La Voz Pentecostal

Identidad en Cristo y la importancia de la fidelidad matrimonial

· 65 min

Usted encontrará reflexiones sobre la identidad como hijos de Dios y la importancia de dejar un legado de bondad. El episodio también ofrece consejos de salud y una enseñanza bíblica sobre la preservación del matrimonio.

Inicio del programa

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti y no quieres tú venir. Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal.

A través de los micrófonos de la Radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida.

Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración matinal

Amado Dios, le doy las infinitas gracias porque usted me regala este maravilloso día, porque me da vida, salud y fuerza; me guía, me bendice y llena mi existencia con su hermosa presencia. En este día, Señor, ya lo estoy viviendo llena de esperanza y de alegría, dando cada instante lo mejor de mí y haciendo mi trabajo con amor, con dedicación, compartiendo siempre con mis hermanos y siguiendo su palabra.

Gracias por escuchar nuestras oraciones. Gracias por lo maravilloso que es usted porque recibo su bendición cada momento y ruego que usted me sostenga con sus manos para que no me alcance, Señor, la prueba. Sé que usted llena mis días con su alegría porque confío que siempre su palabra tiene su fiel cumplimiento.

Gracias por mi familia, por nuestros hermanos y hermanas en Cristo que son mi familia especial, por nuestros amigos y vecinos. En esta hora, Señor, nos ponemos en sus manos pidiendo que usted esté presente en nuestras vidas para impartir siempre su bendición, porque estamos en pie y es porque usted, mi Dios, es quien nos sostiene.

Si camino firme y confiada es porque usted me sostiene, porque cuando me he caído usted me levanta y me perdona. Sabiendo, Señor, que soy imperfecta, pero su gracia me ha sostenido porque usted, mi Dios, siempre está conmigo. Reconozco que el sol sale para todos, pero la sombra del Omnipotente es solo para quien decide estar al abrigo del Altísimo.

Consagro este día delante de su presencia y le pido que usted me conduzca para que lo que haga sea de su agrado. Bendíganos, Señor, a todos en su nombre, porque declaramos que la bendición viene de usted, mi Señor. Deseando que todo lo bueno y la paz repose en nuestro país y en nuestra comuna.

Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas esperando el toque de su poder y de su misericordia que es tan grande. Siempre esperamos que usted llegue a nuestras vidas para recibir la salud y rogamos por todos los enfermos, sin excepción, para que en estos momentos usted esté tocando sus vidas y sanando todas sus enfermedades.

Gracias, Señor, por su misericordia que es nueva cada mañana, porque cubre usted nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria. Gracias, Señor, porque tengo un techo que cobija mi sueño, gracias porque tengo agua, vestuario, calzado y, muy en especial, gracias por el pan que usted pone en mi mesa.

Oro, Señor, por los matrimonios, pidiendo que usted guarde siempre la unidad de la familia. Oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones y por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado. Oro por tantos abuelos y abuelas olvidadas, por la casa de la viuda y del huérfano para que siempre haya sustento, y oro por la apertura de los presos de la cárcel.

Oro muy en especial por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de nuestra iglesia, como es nuestro amado obispo, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Oro, Señor, por las autoridades civiles de nuestro país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan.

Bendiga usted, mi Señor, la autoridad civil de nuestra comuna. Ruego, Señor, muy en especial por el alcalde, porque él tiene en sus manos con el Consejo Municipal la gestión administrativa, y ruego que usted, Señor, le guíe. Bendiga usted cada institución que existe en la comuna, muy en especial los que hacen tan noble labor con los ancianos; para ellos pedimos un buen abrigo, una buena cobija y una buena calefacción.

Señor, oramos por bomberos y carabineros, ya que estas instituciones arriesgan su vida en cada procedimiento. Le damos gracias, mi Señor, por la audiencia de este programa; esperamos que ellos y ellas sean bendecidas siempre por su Santo Espíritu. Sea usted, mi Señor, dirigiendo este programa; pedimos al Espíritu Santo que esté presente comenzando y terminando este programa.

Le doy, mi Dios Altísimo, toda nuestra alabanza, honra y gloria a través de Jesucristo, nuestro Salvador. Le damos muchas gracias, Señor, porque podemos interceder ante el trono de su gracia por las guerras que hay en el mundo y pido, Señor, que usted tenga misericordia. Oro, Padre de amor, para que usted bendiga, porque nuestra confianza es que usted pone paz en Jerusalén y por ello pedimos que Jerusalén sea bendecida con paz.

Agradecemos, Señor, este gran amor que usted tiene para nosotros, porque nos permite cada día bendecir su nombre a través de este programa. Siempre confiamos, Señor, que usted está con nosotros y que tiene el control de este programa. Le pedimos por la paz de todos los gobiernos del mundo.

Muy en especial oramos por los trabajadores de la salud, ya que ellos están en riesgo también por sus vidas; ruego, Señor, que usted los libre de todo mal y los bendiga, desde la eminencia más alta hasta el más simple trabajador. Ellos hacen una labor muy noble para la población. Bendígales con toda bendición, mi Señor; derrame de su paz y su bendición, y por favor, sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada.

Confiamos siempre que su bendición nos asiste y le damos a usted, mi Señor, muchas gracias por esta bendición de estar comenzando hoy un nuevo programa. Que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, esté bendiciendo nuestra vida para honra y gloria de su bendito y santo nombre. Amén y amén. Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida

Damos muchas gracias a nuestro Dios por estar juntos y juntas una vez más a través de estas ondas radiales de Radio Abigail. Dios nos bendice grandemente cada día a través de este programa y comenzamos con nuestro pan de vida. Lo tenemos en el libro de Efesios capítulo 4, versículo 32, y siempre la bendición está para hoy en el capítulo 5 de Efesios, versículo 1.

Efesios 5:1 — Sed pues imitadores de Dios, como hijos amados, y andad en amor.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra para nuestro pan de vida de hoy, donde nos dice que somos hijos de Dios. Una vez más podemos detenernos en este versículo de la Sagrada Escritura y podemos recordar que, en una conferencia secular, había padres desconsolados por su infertilidad y mucho que los desesperaba el futuro. Al haber atravesado ese mismo sendero, alguien los alentó diciendo: «Ustedes tienen una identidad significativa sin llegar a ser padres; sé que han sido hechos de forma maravillosa y que hay un nuevo propósito que deben descubrir más tarde».

Una dama se me acercó llorando y dice: «Gracias, sentía que no valía nada sin hijo y necesitaba escuchar que fui hecha de forma maravillosa». Le pregunté si creía en Cristo y ella respondió que hace años se alejó de Dios, pero necesitaba recuperar su relación con él. Momentos así nos recuerdan cuán profundo es el Evangelio.

Algunas identidades, como la de padre y madre, son difíciles de obtener para algunos. Otras, como la basada en una profesión, pueden perderse con el desempleo, pero a través de Cristo nos volvemos hijos amados de Dios, una identidad que nunca pueden robarnos. Entonces podemos andar en amor, una vida con propósito que supera cualquier papel o posición.

Todos los seres humanos son una obra maravillosa y los que creen en Cristo se vuelven hijos de Dios, una identidad y un propósito mayores a lo que este mundo puede dar. Por eso decimos: «Padre, solo tú das vida plena». Y hay alguien desesperado, pero ese alguien puede asegurarse de que fue hecho maravillosamente.

Sabemos que el Hijo de Dios, nuestro Salvador, es quien nos bendice todos los días, porque no podemos dejar de experimentar su palabra. A través de Jeremías capítulo 29, versículo 12, él nos dice:

Jeremías 29:12 — Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré.

Qué seguridad más grande tenemos: que si oramos, el Señor nos responde porque él oye nuestras oraciones, así nos dice el profeta Jeremías. Viene a mi recuerdo lo que un día leí del presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt. Solía saludar a la gente en larga fila en la Casa Blanca y se quejaba de que nadie prestaba atención a lo que decía.

Entonces decidió hacer un experimento. A todos los que pasaban, para darles la mano, les decía: «Esta mañana asesiné a mi abuela». Los invitados respondían con frases como: «Maravilloso», «Siga con su buen trabajo», «Dios lo bendiga». Solo al llegar al final de la fila y saludar al embajador de Bolivia, este escuchó lo que dijo y respondió perplejo: «Estoy seguro de que se lo merecía».

Te preguntas a veces si la gente te escucha o, peor aún, temes que Dios no te escuche según cómo reaccionan. Podemos decir si las personas nos escuchan, pero ¿cómo sabemos si Dios lo hace? No debemos basarnos en los sentimientos, sino ver si Dios responde nuestras oraciones.

Después de 70 años de exilio en Babilonia, Dios prometió regresar a su pueblo a Jerusalén y asegurarles un futuro. Cuando clamaron a él, los oyó. Sabían que cuando clamaran, él los iba a escuchar porque prometió hacerlo. Lo mismo se aplica hoy a nosotros. No necesitamos depender de los sentimientos ni esperar una señal; Dios prometió escuchar y siempre cumple su promesa.

Dios, le podemos decir en oración: «Dios, escúchame y ayúdame a confiar en tu promesa de escucharme». Porque cuando nos parece que Dios no nos ha escuchado, ¿por qué debemos desconfiar? Si Dios lo dijo, lo hará. No tenemos nosotros que cuestionar a Dios de ninguna manera, porque él llega a nosotros con su bondad.

Hubo un momento especial que relatan los Hechos de los Apóstoles. Hechos capítulo 9, versículo 36, nos dice que rodeaban todas las viudas llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.

Si miramos la palabra de Dios, Marta fue asistente de una escuela primaria porque durante más de 35 años, cada año ahorraba dinero para comprar abrigos, bufandas y guantes para los alumnos necesitados. Después de perder la lucha contra la leucemia, tuvimos un servicio de recordación donde la gente donó cientos de abrigos nuevos para estudiantes que ella amó y sirvió.

Muchos compartieron historias de las innumerables formas en que Marta los había alentado con palabras amables y acciones bondadosas. Sus compañeros docentes honraron esta acción; una compañera hace una campaña anual de abrigos desde hace tres años. Después de su paso por la eternidad, su legado de bondad continúa inspirando a otros a servir con generosidad a los necesitados.

En Hechos capítulo 9, Lucas comparte la historia sobre Dorcas, una mujer que siempre hacía muchas buenas obras y ayudaba mucho a la gente pobre. Cuando se enfermó y murió, la comunidad enlutada convocó al apóstol San Pedro y todas las viudas le mostraban cómo ella había vivido para servir. Fue un acto milagroso de compasión, pero Pedro la resucitó.

La noticia se difundió y muchos creyeron en el Señor, pero fue el compromiso de Dorcas de servir a otros en forma práctica lo que impactó a la comunidad y reveló el poder de la generosidad por amor. Hoy nosotros podemos acudir al Señor por ayuda y decirle: «Dios, ayúdame a dejar un legado de bondad».

¿Cómo podemos mostrar nosotros hoy el amor a alguien con palabras y acciones? Dios nos puede usar para la bondad de alguien para que ellos y ellas se acerquen a él y dejemos un legado que siga predicando cuando ya no estemos, como lo hizo Dorcas. Ella ya había muerto, estaban las pruebas de lo que ella hacía, pero Dios le devolvió la vida porque era necesario que ella siguiera haciendo el bien.

Qué grande es lo que su palabra nos dice, porque nos alienta hoy a cumplir ese ministerio que Dorcas tenía. En nuestro pan de vida encontramos algo muy especial: el poder de Dios actuó en la persona del apóstol Pedro para que él pusiese las manos sobre Dorcas muerta y ella resucitara. No fue el poder del apóstol Pedro, fue el poder de Dios que estaba en la vida del apóstol.

Esto nos da una gran lección hoy: tiene que estar el Señor viviendo en nosotros para que las obras sean hechas. Porque el Señor nos dice que lo mismo pueden hacer los que hemos creído en él. Agregó el Señor que estas señales seguirán a los que creen en mi nombre: pondrán las manos en los enfermos y los enfermos serán sanados. Gloria a Dios.

Datos y consejos de salud

Vamos adelante con el programa porque ya tenemos con nosotros nuestros datitos y consejos que nos sirven para nuestra salud. Hoy tenemos algunos hábitos que ayudan a ponernos en forma. Por ejemplo, beber agua porque hidrata y elimina las toxinas del cuerpo.

Lo más indispensable es que nunca debemos soltar el desayuno; es la comida más importante del día. No la podemos dejar porque, cuando no hemos tomado desayuno, es que después comemos abundantemente y eso tiene consecuencias, porque aumentamos nuestro peso corporal.

Es muy bueno caminar a diario, ya que ayuda a nuestro metabolismo. Debemos también ayudarnos comiendo más frutas y vegetales, porque aportan vitaminas y minerales. Y lo más indispensable es dormir bien; dormir menos de ocho horas puede llevar a que aumentemos el peso también.

Sabe que a veces padecemos de mucho dolor de cabeza, pero tenemos un remedio natural: debemos tomar agua, porque a veces nos duele la cabeza por falta de hidratación. Cuando usted sienta este problema, es bueno poner hielo en nuestras sienes, tomar una taza de café y aplicarle aceite de menta a las sienes. Dicen que es muy bueno también comer algo picante y beber té de jengibre cuando tenemos esos fuertes dolores de cabeza.

Le cuento que es increíble los beneficios que el orégano contiene debido a los antioxidantes e inflamatorios que es; lo podemos usar también para las frutas y las verduras. Antes de hincarle el diente a los alimentos, hay que asegurarse de que estén frescos y libres de pesticidas y químicos.

Debemos lavar muy bien los alimentos. Es recomendable usar bicarbonato de sodio, que es una herramienta eficaz. En una olla con agua fría, eche una cucharada de bicarbonato y espere 15 minutos. Después usted lava bien la fruta y ya tendrá una fruta libre de pesticidas.

Como recién le dábamos a conocer, si usted duerme menos de ocho horas, el funcionamiento de nuestro cerebro se ve afectado. Tener ese sueño es absolutamente esencial y nos ayudará a desempeñarnos mejor al niño en la escuela y al varón y la varona en el trabajo. El sueño ayudará a la concentración, a la creatividad y la capacidad de atención, equilibrará las hormonas y prevendrá enfermedades.

Si una noche de sueño adecuado es casi imposible, es difícil funcionar al otro día; y cuando es más de una noche, puede afectarnos mucho. Nos afecta también a nuestra piel, nuestro cabello y básicamente todo lo demás sufre.

También necesitamos a diario desintoxicarnos digitalmente. Desde el momento que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir estamos inundados de imágenes y datos: las redes sociales, las noticias, las películas de la televisión son implacables. Es cada vez más difícil desconectarnos y relajarnos al final de un largo día.

De vez en cuando, una desintoxicación digital aclarará su mente y representará que usted está favoreciendo la energía para que pueda concentrarse más tiempo y estar más enfocado. Si no dormimos lo necesario, vamos a perder las cosas, no vamos a saber dónde están.

La recomendación es apagar todo al menos un par de horas antes de dormir y no estar frente a la pantalla hasta acostarse. Esto mejorará su calidad de sueño y comenzará un ciclo positivo para el día siguiente.

Sugerencia culinaria

Ya estamos en el momento del programa de traerle la sugerencia de qué cocinamos hoy. Hoy le traemos un plato que es lo más sencillo que hay: papitas de arroz. Esta preparación nos lleva 30 minutos y la cocción otros 30 minutos. Los ingredientes son para 6 personas.

Necesitamos tres tazas de arroz cocido con sal, dos huevos, una taza de pan rallado, media taza de leche, un octavo de queso mantecoso, aceite para freír, una cucharada de manteca vegetal, una taza de salsa de tomate y 500 gramos de queso rallado.

Vamos a preparar estas papitas de arroz de la siguiente manera: en un bol vamos a batir los huevos, clara y yema todos juntos. Mezclamos con el arroz cocido. Corte el queso en pequeños trozos alargados.

Con la ayuda de las palmas de las manos, forme con el arroz una pequeña torta y coloque en el centro un trozo de queso. Cierre los bordes y dele forma de papita. Páselas por la leche y luego por pan rallado.

En un sartén caliente, ponga aceite y la cucharada de manteca. Fría las papitas de arroz por ambos lados y escúrralas en un papel absorbente. Colóquelas en una fuente para la mesa y vierta sobre ella la salsa de tomate caliente. Empolvoree con queso rallado y sirva inmediatamente, calientito.

Ilustración de Papitas de arroz

Receta del día

Papitas de arroz

  • 3 tazas de arroz cocido con sal
  • 2 huevos
  • 1 taza de pan rallado
  • 1/2 taza de leche
  • 1/8 de queso mantecoso
  • Aceite para freír
  • 1 cucharada de manteca vegetal
  • 1 taza de salsa de tomate
  • 500 gramos de queso rallado

Preparación

  1. Batir los huevos (clara y yema) en un bol.
  2. Mezclar los huevos batidos con el arroz cocido.
  3. Cortar el queso mantecoso en trozos pequeños y alargados.
  4. Formar pequeñas tortas de arroz con las palmas de las manos y colocar un trozo de queso en el centro.
  5. Cerrar los bordes y darles forma de papita.
  6. Pasar cada papita por la leche y luego por el pan rallado.
  7. Calentar aceite y la cucharada de manteca vegetal en un sartén.
  8. Freír las papitas de arroz por ambos lados.
  9. Escurrir las papitas en papel absorbente.
  10. Colocar las papitas en una fuente y verter sobre ellas la salsa de tomate caliente.
  11. Empolvorear con queso rallado y servir inmediatamente.

Cierre de bloque

Ya tenemos con nosotros el momento preciso de escuchar la voz de Dios por su palabra. Pero antes de ir al mensaje, vamos a tener un momento para escuchar una alabanza. Usted no se me vaya de la sintonía; vamos a volver en breve instante y juntos y juntas vamos a recibir la palabra de Dios y así reflexionamos ante la palabra de nuestro Dios.

Lectura de la Palabra

Abrimos nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Proverbios, capítulo 5, versículo 1. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Proverbios 5:1 — Hijo mío, presta atención a mi sabiduría, inclina tu oído a mi prudencia.

Amado Dios, le damos muchas gracias por su palabra. Oro, Señor, dándole gracias por esta oportunidad que me concede de poder tener a esta hora del programa su palabra viviendo en nuestras vidas. Queremos que usted traiga a mí la revelación de su palabra, que por el Espíritu Santo usted me dé la interpretación de ella. Use usted mis labios, pero ponga en mí la unción para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y Amén.

Enseñanza sobre el matrimonio

El título de la palabra de nuestro Dios es: enseñanza sobre el matrimonio. Queremos dirigir la palabra de Dios tomando la enseñanza que hoy encontramos en su palabra y llevarla al momento en que muchos vivimos. El libro de Proverbios habla de todo y de todos y, entre los temas, incluye el de la familia, específicamente el tema del matrimonio.

En el día de hoy, con tantos talleres y seminarios acerca de cómo tener un mejor matrimonio o de qué cosas hay que tener presente antes de contraerlo, existen multitudes de libros, consejeros, cursos, manuales de texto, retiros y charlistas que procuran sacar a flote una embarcación que se hunde todos los días y por todos lados.

Quizás el libro de Proverbios no nos lleva a hilar tan fino como lo hacen muchos expertos o textos profesionales de consejería que tratan de buscar las razones de los fracasos en un pasado remoto, echándole la culpa a una educación deficiente, a una proyección sociológica o al medio ambiente. El libro de los Proverbios es muy práctico y tiene consejos para cada uno que pueda entender y visualizar sin necesidad de mucho ingenio.

Por ejemplo, de una manera muy gráfica, el capítulo 5 describe la tentación del adulterio en términos totales y absolutamente realistas.

Proverbios 5:3-14 — Los labios de la extraña destilan miel y su lengua es más suave que el aceite, pero al final es amarga como el ajenjo, aguda como espada de dos filos. Sus pies descienden a la muerte, sus pasos solo logran el Seol; no considera la senda de la vida, un sendero son inagotables y no lo sabe. Ahora, hijos míos, escuchadme y no os apartéis de las palabras de mi boca. Aleja de ella tu camino, no te acerques a la puerta de su casa, no sea que des el vigor a otro y tu saño al cruel; no sea que se sacien los extraños de tus bienes y tu esfuerzo vaya a la casa del extranjero. Y al final lamente cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido y diga: «Cómo he aborrecido la instrucción y mi corazón ha despreciado la corrección; no he escuchado la voz de los maestros ni he inclinado mi oído a mis instrucciones». He estado a punto de completa ruina en medio de la asamblea de la congregación.

Cuando leemos este texto, no parece como si se estuviera describiendo una situación similar a la que encontramos en las películas, en las telenovelas y en general en una sociedad como la de hoy, que acepta tal actitud y tal conducta como algo normal.

De acuerdo a las encuestas, un gran porcentaje de los hombres casados son infieles a sus esposas, y el número de mujeres que violan el séptimo mandamiento ha aumentado de manera rápida y consistente. Se trata de buscar culpables ante la miseria de nuestra institución del matrimonio.

Se culpa al estilo moderno de vida que hace que las personas convivan más tiempo en su lugar de trabajo con miembros del sexo opuesto que en su casa con sus propios cónyuges; a los viajes de trabajo, estudio o capacitación que proveen la oportunidad y la privacidad para que las parejas se deslicen en lo que se ha descrito como aventuras sentimentales.

También se le echa la culpa a todos los medios de comunicación, los cuales, a través de sus programas de entretenimiento, minimizan el adulterio y hasta lo presentan como un medio de escape necesario ante las presiones de la vida. Sin embargo, nada de esto habla de la tragedia que significa esta violación a los votos matrimoniales, que se traduce en separaciones, divorcios y vergüenza para los hijos.

Estas cosas tenemos que parecer a los oídos de muchos como anticuadas, o como si fuéramos predicadores apocalípticos tratando de condenar a las personas a un fuego eterno. Si así te parecemos hoy día, queremos decirte que es una lástima que lo interpretes de esta manera, pero nuestra lástima no va a remediar la situación por la que te estás deslizando.

Conozco un matrimonio de los llamados liberales que comparte todo entre los cónyuges y les gusta hablar de sus fantasías, creyendo que ser abiertos los exime de culpa si alguna de estas fantasías se convierte en realidad. No he tenido noticias últimamente de ellos, pero no es de extrañar que hubieran terminado en divorcio, porque existen elementos morales y psicológicos que hacen que un matrimonio quiera exclusividad y privacidad.

La idea del matrimonio es una relación de dos y solo dos personas del sexo opuesto; cualquier interferencia significa un descalabro, que modernamente traducimos como divorcio. Haría muy bien estar atento al mensaje de los Proverbios, porque presentan los valores que Dios mira como importantes.

Mientras Dios, el creador de todo, no elimine los diez mandamientos, estos siguen vigentes y demandan el pago de consecuencias por acciones indebidas. A pesar de la glorificación del sexo, observamos que quienes viven en el mundo de fantasía de los medios de comunicación terminan hastiados de tantas aventuras.

Para que exista el hombre completo debe haber un entendimiento integral de su papel en esta creación; la vida sexual es sólo una parte de ese cuadro. Cuando se exagera ese aspecto, se llega a los extremos que observamos hoy. Toda la Biblia defiende la institución de la familia, ya que sin ella no existe comunidad, nación o sociedad.

El adulterio no es solo una aventura entre dos personas, involucra a muchas otras y la sociedad toda se resiente. El libro de los Proverbios exhorta a las personas a adquirir sabiduría, y para ello se requiere de una relación personal con Dios a través de la obra de la salvación de Jesucristo.

Hoy te invito de una forma muy fraterna y sincera a rendir tu vida a Dios y a dejar a un lado las justificaciones y fantasías que son la antesala de esos deslizamientos peligrosos. Te invito a pedir perdón a Dios para que él pueda renovar tu vida y refrenar tu mente. La manera de acercarte a la divinidad es con tus propias palabras; con Dios no es necesario tratar de impresionar con discursos.

Oración final y peticiones

Amado Dios, le damos muchas gracias por esta enseñanza que hemos recibido hoy y porque usted nos ha exhortado en lo que debemos y no debemos hacer. Le damos gracias porque desde los primeros tiempos usted bendijo el santo estado del matrimonio. Hoy usted se levanta para hablarnos de volver a lo primero, que es encontrarnos realmente como lo que somos delante de su presencia y empezar por pedir perdón.

Le pedimos la ayuda, Señor, para poder obrar conforme al consejo de su palabra, que siempre nos dará la salida a nuestro problema. Oramos por los enfermos; le pedimos que a esta hora del programa usted los toque y cubra toda necesidad de los que están escuchando. La sanidad del Señor la vanán recibir los que creen, porque para el que cree todo es posible. En el nombre de Jesús, oramos para que todo espíritu de enfermedad salga vencido ahora mismo.

Clamamos por nuestro pastor Jesús Florindo Márquez por sanidad; por nuestro hermano José Silva por sanidad; oramos por nuestro hermano José David Videla pidiendo para él un milagro; oramos por nuestra hermana Teresita Flores por sanidad de sus pastores, de su vecina y de su hija. Oramos por la petición de nuestra hermana Laura Cenjo; oramos por mi hermana Nora Cenjo por sanidad; oramos por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista; oramos por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; oramos por mi hermana Elena Reyes por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por su nieto por liberación; por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por mi hermano Rodrigo Romero Asenjo por liberación; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia; oramos por Claudia Sirva por liberación; por René Fuente Oliva por problemas del matrimonio y la familia; oramos por mi hermana Isabel Allende por sanidad; por el maestro Juan Vallalao por sanidad; por la señora Yolanda por sanidad; por la niña Isidora Nahir, que necesita su ayuda; oramos por la hermana Sonia Bustamante por sanidad; por mi hermana María Ibacache por sanidad.

Saludos y Cumpleaños

Quisiéramos en este día tan especial saludar a mi querida hermana María Ibacache, que hoy cumple un año más de vida. Le deseamos las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios y que esté siendo agasajada por su familia.

Oramos también pidiendo al Señor que bendiga a nuestro hermano Juan Carlos, quien también cumple un año más de vida. Le saludamos deseándole bendiciones del Señor y que su familia lo esté agasajando con ricas atenciones. Que pasen un feliz cumpleaños.

Ya estamos llegando al término de este programa. Agradecemos a usted por haber estado en sintonía y por habernos preferido. Mañana, Dios mediante, volvemos a encontrarnos nuevamente a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.