La Voz Pentecostal

La perseverancia en la oración y el llamado a ser embajadores de Cristo

· 56 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia de mantener la fe y la constancia en la oración para alcanzar la justicia divina. Usted descubrirá además consejos prácticos del hogar y una enseñanza bíblica sobre el perdón y la reconciliación.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermana, mi hermano, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Inicial

Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración. Amado Dios, le damos muchas gracias, Padre Celestial, porque su palabra me dice que sin fe es imposible agradar a Dios.

Señor, hoy reconozco delante de su presencia que muchas veces, cuando llegan los problemas, mi corazón se llena de miedo. Hay momentos en que las pruebas cansan, la espera duele, las respuestas no llegan y la fe parece hacerse pequeña.

Padre, hay días en que me siento desgastada, confundida, mirando alrededor y me pregunto ¿dónde está la salida? Pero aun así, Señor, aquí estoy, porque aunque mi fe sea pequeña, yo quiero seguir porque creo en usted, mi Señor.

Señor, fortalezca mi fe, porque sé que usted, mi Dios, es Dios de milagros y Dios que hace lo imposible posible. Ayúdenos a creer aunque mis ojos no vean; cuando las circunstancias digan que no hay solución, oro porque tengo la certeza que usted tome en cuenta mis palabras.

Oro con fe, esa fe que usted ha puesto en mí, fe verdadera, una fe que se aferra porque se mueve en mí y se levanta en el medio de mis necesidades, porque usted, mi Señor, lo hace.

Padre, oro por cada persona que está unida a esta hora a este programa. Señor, yo sé que usted conoce todas nuestras batallas, conoce también las lágrimas que nadie ve y las noches en que quedamos pensando con preocupaciones.

Hay confianza en que las cosas cambian cuando le hemos creído a usted, Dios Altísimo. Usted sabe, mi Señor, que tratamos de ser fuertes, pero usted saque el miedo porque usted sopla vida otra vez. Recuerdo que usted sigue siendo mi Dios y que usted tiene el control.

Creo que usted es mi Señor, es mi fortaleza. Acudo sinceramente ante su presencia porque usted conoce mis necesidades, pero yo me encomiendo en sus manos amorosas.

Muy en especial encomiendo este programa, pidiendo siempre que la esperanza esté viva todavía, que los ideales no hayan claudicado y que siempre haya una mañana posible de paz y de plenitud de vida.

Es una afirmación de fe, un sueño dibujado en el horizonte de nuestra realidad, porque estamos confiadas y estamos en sus manos, del que todo lo puede. Usted, Señor, nos ha hecho libres y proclamamos esta fe con que usted, mi Cristo amado, nos ha hecho libres para construir la paz.

Oro, Señor, por los matrimonios, por la unidad de la familia, por los jóvenes presos de tantas adicciones, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado. Oro por las abuelas y por los abuelos olvidados, para que haya sustento en la casa de la viuda y del huérfano.

Oro por la apertura de los presos de la cárcel y, Señor, para que haya un cese de la guerra; pido muy en especial por la paz de Jerusalén.

Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que en estos precisos momentos hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas. Manifieste su poder sanador y restaure sus vidas, Señor, con su poder.

Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas de mi amada iglesia, muy en especial por la máxima autoridad que es mi amado obispo Girajera Aravena y por el honorable directorio, porque ellos están este fin de semana en conferencia.

Deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando y administrando esta labor que usted, mi Dios, les ha encomendado.

Oro, Señor, por las autoridades civiles de nuestro país, especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro por las autoridades civiles de mi comuna, porque ellos tienen la responsabilidad administrativa para solucionar los problemas que existen en esta comuna.

Bendiga, mi Señor, a los que prestan servicio a la comunidad como asilos de ancianos, bomberos y carabineros, instituciones que arriesgan su vida en cada procedimiento.

Pido muy especial una bendición para la audiencia de este programa. Pido, Señor, que por favor usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada; solo usted, mi Señor, puede poner su mano poderosa sobre ella y sanarla.

Reciba usted, mi Señor, toda la honra, la gloria y la alabanza a través de Jesucristo nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Dios para siempre.

Palabra de Dios

Damos muchas gracias a nuestro eterno Dios porque nuevamente podemos estar juntos y juntas a través de estas ondas radiales, trayendo a usted nuestro pan de vida, que siempre Dios nos está entregando al comienzo del programa a través de su palabra para tener nuestro pan diario.

El poder de la perseverancia en la oración

Damos gracias a nuestro Dios porque tenemos con nosotros nuestro pan de vida en el Santo Evangelio según San Lucas, capítulo 18, versículo 1.

Lucas 18:1 — La necesidad de orar siempre y no desmayar.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra, donde encontramos misericordia y justicia, porque en ella está el poder de la perseverancia.

Le cuento que tenemos este testimonio: en 1917, una joven costurera se emocionó al ser admitida en una de las escuelas de diseño de moda más renombradas de Nueva York. Pero cuando Anne Coney llegó para inscribirse, el director le dijo que no era bienvenida y, para ser franco, le dijo: «Señorita Coney, no sabíamos ni teníamos idea que usted era negra».

No mereciendo irse, ella susurró una oración: «Por favor, permítame quedarme». Al ver su perseverancia, la dejó quedarse, pero la separó del aula solo para blancos, dejando la puerta trasera abierta para que oyera.

Inegablemente talentosa, se graduó seis meses antes y atrajo a clientes de la alta sociedad, incluida la ex primera dama de los Estados Unidos en aquellos años, Jacqueline Kennedy, a quien, con la ayuda de Dios para superar dificultades en su estudio de costura, le diseñó el vestido de boda.

Una perseverancia así es poderosa, en especial para orar. En la parábola de la viuda insistente, Jesús se refirió a una mujer que le rogó repetidamente por justicia a un juez corrupto. Al principio este la rechazó, pero luego dijo: «Porque esta viuda me es molesta, le haré justicia».

Con mucho más amor, ¿acaso Dios no hará justicia a sus escogidos que claman el día y la noche? Jesús dijo que lo hará. Entonces, oremos con perseverancia y nunca más nos rindamos. A su tiempo y a su manera, Dios responderá.

Cuando recibamos la respuesta, digámosle al Señor: «Gracias, gracias Jesús, por responderme». Con la ayuda del Señor podemos perseverar en la oración, y con la oración está el poder de la perseverancia; Dios nos entrega la misericordia y la justicia.

Embajadores de Cristo

Seguiremos rogando al Padre que nos conceda ese poder que necesitamos de perseverar. Como lo dice el apóstol Pablo hablándole a los hermanos de Corintios en el libro de Segunda de Corintios, capítulo 5, versículo 20.

2 Corintios 5:20 — Somos embajadores en el nombre de Cristo, reconciliados con Dios.

Podemos darnos cuenta que somos más que embajadores de marcas. La competición en la era hoy del internet se ha vuelto feroz; las empresas no dejan de desarrollar formas creativas para atraer clientes.

Tome el ejemplo de los vehículos Subaru. Por la famosa lealtad de los sueños de Subaru, la compañía invita a sus superfanáticos, los «subis», a convertirse en embajadores de la marca. Dice que son un grupo exclusivo de individuos energéticos que ofrecen su pasión y entusiasmo para hablar a otros de Subaru.

La empresa quiere volverse parte de la identidad de las personas, de modo que estas no puedan evitar compartir su pasión. Pero en 2 Corintios capítulo 5, el apóstol Pablo describe un programa diferente de embajador que invita a otro a seguir a Jesús.

«Conociendo pues el temor del Señor, persuadimos a los hombres», y luego agregó: «Dios nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación». Así que somos embajadores en el nombre de Cristo. Y os rogamos en el nombre de Cristo, reconciliados con Dios. Gloria a Dios.

Muchos productos prometen satisfacer necesidades profundas y darnos una sensación de felicidad, plenitud y propósito, pero solo un mensaje es el de la reconciliación. Que se nos ha confiado a los creyentes en Jesús es, de verdad, una buena noticia.

Tenemos el privilegio de darlo a un mundo desesperado. Podemos decirle siempre: «Gracias, Jesús, gracias por invitarme a ser tu embajadora». ¿Qué te parece la idea de ser embajadora de Jesús?

Podemos poner en práctica este llamamiento, porque sin duda Dios nos ha llamado a ser más que embajadores de marca. ¿Qué marca más especial es el nombre que es por sobre todo nombre, el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo?

Consejos y trucos del hogar

Ya tenemos los datitos y los consejos, que siempre son necesarios para que nosotros podamos tomar estos trucos. Por ejemplo, cuando tenemos toallas que con el tiempo se han puesto amarillas, podemos preparar jabón rallado y agua oxigenada.

Este es un secreto: este combinado de agua a 80 grados y remojo va a producir lo que usted espera. Si las toallas son blancas, va a tener un blanco nuclear tan solo en una hora usando este truquito, para que usted no tire las toallas amarillas.

Le cuento que hay un producto que debe ser indispensable por los usos inteligentes que tiene en nuestra casa: el vinagre blanco. Por ejemplo, si usted agrega una cucharada de vinagre al arroz recién cocido, quedará suelto y fresco por más tiempo.

Si usted mezcla vinagre con agua y sal para descongelar carne, la carne se le va a descongelar más rápido y de forma segura. Y si usted necesita eliminar sarro, hierva agua con vinagre para eliminar los residuos que se ponen en la olla por dentro; puede sacar el sarro de cualquier cosa de la cocina tan solo con hervir agua con vinagre.

Si usted quiere sacar las grasas, puede combinar el lavalosa con vinagre y agua caliente; esto va a cortar la grasa más difícil de todo lo que usted va a lavar y también le puede servir para la superficie.

Si usted junta bicarbonato más vinagre más agua caliente, puede destapar y desodorizar las coladeras. También puede correr un ciclo calentando agua con vinagre para limpiar el tambor de la lavadora y eliminar el olor a encerrado que se produce.

Estos arranques de grasa caseros que nuestras abuelas usaban no requerían grandes esfuerzos, porque en ese tiempo ni siquiera había químicos fuertes, pero conseguían un brillo al instante. Con una taza de agua tibia, media taza de vinagre, dos cucharadas de bicarbonato más jugo de limón, usted debe rociar, dejar cinco minutos y limpiar la grasa de una vez.

Mezcle con cuidado, porque mezclando bicarbonato más vinagre va a hacer espuma. Siempre nuestras abuelas usaban esto como alternativa.

Remedios caseros de la abuela

Para una uña encarnada, usted machuque ajo y ponga esa pasta para quitar la infección. Y cuando tenemos mucha tos, que es muy usable ahora en esta época del año, puede hacer en su casa un jarabe de cebolla morada.

Debe picar muy bien la cebolla, colocarle miel y limón, reposarla toda la noche y después puede tomar este jarabe casero para la tos.

Si tiene a la niña o al niño con mucha fiebre, sabe que lo ideal es poner cebolla en la planta de los pies. Usted coloca un trozo de cebolla y lo sujeta con los calcetines; eso le va a quitar la fiebre, eso era lo que hacía nuestra abuela.

Es muy usual hoy que suframos de presión arterial alta. Está comprobado que comer un diente de ajo pelado en ayunas puede bajarle la presión arterial y, a la vez, le va a limpiar la sangre.

Se dice que cuando duele mucho el oído, hay que poner un dientecito muy pequeño de ajo envuelto en un algodón en la entrada del oído y usted va a poder dormir bien porque eso le va a calmar el dolor.

Estos datitos nos sirven cuando estamos a una hora que no nos acomoda ir al doctor. También nuestra abuela usaba limón caliente con miel para desinflamar la garganta irritada.

Para aliviar los dolores de cabeza tensionales, usted puede frotar medio limón en la frente y va a aliviarse. Cuando no hay medicina cerca, la encontramos en la casa con estos datitos que usaban nuestras abuelas como alternativa.

Ojalá que usted los pueda usar cuando tenga algún problemita en especial en la noche, porque siempre en la noche cargan los problemas cuando el niño, la niña o nosotros mismos estamos resfriaditos.

Sugerencia culinaria: Budín de repollo

Hoy día le traemos un budín de repollo. Esta preparación le va a llevar 30 minutos y la cocción otros 30 minutos. Los ingredientes son para 6 personas.

Necesitamos un repollo mediano, dos tomates, un cuarto kilo de choricillo, cuatro huevos, una cebolla, tres cucharadas de pan rallado, tres cucharadas de margarina, dos cucharadas de salsa blanca bechamel, tres tazas de agua, pimienta, sal, nuez moscada, hoja de laurel y diente de ajo.

Preparamos el budín de la siguiente manera: vamos a lavar y limpiar el repollo, lo vamos a picar y lo vamos a cocer en agua caliente 10 minutos. Vamos a freír la cebolla picada finita, el ajo, los choricillos también picados y los tomates pelados y trozados.

Vamos a sazonar con la pimienta, la sal, la nuez moscada y laurel, y agregamos estos ingredientes al repollo ya picado. Dejamos enfriar.

Batimos las claras a punto de nieve, agregamos las yemas y la salsa blanca bechamel; luego agregamos el repollo y mezclamos bien. Enmantequillamos un molde y lo empolvoremos con pan rallado.

Vierta la preparación en el molde y colóquelo al horno durante 20 minutos. Y listo el budín de repollo. Ojalá que usted lo pueda saborear, porque es un budín muy rico.

Ilustración de Budín de repollo

Receta del día

Budín de repollo

  • 1 repollo mediano
  • 2 tomates
  • 250 g de choricillo
  • 4 huevos
  • 1 cebolla
  • 3 cucharadas de pan rallado
  • 3 cucharadas de margarina
  • 2 cucharadas de salsa blanca bechamel
  • 3 tazas de agua
  • Pimienta
  • Sal
  • Nuez moscada
  • 1 hoja de laurel
  • 1 diente de ajo

Preparación

  1. Lave, limpie y pique el repollo, luego cocínalo en agua caliente durante 10 minutos.
  2. Fría la cebolla picada finamente, el ajo, los choricillos picados y los tomates pelados y trozados.
  3. Sazone la mezcla con pimienta, sal, nuez moscada y laurel.
  4. Agregue estos ingredientes al repollo ya picado y deje enfriar.
  5. Bata las claras a punto de nieve, incorpore las yemas y la salsa blanca bechamel.
  6. Añada el repollo a la mezcla de huevos y revuelva bien.
  7. Enmantequille un molde y empolvore it con pan rallado.
  8. Vierta la preparación en el molde y hornee durante 20 minutos.

Lectura de la Palabra

Ahora ya estamos listas. Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Primera de Tesalonicenses, capítulo 2, versículo 15. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

1 Tesalonicenses 2:15 — …no agradan a Dios, sino que son contrarios a todos los hombres.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a orar al Señor: Amado Dios, le damos muchas gracias por esta oportunidad que usted nos concede a esta hora del programa, el privilegio de tener su palabra. Ya ella ha sido leída, pero necesitamos, Señor, que el Espíritu Santo nos traiga la revelación divina. Oro para que usted use mis labios, que tome el dominio y el control de mi vida para administrar su palabra bendita; pido que esa unción venga a mí para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Las fuerzas contrarias

El título de su palabra es: Las fuerzas contrarias. Sin duda vivimos en un tiempo en que tenemos la tendencia a echarle la culpa de lo que sucede a todas las personas o a los sucesos que nos rodean. En realidad, esta es una tendencia muy antigua del ser humano; se trata de buscar culpables, especialmente si hay consecuencias negativas en nuestras vidas.

En la primera carta a los Tesalonicenses encontramos una explicación histórica de por qué sucedían algunas cosas en la vida de los creyentes de esa época. Hablando del Señor Jesucristo, esta carta dice en forma clara y definida que los creyentes padecieron a manos de los judíos, quienes mataron tanto al Señor Jesús como a los profetas y fueron expulsados. Así se estableció la responsabilidad de un grupo de personas en aquellos eventos sucedidos hace más de 2.000 años.

Sin embargo, nosotros tenemos que enfatizar ese hecho como algo ocurrido en la historia. Los que se confabularon para matar a Jesucristo fueron los judíos de esa época determinada, que vivieron en un sitio y circunstancias históricas precisas. Ni sus descendientes, ni los lugares después de ese tiempo, tienen responsabilidad de esos hechos.

Queremos decirlo en forma muy clara, especialmente cuando vemos esas corrientes de antisemitismo que se sienten en todos los rincones, atribuyendo culpas a generaciones posteriores. Nadie puede reescribir la historia y, por lo tanto, no podemos pretender traspasar la culpa histórica a generaciones posteriores.

Cada generación, cada cultura, cada nación y cada individuo tiene que vivir según su momento y aceptar sus privilegios y responsabilidades de acuerdo al lugar y los sistemas en que le ha tocado vivir. Es inescapable para cada uno.

En nuestro texto de hoy vemos una declaración precisa acerca de ciertos elementos que se confabularon contra Jesucristo y contribuyeron para que los creyentes de esa área la pasaran bastante mal. Los hermanos que vivieron hace más de 2.000 años sufrieron debido a la oposición de determinados líderes y seguidores que tenían sus propias regulaciones sobre la adoración y lo que estaba permitido.

El apóstol Pablo se refiere a la persecución de los cristianos en manos de judíos tradicionalistas. Pero no era algo nuevo, porque lo mismo había sucedido a los profetas del Antiguo Testamento. Pablo nos hace pensar en profetas como Amós o Jeremías, declarando la ira y los juicios divinos sobre los pueblos hebreos desobedientes.

Lo que esta carta nos hace saber es que allí donde se establecen relaciones entre los seres humanos, y en forma especial en la iglesia cristiana, va a haber fuerzas externas que trabajan para desarticular tales relaciones. Tratan de meter una cuña mediante la desconfianza, a través de la mala actuación de algunos miembros, para que la sospecha y las decepciones se apoderen de los círculos de comunión.

Si tuviéramos que consolarnos con los hechos históricos, tendríamos que decir que siempre ha sido así y que no ha existido nunca una comunión que haya sobrevivido a su propia generación sin que la mala situación de algunos miembros haya corroído la base de las relaciones, terminando con lo que alguna vez fue un sueño.

Pero, justamente por ser los elementos de la fraternidad y el compañerismo cristiano los que fundamentan la esperanza en las promesas de la palabra, tales relaciones pueden derrotar esos cimientos. Es posible batallar e incluso vencer cuando el amor por Dios y su justicia son las armas que los creyentes utilizan contra las fuerzas de injusticia.

Esa fue la experiencia de los creyentes de Tesalónica y la de millones que se reúnen en distintas circunstancias, quizás sin muchos elementos, pero donde se inflan las esperanzas de las promesas de Dios. Es donde los creyentes tienen la oportunidad de volcar sus corazones ante un Dios que no se olvida de ninguna de sus promesas, como la palabra reafirmada que recibieron de Jesucristo cuando sus discípulos estaban temblorosos ante su partida: “Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo”.

Habrá fuerzas que se opongan a las buenas relaciones entre los cristianos; sin embargo, esos círculos de confraternidad poseen otro elemento que no podemos ignorar: el del perdón. Es esa actitud propia del cristianismo, estar dispuesto a darle al prójimo una segunda oportunidad, reconociendo que él falla y carece, pues de alguna manera compartimos el perdón.

Perdonar es ponernos en igualdad de condiciones con aquel que está caído y decirle, extendiéndole la mano, que así como nosotros recibimos una oportunidad de gracia, nosotros también se la extendemos a él. Es la fuerza dinámica del perdón la que nos posibilita entender incluso a aquellos que nos persiguen o quisieran hacernos daño.

Comprendemos que esto suene extraño, sobre todo si usted nunca ha conocido la gracia del perdón en su propia vida. Si es así, no tiene posibilidad de entender lo que estamos afirmando, porque a lo mejor su mundo está limitado por esa sospecha que nunca lo deja y que siempre trata de ver segundas intenciones donde no las hay.

Desde el punto de vista de la Biblia, Dios lo ve como una persona creada, aunque estemos sumidos en los pecados y en aquel querer vivir independientemente de Dios, cosa que es imposible. Dios lo sigue viendo como una persona con muchas posibilidades, tantas como las que él mismo diseñó para usted, pero todas están manchadas por el pecado.

Para que esas posibilidades sean reales, usted tiene que comenzar a establecer esa relación con el Creador a través de Jesucristo, el puente, el camino y el intermediario. Es a través del perdón de Dios en Jesucristo como la criatura empieza a entender su propio papel en esta creación.

Cuando uno ha gustado del perdón de Dios, entiende que es tan amplio y generoso que estaremos dispuestos a dar también una segunda oportunidad a quienes nos rodean.

Oración y Peticiones

Oramos al Señor dando gracias por su palabra: Amado Dios, le damos muchas gracias porque hoy, como siempre, usted nos ha exhortado y nos ha hablado claro sobre estas fuerzas contrarias que no le agradan a usted. Agradecemos que hoy interviene en nosotros para darnos a conocer lo que tiene para nosotros y nos hace entender que es a través del perdón en Jesucristo donde empezamos a entender nuestro papel en esta creación. Nos hace entender que somos especiales para usted.

Pedimos su ayuda para que los que han escuchado su palabra puedan gustar de lo maravilloso que es recibir el perdón de Dios por nuestros pecados. Oramos para que podamos poner en práctica estos consejos, darnos cuenta de nuestras flaquezas y debilidades que impiden el crecimiento espiritual, y tener esa relación estrecha que usted quiere que tengamos con usted.

Oramos, Señor, por los que se han quedado en el camino, por los que miran como si tuvieran todo el tiempo del mundo, pero no es así. Pedimos que por misericordia tome en sus manos la vida de los que todavía no tienen la seguridad de la salvación, porque usted viene pronto. Pedimos que antes que escuchemos la trompeta sonar, usted haya traído al conocimiento de su verdad a quienes debe traer, convenciéndolos por su Espíritu Santo de pecado, de justicia y de juicio.

Derrame su poder sobre la audiencia de este programa. Pedimos por los enfermos que esperan el toque de su poder; en el nombre de Jesús, pedimos que toque sus vidas y la enfermedad, porque para usted no hay ningún género de enfermedad ni demonio que se pueda detener. Usamos su nombre para que los enfermos sean tocados con su poder y sean sanos.

Clamamos por los que están en esta lista: rogamos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en El Monte, oramos por sanidad para él. Oramos también por nuestro pastor que fue operado hace pocos días y posiblemente no haya podido asistir a las conferencias; oramos para que sea restablecido y sano. Oramos por nuestro hermano José Silva por sanidad; por nuestro hermano José David Videla, para quien pedimos un milagro que lo ponga de pie.

Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sanidad de sus pastores, de su vecina y de su hija. Oramos por la petición de mi hermana Laura Senjo; por mi hermana Nora Senjo por sanidad; por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista; por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; por mi hermana Elena Reyes por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por su nieto por liberación.

Oramos por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por Rodrigo Romero Asenjo por liberación; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia; por Claudia Sirva por liberación; por René Fuente Oliva por problemas en el matrimonio y la familia.

Oramos por mi hermana Isabel Allende por sanidad; por el maestro Juan Bayalao por sanidad; por la señora Yolanda por sanidad; por la hermana Sonia Bustamante por sanidad; por Ana María Toro Valencia por sanidad; por mi hermana María Ivacache por sanidad. Pedimos que haya un toque de su poder en la audiencia y en esta lista de enfermos para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Despedida

Damos muchas gracias a nuestro Dios porque ya estamos llegando al término de este programa. Si usted no pudo llegar a tiempo a la sintonía, hoy después de las 5 de la tarde ya puede escuchar este programa y cualquiera de los programas de la semana por internet.

Le damos muchas gracias a usted por haber estado en la sintonía una vez más. Nos despedimos. Hasta mañana, Dios mediante, volvemos a encontrarnos nuevamente con un nuevo programa a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.