La Voz Pentecostal

La medida del hombre y consejos para el invierno

· 65 min

Usted encontrará una reflexión espiritual sobre la humildad y la dignidad humana basada en los Salmos y el libro de Miqueas. Además, el episodio le ofrece consejos prácticos para aislar su hogar del frío y una receta de postre.

Inicio del programa y oración

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti y no quieres tú venir. Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la Radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.

Amado Dios, en este día mi corazón está lleno de alegría porque agradezco el privilegio de un nuevo día. Gracias por este maravilloso despertar glorioso, porque puedo vivir este día amable recibiendo este don de la vida que usted me brinda. Su fortaleza la encuentro en sus brazos amorosos; siempre su presencia está conmigo guiándome en cada paso, porque usted llena mi existencia con la belleza de su ser.

Hoy día, al comenzar esta jornada, lo hago llena de esperanza y con mucha alegría sabiendo que usted es mi fuente de todo lo bueno en mi vida. Cada instante que pasa deseo entregar lo mejor de mí con amor y con dedicación. En cada tarea que emprenda, anhelo compartir con mis hermanos el amor que usted me ha dado, siguiendo las enseñanzas que iluminan nuestro caminar.

En el día de hoy cedo el control de mi vida en sus manos divinas. Permítame aprender a crecer bajo sus manos divinas. Permítame, Señor, ser mi guía con su luz, porque siempre usted me está señalando el camino correcto. Sé que usted siempre está conmigo y encomiendo mi vida en sus manos.

Gracias, Señor, porque usted provee alimento diario en mi mesa, porque tengo un techo que cobija mi sueño. Tengo alimentos, tengo vestuarios, tengo agua y tengo calzado. Gracias porque usted provee en su misericordia nuestras necesidades.

Peticiones de oración

Oro, Señor, pidiendo por los enfermos, porque tenemos la seguridad que a esta hora hay muchos de nuestros hermanos y hermanas que luchan en una sala de hospital, en una clínica y algunos en sus casas. Señor, oro para que su poder sanador esté obrando en sus vidas. Extienda usted su mano de misericordia sobre sus hijos e hijas para que salgan de la angustia que están viviendo por diferentes enfermedades.

Oro, Señor, por los niños para que usted les dé su protección y su cuidado; oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones; oro, Señor, por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro por los matrimonios para que usted bendiga la unidad de la familia, rogando a usted, mi Dios Altísimo, que haya siempre unidad. Señor, sustente la casa de la viuda y del huérfano para que siempre haya el sustento de cada día.

Oro, Señor, por la apertura de los presos de la cárcel y pido, Señor, que por favor usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada. Oro, Señor, pidiendo por cada auditor y auditora de este programa, pidiendo siempre que usted bendiga a los que hoy se adhieren a la sintonía.

Gracias, mi Dios, por darnos a su Hijo Jesucristo, nuestro Salvador, porque por el intermedio de Jesús, Él que vino a este mundo mandado por su Padre. Le doy gracias, mi Dios, por esto tan grande que usted hizo en favor de esta humanidad. Gracias por este amor tan grande, porque este amor suyo, mi Dios, está reflejado en la persona de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y a través de Él tenemos acceso ante el trono de su divina gracia.

Señor, oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena, y por el honorable directorio. Deseo, mi Dios Altísimo, con todo mi corazón, que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado.

Oro, Señor, por las autoridades civiles de mi país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro, Señor, por las autoridades civiles de la comuna, muy en especial los que en sus manos tienen la gestión administrativa, para que usted los use en favor de la comunidad. Rogamos que tanto la autoridad máxima de la comuna como el consejo de la municipalidad sean guiados por usted para que actúen en favor de las necesidades que tiene esta comuna.

Oro, Señor, para que haya un cese de la guerra. Oro por la paz de Jerusalén. Oro también, Señor, rogando a mi Padre que, a través de Jesucristo nuestro Salvador, bendiga a los trabajadores de la salud, porque ellos arriesgan su vida con tantas enfermedades infecciosas. Bendiga usted, mi Señor, desde la eminencia más alta hasta el más simple servidor trabajador. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida: El acto de amor

Damos muchas gracias a nuestro Dios porque tengo la seguridad que hoy día nuevamente me encuentro con usted. Gracias a nuestro Dios Altísimo porque nos permite unirnos a esta hora del día a través de estas ondas radiales de Radio Abigail. Comenzamos este programa con nuestro pan diario. Sabemos que Dios siempre está dirigiéndose a nosotros a través de nuestro pan de vida, porque es su palabra lo que nos ayuda a andar firmemente y caminar tranquilos en este camino tan especial que ha sido trazado para nosotros.

Marcos 14:8 — Esta ha hecho lo que podía, porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura.

Encontramos en nuestro pan de vida algo muy especial para el día de hoy: aquí hay alguien que hizo lo que pudo. Una madre colocó un paquete de mantecados junto a la caja, seguido de una tarjeta de cumpleaños y varias bolsas de papas fritas. Tenía el cabello revuelto y su hijita gritaba por atención. Cuando la cajera mencionó el total, la decepción de la mamá se le dio en la cara. Exclamó que tendría que quitar algunas cosas, suspirando con tristeza porque eran para un cumpleaños.

Una clienta que esperaba en la fila reconoció el dolor de aquella mujer, comparándolo con las palabras de Jesús sobre María de Betania. Los discípulos ridiculizaron a María, pero Jesús los corrigió al elogiar lo que ella había hecho. No dijo “ha hecho todo lo que podía”, sino “lo que podía”. A Él no le importaba lo costoso del perfume, sino el amor que había imprimido a su acción.

Antes de que la mamá pudiera decir nada, la otra clienta pagó la compra con su tarjeta de crédito. No era mucho, pero para aquella madre lo era todo. Fue un gesto de amor que desbordó cuando ella lo necesitaba, porque hizo lo que pudo, igual que María. Gloria a Dios.

Hoy día nosotros tenemos que tener nuestros ojos bien abiertos y decirle en oración a nuestro Padre: “abre mis ojos para ver cómo me invita a hacer lo que pueda hoy”. Porque siempre el Señor pone en nosotros el querer como el hacer. Nos preguntamos: ¿de qué forma inesperada te ha ayudado Cristo? Yo creo que en muchas circunstancias nuestro Dios se ha manifestado de forma especial a través de Jesucristo. Ahora nosotros tenemos que retribuir ese amor atendiendo las necesidades que vemos hoy, no por jactarnos, sino haciendo lo correcto que nos manda el Señor.

Caminar humildemente con Dios

Dios, a través del libro de Miqueas, capítulo 6, versículo 8, nos habla que debemos caminar, no correr. Nos dice: “camina y no corras”. ¿Qué es lo que nos dice el Señor a través de este libro maravilloso? Nos dice que requiere de ti que camines humildemente con nuestro Dios.

Veo a veces a los niños que van a la escuela como atletas de marcha rápida, con movimientos alterados de brazos y piernas, pero siempre con un pie en contacto con el suelo. El deporte de la marcha es diferente a correr o trotar; implica un control intencional que frena la tendencia natural del cuerpo. Requiere energía y concentración, pero todo bajo control. El poder bajo control es la clave.

La humildad bíblica, como la marcha rápida, suele considerarse debilidad, pero en realidad no lo es. La humildad no es despreciar nuestras fortalezas, sino enfrentarlas con control. El llamado a caminar humildemente es un llamado a frenar nuestra inclinación de ir delante de Dios. El Señor requiere que hagamos justicia y amemos la misericordia. Ante las injusticias diarias, podemos sentir el deseo de hacer algo rápido, pero debemos dejar que Dios nos controle y nos dirija.

Dios nos entrena para que caminemos junto a Él. Tenemos que ir juntitos a Él, sin salirnos de su cobertura. Si sentimos que no estamos bien entrenados, pidámosle que Dios nos entrene. En las circunstancias en que usted corre, confíe en que lo hace con el Señor, porque Él va adelante de nosotros como poderoso gigante y saca las dificultades del camino. Debemos considerar la humildad como una fortaleza, especialmente cuando nos sentimos débiles.

Dios nos bendice hoy por nuestro pan de vida y nos da una lección. Este es el día que hizo el Señor y la creación misma nos invita a alabar a Dios. Cuando nuestros ojos se abren, no podemos dejar de alabar a nuestro Dios Altísimo por todo lo que hizo para su creación.

Consejos para el invierno y la salud

Continuamos con unos consejos muy necesarios para esta época del año. Todavía no ha quedado atrás el otoño y estamos pronto a recibir el invierno. En nuestro país tenemos las cuatro estaciones bien marcadas, pero ya estamos con mucho frío. Les traemos datos para que usted evite el frío y conserve el calor dentro de su casa.

Un magíster en construcción y el Ministerio de Vivienda aconsejan el uso de burletes. Un burlete es una banda acolchada de silicona que se coloca bajo las puertas para evitar la filtración del aire en las rendijas y que el calor no se escape. Estos se pueden encontrar en tiendas de construcción.

Otro consejo es evitar los vidrios comunes, ya que pierden mucho calor. El magíster José Ignacio Torres y el académico Matías Ahumada aconsejan la instalación de vidrio termopanel, que posee cámaras de aire aislado. Aunque el costo es más elevado, es muy especial para no pasar frío en el hogar.

Sobre la salud, en tiempos de gripe, hay un hábito que hay que romper: tocarse demasiado la cara con las manos, ya que así introducimos muchos gérmenes. También es fundamental cubrirse al toser o estornudar, utilizando la parte interior del brazo o un pañuelo de papel en lugar de las manos, para no transferir los gérmenes a todo lo que toque después. Es una buena costumbre lavarse las manos cuantas veces sea necesario.

Los médicos nos advierten que hay virus que mutan y traen tos agresiva que dura más de un mes, con fiebre y flema. Para ayudar a sacar la flema, podemos usar remedios caseros como hacían las abuelas: triturar muy bien una zanahoria, agregarle dos limones y miel en un envase. Se deja reposar dos días y se puede tomar tres veces al día. Estos son remedios que podemos usar antes de llegar al médico, pero siempre tomando precauciones para no sufrir las consecuencias.

Sugerencia culinaria: Postre de plátano

Les traemos una sugerencia para la cocina: un postre rico de plátano para deleitar a los niños cuando lleguen del colegio. Necesitaremos: cuatro plátanos maduros, dos tazas de leche, media taza de azúcar, tres cucharadas de maicena, una cucharadita de extracto de vainilla, una pizca de sal, crema batida para decorar y galletas de azúcar o granola (opcional).

Para la preparación, primero pele y corte los plátanos en rodajas. En un bol pequeño, disuelva la maicena en media taza de leche fría para evitar que se formen grumos. En una cacerola mediana, caliente la leche restante a fuego medio, agregue el azúcar y la pizca de sal mezclando hasta que se disuelva.

Cuando la leche esté caliente, pero sin hervir, incorpore la mezcla de la maicena. Remueva constantemente y cocine hasta que espese, aproximadamente entre 5 a 7 minutos. Retire del fuego y añada el extracto de vainilla y las rodajas de plátano.

Utilice una batidora de mano o un procesador de alimentos para triturar los plátanos con la mezcla hasta obtener una textura suave y cremosa; si prefiere, puede dejar algunos trozos enteros. Vierta la mezcla en recipientes individuales o un molde grande, cubra con film plástico y refrigere por lo menos dos horas hasta que cuaje.

Antes de servir, decore con crema batida y galletas trituradas o granola para añadir un toque crujiente. No dude en preparar este postre tan cremoso y compartir sus variaciones con su familia.

Ilustración de Postre de plátano

Receta del día

Postre de plátano

  • 4 plátanos maduros
  • 2 tazas de leche
  • 1/2 taza de azúcar
  • 3 cucharadas de maicena
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • Crema batida para decorar
  • Galletas de azúcar o granola para decorar (opcional)

Preparación

  1. Pelar y cortar los plátanos en rodajas.
  2. Disolver la maicena en media taza de leche fría en un bol pequeño.
  3. Calentar la leche restante en una cacerola mediana a fuego medio.
  4. Agregar el azúcar y la pizca de sal, mezclando hasta que se disuelvan.
  5. Incorporar la mezcla de maicena cuando la leche esté caliente pero sin hervir.
  6. Remover constantemente y cocinar hasta que la mezcla espese (entre 5 a 7 minutos).
  7. Retirar del fuego y añadir el extracto de vainilla y las rodajas de plátano.
  8. Triturar los plátanos con la mezcla usando una batidora de mano o procesador hasta obtener una textura suave (o dejar trozos si prefiere).
  9. Verter la mezcla en recipientes individuales o un molde grande.
  10. Cubrir con film plástico y refrigerar por al menos dos horas hasta que cuaje.
  11. Decorar con crema batida y galletas trituradas o granola antes de servir.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el Salmo capítulo 8, versículo 4. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Salmo 8:4 — ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?

Oración por revelación

Amado Dios, le damos muchas gracias por la oportunidad concedida, porque ya tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, pidiendo la revelación de su palabra, que a través del Espíritu Santo venga a mí esa revelación.

Necesito, Señor, que por misericordia usted me use para la interpretación de este su mensaje. Oro, Señor, para que venga a mí esa unción, para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Y yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador, amén y amén.

La medida del hombre

El título de su palabra es: La medida del hombre. Vivimos en medio de dos extremos cuando se trata de evaluar la real medida del hombre. Están aquellos que lo ven con ojos maravillosos y que les atribuyen cualidades y poderes que nunca han tenido, y también están los otros, los que creen que el hombre no sirve para nada y que siempre es un sujeto bajo sospecha.

El problema surge cuando tratamos de evaluarlo, ya que no disponemos de sujetos que sirvan de contraste. Siempre que comparamos algo, lo ponemos frente a aquello que nos sirve de modelo. Por ejemplo, cuando medimos una superficie, el metro de nuestra herramienta de medición y de comparación nos asegura que las medidas que obtenemos son correctas, porque todos los metros son iguales; no hay variación entre un metro fabricado en Europa y aquel que está hecho en Filipinas.

Por eso es difícil tener una opinión objetiva cuando comparamos seres humanos. Nuestros mejores modelos son imperfectos y a veces descubrimos errores garrafales en lo que hasta ayer parecían ejemplos a toda prueba en cuanto al carácter, valores o espiritualidad. Ha habido muchos intentos populares de elevar la categoría de santo a seres humanos que siempre nos están recordando con sus acciones que no son más que hombres.

La grandeza de Dios como contraste

El Salmo 8 nos da la medida del hombre, pero para llegar a ella, primero nos habla de algunas de las características de Dios. Dice, por ejemplo: «Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra». Plantea desde un comienzo un concepto que se refiere al valor que tiene el nombre de Dios.

Desde el punto de vista de la cultura hebrea, el nombre es toda la persona y no un mero calificativo sin importancia; es la persona misma que se hace presente y se revela dando a conocer su nombre. Por eso, pedirle a una persona que diga su nombre es pedirle que dé a conocer su naturaleza y su identidad. Bendecir, invocar o conocer el nombre de Dios es conocerlo a él mismo y no solamente a la palabra con que se nombra.

Después de destacar el nombre de Dios, el Salmo describe su fuerza y su poder: ha puesto su gloria sobre los cielos. Nos dice que de la boca de los niños y de los que aún maman fundaste la fortaleza a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo. Cuando veo tu cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste.

El Dios de la Biblia es uno de poder y es además el creador de todo lo que existe. A pesar de esos atributos divinos, uno no puede menos que quedarse admirado del ser de Dios y de lo poco que conocemos desde nuestra perspectiva, aunque quizás, desde el punto de vista divino, él ha revelado solo una parte mínima de su ser.

La condición humana y el pecado

Teniendo ese conocimiento como contraste, el mismo Salmo nos presenta al hombre y su medida, porque no hay manera de comparar al ser humano excepto con alguien que sirva de metro. En esta evaluación que pretende ser objetiva y realista, el texto comienza con una pregunta: «¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?». Eso es lo que nos dice el versículo 4.

Nosotros sabemos que todos y cada uno de los que han vivido, viven o vivirán sobre este planeta, no son dignos de contar con la visitación o la compañía divina. No se trata solo de lo que llamamos nuestras debilidades, sino del pecado, que hace la separación entre Dios y la humanidad. Se trata, a fin de cuentas, de una cuestión moral y espiritual que aborda la brecha existente.

El propósito original de la creación

Pero tal situación moral no desconoce el trasfondo o el origen del hombre, que proviene de las manos creadoras de Dios.

Salmo 8:5-8 — Lo hiciste poco menor que los ángeles y lo coronaste de gloria y de honra; lo hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: ovejas y bueyes, todo ello; asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar, y todo cuanto pasa por los senderos del mar.

Encontramos aquí una descripción que refleja las cualidades que el hombre y la mujer comparten como consecuencia de haber salido de las manos creadoras de Dios: es un poco menor que los ángeles y tiene dominio sobre las demás criaturas. El hombre y la mujer son criaturas especiales, pero eso no se traduce en cualidades mejores cuando observamos su actuación en distintas circunstancias de la vida que demandan carácter moral y vida espiritual.

Reconocer las habilidades y dones naturales de los hombres y mujeres no los hace herederos inmediatos de las cualidades divinas. Existe una separación entre Dios y su creación. Dios es persona y tiene atributos que no son transferibles. Por más que el ser humano se afane, nunca será un Dios; tampoco era el propósito de la creación original atribuirle al primer ser humano tal tipo de cualidades.

La caída y la dignidad humana

El hombre estaba destinado a ser hombre desde el mismo comienzo, pero también estaba destinado a una vida mejor. Lamentablemente no ocurrió así; Adán y Eva lo echaron todo a perder cuando decidieron avanzar más rápido en la carrera de la autonomía y la independencia, cuando optaron por el pecado. Ellos sí tenían la posibilidad de elegir ser obedientes en lugar de desobedecer.

Para nosotros, lamentablemente, tal posibilidad no existe porque nuestra naturaleza determina nuestra elección. La real medida del hombre surge de la comparación con parámetros que nos den perspectiva, ya que de lo contrario tenderemos a sobrevaluarnos o darnos una calificación tan alta que pareciera que después de nosotros no existe posibilidad de superación.

Nunca debemos olvidar que el Señor ha puesto su gloria sobre los cielos y que, por lo tanto, el primer deber de toda la humanidad es reconocerlo como el más grande y el único que debe ser adorado. Debajo de él, el hombre disfruta de muchos privilegios que demuestran el propósito de su creación original; la vida de todas las personas es especial y digna de respeto.

Los derechos humanos se buscan en el derecho divino de la creación y en el respeto que primero se le debe a Dios como creador del hombre. Una vida que merece respeto no quiere decir que sea santa a los ojos divinos, porque tal cualidad escapa a la posibilidad de los seres humanos. Tal hecho ha quedado demostrado a lo largo de la historia con esfuerzos que solo han terminado en el fracaso.

Hoy queremos vindicarte, queremos proclamar la dignidad que tienes como persona, pero también queremos decirte que Dios tiene derechos prioritarios que no siempre son reconocidos por los seres humanos. Tendrás la justa medida como persona cuando aprendas a ver al creador con los ojos del relato bíblico.

En varios pasajes de la Biblia encontramos la invitación a contemplar a Dios como el autor de una creación que aún hoy nos da muestra del gran poder en operación. Pero tal revelación no era suficiente; necesitábamos que nos hablara del Dios personal que tanto ha amado al mundo y que ha enviado a su Hijo para que pagara con su vida por los pecados de cada uno.

La revelación de Jesucristo

No había otra manera de que lo entendiéramos. Vino Jesucristo, el Salvador del mundo, hace más de dos mil años. No era suficiente con el cosmos, que se nos muestra por lo menos en una mínima parte en una noche estrellada, a través de las observaciones siderales o de las naves espaciales que nos llenan de asombro con fotografías increíbles.

Tampoco era suficiente el cuerpo humano y sus complejidades, o la forma de vida microscópica en el estudio de las profundidades oceánicas. Se hacía necesaria una revelación especial en la persona de Jesucristo.

Él vino a proclamar la santidad de Dios y también a decirle al hombre que él es el camino para la reconciliación de Dios con el hombre. Es la única manera como podemos tener una mejor apreciación de quién es Dios y la única manera como podemos tener la medida del hombre. Aleluya, gloria a Dios.

Agradecimiento por el alimento espiritual

Amado Dios, gracias por este alimento espiritual porque usted nos ha dado a conocer quién es realmente la medida del hombre. Gracias, Señor, porque nos ha dicho que el hombre es para que tenga de él memoria y el hijo del hombre para que lo visite. Aleluya.

Gracias Señor porque usted nos recuerda que sin usted nada somos en la vida. Nada se mueve, ni siquiera las hojas de los árboles, porque tiene que levantarse un viento para que ellas se muevan, y ese viento es el que hace usted, Dios Altísimo.

Si las cosas usted las hizo tan bien planeadas, Señor, tan exactas, no podemos interponernos ante su creación y de cómo usted se revela para nosotros hoy. Agradecemos, Señor, por este pan de vida que vino del cielo a la tierra.

Le alabo, Padre y Señor del cielo y de la tierra, por haber escondido esta cosa de los sabios y entendidos y revelarla a los pequeñitos, porque así le agradó. Gracias Señor porque siempre es una bendición escuchar la voz de su palabra.

Amado Dios, oro para que ella haya corrido y haya sido glorificada en muchas vidas. Oro, Señor, porque usted cada día tiene en su palabra un consejo oportuno para mí y también para todos los que hoy han escuchado su palabra; oro para que la pongamos en la vida práctica de cada día, porque para eso necesitamos su ayuda para ser practicantes de ello.

Peticiones de sanidad y milagros

Oro, Señor, dando muchas gracias por esta oportunidad que usted me da de orar por los enfermos que están en la sintonía del programa. A esta hora yo le pido que usted se glorifique en sanidad divina para los que escuchan y que están teniendo graves problemas.

No sé si habrá alguno que ha sido desahuciado, ya mandado a su casa porque ya no hay ninguna solución, pero usted, mi Señor, tiene la solución porque hoy usted quiere sanar. En esta hora, Señor, le pido que usted se glorifique en los que están escuchando y tienen la necesidad de ser tocados con su poder.

Toque, Señor, sus vidas y haga obra grande, porque si no creen a su palabra, tendrán que creer a los prodigios y a los milagros que usted hace. Estamos necesitando en este tiempo que usted se glorifique en prodigio y en milagro para que la gente pueda creer en su poder, porque ya no hay oídos para escuchar su palabra, pero sí le pedimos que usted se glorifique en sanidad divina.

Intercesión por los hermanos

Oramos por esta lista que nuestros hermanos y hermanas nos han pedido que llevemos en la oración. Oramos muy en especial por nuestro pastor Florindo Márquez y pedimos para él sanidad; oramos por nuestro pastor Julio Roja, también pedimos para él sanidad; oramos por la pastora Bernadita Espinosa también por sanidad; y por nuestro hermano José Silva por sanidad.

Por nuestro hermano José David Videla pedimos un milagro, porque un milagro lo va a poner de pie; la ciencia en todos estos años no lo ha podido hacer, pero usted tiene poder, mi Señor, y le pedimos que usted se glorifique por misericordia.

Oramos por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina, por su hija Pamela Larcon Flores, por sanidad. Oramos por la petición de nuestra hermana Laura Senjo, oramos por mi hermana Nora Senjo por sanidad y oramos por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista.

Oramos por el hijo de mi hermano Jimmy, pedimos para este joven liberación. Oro por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; ponga su mano en su hija, Señor, sánele por misericordia.

Oro por mi hermana Elena Reyes por sanidad; ella va a ser sometida a una intervención a su vista, Señor, esté usted ahí para que nuestra hermana pueda recuperar su vista. Oro por mi hermano Ignacio Toro por sanidad, por mi hermano Miguel Torres por sanidad, por su nieto por sanidad y liberación.

Oro por mi hermana Teresita Reyes por sanidad, por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad, por Rodrigo Romero Asenjo por liberación, por mi vecino Luis Orellana por sanidad y por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad.

Por mi hermana Teresa Molina, por sanidad del matrimonio y de la familia. Oramos por René Fuentes Oliva por problemas en el matrimonio y la familia. Oramos, Señor, por Claudia Silva y oramos también por nuestro hermano José Martínez.

Le pedimos, Señor, que usted, que conoce a ellos y a ellas y la situación que están viviendo, ponga su mano de sanidad y esté obrando. Se lo pedimos por los méritos de nuestro Señor amado y bendito Salvador, porque allí en la cruz del Calvario quedó crucificada toda enfermedad y por las llagas de Cristo hoy día nosotros somos sanados. Le pedimos que obras sean hechas para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Despedida

Dios nos bendice por su palabra. Ya estamos llegando al término de este programa por hoy. Agradecemos a usted por haber estado en la sintonía, gracias por preferirnos y gracias por usted que encontró este dial y se quedó con nosotros.

Le invitamos a sintonizarnos mañana nuevamente a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.