La Voz Pentecostal

Ejemplo de Humildad y la Preparación del Arroz Lavado

· 58 min

Usted encontrará reflexiones bíblicas sobre la humildad basadas en el lavamiento de los pies realizado por Jesús. Además, el episodio le ofrece consejos prácticos y una receta para preparar arroz lavado.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida nuevamente. A través de los micrófonos de Radio Abigail, le damos la bienvenida. Estamos juntos y juntas en el programa La Voz Pentecostal, dirigido por su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos del programa que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Matinal

Le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración. Amado Dios, en este día mi corazón está lleno de alegría porque agradezco el privilegio de un nuevo día. Gracias por este maravilloso despertar glorioso; este es un día que usted me permite, es el don de la vida, porque su fortaleza la encuentro en sus brazos amorosos.

Su presencia está conmigo, guiándome en cada paso, porque usted llena mi existencia con la belleza de su ser. Hoy, al comenzar esta jornada de este programa, lo hago lleno de esperanza y de alegría, sabiendo que usted es la fuente de todo lo bueno en mi vida. Cada instante que pasa deseo entregar lo mejor de mí con amor y dedicación en cada tarea que tenga que emprender en el día a día.

Anhelo compartir con mis hermanos el amor que usted me ha dado, siguiendo sus enseñanzas que iluminan mi caminar. En este día cedo el control de mi vida en sus manos divinas. Permítame aprender y crecer bajo sus manos; permítame, Señor, ser guiada con su luz, que me enseñe el camino correcto, porque sé que usted tiene para sus hijos siempre un destino trazado.

Gracias porque usted provee alimento a diario, techo, vestuario, agua y calzado. Oro, Señor, porque tenemos mucha necesidad; que usted ponga su mano de amor y de sanidad sobre los enfermos. Hay muchos que a esta hora luchan en una clínica, en un hospital o en sus casas esperando su misericordia; oramos para que usted extienda su mano de poder y los toque con sanidad.

Oro, Señor, por los niños para que usted les dé su protección y su cuidado; oro por los jóvenes que son presos de muchas adicciones; oro, Señor, por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro para que haya siempre sustento en la casa de la viuda y del huérfano, y oro, Señor, por la apertura de los presos de la cárcel.

Pido, Señor, que por favor usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada. Oro, Señor, para que usted ponga su mano sobre ella y pueda sanar las heridas que tiene nuestra tierra. Oro pidiendo por cada auditor de este programa, esperando siempre que usted manifieste su poder en bendición para sus vidas.

Señor amado, gracias mi Dios por habernos dado a nuestro Señor Jesucristo, nuestro eterno y bendito Salvador, porque a través de Él hemos sido salvos. No porque hayamos hecho algún mérito, sino porque su divina gracia nos alcanzó. Gracias porque a través de nuestro Padre celestial que nos ha dado a su Hijo, tenemos acceso ante el trono de gracia.

Gracias, Señor, porque siempre su palabra está conmigo, porque creo en sus promesas y tengo la certeza que el amor y la verdad se encontrarán, y la paz y la justicia se abrazarán. Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena, y por el honorable directorio.

Deseo con todo mi corazón que usted, mi Dios, les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado. Oro, Señor, por las autoridades civiles de mi país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan, confiando que usted está poniendo su mano sobre las guerras existentes. Pido, Señor, muy en especial por la paz de Jerusalén.

Oro por las autoridades civiles de la comuna para que ellos, que tienen en sus manos la gestión administrativa, sean usados en favor de la comunidad, porque usted, mi Señor, es el que pone en nosotros el querer como el hacer. Oro para que usted bendiga y libre de toda enfermedad y contaminación a los trabajadores de la salud, porque ellos están arriesgando su vida con tantas enfermedades infecciosas.

Señor, oro para que usted los proteja desde la eminencia más alta hasta el simple trabajador. Le doy tantas gracias porque nuevamente podemos estar saliendo al aire a través de este programa y elevo mi alabanza para usted, mi Padre. Reciba, mi Señor, toda alabanza, honra y gloria; encomendamos que su Hijo, nuestro Salvador, lleve mi alabanza ante el trono de su gracia.

Gracias, Señor, porque usted nos ha hecho nacer a la vida a través de Cristo Jesús. Gracias por este día, porque cada día trae su propio afán, pero cada día también usted, mi Señor, nos sostiene con su diestra victoriosa. Gracias porque podemos alabarle, bendecirle y glorificar su bendito nombre, dando siempre gracias por todo lo que usted nos permite vivir y lo que nos permitirá vivir hoy.

Pedimos al Espíritu Santo que esté obrando en nuestras vidas a través de este programa, porque yo reconozco que el sol sale para todos, pero la sombra del Omnipotente es sólo para quien decide estar al abrigo del Altísimo. Gracias, Señor, por esta bendición tan grande que es la vida. Le agradecemos todo en el nombre de Cristo, nuestro Salvador. Amén y amén.

Pan de Vida

Gloria a Dios para siempre. Damos muchas gracias a nuestro Dios Altísimo porque podemos estar una vez más juntos participando de este programa. Le damos a usted la bienvenida y muchas gracias por preferirnos hasta a esta hora del día. Esta es una bendición y tenemos inmediatamente nuestro pan de vida, nuestro pan diario.

Este es un día especial, porque es el día que hizo el Señor, y lo hizo tanto para mí como para usted. Agradecemos al Señor por tener nuestro pan de vida siempre a través del consejo que su palabra nos entrega. Hoy tendremos este consejo en el libro de Santiago, capítulo 1, versículo 12.

Santiago 1:12 — Bienaventurado el varón que soporta la tentación.

Dios nos bendice a través de nuestro pan de vida en este día miércoles 8 de julio. Agradecemos al Señor porque hoy nos habla que Él es un Dios inmutable. Podemos ver, por ejemplo, una foto icónica de la huella del astronauta Buzz Aldrin que dejó en la luna en 1969; los científicos dicen que es probable que la huella todavía esté allí intacta después de todos estos años, sin viento ni agua, nada se erosiona en la luna.

Lo que sucede en el paisaje lunar permanece allí. Es aún más asombroso reflexionar en la presencia constante de Dios. El apóstol Santiago escribe que toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.

El apóstol expresa esto en el contexto de sus propias luchas y nos dice: tener por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, porque somos amados por un Dios grandioso e inmutable. En tiempos de dificultades necesitamos la provisión constante de Dios.

Tal vez recordemos las palabras del maravilloso himno: ¡Oh, qué felicidad! Nunca me canso de darle gloria. Cada mañana es nueva tu gracia, inalterable es tu gran amor. Si nuestro Dios ha dejado sus huellas permanentes en nuestro mundo, siempre estará presente con nosotros; grande es su fidelidad.

Podemos conversar con nuestro Dios a través de la oración y decirle: «Dios, estoy desanimado por estas dificultades recientes, pero sé que estás conmigo. Ayúdame a descansar en esta seguridad». Porque hay problemas, y presentamos cada día al Señor esa clase de problemas que estamos enfrentando, pero tenemos libertad.

La importancia de imitar a Jesús

Dios está siempre con nosotros y no podemos dejar de relacionarnos con lo que la palabra de Dios nos habla a través del libro a los Romanos, porque debemos imitar a Jesús.

Romanos 12:2 — No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento.

Nos deleitamos cuando vemos la obra de un maestro, y ese maestro es nada menos que el maestro del disfraz que vive en las aguas de Indonesia, en la Gran Barrera de Coral. El pulpo mimo puede cambiar el pigmento de su piel para mezclarse en su entorno; esta inteligente criatura también cambia su forma, patrones de movimiento y comportamiento cuando se ve amenazada, imitando animales únicos como el venenoso pez león e incluso las mortales serpientes de mar.

A diferencia del pulpo mimo, la idea es que los creyentes en Jesús mantengan una posición firme que los distinga del mundo que nos rodea. Tal vez nos sintamos amenazados porque disienten con nosotros y seamos tentados a mezclarnos para que no nos reconozcan como seguidores de Cristo, pero el apóstol Pablo nos insta a ofrecer nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios.

Sin duda usted dice: ‘pero eso se lo dio el apóstol Pablo a los hermanos en Roma’. Pero sabe que él estaba representando a Jesús en cada aspecto de nuestra vida. Los amigos o familiares pueden intentar presionarnos para que no nos conformemos a las costumbres de este mundo, pero podemos mostrar a quién servimos al alinear nuestra vida con lo que decimos que creemos como hijos de Dios.

Al reflejar su amor y obedecer las Escrituras, podemos demostrar que las recompensas de la obediencia son siempre mayores que cualquier pérdida. ¿Cuándo imitaremos a Jesús nuevamente? ¿Por qué no lo imitarás hoy mismo? Podemos decirle a Él en oración: ‘Jesús, que pueda reflejarte valientemente ante los demás’.

A veces nos vemos tentados a convertirnos en un creyente en Jesús irreconocible. Eso pasa cuando nos alejamos de la vida que Dios nos ha entregado, porque el hijo y la hija de Dios no se pueden alejar. Imagínense si nosotros nos alejáramos de nuestros parientes y amigos cercanos, porque ellos son los que representan a Jesús con sus palabras y acciones.

Entonces nosotros no podemos vestirnos con esa tentación de convertirnos en un creyente irreconocible, porque en todas partes estamos siendo reconocidos, ya que un cristiano imita a Jesús. Por eso el apóstol San Pablo habla claramente a esta iglesia en el libro a los Romanos, capítulo 12, versículo 2: ‘No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento’.

Gloria a Dios. Su palabra a través de nuestro Pan de Vida nos bendice. Damos muchas gracias a nuestro Dios por esto, porque su palabra es para bendecirnos y hoy no ha sido la excepción; Dios hablándonos a nosotros para tener un día en bendición.

Datos y consejos: El arroz

Vamos adelante con nuestro programa porque ya tenemos tiempo con nosotros los datitos y los consejos. Hoy día le traemos a usted este datito para que usted pueda cocinar arroz a toda hora. Cuando cocinamos arroz a toda hora es porque ponemos la economía en práctica.

La historia de la ciencia de la nutrición cuenta que los cereales fueron el regalo que hizo a la humanidad la diosa griega de las mieces. Trigo, arroz, maíz, avena y mijo son algunos de estos alimentos que nos proporciona la madre tierra. Entre ellos, el arroz es tal vez el más popular y conocido; es el pilar de la economía de muchos países orientales y del menú diario de Occidente.

Según las estadísticas mundiales de la FAO, más de dos tercios de los habitantes del planeta lo consumen. Su origen es asiático y su cultivo se remonta a tiempos muy lejanos. Una leyenda cuenta que hace 5.000 años su cosecha era privilegio del emperador de China. La historia señala que también fue producto agrícola de la antigua Persia y del Egipto; en el siglo XVI se popularizó en Italia y luego su consumo se extendió por toda Europa.

Fue traído a las Américas por Cristóbal Colón y los conquistadores. En Chile es uno de los granos más utilizados en la cocina nacional. Por tal razón, el tomo 36 de la enciclopedia de la cocina del 87 entrega una práctica selección de platos de base de arroz, para variar la minuta semanal con exquisitas preparaciones de este cereal que proporciona calorías y nutrientes esenciales como proteína, hidrato de carbono, vitamina y sales minerales.

Le hemos querido traer el paso a paso del arroz. Lo primero que hacemos es medir cantidades. Luego, necesitamos hacer algo que es bueno para nuestro organismo: lavarlo y limpiarlo prolijamente, sobre todo si se utiliza el integral, porque a veces viene con impurezas.

Se coloca en una cacerola de doble fondo y se dobla su volumen en agua caliente; por ejemplo, una taza de arroz por dos tazas de agua y se agrega un poco de sal. Usted lo revuelve una sola vez con una cuchara de madera y lo pone a hervir. Tape la cacerola y manténgalo a fuego suave durante 15 a 20 minutos, sin destapar ni revolverlo. Transcurrido ese tiempo, apague el fuego y deje reposar.

Si prepara arroz integral, la cocción es más lenta y debe tenerlo 45 minutos a fuego suave. Cuando el arroz está cocido, vacíelo sobre un colador y lávelo con agua fría, o con agua caliente si lo va a servir de inmediato. Bien escurrido, lo coloca en una fuente y separa los granos con un tenedor. Si necesita calentarlo, hágalo en el horno agregando un poco de aceite.

Este método de preparación permite añadir varios ingredientes saborizantes como pollo, pescado, aceite, margarina o pimienta. No olvide que el arroz vaporizado es de grano largo que ha sido sometido a un breve proceso de alto vapor para evitar que se pase o se ponga pastoso; es de aspecto ligeramente amarillento y traslúcido, y requiere menos tiempo de cocción.

El arroz integral conserva una ligera cascarilla oscura donde reside la mayor parte del complejo de vitamina B; tiene un sabor suave y es más duro que el arroz blanco, por lo que tarda más tiempo en cocerse. Un paquete de arroz en la despensa puede resolver muchos problemas, ya sea solo o como complemento para aumentar cualquier guiso. Se recomienda guardarlo en un lugar fresco y seco.

Sugerencia culinaria: Arroz lavado

Ahora sí que le traemos la sugerencia que hoy le sugerimos que cocine: el arroz lavado. Vamos a preparar este plato en 5 minutos de preparación y 15 minutos de cocción. Los ingredientes son para 6 personas.

Necesitamos: dos tazas y media de arroz, cuatro tazas de agua hirviendo para la cocción, tres cucharadas de aceite o margarina, una cucharadita de sal, un cuarto de cebolla partida en trozos grandes, media zanahoria partida en cuatro trozos y un trocito de pimiento morrón.

Para prepararlo, vamos a lavar el arroz en el chorro de agua fría. Frotamos el arroz con las manos para hacer desaparecer el almidón y lo escurrimos bien. Le aconsejo que no bote esa agüita donde lavó el arroz; déjela para sus plantas, que se lo van a agradecer.

En una cacerola grande, caliente el aceite a fuego mediano, vierta el arroz y revuelva con cuchara de madera. Cuide que el arroz quede cristalino y no se dore. Agregue la cebolla, la zanahoria, el pimiento morrón y la sal, y revuelva.

Vierta sobre el arroz las cuatro tazas de agua hirviendo. Revuelva, tape la cacerola y mantenga la cocción durante 10 minutos. Apague el fuego y deje reposar 5 minutos antes de destapar la preparación.

En el momento de servir, quite la cebolla, la zanahoria y el pimentón morrón, y separe los granos con un tenedor. Sirva acompañado de ave, carne o guiso de verdura, dándole forma en pequeños moldecitos o bien servidos al natural.

Ilustración de Arroz lavado

Receta del día

Arroz lavado

  • 2 y media tazas de arroz
  • 4 tazas de agua hirviendo
  • 3 cucharadas de aceite o margarina
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/4 de cebolla partida en trozos grandes
  • Media zanahoria partida en cuatro trozos
  • 1 trocito de pimiento morrón

Preparación

  1. Lave el arroz en el chorro de agua fría frotándolo con las manos para eliminar el almidón y escúrralo bien.
  2. Caliente el aceite en una cacerola grande a fuego mediano.
  3. Vierta el arroz y revuelva con cucharas de madera hasta que quede cristalino, evitando que se dore.
  4. Agregue la cebolla, la zanahoria, el pimiento morrón y la sal, y revuelva.
  5. Vierta las cuatro tazas de agua hirviendo sobre el arroz.
  6. Revuelva, tape la cacerola y mantenga la cocción durante 10 minutos.
  7. Apague el fuego y deje reposar la preparación tapada durante 5 minutos.
  8. Retire la cebolla, la zanahoria y el pimiento morrón antes de servir.
  9. Separe los granos con un tenedor y sirva acompañado de ave, carne o guiso de verduras.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la siempre poderosa palabra de nuestro Dios y lo haremos en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 13, versículo 15. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Juan 13:15 — Le he dado ejemplo para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.

Oración por la Revelación

Amado Dios, le damos muchas gracias por la oportunidad que usted me concede de poder tener leída su palabra, donde usted nos permite reflexionar a través de este mensaje que usted nos ha dado como un ejemplo a imitarle.

Señor, ruego su ayuda. Que sea su Espíritu Santo para administrar su palabra, trayendo a mí su palabra para poder entregarla en su nombre. Que traiga usted, mi Dios altísimo, a mí la revelación divina, usando mi labio.

Ruego una vez más la unción, para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Ejemplo de Humildad

El título de su palabra es: Ejemplo de Humildad. Al decir de muchos comentaristas, la larga sección del Evangelio según San Juan que comienza en el capítulo 13 y que se extiende hasta el capítulo 17 es, con mucha probabilidad, la sección de instrucción religiosa mejor conocida y quizás también la más amada que han sido dadas alguna vez por un líder de la iglesia.

Pero no se trata solo de enseñanza; se encuentran también aquellos ejemplos que tienen como modelo esencial la figura, el ministerio y lo que conocemos como la pasión de nuestro Señor Jesucristo. Es así entonces como el capítulo 13 comienza con esa increíble muestra de humanidad y de humildad con la que Jesús quiere demostrarle a sus discípulos, precisamente a través de su ejemplo, hasta donde ellos también deben llegar.

Juan 13:5 — Luego echó agua en una vasija y comenzó a lavarle los pies a sus discípulos y a secarlos con la toalla que llevaba a la cintura.

Esta práctica de lavarle los pies a las personas era un gesto de cortesía que en todas las casas se hacía con las visitas, pero eran los sirvientes que trabajaban en la casa los que tenían que cumplir con este deber de humildad.

Desde allí la reacción asombrada e incrédula de Pedro, que quiere oponerse a esto que su maestro está haciendo con ellos. Le dice de la manera en que Pedro acostumbraba hacerlo: «Señor, tú me vas a lavar los pies a mí». Jesús le respondió: «Ahora no entiendes lo que estoy haciendo, pero lo entenderán más tarde». Pedro protestó: «Jamás me lavará los pies».

Podemos ponernos en el lugar de Pedro. Él había estado al lado de Jesús por algún tiempo, le había visto hacer los milagros más increíbles, había escuchado de sus labios las enseñanzas trascendentales que cambiarían el mundo y había sido testigo del poder de Dios obrando a través del maestro. Lo que no podía aceptar era que fuera precisamente Jesús quien se rebajara a lavarle los pies.

Como sucede muchas veces, Pedro no había entendido y dudamos que los demás discípulos lo hubieran entendido tampoco. Pero aquí no se trataba de una mera tradición o gesto de cortesía, porque el mismo Jesucristo lo aclara en los siguientes versículos.

Juan 13:12-15 — ¿Entienden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman maestro y señor, y con razón, porque lo soy. Ahora que yo, su señor y maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado ejemplo para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.

Tomando tal modelo al pie de la letra, algunos grupos religiosos practican aún hoy el lavado de los pies como una ceremonia importante. Pero Jesús quería ilustrar la idea de la humildad, así como del servicio que los discípulos debían tener y practicar.

A la primera negativa de Pedro, Jesús le responde: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo». Y como Pedro no pudo ser menos, el discípulo exclama a continuación: «Entonces, Señor, no solo los pies, sino las manos y la cabeza también». Pero Jesús le dice que no es necesario, que el que se ha lavado solo necesita lavarse los pies, ya que todo su cuerpo está limpio.

Jesús señala entonces que este lavamiento simboliza la limpieza que él ha obrado en estos hombres y que será completa a través de su sacrificio, el cual es completamente perfecto. Por lo tanto, aquel que se ha beneficiado de tal sacrificio no necesita recurrir a otro tipo de lavamiento para obtener la salvación.

A nosotros nos llama la atención que algunos grupos cristianos no entiendan este pasaje y continúen practicando el lavamiento de los pies como una especie de costumbre o tradición que en muchos sentidos carece de significado.

En este lavamiento hay un discípulo que no participa: Judas Iscariote, de triste recuerdo en los anales cristianos. Discípulo al comienzo, pero traidor al final. Es posible que hubiera recibido también ese lavamiento simbólico, pero en su caso no simbolizaba absolutamente nada porque él mismo había decidido aislarse del grupo.

Juan 13:2 — Se estaba sirviendo la cena y el diablo ya había incitado a Judas Iscariote, hijo de Simón, a traicionar a Jesús.

Judas nunca tendría la oportunidad de poner en práctica la humildad, sino que, por el contrario, la vanidad, la soberbia y el orgullo habían dominado su corazón, llevándolo a cometer uno de los actos más infames que recuerda la historia: la traición a su propio maestro.

La humildad que debe caracterizar a los cristianos proviene del hecho de que la fe que tenemos es también la promesa que es nuestra, basada en lo que Jesucristo nos ha dejado. El lavamiento de los pies simbolizaba la humildad de aquellos que lo habían recibido todo de pura gracia, sin aportar absolutamente nada.

Así es la salvación que Dios nos ofrece en su misericordia al ser humano; no le cuesta absolutamente nada. A Dios le ha costado mucho: el sacrificio y la muerte de su hijo unigénito. Cada uno de nosotros debe reconocer que no es capaz de enmendar este camino establecido por el Creador.

Es posible que tus faltas y pecados te parezcan demasiado grandes como para ser simplemente perdonado sin tener que hacer nada a cambio. Pero ese es el genio del cristianismo, el toque de Dios, mostrándonos la incapacidad del hombre para agradar a un Dios que está ofendido y que no puede tener tratos con el mal.

El ser humano ha caído, se ha sumido en el pecado y no tiene posibilidad de hacer algo que sea justo y grato a los ojos de Dios. No vas a ganar la salvación adoptando una postura de humildad; vas a ser humilde cuando hayas entregado tu vida a Dios y hayas pedido perdón por tus pecados.

Juan el apóstol del amor no solo fue testigo de los milagros y registró las enseñanzas preciosas, sino que nos dejó ejemplo de esta misericordia llevada a la práctica. El perdón de Dios se basa en la obra perfecta de Cristo hecha en favor de lo suyo en la cruz del Calvario.

Para que tú pudieras tener vida, hubo alguien que tuvo que morir en tu lugar. La verdad básica del cristianismo es que para que uno pudiera vivir, otro tuvo que ocupar su lugar y morir por los pecados del primero. La sustitución que Jesucristo llevó a cabo es lo que permite entrar a la nueva vida a aquel que se arrepiente.

Peticiones de Sanidad y Bendición

Amado Dios, le damos muchas gracias por esta exhortación que como a hijos amados usted nos da. Le damos gracias, Señor, porque usted está aquí ahora presente, dándonos a conocer su misericordia y presentando cómo debemos ser humildes en su servicio.

Le alabo, Padre y Señor del cielo y de la tierra, por haber escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos y dejarlas en la revelación de su palabra, la Biblia. Nosotros hoy día no hemos visto, pero hemos creído a su palabra.

Oramos, Señor, pidiendo que su misericordia esté entregando bendición a nuestros oyentes que están hoy en sintonía y que viven la enfermedad; en el nombre de Jesús le pedimos que usted se glorifique en sanidad divina en ellos y en ellas, porque para el que cree todo le es posible.

Ponemos nuestras manos en estos nombres con un acto de fe: oramos por nuestro pastor Florindo Márquez por sanidad; por nuestro hermano José Silva por sanidad; por nuestro hermano José David Videla, para él pedimos un milagro que lo ponga de pie; oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larcon Flores por sanidad.

Oramos por la petición de nuestra hermana Laura Cenjo; oramos por mi hermana Nora Cenjo por sanidad; oramos por nuestro hermano Eduardo González por sanidad a la vista; oramos por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; oramos por mi hermana Elena Reyes por sanidad, clamamos para que la operación a su vista haya sido un éxito.

Oro por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por su nieto por liberación; oramos por nuestra hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por mi hermano Rodrigo Romero Acenjo por sanidad; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia.

Oramos por Claudia Sirva por liberación; por René Fuente Oliva por problemas de matrimonio y la familia; oramos por mi hermana Isabel Allende por sanidad, rogamos que usted obre sanidad ya que ella está hospitalizada.

Oramos por el maestro Juan Vallalao por sanidad; por la señora Yolanda por sanidad; por la niña Isidora Nair, para que usted la proteja y la ayude en el problema que está viviendo a sus 15 años.

Oro por el nieto de mi hermano Riffo, que fue llevado a la presencia del Señor; ruego que usted esté consolando a su familia y a mi hermano Riffo, que es su abuelito. Clamamos también por nuestra hermana Sonia Bustamante, que también está hospitalizada.

Usted conoce cada uno de ellos y pedimos que por misericordia ponga su mano sanadora sobre ellos y ellas. Se lo pido, Padre, en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.