La Fuerza de la Palabra y consejos para la vida cotidiana
Usted encontrará reflexiones bíblicas sobre la importancia de saber escuchar y la fuerza transformadora de la palabra de Dios. Además, el episodio le ofrece una serie de trucos prácticos de salud y cuidado del hogar.
Inicio del programa
Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal.
A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida.
Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Y como siempre, le damos comienzo a este programa orando.
Oración matinal
Amado Dios, le damos muchas gracias por este hermoso regalo de vida y por permitirnos ver y sentir su maravillosa creación, su mano potentosa que hicieron lo que mis ojos ven y más allá de lo que mis ojos no pueden ver. Gracias por darnos lo necesario, por proveernos, Señor, la bendición de estar libre del peligro y porque abrazamos esta bendición tan grande con este maravilloso día, con este hermoso amanecer glorioso que usted nos ha permitido vivir.
Gracias porque ya hemos recibido la bendición que trae paz y bienestar al alma. Gracias porque podemos, Señor, con humildad aceptar esta bendición, porque son designios de que usted está con su creación. Gracias, Señor, porque sin duda usted suple cada necesidad; encomendamos este programa en sus manos y le exaltamos su bendito y santo nombre.
Siempre le damos muchas gracias porque podemos anunciar que la esperanza todavía está viva y que los ideales no han claudicado, que siempre hay una mañana posible de paz y de plenitud de vida; sin duda una afirmación de fe, un sueño dibujado en el horizonte de nuestra realidad, porque estamos confiadas que estamos en sus manos, del que todo lo puede, libres con Cristo para construir la paz.
Oro, Señor, para que usted bendiga a los matrimonios. Oramos por la unidad de la familia, por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro para que haya sustento en la casa de la viuda y del huérfano.
Oramos por la apertura de los presos de la cárcel y por los enfermos, porque sabemos que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas; son sus hijos, mi Señor, que están esperando su poder sanador para que usted les restaure sus vidas con su poder que es tan grande.
Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas de mi amada iglesia, muy en especial por la máxima autoridad, mi amado obispo Israel Aravena, y oro por el honorable directorio de nuestra amada iglesia. Deseo con todo mi corazón que usted les dé, mi Dios, una clara dirección para seguir administrando la labor que usted les ha encomendado.
Oro, Señor, por las autoridades civiles de nuestro país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro, Señor, por las autoridades civiles de mi comuna, porque ellos tienen una gran responsabilidad administrativa para solucionar los problemas de la comuna; bendígales, mi Señor, y bendiga usted a toda la comunidad y a los que prestan servicio, muy en especial a los asilos. Rogamos que en estos días de invierno cada anciano tenga, Señor, una buena cobija y una buena calefacción.
Oramos, Señor, por bomberos y por carabineros, porque ellos arriesgan su vida en cada procedimiento; pedimos que usted, Señor, los guarde, los proteja y los cuide. Pido muy en especial una bendición grande para la audiencia de este programa.
Señor amado, pedimos que haya un cese de la guerra. Oramos muy en especial por la paz de Jerusalén. Intercedemos ante el trono de su gracia por los trabajadores de la salud, que también arriesgan su vida porque están en constante peligro por diferentes enfermedades contagiosas. Señor, guárdeles y protéjales, desde la más alta autoridad hasta la más grande eminencia, hasta el más simple trabajador.
Señor amado, le damos muchas gracias porque podemos interceder pidiendo que usted bendiga a los gobiernos del mundo. Pedimos, Señor, por las diferentes naciones que han sido afectadas por los últimos terremotos en este mes; oramos para que en esos países usted ponga su mano para que sea restaurado todo lo que han perdido.
Pedimos, Señor, también por el norte de nuestro país, ya que desde la primera región hasta la tercera han sido muy afectadas en estos últimos días. Oramos por ellos y pedimos por todos los ministros del Evangelio que están en estas regiones, para que usted ponga una protección especial para ellos y para las diferentes congregaciones.
Señor amado, le damos a usted la honra, la gloria y la alabanza a través de nuestro eterno y bendito Salvador por este amor tan grande que usted tiene para nosotros. Gracias porque podemos existir un día más y ver este hermoso sol brillar. Reciba usted, mi señor amado, toda honra, toda gloria y alabanza a través de nuestro salvador Jesucristo. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
Nuestro Pan de Vida
Agradecemos a nuestro Dios porque tenemos una vez más la bendición de estar comenzando en este día un nuevo programa, este miércoles 19 de agosto, cuando son las 11:17 de la mañana, andando y sereno. Tenemos un lindo día que el Señor nos ha permitido la existencia.
Ya tenemos con nosotros comenzando el programa Nuestro Pan de Vida, a través del libro de Santiago, capítulo 1, versículo 19. Leo nuestro pan de vida en el nombre del Señor.
Santiago 1:19 — Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para irarse.
Dios nos bendice por la lectura de nuestro pan de vida, porque ya sin duda el Señor me dice: escucha y aprende. Encontramos testimonios donde, de un lado de la calle, el dueño de una casa exhibe en su jardín un águila gigante envuelta en una bandera de Estados Unidos; el enorme camión que está en la salida del garaje tiene una bandera pintada en la ventanilla y varios autoadhesivos patrióticos en el parachoque.
Justo enfrente, el jardín de un vecino tiene carteles que enfatizan las cuestiones actuales de la justicia social. ¿Las personas de estas casas pelean o son amigos? Nos hacemos esta pregunta porque es posible que ambas familias sean creyentes en Cristo. Dios nos llama a poner en práctica la palabra del apóstol Santiago, donde nos dice bien claro que todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar y tardo para airarse.
Muy a menudo nos enfrentamos obstinadamente en nuestras opiniones y no estamos dispuestos a considerar lo que piensen otros. El comentario de Henry Meisner dice que deberíamos ser rápidos para oír la razón y la verdad de todas partes y ser lentos para hablar, y cuando hablemos, hacerlo sin nada de ira. Alguien dijo que aprender requiere escuchar.
Las prácticas palabras de Dios en el libro de Santiago solo pueden lograrse si somos llenos de su amoroso espíritu y decidimos respetar a los demás. El Señor está listo para transformar nuestro corazón y actitudes, pero nos preguntamos: ¿estamos dispuestos a escuchar y aprender? Si no, pidámosle ayuda a nuestro Dios. Digámosle: Dios, ayúdame a aprender a escuchar más y hablar menos.
¿Cómo quiere que Dios le ponga en práctica lo que Santiago capítulo 1 nos ha enseñado hoy, que es escuchar y aprender? Porque necesitamos, es una necesidad oír y escuchar. Pero el Evangelio según San Lucas, capítulo 11, versículo 11, nos llama a nosotros a detenernos en el día y orar con confianza.
Lucas 11:11 — ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra, o si pescado, le dará una serpiente?
Tras años de intentar tener un hijo, Ricardo y Susana estaban enfóricos cuando ella quedó embarazada. Sin embargo, los problemas de salud de ella planteaban el riesgo para el bebé, así que Ricardo pasaba noches enteras orando por su esposa e hijo. Una noche sintió que no necesitaba orar tanto, que Dios había prometido ocuparse de todo, pero a la semana Susana perdió al bebé.
Ricardo, devastado, se preguntaba si habían perdido el bebé porque él no había orado lo suficiente. De entrada podríamos pensar que la parábola de hoy sugiere eso; que un hombre supuestamente solo se levanta para ayudar por la insoportable insistencia de su vecino. Si fuera así, sugeriría que Dios solo nos da lo que necesitamos si lo importunamos o si oramos con suficiente fuerza.
Pero algunos comentaristas de la Biblia creen que esto malinterpreta la parábola. El verdadero sentido es que, si los vecinos ayudan por razones egoístas, nuestro Padre no es egoísta y, por lo tanto, podemos pedir con confianza sabiendo que Dios es más grande que los humanos imperfectos. El pastor le dijo a Ricardo: no sé por qué perdiste al bebé, pero sí que no fue por no orar lo suficiente; Dios no es así.
Debemos siempre recordar y pedirle a nuestro Padre, pero siempre darle gracias. ¿Se ha dado cuenta que solo pedimos y no alabamos al Señor en nuestras oraciones? Deberíamos decirle: Padre, gracias por responder mis oraciones con bondad.
Si el vecino de la parábola representara a Dios, ¿cómo sugiere que es? Si los versículos 11 al 13 explican la parábola, ¿cómo es Dios? El Evangelio según San Lucas nos dice claro que si somos padres y nuestro hijo nos pide pan, no le podemos dar una piedra porque la piedra no se puede comer, o si pide pescado, no le daremos una serpiente. Entonces, lo que tenemos que hacer es darle gracias a nuestro Padre por responder nuestras oraciones con bondad.
Trucos de salud
Ahora tenemos con nosotros los datitos y los consejos. Hoy día le traemos unos trucos de salud que, si nos detenemos a pensar, pueden salvar vidas. Por ejemplo, si tiene un objeto en el ojo, puede parpadear dentro de agua limpia y no frotarse la vista de ninguna manera.
Si usted sufre de calambre, camine apoyando el talón y estire los dedos hacia arriba. Si sufre de asma y no tiene el inhalador a mano, beba café cargado; la cafeína le ayudará a abrir los bronquios. Si sufre frecuentemente de hipo rebelde, inspire y trague saliva tres veces sin soltar el aire.
Si sufre de vértigo, toque algo sólido y frío para dar estabilidad al cerebro. Si se duchó y le entró agua en el oído, incline la cabeza y tire del lóbulo mientras salta. Si sufre de tensión facial, ponga la lengua en el paladar para relajar la mandíbula.
Si sufre de quemaduras leves, enfríe la zona con agua corriente fresca durante 20 minutos; no aplique hielo, ni mantequilla, ni pasta dental, solamente agua helada. Si frecuentemente tiene sangrado de nariz, incline ligeramente la cabeza hacia adelante y apriete la parte blanda de la nariz durante 10 a 15 minutos sin soltar.
Si le pica algún insecto desconocido, lave la zona con agua y jabón, coloque una compresa fría y envuélvase en un paño durante 10 a 15 minutos para disminuir la inflamación. Si sufre de deshidratación leve, beba agua en sorbos con una pizca de sal y azúcar.
Si frecuentemente sufre de indigestión, beba té de jengibre tibio para aliviar las náuseas y el malestar. Si se ha hecho alguna lastimadura o corte pequeño, lave con agua y jabón, desinfecte y cubra con un parche curita limpio.
Si sufre de algún golpe de calor leve, vaya a un lugar fresco, beba agua y coloque un paño frío en la frente y en la nuca. Si sufre de estreñimiento, que es muy usual, beba un vaso de agua tibia en ayunas y consuma fibra, fruta y avena.
Si vive con ansiedad y nervios, respire profundo, exhale cuatro segundos y repítalo tres veces. Estos trucos de salud son muy necesarios en el diario y cotidiano vivir porque siempre tenemos estos problemas antes de llegar al médico de cabecera.
Consejos para el hogar
Seguimos dándole algunos datitos. Cuando usted lava ropa nueva y esta es negra, por primera vez lávela siempre al revés y añada una taza de café cargado al enjuagar; así mantiene el color oscuro. Si sus toallas le quedan ásperas, no use suavizante porque solo impermeabiliza.
Para lavar las zapatillas de tenis blanco de tela de sus niños, haga una pasta con bicarbonato y agua oxigenada; con un cepillo las limpia y, secándolas al sol, le van a quedar como nuevas. Los jeans nuevos, la primera vez que los lave, hágalo siempre con agua fría y coloque sal para fijar el tinte y que no se destiñan.
Cuando tenga ropa con olor a humedad, añada media taza de bicarbonato directamente al tambor de la lavadora y le dirá adiós a los olores persistentes. Para sacar el sudor de la camisa, frote la zona con shampoo para cabello antes de lavar para disolver la grasa corporal.
Si tiene ropa con manchas difíciles, aplique un poco de jabón azul o jabón de Marsella directamente sobre la mancha antes de lavar. Fíjese bien en los ciclos de lavado: use agua fría para colores oscuros y ropa delicada para ahorrar energía y cuidar sus prendas.
Si quiere tener suaves sus prendas sin suavizante, use media taza de vinagre blanco en el enjuague; el vinagre suaviza, elimina olores y no dañará las fibras de su ropa, en especial de las toallas.
Debemos ser inteligentes para el almacenamiento: guarde la ropa limpia completamente seca. Use bolsas de tela y agregue hojas de laurel o lavanda para mantenerla fresca y protegida.
Sugerencia culinaria
La sugerencia de hoy es berenjenas al horno. La preparación nos llevará 20 minutos y la cocción 45 minutos. Los ingredientes son para 6 personas: 6 berenjenas, medio kilo de queso mantecoso, dos huevos, cuatro cucharadas de harina, una taza de leche, una cebolla, 100 gramos de cayampa seca, media taza de salsa de tomate, aceite para freír y sal.
Para la preparación: lave bien la cayampa y remójela en una taza de agua tibia. Corte el queso en láminas delgadas. Pele y corte las berenjenas en rodajas, colóquelas en una fuente extendida, pínchelas con un tenedor y empolvorele sal. Manténgalas durante 20 minutos para quitarle el exceso de agua, luego lávelas y escúrralas en un colador.
Prepare el batido con dos huevos, cuatro cucharadas de harina, media taza de leche y sal. Para la salsa, fría la cebolla cortada en cuadritos, agregue la salsa de tomate y las cayampas picadas; deje cocer la salsa 15 minutos.
Pase la berenjena por el batido y fríala en aceite bien caliente. Arme el guiso en una fuente para horno: coloque una capa de berenjena frita, una capa de salsa y sobre estas láminas de queso. Continúe alternando hasta terminar con una capa de queso. Coloque al horno 10 minutos y sirva caliente.
Receta del día
Berenjenas al horno
- 6 berenjenas
- 500 g de queso mantecoso
- 2 huevos
- 4 cucharadas de harina
- 1 taza de leche
- 1 cebolla
- 100 g de cayampa seca
- 1/2 taza de salsa de tomate
- Aceite para freír
- Sal
Preparación
- Lave la cayampa y remójela en una taza de agua tibia.
- Corte el queso en láminas delgadas.
- Pele y corte las berenjenas en rodajas, colóquelas en una fuente extendida, pínchelas con un tenedor y espolvoree sal.
- Deje reposar las berenjenas durante 20 minutos para eliminar el exceso de agua, luego lávelas y escúrralas.
- Prepare un batido mezclando los huevos, la harina, la leche y sal.
- Para la salsa, fría la cebolla cortada en cuadritos, agregue la salsa de tomate y las cayampas picadas, y deje cocer por 15 minutos.
- Pase cada rodaja de berenjena por el batido y fríala en aceite bien caliente.
- Arme el guiso en una fuente para horno alternando una capa de berenjena frita, una capa de salsa y una capa de láminas de queso hasta terminar con queso arriba.
- Hornee durante 10 minutos y sirva caliente.
Cierre de bloque
Ya estamos en el momento del programa de escuchar la voz de Dios por su palabra. Pero antes vamos a escuchar una alabanza. No se me vaya de la sintonía, vamos a volver rapidito para que juntos y juntas escuchemos la palabra de nuestro Dios.
Lectura de la Palabra
Sacamos nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios a través del libro de Primera de Tesalonicenses, capítulo 2, versículo 13. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
1 Tesalonicenses 2:13 — Cuando recibisteis de nosotros la palabra, la aceptasteis como la palabra de Dios.
Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos momentos de oración.
Amado Dios, le damos muchas gracias por la oportunidad que usted nos da, a través de este programa, de relacionarnos con la bendita y santa palabra que ya ha sido leída. Oro, Señor, para que usted traiga a mí la revelación divina de su palabra y que use mis labios para dar, y quien escuche pueda recibir. Necesito la unción de su Espíritu Santo para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén.
La Fuerza de la Palabra
El título de su palabra es: La Fuerza de la Palabra. Vivimos en un tiempo de mucho egoísmo y de mucha aislación. Hemos ganado mucho a través de la incorporación de distintos medios y elementos culturales de la tecnología que ha puesto a nuestro alcance.
Podríamos decir que la vida se ha simplificado en nuestro sentido. Lo sabe de primera mano la ama de casa cuando, para preparar los alimentos básicos, utiliza electricidad, gas o querosén; ya no tiene que preocuparse de encender un fuego para cocer sus alimentos. A partir de allí se han incorporado elementos que hacen de esa preparación una cuestión no solo más fácil, sino casi rutinaria.
Lo sabemos también aquel que trabaja en distintas áreas, sea en el campo o en la ciudad, donde a través de la electricidad y de la electrónica se han puesto a disposición herramientas e incluso ingenio computarizado que hacen su labor cada día más fácilmente.
Pero a medida que hemos ganado en esta dimensión, también hemos perdido en otra. Todavía recordamos aquellos sueños del pasado en los que se nos decía, especialmente en la revista de corte futurista, que la incorporación de nuevas tecnologías haría más sencilla nuestra vida, dejándonos más tiempo para nosotros mismos y delegando las labores pesadas a la máquina y a los robots.
No ha sido así. El hombre ha ido esclavizándose más y más y depende cada instante de aquellos artificios mecánicos y electrónicos que se suponían iban a convertirse en sus liberadores. El hombre y la mujer dependen cada día más de tales tecnologías y se han visto esclavizados por ellas.
Por ejemplo, cuando se habla de la posibilidad de tener algún tipo de radio teléfono en los automóviles, siempre se plantea la responsabilidad de utilizar tales medios en caso de emergencia. El conductor ya no tiene que estar solo, sino que podría llamar por auxilio cuando tuviera la necesidad en la ruta.
Sin embargo, lo que vemos por todas las carreteras es a hombres y mujeres que llevan su trabajo de la oficina al automóvil; van hablando de sus negocios, dictando cartas, respondiendo preguntas, abandonando por completo la posibilidad de una liberación de la pesada carga que significa el trabajo diario.
En el pasado nos decían que los nuevos avances en el mundo de la electrónica nos permitirían quizás una información mejor a través de los medios de comunicación. Pero lo que vemos son familias y personas que tratan de llenar su vacío y su soledad absorbiendo toda clase de proclamación que, en algunos casos, es definitivamente mala.
Si hemos progresado extraordinariamente en estos años de desarrollo tecnológico, también nos hemos ido aislando y hemos perdido el sentido de la solidaridad. Como seres humanos lo necesitamos; sin embargo, en el cristianismo uno de los énfasis mayores es aquel que se refiere al poder con que se establecen y la importancia que tienen las relaciones entre los seres humanos.
Estas relaciones no se establecen en el vacío y tampoco se generan por una cuestión de querer o por amor humano. Desde el punto de vista del cristianismo, nuestras relaciones interpersonales —estos pequeños grupos en que los creyentes se envuelven, se animan, conversan sus grandes sueños y quizás también sus frustraciones diarias— son las que hacen del cristianismo no una religión de forma homera o liturgia vacía, sino una serie de relaciones vivas y dinámicas en el interior del cuerpo de Cristo.
Así lo establece el versículo 13 del segundo capítulo de la primera carta a los Tesalonicenses. El apóstol Pablo les dice a estos creyentes que él y su compañero le dan gracias a Dios y que esta acción de gracia es una actitud que no cesa. Él reconoce que estos creyentes recibieron la palabra y, por lo tanto, el mensaje de Dios no como proviniendo solo de hombre, sino como lo que realmente es: la palabra de Dios, la cual también hace su obra en nosotros los que creyáis.
Estamos ante una declaración que nos habla del impacto de la fuerza y del dinamismo que tiene la palabra de Dios en los cristianos. Si esta es la primera ocasión en que usted oye acerca de esto, quizás va a pensar inmediatamente: ¿Qué es lo que hace que esta palabra de Dios sea diferente de la motivación que pudieran causar otras personas, los mejores discursos o las mejores palabras de estímulo de cualquier otro líder humano?
En realidad, el mensaje básico y claro es este: lo que actúa en la mente y en el corazón de las personas es la fuerza y el dinamismo de Dios a través de su palabra. Todas las relaciones que los cristianos establecen entre sí se establecen primeramente recibiendo la palabra de Dios. En esta recepción se reconoce que existe una fuerza activa, un poder dinámico que trasciende la sabiduría y la posibilidad humana.
Pero hay un elemento que es único en el cristianismo, establecido en el versículo 14, en la parte final, cuando dice que también padecisteis los mismos sufrimientos a manos de vuestros propios compatriotas. Es increíble afirmarlo, pero estas relaciones entre cristianos también tienen que ver con el sufrimiento, con el pasar por el periodo difícil de prueba.
Si esto no se aplicara, no tendría mucho sentido porque a nadie en su sano juicio le interesa pasar por sufrimiento. Como una especie de reflejo, todos tratamos de liberarnos de cualquier posibilidad de dolor. Por eso, afirmar que la relación que establecen los cristianos también incluye el sufrimiento pareciera ser una cosa de locura.
Si usted no forma parte de ninguna iglesia, se está perdiendo algo muy bueno en su vida. Al aislarte, al pretender que no necesitas de nada ni de nadie, estás en realidad no solo sufriendo aislamiento por tu propia actitud, sino también impidiendo tu crecimiento y desarrollo como persona.
Pero sería lamentable que malentendiera el punto. No le estamos diciendo que asista a una iglesia o que se haga miembro de ella para que las cosas cambien en forma radical. En realidad no es así. Si usted se hace miembro de una iglesia es primeramente porque ha tenido un encuentro con Dios.
Es porque ha llegado a un momento de su vida en que ha dejado de luchar y de justificarse, y ha abierto su corazón, su mente y toda su vida ante el escrutinio del Creador para confesar delante de Él su incapacidad y su pecado. Es entonces cuando Jesucristo, el Hijo de Dios, viene en su auxilio y lo rescata de su manera de vivir, dándole una nueva vida y perdonando sus pecados.
Al formar parte de esta familia de Dios que se llama la iglesia, donde se comienzan a establecer esas relaciones, entonces será capaz de entender el dinamismo de participar en ella y estar dispuesto a atender los sufrimientos de otros y a compartir los suyos. En ese ambiente encontrará no solo una comprensión humana, sino también la promesa divina de un Salvador que murió por usted y que ha prometido acompañarlo en el diario caminar de su vida sobre esta tierra.
Oración Final y Peticiones
Damos gracias a nuestro Dios por su palabra. Amado Dios, le damos muchas gracias por su palabra; sin duda usted una vez más interviene en nuestra vida con estos consejos. Oro, Señor, para que usted nos ayude a poder seguir relacionándonos con su palabra, porque en estos tiempos que vivimos necesitamos hoy más que nunca recibir el consejo oportuno y sabio.
Hoy usted nos ha animado a tener esa necesidad de congregar. Señor, yo oro por todos los que están en sus hogares, que están viviendo en un sueño de indiferencia y pensando que todavía hay tiempo. Necesitamos vivir en la comunión de los santos donde habita el poder de Dios a través del Espíritu Santo, para que usted, mi Dios, nos motive a ir adelante en esta batalla de la fe.
Amado Dios, oramos para que así ocurra y le pedimos que con su poder usted destruya toda fuerza contraria a su palabra. Oramos para que todos podamos ponernos en el camino y dejar de lado todo lo que nos separa de la comunión con los santos. Le pedimos, Señor, que usted levante al caído, le dé fuerzas al débil y a todos nos ayude a vivir en fe.
Estamos viviendo en tiempos difíciles, mi Señor, que tenemos que vivir por la fe porque así nos llama usted a hacerlo por su palabra. Hoy día usted nos pone este ejemplo maravilloso de nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo. Gracias, Señor, porque usted ya pagó el precio allí en la cruz; usted canceló toda deuda que debíamos y ahora somos salvos mirando la cruz del Calvario. Gracias, Dios Altísimo, por este regalo que nos hizo por amar tanto a esta humanidad y mandar a sacrificarse a su único hijo.
Oro, Señor, a esta hora del programa dándole gracias, porque su palabra es vida. Ayúdenos, Señor, a llevarla a la vida práctica de cada día. Oramos por los enfermos que están hoy día en la sintonía del programa y le pedimos que usted los toque a esta hora con poder, que el poder de su Espíritu llegue hasta sus vidas y reciban sanidad en el nombre de Jesucristo nuestro Salvador.
Señor, yo sé que sus propósitos son sanar a todos los enfermos, pero tenemos que abrir el corazón para recibir el beneficio de la sanidad divina. En esta hora usted está impartiendo sanidad en los que le creen. Le rogamos también, Señor, por esta lista: pedimos que todos nuestros hermanos, amigos y vecinos que están viviendo tiempos difíciles reciban sanidad.
Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez por sanidad; por nuestro pastor de Le Cantén para que usted lo restaure después de haber tenido una intervención quirúrgica, toque todo su cuerpo y restaure su salud. Clamamos por nuestro hermano José David Videla, pedimos para él un milagro que lo ponga de pie. Oramos por nuestra hermana Teresita Flores por sanidad de sus pastores, su vecina y por su hija. Oramos por la petición de mi hermana Laura Senjo, por mi hermana Nora Senco por sanidad, por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista, por mi hermana Rosita Veloso por sanidad, por mi hermana Elena Reyes por sanidad, por mi hermano Ignacio Toro por sanidad, por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por su nieto por liberación. Oramos por mi hermana Teresita Reyes por sanidad, por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad, por Rodrigo Romero Asenjo por liberación, por mi vecino Luis Jorellana por sanidad, por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad, por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia, por Claudia Silva por liberación, por René Fuente Oliva por problemas del matrimonio y la familia, por nuestra hermana Isabel Allende por sanidad, por el maestro Juan Vallalao por sanidad, por la señora Yolanda por sanidad, por mi hermana María Ibacache por sanidad, por la hermana Sonia Bustamante por sanidad y por Ana María Toro Valencia por sanidad.
Señor, yo sé que usted a todos los conoce, como conoce a los que están en la sintonía hoy del programa y están esperando que hoy día a usted les tocara. Yo sé que ya les tocó con su poder, y le pedimos que también nuestros hermanos de esta lista hayan recibido sanidad para la gloria de su nombre, para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y amén.