La Voz Pentecostal

El poder del Evangelio y la unidad en Cristo

· 61 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia de superar las barreras sociales y raciales a través del amor cristiano. Usted encontrará también una serie de consejos prácticos para el hogar y la cocina.

Bienvenida y Oración Matinal

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti y no quieres tú venir. Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sincronizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Amado Dios, hoy hay mucha gratitud en mi corazón y es por eso que le doy gracias por haberme permitido hoy haber despertado y experimentar este nuevo día rodeado de mi familia, disfrutar de las bendiciones que por su amor usted nos permite disfrutar. Gracias por ser mi amigo constante, mi refugio en momentos de necesidad y ser mi proveedor en todo momento.

Confío que usted es quien guía mis pasos y me muestra el camino correcto a seguir. Le pido que su fortaleza usted me la dé para enfrentar los desafíos y fe para mantenerme firme en momentos de dificultad, y deme usted sabiduría para tomar buenas decisiones. Que mi corazón sea noble y mi mente sea llena del entendimiento para actuar de acuerdo a su designio.

Encomiendo este día y este programa en sus manos amorosas. Gracias porque hoy me da la oportunidad de ver este día con los ojos de mi alma, porque tengo el privilegio de vivir y eso me da la bendición de amar, respirar, caminar y sentir. También puedo tocar, saborear, ver y leer su bendita y santa palabra.

Oro para que su santa voluntad se cumpla en mí y es por eso que alcanzo su inefable bondad infinita, porque es bello despertar cada día con la certeza de que usted, mi Señor, cuida de mí y me lleva siempre en camino de bendición. Usted ha actuado en mi vida con poder y agradezco por mi familia. Gracias porque tengo un techo que cobija mi sueño, gracias por el agua, por el calzado, por el vestuario y por el sustento diario.

Peticiones de Oración

Entrego en sus manos toda experiencia que viva, porque tendrá una razón de ser, ya que siempre mi interés es buscar mi crecimiento espiritual. Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o desde sus casas esperando el momento para que usted los toque con sanidad divina. Ruego, Señor, que ellos en estos momentos sean tocados y que la sanidad tan anhelada llegue a sus vidas.

Oro, Señor, por los que se sienten marginados, presos de muchas adicciones. Oro por los matrimonios, por la unidad de la familia, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro para que haya siempre sustento en la casa de la viuda y del huérfano.

Oro por la apertura de los presos de la cárcel. Señor, sabemos que allí hay gente que está cumpliendo el daño que han hecho, pero hay gente también que es llevada allí sin tener dinero y están pagando injustamente; usted, Señor, que todo lo ve, pueda estar tomando la situación de esas personas.

Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por mi amado obispo Israel Aravena y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Oro por las autoridades civiles de nuestro país, por la máxima autoridad, confiando que a través de estos hombres usted hace su voluntad.

Oro por las autoridades civiles de nuestra comuna, muy en especial por el alcalde, porque en su gestión administrativa tienen la facultad para favorecer las necesidades que existen en esta comuna. Usted, Señor, ponga en ellos el querer como el hacer, y diríjalo a él y a las personas que lo asesoran.

Pido una bendición especial para la audiencia de este programa y una bendición especial para nuestra tierra, porque vivimos en una tierra que está enferma y necesita ser sanada, y solo usted, mi Señor, es el que la puede sanar.

Oro, Señor, por los trabajadores de la salud para que usted esté con ellos en todo momento, ya que están en riesgo por tantas enfermedades. Pido que sean librados de todo mal y de todo peligro, y que usted los bendiga desde la eminencia más alta hasta el más simple trabajador, porque todos hacen una labor muy especial.

Ruego, Señor, que usted tome dominio de las mentes de los que llevan adelante las guerras mundiales que existen hace tantos meses y años. Oramos muy en especial por la paz de Jerusalén y por la paz de esta humanidad.

Amado Dios, yo le doy a usted a través de Jesucristo mi Salvador toda la honra, la gloria y la alabanza, pidiendo que su bendición esté aquí ahora en este programa y que usted sea quien me guíe a través de la persona maravillosa del Espíritu Santo. Le pedimos, Señor, que a través del Espíritu Santo usted esté dirigiendo este programa desde el comienzo hasta el fin. Todo se lo pedimos en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida: La Unidad en Cristo

Damos muchas gracias a nuestro Dios porque podemos nuevamente estar juntos. Ya tenemos con nosotros nuestro pan de vida en el libro de Gálatas, capítulo 3, versículo 28.

Gálatas 3:28 — Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre.

El analista Francis Evans estudió a 125 vendedores de seguros para asegurar qué los hacía exitosos. Descubrió que el factor clave no era la competencia, sino que los clientes tendían a comprarle a vendedores con la misma política, educación e incluso altura que ellos. Los eruditos llamaban a esto homofilia: la tendencia a preferir a personas similares a uno.

La homofilia también se manifiesta en otras áreas de la vida y, aunque es natural, puede ser destructiva si no se controla. Cuando preferimos solo a nuestra clase de personas, la sociedad puede fracturarse por motivos raciales, políticos y económicos. En el primer siglo, los judíos estaban con los judíos, los griegos con los griegos, y los ricos y los pobres nunca se mezclaban.

Sin embargo, en el libro a los Romanos, capítulo 16, versículo 1 al 16, el apóstol San Pablo describió que la iglesia de Roma incluía a Priscila y Aquila, que eran judíos; a Epafrodito, que era griego; a Febe, que tal vez era rica porque ayudaba a muchos; y a personas con nombres comunes de esclavos. Quien había unido a personas tan diferentes fue Jesús, en quien no hay judío ni griego, esclavo ni libre.

Es natural querer vivir, trabajar e ir a la iglesia con personas como nosotros, pero Jesús nos impulsa a algo más. Vivimos en un mundo tan fracturado que nos hace diferentes, pero juntos, unidos en Él, somos una familia. Debemos dar gracias a nuestro Señor y Salvador Jesucristo porque Él nos llama a unir a un mundo fracturado y nos da la oportunidad esta semana de cerrar brechas étnicas y económicas para alcanzar a personas que son diferentes a ti o a mí.

El Amor sobre los Rituales

El Señor pone en nosotros misericordia y justicia. En el Santo Evangelio según San Mateo, capítulo 12, versículo 12, nos dice: «¿Cuánto más vale un hombre que una oveja?».

Le cuento que un profesor observó que una alumna de sexto grado vio que su compañero se estaba cortando el brazo con una navaja. Intentando hacer lo correcto, se la quitó y la tiró. Lo sorprendente fue que, en vez de elogiarla, la suspendieron de la escuela por diez días porque tuvo brevemente la navaja en sus manos, algo prohibido. Cuando le preguntaron si lo haría de nuevo, ella respondió que, aunque su meta no era estar en problemas, lo haría otra vez.

La intervención de Jesús también le generó problemas con los líderes religiosos. Los fariseos interpretaron que la curación que Jesús hizo al hombre con la mano deformada fue una violación a su regla. Él les dijo que si se permitía que la gente se ocupara de animales en situaciones difíciles durante el día de reposo, cuánto más un hombre que una oveja.

El Señor lo sanó a todos, pasando por encima de todas las cosas que estaban impidiendo que la gloria de Dios se manifestara en su Hijo Jesucristo. A veces nosotros, como creyentes en Cristo, podemos meternos en un «buen problema» al ayudar a los necesitados. Al hacerlo imitamos a Jesús y demostramos que las personas son más importantes que las reglas o los rituales.

Digámosle: «Jesús, que los rituales no me impidan amar a los demás», porque cuando amamos, lo demostramos con bondad. Debemos estar dispuestos a meternos en problemas, pero por Dios. El Señor nos manda a actuar y nos pone el ejemplo; Él no se cuestionó si era lícito hacer el bien en día de reposo, sino que extendió la mano en el momento de la necesidad.

Datos y Consejos para el Hogar

Ahora les traigo algunos datos y consejos. Por ejemplo, si va a consumir legumbres al día siguiente y se le olvidó dejarlas en remojo, no las puede cocer porque tiene que deshidratarlas primero. Lo mejor es dejarlas remojar toda la noche con una cucharada de bicarbonato. Al día siguiente, antes de ponerlas a cocer, debe cambiarles el agua dos veces.

Cuando haga garbanzos, póngalos a cocer en agua hirviendo, aunque los haya remojado con bicarbonato. Las otras legumbres, como el poroto y las lentejas, puede ponerlas en agua fría, aunque las lentejas son mejores así. Nunca cocerlas con sal; la sal se coloca siempre al final para que queden suaves.

Si sus tijeras no cortan nada, puede sumergirlas en un frasco con azúcar y se sorprenderá con el resultado; esto lo usan mucho las modistas. Otro dato efectivo es dar vuelta un vaso y pasar las hojas de las tijeras por la parte inferior del vaso.

En la cocina, en vez de botar los desperdicios de verduras y frutas a la basura, puede hacer un compost. Si tritura los desechos frescos con agua, puede regar sus plantas y darles vitaminas. También sirve la ceniza de las cocinas económicas de leña; use dos o tres cucharadas coladas para que no tape el atomizador.

La canela molida puesta cerca de las raíces (con cuidado de no molestarlas) y el bicarbonato también dan nutrientes. Otra opción es la borra del café o el agua del arroz. Si lava el arroz para que quede graneado, esa agua sirve para las plantas, pero nunca la ponga caliente ni tibia, sino fría.

Para que el arroz le quede bien suelto y blanco, si no lo lava, puede agregarle unas gotas de jugo de limón o de vinagre al agua.

Sobre las papas, si tienen brotes verdes, es mejor no comer esa parte ya que acumulan una sustancia natural que puede caer mal al estómago. Para eliminar los malos olores del refrigerador, ponga en un plástico borra de café usada.

Un truco de las abuelas: si coloca una cuchara de madera atravesada sobre una olla hirviendo, evitará que la leche o el agua se desborden y ensucien la cocina.

Para evitar que el aceite salpique y se queme al freír, eche una pizca de sal en el aceite cuando ya esté caliente. Para limpiar el microondas y eliminar olores, caliente medio limón con agua por dos minutos.

Sobre el plátano maduro, produce una sustancia natural que ayuda a combatir las células malas del cuerpo; mientras más marchitos y negros estén, mejor, así que no los bote. El pepino con cáscara también ayuda a reducir la inflamación y mejora la digestión.

Sugerencia Culinaria: Budín de Pan

Hoy la receta es un budín de pan. Necesitamos: 300 gramos de pan, 250 gramos de azúcar, un litro de leche, ralladura de un limón, tres huevos y una taza de azúcar adicional para hacer el caramelo.

La preparación es la siguiente: primero prepare el caramelo con el azúcar en una olla. Deje remojar el pan con la leche y luego licúe el pan remojado con el azúcar, los huevos y la ralladura. Cubra el molde con el caramelo, vacíe la mezcla licuada y lleve al horno a baño María por una hora a 160 grados. Puede desmoldar el budín mientras esté caliente.

Ilustración de Budín de pan

Receta del día

Budín de pan

  • 300 gramos de pan
  • 250 gramos de azúcar
  • 1 litro de leche
  • Ralladura de un limón
  • 3 huevos
  • 1 taza de azúcar (para el caramelo)

Preparación

  1. Prepare el caramelo con la taza de azúcar en una olla.
  2. Deje remojar el pan en la leche.
  3. Licúe el pan remojado junto con los 250 gramos de azúcar, los huevos y la ralladura de limón.
  4. Cubra todo el molde con el caramelo preparado.
  5. Vacíe la mezcla licuada en el molde.
  6. Lleve al horno a baño María por una hora a 160 grados.
  7. Desmolde el budín mientras esté caliente.

Lectura de la Palabra

Abriremos nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en primera de Tesalonicenses, capítulo 1, versículo 5. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

1 Tesalonicenses 1:5 — Pues nuestro Evangelio no vino a vosotros solamente en palabra, sino también en poder, en el Espíritu Santo.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos instantes de oración.

Amado Dios, le damos muchas gracias porque usted nos da esta bendición un día más de poder tener con nosotros la bendición que es su palabra. Amén. Y le rogamos, Señor, que a través del Espíritu Santo, usted pueda entregarme la revelación de su palabra para que yo pueda administrarla. Y esta palabra, que es viva y eficaz y más cortante que toda espada de doble filo, pueda llegar a cada persona que escucha.

Pero necesito, Señor, la unción de su espíritu para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús mi Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Evangelio más que palabra

El título de su palabra es: “Evangelio más que palabra”. Dice el dicho que el árbol se conoce por su fruto y, por supuesto, tal sentencia se basa en la enseñanza del Evangelio, porque es parte de la ética cristiana. Se trata del comportarse y el dar evidencia del cambio que se ha operado en las personas que dicen que han creído.

En primera de Tesalonicenses, capítulo 1 versículo 4, encontramos que el apóstol Pablo habla de la elección por parte de Dios de esos hermanos que formaban esa comunidad cristiana en la iglesia de Tesalónica. Hablar en esos términos y declarar tal verdad implica muchas cuestiones.

Por una parte, si solo hacemos afirmaciones en frío o incluso en la teoría, puede que estas suenen muy bien a los oídos de algunos, pero una cosa muy distinta es hacer afirmaciones que también apelan a las pruebas, al trasfondo que dice que sí es real y efectivo lo que estamos afirmando.

Es en estos términos que debemos aprender del versículo 5 de la primera carta a los tesalonicenses, que dice: “pues nuestro evangelio no vino a nosotros solamente con palabras sino también con el poder del Espíritu Santo y con plena convicción”. El apóstol Pablo procede a dar sus razones para afirmar por qué sabía que los tesalonicenses eran elegidos.

Existe una serie de misterios en la predicación y enseñanza del Evangelio. ¿De qué manera la palabra humana se llega a convertir en palabra divina? El Evangelio debe llegar en palabra, utilizando los elementos del lenguaje con los que nos comunicamos los seres humanos, pues de otra manera no existe un nivel adecuado de entendimiento.

Sin embargo, el apóstol Pablo afirma que nuestro evangelio no vino solamente en palabras. Aquí se aplica esa misteriosa relación en la que el apóstol es utilizado, según su cultura y entendimiento, para comunicar un mensaje que, aun siendo suyo porque lo cree y ha recibido con fe, no le pertenece ya que es de origen divino.

Debemos considerar que el Evangelio es una historia, las buenas nuevas acerca de Jesucristo mismo: su vida, su ministerio, su presencia entre los hombres, su enseñanza y, más importante aún, el propósito de su venida, a saber, su muerte expiatoria en beneficio de los pecadores.

Están aquellos que se ven atraídos solo por la dimensión intelectual del Evangelio, por los hechos históricos o la comparación de documentos. Hablan un mar de palabras y sentencias que halagan los oídos, pero que nunca tocan el corazón de los creyentes. Se olvidan que el evangelio no llegó solamente en palabras, sino también en poder.

No se trata de un poder autogenerado ni de una sugestión para captar la atención. El apóstol Pablo se refiere a este poder en Romanos capítulo 1 versículo 16.

Romanos 1:16 — Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para salvación, de todo el que cree, del judío primeramente y también al griego.

Encontramos la misma enseñanza en primera de Corintios, capítulo 2, versículos 4 al 5.

1 Corintios 2:4-5 — Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino de demostración del Espíritu y de poder, para que nuestra fe no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Cada persona que predica y enseña el evangelio necesita estar consciente de este poder de la palabra, porque es palabra de Dios cuando es proclamada fielmente. Este poder es utilizado por Dios en la transformación de vida de las personas.

El apóstol San Pablo agrega que el evangelio vino en poder y en el Espíritu Santo. El poder se basa en la persona y en la obra del Espíritu Santo, porque Él es la fuente de todo poder. Esto le da sentido a lo que afirma el libro de los Hechos: “pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga a vosotros y me seréis testigos”.

El cuadro más vívido de la obra del Espíritu Santo lo encontramos en aquellas lenguas como de fuego que se asentaron sobre la cabeza de los discípulos, según Hechos capítulo 2 versículo 3. Esas lenguas simbolizaban la palabra de poder; el fuego que purifica, limpia, consume y cambia. La palabra proclamada en el poder del Espíritu Santo es una palabra de fuego.

Siempre existe el peligro de reducir el Espíritu Santo a una experiencia religiosa para impresionar los sentidos o darnos bienestar. Pero el texto nos recuerda que el Espíritu Santo está orientado a su misión: dar poder a la palabra en la proclamación del Evangelio. El propósito es hacernos testigos, no entretenernos ni hacernos sentir mejor.

Estar en Cristo es estar en el Espíritu, y estar en el Espíritu es estar en el poder de Dios. Ese evangelio también llegó con plena convicción, o con certidumbre y seguridad. Dondequiera que el apóstol Pablo y sus compañeros fueron, hablaron con seguridad acerca del poder de Jesús para cambiar la vida de los redimidos.

Podríamos tener palabras de amargura por experiencias pasadas o críticas por alguna falta de concordancia entre lo que se predica y lo que se vive en maestros, predicadores o pastores. Sin embargo, a pesar de esa experiencia, Jesucristo, su mensaje y su poder siguen teniendo plena vigencia.

Es posible que nosotros, los portadores del mensaje, fallemos y fracasemos en presentar la imagen real de Jesús. Pero usted mire más allá de los mensajeros; mire al originador del mensaje, las palabras que tiene para usted y las promesas que encierra.

La atención que usted ponga al mensaje puede significar un cambio increíble y espectacular en su vida. Puede ser la diferencia entre ver esta vida desde un punto de vista limitado y comenzar a apreciar que solo es una preparación para otra dimensión, donde la palabra tiempo no significa absolutamente nada.

Oración Final y Peticiones

Te encomendamos a la gracia de Dios para que puedas apreciar en toda su dimensión la palabra de Dios expuesta hoy. Amado Dios, agradecemos su palabra. Usted nos exhorta nuevamente a través de este versículo de la carta a los Tesalonicenses, donde el apóstol San Pablo escribe a creyentes que pasaban experiencias distintas, como ocurre hoy, pero con una demostración de amor.

El apóstol Pablo decidió escribirles porque estaban enfrentando la presión del ambiente cristiano en todos los ámbitos de la vida. Agradezco a mi Señor porque lo más importante ha sido el Espíritu Santo que guió a los hombres para que escribieran estos mensajes tan especiales que hoy llegan a nuestro corazón para ser vida en nosotros. Gracias, Padre, por su palabra bendita, porque ella es poder y potencia de Dios.

Gracias, Señor, porque usted nos habla claro. Le pedimos su ayuda para que el consejo de su palabra pueda ser tomado y podamos actuar llevándolo a la vida práctica de cada día. Bendíganos, Señor, con toda bendición.

Oramos por los que están enfermos que están en sintonía del programa y tienen la necesidad de ser sanados. Usted, Señor, está tocando sus vidas porque quiere que vivamos sanos. Le pedimos que usted se glorifique en los enfermos y que reciban la sanidad que usted imparte con la autoridad de su palabra.

Clamamos por nuestro pastor de Alicantén, que fue operado la semana pasada y ayer tuvo problemas y estuvo enfermito; pedimos que el toque de su poder sea sobre él, que se lleve todo dolor y problema, y que sea recuperado pronto de esta operación. Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez por sanidad, por nuestro hermano José Silva, que ha estado grave y está hospitalizado, para que usted vaya en socorro de él.

Oramos por nuestro hermano José David Videla y pedimos un milagro para que pueda ponerse de pie. Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija. Oramos por la petición de mi hermana Laura Senjo, por mi hermana Nora Senjo por sanidad, por mi hermano Eduardo González por sanidad, por mi hermana Rosita Veloso por sanidad, por mi hermana Elena Reyes por sanidad, por mi hermano Ignacio Toro por sanidad, por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por su nieto por liberación.

Oramos por mi hermana Teresita Reyes por sanidad, por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad, por Rodrigo Romero Asenjo por liberación, por mi vecino Luis Orellana por sanidad, por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad, por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia. Oramos por Claudia Sirva por liberación, por René Fuentes Oliva por problemas en el matrimonio y la familia, por mi hermana Isabel Allende por sanidad, por el maestro Juan Vallalao por sanidad, por la señora Yolanda por sanidad, por la hermana Sonia Bustamante por sanidad y por Ana María Toro Valencia por sanidad.

Señor, yo sé que usted a todos ellos los conoce y conoce la dificultad y la enfermedad. Oramos en el nombre de Cristo para que toda enfermedad salga de los cuerpos de sus hijos, de sus hijas y de los ministros del Señor. Pedimos que haga su voluntad y derrame poder sanador en sus hijos e hijas. Se lo rogamos, Padre, en el nombre de Cristo Jesús y por los méritos de nuestro Salvador. Los enfermos son sanados. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.