a la congregación, nadie estaba preparado para sus palabras.

Testimonio de esperanza en Kentucky

Son palabras profundas y maravillosas. Una joven se había mudado a Kentucky después de unos tornados devastadores del 21 que se llevaron la vida de siete de sus familiares.

«Todavía puedo sonreír porque Dios está conmigo», dijo la joven. Aunque las pruebas la habían lastimado, su testimonio es un poderoso aliento para los que están enfrentando dificultad personal.

Este es un testimonio vivo de una joven afligida pero esperanzada, como las palabras de David en el Salmo 22 que apunta a los sufrimientos de Jesús.

El sentimiento de abandono

Hablamos de un hombre maltratado, que se sentía abandonado por Dios, despreciado.

El sentimiento de debilidad

Burlado por otro y rodeado de depredadores, se sentía débil y exhausto.

Confianza en el Señor

Pero no había perdido la esperanza. Mas tú, Señor, no te alejes, fortaleza mía. Apresúrate a socorrerme.

Tu desafío presente, aunque no se parezca al de David o al de la joven, es igualmente relevante.

Reflexión bíblica

Y las palabras del versículo 24 son igual de significativas.

La bondad de Dios en la aflicción

No menospreció ni abominó la aflicción del afligido, sino que cuando clamó a él, él lo oyó.

Cuando experimentamos la ayuda de Dios, declaramos su bondad para que otros puedan.

La ayuda del Señor frente al desánimo

Podemos pedir la ayuda al Señor si nos encontramos abrigidos pero esperanzados. Pedirle a Dios: «Padre, ayúdame a alabar tu nombre».

Es un beneficio compartir con otras personas la bondad de Dios, porque venimos a tener comunión con otros creyentes en Cristo, y esto nos ayuda a lidiar con el desánimo.

Propósito de edificar

1 Crónicas 28:2 — Yo tenía el propósito de edificar una casa en la cual reposara.

El viaje de los estudiantes

El arca del pacto del Señor. Después de reunir dinero, cuando todo estaba listo para el viaje de su vida, un grupo de alumnos del último grado de una escuela secundaria llegó al aeropuerto y descubrió…

Aprovechar las circunstancias

Muchos habían comprado pasajes a una empresa fantasma. Sin embargo, aunque tuvieron que caminar para cambiar los planes, decidieron aprovechar la situación lo mejor posible y disfrutaron dos días en el centro de entretenimiento cercano que les donaron los billetes.

Manejar la frustración y los planes

Líderes, cambian los fracasos frustrantes, incluso dolorosos. Es especial cuando hemos invertido tiempo, dinero y ello.

David tenía un propósito de edificar un templo. Dice muy claramente Primera Crónicas: “Edifica mi casa”.

David no se desesperó ni se dio por vencido, porque él fue elegido como rey de Israel. Dios le dio los planos del templo para que edificara el templo, y al hacerlo alentó a su hijo diciendo: “Anímate y esfuérzate porque el Señor Dios mío estará contigo”.

Cuando nuestros planes fallan, cualquiera que sea la razón, podemos presentarle a Dios nuestra frustración, porque Él tiene cuidado de nosotros.

Con su gracia nos ayudará a manejar nuestra desilusión, pidiéndole a Él y diciéndole: “Dios, ayúdame cuando mis planes fracasan”.

El desánimo ante el fracaso

Cuando invierte usted mucho en planes y luego fracasan, por supuesto que se desanima, pero pídale ayuda al Señor en ese momento de descanso.

Confianza en el Señor

No caiga en el desánimo, como lo hizo David. En la Biblia hay un testimonio que nos ayuda a estar siempre confiados en el poder del Señor.

Trucos de salud

Siempre andamos buscando algo que nos ayude cuando tenemos problemas de salud, algo que repare nuestro organismo. Por ejemplo, el beneficio que tiene el ajo; o si algo cae en el ojo, parpadeamos dentro de agua limpia y no se frote.

Cuando nos dan calambres, debemos caminar apoyados del talón y estirar los dedos hacia arriba. Cuando tenemos aflicción por asma y no tenemos inhalador, debemos beber café cargado, porque la cafeína ayuda a abrir los bronquios.

Si sufrimos vértigo, toque agua fría para adaptar al cerebro. Y cuando cae agua en el oído, incline la cabeza y tire del lóbulo mientras salta.

Si tiene mucha tensión facial, ponga la lengua en el paladar para relajarse a través de la mandíbula. Y si usted sufre una quemadura leve, enfríe la zona con agua corriente fresca durante 20 minutos; no aplique hielo, mantequilla ni pasta de dientes.

Si a menudo sangra la nariz, incline ligeramente la cabeza hacia arriba y apriete la parte blanda de la nariz durante 10 a 15 minutos sin soltar. Si le ha picado un insecto, lave la zona con agua y jabón y coloque una compresa fría durante 15 minutos para disminuir la inflamación.

Si usted está sufriendo indigestión, bébase un té de jengibre tibio para aliviar las náuseas y el malestar. Y si por casualidad se hizo algún corte pequeño, como nos pasa a las dueñas de casa a esta hora que estamos cocinando, lave con agua y jabón, desinfecte y cubra con un parche curita limpio.

Si ha sufrido un golpe de calor leve, vaya a un lugar fresco, beba agua y coloque un paño frío en la frente y nuca. Y si sufre estreñimiento, beba un vaso de agua tibia en ayunas y consuma fruta y avena. Todos estos son trucos de salud que tenemos muy a mano.

Receta de tallos guisados

Hoy le traemos una sugerencia bien usual: cómo hacer tallos guisados. Esta preparación nos va a llevar 20 minutos, la cocción 30 minutos, y los ingredientes serán suficientes para 6 personas.

Necesitamos para estos tallos guisados dos tazas de tallos de acelga, dos tazas de tallos de penca y dos tazas de tallos de…

Receta de guisado de tallos

Para esta preparación necesitamos: tallos de apio, una zanahoria, una cebolla picada fina, una cucharadita de perejil picado, pasas y almendras. También una cucharadita de harina diluida en media taza de leche, tres huevos, tres cucharadas de aceite, dos tazas de agua, una cucharada de mayonesa y jamón.

Normalmente botamos los tallos y usamos solamente la hoja, pero en esta preparación esos tallos que usted bota le sirven. Lo primero que vamos a hacer es lavar y picar en trozos pequeños los tallos de acelga, la penca, el apio y la zanahoria, y los vamos a cocer en agua con sal durante diez minutos nada más.

Luego, vamos a freír en aceite y margarina la cebolla picada fina. Agregamos las verduras cocidas y bien destiladas junto con el perejil picado, las pasas y las almendras.

Agregamos la harina diluida en leche y dejamos reposar a fuego lento para que la harina se cueza. Bata tres huevos e incorpórelos al guiso.

Déjelo a fuego suave hasta que los huevos estén cocidos y verifique la sal. Sirva caliente rodeado de torrejas de pan frito, que esto es optativo.

Ya con esto usted tiene este guisado de algo que usted botaba, pero que ahora va a aprender a aprovecharlo, porque en la cocina todo se aprovecha.

Lectura del Evangelio

La voz de Dios siempre por su palabra. Y hoy vamos a tener el mensaje de la palabra de nuestro Dios para este día en el Evangelio según San Mateo, en el capítulo 5. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Mateo 5:13 — Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciera,

Reflexión sobre la Palabra

¿Con qué será salada? Dios nos bendice por la lectura de su palabra.

Oración por la Palabra

Amado Dios, ya tenemos con nosotros la Palabra. Intercedemos ante todo por la revelación divina de su Espíritu, para que me abra y la palabra de Dios llegue a mí para tener la capacidad.

Señor, pido la unción de su Espíritu Santo en mi vida. Use mis labios; usted es el Señor que pone siempre en nosotros el querer como el hacer. Ayúdenos en estos momentos de este mensaje, porque necesito la unción para que su palabra corra.

Oración final

Y sea glorificada en muchas vidas. Y yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús.

Alabanza

Mi Salvador, amén y amén. Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Dios para siempre.

Palabra de Dios

El título de la palabra de nuestro Dios…

La sal en el cuerpo y en el espíritu

Dios nos ha dicho por su palabra quiénes somos. Hoy se sabe que la sal puede ser cosa muy mala para el cuerpo humano; dicen que afecta adversamente la presión arterial de quienes sufren de ese mal.

Se aconseja, entre los aspectos dietéticos, utilizar la menor cantidad posible de sal. Hasta se han levantado sustitutos para que la pobre gente adicta a la sal no pongan en peligro sus vidas.

La sal puede ser cosa muy mala para el ser humano. Y allí está el Hijo de Dios que dice a sus seguidores que ellos son la sal de la tierra. ¿Será posible que el Cristo haya conocido…?

El azar en la vida y la cocina

¿Estarán quizás equivocados los científicos de las ramas médicas que han cometido semejante error? Usted sabe que el azar es un elemento indispensable del arte culinario.

Si falta el azar a la comida, usted se quejará con su esposa, con el chef o con el mozo que le ha servido tan insultante plato. Difícil sería hallar un restaurante decente que no tenga un salero en la mesa. Pero se nos dice…

La sal de la tierra

Hay quienes piensan que la sal es cosa mala y que es mejor dejar de usarla. Pero, ¿qué quiso decir Cristo cuando habló a los suyos como si fueran la sal de la tierra?

La sal tiene varias características, como por ejemplo su blancura, su sabor natural y agradable. Probablemente su virtud curativa son esas características las que el Señor quiso acentuar.

Uno de los usos más comunes de la sal en aquellos tiempos y cultura era el curar las heridas del cuerpo. Aunque dolía e irritaba, ciertamente solía ponerle.

El uso de la sal

Un poquito de sal sobre la herida, y sobre esa herida para que se curase lo más pronto posible. Pero el uso mayor de la sal es conservar; conservar una cosa que se descompondría si no se hace.

La función de la sal

Se le aplicaba una buena dosis de sal. Era un antiséptico que evitaba las infecciones tan comunes de las heridas, pero era también el único medio conocido de conservar un manjar o sustancia.

Se practicaba aún en el acto de la religión rural en el mundo moderno, donde no hay refrigeración ni compuesto químico contemporáneo. Hay que ver lo bueno que es calar en tierra adentro.

La sal de la tierra

En otro libro singular del azar, el Señor Jesús declara: «Ustedes son la sal de la tierra». El Señor Jesús dijo que son la sal de la tierra.

Basta leer noticias o percatarse de lo que ocurre en el escenario humano para ver la posibilidad de esa erupción completa y vívida del deterioro del mundo en que usted vive.

Es de ese mundo que los seguidores de Cristo son la sal, el elemento que evita un mayor deterioro, una putrefacción total y definitiva.

Puede considerarse esa acción de la sal como algo negativo, algo que prohíbe o impide, pero note usted lo que impide: que el mundo continúe en su rápido descenso a la descomposición total.

El testimonio en la vida cotidiana

Esto es plenamente evidente en varios casos. Observe usted la vida actual. Supóngase que hay una reunión o tertulia amable entre semibrutales parroquianos; los chistes que allí circulan no ennoblecen la raza humana, harían sonrojear a la dama y paralizarían la circulación de la gente decente.

Y de pronto entra en aquel recinto un hombre que es inmediatamente reconocido como creyente en el Señor Jesucristo. Automáticamente cesan los chistes, se acaban las voces rudas y hasta se limpia un poquito el lenguaje.

Fíjese usted si no es eso ser sal de la tierra, pero lo mejor es observar lo que dice la Biblia.

El ejemplo de Sodoma y Gomorra

La misma Biblia dice que las ciudades de Sodoma y de Gomorra eran centros urbanos donde la decadencia había llegado a sus límites. Hasta la palabra sodomía se había metido en el lenguaje a raíz de aquella tradición repugnante situación humana.

Dios resuelve aniquilar aquel nido de lujuria, de miseria y de degeneración humana. Pero antes de proceder a la destrucción, Dios tiene que…

La intercesión por la ciudad

Una conversación con su representante Abraham; este santo hombre intercede por aquella ciudad.

La intercesión de Abraham

Abraham habla con Dios y le recuerda que quizás en aquellas ciudades hubiera unos 50 creyentes justos. En tal caso, dice Dios, no precederá la destrucción. Pero insiste el intercesor: quizás hay allí solamente 45 o 40; también en ese caso, se obtendría que Dios no aplicara sus severos castigos sobre aquella generación degenerada.

Abraham sugiere al fin que tal vez vivan allí nada más que 10 personas justas y, aún en este caso, asegura Dios que no destruiría la ciudad por amor a esos 10. Lo lamentable es que no había allí ni siquiera 10 que recibieran la protección divina y las ciudades fueron destruidas.

La importancia del creyente

De esto se desprenden dos verdades profundas. La primera es que Dios es infinitamente misericordioso, que quiere y desea mostraros bondad siempre que haya oportunidad. Y la segunda es la importancia del intercesor.

La mera presencia de uno o pocos creyentes hubiera conservado aquellas dos ciudades y hubiera impedido su vergonzosa destrucción. Los creyentes, que son la sal de la tierra, impiden el deterioro seguro del pecado humano.

Por esta razón, resulta una locura inmensurable cuando una nación o gobierno se opone, de alguna u otra forma, al programa salvífico de Dios en Cristo Jesús. En vez de facilitar la obra perseverante de Dios en el mundo, aseguran su mano justiciera para castigar la maldad de los hombres.

Si hubiese en aquel lugar un creyente genuino, tendrían ese lugar una especie de seguro vital de que no serían destruidos por amor de aquellos que allí aman a Dios. Un mundo salado que, por ser salado, se conserva.

La decadencia del mundo actual

Cuánta falta hace este elemento en el mundo actual. Hay decadencia por todas partes; usted ve la degeneración inexorable en el universo. ¿Qué hacen los hombres para detener esa deformación tan evidente como amenazadora?

Se hacen planes muy promisorios de educación masiva, de control del crimen, de saneamiento de barriadas, de legislación social avanzada y de medidas de fuerza de todo tipo. Debe usted estar agradecido de todos esos hombres que tienen todavía el interés suficiente de elaborar esos planes y buscar tales soluciones.

Pero el hecho es que, en su mayoría, están destinados al fracaso más lastimoso. Lo que se necesita es un poco de sal que cure las heridas, irrigue llagas y conserve lo poco bueno que queda.

La sal que pierde su sabor

Fue por eso que Jesucristo añadió una frase muy interesante en sus declaraciones: dijo que si la sal pierde su sabor, sus poderes y sus virtudes inherentes, de nada sirve sino para ser pisoteada por los pies de los hombres.

Usted sabe que la sal puede ser neutralizada con sustancias foráneas, calcificaciones o procesos químicos adversos a su naturaleza. Una sal que ha perdido sus atributos de sal, ya no es sal.

La fe sin obras

¿Así acaso aquellos fariseos y escribas que en el tiempo de Cristo se habían negado el poder curativo de Dios con sus vidas miserables? No ocurre exactamente lo mismo con aquellos en su mundo que pretenden una fe en Jesucristo, pero no pasa de ser mera palabrería.

Usted sabe que esos que pierden la sal terminarían mal. Poco bien pueden hacer a la sociedad, a su contemporáneo. Ya no pueden ser restaurados a lo que eran; se ha pasado el momento de la oportunidad maravillosa.

Han quedado sin esperanza, sin puerta abierta; solo serán pisoteados por los hombres en su paso hacia la eternidad.

La misión del creyente

Observe usted la gran vocación a la cual Dios llama a lo suyo. A usted que pone su fe en el único Salvador, no solo le mete y asegura un lugar en la vasta eternidad, sino que lo llama a cumplir una misión básica e importantísima en este mundo.

Maravillosa tarea la que Dios da a lo suyo: salar su mundo, conservarlo e impedir que desaparezca. ¡Aleluya, gloria a Dios! Dios nos bendice por su palabra.

Oración de gratitud

Vamos a dar gracias. Amado Dios, le damos gracias por la exhortación que como hijos e hijas amadas usted nos ha hecho hoy por su palabra.

Le alabo, Padre y Señor del cielo y de la tierra, por haber escondido todo esto de los sabios y de los entendidos, porque así, Padre, a usted le agradó.

Yo alabo su nombre y le glorifico, Padre, por esto maravilloso que es tener su palabra viviendo en nuestras vidas. Oro, Señor, para que ella hoy haya sido glorificada en muchas vidas.

Oración por sanidad

A esta hora del programa, usted intervenga en sanidad divina en los enfermos, esté tocando vida con su poder, que la gloria de su nombre se haga manifiesto ahora, en estos precisos momentos en los que están sufriendo la enfermedad.

Oraciones por sanidad y restauración

Enfermedad y eso ha causado tristeza, mucho dolor y una crisis en la familia. Señor, reprendemos en el nombre de Jesús todo espíritu de enfermedad y atamos en el nombre de Cristo todo espíritu de enfermedad. En el nombre de Jesús, lo enfermo es sanado. Amén.

Señor, reciba bien lo que cree, que ahora usted imparte sanidad en su vida. Pedimos que usted esté obrando siempre conforme a su voluntad, porque su voluntad siempre es buena, es perfecta y agradable.

Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en El Monte; oramos por él por sanidad. Oramos por el hermano José David Videla y para él pedimos un milagro, porque un milagro lo va a poner de pie.

Él está tantos años en una silla de ruedas, Señor, y eso le causa muchos problemas en su sentadera. Oro, Señor, para que usted sane y cicatrice esas heridas y pueda nuestro hermano ponerse de pie.

La ciencia no lo ha podido hacer, pero usted, mi Señor, es mi Dios de milagros y lo puede hacer para la gloria de su nombre.

Oro por nuestra hermana Teresita Flores; oro por la sanidad de su pastora, de su vecina y de su hija. Oramos por la petición de nuestra hermana Laura Senjo.

Oramos por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista; oramos por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; por mi hermana Elena Reyes por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por liberación de su nieto.

Oramos por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia.

Oramos por el maestro Juan Valladares por sanidad. Oramos por mi hermana María Ibacache por sanidad y por su hijo que va a trabajar al norte de nuestro país, para que usted, mi Señor, lo acompañe y este viaje de trabajo sea de bendición para él.

Oro por mi hermano Israel Marchand por sanidad. Señor, usted conoce demasiado la necesidad de sus hijos y oramos para que usted esté obrando para la gloria de su nombre.

Se lo pedimos, Padre, por los méritos de Cristo Jesús nuestro Salvador, porque allí en la cruz crucificó nuestras enfermedades y por la llaga de Cristo hoy día nosotros somos curados, somos sanados.

Gracias, Padre, por su amor tan grande para con los enfermos, debilitados y decaídos. Se lo pedimos, Padre, todo por Cristo Jesús. Amén, amén. Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Dios para siempre.

Ilustración de Tallos guisados

Receta del día

Tallos guisados

  • 2 tazas de tallos de acelga
  • 2 tazas de tallos de penca
  • 2 tazas de tallos de apio
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla picada fina
  • 1 cucharadita de perejil picado
  • Pasas
  • Almendras
  • 1 cucharadita de harina diluida en media taza de leche
  • 3 huevos
  • 3 cucharadas de aceite
  • 2 tazas de agua
  • 1 cucharada de margarina

Preparación

  1. Lave y pique en trozos pequeños los tallos de acelga, la penca, el apio y la zanahoria.
  2. Cueza los vegetales en agua con sal durante 10 minutos.
  3. Fría la cebolla picada fina en aceite y margarina.
  4. Agregue las verduras cocidas y bien escurridas junto con el perejil picado, las pasas y las almendras.
  5. Incorpore la harina diluida en leche y deje reposar a fuego lento para que la harina se cueza.
  6. Bata los tres huevos e incorpórelos al guiso.
  7. Cocine a fuego suave hasta que los huevos estén cocidos y verifique la sal.
  8. Sirva caliente, opcionalmente acompañado de torrejas de pan frito.

Despedida

Dios nos ha bendecido por su palabra, pero ya estamos llegando al término de este programa por hoy. Le damos muchas gracias a usted por haber estado en la sintonía del programa.

Mañana, Dios mediante, volvemos a encontrarnos nuevamente con un nuevo programa a la misma hora y en este mismo punto del diálogo. Mientras tanto, Dios le bendiga.