La sabiduría divina y el camino a la verdadera felicidad
Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia de edificar la vida sobre la sabiduría de Dios y el rescate divino. Usted encontrará consejos prácticos para el hogar y una enseñanza bíblica sobre la satisfacción espiritual.
Bienvenida
Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.
Bienvenidos nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladis Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida.
Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecino, amigo que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.
Oración Matinal
Amado Dios, por medio de Jesucristo mi Salvador, me presento con mucha gratitud en mi corazón, agradecida por este regalo, porque usted me permite tener un hermoso despertar glorioso, porque ya en esta mañana se ha renovado su misericordia para mí. Gracias porque usted me ha cuidado y su bondad permanece fiel; gracias Señor porque sé que usted me permitirá gozar de su amor y que me dará la fortaleza para enfrentar los desafíos del día a día.
Padre, gracias por mi familia, porque tengo un techo que cobija mis sueños, porque usted me viste, me calza y me da el agua fresca y cristalina. Sé que usted me guía y me dirige; no necesito más porque usted dirige los pasos que doy.
Oro, Señor, para que usted bendiga los matrimonios, oro por la unidad de la familia, oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones y por los que no son tan jóvenes. Oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro para que haya sustento siempre en la casa de la viuda y del huérfano, y oro por la apertura de los presos de la cárcel.
Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en clínica o en sus casas esperando el toque de su poder, porque usted con su poder sana, restaura y bendice. Oro para que usted esté obrando misericordia en cada uno de sus hijos e hijas enfermas.
Señor, oro por las autoridades eclesiásticas de mi amada iglesia, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena, y por el honorable directorio. Deseo con todo mi corazón que usted, mi Dios, les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted le ha encomendado.
Oro, Señor, por las autoridades civiles de mi país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Bendiga usted la cámara baja, la cámara alta y a todas las autoridades civiles, muy en especial la autoridad civil de nuestra comuna. Le ruego, Padre, que ponga en ellos el considerar los problemas que hay en esta comunidad, porque ellos tienen su gestión administrativa en sus manos.
Oro, Señor, por los que prestan servicio a la comunidad, así como los bomberos y carabineros, estas nobles instituciones donde arriesgan su vida en cada procedimiento. Pido muy en especial una bendición para este programa y para la audiencia, porque usted me permite descansar en el poder de su fuerza y pido que nos sostenga con su diestra victoriosa.
Gracias Señor porque confiamos que usted está aquí a través del Espíritu Santo, tomando el control y dirigiéndonos. Siempre le damos a usted, mi Dios altísimo, a través de Jesucristo, nuestra alabanza, toda la honra y la gloria. Gracias por este amor tan grande de habernos dado a nuestro Señor y Salvador Jesucristo; gracias por dejarlo venir a la tierra porque Él vino a salvar lo que estaba perdido y hemos sido encontrados por él.
Confiamos siempre, Señor, que usted actúa en esta humanidad conforme a su misericordia que es tan grande. Amado Dios, clamamos para que usted bendiga a los trabajadores de la salud; ellos hacen una labor tan hermosa, pero pedimos que usted los bendiga y los libre de toda contaminación porque están arriesgando su vida cada día. Oramos por la más alta eminencia de la salud como por el más simple trabajador.
Yo le ruego, Padre, que usted toque los corazones de quienes tienen en sus manos la guerra; pedimos que haya un cese de la guerra, tome esas mentes, por favor. Clamamos por la paz de Jerusalén y le pedimos por todos los gobiernos del mundo. Bendiga usted, mi Señor, este programa desde el comienzo hasta el final, deseando que la presencia del Espíritu Santo nos controle, nos dirija, nos guíe y nos bendiga. Todo se lo pido en el nombre de Cristo Jesús mi Salvador, amén y amén.
Pan de Vida
Doy muchas gracias a nuestro Dios Altísimo porque ya estamos juntitos y juntitas. Lo comenzamos con nuestro pan de vida, porque la palabra maravillosa de nuestro Dios nos trae bendición al comienzo de este programa.
Proverbios 14:1 — La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba.
Nos detenemos a contar que este pasaje nos habla de una edificadora sabia. Siempre han existido personas que edifican. Isabella Bonfrey nació esclava en 1797 en Nueva York; aunque casi todos sus hijos fueron vendidos como esclavos, escapó en 1826 con una hija y vivió con una familia que pagó su libertad.
En lugar de permitir que un sistema injusto la mantuviera separada de su familia, inició acciones legales para recuperar a sus hijos, muy en especial al pequeño hijo Peter. Fue una gran hazaña para una mujer afroamericana que en aquella época no podía criar a sus hijos sin la ayuda de Dios. Ella aceptó a Cristo como su Salvador y cambió su nombre a Soho Urner, ‘verdad peregrina’, para demostrar que su vida estaba edificada sobre el fundamento de la verdad de Dios.
El rey Salomón declara que la mujer sabia edifica su casa. Esa metáfora muestra la sabiduría que Dios provee a los que están dispuestos a escuchar. ¿Cómo se construye una casa con sabiduría? Diciendo todas las palabras que sean buenas para la necesaria edificación; eso es lo que nos aconseja el Señor por su palabra.
Proverbios 14 da la respuesta de cómo se destruye: en la boca del necio está la vara de la soberbia. Gracias a la sabiduría de Dios, Soho Urner tuvo fuerza y confianza. Quizás usted nunca tenga que rescatar a sus hijos de una injusticia, pero puede edificar su casa sobre el mismo fundamento de la sabiduría de Dios. Si faltamos en este aspecto, podemos pedirle a nuestro Padre: ‘Padre, necesito tu sabiduría’.
Dios, que es tan grande en misericordia, le habla al pueblo de Dios en el libro de Éxodo 3:8 sobre un rescate divino y le dice: ‘He descendido para librarlos’.
Recuerdo que tras una llamada al 911, un policía condujo junto a las vías del tren iluminando con los reflectores hasta que divisó el vehículo atravesado sobre los rieles. La cámara del patrullero captó la escena mientras el tren se acercaba rápido, a más de 80 kilómetros por hora. Sin vacilar, segundos antes de que lo atropellara, alcanzó a sacar del auto a un hombre desmayado.
Las Escrituras nos revelan a Dios como el que rescata. Cuando todo parece perdido, como los israelitas atrapados en Egipto bajo una sofocante opresión, Dios les brinda palabras resonantes de esperanza. El Señor dijo: ‘Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias’.
Dios no solo lo vio, sino que actuó: ‘He descendido para librarlos’. Mediante un rescate divino sacó a Israel de la esclavitud. Ese rescate revela el corazón de Dios y el poder para ayudar a todos los que tienen necesidades. El Señor asiste a todos los que estamos destinados a la ruina, a menos que Él llegue para salvarnos.
Aunque vivamos situaciones difíciles o imposibles, podemos elevar nuestros ojos y ver cómo nos rescata aquel que nos ama. Tan solo con decirle: ‘Dios, rescátame’. Cuando estamos en ese lugar difícil, viene el poder de Dios a rescatarnos. Gloria a Dios.
Datos y Consejos para el Hogar
Ahora tenemos los datitos y los consejos que siempre andamos buscando las dueñas de casa. Por ejemplo, si queremos almacenar nuestras cebollas para que duren mientras salen las nuevas, le traigo un dato inusual: use una panty media que ya quiera botar a la basura.
Haga con esa panty una morcilla de cebollas y cuélguela en un gancho en un lugar frío y oscuro para que el gas etileno no se escape. Esto mantendrá fresca la cebolla por periodos más extendidos y usted tendrá el placer de sacar la cebolla para la comida cada día como recién la colgó.
También los plátanos pueden ser usados en varios postres y desayunos, especialmente si son horneados, como el pan de plátano. Si tiene plátanos maduros que se ponen marrones rápido debido al gas de etileno, envuelva con plástico o aluminio la corona o raíz. Esto ralentizará la liberación del etileno y no acelerará la maduración.
Sobre el refrigerador, debemos retirar los artículos expirados una vez a la semana, ya que pueden llevar moho y contaminar otras áreas. El amontonamiento reduce la circulación de aire frío y crea puntos calientes. Dele una limpieza profunda una vez al mes e intente no dejar productos abiertos cerca de las áreas con moho.
Mantenga la leche lejos de la puerta del refrigerador, porque es un artículo perecedero y la temperatura en la puerta fluctúa rápidamente. Lo mejor es almacenarla en la sección media, que está menos expuesta a la humedad, ideal para los productos lácteos.
Para el jengibre, la mejor manera de mantenerlo es rallarlo y ponerlo en una bolsa o contenedor hermético en el congelador. Debe sacarle la piel con mucho cuidado con una cuchilla bien filada. Este método mantiene la frescura hasta por seis meses y así tendrá jengibre a la mano para sus guisos.
Para los amantes de los hongos, asegúrense de almacenarlos frescos en bolsas de papel en uno de los estantes del refrigerador. El papel absorberá la humedad y prevendrá el moho, permitiendo el flujo de aire suficiente para que duren alrededor de una semana.
Para tener parrillas relucientes después de un asado con la familia, use bicarbonato de sodio. Deje que la parrilla se enfríe, frote suavemente con el bicarbonato y quite todo lo que haya quedado con un cepillo. Así dejará el quincho o patio perfecto para la próxima reunión.
Sugerencia Culinaria
La sugerencia de hoy es arroz con queso y tomate. Para preparar este plato nos demoraremos solo 20 minutos de cocción y los ingredientes alcanzan para 6 personas.
Necesitamos: tres tazas de arroz cocido, media taza de perejil picado, 150 gramos de jamón picado, media taza de crema, media taza de leche, tres huevos duros molidos, 200 gramos de queso mantecoso, dos tomates, sal y pimienta.
Preparación: Mezcle en un bol el arroz, el jamón, el perejil, la crema, la leche y los huevos duros. Revuelva cuidadosamente para que los ingredientes se mezclen uniformemente y sazone con sal y pimienta. Vacíe la mezcla en una fuente para horno enmantequillada.
Lave, pele y corte los tomates en rodajas y distribúyalos cubriendo el arroz. Corte el queso en láminas, colóquelo sobre los tomates y lleve al horno medio durante 20 minutos. Esta receta es de la enciclopedia de la cocina de Laura Amenábar; ojalá usted pueda practicar este plato que es tan fácil.
Receta del día
Arroz con queso y tomate
- 3 tazas de arroz cocido
- 1/2 taza de perejil picado
- 150 gramos de jamón picado
- 1/2 taza de crema
- 1/2 taza de leche
- 3 huevos duros molidos
- 200 gramos de queso mantecoso
- 2 tomates
- Sal
- Pimienta
Preparación
- Mezclar en un bol el arroz, el jamón picado, el perejil, la crema, la leche y los huevos duros.
- Revolver cuidadosamente hasta que los ingredientes se mezclen de forma uniforme.
- Sazonar la mezcla con sal y pimienta.
- Vaciar la preparación en una fuente para horno previamente enmantequillada.
- Lavar, pelar y cortar los tomates en rodajas, distribuyéndolos para cubrir el arroz.
- Cortar el queso en láminas y colocarlo sobre las rodajas de tomate.
- Llevar al horno medio durante 20 minutos.
Lectura de la Palabra
Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la palabra de nuestro Dios y lo haremos en el Salmo 1, versículo 3. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Salmo 1:3 — Su palabra será como árbol plantado junto a corriente de agua que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae y todo lo que hace prosperará.
Oración
Amado Dios, le damos muchas gracias por darnos este maravilloso momento para estar en su presencia a través de su palabra. Agradezco, Señor, este privilegio, esta oportunidad que usted nos da de detenernos en el primer Salmo de la Biblia, tan solo en un versículo, pero que a esta hora pido ser bendecida.
Oro, Padre, para que el Espíritu Santo traiga a mí la revelación de esta su palabra. Use, mi Señor amado, mis labios, tome el dominio y tome el control de mi vida para administrar su palabra, y que ella sea de bendición para quienes la escuchan.
Oro para que usted ponga en mí esa unción, para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
La verdadera felicidad
El título de su palabra es feliz, pero ¿con qué felicidad? Cuando encontramos este salmo que tiene una introducción muy especial y tomamos el versículo 3, nos hacemos esta pregunta: ¿le gustaría sentirse feliz y afortunado?
Sentirse es una cosa, pero ser feliz es otra cosa. Hay veces que hay mucha felicidad barata en este mundo y, por ser barata, la gente nunca la compra; el resultado es la disolución y volver a la búsqueda.
Encontramos en este salmo la muestra de un camino que a veces para nosotros como personas resulta escabroso, angosto y difícil, pero que llega ciertamente a esa felicidad codiciada.
Jesús, el Hijo de Dios, habló de los que son bienaventurados; explicó quiénes son, por qué y la conducta de sus vidas. Fue enviado por Dios para unir de nuevo a quienes se habían separado y, con esa unión, volver al hombre su razón de ser.
Esto se traduce en la felicidad duradera y pura. Se ofrece aquí en este programa de salvación en Cristo, pero también el programa de acción para la causa de Cristo en el mundo.
Si es verdad que usted desea ser feliz, usted puede leer este Salmo por completo y le va a ayudar a descubrir el camino y a discernir claramente lo que debe hacer. Dios sabrá responderle si usted sabe pedírselo.
La búsqueda del hombre moderno
Volvemos a preguntarnos: ¿se puede ser bienaventurado ahora o hay que esperar hasta llegar al cielo? Esta pregunta estalla en la mente de millones de sus contemporáneos.
La propaganda común parece indicar que todos los deseos humanos pueden ser satisfechos instantáneamente; basta que uno compre lo que la propaganda ofrece y aconseja.
Usted sabe, sin embargo, que todas las posesiones del mundo, lo más dulce, el dentifríco y el automóvil más caro, no aseguran felicidad en todos los casos.
Posiblemente algún otro por este mundo de Dios se sienta una especie de felicidad que dura un par de días, semanas o hasta un mes, pero la felicidad que creía tener se vuelve efímera, volátil y escurradiza. Cuando menos se descuida, se le escapa entre los dedos.
No cabe duda que el hombre moderno está en esa búsqueda de felicidad. Usted puede verlo en su conducta cotidiana. Algunos hablan de la vida como si fuera una cadena de eslaboncillos de felicidad: un eslabón hoy, otro el próximo fin de semana.
La búsqueda de la felicidad humana
Y aún otro para los carnavales, y así marcha la vida humana, de un momento feliz a otro momento feliz. Se busca la felicidad en la lectura en…
La búsqueda de la felicidad humana
En la música corporal hay también, como usted sabe, cosas macabras en el mundo. De vez en cuando se oye a alguien por ahí que, para obtener una película de felicidad, tiene que hacer algo fantasmagórico, totalmente fuera de lo normal y a veces hasta crímenes. Y lo justifica todo en base a que anda en busca de felicidad.
No es del todo extraño que el hombre moderno, el joven y la mujer también anden en busca de felicidad. Después de todo, la vida puede ser aplastante y sofocante, y todo el mundo necesita algo con lo cual divertirse, secarse las lágrimas de la desesperación y sonreír unas horas antes de acostarse a dormir.
Las presiones de la vida moderna son casi insoportables. Para mantener el juicio se hace casi indispensable tener alguna felicidad por alguna parte. Es como si la vida fuera un enorme desierto reseco, cubierto de arena voladiza y colores quemantes, y la felicidad fuera una palmera donde descansar un rato, un alto en el camino, una pausa que refresca.
Es posible que usted se sienta feliz, pero ¿con qué felicidad en realidad? ¿Es el resultado de una pastilla, una bebida o alguna experiencia emocionante? ¿Se trata de algo sustancioso o algo ingeniosamente superficial?
La esperanza del cristiano
Usted ha sido quizás una de las personas que hay en el mundo que se dicen ser cristianos, seguidores de Cristo. Muchos de estos cristianos están tristes, como lo está usted, pero con una diferencia: ellos están plenamente seguros de que un día de estos sus cuitas se terminarán y entrarán en el cielo, que es la gloria sin fin.
Hasta cantan que en esta vida hay cruces que llevar, espinas que cortar la carne y pesos que soportar; lo hacen los hombres que se creen con mucha hombría porque saben que un día de estos el Señor Todopoderoso los va a llamar y los va a llevar consigo al cielo, donde habrá gozo eterno. Esto sí que es una realidad humana.
La verdadera bienaventuranza
¿Se puede ser bienaventurado ahora o hay que esperar hasta llegar al cielo? La palabra de Dios, que se define a sí misma como lámpara a los pies del ser humano y la luz de su camino, tiene un concepto totalmente nuevo y radicalmente distinto de la felicidad o bienaventuranza.
El Hijo mismo de Dios, en caros momentos, habló de lo que son en verdad bienaventurados aquí mismo, en esta vida, en este mundo y en esta circunstancia, además de la felicidad indestructible de los cielos que Dios tiene preparados. Si usted genuinamente desea ser bienaventurado de verdad, el mejor sendero para recorrer es el que lo lleva a esa palabra que Dios nos dio; a través de ella nos bendice.
El hombre difícilmente está en condiciones de definir este importante factor de su vida porque le han ocurrido cosas que no le permiten pensar con claridad; la objetividad científica se ha cortado la vista peligrosamente. Es por esta razón que, en su infinita providencia, Dios ha puesto al alcance del hombre su palabra santa e infalible.
El hombre feliz según el Salmo 1
En esa fuente se encuentra usted con el Salmo 1, donde se describe al hombre feliz con la felicidad de Dios. Se compara a este hombre como un árbol que ha sido plantado junto a riquísimas aguas, que da su fruto regular y normalmente, y cuyas hojas no caen.
¿Qué le dice a usted esta comparación? Es un árbol que está cumpliendo su función. ¿Qué árbol podría subsistir en un desierto sin agua que lo nutra? Sería menos árbol y mayor desgracia si no diese los frutos que normalmente se cosechan. Un árbol del cual se cae la hoja es un árbol enfermo, deficiente y débil; no cumple la función para la cual el creador del universo le dio existencia.
Así es el hombre. Su bienaventuranza y su felicidad tienen que brotar de esa misma realidad; tiene que volver a ser lo que Dios quiso que fuese y volver a poseer las virtudes para las cuales fue creado. Este es el hombre feliz de verdad, que regresa a una relación íntima y cordial con Dios que lo hizo y ante quien es siempre responsable.
San Agustín decía que el alma estaba inquieta hasta que repose en Dios. Es allí donde el pobre ser humano puede encontrar la felicidad para la cual Dios lo formó.
El ser humano que el Salmo 1 define no anda en consejo de malos, ni en silla de escarnecedores se ha sentado, sino que en la ley de Jehová está su delicia y en su ley medita de día y de noche. No anda en malos caminos ni en camino de pecadores.
El mundo natural y común que usted contempla no es su mundo; las cosas que le deleitan por lo general a los demás no son las que lo llenan de satisfacción. El hombre bíblicamente feliz tiene otros recursos: vive en comunión estrecha con Dios. Ese es el primer y más importante ingrediente de la felicidad verdadera.
El camino a la satisfacción espiritual
¿Cómo puede llegar el hombre, usted, su amigo y su familia a esa deliciosa comunión? El apóstol San Pablo habló de esa bienaventuranza a los creyentes de Roma, diciendo que bienaventurado es aquel a quien Dios le obsequia justicia y perdón de sus pecados.
Esto le da a usted la pauta del problema: la falta de felicidad en la vida humana se debe, más que nada, a la grotesca realidad del pecado. Es una realidad tan apegada a la naturaleza humana que solo Dios puede quitarla y solo Él, en su poder soberano, puede librar al hombre de sus efectos destructivos.
En otra carta, el mismo apóstol ve a un grupo de personas que habían recibido aquella bienaventuranza, pero por la razón de su debilidad y los múltiples problemas a su alrededor, empezaron a perder un poquito de esa felicidad. Así les habla el afligido padre espiritual: «¿Dónde pues está esa satisfacción que experimentabais?».
Muy pocas palabras pueden hallarse en el diccionario que definan mejor la bienaventuranza que «satisfacción». Es estar satisfecho, sentirse como que uno ha cumplido, como que uno ha comido lo suficiente o que el físico ha dormido lo que requiere. ¿Se siente usted satisfecho?
No le extrañe que la gran mayoría de la raza humana esté en búsqueda de la felicidad, porque no siente satisfacción alguna. Si usted quiere sentirse feliz, tiene que buscar el sendero de aquello que produce satisfacción espiritual y arreglar su relación con Dios. Verá usted que la felicidad será una pradera inmensa en vez de un oasis pequeño; su vida será una satisfacción en vez de una desesperación. Solo Cristo hace feliz al mortal alma mísero.
Oración y peticiones
Amado Dios, gracias por el pan espiritual que usted nos ha permitido tener hoy a través de este programa. Oro, Señor, para que su palabra haya corrido y haya sido glorificada en muchas vidas porque usted nos ha mostrado la forma de ser feliz. Oro para que el consejo de su palabra pueda quedar grabado en nosotros y que podamos, con su ayuda, ponerlo en la vida práctica de cada día. Señor, su palabra nos bendice y nos lleva a la plenitud del gozo.
Amado Dios, oramos por los enfermos. Intercedemos confiadamente ante el trono de su gracia pidiendo este refugio que viene de lo alto, del Padre de las luces, donde no hay cambio ni mudanza porque usted siempre es el mismo. Usted quiere sanar y, en esta hora, en el nombre de Jesús, le pedimos que se glorifique en los que están en la audiencia de este programa y que están atormentados por diferentes enfermedades. Usted ya pagó el precio por esas enfermedades; hoy, por la llaga de Cristo, somos sanados y curados, porque ese varón de dolores, experimentado en quebranto, hizo ese sacrificio y hoy día por la fe recibimos sanidad.
Señor, yo le pido que haya un toque de su poder en la vida de sus hijos e hijas que están sufriendo. Ruego que usted ya esté obrando en sus cuerpos enfermos. Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en El Monte, por sanidad; por nuestro hermano José Silva, por sanidad; por nuestro hermano José David Videla, pedimos un milagro porque un milagro lo va a poner de pie; tenga misericordia, Señor, porque ha estado tantos años en esa silla de ruedas; lo que la ciencia no ha podido hacer, lo puede hacer usted, mi Señor, porque para usted no hay imposibles.
Oro por nuestra hermana Teresita Flores, por sanidad de sus pastores, de su vecina y de su hija Pamela Larcón Flores. Oro por la petición de mi hermana Laura Seno; por mi hermana Nora Senjo, por sanidad; por mi hermano Eduardo González, por sanidad de la vista; por mi hermana Rosita Veloso, por sanidad; por mi hermana Elena Reyes, por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro, por sanidad; por mi hermano Miguel Torres, por sanidad y por la liberación de su nieto.
Oro por mi hermana Teresita Reyes, por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz, por sanidad; por Rodrigo Romero Asenjo, por liberación; por mi vecino Luis Orellana, por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa, por sanidad; por mi hermana Teresa Molina, por sanidad del matrimonio y la familia; por Claudia Silva, por liberación; por René Fuentes Oliva, por problemas del matrimonio y la familia.
Oramos por nuestra hermana Isabel Allende, por sanidad; por el maestro Juan Vallalao, por sanidad; por la señora Yolanda, por sanidad; por la niña Isidora Nair Caro; por la hermana Sonia Bustamante, por sanidad. Señor, usted los conoce a todos y sabe dónde está la necesidad en su cuerpo de recibir sanidad.
Oro, Señor, para que a esta hora esté tocando sus vidas y sanando para la gloria de su nombre, porque creemos en el poder de la sanidad divina, creemos en su palabra y tomamos sus promesas que permanecen hasta el día de hoy en pie. Pedimos que ellos y ellas sean sanados para la gloria de su nombre. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.