La Voz Pentecostal

La fidelidad de Dios y las motivaciones del corazón

· 60 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la compañía constante de Jesús y la importancia de actuar con sinceridad y sin engaños. Usted encontrará también consejos prácticos para emergencias sísmicas y diversos usos del vinagre en el hogar.

Inicio y Oración Matinal

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti y no quieres venir. Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la radio Abigail, dirigido por su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM; este programa llega a su hogar con el propósito de bendecir su vida.

Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.

Amado Dios, le damos muchas gracias por darnos un día más de vida, porque usted nos ha permitido vivir este hermoso amanecer glorioso. Le ruego que en cada rincón de mi hogar y de mi vida, usted llene nuestras almas de paz, nos fortalezca con su presencia y disipe toda angustia y necesidad, y que la salud y la armonía habiten siempre entre nosotros.

Le pido, Señor, que sea usted guardando nuestro caminar, guiándonos con la luz que siempre nos ilumina y, muy en especial, estando en las decisiones que tomemos. Mis hermanos y hermanas en la fe, que son las personas que amo, deseo que la bendición de Dios y la protección del Santo Espíritu estén protegiendo su vida; que los proteja de todo mal, aleje la envidia, la tristeza y la sombra que intenta perturbar la tranquilidad de sus hijos e hijas, y que su gracia sea nuestro escudo y su amor nuestra guía eterna.

En esta semana que comienza, ayúdenos usted a cultivar la nobleza de nuestro ser, dándonos la ayuda para ser mejores personas, moldeadas por su sabiduría y justicia, y que su aliento sea nuestra constante compañía en cada labor, esfuerzo y compromiso. Gracias, Señor, porque mis ojos pueden ver en esta mañana su hermosa creación y ver que usted es tan grande en misericordia que manifiesta su poder aun en las cosas simples de la vida.

Gracias, Señor, por este amor tan grande, muy en especial por habernos dado a nuestro eterno y bendito Salvador. Gracias, Padre, porque podemos tener la bendición de vivir confiados, porque usted ha cuidado de nuestra familia. Le doy muchas gracias porque tengo un techo que cobija mi sueño mientras descanso, gracias por el pan que usted pone en mi mesa, porque me calza, me viste y me da el agua fresca y cristalina.

Oro, Señor, por los enfermos, porque a esta hora sé que hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas esperando el toque de su poder sanador; tóquele, Señor, por su misericordia, porque si hay toque de su poder, hay sanidad. Oro por los matrimonios, por la unidad de la familia, por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted los proteja y por tantos abuelos y abuelas olvidadas.

Señor, oro para que siempre haya sustento en la casa de la viuda y del huérfano, y para que haya apertura de los presos de la cárcel. Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por mi amado obispo Israel Aravena, que es la máxima autoridad de nuestra iglesia, y por el honorable directorio de nuestra iglesia; deseo con todo mi corazón que usted, mi Dios, les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado.

Señor, estamos a día de nuestras conferencias semestrales; oro para que usted dirija la mesa directiva en estas conferencias y bendiga a todos los pastores y pastoras desde Arica hasta Punta Arenas. Bendiga usted desde ya esta conferencia y a la audiencia del programa. Ruego, Padre, en el nombre de Jesucristo nuestro Salvador, e invitamos al Espíritu Santo a estar presente desde el principio hasta el final.

Rogamos, Señor, que su bendición sea sobre las autoridades civiles de nuestro país; oramos por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Clamamos también por las autoridades civiles de la comuna, ya que ellos tienen la responsabilidad en la administración pública; oro para que sean guiados por su santo poder, que siempre cuando nos dirige pone el querer como el hacer.

Amado Señor, le damos toda la honra, la gloria y la alabanza a nuestro bendito Salvador. Gracias, Dios Altísimo, por esta misericordia tan grande y el amor manifestado en esta humanidad al mandar a nuestro Salvador a esta tierra. Oramos, Padre, para que haya un cese de la guerra y oramos por la paz de Jerusalén; siempre confiamos, Señor, que su bendición está en pie para los que hacen su voluntad.

Clamamos pidiendo una especial bendición para la audiencia de este programa, deseando que la paz que sobrepasa todo entendimiento esté bendiciendo la vida de cada uno de ellos y de ellas. Gracias le damos, Señor, pidiendo siempre al Espíritu Santo que esté tomando el control de nuestras vidas. Padre, se lo rogamos en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida: Solo pero no olvidado

Damos muchas gracias a nuestro Dios Altísimo porque tenemos la bendición de estar nuevamente juntos y juntas comenzando este programa con nuestro pan diario, nuestro pan de vida que nos permite ser bendecidos a través de su palabra para tener un día en bendición.

Génesis 40:23 — Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Solo, pero no olvidado. Sin duda alguna, cuando tú lees y escuchas la historia de José, nos llenamos de gozo por la perseverancia de aquel varón. Queda claro que la parte más difícil de estar preso es el aislamiento de la sociedad; incluso un estudio reveló que la mayoría de los presos recibe solo dos visitas de amigos y seres queridos, y la soledad es una realidad constante.

Es un dolor que supongo que sintió José mientras estuvo en la cárcel, acusado injustamente de un delito. Hubo un atisbo de esperanza: Dios lo ayudó a interpretar un sueño a un compañero preso, el cual resultó ser un siervo confiable de Faraón. José le dijo que sería restaurado a su cargo y le pidió que lo mencionara a Faraón para que lo liberara de la cárcel, pero el hombre no se acordó de José, sino que se le olvidó.

José esperó dos años más. Durante su espera, sin señales de que sus circunstancias cambiaran, nunca estuvo completamente solo porque Dios estaba con él. Por fin aquel siervo recordó su promesa y José fue liberado por interpretar correctamente otro sueño. Al margen de las circunstancias que nos hagan sentir olvidados y los sentimientos de soledad que nos acosan, podemos aferrarnos a la promesa fiel de Dios a sus hijos: yo nunca me olvidaré de ti.

Nos asegura su palabra a través del profeta Isaías que nuestro Dios nunca se olvidará de ti ni de mí. Cuando podemos creerle a la palabra de Dios, podemos decirle a nuestro Padre: Padre, ayúdame a recordar que siempre estás conmigo, porque duele cuando los que amamos nos olvidan. Recibimos el consuelo al recordar que Dios es el único que nunca nos olvida, que siempre está presente, porque Él es nuestro Redentor y Salvador.

Me da mucho gozo cuando puedo tener la Biblia abierta y llego al libro de Hebreos, capítulo 2, versículo 11, donde Jesús me dice que es nuestro hermano; Jesús no se avergüenza de llamarnos hermano.

Recuerdo la historia de Bristol Walker, quien cuando tenía solo seis años, un perro amenazador arremetió contra su hermana menor; instintivamente saltó frente a ella para protegerla del feroz ataque. Después de recibir asistencia y noventa puntos en la cara, explicó que si alguien tenía que morir, pensó que debía ser él. Su amor fraternal fue tan intenso que hoy, en fotos recientes abrazando a su hermana, se ve que sigue siendo igual.

Lo ideal es que los familiares nos protejan; los hermanos verdaderos aparecen cuando estamos en problema y nos acompañan cuando tenemos miedo o estamos solos. Pero en realidad, aun los mejores hermanos son imperfectos, algunos incluso nos lastiman. Sin embargo, tenemos un hermano que siempre está a nuestro lado y ese es Jesús.

Hebreos nos dice que él es un humilde actor de amor que se unió a la familia humana, compartiendo nuestra carne y hueso y volviéndose como nosotros. Compartió esa naturaleza humana y, como resultado, es nuestro hermano más fiel y se deleita en llamarnos hermano. Nos referimos a Jesús como nuestro Salvador, amigo y Rey, y cada aspecto es verdad, pero Jesús es también nuestro hermano quien experimentó todo temor, tentación, desesperación o tristeza humana.

Él permanece a nuestro lado siempre. Jesús camina conmigo; esa es la fe que nos abriga de haber conocido a Jesús como nuestro hermano. Sin duda podemos tener muchas experiencias, pero la experiencia más grande es la experiencia con Jesús. Hoy nuestro pan de vida nos presenta a Jesús como nuestro hermano y damos gracias porque él nos encontró. Ahora no nos queda otra que seguir hasta la muerte a Jesús, nuestro verdadero hermano. Gloria a Dios.

Consejos para el Hogar y Emergencias

Vamos avanzando por el programa y ya tenemos algunos datitos y consejos que siempre vienen bien después del pan de vida. Por ejemplo, tengan a la mano un kit de emergencia ante un sismo; esto puede ayudarte a sobrevivir. Lo indispensable es el agua, ya que hidratarse puede ser clave en hora crítica.

Necesitamos también una linterna para movernos con seguridad si hay un corte de luz, y medicinas básicas como analgésicos y antisépticos como primeros auxilios. Tengan los documentos de identificación y papeles importantes en caso de evacuación. Mantengan el celular cargado con batería, porque nos podemos comunicar y pedir ayuda.

Recuerde que en una emergencia no hay tiempo para improvisar. Necesitamos una radio chica a pila, linterna, encendedor y dinero en efectivo. Tenga una mochila lista con todo lo necesario, alimentos enlatados y una carpa. Es fundamental tener un silbato en caso de quedar atrapado, y recordar cortar el sistema eléctrico y el gas antes de salir.

También le cuento que tenemos muchas formas de usar el vinagre. Es muy útil para limpiar el inodoro porque elimina manchas y sarro, desinfectando el water de forma efectiva. Además, reemplaza el suavizante comercial, dejando la ropa suave, fresca y sin olores.

Sirve para limpiar el dispensador de la lavadora y evitar el moho. También para desinfectar la tabla de cortar, eliminando bacterias en superficies de madera y en la cocina de forma natural. Podemos combinar bicarbonato con vinagre para destapar tuberías sin químicos agresivos, o usarlo para tratar manchas difíciles en ropa y tapetes antes del lavado.

Es ideal para el lavado de frutas y verduras, ya que elimina pesticidas, cera y bacterias, dejando el alimento más seguro. Sirve para destapar el cabezal de la ducha y descalcificar la cafetera y los hervidores, eliminando la cal y el sarro que se acumula debido a que nuestra agua tiene muchos metales pesados; así mejora el sabor del café.

El vinagre limpia vidrios dejándolos impecables y sin rayas, y neutraliza olores desagradables en la nevera, el microondas y el basurero. También puede limpiar joyas y monedas devolviéndoles el brillo sin dañarlas. Como repelente natural, aleja hormigas, moscas y pulgones de las plantas.

Ayuda a quitar restos de pegamento, limpia azulejos y juntas eliminando el moho, y conserva las flores en el florero más frescas si agrega una cucharada al agua. También saca brillo a los grifos y metales. Es casi cien por ciento natural, biodegradable, seguro para la familia y la mascota, económico y fácil de conseguir.

Pero ojo: no lo use en superficies de mármol, granito o piedra natural. Haga siempre la prueba diluyendo el vinagre con agua en proporciones adecuadas, generalmente una parte de vinagre por una de agua. No debe mezclarlo con cloro o productos que contengan amoníaco. Haga siempre una prueba en un área pequeña antes de usar.

Sugerencia Culinaria: Chorizos Caseros

Para usted que por primera vez nos sintoniza en Radio Abigail, todos los días le damos una sugerencia para la cocina para que hagamos un plato diferente. Hoy les traemos la receta para hacer chorizos caseros paso a paso. Para un kilo de carne de cerdo, puede usar lomo y paleta cortada en trozos pequeños.

Los ingredientes son: un kilo de carne de cerdo, 200 gramos de panceta o tocino en trozos, 30 gramos de pimentón rojo dulce en polvo, 15 gramos de pimentón rojo picante en polvo (ajuste según su preferencia), 15 gramos de sal, 5 gramos de pimienta negra molida, 5 gramos de comino en polvo, 3 dientes de ajo picado finito y tripas de cerdo para embutir. El aceite de oliva es opcional.

Comenzamos cortando la carne de cerdo y la panceta en trozos pequeños y los colocamos en un tazón grande. En un tazón pequeño, mezclamos el pimentón dulce, el picante, la pimienta negra molida, el comino y los dientes de ajo picados finamente; esta será la sazón.

Agregamos la mezcla de especias a la carne con la panceta en el tazón grande y mezclamos bien para que todas las piezas estén cubiertas uniformemente. Pueden usar las manos, asegurándose de lavarlas bien antes y después de manipular la carne. Cubra el tazón con un papel film y refrigérelo durante al menos 24 horas para que los sabores se desarrollen.

Para embutir, asegúrese de enjuagar bien la tripa de cerdo y remojarla en agua durante unas horas; luego enjuáguela nuevamente con agua tibia. Embute la mezcla en las tripas, asegurándose de no dejar aire atrapado. Amarramos con hilo de cocina primero y luego al terminar la tripa.

Corte el chorizo en la longitud de su elección, ya sean cortos, largos o medianos. Puede cocinarlos a la parrilla, a la plancha o en un sartén con un poco de aceite de oliva hasta que estén completamente cocidos y dorados. Sírvalos calientes; puede presentarlos en la mesa con un guiso seco.

Ilustración de Chorizos caseros

Receta del día

Chorizos caseros

  • 1 kg de carne de cerdo (lomo y paleta cortada en trozos pequeños)
  • 200 g de panceta o tocino cortado en trozos
  • 30 g de pimentón rojo dulce en polvo
  • 15 g de pimentón rojo picante en polvo
  • 15 g de sal
  • 5 g de pimienta negra molida
  • 5 g de comino en polvo
  • 3 dientes de ajo picado finito
  • Tripas de cerdo para embutir
  • Aceite de oliva (opcional)

Preparación

  1. Corte la carne de cerdo y la panceta en trozos pequeños y colóquelos en un tazón grande.
  2. Mezcle en un tazón pequeño el pimentón dulce, el pimentón picante, la pimienta negra molida, el comino en polvo y los dientes de ajo picados.
  3. Agregue la mezcla de especias a la carne con la panceta en el tazón grande y mezcle bien hasta que todas las piezas estén cubiertas uniformemente.
  4. Cubra el tazón con un papel film y refrigérelo durante al menos 24 horas para que los sabores se desarrollen.
  5. Enjuague bien la tripa de cerdo y remójela en agua durante unas horas; luego enjuáguela nuevamente con agua tibia.
  6. Embute la mezcla de carne y especias en las tripas de cerdo, asegurándose de no dejar aire atrapado.
  7. Amarre los extremos con hilo de cocina y corte el chorizo en la longitud de su elección.
  8. Cocine los chorizos a la parrilla, a la plancha o en un sartén con un poco de aceite de oliva hasta que estén completamente cocidos y dorados por fuera.

Lectura de la Palabra

Abrimos nuestras Biblias para leer la poderosa Palabra de nuestro Dios en Primera de Tesalonicenses, capítulo 2, versículo 3. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

1 Tesalonicenses 2:3 — Nuestra exhortación no procede de error, ni de impureza ni es con engaño.

Oración por la Revelación

Amado Dios, tenemos la bendición de tener este privilegio que usted nos conceda esta oportunidad, a través de esta emisora radial a esta hora del programa, de llegar a la audiencia con su palabra. Ya su palabra ha sido leída; oro, Señor, para que el Espíritu Santo esté trayendo a mí la revelación divina de su palabra.

Use, mi Señor, mis labios. Tome el dominio y el control de mi vida y ponga en mí una unción para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

¿Cuáles son tus motivaciones?

El título de su palabra es: ¿Cuáles son tus motivaciones? Los seres humanos siempre se encuentran bajo el análisis de los demás, porque todos andan en busca de motivaciones que alguien pudiera tener para proceder como procede. Cuesta mucho creer que no existe letra pequeña en el contrato o que, como lo dice el refrán, lo que hacemos lo hacemos por amor al arte.

La malicia y la sospecha rondan en la cabeza de muchos hoy, y más aún cuando vemos que los intereses egoístas se han apoderado de la mayoría. Nos ponemos como ejemplo de lo que afirmamos, ya que el hecho de llegar hasta usted con este programa no le cuesta nada, y que le ofrezca algo no deja de aparecer como raro, por decir lo menos.

Sin embargo, existen individuos y familias que se han comprometido a dar recursos para que podamos producir este programa de radio. En ello encontramos solo una motivación. Esa es la actitud del apóstol San Pablo en Primera de Tesalonicenses, capítulo 2, versículos 3 al 6.

No cabía en la mente ni en los corazones de aquellos que le oían o que leían su carta que lo que él hacía, lo hacía con un deseo sincero de compartir. Tenía que haber algo más para acusarle con una acusación que es triple: primero, el error.

El error aparece como fuerza dominante en las enseñanzas del apóstol según sus acusadores. Sabemos que el evangelio, ya sea el verdadero o el falso, no puede ni debe existir algún tipo de compromiso. Sobre esto, la verdad no es circunstancial. La predicación y la enseñanza de la Biblia como palabra autoritaria de Dios no puede acomodarse a las circunstancias del momento.

Es probable que los creyentes que hace más de dos mil años tuvieran la oportunidad de escuchar a muchos que solo trataban de atraerle o de ganarle como prosélitos para su causa. Hoy, tal posibilidad no aparece como muy lejana o extraña; cada cual trata de llevar agua para su propio molino.

Con el apóstol San Pablo, tal acusación es absurda. Si ha existido alguien en quien veamos más pasión y convicción, ese es el apóstol San Pablo. Él basaba su predicación en la veracidad de su Señor y del mensaje que había recibido directamente a través de un llamamiento extraordinario. Su historia parece relatada en detalle en el libro de los Hechos; sería bueno para su información y para su propia edificación que leyera para usted mismo acerca de eso.

Como en el tiempo de ayer, mucha gente se ha acostumbrado hoy más a la idea de que es bueno aquello que funciona, sin importar que sea correcto o no. La actitud del apóstol San Pablo fue siempre la de predicar y enseñar lo apropiado, sin importar si al hacerlo algunos se sentían ofendidos o heridos.

El mensaje, por ser verdadero, era mucho más importante que las ofensas que recibiera el mensajero o las posibles heridas en el orgullo que los que le oían pudieran recibir.

La impureza era el segundo ataque, no fundamentado pero latente y con una profunda carga de daño. En el ambiente decadente del imperio romano, la inmoralidad sexual constituía una parte de la cultura de aquellos pueblos. Si los líderes de la sinagoga podían probar tal acusación, entonces el apóstol Pablo y su ministerio podían pasar a ser cosa del recuerdo o del pasado.

No pasarían de ser solo un culto más, equivocado y desviado, como la sociedad toda de la época. Se olvidaban los que así procedían que las escrituras del Antiguo Testamento seguían en pie y vigentes con toda la fuerza y el impacto de los diez mandamientos. Mandamientos que Jesús mismo se encargó de no abrogar o dejar invalidados, sino de cumplirlos, mostrando así su propio respeto por ellos. El apóstol Pablo no podía ser menos que su Señor al respecto, y así lo enseñó y lo vivió.

El engaño es la tercera de las acusaciones que se le presentaban como motivación para oponerse a lo que el apóstol hacía. Es posible que la manipulación y el engaño estén presentes en muchas actividades en las que se desenvuelven los seres humanos.

Sabemos, por ejemplo, que en una audiencia de cien personas vamos a encontrar un porcentaje de los que padecen de algún tipo común de enfermedad, otro porcentaje que ha perdido su trabajo o algunos que enfrentan crisis matrimoniales. Cualquiera que sabe de estas cosas puede hacer aparecer las informaciones como algo peligroso y proponer ciertas soluciones que catalogarán de milagro.

No ocurre así con el apóstol San Pablo. Su enseñanza es con autoridad y poder porque, en la última instancia, no le pertenece; además, dice las cosas de forma muy clara para que nadie se llame a engaño. ¿No fue acaso el mismo Jesucristo el que le dijo a los que le oían en el mundo que iban a encontrar aflicción? ¿Podía el apóstol Pablo prometer algo que fuera más allá de lo que su maestro había prometido o enseñado?

El apóstol Pablo entonces establece claramente que su ministerio no fue motivado por el error, la impureza o el engaño, sino que, por el contrario, él y sus compañeros fueron aprobados por Dios para que se les encomendara el evangelio. Es una tremenda responsabilidad y un tremendo privilegio.

Después de tal reconocimiento, el apóstol aclara que ellos hablaron no agradando a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones. Y lo leemos textualmente en el versículo 5:

1 Tesalonicenses 2:5 — Porque como sabéis, nunca fuimos a vosotros con palabras lisonjeras, ni con pretexto para lucrar. Dios es testigo.

Al final, el apóstol Pablo agrega que él habría podido imponer su autoridad; sin embargo, estaba más consciente de su responsabilidad que de su autoridad. Así como algunos cuestionaron la motivación del apóstol Pablo hace más de dos mil años, nosotros le preguntamos hoy a usted: ¿y las suyas? ¿Cuáles son sus motivaciones para hacer lo que hace y para vivir como vive?

Porque quiera reconocerlo o no, todos nos movemos en esta vida tras aquellas metas que para algunos se transforman en obsesiones y a veces nos da vergüenza reconocerlo; esos objetos no son tan buenos como quisiéramos. Es justo pedir de aquellos que nos enseñan y nos guían en la vida que nos presenten sus motivaciones, pero también es bueno que a nosotros se nos cuestione y que nosotros mismos nos hagamos tales preguntas.

Quienes hemos sido llamados a predicar el Evangelio reconocemos que lo esencial es la urgencia de predicarlo y enseñarlo tal como lo hemos recibido de la Biblia, pero también estamos sujetos a sus normas morales y éticas. Es con este ánimo y con esta forma fraterna que hoy queremos exhortarle y animar su propia vida y sus motivaciones.

Si está en el camino equivocado, deténgase, reflexione, busque la senda segura y el camino verdadero que se encuentra en Jesucristo, tal como él mismo lo dijo con sus propias palabras: Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre sino por mí.

Agradecimiento y Reflexión Final

Amado Dios, le damos muchas gracias por su palabra porque encontramos hoy en nuestra vida diaria las mismas motivaciones, los mismos problemas y las mismas objeciones que tuvo nuestro amado hermano Pablo. Podemos darnos cuenta que su palabra nos ha dejado impactados, porque lo que pasa es lo que está escrito en las escrituras.

El Antiguo Testamento colabora con el Nuevo Testamento dando a conocer los diez mandamientos, que no son para que estén escritos nomás, sino para llevarlos a la vida práctica. El apóstol Pablo no podía ser menos respecto a cómo lo enseñó y lo vivió, y hoy él nos da la pauta de lo que debemos considerar.

Vivimos en esta patria libre y soberana donde usted, Señor, nos permite predicar sin ningún problema; podemos pararnos en cualquier parte, en cualquier esquina de la calle, y poder hablar de cuán grandes cosas ha hecho nuestro Dios con nosotros y cómo se ha manifestado en nuestra vida a través de Jesucristo nuestro Salvador.

Gracias a Dios Altísimo por darnos este amor tan grande manifestado en la persona de Jesús, porque por amor él vino a este mundo y se hizo maldito por nosotros pagando el precio en aquella cruz. Hoy día podemos, Señor, sentirnos orgullosos. Yo, Padre, soy una mujer orgullosa de que un día usted, Señor, se apiadara de mí.

Gracias, Señor, porque hoy día podemos predicar con libertad, con esta libertad con que Cristo nos ha hecho libres, y por nada queremos volver a ser presos y presas en el yugo de esclavitud. Gracias, Señor, por haber manifestado su poder en nuestras vidas, por habernos traído a sus plantas y por haber perdonado nuestros pecados.

Hoy no estamos exentos de sufrir lo que el apóstol Pablo sufrió para establecer el Evangelio en aquellos tiempos tan difíciles, pero hoy día usted nos da esta bendición y que tampoco la desaprovechemos. Le damos gracias, Padre, por su palabra porque ella nos bendice, es la fuente de bendición para nuestras vidas en el hoy y en el mañana, porque podemos vivir por su gracia.

Le damos muchas gracias a usted, mi Señor, porque nos exhorta por su palabra y en ella encontramos cuán amoroso el Señor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios, pero todo es obra de Jesucristo nuestro Salvador. Gracias, Dios Altísimo.

Peticiones de Oración

Oro, Padre, pidiendo por los que están en la audiencia de este programa y están enfermos y enfermas; en esta hora, Señor, yo le ruego que usted esté impartiendo sanidad, que haya toque de su poder en los enfermos y ellos reciban sanidad en el nombre de Jesús. Porque en el nombre de Jesús no hay demonio ni enfermedad que se detenga, porque Cristo ya pagó el precio allí en la cruz y allí quedaron crucificadas la enfermedad; por las llagas de Cristo hoy día somos sanados y curados.

Oramos creyendo que hay un toque de su poder en esta lista de enfermos que necesitan ser tocados, donde estén y la situación que estén viviendo, porque usted es grande en misericordia. Le ruego, Padre, por nuestro pastor Florindo Márquez, pidiendo sanidad; oramos por nuestro pastor de Licantén para que sea sanado, ya que la próxima semana tiene que estar viajando a las conferencias semestrales en Talca, y oro para que sea restablecido sano para la honra y la gloria de su nombre.

Oramos por nuestro hermano José Silva, pidiendo sanidad. Oramos por nuestro hermano José David Videla y para él pedimos un milagro, porque un milagro lo puede poner de pie; la ciencia no lo ha podido hacer, mi Señor, pero usted sí lo puede hacer porque todavía hace milagros. Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sanidad de sus pastores, de su vecina y de su hija.

Oramos por la petición de nuestra hermana Laura Senjo y por la petición de sanidad de nuestra hermana Nora Senjo. Oramos por mi hermano Eduardo González, por sanidad a la vista; por mi hermana Rosita Veloso, por sanidad; por mi hermana Elena Reyes, por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro, por sanidad; por mi hermano Miguel Torres, por sanidad, por su nieto por liberación y sanidad.

Oramos por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por Rodrigo Romero Asenjo por liberación; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia.

Oramos por Claudia Silva por liberación; por René Fuentes Oliva por problemas del matrimonio y la familia; oramos por mi hermana Isabel Allende por sanidad; por el maestro Juan Vallalao por sanidad; por la señora Yolanda por sanidad; por mi hermana María Ivacache por sanidad; por mi hermana Sonia Agustamante por sanidad; por Ana María Toro Valencia por sanidad.

Señor, yo sé que usted conoce la situación de cada uno en particular y en esta hora le rogamos que se glorifique en sanidad divina. Para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.