La Voz Pentecostal

La esperanza en la justicia y la resurrección divina

· 55 min

Usted encontrará reflexiones sobre la fidelidad de Dios y la promesa de la vida eterna basadas en el relato de Lázaro. Además, el episodio le ofrece consejos prácticos para el hogar y la salud.

Bienvenida y Oración Inicial

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos y bienvenidas nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de Radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida.

Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.

Amado Dios, le damos muchas gracias por darnos tan alto privilegio de la vida, porque puedo vivir un día más. Ha sido maravilloso este hermoso despertar glorioso, porque en esta mañana ya he sentido su maravillosa presencia. Muchas gracias, Señor, por su bondad y por ser mi mejor amigo. Gracias por cubrirme con su amor y darme fuerza para seguir adelante, aun en medio de mis angustias y mis ansiedades.

Padre de amor, gracias también le doy por mi hogar y por mi familia, porque tengo un techo que cobija mis sueños. Le doy gracias por el alimento que usted pone en mi mesa, por el agua, por el calzado y por el vestuario. Nuestra vida, Señor, es feliz y dichosa gracias a usted. Por favor, que nunca se aleje de mí su misericordia.

Peticiones de Oración

En esta hermosa bendición que usted nos permite disfrutar, necesitamos cada día más de su presencia. Oro, Señor, por los matrimonios, por la unidad de la familia, por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro por el sustento de la casa de la viuda y del huérfano, por la apertura de los presos de la cárcel y por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando el toque de su poder sanador. Clamamos para que usted esté obrando misericordia en ellos y ellas.

Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena, y por el honorable directorio. También por nuestros obispos en mérito, nuestro obispo Ulises Muñoz Morada, nuestro obispo Sergio Veloso Tolosa y el honorable directorio. Bendígales; deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted, mi Dios, les ha encomendado.

Señor, bendiga a la máxima autoridad de mi país y también a los que con él gobiernan. Oro por las autoridades civiles de la comuna, muy en especial por el alcalde y los concejeros de la municipalidad, porque tienen una gran labor administrativa. Úselos en ayuda de los más necesitados. Bendiga toda institución que existe en nuestra comuna, muy en especial las de beneficencia, como bomberos y carabineros, estas nobles instituciones donde arriesgan su vida en cada procedimiento.

Bendiga, mi Señor, la audiencia de este programa. Oramos para que haya un cese de la guerra; pedimos por la paz de la humanidad y en especial por la paz de Jerusalén. Le doy a usted toda la honra, la gloria y la alabanza, porque nos ha dado lo más apreciado: a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, porque a través de Él somos salvos.

Intercedemos en oración por los trabajadores de la salud, ya que están en riesgo permanente por tantas enfermedades de la estación. Pedimos una especial bendición y protección para sus vidas, desde la eminencia más alta hasta el más simple trabajador. Pido al Espíritu Santo que esté presente aquí en el control de este programa.

Le ruego, Padre, que usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser curada; solo usted puede poner su mano sobre ella y sanarla. Pedimos que su bendición sea manifestada sobre cada necesidad de nuestro país y de todos los gobiernos del mundo. Que su poder y su autoridad se manifiesten en medio de esta tierra. Gracias le damos por Cristo nuestro Salvador. Amén y amén.

Pan Diario: La Esperanza en la Espera

Damos muchas gracias a nuestro Dios porque nuevamente podemos estar juntos en nuestro programa con nuestro pan diario. Hoy lo tenemos listo a través de la palabra de nuestro Dios.

Lamentaciones 5:25 — Bueno es el Señor a los que en él esperan.

Dios nos bendice por la lectura de nuestro pan de vida. Gracias damos al Señor porque está bien lamentarse. Esto es lo que encontramos cuando el Señor nos dice que bueno es el Señor a los que en él esperan. Recordamos que pasamos un tiempo en que caíamos de rodillas y las lágrimas llegaron hasta el suelo porque clamábamos: «¿Por qué no se ocupa de mí?».

Fue durante la pandemia del COVID-19, en el 2020, que hacía un mes habían despedido a uno de nuestros hermanos de su trabajo y algo no había funcionado con el seguro de desempleo; el dinero que prometió el gobierno no había llegado. Pero en lo más profundo, él confiaba en que Dios solucionaría todo, aunque en ese momento se sintió abandonado.

El libro de Lamentaciones, escrito probablemente poco después de la destrucción de Jerusalén en el 587 a.C., describe la aflicción, la opresión y la hambruna que enfrentó el pueblo. Sin embargo, el escritor recuerda que hay esperanza por la misericordia del Señor. Hoy no hemos sido consumidos porque nunca decayeron sus misericordias, porque son nuevas cada mañana.

A veces resulta imposible creer que bueno es el Señor a los que en él esperan, especialmente cuando uno no ve el final del sufrimiento. Pero podemos clamar a Él y confiar en que nos sacará adelante a través de la oración, diciéndole: «Padre, te necesito, ayúdame a confiar en tu auxilio en mi dificultad».

La Justicia Perfecta de Dios

Dios, por su palabra, nos ayuda a sentirnos tranquilos. En el libro de Deuteronomio 32:4 nos habla claramente de la justicia perfecta y dice que todos los caminos de Dios son rectitud.

Recordamos lo sucedido a tres jóvenes en 1983. Fueron arrestados por asesinar a otro de 14 años y, por causa de su chaqueta deportiva, fueron sentenciados a cadena perpetua. Pasaron 36 años detrás de la reja hasta que surgieron pruebas que revelaron su inocencia. Antes de que el juez los liberara, hizo pública una disculpa.

Independientemente de la idoneidad de los funcionarios, la justicia humana suele ser imperfecta. Nunca tenemos toda la información, a veces los deshonestos manipulan los hechos o simplemente estamos equivocados. Pero a diferencia de la falibilidad humana, Dios ejerce una justicia perfecta. Su obra es perfecta porque todos sus caminos son rectos.

Dios ve las cosas como realmente son y con el tiempo aplica su justicia suprema y definitiva. Tal vez nos inquiete la incertidumbre o temamos que nunca se corrijan las injusticias hechas a nosotros o a quienes amamos, pero podemos confiar en que el Dios de justicia un día sentenciará a nuestro favor.

Digámosle hoy: «Dios, gracias por la esperanza en tu justicia». No hay donde equivocarnos porque a su tiempo el Señor hace justicia. Su palabra nos dice: «Mía es la venganza, yo pagaré».

Debemos gozarnos en la esperanza, ser sufridos en la aflicción pero constantes en la oración, así nos manda el Señor a través del apóstol Pablo hablándole a la iglesia en Roma. Todo consiste en que busquemos la perfección a través de la oración. Esta esperanza nos permite vivir confiados, creyendo que Dios está siempre con nosotros y que Él va adelante como poderoso gigante.

Consejos y Datos para el Hogar

Vamos ahora con los datitos y los consejos que se han hecho populares en este programa para solucionar los problemitas del diario vivir. Por ejemplo, en este tiempo donde muchos sufrimos de resfriados y dolor de garganta, hay una raíz muy importante que es el jengibre. Debe rallarlo en un recipiente, ponerle aceite de oliva y aplicarlo en la garganta por 30 minutos con una toalla higiénica, siempre tibio. Usted va a encontrar que con eso va a mejorar.

Para las dueñas de casa que buscan facilitar la limpieza de la cocina: si usted usa maicena, vinagre y detergente para platos, le va a quedar reluciente, como nueva. Debe poner una buena cantidad de maicena y usar una esponja fina; va a brillar aunque su cocina ya tenga mucho tiempo.

Para conservar los plátanos más tiempo y que no se pongan negros, debe almacenarlos frescos y protegidos de la luz, idealmente a unos 12 grados. Una cocina cálida no es el mejor lugar. Puede guardarlos en el refrigerador, pero deben estar maduros cuando los coloque, ya que no madurarán más en un ambiente fresco. Además, si corta una rodaja de plátano, espolvoree un poco de jugo de limón para que no cambie de color.

Sobre las cáscaras de huevo, puede usarlas para dos trabajos. Para fregar ollas y sartenes, prepare una mezcla en la juguera con una barra de jabón rallado, cáscaras de tres huevos, una cucharada de bicarbonato, dos cucharadas de azúcar y medio litro de agua caliente. Este datito lo usan los dueños de restaurantes.

También puede poner cáscaras de huevo en la tierra de sus plantas para aportarles el calcio que necesitan. Y para proteger su cerebro, recuerde que la yema de huevo contiene colina, un nutriente del grupo de las vitaminas B que fortalece la conexión de las neuronas.

Otros alimentos beneficiosos son: la avena, que ayuda a controlar el azúcar y el colesterol; el cacao, que mejora el rendimiento cognitivo y disminuye el riesgo de demencia; los arándanos, que retrasan enfermedades neurodegenerativas; el brócoli, rico en vitamina K para la retención de información; y el pescado azul, rico en ácidos grasos esenciales que protegen el sistema nervioso.

Sugerencia Culinaria: Pastel de Carne y Papa

Le traemos la sugerencia para el almuerzo o la cena: pastel de carne y papa. Para el puré necesitamos cuatro papas grandes, 100 ml de leche, 50 gramos de mantequilla, sal y pimienta.

Para el relleno: 500 gramos de carne molida de red, una cebolla picada, dos dientes de ajo picado, una zanahoria rallada, dos cucharadas de concentrado de tomate, 100 ml de caldo de red y condimentos como laurel, comino, pimentón y aceite de oliva. Opcionalmente, queso rallado y perejil para adornar.

La preparación es la siguiente: cocer las papas y preparar el puré con la leche y mantequilla, sazonando con sal y pimienta. En una sartén con aceite, sofreír la cebolla y el ajo, añadiendo el pimiento, la zanahoria y la carne. Agregue el tomate y el caldo, y cocine hasta espesar.

Coloque la carne en una fuente, cúbrala con el puré y empolvoree el queso. Hornee a 150 grados centígrados hasta dorar y decore con perejil. Ya está listo para servir.

Ilustración de Pastel de carne y papa

Receta del día

Pastel de carne y papa

Puré

  • 4 papas grandes
  • 100 ml de leche
  • 50 gramos de mantequilla
  • sal
  • pimienta

Relleno

  • 500 gramos de carne molida de red
  • 1 cebolla picada
  • 2 dientes de ajo picado
  • 1 zanahoria rallada
  • 2 cucharadas de concentrado de tomate
  • 100 ml de caldo de red
  • laurel
  • comino
  • pimentón
  • aceite de oliva

Montaje

  • queso rallado (opcional)
  • perejil para adornar

Preparación

  1. Cueza las papas.
  2. Prepare un puré con las papas cocidas, la leche y la mantequilla, sazonando con sal y pimienta.
  3. Sofreía la cebolla y el ajo en aceite de oliva.
  4. Añada el pimentón, la zanahoria y la carne.
  5. Agregue el tomate y el caldo, y cocine hasta que la mezcla espese.
  6. Coloque la carne en una fuente y cúbrala con el puré de papas.
  7. Espolvoree el queso rallado por encima.
  8. Hornee a 150 grados centígrados hasta que esté dorado.
  9. Decore con perejil antes de servir.

Cierre de Segmento

Estamos en el momento del programa para abrir las Sagradas Escrituras y leer la palabra de nuestro Dios para este día. Pero antes, vamos a escuchar una alabanza. No se vaya de la sintonía, porque en breve volveremos para reflexionar juntos a través de la siempre poderosa palabra de nuestro Dios.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa Palabra de nuestro Dios en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 11, versículo 25. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Juan 11:25 — Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá.

Oración por revelación

Amado Dios, Le damos muchas gracias porque tenemos este privilegio de abrir su palabra, las sagradas escrituras donde usted nos ha hablado a través de este versículo. Gracias, Señor, porque usted con toda seguridad nos va a exhortar.

Padre de amor, oro para que el Espíritu Santo traiga a mí la revelación divina de su palabra; que mi Dios, que es grande en misericordia, pueda entregarme su poder para recordar. El Espíritu Santo tiene la bendición de entregarnos su palabra para que podamos entenderla, porque ella nos recuerda lo que hemos aprendido.

Yo necesito que usted, por favor, ponga en mí esa unción para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús mi salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Lázaro vive

El título de su palabra es: Lázaro vive. Hay pasajes de la Biblia que nos llaman la atención por su brevedad, aunque encierran un significado de cosas extraordinarias. Por ejemplo, pensamos en Génesis capítulo 1, versículo 1, que habla de la creación y dice que en el principio Dios creó los cielos y la tierra; con esa frase deja abierta la imaginación a todo ese proceso creativo, industrioso e increíble que significa todo lo que vemos en el cosmos.

Es cierto que se dan detalles particulares en los versículos siguientes, pero a pesar de esa descripción, hay muchas cosas que se dejan a la imaginación de cada cual. También nos llaman la atención otros textos que son largos y que describen situaciones que encierran conflictos y emociones en los que se ven envueltos los seres humanos.

Esto es lo que nos presenta el capítulo 11 del Evangelio según San Juan. Se habla de cierto hombre enfermo en el pueblo de Betania que se llamaba Lázaro y que era hermano de dos mujeres que también eran seguidoras del Señor. El pasaje aborda esta situación y llega a su clímax cuando Lázaro muere, provocando el dolor y la desesperación de estas dos hermanas que habían visto irse al único miembro de la familia que les quedaba.

Jesús sabía lo que estaba sucediendo porque había recibido la noticia de que su amigo Lázaro estaba muy enfermo y que las hermanas pedían que fuera cuanto antes. Cuando finalmente Jesús llega a la casa del dolor y del luto, se encuentra con esas mujeres que eran consoladas por los amigos y vecinos del lugar.

Marta tiene entonces una frase en donde quizás se dan cita la fe y la decepción: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto». Pareciera que la fe y la familiaridad no siempre van de la mano, pero la fe se entrelaza de una manera que nos llama mucho la atención, porque la misma Marta dice en el versículo siguiente: «Aún ahora yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».

¿Cuáles son las explicaciones de esto? Es que, a pesar de la decepción ante la muerte de su hermano, Marta todavía cree que Jesús puede hacer aquellas cosas que la razón se niega al resto de los seres humanos. ¿Estaría Marta demostrando una fe que va más allá de todas las posibilidades, o estaría con esa actitud tentando el poder de Jesucristo?

Las preguntas son muchas, como las que nosotros nos hacemos cuando un ser querido parte de la vida; a veces sentimos que tal partida podría haberse evitado. Son preguntas que nos asaltan cuando las respuestas no vienen fácilmente. Jesús le responde en una frase muy breve: «Tu hermano resucitará».

A esta declaración enfática le sigue la afirmación de la fe de Marta: «Yo sé que resucitará en la resurrección en el día final». Jesús insiste en sus declaraciones previas y afirma: «Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo el que vive en mí no morirá jamás».

Estas son las palabras sobresalientes de nuestro amado Salvador Jesucristo que encontramos escritas en el Evangelio según San Juan. Aquí Jesús pone a prueba la fe de esta mujer, pues se deduce cuando después de esa declaración Jesús se dirige a Marta y le hace esta pregunta directa y personal: «¿Crees esto?».

Es difícil la respuesta, porque nosotros mismos estamos dispuestos a creer aquellas cosas que nos comprometen como individuos. Hoy pareciera casi de mal gusto responder en forma enfática o directa a las preguntas que identificamos como aquellas que no son de obligatoria respuesta.

Jesús tenía una relación especial con Lázaro; no hay duda, lo demuestra el hecho que la Biblia testifica en el versículo 35 que Jesús lloró. Con ello, Jesucristo se está identificando con esos hombres y mujeres que ante la partida de un ser querido expresan un lamento, su llanto y su desesperación.

Si Jesús se identifica con los seres humanos, siente lo que ellos sienten y es capaz de demostrar el dolor, que juega un papel importante en la experiencia humana. Qué actitud más contraria a la que tratan de enseñar modernos líderes religiosos que pretenden que el dolor no existe y que solo es una ilusión de los sentidos.

No, Jesús no tiene reparo en expresar el efecto que tiene la partida de alguien. Entonces se produce un milagro a la voz y a la orden de Jesús, y el que había muerto resucita. Los detalles se los vamos a dejar a usted, que está escuchando este programa, para que lo lea en este maravilloso evangelio; no queremos privarlo del privilegio de leer por sí mismo este capítulo y los que siguen para que pueda reflexionar.

Queremos enfatizar aquellas palabras en las que comenzamos nuestro programa debido a que son de importancia capital. A través de esa declaración de Jesucristo es que los seres humanos tenemos en realidad la promesa de una vida después de esta.

Cuando Jesucristo le declaró a las hermanas de Lázaro que él era la resurrección y la vida, no solo estaba tratando de consolar a esas mujeres, sino también reafirmando la fe de sus seguidores en una enseñanza central y cardinal del cristianismo: la vida eterna después de esta experiencia.

Si este mensaje llega a usted en un momento en que está atravesando dolor ante la pérdida de algún ser querido, queremos dejarle con las palabras de consuelo de Jesucristo. Así como Marta trataba de responder a la pérdida, a su escepticismo y a su decepción con la fe que el Mesías había infundido en ella, nosotros que vivimos en este tiempo podemos despedir a aquellos que han partido con la esperanza de volverlos a ver en la resurrección final.

Jesucristo es la resurrección y la vida; resurrección que nos promete que nuestra existencia continuará después de la muerte, y la vida que Él da puede comenzar a vivirse ahora mismo. Si los caminos de la vida son senderos que conducen a la muerte, ha de saber que en Jesucristo se encuentra la vida verdadera, no solo para la resurrección final, sino para experimentarla ahora mismo.

Marta tenía fe en Jesús, pero tenía también sus propias dudas y vacilaciones. Nosotros no le pedimos que no crea, porque no somos distintos a estas personas cuyas palabras y actitudes han quedado registradas en las sagradas escrituras. No le pedimos que se convierta en nuestro discípulo, solo le presentamos la evidencia que encontramos en la Biblia y que puede ayudar su fe; lo encomendamos a la gracia de Dios y a su misericordia.

Oración final y peticiones

Damos gracias al Señor por su palabra. Amado Dios, su palabra nos bendice y nos lleva a reconciliarnos con su poder salvador y de resurrección, porque encontramos hoy en su palabra la resurrección de un amigo. Bendito es su nombre, amado Dios, como usted se manifestó en la vida de Jesucristo y se manifiesta hasta el día de hoy, porque para el que cree todo le es posible.

Damos gracias por esta su palabra porque ella nos llena de fe y de esperanza, sabiendo que hay un momento en que los muertos en Cristo resucitarán primero y luego nosotros los que estemos con vida seguiremos para encontrarnos con él en el aire. De esa resurrección hablaba Marta, pero hoy nos abriga esa esperanza de que un día le veremos cara a cara.

Ayúdenos, Señor, y ponga fidelidad en nosotros porque este mundo ya no aguanta más. Le pedimos que su palabra haya corrido y haya sido glorificada en muchas vidas, y que usted a esta hora esté consolando a los que hoy día están pasando tiempos difíciles por la separación de un ser querido. Manifieste su poder y su gloria.

Ahora, Señor, le pedimos que usted se glorifique en los enfermos que están en la audiencia del programa; que esté tocando sus vidas y llegando a esos corazones. Derrame su poder, ponga su bendición y sanidad divina en esa aflicción y ese dolor constante que están sufriendo los que han creído en su nombre. Si usted pudo resucitar a Lázaro de los muertos, usted puede sanar a los que hoy le creen.

Clamamos también por esta lista que mantenemos, esperando que usted responda en su tiempo, mi Señor. Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez por sanidad; por nuestro hermano José Silva por sanidad; por nuestro hermano José David Videla, para quien pedimos un milagro que lo ponga de pie. Oro por nuestra hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larcon Flores por sanidad.

Oro por la petición de mi hermana Laura Senjo; por mi hermana Nora Senjo por sanidad; por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista; por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; por mi hermana Elena Reyes por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por su nieto por liberación.

Oro por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por Rodrigo Romero Acenjo por liberación; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia; por Claudia Silva por liberación; por René Fuentes Oliva por problemas del matrimonio y la familia.

Oramos por mi hermana Isabel Allende por sanidad; por el maestro Juan Vallalao por sanidad; por la señora Yolanda por sanidad; por la niña Isidora Nair Caro Manrique, porque usted la sanó, gracias Señor por esta respuesta. Oramos por el niño de mi hermano Rifo, que él ya no está, pero le ruego Padre que usted consuele a mi hermano y a su familia porque usted ya pasó lista y vino por él.

Yo sé que usted todo lo puede, como su palabra hoy nos ha declarado que es poderoso para resucitar a los muertos. Le ruego, Padre, que en esta hora usted haya escuchado el clamor de todos los que hoy necesitan que usted obre sanidad. Se lo pedimos, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Saludos y despedida

Dios de paz nos ha bendecido por su palabra. No queremos terminar hoy este programa sin saludar a mi hermana Antonia Machán, que hoy día está de cumpleaños. La saludamos deseándole que el Dios de paz la bendiga y que pase hoy día un feliz cumpleaños.

Ya estamos llegando al término de este programa después de haber sido bendecidos por su palabra. Le damos muchas gracias a usted por haber estado en la sintonía. Mañana, Dios mediante, nos vamos a volver a encontrar una vez más con un nuevo programa a la misma hora. Mientras tanto, Dios le bendiga.