La Voz Pentecostal

La búsqueda de la verdadera felicidad y la intercesión

· 61 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la plenitud espiritual que ofrece el reino de Dios y la importancia de la oración intercesora. Usted encontrará también consejos de salud natural y una receta tradicional de cocina.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos y bienvenidas nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail. Dirige el programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Matinal

Le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios. Amado Dios, le damos muchas gracias por este día, porque ya en este día que amaneció Usted iluminó este mundo. Me acerco con reverencia y gratitud ante su divina presencia; mi voz se llena en oración cargada de todas mis esperanzas y rindo tributo a su benevolencia.

Gracias porque mi corazón rebosa de gratitud porque, apenas abrimos nuestros ojos, Señor, Usted está aquí. Usted nos ha cuidado; en la velada que quedó atrás, Usted veló nuestros sueños. Le doy muchas gracias por mi amada familia y porque recibo su generosidad, que es como un río que fluye incesantemente en nuestras vidas.

Usted guía nuestros pasos por sendas de bondad y de oportunidad. Encomiendo en sus manos mis deseos de que su presencia bendita esté en medio nuestro a través de su Espíritu Santo, porque es su poder magnífico que nos moldea por su sabiduría y justicia. Ruego, Padre de amor, que su aliento sea mi constante compañía en cada labor, en cada esfuerzo y en cada compromiso.

Encomiendo mi clamor ante su presencia, mi Padre de amor, agradeciendo la oportunidad que usted me da de interceder por los enfermos. Porque a esta hora sé que hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas. Oro, Señor, para que haya un toque de su poder sanador; que usted sane a los enfermos, levante al caído y dele fuerza al débil.

Señor, oro por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio aun cuando el hombre guardaba su inocencia. Oramos pidiendo por los presos, que están esclavos de muchas adicciones, sean jóvenes o no tan jóvenes; ruego por ellos para que usted los libere.

Oro por los niños para que usted les dé su protección y su cuidado, y oro por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro para que haya sustento en la casa de la viuda y del huérfano. Oro por la apertura de los presos de la cárcel y por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena.

Oro juntamente con mi obispo por el honorable directorio de nuestra iglesia. Deseo, Padre de amor, que usted le dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado. Ellos tienen una vida personal, familiar y muy en especial la eclesiástica, además de una iglesia que administrar, porque nuestras pastoras, pastores y obispos están al frente de una congregación. Oro para que usted, mi Señor, les dé su bendición administrativa en cada asunto.

Oro, Señor, por las autoridades civiles de mi país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Clamo por las autoridades civiles de nuestra comuna; oramos porque ellos tienen una gran responsabilidad administrativa, para que usted los use en favor del necesitado y de los problemas que tiene nuestra comuna.

Bendiga, mi Señor, toda institución como son los asilos donde están protegidos los ancianos. Oro para que en estos días de invierno no falte la calefacción y una cobija para capear el frío. Oro, Señor, por bomberos y carabineros, instituciones que arriesgan su vida en cada procedimiento.

Señor, oramos para que haya un cese de la guerra y por la paz de Jerusalén. Oramos por los trabajadores de la salud, que están en constante peligro por tantas enfermedades infecciosas; líbrelos de todo mal y de todo peligro, desde la más alta eminencia como el más simple trabajador.

Bendiga, mi Señor, la audiencia de este programa. Oramos unidos con fe para que usted bendiga y tome el control de nuestros hermanos que están viviendo tiempos difíciles por los problemas del tiempo. Oramos para que las autoridades puedan tomar cartas en este asunto tan importante que están viviendo no tan solo nuestros hermanos en la fe, sino mucha gente y pobladores, muy en especial en la tercera y cuarta región.

Oramos para que usted, Señor, esté obrando misericordia en cada hogar, muy en especial los que todavía buscan a sus seres que están extraviados o perdidos. También oramos por Venezuela, que ha seguido recibiendo muchas réplicas constantemente después del terremoto sufrido. Oramos por ellos y por toda esta humanidad.

Oramos por los gobiernos del mundo para que puedan estar alerta, ya que están posibilitados de asistir en tiempo de tragedia. Oramos para que usted vuelva el corazón de ellos a los que hoy día están sufriendo. Le damos a usted, mi Dios Altísimo, toda la honra, la gloria y la alabanza a través de Jesucristo nuestro Salvador, confiando siempre en la presencia del Espíritu Santo que esté aquí ahora para comenzar y para terminar este programa.

Su presencia bendita sea, Señor, tomando el control de todo lo que digamos. Y yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Invitación a la Iglesia

Damos muchas gracias a nuestro Dios Altísimo porque podemos estar nuevamente comenzando este programa en este día tan especial, porque es un día donde nosotros, toda la Iglesia en general, nos volcamos a los cultos y a los servicios. Entonces es necesario que usted se congregue; si usted no se está congregando, no es tiempo para dejar de hacerlo.

Tenemos que acudir hoy a los cultos y le invitamos a nuestra iglesia, la Iglesia Pentecostal de Chile, ubicada en avenida Presidente Prieto 352. Le hacemos esta invitación para que en este día usted pueda llegar a la casa de Dios; a las seis y media de la tarde comienzan nuestros cultos el día domingo, así que le invitamos a que usted no deje de congregarse.

Pan de Vida

Ya tenemos con nosotros nuestro pan diario que nos entrega el Señor para el comienzo de este programa. Hoy tenemos nuestro pan de vida a través de su palabra.

Efesios 5:18 — No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.

Dios nos bendice por la lectura de nuestro pan de vida. Se da cuenta qué hermoso es este versículo porque nos invita a empaparnos por el Espíritu. Cuando estamos empapados por el Espíritu, es una bendición muy grande que podemos tener.

En esto nos recordamos de un escritor como es Scott D., que cuenta que cuando estaba en la escuela secundaria tuvo una experiencia de ser empapado por el Espíritu. En un campamento, orando a través del orador, desafió a todos los concurrentes a someterse al Espíritu para que Cristo fuera el Señor de sus vidas.

Él cuenta que más tarde se sentó bajo un árbol y oró: «Padre, perdona mis pecados». Agrega que sucedió algo poderoso: el Espíritu Santo entró en su vida y lo llenó. Desde ese momento su vida ha sido completamente diferente, no perfecta, sino diferente. De repente tuvo deseos de leer la Biblia, orar, reunirse con otros creyentes y servir a Dios.

Antes de que el Jesús resucitado ascendiera al cielo, le dijo a sus amigos que no se fueran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre, como nos dice el libro de los Hechos capítulo 1 versículo 4. Les dijo que recibirían poder para volverse testigos en Jerusalén y en toda Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.

Dios da el Espíritu Santo para que habite en todos los que creen en Jesús. Esto sucedió por primera vez en Pentecostés, como lo dice el libro de los Hechos capítulo 2. Hoy ocurre cuando una persona pone su fe en Cristo. El Espíritu de Dios continúa llenando a quienes creemos en Jesús y, por eso, con su ayuda, damos como fruto un carácter y deseos transformados, como le escribió el apóstol Pablo a la iglesia en Galacia.

Debemos alabar a Dios por consolarnos, por estar con nosotros y amarnos. Tenemos que agradecer esto tan grande que nos ha dado el Señor. Debemos decirle: «Dios, gracias por el Espíritu Santo», porque a través de él vemos la diferencia de un antes y un después de haber sido bautizado con el Espíritu Santo.

Cuando eso sucede, podemos dar lugar al Espíritu de Dios que obre a través de nosotros en nuestras vidas, y eso nos permite ser testigos de la obra maravillosa del Señor hecha en nosotros. No podemos olvidar que Dios nos llama a recordar en oración, y cuando recordamos en oración es porque damos gracias al Señor.

Filemón 1:4 — Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones.

Siempre podemos ver estos mensajes en personajes importantes que cuentan sus testimonios. Por ejemplo, Malcolm Clough fue homenajeado con el dinero in Mundi en el 2021 por la reina Isabel II, un premio anual que se le otorgaba a ciudadanos británicos. Claude, que tenía 100 años cuando lo recibió, fue honrado por haber dado mil Biblias durante su vida.

Él guardaba un registro de todos los que habían recibido la Biblia y había orado por ellos con regularidad. Su fidelidad en la oración es un ejemplo poderoso de la clase de amor que encontramos en los escritos del gran apóstol San Pablo en el Nuevo Testamento.

El apóstol solía recordarle a los receptores de sus cartas que oraba habitualmente por ellos. A su amigo Filemón le escribió que daba gracias a su Dios haciendo siempre memoria de él en sus oraciones. A Timoteo le escribió que sin cesar se acordaba de él en sus oraciones, noche y día. A la iglesia de Roma le resaltó que los recordaba en oración sin cesar.

Aunque no tengamos mil personas por quienes orar como Malco, la oración intencional por aquellos que conocemos es poderosa porque Dios responde a nuestras plegarias. Hemos descubierto que tener un sencillo calendario de oración puede ser una herramienta útil; dividir los nombres por día o por semana me ayuda a ser fiel en oración.

Qué demostración maravillosa de amor es recordar a otro en la oración. Podemos pedirle la ayuda al Señor para recordar en oración; debemos orar pidiendo a nuestro Padre que nos ayude a ser fieles. Sabemos que hemos sido bendecidos por las oraciones de alguien que oró por ti y oró por mí.

Debemos recordar a aquellos que oraron por nosotros y nosotros orar por ellos. Como el apóstol escribe a sus amigos, les dice claramente que los recordaba en oración sin cesar. Sabe usted que cuando se ora sin cesar es porque no se olvida de quién debemos presentar ante el Señor.

Dios nos bendice dándonos hoy por nuestro pan de vida esta buena disposición para orar por los que necesitan. También hacemos un compromiso con quienes les hablamos del Señor, y eso nos da la bendición de orar por ellos y por sus necesidades.

Comprendemos que debemos orar unos por los otros como nos manda el Señor. Es un mandato del Señor y esto es una bendición muy grande que adquirimos cuando lo hacemos. Es algo que a veces no hemos tomado en cuenta: lo bueno que es orar los unos por los otros.

Sin duda, Dios nos bendice por su santa palabra. El Señor nos está encargando la misión de que debemos orar los unos por los otros. A través de nuestro pan de vida, Dios nos está impulsando a tomar lo que a veces dejamos: orar por la necesidad de nuestro hermano.

Ojalá cuando nos arrodillemos podamos recordar lo que nuestro pan de vida hoy día nos ha encomendado, porque esta es una encomienda de Dios. Él nos ha puesto el ejemplo del apóstol San Pablo, que se presentaba como un ejemplo de haber orado por ellos y se los escribía. Eso hasta el día de hoy permanece.

Ahora es para nosotros, para que podamos también orar los unos por los otros. Sabemos que es una misión importante y que nos bendice porque estamos cumpliendo con lo que el Señor nos dice en su palabra. Es un mandato, y cuando usted obedece, es bendecido y es bendecida.

Datos y Consejos de Salud

Ya estamos en el momento de darle a usted los datitos y los consejos. Siempre andamos buscando qué nos facilite o nos ayude a estar más libres de lo que nos hace daño. Tenemos que conocer estos truquitos para solucionar problemitas de salud cuando a veces no podemos ir al médico.

Por ejemplo, beber agua tibia antes de las comidas es una buena costumbre para la digestión porque desintoxica el intestino. También es necesario irse a dormir temprano, antes de las once pasados meridianos. Esto permite que nuestro cerebro descanse y que nuestras hormonas se equilibren con el sueño.

Lo que nos hace muy bien también es caminar 30 minutos al día; esto fortalece nuestro corazón, el cerebro y también sirve para nuestros huesos. Y aunque en esta época del año el sol está muy escaso, cuando el sol salga, siéntese al sol durante 15 minutos. El sol nos permite tener la vitamina D natural y una inmunidad más fuerte.

También es necesario que al comer lo hagamos despacio y mastiquemos bien, porque esto mejora la digestión y evita que comamos en exceso. Debemos comer lo necesario.

Otra cosa que hoy nos perjudica mucho para la salud es usar el teléfono. El teléfono debe dejarse de lado una hora antes de irse a dormir. También es necesario no tomar el teléfono inmediatamente después de levantarse, por lo menos durante una hora.

No quiere decir que usted despierte y siga con el teléfono; tiene que abstenerse del teléfono o de las tablets una hora antes de acostarse y una hora después de levantarse, porque eso le hace mal para la concentración. Durante el día no se va a concentrar en nada y va a olvidar las cosas.

Sabe también que es muy necesario comer una fruta con el estómago vacío. Esto nos sirve porque limpia nuestro sistema y nos da energía. Mantener nuestro intestino limpio controla nuestro estado de ánimo, nuestra piel y nuestra inmunidad.

Debemos hacer todos estos consejos y datitos porque nos va a favorecer y no tendremos que ir constantemente al médico. Son cosas que no cuestan nada hacer.

Sugerencia de Cocina

Continuando con el programa, ahora le traemos la sugerencia para la cocina. Hoy día le traemos un guiso de arroz con calamares. Esta preparación dura solamente 30 minutos, la cocción 35 minutos y los ingredientes son suficientes para 6 personas.

Ingredientes: dos tarros de calamares en su tinta, dos tazas de arroz, cuatro tazas y media de agua caliente, una cebolla grande picada en cuadritos, dos tomates maduros pelados, picados y sin semillas, dos pimientos morrones cortados en cuadritos y dos cucharadas de vino tinto.

Preparación: en un tamiz o colador, vamos a separar los calamares de su tinta. Córtelos en trozos del tamaño que usted quiera y reserve la tinta. En una cacerola de base extendida, caliente una taza de aceite y fría la cebolla y los pimientos cortados en cuadritos.

Agregue los calamares, sazone con sal, incorpore los tomates picados y fría estos ingredientes durante cinco minutos sin dejar de revolver. Agregue media taza de agua caliente y deje hervir a fuego suave durante 15 minutos. Verifique la sal.

Vacíe a esta preparación las dos tazas de arroz, mezcle bien y agregue las cuatro tazas de agua caliente. Deje hervir a fuego fuerte con la olla destapada durante cinco minutos. Verifique nuevamente la sal, agregue la tinta de los calamares y las dos cucharadas de vino tinto.

Deje cocer a fuego suave y con la olla tapada durante 20 minutos hasta que el arroz esté cocido. Y ya usted tiene listo este guiso de arroz con calamares. Ojalá que a usted le guste esta recetita.

Ilustración de Guiso de arroz con calamares

Receta del día

Guiso de arroz con calamares

  • 2 tarros de calamares en su tinta
  • 2 tazas de arroz
  • 4 y media tazas de agua caliente
  • 1 cebolla grande picada en cuadritos
  • 2 tomates maduros pelados, picados y sin semillas
  • 2 pimientos morrones cortados en cuadritos
  • 2 cucharadas de vino tinto
  • 1 taza de aceite

Preparación

  1. Separe los calamares de su tinta usando un tamiz o colador, corte los calamares en trozos regulares y reserve la tinta.
  2. Caliente una taza de aceite en una cacerola de base extendida y fría la cebolla y los pimientos.
  3. Agregue los calamares, sazone con sal, incorpore los tomates picados y fría todo durante cinco minutos sin dejar de revolver.
  4. Agregue media taza de agua caliente y deje hervir a fuego suave durante 15 minutos.
  5. Verifique la sal y añada las dos tazas de arroz.
  6. Mezcle bien y agregue las cuatro tazas de agua caliente.
  7. Deje hervir a fuego fuerte con la olla destapada durante cinco minutos.
  8. Verifique nuevamente la sal, agregue la tinta de los calamares y las dos cucharadas de vino tinto.
  9. Cocine a fuego suave con la olla tapada durante 20 minutos hasta que el arroz esté cocido.

Lectura de la Palabra

La poderosa palabra de nuestro Dios. Abriremos nuestras Biblias en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 20, versículo 21. Amén. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Juan 20:21 — Paz a vosotros; como me envió el Padre, así también yo os envío.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a orar al Señor: Amado Dios, le damos muchas gracias por darnos esta maravillosa oportunidad de tener con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que el Espíritu Santo traiga a mí la revelación divina de su palabra.

Yo sé, Dios Altísimo, que el Espíritu Santo tiene la facultad de recordarnos lo que hemos leído. Y oro, Padre, para que venga a mí revelación de su palabra. Amén. Use usted mis labios, tome dominio y tome el control de mi vida para administrar su palabra, para que ella llegue con gozo, se reciba con gozo y llegue con bendición.

Necesito esa unción para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas; yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús mi salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Es posible ser feliz

El título de su palabra es: ¿Es posible ser feliz? Amén. Tal vez usted no pueda creer que es posible ser feliz. No se atreve a decirlo a su esposa o a su marido por temor de ofenderlo, pero en su fuero interno está seguro de que verdaderamente no es posible ser feliz.

Usted siente que hay demasiados obstáculos ante esa meta y que son insalvables. Oiga usted: este mensaje es que es posible ser feliz. No solo es posible, sino que es una preciosa realidad en la vida, ya que miles y millones de seres humanos están en una situación similar a la suya.

Los ciudadanos del reino de Dios viven felices y son afortunados; indeciblemente felices y maravillosamente afortunados. Que son felices lo pueden afirmar ellos mismos con palabras más elocuentes que estas. Solo puede dudarse porque ha sido la pura gracia de Dios la que vino en su socorro.

No fueron sus acciones heroicas ni esfuerzos hercúleos, sino únicamente la misteriosa pero palpable gracia de Dios que intervino en sus vidas, les dio nueva vida, transformó sus corazones y les dio una felicidad que no puede ser contenida ni quitada.

Quizás usted no sabe todavía cómo esto puede ser. Bueno, todo gira en torno de Jesucristo. Él vino a salvar lo que se había perdido. El hombre que navega en sus existencialismos vacíos, cuando pone en Él su fe y abandona totalmente sus propios esfuerzos de salvarse, reformarse y hacerse dignos del cielo, pasa a ser ciudadano de un nuevo reino: el reino de Dios, el reino de los cielos.

Este reino tiene ciertas leyes que deben obedecerse, ciertas costumbres que deben guiarse y ciertas éticas que se deben vivir. Esto es lo que produce bienaventuranza, que es lo mismo que decir felices, satisfechos, con certeza y visión de la realidad. Es posible ser feliz.

La naturaleza del ciudadano del Reino

Los ciudadanos del reino de Dios parecen ante el mundo como si fuesen pobres en espíritu, disminuidos, incapaces o débiles. Pero es allí donde reside el comienzo de su felicidad. Admiten a veces con lágrimas sentidas que están perdidos, como un hombre al agua, a menos que Dios venga con su mano poderosa a rescatarlo de su agonizante realidad.

Si usted puede admitir su irremediable perdición, ya está en el camino de la felicidad. También lloran los que han llegado a ser ciudadanos del reino de Dios porque ven lo que son y lo que han hecho. Quienes saben de la tragedia humana no pueden evitar estas lágrimas, porque el hombre ha ofendido a Dios, que lo ama y busca su bien; lo ofende a diario y se burla en su rostro.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Así empiezan los ciudadanos del reino a llegar a Dios y a llenar su cometido en el mundo herido y enfermo. Caminan por laberintos de la vida humana como seres benditos de Dios, mansos, seres que infunden esperanza, siembran aliento e imparten la paciencia.

Sienten ciertamente hambre y sed de justicia, urgentemente y a diario necesitan esa justicia, pero también plantan en la tierra el germen de una justicia que los hombres todos anhelan y codician. Hacen justicia, rompen las murallas de injusticia que sus antepasados han edificado con sólidos materiales e inician por todas partes nuevos conceptos de justicia, nuevas ideas que sanean, mejoran, reforman y enderezan lo torcido.

No hay felicidad más grande en la tierra que saberse un cruzado de la justicia que ha nacido en los cielos, pero que se requiere con urgencia en la tierra. Es posible ser feliz.

Amor, Paz y Responsabilidad

Los ciudadanos del reino de Dios dispensan amor a caudales y torrentes, muestran misericordia ante las boberías del mundo perdido y demuestran amplitud de pensamiento al ver las tonterías del hombre que se ha emborrachado con su pecado y ya no sabe lo que hace.

Ven a Dios en su vida mística y religiosa y, con el corazón limpio y libre de prejuicios, culpa y carga, recorren el mundo invitando a sus congéneres a que también ellos vean a Dios y tengan corazones limpios y nuevos. Siembran la paz.

Esto no es tan solo habladuría, discurso o campaña, sino arremangarse literalmente y salir por ese mundo con el mensaje de la paz que solo su Rey y Señor puede introducir en los corazones humanos. ¿Cómo no ha de ser feliz quien siembra la paz sin descanso?

Es posible ser feliz, pero no será jamás tarea fácil o sendero de rosas perfumadas. Hay también espinas y hay que luchar; hay acción y hay reacciones de las fuerzas opositorias. Jamás ha prometido Jesucristo a los ciudadanos del reino que vivirán en este mundo coronados de laureles.

Claramente les advirtió que habría enemigos, oposición y persecución por causa de su causa bendita. Pero insignificante es ese precio por la enorme bendición que involucra esa ciudadanía en el reino de Dios. No es cuestión de privilegio únicamente, sino también es la responsabilidad de ser la sal de la tierra y la luz del mundo.

Los ciudadanos del reino de Dios han sido convocados por la autoridad del cielo para ser agentes preservadores de lo bueno que Dios ha creado y aún permanece en el mundo. También son el faro que ilumina el escabroso sendero que llama al puerto de la salvación y que difunde interrumpidamente la luz brillante de la palabra de Dios.

Es a todo esto que se refería Jesucristo cuando reunió a los suyos antes de volverse al cielo y les dijo: “Paz a vosotros, como me envió el Padre, así también yo os envío”. Amén.

El ejemplo del Apóstol Pablo

El soberano Jesucristo, que fue sometido a la muerte ignominiosa pero que resucitó con poder y autoridad, envía a los suyos como Dios lo había enviado a Él. Usted ve no solo la inmensidad de la tarea de los ciudadanos del reino de Dios, sino también su carácter divino. Esto es vivir la gloria de Dios y ser bienaventurado.

No es capricho de hombre o ilusión de visionario, sino misión encomendada por la máxima autoridad del cielo y tierra. Es posible ser feliz. Si hay alguna duda en su mente, debería usted observar un momento aquel singularísimo, pero muy humano, ciudadano del reino de Dios que se llamaba Pablo.

El apóstol Pablo vio mucho mundo y recorrió enormes distancias; vivió mucha vida y estuvo en una cárcel por defender la causa del reino de Dios. Desde la prisión escribe a otros ciudadanos del reino una hermosa epístola, animándolos a que sigan siendo felices por ser tan afortunados.

Lo interesante es ver cómo se sentía él mismo en aquella húmeda cárcel romana. Es lo que dice a sus conciudadanos: “Y aunque sea derramada en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros, y asimismo gozaos y regocijaos vosotros conmigo”.

Estaba en una cárcel, pero repleto de gozo. ¿Se dio cuenta usted de lo que dice el apóstol Pablo? Él sabía o sospechaba que un día las autoridades tomarían su cuerpo desvaneciente y lo sacrificarían como una víctima en el altar. El apóstol Pablo sería condenado a muerte, pero lo enfrenta con la frente alta, con gozo y regocijo en su alma.

Invitación a la Paz

¿Es posible ser feliz? Eso es también resultado de aquella otra frase de Jesucristo a sus amados discípulos: “Paz a vosotros”. Al encargarles su trabajo, y como si esa paz no fuese suficiente, les dio también el Espíritu Santo, que es consolador constante para todos aquellos que han sido rescatados del mundo y trasladados al reino de Dios.

Si anda usted a la deriva por el mundo sin propósito y sin felicidad, Jesucristo le hace llegar hoy su voz potente y le dice que venga a Él. Le promete que le dará descanso y le dará una paz que usted jamás ha conocido. Le dará tareas difíciles, ciertamente, pero le dará también la felicidad que no ha podido encontrar en ninguna otra parte.

Miles y millones por toda la tierra y en todos los siglos han dado su testimonio de la felicidad más pura que es posible imaginarse en este mundo. Usted puede ser feliz y sentirse afortunado porque Jesucristo puede renovar su vida entera, darle nueva orientación y hacerlo un hombre nuevo, incomparablemente mejor.

Oración Final y Peticiones

Damos muchas gracias a nuestro Dios por su palabra. Amado Dios, le damos muchas gracias porque usted nos ha hecho esta pregunta: ¿Le gustaría sentirse feliz y afortunado? Porque sentirse es una cosa y ser feliz es otra. En este mundo hay mucha felicidad barata y, por ser barata, mucha gente la compra, pero el resultado es la desilusión y volver a la búsqueda.

En su palabra, usted nos ha mostrado el camino escabroso, angosto a veces y difícil siempre, que lleva ciertamente a esa felicidad codiciada. Jesús, el Hijo de Dios, habló de los que son bienaventurados y explicó quiénes son, por qué y la conducta de sus vidas.

Gracias porque Dios envió a su Hijo para unir de nuevo a quienes se habían separado; nos invita ahora a la unión de donde nunca el ser humano debió dejar. Dios, que es grande en misericordia, nos ha dado a conocer hoy que son bienaventurados y nos explicó la conducta de sus vidas. Gracias a Dios por haber enviado a su Hijo a unirnos, porque separados estábamos y Él nos devolvió la razón de ser.

Gracias Dios Altísimo por su palabra. Oro para que su palabra haya corrido y haya sido glorificada en muchas vidas. Y oro, Señor, pidiendo por los enfermos de la audiencia del programa. Señor, extienda su mano de poder en el nombre que es por sobre todo nombre y por los méritos de Cristo ya hecho allí en la cruz del Calvario, porque allí quedaron crucificadas todas las enfermedades y hoy por las llagas de Cristo somos sanados. Que ese poder toque hoy a los enfermos que están en la audiencia del programa y reciban sanidad en el nombre de Cristo.

Oro también por esta lista, para que usted se glorifique en ellos y en ellas, porque para el que cree todo es posible. Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el monte, por sanidad; por nuestro hermano José Silva, por sanidad; por nuestro hermano José David Videla, pedimos para él un milagro porque un milagro lo va a poner de pie; oro por nuestra hermana Teresita Flores por sanidad de sus pastores, de su vecina y por su hija; oramos por la petición de mi hermana Laura Senjo; oramos por mi hermana Nora Senjo por sanidad; por mi hermano Eduardo González por sanidad; por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; por mi hermana Elena Reyes por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por su nieto por liberación; oramos por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por Rodrigo Romero Asenjo por liberación; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; oramos por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia; oramos por Claudia Silva por liberación; por René Fuente Oliva por problemas de matrimonio y la familia; oramos por mi hermana Isabel Allende por sanidad; por el maestro Juan Vallalao por sanidad; por la señora Yolanda por sanidad; por mi hermana María Ibagache por sanidad; por la niña Isidora Nair, caro Señor, proteja a esa niña, tenga misericordia y susténtela; oramos por mi hermana Sonia Bustamante por sanidad.

Señor, yo sé que usted a cada uno de ellos y de ellas los conoce. Oramos, Padre, para que usted se glorifique en sanidad divina. Se lo pedimos, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Damos muchas gracias a nuestro Dios por su palabra. Hemos llegado al término de este programa, pero le damos muchas gracias a usted por haber estado en sintonía y por habernos preferido. Mañana, Dios mediante, volvemos a encontrarnos nuevamente con un nuevo programa a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.