La Voz Pentecostal

El principio de la sabiduría

· 66 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia del temor a Dios como base fundamental para alcanzar la verdadera sabiduría en la vida. Usted encontrará también una serie de consejos prácticos para el hogar y la salud, además de una receta culinaria.

Bienvenida y Oración Inicial

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti y no quieres tú venir. Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail. Dirige el programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.

Señor mío y Dios mío, en este día le doy muchas gracias porque usted me permitió hoy vivir un día más. Gracias porque miro su creación y me acerco con reverencia y gratitud; le doy gracias por lo que mis ojos pueden ver, porque todo lo hicieron sus manos. Gracias, mi Señor, por esta creación, porque toda ella me habla que usted vive y es real. Le doy gracias por todo lo que mis ojos ven, porque esto no ha sido obra de la casualidad, lo hicieron sus manos.

Gracias porque a la voz de su palabra, Señor, se hizo lo que mis ojos ven y lo que no alcanzan a ver. Vengo ante su presencia con esta esperanza, porque usted nos tributa su benevolencia. En este amanecer glorioso que usted nos ha permitido haber despertado, mi corazón está lleno de gratitud porque usted ha velado de mi amada familia.

Sin duda que hemos tenido una velada que ya quedó atrás, pero sigue su generosidad como un río incesante que está fluyendo en mi vida, guiando siempre mis pasos por senda de bondad y oportunidades para cultivar la nobleza de nuestro ser. Encomiendo en sus manos, Señor, este programa y deseo con todo mi corazón que el Espíritu Santo esté aquí ahora para que nos dirija y nos guíe.

Pido siempre, Señor, que usted imparta en mí esta bendición tan grande, que a través de su aliento sea mi constante compañía. Sé que hoy día hay una labor importante, pero en cada esfuerzo y en cada compromiso me encomiendo a través de esta oración, sabiendo que usted está aquí y que escucha nuestro clamor.

En este comienzo de semana le doy muchas gracias por este hermoso regalo de vida, porque usted me dio la oportunidad de dormir bajo un techo que cobijó mi sueño. Le doy gracias por mi familia, porque usted me calza, me viste, me da agua y pone todos los días pan en mi mesa. Gracias, Señor, porque tengo siempre lo que necesito; incluso usted nos da en abundancia. Es tan sublime y esperanzador el vivir cada día con la alegría de ser su hija.

Peticiones de Oración

Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que hay muchos de sus hijos e hijas enfermas; muchos están luchando en una sala de hospital, muchos en una clínica y muchos también desde sus casas. Oro para que su mano de poder sea sobre ellos y usted los sane. Tóqueles usted con su poder sanador, porque usted nos restaura y nos sana de toda enfermedad existente. Denos, Señor, su fortaleza para que nuestra fe aumente.

Oro intercediendo, Señor, en favor de la familia. Oro por los matrimonios, muy en especial por los matrimonios jóvenes; oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones y oro por los niños para que usted les dé su protección y su cuidado. Oro por tantos abuelos y abuelas olvidados, para que siempre haya sustento en la casa de la viuda y del huérfano, y oro por la apertura de los presos de la cárcel.

Señor, oro pidiendo que usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada, y solo usted, mi Señor, puede sanarla. Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena, y oro por el honorable directorio. Ruego con todo mi corazón que usted, mi Dios, les dé una clara dirección para que sigan administrando y desarrollando la labor que usted les ha encomendado.

Oro por las autoridades civiles de nuestro país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro, Señor, por una especial bendición para la audiencia de este programa. Pido que usted esté poniendo su mano en nuestros hermanos de la tercera y cuarta región, que han tenido problemas por las inclemencias del tiempo. Nos unimos en oración por ellos, pidiendo que su bendición les asista y que usted tome a las autoridades para que puedan ir en ayuda de los que han perdido todo.

Usted siempre nos permite descansar en el poder de su fuerza y yo le ruego que nos sostenga con su diestra victoriosa contra toda adversidad. Oramos, Señor, para que haya un cese de la guerra; oro por la paz de Jerusalén. Oro por los trabajadores de la salud, para que ningún mal ni contaminación llegue a sus cuerpos por la noble labor que ellos tienen. Bendígales a cada uno de ellos y ponga su protección desde la eminencia más alta hasta el más simple trabajador.

Señor, oramos por los que están en situación de calle. Hemos tenido un mes muy riguroso por la inclemencia del tiempo y oro por ellos para que su protección y su cuidado sea con ellos, porque usted nos manda a pedir por ellos, que son los más necesitados.

Señor amado, gracias por lo que usted nos permite vivir gracias a su amor que es tan grande, porque usted envió a nuestro Señor y Salvador Jesucristo a este mundo y él vino a morir por nuestros pecados. Gracias por amar tanto a esta humanidad y gracias porque él vive y está bien. Gracias, Dios Altísimo, por este amor manifestado sobre esta humanidad; en esto está reflejado cuánto usted ama su creación.

Le doy gracias por su creación y por la revelación, porque la creación se revela ante nuestros ojos y no podemos dejar de agradecerle por tanto amor que usted nos ha dado. Gracias, Padre, porque podemos confiar y vivir con la confianza de que usted está al cuidado de sus hijos. No puedo hacer otra cosa que darle a usted toda la honra, toda la gloria y la alabanza a través de Jesucristo, nuestro Salvador. Reciba, Señor, nuestra alabanza. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida: La Victoria de Dios

Damos muchas gracias a nuestro Dios Altísimo Señor por darnos nuevamente la bendición de estar a través de este programa y de estas ondas radiales de Radio Abigail llegando a su hogar. Esperamos que este programa sea de bendición para su vida, porque tenemos nuestro pan de vida, nuestro pan diario, que siempre llega a esta hora para que nosotros podamos recibir su bendición, porque en su palabra está la bendición para este día.

Nuestro pan de vida lo tenemos en el libro de Proverbios capítulo 21 versículo 31 y leo nuestro pan de vida en el nombre del Señor:

Proverbios 21:31 — El caballo se alista para el día de la batalla, mas el Señor es el que da la victoria.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida, porque a través de este proverbio nos dice que Él peleará por ti y por mí. Nos habla del caballo que se alista para la batalla; siempre estos animales sufren heridas. Hubo un amador de estos animales que se llamaba Buttercup, uno de los 112 que llevaron a los soldados durante la afamada carga de la brigada de la guerra ligera. El animal mostró tal valentía que su comandante, el teniente coronel, decidió que merecía una medalla, tal como sus hombres, aunque su acción contra las fuerzas enemigas fracasó.

El valor de la caballería, al igual que el de sus caballos, se celebraba hasta hoy como uno de los momentos más grandiosos del ejército británico. Sin embargo, el enfrentamiento revela la sabiduría de un antiguo proverbio bíblico: que el caballo se alista para el día de la batalla, mas el Señor es el que da la victoria. La Escritura afirma que el Señor nuestro Dios va con nosotros para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros, aun contra el aguijón de la muerte.

El apóstol San Pablo escribió a la iglesia de Corinto: “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Nuestra tarea es prepararnos para las pruebas difíciles de la vida, como lo hace todo ser humano: estudiar, trabajar y orar; capacitarnos para las labores, conseguir herramientas y fortalecernos para conquistar una montaña. Una vez preparados, somos más que vencedores por el poderoso amor de Cristo.

Cuando él pelea por ti y por mí, tenemos que pedirle al Señor que nos dé la victoria, porque donde nosotros tenemos victoria es en las pruebas. Tenemos que decirle: “Padre, dame la victoria en las pruebas”, porque en la batalla está el desafío. Pero tenemos que prepararnos ahora para que las pruebas de la vida no nos sorprendan, porque confiamos en lo que Dios nos dice por su palabra.

Si nos detenemos en el libro de Génesis capítulo 28, vamos a ver que Dios está allí. Como lo dijo el caudillo de Israel: “Si fuese Dios conmigo y me guardare, el Señor será mi Dios”. Gloria a Dios.

Les cuento que una mujer llamada Audrey le llevó a su padre anciano un saco forrado con lana, pero él murió antes de poder usarlo. Entonces ella puso una nota de aliento de 20 dólares en el bolsillo y lo donó a una organización de caridad. A unos 150 kilómetros, incapaz de soportar más los problemas familiares, Kelly, de 19 años, se fue de su casa sin llevar un abrigo. El único lugar al que sabía que podía ir era la casa de su abuela, quien oraba por ella.

Horas más tarde, Kelly bajó de un autobús para refugiarse en los brazos de su abuela, protegiéndola del invierno. Su abuela le dijo: “Tenemos que conseguir un abrigo en la tienda de la misión”. Kelly se probó el saco y, al meter la mano en los bolsillos, encontró la nota de Audrey de los 20 dólares.

A Jacob le pasó algo similar; huyó de una familia disfuncional y, cuando se detuvo por la noche, Dios se le reveló en un sueño y le dijo: “Aquí yo estoy contigo y te guardaré por donde quiera que fuere”. Jacob juró que si fuese Dios con él y le diera pan para comer y vestido para vestir, el Señor sería su Dios. Jacob edificó un altar rudimentario y llamó el lugar Casa de Dios.

Kelly lleva la nota de Audrey y el billete a todas partes, ya que le recuerda que donde quiera que huyamos, Dios está allí. Es tan solo pedirle la ayuda al Señor: “Padre, ayúdame a acudir primero a ti”. Con este pan de vida, Dios nos recuerda a muchos que, cuando tuvimos que huir —ya sea literal o metafóricamente—, allí donde Dios nos lleva está su presencia.

Dios nos bendice con este tema porque nos ayuda a crecer espiritualmente. Podemos confiar en que nunca estamos solos ni solas, porque la promesa del Señor permanece en pie: Él estará con nosotros hasta el fin del mundo. La gloria y la honra es para nuestro Dios, quien nos alienta a confiar en que Él va con nosotros como poderoso gigante, abriéndonos caminos y sacando todos los obstáculos de nuestro camino.

Consejos y Tips para el Hogar

Continuando con el programa, tenemos este espacio donde podemos entregarle algunos datitos y consejos que usted puede poner en práctica. Por ejemplo, una manera de limpiar la plancha. Esto es muy necesario porque las telas de hoy día tienen mucho acrílico y, al planchar con la plancha muy caliente, se produce algo que se pega y después, en vez de planchar, ensuciamos la ropa.

Para limpiar la base de la plancha puede usar vinagre y bicarbonato. Mezcle una parte de vinagre con dos partes de agua en un recipiente y aplique la mezcla sobre la base de la plancha, cubriendo totalmente la superficie manchada. Deje que actúe durante 15 minutos. Después, empolvoree bicarbonato de sodio sobre la base y, con un paño húmedo, frote suavemente para eliminar la suciedad. Enjuague con agua limpia y seque con un paño para que no quede humedad al enchufarla nuevamente.

Para restaurar muebles de madera, basta con poner en un pote un poco de vinagre, un chorrito de aceite de bebé, una taza desinfectante y una cucharadita de sal. Usted lo tapa, lo remueve y lo usa para restaurar muebles, puertas o muebles de madera vieja. A veces tenemos muebles que vienen de la familia, que pasaron de la abuela a la mamá y luego a nuestra casa, y los apreciamos mucho; con esta solución puede restaurarlos.

Si usted se levanta por la mañana con los ojos muy hinchados porque no ha descansado bien, puede usar una cuchara fría y colocarla bajo los ojos. Esto reducirá la hinchazón y le dejará una apariencia más descansada y revitalizada. También le doy el truco de agregar una pizca de bicarbonato al agua; esto puede ayudar a equilibrar el pH y aliviar molestias digestivas leves.

Para las personas que trabajan sentadas en una oficina y sienten tensión por la postura, es muy bueno girar los hombros hacia atrás diez veces; esto ayuda a que no se acumule la tensión. Recuerde mejorar la postura: siéntese completamente en la silla, no en la punta, para evitar que la tensión se apodere de sus hombros.

Inhalar aceites esenciales cítricos puede darle energía, aumentar el estado de alerta y mejorar el ánimo rápidamente. También debemos evitar cepillarnos los dientes justo después de consumir bebidas ácidas para proteger el esmalte y mantener los dientes más sanos.

Le aconsejamos que, cuando haya sol, se siente frente a él con los ojos cerrados durante tres minutos; esto ayuda a regular el reloj biológico y aumenta la energía. Cuando esté muy ansioso o ansiosa, dé suaves golpecitos en el pecho; esto estimula la relajación y reduce la ansiedad de forma natural.

Otra postura recomendada es colocar las piernas en la pared después de trabajar todo el día. Esto mejora la circulación y relaja los músculos. No sirve de nada mirar cómo otro hace gimnasia; tenemos que hacernos nosotros. Finalmente, le aconsejamos que respire profundamente por la fosa nasal izquierda para activar el sistema parasimpático y promover la calma.

Beneficios del jengibre

Los puede usar porque tan solo con que usted beba té de jengibre después de una comida pesada…

Consejos de salud y bienestar

Le va a ayudar a la digestión y va a reducir la hinchazón.

También le contamos que usted puede cambiar de mano al realizar tareas; esto estimula nuevas conexiones neuronales y mantiene el cerebro activo.

El cuidado mutuo

El que te cuida de verdad, jamás vuelve atrás. Es la importancia del que te cuida, de mi sangre, el que yo mismo cuido.

Sugerencia culinaria: Molde de arcachofa y albergita

La sugerencia de hoy, para usted que por primera vez está en la sintonía del programa, es una recetita que le sugerimos a la dueña de casa a esta hora. Hoy día le traemos el molde de arcachofa y albergita. Esta preparación lleva 50 minutos de cocción y los ingredientes son para 6 personas.

Necesitamos una y media taza de arroz, tres tazas de agua, un diente de ajo, cuatro arcachofas o fondos (puede ser en conserva si no tiene fresca), un kilo y medio de albergita de granada, media taza de aceite y sal.

Para preparar este molde, vamos a lavar bien las arcachofas, quitarles las hojas duras y el recorte del tallo si es necesario. En una cacerola grande, cueza las arcachofas en 4 tazas de agua con sal; deje hervir durante 25 minutos hasta que queden tiernas y escúrralas en un colador.

Cueza las albergitas en una cacerola con una y media taza de agua con sal durante 20 minutos. Cuele el caldo, verifique la sal y resérvelo en una cacerola. Retire los fondos de las arcachofas, pártalos por la mitad y quite la comida de las hojas con la ayuda de una cuchara.

Caliente el aceite en una cacerola de base extendida, dore el ajo y agregue las albergitas, los fondos de arcachofa, su comida y sazone. Incorpore el arroz, mezcle cuidadosamente y fría durante cinco minutos.

Caliente el caldo de las alberjas y viértalo sobre el arroz, complementando con dos tazas de agua hirviendo. Deje cocer a olla destapada a fuego fuerte durante un minuto; luego reduzca el fuego y deje cocer durante 15 minutos, siempre con la olla destapada. Retire y sirva caliente; usted lo puede servir amoldado porque se le va a amoldar.

No olvide que si quiere recalentar el arroz sin que se reseque, debe ponerlo en un colador de aluminio o de acero inoxidable sobre una olla con agua hirviendo; se mantiene perfectamente como recién hecho. Ojalá le sirva este datito.

Siempre hay consejitos. Por ejemplo, un paquete de arroz en la despensa puede resolver muchos problemas; unas veces solo, otras utilizándolo como algún complemento que le hará aumentar cualquier guiso. El arroz blanco es de larga conservación, aunque se recomienda guardarlo en un lugar fresco y seco. Como usted ve, arroz a toda hora.

Ilustración de Molde de arcachofa y albergita

Receta del día

Molde de arcachofa y albergita

  • 1 y 1/2 taza de arroz
  • 3 tazas de agua
  • 1 diente de ajo
  • 4 arcachofas o fondos (frescas o en conserva)
  • 1 y 1/2 kilo de albergita de granada
  • 1/2 taza de aceite
  • Sal

Preparación

  1. Lave bien las arcachofas, quite las hojas duras y recorte el tallo si es necesario.
  2. Cueza las arcachofas en una cacerola grande con 4 tazas de agua con sal durante 25 minutos hasta que estén tiernas y escúrralas.
  3. Cueza las albergitas en una cacerola con 1 y 1/2 taza de agua con sal durante 20 minutos, cuele el caldo y resérvelo.
  4. Retire los fondos de las arcachofas, pártalos por la mitad y extraiga la comida de las hojas con una cuchara.
  5. Caliente el aceite en una cacerola de base extendida, dore el ajo y agregue las albergitas, los fondos de arcachofa y su comida; sazone.
  6. Incorpore el arroz, mezcle cuidadosamente y fría durante cinco minutos.
  7. Vierta el caldo de las albergitas sobre el arroz y complemente con dos tazas de agua hirviendo.
  8. Cocine a olla destapada a fuego fuerte durante un minuto.
  9. Reduzca el fuego y deje cocer durante 15 minutos con la olla destapada.
  10. Retire y sirva caliente, preferiblemente amoldado.

El principio de la sabiduría

Ya estamos en el momento del programa de escuchar la voz de Dios por su palabra. Vamos a abrir nuestras Biblias en el libro de Proverbios, capítulo 1, versículo 7. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Proverbios 1:7 — El temor del Señor es el principio de la sabiduría. Los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.

Amado Dios, tenemos con nosotros la bendición de tener su palabra leída. Para mí es un privilegio, Señor, que a esta hora del día, a través de este programa, nos permita detenernos en su palabra, donde siempre encontramos el consejo sabio y oportuno.

Hoy no es la excepción porque usted nos hablará al corazón. Amado Dios, use usted mis labios, traiga a mí la revelación divina de su palabra y derrame sobre mí una bendición especial para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén.

Tenemos con nosotros la palabra de Dios bajo el título: El principio de la sabiduría. Siempre la gente de nuestro tiempo es capaz de ir a cualquier parte y pagar cualquier suma de dinero por aquella receta que le permita vivir más y mejor y, de paso, solucionarle esos problemas que le persiguen.

Existen religiones y guías espirituales que dicen que pueden llevar a las personas esa palabra de esperanza que necesitan. Debiéramos afirmar que esta actitud de buscar ayuda en lo desconocido ha sido la actitud de todas las épocas a lo largo de la historia. Pareciera que somos capaces de creerle a cualquiera que nos diga que tiene una solución.

Sin embargo, existe un libro que se ocupa de los problemas económicos en que el hombre se mete y además le da una solución. El libro de Proverbios no solo se interesa en plantear soluciones a las vicisitudes humanas, sino que también habla con autoridad de cómo el Creador ha diseñado su creación y del papel que debe jugar el creyente en Dios en ese plan.

El libro de Proverbios para la vida, como nosotros lo podemos titular, nos entrega exhortaciones, advertencias y ejemplos que nos hacen ver más claro el camino que hemos de transitar en esta escuela que se llama vida, de la cual uno nunca se gradúa.

Si nos proponemos a cualquier persona la posibilidad de que sea un sabio, pensamos que serían muy pocos los que se negaran a pensar seriamente en tal posibilidad. Pero debemos entender que sabiduría no es igual que conocimiento académico, intelectual o incluso experiencia.

Una persona puede tener una completa formación profesional en su área y, sin embargo, carecer de sabiduría. O un hombre o una mujer pueden llegar a una edad muy avanzada y comprobar con sus vidas que, a pesar de toda la experiencia adquirida, nunca han llegado a ser sabios.

No debemos confundir los términos, especialmente hoy, cuando pareciera que todos hablamos un lenguaje genérico. El libro de Proverbios habla en forma específica de la actitud de las personas y las identifica como sabia, tonta, falta de cordura, impía o irreverente.

El primer capítulo de este libro dice en forma enfática que el principio de la sabiduría es el temor del Señor. Agrega que los necios, los que no son sabios, desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Pensamos en nuestra generación, que sabe más de insensata que de sabia. A pesar de todo el avance en todas las áreas del saber humano, los hombres y mujeres de hoy, y en forma especial los jóvenes, parecieran correr una loca carrera para lograr sus metas, despreciando todo lo que tiene que ver con un conocimiento que va más allá de un mero saber intelectual.

Cuando Proverbios dice que el principio de la sabiduría es el temor de Jehová, se refiere en primer lugar a los creyentes en Dios, ya que son los únicos que pueden ser sabios. Ellos han aprendido que su relación con Dios no es un ejercicio intelectual, sino que proviene de la revelación que el Creador le ha dejado a la humanidad.

La sabiduría es entonces una actitud ante Dios y ante la vida; no es un mero conocimiento de Él, sino entender quién es Él y, por lo tanto, respetarle y temerle.

Estos conceptos no son los populares en nuestros tiempos. Con las modernas escuelas para padres, se enfatiza un enfoque donde los padres son amigos de sus hijos. Los hijos se crían ahora en un ambiente donde se tutea al padre y a la madre, no solo en el lenguaje sino también en la actitud.

El respeto se ha perdido y los hijos ya no tienen a quién mirar como modelo de autoridad en la familia. Por culpa de la moderna psicología que quiere que solo seamos amigos de nuestros hijos, hemos perdido la autoridad ante ellos, que es precisamente lo que más necesitan.

Los hombres y mujeres de hoy han trasladado esa misma actitud a la iglesia. Se habla de Jesucristo como el amigo, pero se olvida que Él es el Redentor del hombre. Se habla del Espíritu Santo como una especie de producto diseñado para hacer sentir emociones, olvidando que es una persona real que aplica la obra de la salvación.

De Dios Padre, Creador de todo, la gente tiene la vaga idea de que es un anciano bonachón que perdona todos los defectos y pecados simplemente porque es así. No existe sabiduría en esa actitud respecto a la relación con Dios.

Tampoco existe sabiduría en cuanto a cómo debería ser nuestra relación con el resto de los seres humanos, ni en el conocimiento que debemos tener de nosotros mismos como seres limitados e imperfectos que carecemos de justicia personal para presentarnos delante de Dios.

Debemos mejorar nuestra autoestimación y rescatar las cosas que son buenas y nobles. Nos hemos puesto un velo sobre los ojos y no queremos ver la realidad de nuestras acciones que están manchadas por el pecado.

Aunque el libro de Proverbios pertenece a una era que ya pasó, queda el núcleo importante de los principios morales basados en el temor del Señor. El libro contrasta lo bueno con lo malo, lo justo con lo impío, y lo sabio con lo necio.

Este libro habla con claridad acerca de la realidad de nuestra existencia y nuestras limitaciones. El tema no sería muy popular en los cursillos o retiros donde se hablan temas dulzones que agradan a las multitudes pero las dejan vacías.

Nosotros no pretendemos ser populares ni ganarnos el aplauso de nadie. No hemos sido llamados a este programa para ser populares, sino para ser veraces, respetar la integridad de la Biblia y predicar sin cortapisas.

No los invito hoy a que se propongan ser sabios, sino que los animo a reconocer con humildad sus limitaciones e imperfecciones delante de Dios. Quizás Él quiera concederles la gracia del perdón. Solo a partir de ahí se comprende que la sabiduría es una consecuencia del temor que todas las criaturas deben tener delante del Creador.

El libro de Proverbios identifica la sabiduría como un don y como la característica de quienes han reconocido su situación, han pedido perdón a Dios y han conocido a Jesucristo como el Salvador del mundo.

Jesús de Nazaret encarna la sabiduría llevada a la perfección. Vivimos en un universo moral con leyes que todo lo regulan; Él no anuló dicha ley, sino que la cumplió en todo su sentido. Cuando usted reconozca que ha violado esas leyes y que es reo de pena, se encontrará en condiciones de darse cuenta del estado de miseria espiritual en que se encuentra.

Pareciera que la corriente de esta marcha va conforme a la filosofía de los necios. El evangelio lo pone de manera clara: ancha es la puerta y espacioso es el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Pero angosto es el camino que lleva a la vida y pocos son los que la hallan.

Jesucristo, la sabiduría encarnada, dice que Él es la puerta que conduce a la vida. La sabiduría para nosotros es entrar a través de Él a la vida y vivir la experiencia de la nueva vida que Él ofrece a los que le siguen. Gloria a Dios.

Oración y peticiones de sanidad

Amado Dios, gracias por oír su palabra, porque ella es la fuente de bendición. Usted ha definido muy claro que el temor del Señor es el principio de la sabiduría y que los necios desprecian la sabiduría y la instrucción. Gracias, Padre de amor, por esta exhortación; ayúdenos Señor para vivir la vida que a usted le agrada y ser hallados dignos de recibir esta sabiduría que viene del cielo.

Usted es el mismo, no cambia de parecer; es paciente y compasivo con nosotros porque no quiere que perdamos el tiempo, sino que nos enseña a andar en sabiduría. Gracias Señor porque usted nos habla al entendimiento.

Oramos a esta hora dándole gracias, pero necesitamos que usted se glorifique en sanidad divina. Ponga su mano sobre los enfermos que están en la audiencia del programa; tóqueles con su mano de poder porque por fe andamos, no por vista. Usted dijo que podíamos poner la mano sobre los enfermos y sanarían; ahora por fe estamos clamando por ello.

Clamamos también por esta lista. Rogamos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el monte, por sanidad, pidiendo que su voluntad sea hecha. Oramos por nuestro hermano José Silva por sanidad; por nuestro hermano José David Videla, pidiendo un milagro que lo ponga de pie; por nuestra hermana Teresita Flores por sanidad, y también por sus pastores, su vecina y su hija.

Pedimos por la petición de nuestra hermana Laura Senjo; por mi hermana Nora Senjo por sanidad; por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista; por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; por mi hermana Elena Reyes por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por su nieto por liberación.

Oramos por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por Rodrigo Romero Asenjo por liberación; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia.

Oramos por Claudia Silva por liberación; por René Fuente Oliva por problemas en el matrimonio y la familia; por nuestra hermana Isabel Allende por sanidad; por el maestro Juan Vallalao por sanidad; por la señora Yolanda por sanidad; por mi hermana María Ivacache por sanidad; por la niña Isidora Nahir para que usted sea con ella; y por la hermana Sonia Bustamante por sanidad.

Señor, yo sé que usted los conoce a ellos y conoce también al enfermo que está en la audiencia. Oro para que hoy día usted se glorifique en ellos en sanidad divina. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Dios nos ha bendecido hoy por su palabra. Le damos muchas gracias a usted por haber estado en la sintonía de este programa. Nos despedimos por hoy, pero mañana, Dios mediante, volvemos a encontrarnos nuevamente a la misma hora. Mientras tanto, Dios le bendiga.