La Voz Pentecostal

La sabiduría divina y la liberación de la idolatría

· 56 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia de reconocer a Dios como un padre amoroso y la necesidad de abandonar los ídolos materiales. Usted encontrará también consejos de salud cardiovascular y trucos prácticos para la vida cotidiana.

Inicio del programa y oración matinal

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti y no quieres tú venir. Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Y como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.

Amado Dios, en esta maravillosa mañana me presento delante de su presencia, dándole muchas gracias por haber tenido ya en esta mañana un hermoso despertar glorioso. Gracias, Señor, porque mis ojos fueron abiertos y puedo contemplar la grandeza de su creación. Gracias le doy, Señor, porque en este nuevo amanecer ya usted me permitió ver la majestuosa y maravillosa presencia de usted, mi Dios altísimo, a través de la creación, cómo usted, Señor, a través de ella se revela a nuestras vidas.

Gracias, Señor, porque mis ojos pueden dirigirse así a su presencia; agradecida porque usted llena mi vida de paz y recibo esa gracia divina que solo es por su misericordia, porque en ella encuentro la fortaleza y la tranquilidad que necesito para enfrentar este día tan especial que usted me permite vivir, porque este es el día que usted hizo, mi Señor, para mí y para su creación.

Gracias porque podemos interceder elevando nuestra voz de gratitud, porque sé qué bendiciones usted tiene para sus hijos, porque la vida que usted nos permite vivir es una vida especial, porque usted manifiesta su amor tan inmenso en nuestras vidas. Es por eso, Padre, que le ruego que usted derrame una especial bendición en cada uno de sus hijos. Bendiga su pueblo y a todos nos dé la fuerza necesaria para encarar las tareas y los desafíos.

Líbrenos, Señor, de caer en la tristeza y concédanos siempre lo necesario para ser vencedores, porque en cada circunstancia que se presente tendremos su guía; esa es mi confianza, sabiendo que no estamos solas en nuestro caminar. Gracias, Señor, porque usted ha guardado a mi familia, gracias porque tengo un techo que cobija mi sueño, gracias por los alimentos que usted pone en mi mesa, gracias porque me viste, me calza y me da agua.

Peticiones e intercesiones

Yo le pido por tantas personas, Señor, que no pueden dormir por causa de las enfermedades, por el dolor, por la ansiedad, porque siempre hay una preocupación por este periodo del año, porque muchos no tienen un lugar seguro. Señor, ruego por ellos, muy en especial por los que viven en situación de calle; oro para que usted pueda tener misericordia de ellos. Reconozco, Señor, que usted tiene poder para sanar, para bendecir, para guiar.

Le doy gracias porque como hijos suyos podemos recibir su gracia divina, este regalo que recibimos, Señor, sin merecerlo, y es donde podemos entender su fidelidad que es tan grande. Yo le alabo, Padre y Señor del cielo y de la tierra, a través de Jesucristo, por su infinito amor y misericordia, porque a través de su Hijo, nuestro Salvador, usted nos ha hecho nacer a una nueva vida en Cristo Jesús.

Señor, oro por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando que usted, Señor, tienda su mano sanadora. Oro por los matrimonios, por la unidad de la familia, por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas.

Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por mi amado obispo Israel Aravena y oro también por el honorable directorio. Deseo con todo mi corazón que usted, mi Dios, les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado. Bendiga, Señor, las autoridades civiles de nuestro país; oramos por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan, como también las autoridades de la comuna.

Bendígale, Señor, muy en especial a los que tienen la gran responsabilidad de dirigir esta comuna y a la vez solucionar los problemas que tiene. Amado Dios, úseles para su gloria, porque hay mucha gente que necesita en esta comuna una mano de bendición. Usted puede usar a estas autoridades para que vayan en ayuda de los más necesitados, porque esta es una de las comunas más necesitadas del gran Santiago.

Oramos para que haya un cese de la guerra, oramos muy en especial por la paz de Jerusalén y oramos, Señor, por los países que han sido azotados por fuertes terremotos, como fue Venezuela y ahora Colombia; oramos para que usted pueda restaurar y ayudar a todos los que están pasando tiempos difíciles, muy en especial los que han perdido sus seres queridos. Ruego, Padre, que usted esté restaurando lo que debe ser restaurado allí en aquel país de Colombia.

Oramos por todos los gobiernos del mundo y por los trabajadores de la salud, pidiendo siempre que usted, Señor, los proteja de toda contaminación por las enfermedades infecciosas. Bendígales usted desde la eminencia más alta hasta el más simple trabajador, que hacen una obra tan especial por la población. Bendiga, mi Señor, la audiencia de este programa, rogando que usted nos bendiga a través del Espíritu Santo y que sea quien tome el control de este programa.

Que su bendición sea el fluir en mi vida. Le ruego, Padre, que usted nos bendiga y de esta forma nos ponemos en sus manos, pidiendo su bendición en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida: La paternidad de Dios

Agradecemos a nuestro Dios por estar nuevamente juntos. Cuando comenzamos este programa es siempre con nuestro pan de vida, agradeciendo al Señor porque nuestro pan de vida nos bendice para tener un día en bendición.

Romanos 8:16 — El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida porque a través de su palabra encontramos a un padre que está siempre presente. Tenemos muchas generaciones sin padre; John escribió que ninguna generación ha visto tanta ausencia intencional de padres como esta, con 25 millones de niños creciendo en hogares monoparentales.

Está el recuerdo de los padres que se divorcian cuando los niños ya son adultos y vemos la acción de aquellas fotos tomadas en el matrimonio que las queman; así por años se sienten esos niños ya crecidos, pero siguen siendo niños. Cuando hay una desunión del matrimonio, el hijo, aunque tenga la edad que tenga, se siente sin padre o sin madre.

Pero cuando un joven de nuestra iglesia con 13 años escuchó el Padre Nuestro, escrito en el Evangelio según San Mateo, capítulo 6, versículo 9 al 13, dijo: ‘Tal vez no tenga un padre terrenal, pero ahora tengo un Dios que es mi padre celestial’.

En Mateo 6:9 se nos enseña a orar a través del Padre Nuestro, y lo comenzamos: ‘Padre nuestro que estás en los cielos’. Pero el versículo 7 nos dice que evitemos las palabrerías al orar. ¿Cómo se relacionan estas dos cosas? Entendí que Dios recuerda que no necesitamos repetir; Él nos comprende de verdad, no hacen falta explicaciones.

Él tiene un corazón compasivo, no tenemos que desconfiar de su bondad y, como conoce el final desde el principio, sabemos que su tiempo es perfecto. Como Dios es nuestro Padre, no nos hace falta usar vanas repeticiones porque no tenemos que convencerlo de nada; en la oración estamos hablando con un padre que nos ama, se interesa por nosotros y nos hizo hijos legítimos suyos a través de Cristo nuestro Salvador.

Entonces lo que nos queda es darle gracias a nuestro Padre, decirle: ‘Querido Padre, gracias por haberme hecho tu hijo’. No tenemos que tratar de convencer a Dios con muchas palabras, sino creer y tener la convicción de lo que oramos, porque Él nos ayuda a confiar en Él.

La sabiduría y el temor del Señor

El hecho que Él sea nuestro Padre nos da a conocer la sabiduría que necesitamos. Así nos dice el libro de Proverbios.

Proverbios 1:7 — El principio de la sabiduría es el temor del Señor.

Hay un testimonio de nuestra hermana Elena: ella abrió el buzón y vio un paquete de su querida amiga, quien pocos días antes le había contado sobre una lucha relacional. Con curiosidad lo abrió y encontró un colorido collar de cuentas acompañado con una tarjeta que decía: ‘Dilo en código morse’. La traducción del mensaje escondido en el collar era: ‘Busca los caminos de Dios’.

Elena sonrió mientras se lo ponía en el cuello. Proverbios es una compilación de dichos sabios, muchos escritos por Salomón, el hombre más sabio de su tiempo, invitando al lector a escuchar la sabiduría y a evitar la necedad. La sabiduría sabe qué hacer y cuándo; viene a buscar los caminos de Dios.

En los versículos introductorios leemos: ‘Oye hijo mío la instrucción de tu padre y no desprecie la dirección de tu madre, porque adornos de gracia serán a tu cabeza y collares a tu cuello’. Con su regalo, la amiga había dirigido a Elena a enfocar su atención en la fuente de sabiduría que necesitaba para encontrar ayuda.

Honrando a Dios y buscando sus caminos, recibiremos sabiduría para todo lo que enfrentemos en la vida, sin excepción. Debemos pedirle al Señor: ‘Dios, quiero buscar siempre tu sabiduría’. Podemos guardar las palabras que Dios nos entrega y atarlas a nuestro cuello como un adorno, porque Dios quiere que nosotros seamos sabios.

Datos y consejos prácticos

Ahora tenemos este espacio de los datitos y los consejos. Hoy le traemos datos a través de la psicología oscura para superar al 99% de las personas. Por ejemplo, cuando quieres sabotear a un acusador, mantén la calma y sigue haciendo contacto visual; tu inmovilidad los pondrá más nerviosos de lo que tu ira podría hacer jamás.

Si quieres que alguien te revele sus inseguridades más profundas, hazle una pregunta simple y luego mantente en un silencio incómodamente largo para que la persona trate de llenarlo. Para detectar a un mentiroso, hazle una pregunta simple y directa y observa su patrón de parpadeo; el parpadeo rápido es un signo de angustia psicológica.

Cuando alguien te esté hablando sobre un tema, hazle una pregunta de seguimiento; esto le hará sentir que eres altamente inteligente y observadora. Para hacer que alguien se sienta profundamente incómodo durante una conversación, observa sus pies; si están apuntando lejos de ti, su cerebro quiere escapar.

La forma más fácil de descubrir si alguien está fingiendo una lesión o enfermedad es hacer un chiste y observar su reacción, ya que una risa genuina libera la atención.

Cuando tenemos algunos años debemos cuidar nuestro corazón. Debemos mantener una alimentación saludable, rica en verduras, grasas integrales como pescado y cocinar con aceite de oliva. Debemos hacer ejercicio regularmente, como caminar 30 minutos al día para mejorar la circulación y fortalecer el corazón.

Reduzca la sal en las comidas para mantener la presión arterial bajo control y disminuir el riesgo de enfermedad del corazón. No fume y evite el humo de una persona que esté fumando cerca de usted, ya que el tabaco daña las arterias y aumenta el riesgo de ataques cardíacos.

Controle siempre su presión arterial, el colesterol y el azúcar en la sangre con revisiones médicas periódicas y siga siempre las indicaciones de su médico. Para manejar el estrés, use actividades relajantes como respiración profunda o escuchar una buena música cristiana que le dará paz a su corazón. Beba suficiente agua durante el día para mantener una buena circulación.

También tenemos trucos para el día a día. Si su teléfono se carga muy lento, active el modo avión sin red y cargará más rápido. Si sigue con sueño por la mañana, salte el café por un momento y cámbialo por un vaso de agua; su cuerpo lo va a agradecer.

Para los jóvenes que compran jeans sin probárselos, es necesario que envuelvan la cintura alrededor de su cuello; si le queda, entonces le queda. Cuando llenen combustible, sujete el gatillo hasta la mitad; fluirá más suave, con menos aire y más combustible. Y si el Wi-Fi es lento, reinicie su router una vez al día.

Receta de cocina: Picarones

Se nos anuncia que tendremos lluvia este fin de semana, y le traemos la receta de picarones para que usted los prepare pronto. No es fuerza que tenga que estar lloviendo, pero en los días helados gustamos de estas cosas, ya sea calzones rotos, sopaipillas o picarones.

Para estos picarones necesitamos: un trozo grande de zapallo, un sobre de levadura, cinco tazas de harina. Para el líquido necesitamos: una chancaca, dos tazas de azúcar, media taza de maicena, cáscara de naranja y clavos de olor.

Para la preparación, lo primero es cocer el zapallo. Luego, cocido, usted lo muele y lo mezcla con la harina y la levadura; amasa un poco y deja reposar por una hora o hasta que doble el volumen, tapándolo con un plástico.

En una olla, coloque agua abundante, la cáscara de naranja, clavos de olor y la chancaca; déjelo reposar mientras prepara los picarones. Fría los picarones en aceite caliente. Luego, queme el azúcar y agréguele el agua donde puso la maicena, diluyéndola siempre en agua fría, no en agua caliente.

Cuando esté el líquido listo y los picarones o rosquillas listos, póngalos dentro de la olla y deje reposar unos minutos para que se remojen. Un datito: si los quiere más dulces, agréguele caramelo al líquido de la chancaca.

Ilustración de Picarones

Receta del día

Picarones

Masa

  • 1 trozo grande de zapallo
  • 1 sobre de levadura
  • 5 tazas de harina

Líquido

  • 1 chancaca
  • 2 tazas de azúcar
  • 1/2 taza de maicena
  • cáscara de naranja
  • clavos de olor
  • Aceite caliente para freír

Preparación

  1. Cueza el zapallo, muélalo y mézclelo con la harina y la levadura.
  2. Amasa la mezcla, tápela con un plástico y deje reposar por una hora o hasta que doble su volumen.
  3. En una olla, coloque agua abundante, la cáscara de naranja, los clavos de olor y la chancaca; deje reposar.
  4. Fría los picarones en aceite caliente hasta que estén listos.
  5. Queme el azúcar y agréguela al agua con la chancaca.
  6. Diluya la maicena en agua fría y añádala al líquido caliente.
  7. Coloque los picarones dentro de la olla con el líquido y deje reposar unos minutos para que se remojen.

Lectura de la Palabra

Ya estamos de vuelta. Ahora abrimos nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Primera de Tesalonicenses, capítulo 1, versículo 9.

1 Tesalonicenses 1:9 — Abandonaron los ídolos para seguir al Dios vivo y verdadero y comenzar a servirle.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos instantes de oración.

Amado Dios, le damos muchas gracias por esta instancia del programa, porque nos permite, Señor, tener su palabra leída. Oro, Señor, pidiendo al Espíritu Santo que traiga a mí la revelación divina de su palabra. Use, mi Dios Altísimo, mis labios con una unción especial; necesito, Señor, que su presencia bendita ponga en mí esa unción para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Y yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Los ídolos y tú

El título de su palabra es: Los ídolos y tú. Los ídolos siempre han estado cerca del corazón del hombre y le han rendido culto de acuerdo a su saber y entender: los fenómenos naturales, las piedras, los árboles, los animales, otros hombres y mujeres. Todos han servido con ese afán de hacerse representaciones a las que después se les rinde adoración.

Existe mucha inconsciencia en esto. Ya uno de los profetas lo hizo notar con un sarcasmo increíble. Veamos lo que dice Isaías en el capítulo 44, del versículo 9 hasta el 20.

Isaías 44:9-20 — Ninguno de los que hacen ídolos vale nada y para nada sirven los ídolos de aquellos que tanto estiman. Los que le dan culto son ciegos y estúpidos y por eso quedarán en ridículo. Y el que funde una estatua para adorarla como si ella fuera un dios, pierde su tiempo. Todos los que adoren quedarán en ridículo. Los que fabrican ídolos son simples hombres. Si todos juntos se presentan a juicio, quedarán humillados y llenos de terror.

Veamos qué es lo que se hace. El herrero toma un cincel y después de calentar el metal entra a las brasas y le da forma a golpe de martillo; lo trabaja con su fuerte brazo, pero si el herrero no come se le acaba la fuerza y si no bebe agua se cansa. O veamos al escultor: toma las medidas con su regla, traza el dibujo con lápiz y con compás, y luego lo trabaja con escoplo. Así hace una estatua, dándole la figura de una persona hermosa, imitando la belleza humana, y luego la instala en un templo.

O también alguien planta cedro y la lluvia los hace crecer; después tendrá cedros para cortar, o si prefiere cipreses o roble, los cuida en el bosque hasta que están bien gruesos. Luego la gente los usa para hacer fuego, se llevan unos pedazos para calentarse con ellos, llevan otro para cocer pan y otros pedazos lo usan para hacer la estatua de un dios y se inclinan ante ella para adorarla.

O también la mitad de la madera la pone uno a arder en el fuego; esa carne se come el asado y queda satisfecho. También se calienta con ella y dice: «Qué bien que estoy junto al fuego, ya estoy entrando en calor. Y de la madera sobrante haré una estatua de un dios». Se inclinará ante ella para adorarla y suplicante le dice: «Sálvame porque tú eres mi Dios».

Esa gente no sabe, no entiende; tiene ojos tan ciegos que no puede ver y el entendimiento tan cerrado que no puede comprender. No se ponen a pensar que les falta entendimiento para comprender y decir: «La mitad de la madera la puse a arder y las brasas cocieron mi carne y me lo comí, pero el resto hice esta cosa detestable y lo que estoy adorando es un pedazo de palo». Verdaderamente es como comer ceniza, es dejarse engañar por ideas falsas. Esas personas no podrán salvarse, no serán capaces de entender que lo que tienen en sus manos es pura mentira.

La esclavitud de los amuletos

Así termina el pasaje bíblico, llamando mentira a todo ese andanaje que los hombres se han construido con sus ídolos, diosesillos, imágenes y fetiches con lo que han rodeado su vida, y de los cuales han pretendido buscar favores que solo se encuentran en su afiebrada imaginación.

Pero los que viven esta experiencia no hallan una salida fácil a ese mundo poblado de poderes y contra-poderes. Pareciera que nada ni nadie puede romper el círculo de opresión y de dependencia. Hoy no queremos hablar en términos simbólicos; no deseamos distraerle haciéndole creer que tales ídolos se encuentran solo en su imaginación o en aquellas cosas que le obsesionan.

No, hoy deseamos hablarle en forma específica de aquellos objetos materiales a los cuales usted le atribuye poderes o cualidades especiales. Los llamamos como usted los desea: amuletos, medallas, monedas de la suerte, piedras de cuarzo, figuras de personas o animales, o mezclas de figuras humanas y animales.

De tal manera era también la situación en esas personas a las que se refiere específicamente esta primera carta a los tesalonicenses. Eran esclavos de sus ídolos; de hecho, era la única forma de vida que conocían. La explicación de todo lo que sucedía estaba en relación directa a la intervención o no intervención de aquellos ídolos a los que adoraban y servían.

En un mundo de ese tipo todo estaba más o menos regulado a favor del antagonismo de dioses y diosesillos que pugnaban entre sí con los seres humanos, encarnando las mismas pasiones y sentimientos de los que los hombres y mujeres hacen gala. La diferencia es que ellos tenían mucho más poder que los indefensos y débiles seres humanos, a los cuales no les quedaba otro camino que la adoración y rendirse ante ellos.

La libertad en Cristo

Y de pronto, pasando de esa rutina y de ese poder esclavizante, algunos de los habitantes de esa región daban un vuelco espectacular. Nadie podía predecirlo, ni siquiera los que se daban de adivinos o agoreros, porque un grupo de ellos dejaba todas esas prácticas detestables para comenzar a vivir en una libertad en la cual los ídolos, imágenes o diosesillos no tienen cabida, porque no son nada.

Algo extraordinario tiene que haber sucedido para que ese grupo de personas dejara a sus ídolos. No se trata de encontrar otras imágenes menos talladas que adorar, tampoco es cuestión de milagros más grandes o de respuestas a peticiones. La razón que impulsa a esta gente es la obra de Jesucristo.

Así lo reconoce el texto de Tesalonicenses cuando dice que por el ejemplo de estos creyentes los idólatras son capaces de dejarlo todo y seguir ahora a Jesucristo. Pero abandonar los ídolos no lleva a otra idolatría, ni a una especie de vacío o neutralidad. Tal actitud de la mente o del corazón no existe.

El hombre que surge de la creatividad divina tiene que tener su mente y su atención puesta en algo. Por ejemplo, la meditación no se puede llevar a cabo poniendo la mente en blanco; tal cosa no es posible. Lo que ocurre es que las intenciones, las actitudes y la voluntad pasan ahora a ser propiedad del Señor Jesucristo.

Fíjese lo que dice esta carta en el capítulo 1, versículo 10: «También cuentan como ustedes están esperando que vuelva del cielo Jesús el hijo de Dios el cual Dios resucitó; Jesús quien nos salva del terrible castigo que viene». No son idólatras ahora, son propiedad del Señor. Su atención está puesta en la segunda venida del Maestro y ese es el tema suficiente como para ocupar el tiempo y las expectativas de ese grupo de personas.

Llamado al arrepentimiento

Es posible que usted tenga un problema con sus ídolos; le invito a dejarlos hoy. Es más, le invito a considerar la presencia y la obra de Jesucristo, el único que tiene el poder para liberarle de su idolatría y hacerle una nueva criatura. Su experiencia será como la de esos creyentes que abandonaron sus antiguas creencias para adorar y servir a Jesús de ahora en adelante.

Porque si usted es quien solo cree en Dios a su manera intelectual, pero no hay un cambio en su voluntad, seguirá arrastrando sus viejas prácticas, como le ha sucedido al obstinado pueblo de Israel en la antigüedad que, viendo las obras potentes divinas, iban tras los ídolos cada vez que podían.

En forma fraterna le invito hoy a considerar el mensaje expuesto y no solo hacer nuevas resoluciones, sino actuar en conformidad de ellas dando el primer paso, que pasa por el arrepentimiento y por una petición de perdón ante Dios, a quien ha ignorado y ofendido. Dios nos bendice por su palabra.

Oración final y peticiones

Amado Dios, damos gracias por este alimento espiritual que hoy usted nos ha entregado por su palabra. Y yo le alabo, Padre y Señor del cielo y de la tierra, por esta exhortación que como a hijos amados usted nos ha hecho a través de ella. Ayúdenos, Señor, a dejar todo lo que empaña su gloria, porque no tan solo los ídolos nos apartan de la vida que tenemos en Cristo Jesús, sino que también hay otras muchas cosas que hoy vienen al ser humano y lo atrapan, como las redes sociales.

Señor Jesús, tenga misericordia de los que se dicen ser cristianos y no lo son, porque de esa manera lo ponen a usted una vez más en la cruz. Usted ya pagó nuestro pecado, ya pagó el precio allí en la cruz del Calvario; ayúdenos, Señor, para no crucificarle nunca más. Bendiga nuestras vidas por su palabra porque ella ha sido hoy una bendición.

Ruego, Padre, que usted nos ayude a dejar la idolatría que tenemos en el corazón, porque con esa idolatría que ha embargado nuestra existencia no vamos a poder entrar en su presencia, porque allí no entrará nada indebido. Idolatría es todo lo que no podemos dejar, todo lo que nos lleva a desconfiar en quien hemos creído. Bendíganos, mi Señor, y ayúdenos para que podamos llevar el consejo de su palabra a la vida práctica de cada día.

Oramos, Señor, por los enfermos, porque siempre existen enfermos y hay quienes creen que usted los sana. En esta hora intercedemos ante el trono de su gracia por ellos y le pedimos que haya un toque de su poder en sus vidas y reciban sanidad en el nombre de Jesús, porque en su nombre no hay demonio que se detenga ni enfermedad que se resista. Oramos para que reciban la sanidad por los méritos de Cristo, porque Él ya pagó allí en el Calvario; en la cruz Él crucificó la enfermedad y hoy por las llagas de Cristo somos sanados.

No tan solo por los que están en la sintonía, sino también por esta lista: oramos para que usted sane a nuestro pastor de Licantén; obre, Señor, rehabilite su cuerpo después de haber sido operado y llévese toda dolencia existente. Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez por sanidad; por nuestro hermano José Silva por sanidad; oramos por nuestro hermano José David Videla y para él pedimos un milagro porque un milagro lo va a poner de pie. Oramos por nuestra hermana Teresita Flores por sanidad de sus tastores, de su vecina y de su hija.

Oramos por la petición de nuestra hermana Laura Senjo; por mi hermana Nora Senjo por sanidad; por mi hermano Eduardo González por sanidad; por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; por mi hermana Elena Reyes por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por su nieto por liberación; por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por Rodrigo Romero Asenjo por liberación; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia.

Oramos por Claudia Silva por liberación; por René Fuente Oliva por problemas en el matrimonio y la familia; oramos por mi hermana Isabel Allende por sanidad; por el maestro Juan Vallalao por sanidad; por la señora Yolanda por sanidad; por la hermana Sonia Bustamante por sanidad; por Ana María Toro Valencia por sanidad. Señor, yo sé claramente que usted conoce a todos los que están enfermos, a los debilitados y a los que han extraviado el camino; por todos ellos clamamos pidiendo que usted obre para su gloria y que su misericordia toque sus vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.