La Voz Pentecostal

El Dios presente y la superación de las etapas frías de la vida

· 63 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la presencia divina en medio del sufrimiento y la depresión basándose en los Salmos y el libro de Eclesiastés. Usted encontrará también consejos prácticos para el cuidado personal y una receta de pan casero.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida nuevamente a su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la Radio Abigail, dirige el programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Matinal

Le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración. Amado Dios, en este día, al amanecer, ya le entregué mi hogar y cada rincón de mi vida. Le ruego que usted llene nuestras almas de paz y fortaleza, que su presencia disipe toda angustia y necesidad, y que la salud y la armonía habiten siempre en nosotros.

Le pido, Señor, que sea el guardián de mi caminar y la luz que ilumine cada decisión que tome. Le imploro que extienda sus bendiciones sobre mi familia y sobre mis hermanos en la fe, que son las personas que más amo porque juntos predicamos el evangelio. Protéjale, Señor, de todo mal; aleje la envidia, la tristeza y la sombra que intenten perturbar nuestra tranquilidad, y que su gracia sea nuestro escudo y su amor nuestra guía eterna.

En esta semana que comienza, Señor, comience usted a cultivar la nobleza de nuestro ser. Ayúdenos a ser un mejor ser humano. Moldéenos con su sabiduría y su justicia, y que mi aliento sea mi constante compañía en cada labor, esfuerzo y compromiso.

Gracias Padre por mi familia, gracias porque tengo un techo que cobija mi sueño mientras duermo, gracias por el pan que usted pone en mi mesa, por el calzado que pone en mis pies, porque usted me viste y me da agua fresca y cristalina.

Oro, Señor, por los enfermos, porque sabemos que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando el toque de su poder sanador. Tóquele, Señor, por su misericordia. Oro por los matrimonios, pidiendo siempre para que haya unidad en las familias. Oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro, Señor, pidiendo por el sustento de la casa de la viuda y del huérfano.

Oro, Señor, por la apertura de los presos de la cárcel. Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por mi amado obispo Israel Aravena, porque él es la máxima autoridad de mi iglesia, y por el honorable directorio. Señor, yo deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando esta labor que usted, mi Dios, les ha encomendado. Bendiga usted, mi Señor, la audiencia de este programa. Le ruego, Padre, que en el nombre de Jesucristo mi salvador, sea usted tomando el control de este programa. Invitamos al Espíritu Santo a estar presente desde el principio hasta el fin.

Bendecimos, Señor, a cada hermano y hermana que a esta hora está presente. Pedimos, Señor, por la paz de este mundo, que haya un cese de la guerra; pido por la paz de Jerusalén. Ruego a usted, mi Dios Altísimo, que su bendición esté siempre con nosotros, porque reconozco que sin su presencia nada somos en la vida. Usted es nuestro refugio; cuando estoy cansada, con incertidumbre y me abruman a veces recuerdos, descanso en el poder de su fuerza, porque mi roca firme donde puedo sostenerme es usted, mi Dios.

Gracias Señor, porque puedo descansar en el poder de su fuerza, entregando cada preocupación y cada pensamiento que robe nuestra paz. Ruego, Señor, que usted detenga los vientos de angustia y aquiete las aguas agitadas de mi alma. Confiando siempre en que el camino ocurre, aunque sea difícil, sé que usted abre puertas a nuestro favor y su amor nunca falla. Nuestra confianza está puesta en el que todo lo puede, en usted, mi Dios Altísimo. Se lo rogamos, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y Amén.

Pan de Vida

Gloria a Dios para siempre. Agradecemos a nuestro Dios Altísimo porque ya estamos comenzando una nueva semana. Es muy grato estar participando con usted en su casita a través de este programa La Voz Pentecostal. Deseamos con todo nuestro corazón que Dios a usted le bendiga.

Ya tenemos con nosotros nuestro pan de vida, nuestro pan diario que nos da el aliento en los momentos de esta mañana. Lo encontramos en el libro de Eclesiastés, capítulo 3, versículo 1.

Eclesiastés 3:1 — Todo tiene su tiempo. Hay un momento bajo el cielo para toda actividad.

Dios nos bendice por la lectura de nuestro pan de vida que hoy nos ayuda a empezar esta nueva semana. El Señor nos da a conocer que todo tiene su tiempo y que hay un momento bajo el cielo para toda actividad.

Hace poco me crucé con una palabra útil sobre el invierno y la aceleración de la naturaleza. Encontré a una autora, Jacqueline May, que usa esta palabra para describir nuestra necesidad de descansar y recuperarnos durante las etapas frías de la vida. Esta analogía me resultó útil después de que han pasado años desde que perdí a mi padre, instancia que siempre nos quita energía.

Durante tiempo me sentí resentida por esa desaceleración; siempre luchamos en esos momentos como luchamos contra el invierno. Porque viene un invierno cuando perdemos a nuestros seres queridos, pero tenemos la confianza que la vida estival volverá. La frase famosa de Eclesiastés dice que hay un momento bajo el cielo para toda actividad: tiempo de plantar y de cosechar, de llorar, de reír, de sufrir y de gozarse.

Había leído estas palabras durante años, pero comencé a entenderlas en mi temporada invernal, cuando llegó a mí el dolor por haber perdido a mi padre Jesús. Cada momento tiene su fin y pasará cuando su obra se haya completado. Dios está haciendo algo importante en nosotros con eso. Mi tiempo de sufrir no habría terminado, pero el de gozarme volvería.

Tal vez los animales y las plantas no luchan contra el invierno, sino que descansan y permiten que haga su obra restauradora. Un gran amigo oró al Señor en un momento difícil y su oración fue que nos sometamos a la obra redentora de Dios. Podemos decirle: «Padre, gracias por usar cada momento para mi bien», porque siempre queremos que una etapa termine de inmediato, pero Dios quiere hacer en cada uno de nosotros algo especial.

Debemos darle lugar a la vida al corazón. Como dice Éxodo capítulo 20, versículo 4, que hay lugares del corazón. Nos dice claramente: «No te harás imagen». Aleluya.

Si usted viaja a Mount Pleasant en Estados Unidos, tal vez quiera visitar un museo nacional de la mostaza, un lugar asombroso donde encontrará 6.090 clases de mostaza de todo el mundo. Y si va a McLean en Texas, se sorprenderá con el museo del alambre de púas. Un escritor dice que hay cosas peores que pasar una tarde en el museo del banano; puede causarnos risa, pero es importante admitir que mantenemos nuestros propios museos, esos lugares en el corazón donde adoramos.

Muchos lo hacen adorando ídolos que nosotros mismos hemos fabricado. Dios nos instruye: «No tendrás dioses ajenos delante de mí». Lo dice muy claro Éxodo 20, versículo 3, y añade en el versículo 5: «No te inclinarás a ellos ni los honrarás». Pero igual lo hacemos, tallando nuestros propios dioses, quizás en la riqueza, las pasiones desenfrenadas, el éxito o algún otro tesoro que adoremos en secreto.

Es difícil leer este pasaje en momentos que no entendemos la idea, si Dios nos considera responsables de los museos de pecado que creamos. Pero Él también dice que hace misericordia a millares a los que le aman y guardan sus mandamientos. El Señor sabe cuán triviales son en realidad nuestros museos y que la santificación verdadera yace solo en nuestro amor a Él.

Digámosle juntos hoy al Señor: «Dios, quiero que seas el centro de mi vida». Con la palabra del Señor encontramos esos lugares del corazón y nos preguntamos qué área de pecado mantenemos en secreto y cómo se la vamos a entregar al Señor, porque Él quiere que descanremos en el poder de su fuerza.

Alabamos al Señor porque nos ha hablado hoy. Nos dice que todo tiene su tiempo, pero también nos advierte que no abriguemos lugares en nuestro corazón que no debemos. Nos dice: «No te harás imagen», «No tendrás dioses ajenos delante de mí», «No te inclinarás a ellos ni los honrarás». Se da cuenta usted que igual lo hacemos, porque a veces endiosamos aun hasta a nuestros propios hijos.

Damos muchas gracias a nuestro Dios porque siempre nuestro pan de vida es una bendición. ¿Cómo no agradecer al Señor si hasta con el pan de vida Dios tiene algo que decirnos? Gracias damos al Señor por lo que Él nos ha entregado en este día. Dios nos bendice siempre porque Él conoce nuestras necesidades y sin duda llega a tiempo.

Consejos y Trucos para el Hogar

Llegamos a este espacio de nuestro programa donde le entregamos los datitos, consejos y algunos truquitos que usted puede tomar para el diario vivir. Por ejemplo, hoy estamos viviendo un anticipo del invierno y solemos tener muchos problemas con los resfríos por el tiempo muy helado.

Para ese dolor de espalda que tenemos por los resfríos, usted lo puede disminuir. El dolor de espalda puede tener distintos orígenes: el trabajo físico, una lesión o simplemente haberse sentado en forma incorrecta durante demasiado tiempo. Para aliviar este problema, caliente un poco de vaselina en el microondas, solo un poquito, que esté tibio para no quemarse la piel. Una vez caliente, masajee la espalda para obtener un alivio térmico.

También tenemos el problema de la caspa, causada por la sequedad del cuero cabelludo. Puede provocar picores y descamación, pero la buena noticia es que la vaselina le puede ayudar mucho a reducir o prevenir la caspa. Todo lo que tiene que hacer es aplicarla en las raíces del cabello para hidratar el cuero cabelludo y reducir la producción de piel seca.

Otro datito es para las llaves. A veces colocamos todas las llaves en un solo llavero y no recordamos cuál es la de la cerradura que necesitamos, probando todas y fallando la primera. Para evitar este escenario frustrante, marque sus llaves con esmalte de uñas de distintos colores. No solo le dará la vida más fácil, sino que añadirá un toque de estilo a su llavero.

Para quienes tenemos callos duros en los pies, que aparecen por usar zapatos apretados, hacer mucho deporte o no llevar calcetines, puede ablandarlos con agua oxigenada. Para hacer un baño de pies, añada peróxido de hidrógeno al 3% a un recipiente pequeño con agua y deje sus pies ahí por algunos momentos. El agua oxigenada ablandará los callos duros.

Para el caballero, un datito para el afeitado: si quiere mantener la piel suave y sana, aplique vaselina después de afeitarse, con la carita muy seca. Esto reduce la sequedad y la deshidratación de la piel, evitando protuberancias o quemaduras. Esta rutina garantiza que su piel se mantenga suave, tensa e hidratada.

Sugerencias de Cocina

En el espacio de sugerencias para la cocina, hoy les traigo cómo preparar un pan con vinagre. Necesitamos 500 gramos de harina de trigo, 10 gramos de sal, 10 gramos de azúcar, 10 gramos de levadura orgánica seca, 30 ml de agua tibia, dos cucharadas de vinagre (de manzana, blanco o el de su elección) y dos cucharadas de aceite de oliva.

En un bol pequeño, mezcle la levadura seca con el azúcar y un poco de agua tibia; deje reposar 10 minutos hasta que la mezcla se vuelva espumosa. En un bol grande, tamice la harina de trigo y añada la sal. Haga un hueco en el centro y añada la mezcla de la levadura, el resto del agua tibia, el vinagre y el aceite de oliva. Mezcle hasta obtener una masa homogénea.

Vuelque la masa sobre una superficie enharinada y amásela durante 10 a 15 minutos hasta que se vuelva suave y elástica; este paso es crucial para desarrollar el gluten y que el pan sea esponjoso. Coloque la masa en un bol aceitado, cúbrala con un paño húmedo o film plástico y deje que duplique su tamaño.

Después de la primera fermentación, desinfle la mezcla con suavidad, dele forma de hogaza y colóquela en un molde previamente engrasado. Cubra nuevamente y deje reposar unos 30 minutos hasta que aumente su tamaño.

Precaliente el horno a 200 grados centígrados. Realice unos cortes superficiales en la parte superior del pan con un cuchillo afilado para que el vapor escape. Hornee durante 25 a 30 minutos o hasta que la corteza esté dorada. Si suena hueco al golpear la base, es la seña. Saque el pan y déjelo enfriar sobre una rejilla antes de cortarlo.

Le doy un consejo: use agua tibia para activar la levadura, ni caliente ni fría. Deje fermentar en un lugar cálido y no se salte el vinagre, porque eso es lo que le da el sabor especial.

También les traigo ideas de ensaladas de atún para acompañar sus comidas todo el año. Primero: atún con pepino, palta y lechuga. Segundo: atún con pepino, pimiento, lechuga y jitomate. Tercero: atún con pepino, cilantro y cebolla. Cuarto: atún con palta, lechuga y mango.

Para la semana: el lunes, atún con elote, pepino y mayonesa; el martes, atún, pepino y espinaca; el miércoles, atún, palta, mayonesa y galletas de avena; el jueves, atún, pepino, cilantro, jitomate y palta; y el viernes, atún, palta, pan tostado, manzana y huevo duro.

Lectura de la Palabra

Vamos a sacar nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios. Vamos a abrir en el Salmo 10, versículo 17. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Salmo 10:17 — Oh Señor, tú has oído el deseo de los humildes. Tú fortalecerás su corazón e inclinarás tu oído.

Oración por Revelación

Amado Dios, ya tenemos con nosotros la bendición de tener su palabra leída. Oro, Señor, para que usted traiga a mí la revelación divina de su palabra a través del Espíritu Santo. Use usted mis labios, tome dominio, tome el control de mi vida usándome para su gloria.

Señor, necesito esa unción para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús mi salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

El Dios Presente

El título de su palabra es: El Dios presente. Debemos aclarar de entrada que el título de esta palabra de nuestro Dios es en un sentido distinto de la mayor parte de lo que expresa este Salmo 10. Como una continuación del Salmo anterior, este sigue con el tema de la injusticia en las relaciones entre los seres humanos y de cómo esto produce una depresión que literalmente sumerge a las personas en un abismo del cual no parece haber escape.

La pregunta lógica que resulta de la lectura de los primeros versículos es si Dios quizás esté ausente en su creación, como lo sostienen otras religiones. Esa parece ser la conclusión del salmista al describir la actitud maliciosa y criminal de los seres humanos que hacen daño a su prójimo y creen que escaparán sin castigo.

Ponga atención a los primeros cuatro versículos: “Oh Señor, ¿te mantienes alejado y te escondes en tiempo de tribulación? Con arrogancia el impío acosa al afligido; que sea atrapado en las trampas que ha hundido, porque el deseo de su corazón se jacta. El impío, el codicioso, maldice y desprecia al Señor. El impío en la altivez de su rostro no busca a Dios; todos sus pensamientos: No hay Dios”.

Si solo nos detenemos en la parte final de esta sección, entonces la divinidad no solamente es un ser ausente, sino que prácticamente no existe según la apreciación y el estilo de vida de aquel que piensa que no existen absolutos ni leyes morales. Alguien ha dicho que este Salmo debería titularse “El Dios ausente”, porque esa es la impresión que uno saca cuando se detiene en los primeros versículos.

Parece un ser superior ausente cuando la injusticia reina y cuando todos los derechos de la persona son limitados. La falta de proclamación de la ley de Dios hace a todos los habitantes reos de muerte. La incredulidad es una de las cosas que siempre llama la atención; fue así el caso de Adán y Eva, quienes literalmente dudaron de la afirmación de Dios mismo.

La incredulidad ha estado siempre con los seres humanos desde ese fatídico comienzo, como en el caso de los patriarcas, los profetas o los reyes, quienes viendo los milagros ante sus propias narices no le dieron la gloria a Dios, sino que prefirieron buscar otros dioses. Por eso no deberíamos sorprendernos de la declaración de una persona que piensa, vive y actúa como si Dios no existiera.

Ese fue el santo y seña de la Revolución Francesa, que pretendió hacer tabla rasa con todo aquello que tuviera un tinte religioso. Hablaron de derechos que solo se quedaron en emblemas, escudos y banderas, pero que no alcanzaron al corazón de los seres humanos. O podríamos citar el caso de la Unión Soviética, que quiso construir una nueva humanidad basada solo en el materialismo, que no tiene espacio para Dios.

También tendríamos que referirnos al sistema capitalista que explota sin misericordia y que, por los resultados de las ganancias, cree que el ser humano es una extensión de la billetera. Lo que más le llama la atención al salmista es que los caminos de los malvados prosperan en todo tiempo y dicen en su corazón: “No hay quien me mueva; por todas las generaciones no sufriré adversidad”.

Podemos seguir leyendo hasta el versículo 11, en que pareciera que la maldad de los hombres llega al clímax al proponerse hacer mal al prójimo. Encontramos aquí una verdadera guía sobre los vericuetos del alma de los malvados que destilan pecado y malas intenciones. A veces creo que es una especie de lenguaje de otro tiempo, cuando cada uno tenía que andar armado y mirando por sobre el hombro para protegerse.

Sin embargo, lo estamos viviendo hoy también. Me basta con escuchar las noticias de cada día para convencerme de que el pecado y la maldad reinarán en muchos lugares y que el hombre no ha cambiado después de la llamada evolución. Pero hemos titulado esta palabra “Dios está presente”, no ausente, como el malvado quisiera.

El ser divino no está ausente; él acude y se acoge al creyente. Así lo declaran los versículos finales: “El Señor es rey eternamente y para siempre. Las naciones han perecido de su tierra. Oh Señor, tú has oído los deseos de los humildes; tú fortalecerás su corazón e inclinarás tu oído para vindicar al huérfano y al afligido, para que no vuelva a causar terror el hombre de la tierra”.

Deténgase usted en el Salmo 10, versículos 16 y 17. Jehová reina y su dominio y autoridad se extienden por toda la eternidad, pero además él oye el clamor y la oración de lo suyo. Por eso decimos que la depresión, aunque afecta a todos, tiene un final distinto dependiendo de si la persona tiene fe en Dios o no. Para los creyentes, la luz que les aguarda es luz de salvación por el Salvador mismo.

Aquí hay una nota de advertencia para aquellos que hacen lo malo: no crean que Dios está ausente. El Creador tiene un interés de protagonista en todo lo que sucede en la historia y un interés especial en la vida del ser humano por derecho de creación. Existen leyes morales y espirituales que no pueden ser desafiadas y llegará el momento en que esas leyes demanden un ajuste.

No pasan inadvertidas las acciones malas de quienes viven como si él no existiera. Vendrá un castigo sobre los malvados, ya que la vindicación del Señor del huérfano y del afligido implica una pena para los que oprimieron a esos desventurados que se volvieron a Dios como su único refugio. Aleluya.

Si ha pasado o está pasando por el valle de la depresión, ha de saber que Dios nunca se ha ido de su creación y que tiene un especial interés en usted como creyente. Si usted nunca ha confiado o no ha confesado a Jesucristo como salvador, y su vida refleja acciones malas, su única salida es acudir a Dios en busca de perdón y misericordia.

Jesucristo, el Salvador del mundo, les dijo: “Venid a mí todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar”. Tan solo es que usted se detenga en el Santo Evangelio según San Mateo, capítulo 11, versículo 28.

Recuerden el caso del ladrón que fue crucificado junto a Jesucristo. De los dos ladrones, solo uno tuvo la oportunidad de arrepentirse de sus pecados y fue perdonado. Todos nosotros nos encontramos en la misma situación, porque no importa si hemos cometido el robo físicamente o no, es nuestra condición moral la que hace la diferencia. Todos estamos necesitados de la misma fuente de vida que proviene de Dios.

Oración Final y Peticiones

Damos gracias a nuestro Dios por su palabra. Hemos concluido este mensaje y le doy muchas gracias, Señor, porque hoy nos ha exhortado a través de este Salmo donde usted ha sido claro y explícito en darnos el consejo oportuno. Ruego, Padre, que este consejo lo podamos llevar a la vida práctica; todos necesitamos su ayuda para ser practicantes de su palabra.

Ruego que hoy usted haya hecho vida en más de algún corazón, porque su palabra es viva y es eficaz, y es más cortante que toda espada de doble filo, porque nos penetra hasta partir el alma y el espíritu, y discierne nuestros pensamientos y las intenciones de nuestro corazón. Gracias, Señor, por ser tan veraz y objetiva su palabra. Aleluya.

Ruego, Padre, dando gracias siempre por esta oportunidad, porque hoy usted me da la oportunidad de interceder ante el trono de su gracia por los enfermos que están en la audiencia del programa. Yo sé, Señor, que a esta hora usted tiene misericordia y pone su mano sanadora sobre los que están esperando, como aquel varón que estaba en Betesda esperando que se agitara el agua del pozo.

Para el que cree todo le es posible; solo hay que tener un poquito de fe para creer que en esta hora Dios está actuando en sanidad divina. Uno mi fe a la de ellos y les pido que usted obre. Le pedimos por nuestro pastor Florindo Márquez por sanidad, por nuestro pastor Julio Rojas por sanidad, por nuestra pastora Bernardita Espinosa por sanidad, por nuestro hermano José Silva por sanidad, y por nuestro hermano José David Videla, para él pedimos un milagro porque un milagro lo va a poner de pie.

Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Alcón Flores por sanidad. Pedimos por la petición de mi hermana Laura Senjo, oro por mi hermana Nora Senjo por sanidad, oro por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista, por el hijo de mi hermano Jimmy por liberación, por mi hermana Rosita Veloso por sanidad, y por mi hermana Elena Reyes por sanidad y pronta restauración de su vista tras ser operada.

Oro por mi hermano Ignacio Toro por sanidad, por mi hermano Miguel Torres por sanidad y por su nieto, para que usted, Señor, lo libere de esa opresión del enemigo y de la adicción; que su misericordia alcance a este joven. Oro por mi hermana Teresita Reyes por sanidad, por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad, por Rodrigo Romero Asenjo por liberación, por mi vecino Luis Orellana por sanidad, por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad, y por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia.

Oro también por René Fuentes Oliva, porque tiene problemas en el matrimonio y la familia; solo usted puede volver a encantar estos matrimonios. Oro por Claudia Sirva por liberación y por mi hermano José Martínez por sanidad. Señor, yo sé que usted nos conoce porque usted nos hizo.

Pedimos sanidad por el esposo de mi hermana María Ibacachi, por don Juan, obre sanidad en él. Obre sanidad en mi hermana María, que también está enfermita; saque ese espíritu que la atormenta a diario. Glorifíquese para la honra y la gloria de su nombre en todos ellos y ella.

Se lo pido, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, porque Él en la Cruz del Calvario dejó crucificada la enfermedad, y por las llagas de Cristo hoy día somos sanados. Gracias, Dios Altísimo, por nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Ilustración de Pan con vinagre

Receta del día

Pan con vinagre

  • 500 gramos de harina de trigo
  • 10 gramos de sal
  • 10 gramos de azúcar
  • 10 gramos de levadura orgánica seca
  • 30 ml de agua tibia
  • 2 cucharadas de vinagre (de manzana, blanco o a elección)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva

Preparación

  1. Mezcle la levadura seca con el azúcar y un poco de agua tibia en un bol pequeño.
  2. Deje reposar la mezcla durante 10 minutos hasta que se vuelva espumosa.
  3. Tamice la harina de trigo en un bol grande y añada la sal, mezclando bien.
  4. Haga un hueco en el centro de la harina y añada la mezcla de levadura, el resto del agua tibia, el vinagre y el aceite de oliva.
  5. Mezcle los ingredientes hasta obtener una masa homogénea.
  6. Vuelque la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y amásela durante 10 a 15 minutos hasta que esté suave y elástica.
  7. Coloque la masa en un bol ligeramente aceitado, cúbrala con un paño húmedo o film plástico y deje que duplique su tamaño.
  8. Desinfle la mezcla con suavidad, dele forma de hogaza y colóquela en un molde para pan previamente engrasado.
  9. Cubra la masa nuevamente y deje reposar unos 30 minutos hasta que aumente su tamaño.
  10. Precaliente el horno a 200 grados centígrados.
  11. Realice unos cortes superficiales en la parte superior del pan con un cuchillo afilado.
  12. Hornee durante 25 a 30 minutos o hasta que la corteza esté dorada y la base suene hueca al golpearla.
  13. Saque el pan del horno y déjelo enfriar sobre una rejilla antes de cortarlo.