La Voz Pentecostal

La gracia y la paz

· 54 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia de la fidelidad a Dios y la purificación del corazón. Usted encontrará también consejos prácticos para el cuidado del jardín y una receta de salsa pesto.

Inicio del programa

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal.

A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida.

Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.

Oración matinal

Amado Dios, hoy me presento con un corazón lleno de gratitud y alegría. En este nuevo día reconozco que su amor brilla en cada rayo del sol que se extiende en este día y siento su presencia a través de la creación y de la revelación, porque usted se ha revelado a nuestras vidas guiándonos a lo largo de nuestro caminar y muy en especial en este día.

Gracias Dios mío por concederme la oportunidad de despertar y vivir un día más en este mundo que usted, mi Señor, ha creado. Sé que su amor me rodea constantemente, fortaleciéndome en cada desafío y en cada encuentro en mi camino. Usted es mi refugio en momentos de dificultad y mi guía en momentos de incertidumbre.

Gracias, Señor, por sostenerme con su mano amorosa y mostrarme la luz en medio de la oscuridad. Cada día es un regalo que me recuerda su amor y su grandeza; tan solo con ver su creación, todo me habla de usted, mi Señor. Agradecida estoy, Señor, por la creación, porque usted se revela en las cosas que vemos con nuestros ojos y las que no alcanzamos a ver.

Señor, en este día estoy confiada en su dirección y su cuidado. Gracias, mi Dios, por cada oportunidad que usted me brinda, por cada momento que respiro. Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que en estos precisos momentos hay muchos de nuestros hermanos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas luchando por ser sanados; yo creo que en esta hora su poder los toca y así usted les da la sanidad tan anhelada.

Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio aún cuando el hombre guardaba su inocencia. Oro por los jóvenes que son presos de muchas adicciones, y los que no son tan jóvenes. Oro, Señor, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas.

Oro por la casa de la viuda y del huérfano para que usted provea que no falte nada, que no falte el sustento. Oro, Señor, para que haya libertad de los presos de la cárcel. Oro, Señor, pidiendo sanidad para nuestra tierra porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada, y solo usted, mi Señor, puede sanarla.

Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena, y oro por el honorable directorio. Oro, Señor, por las autoridades civiles del país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro, Señor, por las autoridades civiles de mi comuna; oro por el alcalde para que en su gestión administrativa usted, Señor, a través de él bendiga esta comuna.

Señor, bendiga también cada institución, especialmente la institución que alberga a los ancianos. Pedimos, Señor, que para estos días de frío haya una buena calefacción y una buena cobija. Señor, oramos por bomberos y carabineros, estas nobles instituciones que en cada procedimiento arriesgan su vida; oro para que usted los proteja, los cuide y los bendiga.

Pido, mi Señor, que haya un cese de la guerra; muy en especial oramos por la paz de Jerusalén. Pido, mi Señor, una especial bendición para la audiencia de este programa. Oramos por los trabajadores de la salud, ya que ellos están en constante peligro por la función que hacen a diario. Protéjales, Señor, líbreles de todos los peligros, desde la eminencia más alta hasta el más simple trabajador.

Le doy muchas gracias, Señor, por esta bendición de que Usted está aquí, sin duda alguna, y que está a través del Espíritu Santo administrando este programa desde el principio hasta el final. Reciba usted, mi Dios Altísimo, a través de mi Señor Jesucristo toda nuestra alabanza, la honra y la gloria desde ahora y para siempre. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Saludos y Cumpleaños

Damos muchas gracias a nuestro Dios Altísimo porque ya estamos juntitos y juntitas una vez más en este día. Aunque un poco retrasados hemos comenzado este programa, pero siempre el día sábado se nos pegan un poco las sábanas, así que pedimos perdón al Señor por eso y a usted, estimado auditor, estimada auditora, que cada día está presente en la audiencia.

Desde antemano, muchas gracias por preferirnos cada día. En este día que para mi iglesia es muy especial, porque hoy está cumpliendo un año más nuestro amado hermano Dago Roa. Saludamos a nuestro hermano Dago y le deseamos que tenga un hermoso día en su cumpleaños, hoy que está cumpliendo vidas. Que Dios le bendiga, que cumpla muchos años y que el Señor le regale vida.

Que el Señor le bendiga grandemente y que ahí su familia esté hoy día agasajando a nuestro hermano. Dios le bendiga a mi hermano grandemente.

Pan de Vida

Vamos adelante con el programa porque ya tenemos con nosotros nuestro pan de vida para nuestro comienzo. Lo tenemos en el Salmo 18, versículo 25 y leo en el nombre del Señor:

Salmo 18:25 — Tú eres fiel con el que es fiel.

Aquí encontramos una decisión de honrar a Dios. Dios nos da esta bendición por este versículo del Salmo 18. Nos recordamos de una novela, Felicidad Conyugal, de León Tolstói. Serguei y Masha se conocen cuando ella es joven e impresionable y él es un empresario mayor que ha viajado mucho y entiende el mundo más allá del entorno rural donde vive Masha.

Con el tiempo se enamoran y se casan. Se establecen en la compañía, pero ella se aburre de estar allí. Serguei, que la adora, organiza un viaje a San Petersburgo, donde la belleza y el encanto de Masha la vuelven popular. Cuando están por regresar a su casa llega un príncipe que la quiere conocer. Serguei sabe que puede forzarla a irse con él, pero deja que ella decida. Masha decide quedarse y su traición le rompe el corazón.

¿Cómo sigue él? Dios nunca nos forzará a serle fiel. Como nos ama, nos permite escoger el favor o el contra de él. Mientras la primera elección a favor de él es cuando recibimos a su Hijo Jesucristo como salvador, después tenemos toda una vida para tomar decisiones. Escogeremos ser fieles a Dios o permitiremos que el mundo nos seduzca.

La vida de David no fue perfecta, pero él solía escribir sobre guardar los caminos del Señor y los buenos resultados que eso traía aparejado. Cuando nuestras decisiones honran a Dios, podemos experimentar la bendición que describió David. Con él, que es fiel, fiel también es Dios, y Dios nos ayuda a ser fiel a Él.

Con esta decisión de honrar a Dios, podemos hacernos una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que tomaste una decisión difícil de honrar a Dios? Y una segunda pregunta: ¿Cómo afectó tu relación con él?

Sin embargo, el apóstol Santiago, en el capítulo 4, versículo 4, nos habla de un método de limpieza. Nos dice: pecadores, limpiar las manos y vosotros los de doble ánimo, purificar vuestros corazones.

Dos niños cantan dos veces cumpleaños felices, como hoy día le estarán cantando a mi hermano Dago sus hijos. Y mientras ellos se lavan las manos, llega ese tiempo de quitarles los gérmenes. Antes de la pandemia del COVID-19 habíamos aprendido a quitar la suciedad de las manos. Mantener las cosas limpias puede ser tedioso; no obstante, quitar el pecado significa volver nuestros pasos a Dios.

Santiago insta a los creyentes en Cristo dispersos a volver a enfocarse en Dios. Las luchas por supremacía, posesiones, placeres mundanos, dinero y reconocimiento los habían convertido en enemigos de Dios y les advierte:

Santiago 4:7-8 — Someteos pues a Dios, resistid al diablo y huirá de vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.

Estas son las palabras de saneamiento que describen la necesidad de acudir a Dios para limpiarnos de la suciedad del pecado de nuestras vidas. Además, Santiago explica el método de limpieza: afligíos y lamentad, y llorad; vuestra risa se convertirá en lloro y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor y él os exaltará.

Lidiar con nuestro pecado es humillarse, pero gloria a Dios, que Él es fiel para convertir nuestro lavado en adoración, porque Dios es el que purifica nuestro corazón. Nosotros podemos decirle: Dios, purifica mi alma al volver a ti, purifica mi corazón al volver a ti. Nos damos cuenta que siempre hay un área de nuestra vida que persiste en el pecado, pero Dios nos trae de regreso y nos permite que por él seamos limpios. Gloria a Dios.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida. Agradecemos al Señor por darnos, a través de este programa, la bendición de poder tener a diario nuestro pan de vida.

Datitos y Consejos para el Jardín

Continuando con el programa, tenemos nuestro espacio de datito y de consejo. A veces son para la cocina, para la limpieza o para las plantas. Por ejemplo, para acabar con los insectos que asolan nuestro jardín, el bicarbonato de sodio sale a favorecernos, porque es el principal aliado para alejar los bichos.

Le podemos decir adiós a los pesticidas químicos dañinos para la salud y el medio ambiente y preferir este polvo blanco más ecológico. Para ello, podemos mezclar en una botella de spray un litro de agua, una cucharada de aceite de oliva, dos cucharadas de bicarbonato de sodio y unas gotas de jabón líquido. Vamos a rociar con esta preparación todas las partes del jardín que han sido afectadas por los bichos cada tres días.

Otro dato para el jardín es para deshacerse de las hormigas. No debemos entrar en pánico; debemos mezclar cinco cucharadas de bicarbonato de sodio con cinco cucharadas de azúcar glas y una cucharada de agua. Buscamos los hormigueros donde salen y entran y vertimos esta mezcla sobre ellos; así usted le dirá adiós a las molestas hormigas.

También puede acabar con los gusanos que entran cuando usted tiene, por ejemplo, matas de col, y que pueden evitar que su vegetal crezca de manera saludable. Para eliminarlos, simplemente mezcle dos partes iguales de harina y bicarbonato de sodio y empolvoree esta mezcla sobre las plantas cultivadas.

Para limpiar la decoración del jardín, puede beneficiarse del poder de limpieza del bicarbonato de sodio. Todo lo que tiene que hacer es polvorear este polvo blanco sobre los objetos decorativos de su jardín y luego limpiarlos con un paño húmedo.

Para limpiar las hojas de las plantas, ya sean de interior o de exterior, puede usar una mezcla de agua y bicarbonato de sodio; esto le dará un aspecto sano y brillante.

Si le gusta la agricultura orgánica, el bicarbonato de sodio le ayudará a cultivar vegetales más sanos y sabrosos. Tomando el ejemplo de los tomates, si los rociamos con un poco de bicarbonato de sodio en el suelo, crecerán en un suelo menos ácido y, por lo tanto, serán más jugosos y dulces.

Para regar las flores de su jardín, no dude en añadir un poco de bicarbonato de sodio a su regadera; notará que sus flores estarán más brillantes y sanas.

Para aumentar la vida de las flores hay que deshacerse de los hongos y del moho que crecen con la humedad. Por su calidad fungicida, el bicarbonato de sodio ayudará a vencer el moho; simplemente rocíe agua con bicarbonato de sodio en las áreas afectadas.

Para remediar las malas hierbas que se alojan en las grietas del sendero de su jardín, simplemente humedezca la zona con una pasta espesa a base de bicarbonato de sodio y listo. Estos han sido los datitos y los consejos por hoy.

Sugerencia de Cocina: Pesto Casero

Ahora le traemos la sugerencia para la cocina: cómo hacer pesto para guardar en su heladera. Para hacer este pesto necesitamos: 50 gramos de albahaca, aceite de oliva cantidad necesaria, 200 gramos de nueces (opcional), dos cucharadas de queso rallado parmesano, sal gruesa y dos dientes de ajo.

Para la preparación, primero vamos a pelar los dientes de ajo y los vamos a machacar en un mortero con un poco de sal gruesa o sal de mar no refinada. Con esto vamos a obtener una textura pastosa y vamos a agregar las hojitas de albahaca y un poco más de sal gruesa, machacando repetidamente hasta que toda la albahaca esté incorporada.

Incorporamos las nueces y seguimos machacando hasta que estén bien molidas. Luego agregamos el queso rallado y mezclamos bien todos los ingredientes. Es importante añadir el aceite de oliva poco a poco mientras seguimos machacando hasta obtener la textura deseada.

Le doy algunos consejitos: si no dispone de un mortero, puede utilizar una mini procesadora. Es preferible utilizar queso parmesano y aceite de oliva extra virgen para obtener un mejor resultado. Ajuste la textura según su preferencia personal.

Si la salsa queda demasiado espesa, puede agregar una cucharada del agua en la que hirvió la pasta para aligerarla. Y si desea suavizar el sabor del ajo, colóquelo en una cacerola con agua fría y caliéntelo a fuego medio; cuando el agua comience a hervir, retire los dientes de ajo, quíteles la piel y séquelos con papel absorbente. Así el sabor será más suave y el resultado más digestivo.

Con estos pasos sencillos podrá disfrutar de un auténtico pesto casero que deleitará a sus comensales. Buen provecho anticipado.

Llamado a la Palabra

Ya estamos en el momento de escuchar la voz de Dios por su palabra. Abra su Biblia para que juntos y juntas podamos escuchar la voz de Dios. Pero antes, vamos a escuchar una alabanza. No se me vaya de la sintonía, porque vamos a volver rapidito con el mensaje del Señor.

Oración inicial

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Dice así su palabra a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo, gracias a vosotros y paz. Dios nos bendiga por la lectura de su palabra. Amén.

Vamos a orar al Señor antes de estar relacionándonos con el mensaje de la palabra de nuestro Dios. Amado Dios, le damos muchas gracias por este privilegio que usted nos da, que a esta hora de este programa podamos tener ya su palabra leída.

Pero Padre, oro para que el Espíritu Santo traiga a mí la revelación divina de su palabra. Use usted mis labios, tome el dominio y el control de mi vida, pero ponga en mí la unción para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Y yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

La Gracia y la Paz

El título de su palabra es: La gracia y la paz. Cuando encontramos la primera carta a los Tesalonicenses, que es una de las primeras cartas que el apóstol San Pablo escribiera, vemos a creyentes que pasaban por dos experiencias distintas. Por una parte creían en la fe y mostraban su amor, pero por otro lado estaban enfrentados a toda la presión del ambiente no cristiano en todos los ámbitos de su vida.

El apóstol Pablo, que no había pasado mucho tiempo con ellos, decide que es necesario escribirles para animarlos y advertirles acerca de esos peligros para la fe. Sin embargo, existe un tema dominante que llama la atención al comienzo mismo de esta carta: la identificación que hace el apóstol a los receptores como los que están unidos a Dios.

Esta frase es una verdad innegable. Una carta como esta solo tiene efecto en aquellos que toman en serio al Creador y sus leyes, y en aquellos que pueden experimentar, a través de Jesucristo, la comunión con Dios. Los que escuchan estos sermones también pueden tomar este ejemplar que vamos a encontrar en el Nuevo Testamento y buscar por nosotros mismos no solo la cita, sino los versículos anteriores o los que siguen para formar una mejor idea del contenido.

A través del comienzo de esta carta que escribe el apóstol San Pablo, encontramos la gracia y la paz. Sucede muy a menudo que, al querer enterarnos del tema central de un escrito, nos saltamos la introducción, que sí tiene un mensaje y es importante. Por eso, al dedicar el versículo de Primera de Tesalonicenses capítulo 1, versículo 1, queremos llamar su atención al saludo del apóstol y de sus compañeros.

Contexto de Tesalónica

Tesalónica parecía ser una ciudad importante y estratégica para fundar una iglesia, ya que contaba con unos 200.000 habitantes y estaba situada en la parte superior de lo que hoy conocemos como el Golfo de Tesalónica, muy bien ubicada para el comercio. Atrajo también a una comunidad de judíos, como hace notar San Lucas en el libro de los Hechos, y tenía una cultura helénica; la mayoría de sus habitantes eran griegos, aunque había también romanos y orientales.

Fue en Tesalónica donde el apóstol San Pablo trabajó con sus manos para sostenerse económicamente, evitando así ser confundido con los filósofos que ambulaban, cuyas motivaciones saltaban a la vista. De acuerdo al libro de los Hechos, predicó el evangelio personalmente durante tres semanas en el lugar, aunque muchos estudiosos creen que tal tiempo solo refleja el periodo dedicado a la enseñanza en la sinagoga.

La carta tiene como objeto reafirmar la fe de los creyentes y enseñar cosas prácticas que la joven comunidad debe tener en cuenta en su trato y relaciones con los habitantes del lugar, cuya religión y filosofía eran distintas al cristianismo.

La humildad y la unidad en Cristo

Partiendo del saludo de esta carta vemos cosas únicas. Por ejemplo, el apóstol se refiere a sí mismo simplemente como Pablo. Esto indica que la gente ya lo conocía y no requería de más presentación, pero también muestra el gesto del apóstol de igualarse a ellos y no tratar de sobresalir en su identificación como discípulo del Señor.

La inclusión de Silvano y Timoteo en el primer versículo los ubica en un lugar igualitario con el apóstol en cuanto a su interés y preocupación por la joven iglesia. En estos tres amigos que compartieron el ministerio juntos, encontramos la expresión vivida de que en Cristo no hay judío ni griego, esclavo ni libre, ni tampoco hombre ni mujer, sino que todos pertenecen a Cristo.

El concepto de Iglesia

Si notamos el versículo primero de esta carta, vamos a encontrarnos con algunas cosas que podríamos considerar como las raíces de la teología cristiana. El saludo de Pablo, Silvano y Timoteo va dirigido a la iglesia de los Tesalonicenses, haciendo mención a este grupo de personas que se congregaban con un propósito especial.

El término traducido como iglesia viene del griego ‘ekklesia’. Originalmente se refería a la asamblea popular, como en Atenas donde los ciudadanos tenían derecho al voto. En la Septuaginta, que es la traducción griega del Antiguo Testamento, se refiere a la comunidad de Israel sin consideración al propósito específico para el cual se reunía.

En el Nuevo Testamento se refiere a aquella congregación de los que Dios ha llamado de las tinieblas a la luz admirable, así lo declara el apóstol Pedro en su libro de Primera de Pedro capítulo 2, versículo 9. Ya fuese considerada como una congregación local, como la totalidad del cuerpo de creyentes en Efesios capítulo 1 versículo 22, o como una reunión con el fin de adorar en Primera de Corintios capítulo 11 versículo 18.

Encontramos aquí una de las declaraciones más simples y profundas acerca de la verdadera naturaleza de la iglesia cristiana: es una compañía de creyentes en un lugar particular que afirman que son hijos de Dios su Padre y reconocen a Jesucristo como su Señor.

La Paternidad de Dios

Hablamos y hacemos declaraciones acerca de la idea de la paternidad de Dios como una idea común y extendida. Sin embargo, en ninguna de las religiones del mundo se habla de Dios como un padre que quiere expresar su amor y que se preocupa de lo suyo.

Tal preocupación y amor los tenemos en la creación, en la sustentación y en el cuidado providencial de este universo, en el cual Él envió a su mismo Hijo Jesucristo a este mundo para que hiciera posible para el hombre el camino de la redención.

La Gracia y la Paz Interior

En el saludo del apóstol Pablo encontramos la palabra gracia, que en su significado original quiere decir aquello que produce gozo, placer, delicia, una actitud de dulzura, de amabilidad y de amor. Esta palabra aparece nuevamente en el evangelio según San Lucas capítulo 4 versículo 22 y en San Juan capítulo 1 versículo 14, 16 y 17.

Cuando el apóstol Pablo quiere expresar el rico significado del amor redentor de Dios en la acción de Jesucristo, escoge la palabra gracia, la fuente de todo disfrute y placer genuino. La gracia se refiere a la amabilidad de Dios por medio de la cual Él nos busca y nos lleva a Cristo para nuestra salvación; es recibir de parte de Dios lo que nosotros no podemos ganar o merecer.

Recibir la gracia de Dios por medio de la fe da como resultado la paz. El apóstol Pablo escogió la palabra griega ‘eirene’, que se usó en la traducción griega del Antiguo Testamento para la palabra ‘shalom’. Los hebreos utilizaban esta palabra como un saludo que expresaba el deseo de seguridad, bendición y protección para un amigo que partía. En el Israel moderno, la palabra shalom todavía se usa universalmente como un saludo de amor y cuidado.

La paz a la que el apóstol Pablo se refiere es tanto externa como interna. La gracia es la base para vivir en paz. Jesucristo se refirió a esto cuando dijo que eran bendecidos los que buscaban la paz. La paz no es solamente una actitud externa o de relaciones, sino también interna; no es solo la ausencia de conflicto o de guerra, sino aquella calma interna en medio de la tormenta.

El apóstol Pablo habla de la obra activa de Dios en nuestras vidas que sobrepasa todo entendimiento, de acuerdo con el mensaje en Filipenses capítulo 4 versículo 7, y que es la que va a guardar nuestros corazones y mentes en Cristo Jesús.

Llamado al análisis personal

La riqueza de este saludo nos deja pensativos. A veces las personas creen que viven en paz porque disfrutan de una ausencia de conflicto, pero nunca han conocido la paz interna, aquella que se posesiona del corazón, de la mente y del espíritu cuando se ha obtenido la relación con Dios, consigo mismo y con su prójimo.

Hoy es tu momento en tu propia historia para analizar tu vida. Debes invertir tiempo en este análisis porque los resultados te acompañarán en esta dimensión de vida y en la otra, a la cual nos aproximamos a una velocidad vertiginosa. Para tal análisis es necesario que utilices la revelación divina, la Biblia.

Hoy te encomendamos a la gracia de Dios para que, al efectuar tal análisis, el Espíritu Santo pueda obrar en tu ser, darte la respuesta que necesitas y encaminarte hacia la salvación, hacia Jesucristo el Hijo de Dios, que vino a este mundo hace dos mil años a ofrecer su vida para que tus dudas tuvieran una explicación, tus preguntas una respuesta y tu vida todo el significado en el cual el Creador había pensado.

Oración final y peticiones

Dios nos bendice por su palabra. Damos gracias a nuestro Dios. Amado Dios, al concluir su palabra, solo encontramos en ella un ejemplo a seguir de lo que es la gracia y la paz. Alabamos su nombre bendito y le glorificamos porque es una bendición cada vez que podemos tener la palabra de Dios; nos llenamos de gratitud porque usted nos da una exhortación clara. Gracias, Señor, porque su palabra sigue siendo viva y eficaz, y más cortante que toda espada de doble filo, porque nos ha penetrado hoy con su consejo al partir nuestra alma y nuestro espíritu.

Oro, Señor, para que ella haya corrido y haya sido glorificada en muchas vidas. Le pedimos su bendición en los que han estado escuchando su palabra. Le ruego, Señor, que usted ponga sanidad en sus cuerpos enfermos. En esta hora clamamos por los enfermos y pedimos que sean tocados con su poder y que usted imparta sanidad, la cual recibirán los que creen, porque para el que cree todo le es posible.

Señor amado, le pedimos también por los que tenemos en esta lista, pidiéndole que por sobre todas las cosas su voluntad sea hecha. Oramos dándole gracias porque el pastor de Alicantén ya fue dado de alta y está en su casa; pido para él que usted le restaure para la honra y la gloria de su nombre. Oramos por sanidad por nuestro hermano José Silva, por nuestro pastor Florindo Márquez, por nuestra hermana Teresita Flores, sus pastores, su vecina y su hija, por nuestra hermana Nora Senjo, por nuestro hermano Eduardo González, por nuestra hermana Rosita Veloso, por nuestra hermana Elena Reyes, por nuestro hermano Ignacio Toro, por nuestro hermano Miguel Torres y por su nieto pedimos liberación, por nuestra hermana Teresita Reyes, por nuestro hermano Eliseo Muñoz, por nuestro vecino Luis Orellana, por nuestro hermano Dagoberto Roa, por nuestra hermana Teresa Molina para la sanidad del matrimonio y la familia, por nuestra hermana Isabel Allende, por el maestro Juan Vallalao, por la señora Yolanda, por nuestra hermana María Ivacache, por nuestra hermana Sonia Bustamante y por Ana María Toro Valencia.

Pedimos un milagro para nuestro hermano José David Videla para que pueda ponerse de pie. Oramos por la petición de mi hermana Laura Senjo, por liberación para nuestro hermano Rodrigo Romero Asenjo y para Claudia Silva, y por los problemas del matrimonio y la familia de René Fuente Oliva. Señor, usted conoce a los auditores por los que a esta hora clamamos y le pedimos que usted se glorifique en sanidad divina para la gloria de su nombre. Se lo pedimos por los méritos de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Ilustración de Pesto casero

Receta del día

Pesto casero

  • 50 gramos de albahaca
  • Aceite de oliva cantidad necesaria
  • 200 gramos de nueces (opcional)
  • 2 cucharadas de queso rallado parmesano
  • Sal gruesa
  • 2 dientes de ajo

Preparación

  1. Pelar los dientes de ajo y machacarlos en un mortero con un poco de sal gruesa hasta obtener una textura pastosa.
  2. Agregar las hojas de albahaca y un poco más de sal gruesa al mortero.
  3. Machacar repetidamente hasta que toda la albahaca esté incorporada.
  4. Incorporar las nueces y seguir machacando hasta que estén bien molidas.
  5. Agregar el queso rallado y mezclar bien todos los ingredientes.
  6. Añadir el aceite de oliva poco a poco mientras se continúa machacando hasta obtener la textura deseada.