La Voz Pentecostal

Guardados del Mal

· 59 min

Usted acompaña a Gladia Romero Toledo en una jornada de reflexión espiritual basada en las Sagradas Escrituras. El episodio combina la enseñanza bíblica sobre la protección divina con consejos prácticos para el hogar y la salud.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecino y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Matinal

Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración. Amado Dios, le doy muchas gracias por este hermoso despertar glorioso, porque nos permite tener un día más de existencia en el escenario de esta tierra. Contenta y grata en su presencia, Dios Altísimo, en este día ya le entrego todo; pongo todo en sus manos en esta mañana.

Ahora, Señor, pedimos su bendición para este programa. Pido que en cada momento su bendición esté presente a través del Espíritu Santo. Llene mi alma de paz y de fortaleza, y que su presencia disipe toda la necesidad de las angustias, y que la salud y la armonía habiten siempre en nosotros.

Le pido, Señor, que usted esté guardándonos y dirigiéndonos por nuestro caminar, y que la luz que ha alumbrado este día ilumine cada decisión. Le imploro que usted extienda sus bendiciones para todas las familias de nuestros hermanos y hermanas en Cristo Jesús. Protéjalo a cada uno de todo mal; aleje la envidia, la tristeza y la sombra que intenten perturbar nuestra tranquilidad, y que su gracia sea nuestro escudo y su amor sea nuestra guía eterna.

En esta semana que comienza, ayúdenos a cultivar la nobleza de nuestro ser y a ser un mejor ser humano. Pedimos que usted, Señor, en su misericordia nos moldee, pero nosotros debemos dejarnos moldear con su sabiduría y justicia, y que siempre su aliento sea mi constante compañía en cada labor, esfuerzo y compromiso.

Gracias le doy, Padre de amor, por mi familia, porque tengo un techo que cobijó mi sueño mientras dormí. Gracias por el pan que usted ya puso en mi mesa, por el calzado que pone en mis pies, porque usted me viste, me da el agua fresca cristalina y está saciando mi sed.

En esta hora entramos a este programa porque a través de su palabra también saciamos la necesidad de que usted nos hable y esté presente. Invitamos al Espíritu Santo a que sea quien nos guíe y nos dirija.

Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o desde sus casas, esperando el toque de su poder sanador. Tóqueles, mi Señor, y por su misericordia sane toda enfermedad. Oro por los matrimonios, por la unidad de la familia, por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted los proteja y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro para que haya siempre sustento en la casa de la viuda y del huérfano, y por la apertura de los presos de la cárcel.

Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena, y también por el honorable directorio de nuestra iglesia. Deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando esta labor que usted, mi Dios, les ha encomendado. Bendiga sus vidas, porque ellos tienen una vida familiar, personal y, muy en especial, eclesiástica.

Bendiga usted, mi Señor, la audiencia de este programa. Le ruego, Padre, que en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, su bendición esté sobre nuestra vida. Que el Espíritu Santo sea nuestro invitado a actuar en nosotros. Creemos que su bendición se hace manifiesta sobre ellos y ellas, y que todos seamos conducidos en bendición.

Pedimos que por misericordia toque los corazones de los que tienen que ser tocados para que haya un cese de la guerra; oramos muy en especial por la paz de Jerusalén. Oramos por los trabajadores de la salud que tienen la responsabilidad tan grande de atender a diario gente con tantos problemas, que muchas veces son contagiosos. Líbrelos de todo mal, de todo peligro y de todo contagio, y bendígalos desde la eminencia más alta hasta el más simple trabajador.

Amado Señor, le pedimos su bendición y creemos que usted está tomando el dominio y el control de nuestra vida. Le damos muchas gracias porque podemos interceder ante el trono de su gracia pidiendo esa bendición especial para este programa y sus oyentes. Se lo ruego todo, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida

Damos muchas gracias a nuestro Dios Altísimo por estar nuevamente aquí, llegando a sus hogares. Continuando con el programa, tenemos nuestro Pan de Vida. El Señor nos permite abrir las Sagradas Escrituras para que su palabra nos bendiga.

Hechos 4:13 — Eran hombres sin letra y del vulgo, y le reconocieron que habían estado con Jesús.

Dios nos bendice hoy porque encontramos que siempre hay que tener licencia para conducir, ya sea ser un piloto o manejar un vehículo. Para esto hay que tomar decisiones, hacer ciertos cursos que ayudan en la mecánica de cualquier situación que tengamos que enfrentar.

La historia nos cuenta que el 17 de diciembre de 1903 se levantó un piloto experto que ya tenía algunas horas de vuelo. El vuelo duró solo un minuto, pero cambió el mundo para siempre. Encontramos en las Sagradas Escrituras que ni Pedro ni Juan tenían licencia para predicar; ninguno había ido a un seminario, eran pescadores, pero habían sido llenos del Espíritu y proclamaron valientemente la buena noticia, porque en ningún otro hay salvación.

A los líderes religiosos no les gustaba que Pedro y Juan hablaran, y les ordenaron que dejaran de hablarle a otros de Jesús. Pero Pedro se negó rotundamente y dijo: “No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”. Quizás haya algunos que se burlen de usted, pero no importa; si tiene el Espíritu Santo, es libre de vivir valientemente para Él.

Todos, como hijos e hijas del Señor, tenemos un testimonio que el Señor nos entrega para proclamar. Siempre tenemos que recibir ayuda y nosotros entregar ayuda a través de la oración. El profeta Isaías nos da un modelo en su libro.

Isaías 58:6 — Desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión y dejar ir libre a los quebrantados.

No le parece a usted que Dios nos da una autoridad por su palabra. Recuerdo la historia de un hermano que llegó a la planta baja de una librería y vio que las luces estaban apagadas y las puertas con llave; estaba atrapado. Escribió por teléfono al dueño diciendo: “Hace dos horas que estoy encerrado, por favor déjeme salir”, y poco después fue rescatado.

Es bueno tener una manera de conseguir ayuda. Isaías dijo que hay alguien que responderá cuando clamamos. Él escribió que Dios había acusado a su pueblo de ser irresponsable en su devoción, que aparentaban religiosidad con rituales vacíos y egoístas, y que ejercían opresión sobre los pobres. Por eso, Dios escondió sus ojos y no respondió a sus oraciones.

Dios les dijo que se arrepintieran y mostraran obras de interés en los demás. Si el pueblo lo hacía, el Señor afirmó: “Invocara y te oirá el Señor, clamará y diría él: He aquí estoy”. Si quitas el yugo, el dedo amenazador y el hablar vanidad, Dios escucha.

Hoy, Dios nos dice: acerquémonos a los necesitados diciéndoles “aquí estoy”, porque Dios oye nuestros clamores cuando vamos por ayuda. Debemos tener una actitud correcta para dirigirnos ante la poderosa presencia del Señor. Él está en todas partes y responde cuando lo necesitamos.

Podemos relacionarlo con los discípulos, a quienes el Señor hizo libres en el Espíritu. Eran hombres sin letra y del vulgo, pero se reconocía que habían estado con Jesús. Ciertamente, el que se pone en las manos del Señor experimenta una diferencia; hasta sus palabras cambian. Debemos decirle: “Señor Jesús, utilízame como quieras”, porque tenemos la presencia del Espíritu Santo que nos ayuda a enfrentar cualquier desafío.

Consejos y Datos Útiles

Continuamos con un espacio para solucionar algunos problemitas que tenemos a diario. Por ejemplo, a quien no le gusta disfrutar de muebles de madera; dicen por ahí que nunca pasan de moda y permanecen siempre para bendecir nuestros hogares, pero tienen el inconveniente de que se estropean con facilidad.

Para solucionar los muebles estropeados o con pequeños arañazos, la vaselina puede ayudar mucho. Basta con aplicar un poco de vaselina, dejarlo actuar durante 24 horas y después limpiar el exceso. Se acaban las rosaduras y los arañazos.

Hablando de rosaduras, especialmente en el tiempo de calor y el apogeo del verano, puede ser difícil evitarlas en el cuerpo. Puede aplicarse vaselina para reducir el efecto y evitar molestias, especialmente en los muslos. Aplique un poco en la zona antes de andar en bicicleta o pasar un largo día al aire libre para reducir el roce directo de la piel.

Para los caballeros, la vaselina sirve para el afeitado si quieren mantener la piel suave y sana. Solo tiene que aplicarla después de afeitarse, con la cara muy sequita. Esto ayuda a reducir la sequedad, la deshidratación y cualquier irritación, como protuberancias o quemaduras.

Otro truquito es para que el perfume dure más tiempo durante el día. Primero aplique un poco de vaselina en el lugar donde se pone el perfume, por ejemplo, detrás de las orejas o en las muñecas. La vaselina no desprende olor ni desmerece su perfume, pero ayudará a que le dure más horas.

Si usa esmalte y este está seco, puede usar vaselina como aliado. Si le queda un poco de esmalte alrededor de la tapa del frasco y se seca, impidiendo que lo pueda abrir, evite esta situación aplicando un poco de vaselina en la parte superior del frasco.

Sugerencia para la Cocina

Como siempre, traemos la sugerencia para la cocina. Hoy vamos a sugerirle un amoldado de berenjena. Esta preparación lleva 40 minutos de cocción y los ingredientes son suficientes para sentar a su mesa de seis a ocho personas.

Necesitamos: una taza y media de arroz, dos tazas de agua, dos berenjenas grandes, media taza de tocino picado en cuadritos, tres huevos, media taza de queso rallado, una taza y media de salsa de tomate, aceite suficiente para freír y sal.

Primero, prepare un arroz graneado con la cantidad de arroz y agua indicada. Lave, pele y corte las berenjenas a lo largo. Pínchelas con un tenedor y colóquelas en agua con sal durante 30 minutos. Luego, escúrralas, séquelas con papel absorbente y fríalas en aceite caliente por ambos lados.

Forre las paredes y la base de un molde redondo con las berenjenas fritas, reservando cinco torrejas. Bata los huevos en un bol y agregue el arroz cocido, cuatro cucharadas de salsa de tomate, el tocino picado y el queso rallado. Rellene el molde con esta mezcla y cúbralo con las berenjenas que reservó.

Coloque el molde a baño María y cocine durante 30 minutos, contando el tiempo desde que empiece a hervir. Desmolde y sirva acompañado con el resto de la salsa de tomate. Ya tiene listo su amoldado de berenjena.

Ilustración de Amoldado de berenjena

Receta del día

Amoldado de berenjena

  • 1 taza y media de arroz
  • 2 tazas de agua
  • 2 berenjenas grandes
  • 1/2 taza de tocino picado en cuadritos
  • 3 huevos
  • 1/2 taza de queso rallado
  • 1 y 1/2 taza de salsa de tomate
  • Aceite suficiente para freír
  • Sal

Preparación

  1. Prepare un arroz graneado utilizando la cantidad de arroz y agua indicadas.
  2. Lave, pele y corte las berenjenas a lo largo.
  3. Pinche las berenjenas con un tenedor y colóquelas en agua con sal durante 30 minutos.
  4. Escurra las berenjenas y séquelas con papel absorbente.
  5. Fría las berenjenas en aceite caliente por ambos lados.
  6. Forre las paredes y la base de un molde redondo con las berenjenas fritas, reservando 5 torrejas.
  7. Bata los huevos en un bol y agregue el arroz cocido, cuatro cucharadas de salsa de tomate, el tocino picado y el queso rallado.
  8. Rellene el molde con la mezcla anterior.
  9. Cubra la mezcla con las berenjenas reservadas.
  10. Cocine el molde a baño María durante 30 minutos, contando el tiempo desde que empiece a hervir.
  11. Desmolde y sirva acompañado con el resto de la salsa de tomate.

Cierre de Segmento

Ya estamos en el momento del programa de escuchar la voz de Dios por su palabra. Vamos a colocar una alabanza, un intermedio musical, y después volvemos. No se me vaya de la sintonía, porque volvemos en breves instantes para que juntos podamos escuchar lo que Dios hoy tiene para nosotros.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 17, versículo 15. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Juan 17:15 — No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos breves instantes de oración.

Amado Dios, le damos muchas gracias porque tenemos la bendición de tener con nosotros ya su palabra leída. Oro, Señor, para que el Espíritu Santo esté poniendo en mí la revelación divina de su palabra y sea usando mis labios para la honra y gloria de su nombre. Necesito, mi Dios Altísimo, esa unción en mí para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Guardados del Mal

El título de su palabra es: Guardados del Mal. Los cristianos han tratado por todos los medios de separarse del mundo para no contaminarse. Algunos se han apartado literalmente convirtiéndose en ermitaños y viviendo su vida solitaria; otros han querido disfrutar de esa soledad en monasterios o lugares de retiros permanentes, como si con eso consiguieran la tan ansiada no contaminación.

Quizás algunos estén en el espíritu de acuerdo con estos hombres y mujeres que han buscado aislarse como un medio de escape. Pero todo lo que han conseguido es precisamente eso: un escape. Aunque sus problemas no son la contaminación y, lo que es peor, la tentación sigue rodeándolos como un león rugiente.

En el capítulo 17 del evangelio según San Juan, Jesús prepara a sus discípulos ante la hora de la separación que parecía cada vez más cercana. Aquí no se trata de una separación corporal de pocas semanas o meses, es una separación que se mide según los parámetros divinos y no humanos. En el caso de todos esos discípulos, se trataba de una separación definitiva mientras ellos vivieran sobre esta tierra.

Habían estado con el maestro por casi tres años y se habían acostumbrado a su sencillez y a la profundidad de sus enseñanzas. El mundo era distinto desde que Jesús les había salido al encuentro para llamarlos y convertirlos en pescadores de hombres. Jesús de Nazaret no solo les había impartido enseñanzas distintivas, sino que había predicado con el ejemplo, lo que lo hacía único.

Ahora ellos debían aceptar la noticia impresionante y terrible de que su maestro se iba de este mundo y los dejaba solos. Jesús hace lo que ellos le habían visto hacer en innumerables ocasiones: ora por sí mismo y por ellos. Ora por sí mismo para que Dios el Padre lo acompañe ante los duros momentos que vendrían, momento en que el Hijo de Dios experimentaría la soledad absoluta al verse separado de Dios.

Si el infierno significa algo, es la separación del creador, que es la fuente de vida. En ese tormento eterno, Jesús ora también por lo suyo porque, de acuerdo a las escrituras, los amó hasta el fin. Recuerda que estos están en el mundo, y con esta frase apunta a todo lo que este concepto significa: un mundo que no es igual a la creación, sino a la mentalidad, la forma equivocada de vivir sin la ley ni Dios.

La tentación de caer en pecado parece ser una condición inherente al ser humano, pero la intercesión del Señor por lo suyo no va encaminada a que estos se recluyeran o se aíslen. No se trata de convivir con la posibilidad de contaminarse con el mundo.

Juan 17:14-17 — Yo les he dado tu palabra y el mundo los ha aborrecido porque ellos no son del mundo, así como yo tampoco soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. Ellos no son del mundo así como yo tampoco soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es la verdad.

El interés y la intención del maestro en esta oración es que los suyos sean guardados del mal; es decir, que el mal no los alcance con su ponzoña y su poder destructivo. No se trata de un lugar de fantasía como las telenovelistas han hecho popular, prometiendo a sus seducidos que si los siguen la vida será color de rosa. En ninguna parte la Biblia hace ese tipo de promesa.

Por el contrario, aquí aprendemos que se enseñó del gozo de los discípulos, pero también se les advierte del aborrecimiento que su conducta diferente va a despertar en el mundo. Contra la tentación y el mal, Jesús antepone la presencia y la promesa misma de Dios. Nada más; ni superhombres ni ídolos con pies de barro, solo la misericordia divina, y eso es más que suficiente.

Nos preguntamos entonces: ¿por qué nuestro cristianismo contemporáneo parece ser tan distinto a esas simples pero profundas enseñanzas de Jesús de Nazaret? ¿Es que hoy confiamos más en sistemas que en la presencia de Dios? ¿Por qué los creyentes han llegado a glorificar sus iglesias y sus denominaciones más que a su maestro?

¿Por qué ponemos tanto énfasis en los problemas religiosos que dejamos a un lado a la persona y la obra del Espíritu Santo? El hecho es que hoy el cristianismo aparece como una fuerza debilitada que trata de dar testimonio de aquella vida superior que decimos poseer. El mundo, con su filosofía y sus tentaciones, ha hecho claudicar a muchos cristianos, incluso a sus líderes, olvidando la oración pastoral que Jesús nos enseñó.

El pasaje termina anteponiendo el amor como el cemento que cimienta las relaciones entre los discípulos y con su Señor, y como la base sobre la cual el Padre justo ama a su hijo unigénito y también a nosotros. Qué contraste con lo que encontramos hoy, cuando pareciera que muchas iglesias y muchos cristianos podrían seguir viviendo perfectamente aun si les quitaran a Jesús de la escena.

Juan, el apóstol del amor, nos dejó este evangelio por inspiración de Dios. Aquí el amor no se explica, sino que se muestra para que se lleve a la práctica; no es un mero sentimiento, sino una actitud de aceptación y de relación cuyo origen es Dios. No hay posibilidad alguna de que Juan haya podido redactar por sí mismo aquella sección que se caracteriza por la belleza, la sencillez y la profundidad de la enseñanza.

En esa oración del maestro había también una proyección hacia los que creerían más tarde, es decir, hacia todos los creyentes que se enfrentarían a las pruebas, el aborrecimiento y las tentaciones. Usted puede estar incluido en este grupo. Hoy le anunciamos que la misericordia del Señor se hace pública para todo aquel que oyere.

Tenemos que proclamar el amor y la misericordia de Dios, que no quiere que el hombre perezca, sino que proceda al arrepentimiento, como lo dice tan claro el apóstol Pedro. Ser guardado del mal es una promesa que se cumple vez tras vez en la vida de millones de creyentes que confían en el poder y la eficacia de esa petición de un hombre al que Dios siempre mira con afecto especial.

Oración Final y Peticiones

Amado Dios, agradecemos por su palabra. Sin duda hoy usted nos ha exhortado, a través de esta rogativa hecha al Padre, que seamos guardados del mal. Señor, hoy día contamos con esa bendición tan grande de que usted nos ha guardado, porque el mal está siempre adelante. Le damos gracias por esta enseñanza y rogamos que nos ayude a vivir por estos consejos, porque ellos nos permiten crecer en nuestra vida espiritual.

Sabemos que tenemos la protección de nuestro Salvador y que el Señor Jesús cumple su promesa hoy en millones de creyentes que hemos confiado en el poder de la oración. Gracias Señor porque podemos tener la satisfacción de que nuestras oraciones son escuchadas y usted es el que pone la cobertura para no pecar contra Dios. Ayúdenos cada día a poner su palabra en la vida práctica.

A esta hora oramos por los enfermos. Pedimos que usted se glorifique en sanidad divina tocando a quienes están en la audiencia de este programa para que reciban la sanidad, poniendo su fe en práctica, porque para el que cree todo le es posible. Clamamos a través de Jesucristo nuestro Salvador que usted esté obrando también en esta lista.

Oramos por sanidad por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el monte; por nuestro hermano José Silva; por nuestro hermano José David Videla, para quien pedimos un milagro que lo ponga de pie, porque la ciencia no ha podido hacerlo pero usted es poderoso. Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sus pastores, su vecina y su hija Pamela Laracón Flores.

Oramos por la petición de mi hermana Laura Senjo; por sanidad por mi hermana Nora Senco, mi hermano Eduardo González, mi hermana Rosita Veloso, mi hermana Elena Reyes, mi hermano Ignacio Toro y mi hermano Miguel Torres. Pedimos liberación para el nieto de mi hermano Miguel. Oramos por sanidad por mi hermana Teresita Reyes y mi hermano Eliseo Muñoz.

Pedimos liberación para Rodrigo Romero Asenjo; sanidad para mi vecino Luis Orellana, mi hermano Dagoberto Roa y mi hermana Teresa Molina. Oramos por sanidad del matrimonio y la familia; por liberación para Claudia Silva; por René Fuente Oliva por problemas del matrimonio y la familia. Oramos por sanidad por mi hermana Isabel Allende, el maestro Juan Vallalao y la señora Yolanda.

Oramos por sanidad por la niña Isidora Nahir y por nuestra hermana Sonia Bustamante, quien está hospitalizada; pedimos que su mano de poder esté obrando en cada uno de ellos. Nos apropiamos de su promesa para que usted levante al que se ha quedado en el camino y le dé fuerzas al débil. Yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.