La Voz Pentecostal

El valor de las lágrimas sentidas y el amor al prójimo

· 50 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia del amor mutuo y el significado espiritual del llanto genuino. Usted encontrará también consejos prácticos para el cuidado del hogar y una receta sencilla para acompañar sus comidas.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el único propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora; les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración de inicio

Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración. Amado Dios, le doy muchas gracias porque me regala este maravilloso día, porque me da vida, salud y fuerza, me guía, me bendice y llena mi existencia con su hermosa presencia.

En este día lo vivo llena de esperanza y de alegría, dando cada instante lo mejor de mí, haciendo mi trabajo con amor y dedicación, compartiendo siempre con mis hermanos y siguiendo su palabra. Gracias por escuchar mis oraciones y por todas las maravillas que usted me da.

Sosténgame, Señor, con sus manos para que no me alcance la envidia ni la prueba, porque sé que mis días son duros. Estoy llena de alegría porque confío en que su palabra se cumple en mí.

Gracias por mi familia, por nuestros hermanos y hermanas en Cristo que son mi familia especial, por nuestros amigos y por nuestros vecinos. Nos ponemos en sus manos y pedimos que usted esté presente a través del Espíritu Santo en este plan de bendición, y que esta bendición alcance a todos los que a esta hora sintonizan esta radio.

Estamos de pie porque usted, mi Dios, es quien me sostiene. Si camino firme y confiada es porque usted me sostiene y porque cuando he caído usted me levanta y me perdona. Reconozco que soy imperfecta, pero su gracia es la que me sostiene, porque usted, mi Dios, está conmigo.

Reconozco que el sol sale para todos, pero la sombra del Omnipotente es sólo para quien decide estar al abrigo del Altísimo. Consagro este día delante de su presencia y pido ser conducida para que lo que haga sea de su agrado.

Bendíganos, Señor, a todos en su nombre, porque de esta forma podemos declarar cielos abiertos, ya que sabemos que se abren puertas de bendición para su pueblo amado. Deseamos para nuestros auditores todo lo bueno y que la paz de nuestro Dios repose en nuestro amado país y en nuestra comuna.

Gracias porque sus misericordias se renuevan cada mañana y porque usted cubre nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria. Gracias, Señor, porque tengo un techo que cobijó mi sueño, gracias por el agua, por el vestuario, por el calzado y por el pan que usted pone en mi mesa.

Peticiones

Oramos intercediendo por los enfermos, porque a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o desde sus casas, rogando y suplicando que usted, Señor, los sane; nuestro deseo y oración es que usted llegue a sus vidas y reciban sanidad.

Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendice el santo estado del matrimonio aun cuando el hombre guardaba su inocencia. Oramos por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas.

Oro por la casa de la viuda y del huérfano para que siempre haya sustento, oro por los presos para que haya apertura de la cárcel y oro, mi Señor, por mis autoridades eclesiásticas muy en especial.

Pan de Vida

Damos gracias a nuestro Dios porque Él nos bendice nuevamente poder llegar hasta su hogar con la voz de este programa, La Voz Pentecostal, y con nuestro pan diario que hoy el Señor nos trae para comenzar un día en bendición y recibir el consejo de su palabra bendita.

Juan 13:34 — Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a los otros; como yo os he amado.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida porque con estas palabras encontramos cómo florecer para Cristo. Siempre está la sincera visión que ven nuestros ojos. Por ejemplo, mi hija menor me trajo un regalo, un paquete con un bulto de tulipanes, y mostré un gran entusiasmo cuando lo recibí, tanto como de volver a reunirme con ellas, como lo hacemos en familia cada día.

Los tulipanes son las flores que menos me gustan, pero son tan hermosas que trajeron placer a mi vida, aunque florecen muy pronto y se marchitan rápido. Finalmente, cuando llegó el clima apropiado, planté unos bulbos que mi hija me había regalado. Pensando en ella y con ese amor tan grande que me lo regaló, mi preocupación aumentaba cada vez que removía la tierra pedregosa; cuando terminé de apisonar los bendice diciendo que duerman bien esperando que florezcan en la primavera.

Mi pequeño proyecto se volvió un recordatorio aleccionador del llamado de Dios a amarnos mutuamente, aunque no seamos las personas favoritas una de otra al mirar la maleza del pasado. Dios nos capacita para brindar su amor aunque en épocas temperamentales; luego, con el tiempo, el amor mutuo brota a pesar de nosotros.

Para todos los que somos discípulos de Él, Jesús dice en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 13, versículo 35, que si tuvierais amor los unos con los otros, se sabrá que somos sus discípulos. Cuando Él nos poda, somos bendecidos para brotar más tarde, como lo hicieron mis tulipanes. El mismo fin de semana que mi hija vino a visitarme, le dije: “mira lo que está floreciendo”.

Podemos florecer para Cristo como sus criaturas que somos y decirle al Señor en oración: “Señor, poda mi corazón para aprender a amar a los demás”. El Señor nos pide que nos amemos, aunque haya personas que no sean favoritas de nosotros, pero podemos hacer algo especial para mostrar más de ese amor que Cristo nos ha entregado.

Proverbios 15:17 — El corazón alegre constituye buen remedio.

El gozo y la sonrisa

Podemos ver nuestros testimonios de la vida diaria. Cuando Marcia estaba en público siempre trataba de sonreírles a los demás para alcanzar a quienes tal vez necesiten ver su rostro amigable, y casi siempre le devuelven la sonrisa. Pero en una época en que ordenaron llevar máscara, se dio cuenta de que la gente no podía verle la boca y pensó que su sonrisa era triste, pero decidió seguir haciéndolo porque tal vez vean en sus ojos que está sonriendo.

Hay un poco de ciencia detrás de esa idea; los músculos de las comisuras y los ojos pueden trabajar juntos, se llama sonrisa de Duchenne y se describe como sonreír con los ojos. Proverbios nos recuerda que una mirada amistosa alegra el corazón y el corazón alegre constituye buen remedio.

Muy a menudo la sonrisa de los hijos de Dios brota del gozo sobrenatural que poseen. Es un don de Dios que llena habitualmente nuestras vidas al alentar a las personas que cargan cargas pesadas y a compartir con quienes buscan respuestas a sus preguntas de la vida. Aún en medio del sufrimiento, nuestro gozo puede brillar; que tu sonrisa sea una ventana de esperanza que refleje el amor de Dios y la luz de su presencia en tu vida.

Querido amigo, podemos decirle a nuestro Dios: “Querido Dios, tu gozo es mi fortaleza, ayúdame a ser para los demás un mensaje de tu amor”. La Biblia nos enseña sobre el gozo y ese gozo lo encontramos en Cristo. ¿Cómo debemos construir ese gozo interior en una mente, cuerpo y espíritu saludable?

Mes de la Biblia y Aniversario Patrio

Dios nos bendice por nuestro pan de vida en este día tan especial. Este es un mes muy especial porque, como buenos chilenos, celebramos nuestro aniversario patrio y también, como cristianos, damos gracias al Señor por tener la palabra de Dios viviendo en nuestras vidas, porque este es el mes de la Biblia.

Consejos del hogar

Tenemos con nosotros los datitos y los consejos habituales de nuestro programa; trucos que nuestras abuelas hacían y que están en nosotros, recordando a quienes nos dieron esa pauta para solucionar problemitas.

De la abuela aprendemos a eliminar las arrugas de las prendas de ropa colgándolas en el baño mientras te duchas con vapor caliente. También quitaba esas bolitas de la ropa pasando una máquina de afeitar desechable con mucho cuidado de no romper las telas; ella no decía tela, decía: “tengan cuidado con no romper los trapos”.

Nos aconsejaba eliminar las manchas de desodorante frotando con otra zona limpia de la misma tela. Para conservar el negro intenso, decía que añadiéramos media taza de café negro en el enjuague final de la ropa negra, un buen consejo que llevamos siempre en el recuerdo.

Para evitar que los pantalones de vaquero se destiñan, decía que los remojáramos en agua fría con sal antes del primer lavado cuando el blue jean es nuevo. Esto estaba de moda antes de que mi abuelita se fuera del escenario de esta tierra.

Para eliminar el chicle pegado, aconsejaba congelar la prenda y despegarlo con una cuchara o espátula. Las manchas de tinta se salen frotando con alcohol y luego lavando con jabón neutro.

Ella se preocupaba de todo: decía que al lavar las toallas las suavizáramos añadiendo vinagre blanco al compartimento del suavizante, y para eliminar el olor a humedad, secándolas al sol directamente durante varias horas. Para recuperar el blanco de las prendas, sugería hervir la ropa blanca con rodajas de limón durante 10 minutos. Y si las prendas se encogieron, remojarlas en agua tibia con acondicionador de cabello. Ve usted que son datos que no se nos habrían ocurrido si no los hubiéramos aprendido de nuestras abuelas.

Sugerencia de cocina: Fritos de coliflor

Para quienes escuchan el programa por primera vez, les damos a conocer cómo hacer unos ricos fritos de coliflor. La preparación toma 15 minutos y la cocción 10 minutos. Los ingredientes son para 6 personas: un coliflor mediano, tres tazas de agua, dos huevos, dos tazas de leche, media taza de harina, sal y medio litro de aceite para freír.

La preparación es la siguiente: vamos a lavar la coliflor y la ponemos a cocer en tres tazas de agua con sal, separándola en gajos cuando esté cocida. Luego preparamos un batido batiendo el huevo y agregando la leche alternándola con la harina, cuidando que no se formen grumos; debe quedar semi-espeso.

Pase los trozos de coliflor por el batido, cuidando que queden bien impregnados, y verifique la sal. Fría la coliflor rebozada en abundante cantidad de aceite caliente. Estos fritos de coliflor son ideales para acompañarlos con puré de papa. Esta es la sugerencia para este día viernes 25 de septiembre.

Ilustración de Fritos de coliflor

Receta del día

Fritos de coliflor

  • 1 coliflor mediano
  • 3 tazas de agua
  • 2 huevos
  • 2 tazas de leche
  • 1/2 taza de harina
  • Sal
  • 1/2 litro de aceite para freír

Preparación

  1. Lave la coliflor.
  2. Ponga a cocer la coliflor en las tres tazas de agua con sal.
  3. Separe la coliflor en gajos una vez que esté cocida.
  4. Prepare un batido batiendo los huevos y agregando la leche alternándola con la harina, evitando que se formen grumos hasta que quede semi-espeso.
  5. Verifique la sal del batido.
  6. Pase los trozos de coliflor por el batido cuidando que queden bien impregnados.
  7. Fría la coliflor rebozada en abundante cantidad de aceite caliente.

Lectura de la Palabra

Abrimos nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el santo evangelio según san Mateo, capítulo 5, versículo 4. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Mateo 5:4 — Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Amado Dios, ya tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que su gracia divina sea manifestada, su poder en mi vida y el Espíritu Santo me use para interpretar su palabra. Señor, traiga a mí la revelación divina de su palabra, tome dominio de mi ser y úseme para su gloria, para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén.

Lágrimas sentidas y lágrimas de cocodrilo

A través de la lectura de la palabra nos dice que hay lágrimas preciosas, hay lágrimas sentidas y hay lágrimas de cocodrilo. Estas últimas no son lágrimas de verdad, sino gotas de agua que se quedan pegadas sobre la piel, como esos reptiles que viven tanto en el agua como en tierra firme.

Tal vez usted ha llorado alguna vez, pero de los párpados para afuera y sin mediación alguna de sus fibras interiores. Cierto que hay muchas lágrimas en estos tiempos por donde quiera que se mire. En parte esto se debe a los enormes problemas que se descargan sobre el ser humano, pero también a que el hombre ya no tiene forma de frenar sus lágrimas y sollozos.

Junto con el incremento del dolor ha ocurrido una especie de debilitamiento humano. No hay cosa más incómoda que una persona que llora. ¿Ha estado usted alguna vez a solas con alguien que rompe en llanto, deja que sus lágrimas rueden por sus mejillas y quiere hablar, pero solo le salen pedacitos de aire entrecortado?

Es sumamente difícil obtenerse totalmente de simpatía cuando un niño solloza en su presencia; usted mismo casi sufre tanto como él, se le despedaza a uno el corazón cuando ve esas lágrimas conmovedoras. Tan feo, molesto e incómodo es eso de llorar, que se hacen muchas cosas para tratar de evitarlo. Su esposo le ha dicho a usted que no llore, usted misma le ha dicho a su hija que no llore.

Y el hombre, bueno, el hombre se ha puesto duro a través de los siglos y trata por todos los medios de no llorar jamás, porque dicen que no es cosa de hombre eso de llorar, que es increíble. Y después, desde la distancia, oye usted la voz clarísima del Hijo de Dios que dice: “Bienaventurados los que lloran”.

¿Cómo puede alguien en su sano juicio decir tal cosa? Nada menos que nuestro amado y bendito Salvador Jesucristo lo dijo. Es que llorar es un preludio inevitable de la felicidad humana. No es cuestión, por supuesto, de lágrimas de cocodrilo, sino de las que son sentidas, que brotan de lo más profundo del alma y que tienen abundante razón de ser.

El arrepentimiento y el hijo pródigo

Tal vez usted ha oído alguna vez la historia del hijo pródigo. Es un relato conmovedor de un joven que se aleja de su hogar, fortuna en mano, y se va a una provincia apartada donde vive perdidamente hasta llegar al abismo de la vergüenza moral.

En el devenir del tiempo ocurre algo en su corazón que lo despierta a la realidad de su situación; una especie de remordimiento incontrolable se posesiona de aquel hijo alejado. Impulsado por ese sentimiento tan fuerte, decide regresar a casa de su padre. Seguramente, al encontrar su rostro entre rodillas y analizar su condición, lloró con el alma.

Le pesó haberse alejado totalmente de su padre amado y, cabizbajo, lloró lágrimas sentidas. En ese llanto es donde usted necesita entrar para poder llegar a la frontera de la felicidad pura. Debe verse usted embargado por una especie de pesar que no tiene consuelo, donde sienta que lo único que puede hacer es simplemente llorar.

Porque si usted se ha alejado de su padre y vive en una provincia apartada, bajo esas condiciones es imposible ser feliz; tiene que llorar primero al verse tal como es. Estas son lágrimas preciosas. Pero no es solamente llorar por uno mismo. ¿Lloraría usted al ver lo que le están haciendo a Dios?

Llorar por Dios

Las lágrimas brotan fácilmente cuando uno trata de identificarse con los problemas de otro. Probablemente sea de gran ayuda poder llorar con los que lloran. Pero, ¿qué hay de Dios? Para ser bienaventurado, feliz y afortunado, tiene que entrar en una amistad íntima con Dios.

Esa comunión es parte de la creación original que lamentablemente el hombre ha perdido y debe ser restaurada. La feliz noticia para usted y los millones que ambulan por la tierra es que esta íntima comunión con Dios es posible. Dios envió a su Hijo unigénito para darle la mano y elevarlo a esos niveles de felicidad genuina.

Es sumamente difícil entender y a veces aceptar algunos de los salmos tan preciosos si uno no entiende eso de llorar por Dios. El alma que ha sido redimida de su propio pecado se preocupa también de aquel que lo redimió, de su Padre Celestial, que es soberano del Universo, pero que no siempre es respetado y pocas veces obedecido por las multitudes.

¿Cómo explica usted, por ejemplo, esta fuertísima palabra hablada por uno de los más extraordinarios santos que jamás haya vivido: “Odio, oh Jehová, a los que te aborrecen y me enardezco contra tus enemigos”? Hay un genuino sentir en esta persona, es como si estuviera listo a llorar.

En el Salmo 119 encuentra usted otra expresión casi tan curiosa y estupenda: “Ríos de agua viva descendieron de mis ojos”. Usted ve aquí lágrimas tan copiosas que se comparan con ríos o torrentes de agua. ¿Por qué llora así el salmista? La respuesta es: porque no guardaban tu ley.

Este hombre llora lágrimas sentidas porque ve a su alrededor a toda clase de gente ocupada con mil quinientas cosas, pero sin prestar atención alguna a la ley de Dios. Esas sí son lágrimas preciosas. Quizás usted no llora por Dios porque cree que Él está bien y puede defenderse a sí mismo.

Tiene usted razón, pero no es cuestión de lo que hará Dios, sino de usted. Es su felicidad la que debe buscarse. Si usted no se ve afectado al ver cómo sus contemporáneos se burlan de Dios, cómo casi lo desafían a maldecirlo o se muestran indiferentes a tanto amor, es allí donde se encuentra una gran parte de su problema.

¿Cómo puede un ser que ha sido redimido por Dios, alguien que ama a Dios con todo su ser, dejar de llorar al ver semejante tragedia? Ríos de agua viva deberían descender de sus ojos al ver que sus contemporáneos no guardan la ley de Dios. Ojalá pudiese usted derramar una de esas lágrimas preciosas al ver cómo el hombre maltrata a ese Dios que usted ama con todas sus fuerzas.

La tristeza según Dios y la del mundo

Las lágrimas preciosas son aquellas que son genuinas y que brotan de un sentimiento de arrepentimiento sincero. Esto es importante porque existe la posibilidad de lágrimas de cocodrilo, que no son genuinas ni saludables.

El reconocido apóstol bíblico San Pablo escribe a los corintios y les decía que la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de la cual no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

Estas palabras parecen enigmáticas y fuertes, pero la realidad innegable es que hay dos clases de arrepentimiento o de lágrimas. Es posible sentirse triste y llorar copiosamente para terminarlo todo con la muerte; así son las lágrimas del mundo. Pero hay lágrimas que son según Dios y que llevan al arrepentimiento.

Lo que Cristo en su magnífico amor ofrece al hombre no son solo lágrimas, sino una vida feliz y afortunada. Ya en el antiguo testamento se menciona esta vida. Uno de ellos dice en el Salmo 126: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán; irán andando y llorando los que llevan la preciosa semilla, mas volverán a venir con regocijo trayendo sus gavillas”.

Oración de agradecimiento y sanidad

Amado Dios, vamos a su presencia para agradecer al Dios Altísimo por su palabra, porque ella es para nosotros una bendición. Tan solo con pronunciar este versículo de la Biblia: “Bienaventurados los que lloran”. Gracias, Señor, porque a usted no le infadan mis lágrimas; al contrario, me dicen que son bienaventuradas.

Señor, el mundo insulta su nombre irreverentemente, ¿cómo no llorar por eso? Le doy muchas gracias por su palabra, porque es una exhortación que usted nos hace como hijos e hijas amadas. Le alabo, Padre y Señor del cielo y de la tierra, porque usted escondió estas cosas para los sabios y entendidos y la ha dejado escrita en este libro santo.

En este libro puedo verme, ver mis imperfecciones, encontrar las debilidades y flaquezas que tengo y puedo pedir perdón. ¿Cómo no agradecer por su santa y bendita palabra recibida hoy? Usted nos ha dado a conocer lo que verdaderamente significa llorar con lágrimas sentidas que salen de nuestra alma.

Pido su ayuda, Señor, para que nos ayude a llevar el consejo de su palabra a la vida práctica de cada día. A esta hora del programa oramos por los enfermos; pedimos que haya un toque de su poder sobre ellos. Que el que está decepcionado porque le queda poco tiempo según los médicos terrenales, reciba sanidad, porque usted no ha dicho la última palabra.

Señor, saque toda incredulidad para que los que están enfermos reciban sanidad a esta hora en el nombre de Cristo y con la autoridad de su palabra. Reprendemos todo espíritu de enfermedad y atamos todo espíritu que esté gobernando el cuerpo de nuestros hermanos. Confiamos que usted a esta hora impartió la sanidad para los enfermos porque hemos creído en su palabra y confiamos en su promesa.

Peticiones de oración

Le pedimos a usted que está en sintonía que también pueda orar por todos los enfermos de nuestra lista. Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el monte, por sanidad. Oramos por nuestro hermano José David Videla y para él pedimos un milagro. Oramos por nuestra hermana Teresita Flores por sanidad, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela. Oramos por la petición de nuestra hermana Laura Senjo: por su hermana Nora Senjo por sanidad, por su hermano Eduardo González por sanidad a la vista, por su hermana Rosita Veloso por sanidad, por su hermana Elena Reyes por sanidad, por su hermano Ignacio Toro por sanidad, por su hermano Miguel Torres por sanidad y por su nieto por liberación. Oramos por la hermana Teresita Reyes por sanidad, por el hermano Eliseo Muñoz por sanidad, por el vecino Luis Orellana por sanidad y por el hermano Dagoberto Roa por sanidad.

Peticiones de oración

Oramos por mi hermana Teresa, por su matrimonio y por su familia. También pedimos por Claudia Silva por liberación, y por René Puente Oliva, porque él también tiene problemas en el matrimonio y la familia.

Pedimos por el maestro Juan Vallalao por sanidad, por mi hermana María Ivacache por sanidad de la presión arterial, por Ana María Toro Valencia por sanidad y por el hermano Israel Marchan por sanidad.

Promesa de sanidad

Conforme a su palabra, creemos que Dios está obrando sanidad.

Éxodo 15:26 — Dile a mi pueblo que si oyes mi voz y obedeces mi mandamiento, ninguna enfermedad llegará a ello, porque yo soy Jehová tu sanador.

Esta es una promesa de Dios hecha para su pueblo. Dios nos bendiga.

Despedida

Hemos llegado al término por hoy de este programa. Le damos muchas gracias a usted por haber estado en la sintonía.

Mañana, Dios mediante, volvemos a encontrarnos nuevamente con un nuevo programa a la misma hora. Mientras tanto, Dios le bendiga.