La Voz Pentecostal

Fe ante la tempestad y consejos para el hogar

· 57 min

Gladia Romero Toledo ofrece reflexiones bíblicas sobre la esperanza y la confianza en Jesucristo frente a las adversidades. Usted encontrará también consejos prácticos para el mantenimiento del hogar y una sugerencia culinaria.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenidas nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la Radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Matinal

Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración. Amado Dios, le damos muchas gracias porque nos permite vivir un día más. Amado Señor, en esta mañana, después de haber tenido un hermoso despertar glorioso, por ver la luz de un nuevo amanecer, dirijo mis ojos hacia su presencia, agradecida porque me llena de paz y recibo su gracia divina, solo por su misericordia, porque encuentro la fortaleza y la tranquilidad que necesito para enfrentar lo que me depara este hermoso día.

En este instante quiero elevar mi voz en alabanza y gratitud por todas las bendiciones que le ha dado a mi vida, reconociendo que cada don es un reflejo de su amor inmenso. Le ruego, Padre de amor, que usted derrame sobre mí su gracia en abundancia y me dé la fuerza y el ánimo para encarar las tareas y desafíos. Líbreme de toda tristeza y concédame la pureza necesaria para ser vencedora en cada circunstancia que se me presente. Sea usted mi guía para que la bendición esté sobre mí abundantemente.

Gracias, Señor, porque usted ha cuidado de mi amada familia. Gracias porque pude dormir bajo un techo que cobija mi sueño. Gracias le doy por los alimentos que usted pone en mi mesa. Gracias porque usted calza mis pies y me viste.

Le pido por tantas personas que la noche pasada no pudieron dormir por causa de las enfermedades, el dolor, la ansiedad, la preocupación por falta de tener un lugar seguro, una cama cómoda, un lugar tranquilo; en ellos, Señor, están todos los que viven en situación de calle. Yo pido misericordia, Señor, por estas noches heladas de invierno para que usted, mi Señor, los pueda guardar y cuidar, para que ellos se den cuenta que resisten solamente por su gracia. Señor, deles a entender que usted verdaderamente los ama y que su fidelidad es muy grande.

Le alabo, Padre y Señor de nuestro Señor Jesucristo, por este infinito amor y misericordia, por habernos hecho nacer a la vida a través de Cristo Jesús. Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que en estos momentos hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica, muchos en sus casas, pidiendo y suplicando, esperando el momento que usted toque sus vidas y sane sus enfermedades.

Yo le doy muchas gracias, Señor, porque podemos interceder por ellos. Donde hay dolor en una familia por la enfermedad de cualquier miembro del núcleo familiar, hay una crisis; sea usted por misericordia poniendo su mano de poder para sanar y restaurar vidas. Señor, oro por los matrimonios, para que la vida familiar se mantenga unida; oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones; oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas.

Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por mi amado obispo Israel Aravena y por el honorable directorio. Deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted, mi Dios, les ha encomendado, porque ellos necesitan mucho en su vida espiritual, personal, familiar y, muy en especial, la eclesiástica.

Bendiga usted, mi Señor, la audiencia de este programa a esta hora. A través de este programa yo me pongo en sus manos pidiendo siempre al Espíritu Santo que esté usándome para la gloria y la alabanza de su nombre, confiando siempre que su presencia bendita está en medio nuestro. Oramos pidiendo que cese la guerra y oramos pidiendo por la paz de Jerusalén.

Bendecimos su nombre y yo le alabo, Padre y Señor del cielo y de la tierra, por esta bendición que usted me permite un día más estar a través de estos micrófonos de esta radio alabando, bendiciendo y glorificando su nombre, pidiendo siempre que su voluntad sea hecha sobre la tierra. Oro siempre para que usted sane nuestra tierra porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada.

Oro, Señor, por las autoridades de nuestra nación, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro por las autoridades civiles de mi comuna porque ellos tienen en sus manos esta gran labor administrativa y la facultad de ir en ayuda de los más necesitados. Pedimos por cada institución de beneficencia que existe en nuestra comuna, muy en especial donde se cobijan los ancianos sin tener quien los cuide. Señor, pedimos para ellos una buena calefacción y una buena cobija para pasar estos días de invierno; pedimos que su bendición los asista y oramos para que las autoridades sean tocadas para ir en ayuda de ellos.

Señor, bendiga a la institución de bomberos y de carabineros, estas nobles instituciones donde arriesgan su vida en cada procedimiento; ruego que su bendición los asista en todo momento. Oramos por los trabajadores de la salud pidiendo a usted, mi Padre Eterno, que esté presente en sus vidas ya que ellos también arriesgan su vida por tantas enfermedades contagiosas. Cuide de ellos desde la inminencia más alta hasta el más simple trabajador.

Oramos por todos los gobiernos del mundo porque tienen una gran responsabilidad; que usted, Señor, actúe en ellos conforme al corazón de usted, mi Dios. Bendíganos con toda bendición en el nombre de Cristo nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida

Damos muchas gracias a nuestro Dios por esta bendición de estar una vez más juntos y juntas. Comenzamos con nuestro pan diario, nuestro pan de vida, donde encontramos a través de la palabra de nuestro Dios el comenzar el día hablándonos el Señor.

Romanos 12:12 — Gozaos en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración.

Dios nos bendice por la lectura de nuestro pan de vida, porque ya en este versículo de su palabra nos dice el Señor que debemos esperar con esperanza.

Está el testimonio de Rogelio, que fue un joven que trabajó como mesero durante unas vacaciones. En una conversación le atribuyó a Jesús haberlo bendecido por haber conocido a Cali, una esposa campesina y con una fe fuerte. Después de tener a su primer bebé, Dios le dio la oportunidad de ayudar a cuidar a su sobrina que tenía síndrome de Down. Poco después, su suegra necesitó que la llevaran a vivir con ellos para cuidarla.

Rogelio trabaja feliz y a menudo en doble turno para que su esposa pueda quedarse en casa y cuidar a las personas que Dios le ha confiado. Cuando le dijeron cuánto inspiraba su forma de abrir sus corazones y su casa para servir a sus familiares, él dijo: “Para mí es un placer servirlos a ellos y a ustedes”. La vida de Rogelio confirma el poder de vivir con generosidad y confiando en la provisión de Dios cuando nos servimos unos a otros sin egoísmo.

El apóstol San Pablo instó al pueblo de Dios: amados los unos a los otros, gozados en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración. Compartiendo para las necesidades de los santos y practicando la hospitalidad, nuestra vida puede cambiar en un instante y en circunstancias aparentemente imposibles de soportar. Pero cuando estamos dispuestos a compartir todo lo que Dios nos ha dado y esperamos en Él, su amor nos sostiene y nos mantiene juntos, no divididos.

Cuando no esté en nosotros el sentir de ayudar a los demás, pidámosle a Dios que nos ayude a amar, porque podemos apoyar hoy en oración o en forma práctica a alguien que lo necesite. ¿Cómo utilizó Dios a alguien para sostenerte a ti, para sostenerme a mí? Sabemos que sin Dios nada somos en la vida, pero la palabra de Dios siempre nos está alentando para que no tengamos nuestro verdadero yo, sino lo que nos dice su palabra; Jesucristo es lo que debemos hacer y actuar.

1 Juan 3:2 — Sabemos que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a él.

Esto es algo muy especial en muchos de nosotros, porque siempre está ese aliciente de poder actuar no con nuestro verdadero yo, sino con las armas que Dios nos ha entregado. Desde que Dios comenzó a formarnos en el vientre materno, se fue desarrollando nuestro diseño particular. Sabemos que somos hijos de Dios y que al final seremos como Cristo: nuestro cuerpo en su naturaleza, nuestra personalidad con su carácter, todos nuestros talentos relucientes y todos nuestros pecados ausentes.

Hasta que Cristo vuelva, nos iremos acercando a nuestro futuro yo mediante su obra paso a paso y podemos reflejar claramente su imagen. Aún no somos lo que se planteó que fuéramos, pero al asemejarnos más a Él, nos volvemos nuestro yo real y podemos clamar a nuestro Salvador Jesucristo: “Jesús, hazme hoy más como tú”.

Debemos ayudar a los demás. Hay muchas formas de ayudar, incluso con nuestras alabanzas, que saltan hasta el trono de gloria de nuestro Dios. Dios nos ha llamado con ese propósito, porque no podemos dejar de escuchar la voz de Dios. Por eso hoy Dios nos dice a través de nuestro pan de vida que debemos esperar con esperanza: gozaos en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración. Debemos estar siempre trabajando y procurar estar en contacto con el Señor a través de la oración.

Datos y Consejos

Ahora tenemos con nosotros lo que se ha hecho ya común en este programa: los datitos y los consejos para entregarnos algunas sugerencias que a veces necesitamos y que en el momento de la circunstancia olvidamos.

Por ejemplo, cuando llegan a nuestra casa las hormigas, especialmente a la cocina, muchas personas se preguntan si hay alguna solución. Claro que la hay: el vinagre. El vinagre las repele debido a que las hormigas no pueden hacer frente a los olores fuertes. Cuando las hormigas caminan, crean senderos para seguir unas a otras; el vinagre oculta ese rastro con su potente aroma, evitando que detecten la señal con sus antenas.

También hay algo que debemos hacer diariamente: limpiar nuestro cepillo de dientes. Lo usamos todos los días, a veces hasta tres veces, y no pensamos en limpiarlo, aunque puede transportar muchas bacterias. El desinfectante para su cepillo de dientes es el vinagre. Para hacerlo, combine media taza de agua con dos cucharadas de vinagre y media cucharadita de bicarbonato de sodio; sumerja el cepillo en un bol con esta mezcla durante 30 minutos. Si hace esto semanalmente, no tendrá preocupaciones por su higiene bucal.

A las damas nos encanta que nos regalen flores, pero se marchitan rápido. Para que duren más en el florero, prepare un poco de vinagre blanco destilado: combine dos cucharadas de vinagre blanco y una cucharadita de azúcar en cuatro tazas de agua. Sus flores durarán varios días más que en el agua regular.

Como buenas dueñas de casa, nos preocupamos por pintar la casa. Al llegar septiembre empezamos a mirar el frente y las piezas. Los productos de pintura indican que deben aplicarse sobre una superficie limpia. Para preparar una pared, el vinagre juega un papel importante porque su acidez natural disuelve la suciedad y los aceites. Si va a pintar una pared, límpiela con vinagre, espere a que se seque y la pintura se pegará mejor.

Sugerencia Culinaria

En el espacio de la sugerencia, para que usted pueda ir innovando en la preparación de alimentos, hoy le traemos un molde de frutas secas. Esta preparación le llevará 40 minutos de cocción, pero debe remojar la fruta seca 30 minutos antes. Los ingredientes para seis personas son: una taza y media de arroz, dos tazas y media de agua hirviendo, media taza de damascos secos descorazados, media taza de pasas, dos cucharadas de margarina, media cebolla picada fina, sal, medio pimiento morrón, media cucharadita de curry y media taza de nueces.

Primero, en un bol con agua fría, remoje los damascos y las pasas durante 30 minutos. Luego, prepare un arroz graneado con el arroz, las dos tazas y media de agua y sal. Aparte, pique la cebolla y el pimentón en cuadritos; en una cacerola caliente con margarina, fría la cebolla y el pimiento, revolviendo con cuidado para que no se dore.

Agregue los damascos y las pasas remojadas, cortadas en trozos pequeños. Incorpore las nueces picadas y el curry, revuelva y retire del fuego. Mezcle toda esta preparación con el arroz, revolviendo suavemente para unir los ingredientes. En una fuente para horno mantequillada, vacíe la preparación, coloque margarina en la superficie y lleve al horno a fuego medio durante 20 minutos.

Esto se sirve amoldado y puede acompañar con carne, pollo o verdura. Ojalá usted pueda algún día hacer este molde de fruta seca.

Ilustración de Molde de frutas secas

Receta del día

Molde de frutas secas

  • 1 taza y media de arroz
  • 2 y media tazas de agua hirviendo
  • Media taza de damascos secos descorazados
  • Media taza de pasas
  • 2 cucharadas de margarina
  • Media cebolla picada fina
  • Sal
  • Medio pimiento morrón
  • Media cucharadita de curry
  • Media taza de nueces

Preparación

  1. Remojar los damascos secos y las pasas en un bol con agua fría durante 30 minutos antes de comenzar.
  2. Preparar un arroz graneado utilizando el arroz, las dos y media tazas de agua y sal.
  3. Picar la cebolla y el pimentón en cuadritos.
  4. Calentar margarina en una cacerola y freír la cebolla y el pimiento morrón, revolviendo con cuidado para que no se doren.
  5. Agregar los damascos y las pasas remojadas, cortados en trozos pequeños.
  6. Incorporar las nueces picadas y el curry, revolver y retirar del fuego.
  7. Mezclar toda la preparación anterior con el arroz cocido, revolviendo suavemente.
  8. Vaciar la mezcla en una fuente para horno previamente mantequillada.
  9. Colocar margarina sobre la superficie.
  10. Llevar al horno a fuego medio durante 20 minutos.
  11. Servir amoldado.

Lectura de la Palabra

Ya estamos de vuelta. Ahora estamos listos para abrir nuestras Biblias, para leer la poderosa palabra de nuestro Dios. Hoy tenemos la palabra de nuestro Dios en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 14, versículo 1. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Juan 14:1 — No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a orar al Señor. Amado Dios, tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, pidiendo al Espíritu Santo que traiga a mí la revelación divina de su palabra. Use usted mis labios.

Tengo que agradecerle, mi Señor, porque usted me da este gran privilegio de abrir las sagradas escrituras para que a través de este programa podamos recibir el consejo de su palabra y en ella ser bendecidos. Oro, Padre, para que usted ponga una bendición especial en mí, para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Ante la Tempestad

El título de su palabra es: Ante la Tempestad. Pareciera que nadie puede escapar de los problemas; una crisis sigue a la otra y a veces lo que se vislumbra como una solución es solo un parche que termina de romperse y que crea situaciones más conflictivas. Los problemas parecen multiplicarse a una velocidad increíble.

Es que es una verdadera tempestad que a veces termina con sueños e ilusiones, y a veces termina también con la vida. Una tempestad de sentimientos y emociones es lo que encontramos en el ánimo y en la mente de los discípulos de Jesús ante los anuncios que él les hace, de acuerdo con el Evangelio según San Juan.

La sola idea de que él debía morir, que debía dejarlos y que además serían perseguidos, crea ese mar de sensaciones que llevan a la angustia y a la depresión. Algunos de esos discípulos lo habían dejado todo por seguirle: trabajo, familia, relaciones, posibilidades de éxito y prosperidad; en fin, todo aquello que identificamos como las metas, ambiciones y realizaciones del ser humano.

Y ahora, de pronto, Jesús les echa un balde de agua fría sobre sus sueños e ilusiones. No habrían de gobernar sobre los odiados romanos, tampoco tendrían lugares destacados en algún gobierno, y ni hablar de los deseos y aspiraciones de venganza que llamaremos justicia santa de todo un pueblo que vivía quizás solo para saborear tal placer.

Por el contrario, Jesús les dice que ellos, los discípulos, serían aborrecidos y perseguidos. El odio, como sabe, no se demuestra con buenas intenciones. Y así, entonces, en el capítulo 14 los anima con estas palabras:

Juan 14:1-3 — No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; y si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y preparo lugar para vosotros, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Que su reino no era de este mundo, Jesús lo está reafirmando una vez más con estas palabras y promesa. Los discípulos debían aprender a mirar el significado real de la enseñanza de ese maestro por el cual habían pasado más de dos años. El pueblo quizás podía malentender y hasta ilusionarse con aspiraciones que inflamaban sus sentidos, pero ellos debían aprender las dimensiones de su llamado.

Para aquellos cuyas emociones y sentimientos oscilan entre la tristeza y la depresión, van dirigidas estas palabras en que las multitudes de creyentes de todas las épocas han encontrado el consuelo y la esperanza. La fe va a haber sido puesta a prueba pronto. La persecución y el aborrecimiento campearán entre las multitudes que compensan su ignorancia con la pobre satisfacción de ver correr sangre de aquellos a los que públicamente desprecian, pero que en secreto admiran.

Los discípulos deben elevar su mirada. Si creen en Dios, deben creer también en Jesús, porque Él es Dios. El primer versículo con el cual comienza este evangelio lo afirma sin rodeo:

Juan 1:1 — En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

Este versículo es la piedra de tropiezo para todo grupo que rebaja o niega la persona de Jesucristo. Para los creyentes, sin embargo, es una promesa que viene de Dios para traer paz y tranquilidad a aquellos corazones atribulados ante la tempestad que se avecina.

Jesús les dice que va a preparar un lugar para lo suyo de manera que ellos también puedan estar con él. Algunas personas han tomado esto como una escapatoria o promesa infantil ante un tiempo de necesidad y le restan importancia a estas palabras. Prefieren seguir combatiendo con sus propias fuerzas ante los enemigos, como la decepción y la amargura, que como perros de presa aniquilan a sus víctimas.

No debe ser así con los cristianos. Tienen la promesa cierta en la que Dios mismo se compromete y, hasta donde sabemos, nunca ha fallado en su palabra. Pero como sucede a menudo, uno de los discípulos no puede superar la duda y hace esta pregunta: «Señor, si no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?».

Juan 14:6 — Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Jesús mismo es el que sale al paso de los mesías y profetas que se proclamaban a sí mismos salvadores de la humanidad. Siempre han existido tales seres; algunos inspirados en su idealismo de oportunidad, pero también aquellos que solo se interesan en la explotación de los ingenuos que caen en su garra, los lobos con piel de oveja.

Jesús es el único auténtico camino a Dios. No existe otra posibilidad para el ser humano, a pesar de lo que digan las religiones que proclaman a sus propios líderes espirituales como alternativa. Si usted no participa en ninguna religión ni sigue a ningún maestro porque se siente estafado y desilusionado, es posible que se haya fabricado su propio sistema para alcanzar la perfección con un código moral hecho a su medida.

Tampoco esa es la solución a su problema, porque habrá desterrado al Dios y a sus mandamientos de su vida solo para erigirse a usted mismo en un dios pequeño, limitado a su imagen y semejanza. No podría ser de otra manera que decirte lo que es bueno y lo que es malo.

El problema moral del ser humano es su falta de santidad y perfección ante el Creador que demanda precisamente eso: justicia y santidad. Pero para el hombre y la mujer, y usted está incluido en el grupo, su santidad está fuera de sus posibilidades, ya que con Adán y Eva compartimos sus mismos pies de barro manchados por el pecado.

La limpieza de ese lodo moral solo es posible a través de Jesucristo, cuando Él ofreció su vida en la cruz del Calvario para llevar sobre sí la culpa y la paga del pecado, la muerte espiritual y la separación de Dios. ¿Ve cómo su religión humana no sirve para limpiar su vida y su conciencia ante las demandas del Creador?

Puede apreciar además por qué fallan las demás religiones al ofrecerle al hombre un camino hacia la perfección que, por lo general, pasa a través de un cambio que el hombre no es capaz de hacer por sí mismo. Como a los discípulos que se disponían a enfrentar la tempestad, hoy a usted también Jesús le presenta el camino para capear las suyas.

Jesús se presenta hoy para usted como el Dios verdadero que ama lo suyo y que lo demuestra llegando hasta el sacrificio. Quiera Dios alumbrar su entendimiento de manera que destierre todos los esfuerzos de alcanzar la perfección por sus propios medios y, en lugar de ello, pueda entregar su vida en las manos de Dios, que es amor, misericordia y perdón. Su promesa sigue en pie y Él nunca ha decepcionado a nadie.

Oración y Agradecimiento

Damos gracias a nuestro Dios por su palabra. Amado Dios, le damos muchas gracias por este pan de vida que alimentó y está alimentando hoy la vida espiritual de muchos. Gracias porque usted nos da a conocer esta relación personal. Su palabra nos ha dicho que debemos permanecer en usted para que usted permanezca en nosotros, y que debemos amarnos unos a los otros.

Si tenemos esta relación personal, estamos en el camino correcto. Hay mucha tempestad, pero su palabra nos ha advertido que no debemos turbar nuestro corazón. Si creemos en Dios, debemos creer también en su Hijo Jesucristo porque también Él es Dios. ¿No le parece claro que él dejó su trono de gloria por amor a nosotros?

Alabo y bendigo el nombre de mi bendito Dios por habernos dado a Jesucristo nuestro Salvador. Ahora celosamente me encarga su palabra que mi corazón no debe turbarse por ninguna manera. Señor, ayúdenos, porque vivimos una nueva jornada cada día y usted nos llama a relacionarnos personalmente con usted, a tener esta relación tan cercana e íntima.

Agradezco, Padre, por su palabra bendita, porque ella es la fuente que nos bendice. Así como los discípulos se disponían a enfrentar la tempestad, hoy nosotros también tenemos que capear las nuestras. Jesús se ha presentado como el Dios verdadero que ama lo suyo y lo demuestra llegando hasta el sacrificio. Lo más grande es que el precio ya está pagado; ya no hay deuda que pagar porque mi Cristo ya la saldó dando su vida.

Amado Dios, su palabra nos bendice y yo agradezco esta misericordia, porque la misericordia de Dios ha sido tan grande que se ha manifestado en la persona de Jesús en nuestras vidas.

Peticiones de Sanidad

Señor amado, en esta hora clamamos por las necesidades que hay en la audiencia de este programa. Sé, Señor, que detrás de un receptor de radio hay hermanos y personas creyentes que están sufriendo la enfermedad y oramos por ellas para que usted se glorifique, que toque su vida y que sientan que en esta hora usted imparte sanidad. Usted es tan grande en misericordia que dondequiera que estemos, si creemos, la sanidad llegará a nosotros y seremos curados por los méritos de Cristo, porque por esa llaga de Cristo nosotros somos sanados.

Señor, imparta sanidad a esta hora, que el que cree todo le es posible. Derrame de su poder y ponga su bendición en ellos y en ellas. Clamamos con fe, uniendo la fe de todos los que están en esta lista, porque si dos se ponen de acuerdo van a recibir el beneficio de Dios. Oramos por sanidad para nuestro pastor Florindo Márquez, nuestro hermano José Silva, y pedimos un milagro para nuestro hermano José David Videla para que pueda ponerse de pie.

Oramos por sanidad para nuestra hermana Teresita Flores, sus pastores, su vecina y su hija Pamela Larcón Flores. Oramos por la petición de mi hermana Laura Senco, por sanidad para mi hermana Nora Senco, mi hermano Eduardo González en su vista, mi hermana Rosita Veloso, mi hermana Elena Reyes, mi hermano Ignacio Toro y mi hermano Miguel Torres. Pedimos liberación para el nieto de Miguel Torres.

Oramos por sanidad para mi hermana Teresita Reyes, mi hermano Eliseo Muñoz, y por liberación para Rodrigo Romero Asenjo. Pedimos sanidad para mi vecino Luis Orellana, mi hermano Dagoberto Roa y mi hermana Teresa Molina en su matrimonio y familia. Pedimos liberación para Claudia Sirva y por los problemas de matrimonio y familia de René Fuente Oliva.

Oramos por sanidad para Isabel Allende, el maestro Juan Vallalao y la señora Yolanda. Pedimos sanidad y consuelo para la familia de nuestro hermano Riffo y para él como abuelo del niño que usted, mi Dios, llamó a su presencia. Derrame de su poder y bendición sobre sus vidas para la gloria y la honra de su nombre. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Despedida

Dios nos bendice por su palabra y ya estamos llegando al término de este programa por hoy. Agradezco a usted por haber estado nuevamente en la sintonía. Mañana, Dios mediante, nos volvemos a encontrar nuevamente con un nuevo programa a la misma hora y en este mismo punto del diario.

Si usted quiere volver a escucharnos, pasado las 5 de la tarde ya lo puede hacer por internet a través de la Radio Abigail, donde puede escuchar cualquier programa de la semana. Que Dios le bendiga.