Una Nueva Visión
Usted escucha una reflexión sobre la fe, la generosidad secreta y la capacidad de Dios para transformar la vida humana. El episodio incluye consejos prácticos para el hogar y una receta de repostería.
Bienvenida y Oración Matinal
Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la Radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el solo propósito de bendecir su vida.
Les saludo a usted mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Y como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.
Amado Dios, en este día mi corazón está lleno de alegría porque le agradezco este privilegio de un nuevo día. Gracias por el maravilloso despertar glorioso, porque en este día podemos recibir el don de la vida que nos brinda, porque su fortaleza la encuentro en sus brazos amorosos. Siempre su presencia está conmigo, guiándome en cada paso, porque llena mi existencia con la belleza de su ser.
Hoy al comenzar esta jornada, llena de esperanza y de alegría, sabiendo que usted es mi fuente de todo lo bueno en mi vida. Cada instante que pasa deseo entregar lo mejor de mí con amor y con dedicación. En cada tarea que emprenda, anhelo compartir con mis hermanos el amor que usted me ha dado, siguiendo siempre sus enseñanzas que iluminan mi caminar.
En este día cedo el control de mi vida en sus manos divinas. Permítame aprender y crecer bajo sus manos divinas. Permítame usted, Señor, cada día ser guiada con su luz que me señala el camino trazado para mí y encomiendo mi vida en sus preciosas manos. Gracias porque usted provee para mí techo, alimento, vestuario, agua y calzado.
Peticiones de Oración
Oro, Señor, porque necesitamos la bendición de sanidad divina en los enfermos, porque a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando su misericordia; que usted extienda su mano de poder sanándoles. Oro por los niños para que usted les dé su protección y su cuidado, por los jóvenes que son presos de muchas adicciones y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Pido por la apertura de los presos de la cárcel y que usted sane nuestra tierra porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada.
Pido por cada auditor y muy en especial que usted derrame su poder y bendición sobre sus vidas; que esté tocando vidas a través de este programa. Gracias, mi Dios, por darnos a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, porque por intermedio de Él usted nos ha mostrado el camino de la salvación. Gracias, Señor, porque hoy Él es nuestro intermediario entre Dios y los hombres y a través de Jesucristo nos podemos acercar ante el trono de su gracia.
Creo, Señor, y confío en todas sus promesas, porque tengo la certeza que el amor y la verdad se encontrarán, y la paz y la justicia se abrazarán. Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena y por el honorable directorio. Deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que les ha encomendado.
Oro por las autoridades civiles de mi país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro por las autoridades civiles de la comuna porque ellos tienen la posibilidad de gestionar administrativamente esta comuna; ruego para que lo hagan en favor de la comunidad que tiene tantas necesidades, pues solo usted, mi Señor, es el que pone en el ser humano el querer como el hacer.
Oro para que haya un cese de la guerra, por la paz de Jerusalén y por los trabajadores de la salud, ya que ellos están en constante peligro con tantas enfermedades; bendiga usted desde la eminencia más alta hasta el más simple trabajador. Ruego al Espíritu Santo que esté presente aquí, ahora, en este programa, guiando y dirigiendo nuestras vidas, tomando el dominio y el control desde el comienzo hasta el fin. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén.
Comunicado de Solidaridad con Venezuela
Damos muchas gracias al Señor por estar nuevamente juntos en La Voz Pentecostal, agradeciendo siempre a Radio Abigail por permitirnos día tras día salir al aire. Hoy traemos un comunicado de nuestro pastor Luis Riquiero Novoa, pastor de Paine, ante el terremoto en Venezuela.
El pastor expresa su más profunda solidaridad con el pueblo venezolano que hoy enfrenta el dolor e incertidumbre provocado por los devastadores terremotos que han dejado víctimas personales, desaparecidos y cuantiosos daños materiales. En momentos como este, la Iglesia está llamada a manifestar el amor de Cristo por medio de la oración, la compasión y la ayuda al prójimo.
Nos unimos en el clamor por miles de familias que hoy lloran la pérdida de sus seres queridos y pedimos al Señor que fortalezca a los afectados, conceda sabiduría y fuerza a los equipos de rescate y consuele a todos los que sufren. La palabra de Dios nos recuerda que Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Invitamos a las iglesias, a los creyentes y a toda la comunidad a elevar oraciones por Venezuela y, a medida de nuestras posibilidades, a colaborar con iniciativas de ayuda humanitaria. Que Dios tenga misericordia de Venezuela, fortalezca a su pueblo y permita que la esperanza prevalezca sobre el dolor. Firma: Pastor Luis Riquero Novoa, Pastor de Paine, Iglesia Pentecostal de Chile.
Pan de Vida: El Cordero es Digno
Vamos adelante con el programa porque siempre al comienzo tenemos nuestro pan de vida, nuestro pan diario. Confiamos que la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Por eso día tras día Dios nos insta a relacionarnos con su palabra.
Apocalipsis 5:12 — El cordero que fue inmolado es digno.
Encontramos testimonios de hombres y mujeres que hacen una labor muy especial. Por ejemplo, Ellen Mare, una médica misionera inglesa en el Congo de África, fue apresada por lo subversivo durante la rebelión de Simba en 1964. Fue golpeada y abusada por sus captores, sufriendo terriblemente. Días después clamaba en su interior que era indigno lo que le pasaba, pero cuando comenzó a reflexionar en el costo de seguir a Cristo, sintió que Dios le hablaba.
Años después explicó que, cuando consideraba que el precio que debía pagar era demasiado alto, el Señor parecía decirle: ‘Cambia la frase, cambia el que es indigno y pregúntate sobre mí, ¿soy yo digno?’. A pesar del dolor, su conclusión fue que la respuesta es siempre sí, Él es digno. Decidió que el Salvador que había sufrido hasta la muerte por ella era digno de seguirlo.
Sus palabras hacen eco del cántico de los redimidos por la sangre de Cristo: el cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y las alabanzas. Nuestro Salvador derramó su sangre y murió por nosotros para que pudiéramos recibir gratuitamente vida eterna y esperanza. Su todo merece nuestro todo. Él es digno.
Jesucristo recibe mi adoración. Pruebas hay, pero la prueba más grande es la muerte y la resurrección de Jesús, que es más importante que cualquier circunstancia que nosotros podamos enfrentar. Lo único que tenemos que decir es: digno es el Cordero de Dios que fue inmolado. Indignos o dignos somos nosotros, pero Él nos ha dignificado y nos ha dado la vida que hoy tenemos.
El Dador Secreto
Dios siempre nos está guardando, como lo dice claramente el Evangelio según San Mateo, capítulo 6, versículo 1, sobre el dador secreto.
Mateo 6:1 — Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos de ellos.
Al ser humano le encanta ser visto, pero el dador secreto es nuestro Dios Altísimo. Christopher, un veterano de la guerra físicamente discapacitado, hacía todo lo posible para servir a su esposa e hijo a pesar de su dolor. Sus vecinos lo veían empujar una máquina para cortar el césped toda la semana. Un día recibió la carta de un costoso tractor corta céspedes enviado por un donante anónimo.
La satisfacción del dador secreto estuvo en el privilegio de ayudar a un necesitado. Jesús nos dice que todo lo que demos debe ser en secreto y nos recuerda que verifiquemos nuestras motivaciones. Cuando des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en la sinagoga o en las calles para ser alabados por los hombres.
Dios espera que seamos dadores generosos, pero nos advierte de no hacer buenas obras delante de la gente para recibir elogio. Cuando nos damos cuenta de que todo proviene de Dios, podemos ser dadores secretos que no necesitan una palmada en la espalda ni la admiración de los demás. Nuestro dador omnisciente se deleita en la generosidad auténtica de su pueblo.
Debemos pensar cuánto hemos recibido del Señor, cuánto nos ha dado a mí y cuánto le ha dado a usted. Entonces debemos ayudar y hacerlo en secreto, porque hoy día si damos algo, parece que lo tiene que saber todo el mundo. Dios nos invita a ser un dador en secreto porque si algo hemos hecho es porque el Señor nos ha usado como una herramienta en sus manos.
Crecimiento Espiritual y Comunión
Hoy Dios nos invita a un crecimiento espiritual, a crecer en Cristo. A medida que leemos la Biblia, Dios nos habla a través de sus propias palabras. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.
El Señor nos dice: ‘Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho’. En esto Dios nos llama a tener una comunión con otros. Cuando nos conectamos con otros cristianos experimentamos el ánimo de amar a los demás como hemos sido amados y consideremos unos a otros para estimularnos en amor y en buenas obras.
No dejemos de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos, porque Dios nos llama a compartir nuestra fe. Cristo desea que seamos un representante ante aquellos que todavía no creen y una de las mejores maneras de hacerlo es mostrando un interés genuino por ellos. Pídele a Dios que te guíe. Juntitos y juntitas pidámosle a Dios que nos guíe en nuestro caminar para tener una relación cada vez más profunda con nuestro Dios.
Consejos para el Hogar
Vamos continuando con el programa con los datitos y los consejos. Como buenas dueñas de casa, siempre buscamos algo que nos ayude en nuestras actividades diarias. A veces, por hacer muchas cosas a la vez, desatendemos otra y se nos queman las ollas o sartenes.
Para eliminar grasas y quemaduras de ollas y sartenes, es mejor recurrir a soluciones ecológicas y económicas: bicarbonato de sodio y agua oxigenada (o peróxido de hidrógeno). Simplemente mezcle estos dos ingredientes. Es bueno evitar agentes corrosivos demasiado agresivos; recomiendo lavar a mano y usar agua tibia.
Basta con frotar el bicarbonato sobre las quemaduras tibias e incrustaciones para eliminarlas sin dañar la superficie. Para las manchas más rebeldes, añada un poco de agua oxigenada y agua caliente, frote con cepillo o esponja y deje actuar la solución. En algunos casos se puede agregar un poco de sal gruesa para eliminar por completo las quemaduras del fondo.
Sobre la ropa desteñida o amarillenta, es bueno disolver 150 gramos de ácido cítrico en un litro de agua, remojar la prenda por varias horas, enjuagar y lavar como de costumbre. Otra opción es usar una tina con agua fría, medio vaso de vinagre blanco y dos puñados de sal gruesa; remojar toda la noche y luego lavar en la lavadora a alta temperatura.
También puede disolver tres cucharadas de bicarbonato de sodio en agua caliente y remojar la ropa por varias horas. Otra mezcla es usar 20 gramos de bicarbonato con 250 ml de agua oxigenada de 10 a 12 volúmenes, frotar la mancha con un cepillo de dientes viejo y lavar. También sirve exprimir el jugo de un limón en agua y aplicar sobre la mancha con un paño de microfibra.
Otra alternativa es usar percarbonato de sodio en agua de 30 a 50 grados para lavado a mano, remojando la ropa durante la noche. Para la lavadora, añadimos un medidor de percarbonato en el tambor. Esto es útil porque a veces queremos tanto una prenda que, de tanto lavarla, se nos destiñe.
Para quienes sufren de mucho dolor e hinchazón de los pies, recomiendo usar mentol Vitaporú junto con sal refinada. Esto es increíble para aliviar ese problema en sus pies.
Sugerencia de Cocina: Bizcocho Alto y Esponjoso
Hoy les sugiero un bizcocho que le va a quedar bien alto y esponjoso. Necesita estos ingredientes: 4 huevos, 200 gramos de azúcar, 200 gramos de harina de trigo, 100 ml de leche, 100 ml de aceite vegetal, una cucharadita de esencia de vainilla, un sobre de 16 gramos de levadura en polvo para hornear y una pizca de sal.
Primero, precaliente el horno a 180 grados. Engrase y enharine un molde redondo de 20 a 22 centímetros; si desea que sea muy alto, utilice uno de 18 centímetros. En un bol grande, bata los huevos con la pizca de sal a velocidad alta para incorporar aire. Cuando comiencen a espumañar, añada el azúcar poco a poco hasta que la mezcla esté esponjosa y haya duplicado su volumen.
Agregue la esencia de vainilla, la leche y el aceite. Mezcle suavemente con una espátula o a baja velocidad si usa la batidora. Tamice la harina junto con la levadura y añádala en tres partes a la mezcla, usando movimientos envolventes para evitar que se baje la masa y así lograr que quede espumoso.
Vierta la mezcla en el molde y hornee en el centro durante 30 a 40 minutos. Para saber si está listo, inserte un palillo en el centro; si sale limpio, ya está. No abra el horno durante los primeros 20 minutos para evitar que el bizcocho se baje. Una vez horneado, déjelo enfriar en el molde por 10 minutos, luego desmolde sobre una rejilla.
Es fácil y queda rico, rico, rico. Recuerden que ayer les dimos la receta del bizcocho en la licuadora, pero este es el bizcocho alto y esponjoso.
Receta del día
Bizcocho alto y esponjoso
- 4 huevos
- 200 gramos de azúcar
- 200 gramos de harina de trigo
- 100 ml de leche
- 100 ml de aceite vegetal
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 sobre (16 gramos) de levadura en polvo para hornear
- 1 pizca de sal
Preparación
- Precaliente el horno a 180 grados.
- Engrase y enharine un molde redondo de 18 a 22 centímetros de diámetro.
- Bata los huevos con la pizca de sal a velocidad alta hasta que incorporen aire.
- Añada el azúcar poco a poco y siga batiendo hasta que la mezcla esté esponjosa y haya duplicado su volumen.
- Agregue la esencia de vainilla, la leche y el aceite; mezcle suavemente con una espátula o a baja velocidad.
- Tamice la harina junto con la levadura en polvo.
- Incorpore la harina tamizada en tres partes a la mezcla mediante movimientos envolventes.
- Vierta la masa en el molde preparado.
- Hornee en el centro del horno durante 30 a 40 minutos, sin abrir la puerta los primeros 20 minutos.
- Verifique la cocción insertando un palillo; si sale limpio, el bizcocho está listo.
- Saque del horno y deje enfriar en el molde por 10 minutos.
- Desmolde y deje enfriar completamente sobre una rejilla.
Cierre y Reflexión Final
Estamos en el momento del programa de escuchar la voz de Dios a través de su palabra. El Señor siempre nos está entregando su mensaje a esta hora. Pero antes, vamos a escuchar una alabanza. No se me vaya de la sintonía, volveremos en breve instante para que juntos y juntas podamos reflexionar a través de la poderosa palabra de nuestro Dios. Gracias.
Lectura de la Palabra
Vamos a abrir nuestras biblias para leer el mensaje de la poderosa palabra de nuestro Dios en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 9, versículo 5. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Juan 9:5 — Yo soy la luz del mundo.
Amado Dios, tenemos este privilegio de tener con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que usted traiga a mí la revelación divina de su palabra. Úseme, Señor, a través de su Espíritu Santo; tome dominio y el control de mi vida para administrar su palabra. Use mis labios. Necesito que usted ponga en mí una unción para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén.
Una Nueva Visión
El título de su palabra es “Una Nueva Visión”. Pareciera que el ministerio, como llamamos a los años de servicio entre los hombres de nuestro Señor Jesucristo, hubiera sido siempre una vida de multitudes y a veces hasta de turba que se juntaban tanto para aclamarle como para oponerse virulentemente. Sin embargo, el corazón compasivo de Jesús no podía pasar por alto al pobre ciego que, según el relato, había nacido así.
El pobre hombre nunca había tenido la oportunidad de apreciar la diferencia entre el día y la noche, ni de conocer los rostros de sus familiares. En resumen, uno de estos sentidos le había sido negado. Los discípulos, siempre atentos a los detalles y tecnicismos, quieren saber quién es responsable de que ese hombre haya nacido así.
Juan 9:1-2 — Y al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento y sus discípulos le preguntaron diciendo: ¿Rabí, quién pecó, este o su padre, para que naciera ciego?
Todos nosotros caemos en la misma falta cuando tratamos de encontrar la explicación a las desgracias que vemos todos los días en la experiencia humana. ¿Quién es responsable cuando aquellos que amamos padecen de cáncer, aparecen en un accidente automovilístico o cuando en la familia nace un niño con síndrome de Down? Las preguntas y las amarguras se apoderan de aquellos que no encuentran una explicación racional ante tanta desgracia.
Tenemos un ejemplo en la familia que viajaba de vacaciones, compuesta por cinco niños y sus padres. El viaje de regreso solo lo hicieron los padres, ya que sus hijos perecieron horriblemente quemados en un accidente que tiene una explicación humana en cuanto a las causas, pero que deja muchas preguntas en la mente de todos. ¿Quién es responsable en este caso?
Le preguntan a Jesús sobre el nacimiento de este hombre que nunca ha conocido la luz. Quizás piensen en sus padres, de acuerdo a la declaración del Éxodo que afirma que la ira de Dios se mostraba hasta la tercera y cuarta generación de los que aborrecen al Señor, o preguntan los discípulos si pecó él para nacer así. Es la eterna insistencia de los seres humanos de buscar culpables.
Jesús no está interesado en buscar culpables ni en ir al pasado, como pretenden aquellos que en sus mentes se sienten puros y sin falta, ya que podrían rastrear a sus familias por muchas generaciones encontrando solo personas aparentemente justas y sin pecados visibles.
De acuerdo al relato bíblico, Jesús responde que ni el hombre ciego de nacimiento había pecado, ni su padre, sino que había nacido con este impedimento para que las obras de Dios se manifiesten en él. Entonces, para probar que Él es la luz del mundo, Jesús hace el milagro de darle al ciego el don de la vista y declara que lo hace para cumplir con las obras que le había enviado su Padre.
La División ante el Milagro
A este milagro debería seguir una actitud general de regocijo, de alegría y de alabanza a Dios, pero no sucede así porque miembros del partido de los fariseos estaban ahí para impedir tal tipo de manifestación. Ante el milagro, el partido se divide.
Juan 9:13-16 — Llegaron ante los fariseos al que había sido ciego. Y era día de reposo, el día en que Jesús hizo el barro y le abrió los ojos. Entonces los fariseos volvieron también a preguntarle cómo había recibido la vista, y él les dijo: Me puso barro sobre los ojos y me lavé y veo. Por eso algunos de los fariseos decían: Este hombre no viene de Dios porque no guarda el día de reposo. Pero otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales? Y había división entre ellos.
¿Puede alguien siquiera imaginarse la experiencia increíble de ese hombre que estaba viendo por primera vez? La totalidad diversa de los colores que penetraban a raudales en su cerebro. Él conoce desde una nueva dimensión a sus padres y a aquellos que antes solo identificaba por sus voces.
La Visión Espiritual
Cuando Jesús, la luz del mundo, obra el milagro de la nueva visión espiritual en aquellos que han estado aprisionados en las cadenas del error y las tinieblas de la ignorancia, la experiencia es indescriptible. Esta fue mi experiencia cuando, por la gracia de Dios, fui alcanzada por el Evangelio siendo adolescente. La vida nunca más siguió siendo la misma.
Siempre he utilizado la figura de Dios como una ventana que ha permanecido cerrada y que, cuando se abre, permite a la persona apreciar la luz del día con todo su colorido y expresión. Cuando algo así sucede en las vidas de las personas, debe ser tiempo de alegría y de regocijo. El Nuevo Testamento afirma que existe una alegría genuina en los cielos cuando un pecador se arrepiente y se obra en él el milagro de la nueva vida.
Sin embargo, la amargura y el rencor hacen acto de presencia. Se manifiesta el estado del corazón de esos que habían recibido el don de la vista física, pero continuaban siendo ciegos espirituales. Cuestionan al hombre que había sido sanado, quien les dice lo básico y cierto: que antes era ciego pero ahora veía.
Esos amargados van más allá y cuestionan las motivaciones de Jesús. Según su entenebrecido corazón y su resentida manera de pensar, los códigos y reglamentos eran más importantes que la posibilidad de hacer el bien de acuerdo a la voluntad de Dios. No había lugar en sus mentes para la misericordia.
Ese es el mal que aqueja nuestra generación: no hay tiempo ni voluntad para aceptar la posibilidad de que alguien esté interesado en hacer el bien a los hombres y mujeres que tanto lo necesitan. Entre los necesitados podemos contarnos tú y yo, que a lo mejor tenemos el don de la visión física, pero adolecemos de ceguera o ausencia total de la visión espiritual.
Jesús es la luz del mundo y lo demostró al otorgarle al hombre necesitado el don de la visión. Pero no solo eso, sino que este hombre tuvo también la oportunidad de adorar a Dios y de disfrutar de una nueva visión espiritual. Créame que usted se encuentra en el mismo caso de este hombre que vivió hace más de dos mil milenios; su vida y su visión espiritual dependen de aquel hombre que no solo tiene el poder para darte esa nueva visión, sino también para perdonarte y hacerte una nueva criatura.
Hoy, cuando tú oyes estas palabras, hoy es el día de salvación. Jesús pasa también junto a tu vida, como lo hizo hace dos mil años, y puede obrar otro milagro en tu experiencia. Lo recomendamos a la gracia de Dios y a su gran misericordia, que es lo menos que podemos hacer cuando tanto hemos recibido.
Oración y Peticiones
Amado Dios, le damos muchas gracias por su palabra bendita porque ella nos ha iluminado hoy. Nos enteramos del recibimiento que tuvo este hombre que recibió el beneficio de Dios de ver después de haber vivido toda una vida sin poder ver la luz del día, sin saber los colores ni ver la creación de Dios, y que hoy usted lo puede hacer. Agradecemos que su palabra nos alienta, nos fortalece y nos bendice para que podamos confiar plenamente en que para usted no hay nada imposible.
Reconocemos su poder y su autoridad para echar fuera demonios, para sanar a ciegos y cojos. Clamamos, Señor, por los enfermos, porque sé que hay muchos en la audiencia de este programa que están debilitados o han perdido la fe. Ruego que en esta hora usted imparta bendición sobre sus vidas y que su Espíritu sea glorificado en sanidad en sus cuerpos enfermos, porque para el que cree todo le es posible.
Derrame su bendición sobre esta lista de enfermos y debilitados: oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en El Monte, por sanidad; por nuestro hermano José Silva, por sanidad; por nuestro hermano José David Videla, pedimos para él un milagro que lo ponga de pie. Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sanidad, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larcon Flores.
Oramos por la petición de nuestra hermana Laura Senjo; por mi hermana Nora Senjo, por sanidad; por mi hermano Eduardo González, por sanidad a la vista; por mi hermana Rosita Veloso, por sanidad; por mi hermana Elena Reyes, por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro, por sanidad; por mi hermano Miguel Torres, por sanidad y por su nieto, por liberación; por mi hermana Teresita Reyes, por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz, por sanidad; por Rodrigo Romero Asenjo, por liberación; por mi vecino Luis Orellana, por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa, por sanidad; por mi hermana Teresa Molina, por sanidad del matrimonio y la familia; por Claudia Sirva, por liberación; por René Fuentes Oliva, por problemas en el matrimonio y la familia, oramos para que usted solucione esos problemas.
Oramos por mi hermana Isabel Allende, por sanidad; por el maestro Juan Vallalao, por sanidad; por la señora Yolanda, por sanidad; por la niña Isidora Nahir Caro Manrique, quien ya ha sido dada de alta; rogamos que su bendición siga con esta niña y damos gracias porque usted hizo el milagro de que no quedara sorda aunque sus oídos se le reventaron.
Oramos también por mi hermano Rifo, para que usted, Señor, le consuele por la pérdida de su nieto, porque usted pasó lista por ese niño. Le pido que esté dando paz a la familia y a mi hermano Rifo, que es su abuelito. Solo le pedimos que su mano poderosa esté actuando en cada necesidad de sus hijos. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y Amén.