Lágrimas Preciosas y Consejos para el Bienestar
Usted encontrará una reflexión espiritual sobre el valor del arrepentimiento sincero y la consolación divina. Además, el episodio le ofrece consejos prácticos de salud y recetas tradicionales para días lluviosos.
Bienvenida
Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.
Bienvenidos nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.
Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.
Oración Matinal
Le damos comienzo a este programa cuando son las 11:09 de la mañana, andando y lloviendo, y le damos gracias al Señor orando. Amado Dios, le doy las infinitas gracias por este regalo, por este maravilloso día porque me da vida, salud y fuerza, me guía, me bendice y llena mi existencia con su hermosa presencia.
En este día me presento delante de su presencia con mucha esperanza y alegría, dando cada instante lo mejor de mí y haciendo mi trabajo con amor y dedicación, compartiendo siempre con mis hermanos y siguiendo su palabra. Gracias por escuchar mis oraciones y por todas las cosas maravillosas que usted me da. Sosténgame con sus manos victoriosas para que no me alcance nada indebido ni la prueba, porque sé que usted llena mis días con alegría porque confío siempre en su palabra bendita.
Gracias por mi familia, por nuestros hermanos y hermanas en Cristo que son la familia especial, por nuestros amigos y por nuestros vecinos. Nos ponemos en sus manos y le pedimos que usted esté presente a través de este programa, impartiendo siempre a través del Espíritu Santo esta bendición tan especial, porque usted es quien nos bendice.
Considero que si estamos de pie es porque usted nos sostiene, y si caminamos firmes y confiadas es que usted nos perdona. Soy imperfecta, pero su gracia me ha sostenido porque usted, mi Dios, está siempre obrando a nuestro favor. Reconozco, Señor, que el sol sale para todos, pero la sombra del Omnipotente es solo para quien decide estar al abrigo del Altísimo.
Consagro este día delante de su presencia y pido ser conducida para que lo que haga sea de su agrado. Bendíganos, Señor, a todos y cada uno en su nombre, porque declaramos cielos que se abren para recibir la lluvia, esa temprana y tardía que riega todo nuestro existir. Señor, yo deseo todo lo bueno y que la paz repose en nuestro país y muy en especial en nuestra comuna.
Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que en estos precisos momentos hay muchos que luchan en una sala de hospital o en una clínica esperando que el toque de su poder sea sanándoles. Porque sé que usted por su palabra nos dice que los que están sanos no necesitan del médico, sino los enfermos; y es por eso que muchos acudimos a los médicos, porque sabemos que usted también usa la ciencia.
Le damos gracias porque su misericordia se renueva cada mañana y porque usted cubre nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria. Yo le doy muchas gracias, Señor, porque puedo dormir bajo un techo que cobija mi sueño; le doy gracias por el agua, por el vestuario, por el calzado y por el pan que usted pone en mi mesa.
Oro, Señor, para que usted bendiga los matrimonios y pido por la unidad de la familia. Oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones y por los que no son tan jóvenes. Oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado. Oro por los abuelos, por las abuelas olvidadas y por los que hoy día están en situación de calle.
Con este tiempo temporal que hay a través de gran parte del país, oro, Señor, para que ellos tengan un refugio donde podamos estar en estos días de lluvia. Oro por todo lo que están pasando mal por la inclemencia del tiempo, para que usted, Señor, en su misericordia, pueda proveer lo más necesario, porque siempre quienes sufren son los más necesitados.
Oro por la casa de la viuda y del huérfano para que siempre haya sustento, oro por los presos por apertura de la cárcel y oro, mi Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena y el honorable directorio.
Oro, Señor, para que usted los bendiga, tanto a mi obispo y a los obispos eméritos como también al honorable directorio. Deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted, mi Dios, les ha encomendado.
Oro, Señor, por las autoridades civiles de mi país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan, para que en estos momentos de situación crítica que está viviendo gran parte de nuestro país, usted use a las autoridades civiles. Señor, bendiga las autoridades civiles de mi comuna para que ellos, que tienen la gran responsabilidad de gestión administrativa, sean guiados por usted.
Bendiga a cada institución que hace una labor tan noble, en especial con los ancianos, Señor, oro para que ellos tengan una buena calefacción y una buena cobija. Oro también por bomberos y por carabineros, ya que esta última institución tan noble arriesga su vida en cada procedimiento.
En el nombre del que todo lo puede, de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, pedimos que usted bendiga la audiencia de este programa. Pedimos siempre al Espíritu Santo que sea quien dirija mi vida, para que quien lo esté escuchando reciba la bendición de Dios. Amado Dios, reciba usted toda la honra, la gloria y la alabanza en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
Pan de Vida
Damos muchas gracias a nuestro Dios porque nuevamente podemos estar juntos a través de este programa La Voz Pentecostal. Inmediatamente comenzamos con nuestro pan de vida, y hoy el Señor nos entrega su palabra a través del Santo Evangelio según San Marcos, capítulo 10, versículo 14.
Marcos 10:14 — …de los tales es el reino de Dios.
Dios nos bendice por la lectura de nuestro pan de vida. Siempre por su palabra encontramos que nuestra familia, muy en especial nuestras madres, siempre han dedicado su tiempo para muchas cosas durante su vida, pero una que se ha mantenido constantemente es su deseo de ver que se les hable de Jesús a los niños.
Las pocas veces que vi a mi madre que mostraba públicamente su disgusto fue cuando alguien intentó recortar el presupuesto que con las Dorcas de su iglesia ella había usado para el ministerio entre los niños; ella consideraba que eran gastos necesarios. Tuve la suerte de estar un verano con ella y fue muy especial, porque apliqué un poco de matemática familiar y me di cuenta que mi mamá había estado trabajando con los niños de su iglesia durante muchos años.
El Evangelio según San Marcos, capítulo 10, registra una de las historias más extrañas de los Evangelios, titulada comúnmente ‘Jesús y los niños’. La gente acercaba los niños a Jesús para que los tocara y los bendijera, pero los discípulos trataron de impedirlo. El evangelio registra que Jesús se indignó y los reprendió diciendo: ‘Dejad que los niños vengan a mí y no se los impidáis, porque de los tales es el reino de Dios’.
Encontramos a un varón llamado Charles Dickens que escribió que ama a estos pequeñitos y que son refrescantes de parte de Dios. No es una niñería cuando nosotros, que somos más viejos, hacemos todo lo posible para que el siempre fresco amor de Dios alcance a los niños. Cuando comprendemos esto, pidámosle la ayuda a nuestro Señor Jesús: ‘Señor Jesús, ayúdame a hablarle a los niños de tu amor’.
Si usted habló con Jesús cuando era un niño o una niña, ahora de adulto tiene que hacer lo mismo. A veces nos causa impresión o indignación y obstaculizamos esa labor, pero Jesús nos dice que de los tales es el reino de Dios. Sin duda, en su perfecta voluntad Dios quiere que tengamos un trato especial con los niños porque el poder de Dios está siempre con su pueblo.
No podemos dejar de reaccionar a lo que el Salmo 121, versículo 2 nos dice sobre el poder de Dios.
Salmo 121:2 — Mi socorro viene del Señor que hizo los cielos y la tierra.
Aunque los médicos le dijeron a alguien muy especial de nuestra iglesia, a Rebeca y a nuestro hermano Ricardo, que no podían tener hijos, Dios tenía otros planes y diez años después ella quedó embarazada. El embarazo anduvo bien y, cuando empezaron las contracciones, la emocionada pareja fue rápidamente al hospital. El trabajo de parto se hizo más largo y más intenso hasta que finalmente la doctora decidió hacerle una cesárea.
Temerosa, nuestra hermana Rebeca lloraba por su bebé y por ella, pero su doctora le aseguró: ‘Voy a hacer todo lo que pueda, pero vamos a orar a Dios porque Él puede hacer más que yo’. Oraron juntas y poco después nació un bebé saludable. La doctora era consciente de que dependía de Dios y su poder; reconocía que, aunque tenía entrenamiento y capacidad para hacer la cirugía, seguía necesitando la sabiduría, la fortaleza y la ayuda de Dios para guiar sus manos.
Es alentador escuchar sobre personas altamente talentosas que reconocen que necesitan de Dios y son sinceras, porque todos lo necesitamos. Él es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantes de lo que pedimos y entendemos. Tengamos un corazón humilde para aprender de Dios y confiar en él en oración, porque puede hacer más de lo que nosotros podríamos hacer jamás.
Tan solo podemos pedirle a nuestro Dios: ‘Dios, necesito tu sabiduría y tu poder’. Y Dios nos la da, porque nos dice que si estamos faltos de sabiduría, Él la da en abundancia. Tenemos que buscar a Dios y tener conciencia de que todos tenemos necesidad de su poder y Dios se hará manifiesto.
Depende de lo que vivamos en nuestra vida cotidiana; él ha prometido que siempre va a estar y, sin duda, Dios es nuestro socorro. El poder de Dios está actuando en la vida de los que le creen, porque sabemos que nuestro socorro viene del Señor que hizo los cielos y la tierra. Agradecemos al Señor porque nuestro pan de vida siempre es un aliciente que nos aconseja para bien.
Hábitos y Salud
Continuamos con los datitos y los consejos. Como buenas dueñas de casa, andamos buscando siempre hábitos diarios que no nos perjudiquen la salud. Muchas veces pensamos que solo las enfermedades y los malos hábitos evidentes afectan nuestra salud; sin embargo, existen pequeñas acciones diarias que repetimos constantemente y que con el tiempo pueden tener un impacto negativo en nuestro organismo.
Algunos de estos hábitos pueden alterar funciones importantes del cuerpo, como el sueño, la digestión, la circulación o incluso la salud de la piel y los ojos. A continuación, le vamos a explicar algunos hábitos comunes que es recomendable evitar.
Por ejemplo, no evite el sol de la mañana. La luz natural es fundamental para el organismo y ayuda a regular el reloj biológico, también conocido como ritmo circadiano. Contribuye a regular la producción de melatonina, mejora la calidad del sueño, equilibra las hormonas y estimula la producción de vitamina D. No debemos evitar completamente el sol de la mañana porque eso nos da ánimo.
Otro punto es el uso de la chancla o sandalia plana todo el tiempo en casa. Estas no brindan un soporte adecuado para los pies si se usan durante largos periodos, lo que puede provocar acortamiento de los tendones, dolor en el talón y facilitar la fascitis plantar. Es recomendable alternar con zapatos que proporcionen soporte adecuado para el arco de nuestros pies.
Algo que nunca debemos hacer es dormir con el cabello mojado. Esto puede crear un ambiente favorable para el crecimiento de hongos y bacterias en el cuero cabelludo, además de provocar debilitamiento del cabello, mayor riesgo de caspa e irritación. Lo ideal es secar el cabello antes de acostarse.
Tampoco debemos guardar la comida enlatada abierta en la misma lata, ya que el alimento puede reaccionar con el metal, provocando oxidación, contaminación y alteración del sabor. La mejor opción es trasladar la comida a un recipiente de vidrio o de plástico y guardarlo en el refrigerador.
Existe un problema cuando nos sonamos la nariz con demasiada fuerza. Al limpiar la nariz con mucha presión, la mucosidad puede desplazarse hacia los senos paranasales, causando infecciones sinusales, irritación nasal o molestia en los oídos. Se recomienda hacerlo suavemente.
Sobre la ducha, el agua excesivamente caliente puede eliminar los aceites naturales que protegen la piel, generando resequedad, irritación y debilitamiento de la barrera cutánea. El agua tibia es más recomendable para cuidar la salud de la piel.
Finalmente, sobre el consumo de frutas: evitar comer fruta justo después de comidas pesadas, ya que puede ralentizar el proceso digestivo y provocar fermentación de los azúcares naturales, hinchazón abdominal y gases. Lo ideal es consumir la fruta antes de las comidas o entre ellas.
Trucos del Hogar
Cuando le pique una avispa, coloque aceite de resino; eso hidratará la parte afectada. También, para los problemas en el tiempo del calor cuando tenemos los tobillos hinchados y no podemos caminar, use aceite de resino dos a tres veces al día y se bajará la hinchazón.
Les cuento un truco de lavandería para remover manchas y blanquear la ropa blanca: raye jabón en agua hirviendo, agregue bicarbonato, agua oxigenada y detergente líquido. Con esto la ropa se despercude y se quitan las manchas.
Otro truco es remojar la ropa durante dos horas con agua caliente, jabón en polvo y bicarbonato para sacar la mugre. Después se le da el último toque lavándola en la lavadora con detergente líquido y listo.
Sugerencias Culinarias
En este día de lluvia, la sugerencia es preparar calzones rotos. Vamos a necesitar: 800 gramos de harina común, dos cucharadas de polvos de hornear, dos huevos enteros, cinco cucharadas de azúcar, ralladura de naranja, de limón, vainilla o anís, leche cantidad necesaria, seis cucharadas de aceite y dos cucharaditas de vinagre blanco.
Para prepararlos, hacemos un volcán con la harina y ponemos todos los ingredientes al centro. Vamos agregando la leche hasta hacer una masa blanda y muy pegajosa. Se estira sobre la mesada con harina, se corta y se fríe. Después de frito, se pone en un molde con papel absorbente para el exceso de aceite, se espolvorea azúcar y listo.
Otra opción común para los días de lluvia es la sopaipilla, pero les traigo la receta de las hermanas Mapuche, que es diferente. Necesitamos un kilo y medio de harina, 25 gramos de levadura, 15 gramos de sal y 90 gramos de agua tibia.
La instrucción es mezclar la harina, la sal y la levadura hasta integrar completamente. Hacemos un hueco en el centro y vertemos el agua tibia, mezclando con movimientos circulares hasta formar una masa homogénea. Amasamos durante 6 a 7 minutos hasta que la masa no se pegue en los dedos, añadiendo más harina si es necesario.
Estiramos la masa con un rodillo y cortamos círculos de aproximadamente 5 centímetros de grosor, haciéndoles un agujero en el centro para evitar que se inflen demasiado al freír. Dejamos reposar la masa durante 20 a 30 minutos para que la levadura actúe y obtengamos la textura esponjosa.
Calentamos el aceite en un sartén y freímos las sopaipillas hasta que estén doradas por ambos lados. Al retirarlas, las colocamos en un plato con papel absorbente. Pueden acompañarlas con pebre, o en versión dulce empolvoreando azúcar y bañándolas con miel o manjar. Son ideales para acompañar con una taza de té, café o mate en estos días de lluvia.
Receta del día
Calzones Rotos y Sopaipillas Mapuche
Masa de Calzones Rotos
- 800 gramos de harina común
- 2 cucharadas de polvos de hornear
- 2 huevos enteros
- 5 cucharadas de azúcar
- ralladura de naranja, de limón, vainilla o anís
- leche, cantidad necesaria
- 6 cucharadas de aceite
- 2 cucharaditas de vinagre blanco
Sopaipillas Mapuche
- 1 kilo y medio de harina
- 25 gramos de levadura
- 15 gramos de sal
- 90 gramos de agua tibia
Preparación
- Para los calzones rotos, haga un volcán con la harina y coloque todos los ingredientes al centro.
- Agregue la leche y mezcle hasta obtener una masa blanda y muy pegajosa.
- Estire la masa sobre una mesada con harina, corte las piezas y fríalas en aceite.
- Coloque los calzones rotos fritos en un molde con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y espolvoree azúcar encima.
- Para las sopaipillas mapuche, mezcle en un recipiente la harina, la sal y la levadura hasta integrar completamente.
- Haga un hueco en el centro de la mezcla y vierta el agua tibia.
- Mezcle con movimientos circulares hasta formar una masa homogénea.
- Amasen durante 6 a 7 minutos hasta que la masa no se pegue en los dedos, añadiendo más harina si es necesario.
- Estire la masa con un rodillo y corte círculos de aproximadamente 5 centímetros de grosor.
- Haga un agujero en el centro de cada círculo para evitar que se inflen demasiado al freír.
- Deje reposar la masa durante 20 a 30 minutos para que la levadura actúe.
- Caliente aceite en un sartén y fría las sopaipillas hasta que estén doradas por ambos lados.
- Colóquelas en un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Lectura de la Palabra
Abrimos nuestras Biblias para leer la poderosa Palabra de nuestro Dios en el Santo Evangelio según San Mateo, capítulo 5, versículo 4. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Mateo 5:4 — Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
Amado Dios, tenemos la bendición de tener con nosotros su palabra leída. Oramos, Señor, pidiendo bendición al Espíritu Santo que traiga a mí la revelación divina de su palabra. Ruego, Padre amado, que usted traiga a mí la bendición para interpretar su palabra, ruego que usted use mis labios y que en estos momentos usted tome el control de mi vida y que el Espíritu Santo sea quien me use.
Padre, ponga en mí una unción para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.
Lágrimas Preciosas
El título de su palabra es “Lágrimas Preciosas”. Hay lágrimas sentidas y hay lágrimas de cocodrilo. Estas últimas no son lágrimas de verdad, sino gotas de agua que le quedan pegadas sobre la piel a esos reptiles que viven tanto en el agua como en la tierra firme.
Tal vez usted ha llorado alguna vez, pero de los párpados para afuera y sin mediación alguna de sus fibras interiores. Cierto es que hay muchas lágrimas en estos tiempos por donde quiera que se mire. En parte esto se debe a los enormes problemas que se descargan sobre el ser humano, pero también a que el hombre ya no tiene forma de frenar sus lágrimas y sollozos.
Junto con el incremento del dolor ha ocurrido una especie de debilitamiento humano. No hay cosa más incómoda que una persona que llora. ¿Ha estado usted alguna vez a solas con alguien que rompe en llanto, que deja que sus lágrimas rueden por su mejilla y quiere hablar pero no puede porque el aire le sale entrecortado?
Es sumamente difícil obtenerse totalmente de simpatía cuando un niño solloza en su presencia; usted mismo casi sufre tanto como él. Se le despedaza a uno el corazón cuando ve esas lágrimas conmovedoras. Es tan feo y molesto e incómodo el llorar, que se hacen muchas cosas para tratar de evitarlo.
Su esposo le ha dicho que no llore, usted misma le ha dicho a su hija que no llore, y el hombre se ha puesto duro a través de los siglos y trata por todos los medios de no llorar jamás porque dice que no es cosa de hombre. Llorar es visto como algo horrible.
Y desde la distancia oye usted la voz clarísima del Hijo de Dios que dice: “Bienaventurados los que lloran”. ¿Cómo puede alguien en su sano juicio decir tal cosa? Nada menos que Jesucristo lo dijo, porque llorar es el preludio inevitable de la felicidad humana.
No es cuestión, por supuesto, de lágrimas de cocodrilo, sino de las que son sentidas, que brotan de lo más profundo del alma y que tienen abundante razón de ser. Tal vez usted ha oído la historia del hijo pródigo.
En ese relato, un hombre se aleja de su hogar con fortuna en mano y se va a una provincia apartada donde vive perdidamente hasta llegar al abismo de la vergüenza moral. Pero en el devenir del tiempo ocurre algo en su corazón que lo despierta a la realidad de su situación.
Una especie de remordimiento incontrolable se posesiona de aquel hijo alejado y decide regresar a la casa de su padre. Seguramente, al entrar su rostro entre rodillas y analizar su condición, lloró con su alma; le pesó haberse alejado totalmente de su padre. Cabizbajo, lloró lágrimas sentidas.
En ese llanto es que usted necesita para poder entrar en la frontera de la felicidad pura. Debe verse usted embargado en una especie de pesar que no tiene consuelo, sintiendo que lo único que puede hacer es simplemente llorar por lo que le ha pasado. Si usted se ha alejado de su padre y vive en una provincia apartada, bajo esas condiciones es imposible ser feliz; tiene que llorar primero y verse tal como es. Estas son lágrimas preciosas.
Pero eso es llorar por uno mismo. ¿Qué dice de Dios? ¿Lloraría usted al ver lo que le están haciendo a Dios? Las lágrimas brotan fácilmente cuando uno trata de identificarse con el problema de otro. Probablemente sea de gran ayuda el poder llorar con los que lloran.
Pero para quien quiere ser bienaventurado, feliz y afortunado, tiene que entrar en una amistad íntima con Dios. Esa comunión es parte de la creación original que lamentablemente el hombre ha perdido y debe ser restaurada. La feliz noticia para usted y los millones que ambulan por la tierra es que esa íntima comunión con Dios es posible.
Dios envió a su Hijo unigénito para darle la mano y elevarlo a esos niveles de felicidad genuina. Observe usted lo que ocurre entre los que escribieron los salmos de la Biblia. Es sumamente difícil entender y a veces aceptar algunos de los salmos tan preciosos si uno no entiende eso de llorar por Dios.
El alma que ha sido redimida de su propio pecado se preocupa también de aquel que lo redimió, de su Padre Celestial, que es soberano del universo, pero que no siempre es respetado y pocas veces obedecido por las multitudes. ¿Cómo explica usted estas fuertísimas palabras habladas por uno de los más extraordinarios santos que jamás haya vivido?
Él decía: “No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen y me enardezco contra tus enemigos”. Ese es el genuino sentir de esta persona; es como si estuviera listo a llorar. Y en el Salmo 119 encuentra usted otra expresión casi tan curiosa y estupenda: “Ríos de agua viva descendieron de mis ojos”.
Usted ve aquí lágrimas tan copiosas que se comparan con ríos y torrentes de agua. ¿Por qué llora así el salmista? La respuesta es porque no guardaban su ley. Este creyente llora lágrimas sentidas porque ve a su derredor a toda clase de gente ocupada con mil quinientas cosas, pero sin prestar atención alguna a la ley de Dios. Esas sí que son lágrimas preciosas.
Quizás usted no llora por Dios. Cree que Dios bien puede defenderse a sí mismo y que si alguien desobedece su mandato, ya sabrá Dios qué hacer con él. Tiene usted razón, pero no es cuestión de lo que hará Dios, sino de usted. Es su felicidad la que usted debe buscar.
Si usted no se ve afectado al ver cómo los contemporáneos le hacen a Dios, cómo se burlan de él, cómo casi lo desafían a maldecirlo y cómo se muestran totalmente indiferentes a tanto amor, es allí donde se encuentra una gran parte de su problema.
¿Cómo puede un ser que ha sido redimido por Dios, alguien que ama a Dios con todo su ser, dejar de llorar al ver semejante tragedia? Ríos de agua viva debían descender de sus ojos al ver que sus contemporáneos no guardan la ley de Dios.
Lágrimas preciosas es por lo que le hacen al Dios amado que los creyentes a veces llegan hasta odiar. No es por verse odiados, sino que difícilmente pueden tolerar la sincuria injustificada que se le hace a Dios. Ojalá pudiera usted derramar una de esas lágrimas preciosas al ver cómo el hombre maltrata a ese Dios que usted ama con todas sus entrañas.
Las lágrimas preciosas son aquellas que son genuinas y que brotan de un sentimiento de arrepentimiento sincero. Esto es importante porque existe la posibilidad de lágrimas de cocodrilo, o de un arrepentimiento que no es genuino ni saludable.
El apóstol San Pablo escribe a los corintios y les decía que la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, del cual no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
Estas palabras parecen enigmáticas y son sumamente fuertes, pero la realidad innegable es que hay dos clases de arrepentimiento o de lágrimas. Es posible sentirse triste y llorar copiosamente terminándolo todo con la muerte; así son las lágrimas del mundo.
Pero hay un arrepentimiento, una tristeza expresada en las lágrimas que es según Dios y que lleva a la salvación. Lágrimas preciosas. Lo que Cristo en su magnífico amor ofrece al hombre son solo lágrimas preciosas, una vida feliz y afortunada.
Ya en el Antiguo Testamento se menciona esta vida que cualquier creyente puede mostrar aún en estos tiempos. Dice uno de ellos en el Salmo 126: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla, mas volverá a venir con regocijo trayendo sus gavillas”. Preciosa lágrima, por cierto.
Oración y Peticiones
Amado Dios, al entregar y al recibir esta su palabra nos llenamos de gozo. Le damos gracias, Señor, por esta palabra que nos ha instado de cómo y de qué forma usted nos ha bendecido y hoy quiere bendecir también a los que han escuchado hoy su palabra, porque nos ha dado a conocer esta bienaventuranza: que somos bienaventurados los que lloramos porque ellos reciben consolación.
Recibimos esa consolación de nuestro Dios que un día por misericordia se apiadó de nosotros y nos trajo al conocimiento de la verdad y de la vida. Señor, ayúdenos, porque encontramos en su palabra lo que usted, mi Señor y Salvador Jesucristo, en su magnífico amor nos ofrece. Oramos para que su palabra haya hecho vida en nuestro corazón y haya sido glorificada en muchas vidas.
Amado Dios, ayúdenos a poner el consejo de su palabra en la vida práctica de cada día. Derrame sobre nosotros este poder grande y maravilloso para que podamos actuar conforme a los propósitos que usted nos ha entregado. Oramos pidiendo sanidad para los enfermos que están en la audiencia del programa; pedimos que a esta hora haya toque de su poder y que usted esté sanando a todos los enfermos.
Le pedimos que usted se glorifique para la gloria de su nombre, porque para el que cree todo es posible; solo usted nos pide un poquito de fe para recibir la sanidad. Oramos por los enfermos, por los debilitados y por los que están en aflicción, confiadamente vamos ante el trono de su gracia pidiendo que usted obre en ellos y en ellas.
Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez por sanidad; por nuestro hermano José Silva por sanidad; por nuestro hermano José David Videla pedimos un milagro porque un milagro lo va a poner de pie; oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sus pastores por sanidad, por su vecina por sanidad y por su hija Pamela Larcón Flores por sanidad.
Oramos por la petición de nuestra hermana Laura Senjo; por mi hermana Nora Senjo por sanidad; por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista; por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; por mi hermana Elena Reyes por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad y oramos por la liberación de su nieto.
Oramos por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por Rodrigo Romero Asenjo por liberación; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia.
Oramos por Claudia Silva por liberación; por René Fuente Oliva por problemas en el matrimonio y la familia; oramos por nuestra hermana Isabel Allende por sanidad; por el maestro Juan Bayalao por sanidad; por la señora Yolanda por sanidad; por la niña Isidora Nair Caro, para que usted, mi Señor, le ayude a vivir bien este momento que esa niña está viviendo.
Oro por la hermana Sonia Bustamante, que ya ha sido dada de alta y está en su casa; ruego, Señor, que usted termine de hacer la obra que empezó en ella. Oro también por mi hermana María Ibacache para que usted la sane y oro también por mi hija para que usted la sane.
Le presentamos a todos los enfermos y a los que nos han llamado pidiendo ser puestos en oración. Usted que nos hizo nos conoce y a esta hora pedimos que usted se glorifique en sanidad divina y en liberación para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.
Despedida
Dios nos bendice por su palabra. Ya estamos llegando al final de este programa. Le agradecemos a usted por haber estado en sintonía una vez más. Nos despedimos y nos volvemos a ver mañana nuevamente con un nuevo programa a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.