La Voz Pentecostal

Identidad en Cristo y la vanidad del trabajo humano

· 47 min

Usted encontrará reflexiones bíblicas sobre la verdadera identidad como hijos de Dios y la vacuidad de los logros materiales. El episodio también incluye consejos prácticos para el hogar y una receta de cocina.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa, La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo y le doy la bienvenida a la sintonía del programa matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora; les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Matinal

Le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración. Amado Dios, le doy muchas gracias por este día, por este hermoso amanecer glorioso, porque ya usted ha iluminado mi mundo y me acerco con reverencia y gratitud ante su divina presencia.

Mi voz se eleva a su presencia cargada de todas mis esperanzas, rindiendo tributo a su benevolencia y a este nuevo día que usted me permite vivir. Mi corazón rebosa con gratitud por velar de mi amada familia. La noche quedó atrás, pero hoy recibo la generosidad que es como un río que fluye intensamente en nuestras vidas, guiando nuestros pasos por senda de bondad y de oportunidad.

Encomiendo en sus manos mi deseo de que usted esté presente en este programa, porque deseo siempre ser una mejor persona. Pido que usted me moldee por su sabiduría y justicia. Ruego que su aliento sea mi constante compañía y en cada labor, en cada esfuerzo, en cada compromiso esté usted presente.

Agradezco, Señor, por la oportunidad de interceder por los enfermos, porque a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas; oro para que haya un toque de poder sanador en sus vidas a través de su poder que es tan grande.

Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio aun cuando el hombre guardaba su inocencia. Oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted, mi Dios, les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas.

Oro para que haya sustento en la casa de la viuda y del huérfano, para que haya apertura de los presos de la cárcel y por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Israel Aravena, y por el honorable directorio. Deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted, mi Dios, les ha encomendado.

Oro, Señor, por las autoridades civiles de nuestro país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que están en el gobierno. Clamo, Señor, por las autoridades civiles de nuestra comuna; oro para que ellos, que tienen esta gran responsabilidad de tener en sus manos la gestión administrativa de la comuna, usted, mi Señor, los use a favor de los más necesitados.

Bendiga, mi Señor, todas las instituciones que hay en nuestra comuna, como son los asilos, bomberos y carabineros, institución que arriesga su vida en cada procedimiento. Oro, mi Señor, para que haya un cese de la guerra, por la paz de Jerusalén y oramos, Señor, para que usted esté librando de todo peligro a los trabajadores de la salud, porque ellos están en constante peligro; guárdeles y protéjales de tantas enfermedades contagiosas.

Señor, bendiga a los trabajadores, desde la más alta autoridad hasta el más simple trabajador. Bendiga, mi Señor, la audiencia de este programa. Reciba usted, mi Señor, toda la honra, la gloria y la alabanza.

Gracias, Dios Altísimo, por darnos a su Hijo, nuestro eterno y bendito Salvador. Gracias porque hemos recibido a través de su Hijo bien amado esta salvación tan grande. Pido, Señor, al Espíritu Santo que sea nuestra guía y nuestra dirección. Dirija este programa, mi Señor, y de esta forma nos ponemos en sus manos. Queremos comenzar y terminar este programa en el nombre que es por sobre todo nombre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. ¡Gloria a Dios!

El Pan de Vida

Damos muchas gracias a nuestro Dios por la maravillosa oportunidad que nos brinda nuevamente de estar juntos y juntas a través de este programa. Agradecemos al Señor porque tenemos ya con nosotros nuestro pan de vida, que le traemos a usted comenzando para que juntos y juntas podamos escuchar lo que Dios nos entrega.

Hoy tendremos nuestro pan de vida a través del Evangelio según San Juan, capítulo 1, versículo 12. Leo en el nombre del Señor:

Juan 1:12 — Mas a todos los que le recibieron, a Jesús les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida, porque ya con la lectura de su palabra nos podemos hacer esta pregunta: ¿Quién soy?

Sabe usted que en el 1859, Joshua Abraham Norton se declaró emperador de los Estados Unidos. Había pedido y perdido a la vez su fortuna en el comercio marítimo en San Francisco, pero quería una nueva identidad. Cuando el periódico de San Francisco, Evening Bulletin, publicó el anuncio del emperador Norton, la mayoría de los lectores se rieron.

Norton persistió porque tuvo la oportunidad de imprimir su propia moneda y usar uniformes militares diseñados por los sastres locales. Alguien dijo que parecía todo un rey, pero por supuesto que no lo era. No podemos inventar quienes somos.

Muchos pasamos años buscando una identidad y preguntándonos cuál es nuestro valor. Nos agitamos en un intento de definirnos cuando solo Dios puede decirnos la verdad de quienes somos. Felizmente, Él nos llama a sus hijos cuando recibimos la salvación a través de su hijo Jesús.

Juan escribió que a todos los que le recibieron, les dio potestad de ser llamados hijos de Dios. Esta es una identidad, es un regalo; somos sus amados hijos, no engendrados de sangre ni de voluntad de carne, sino de Dios.

Dios nos da nuestro nombre y nuestra identidad en Cristo, y podemos dejar de esforzarnos y de compararnos con otro porque Él nos dice quiénes somos. Si no lo hemos entendido hasta el día de hoy, pídale a Dios, dígale: «Dios, sé que te pertenezco. Ayúdame a sentirme seguro al saber que soy hijo del Rey de Reyes y Señor de Señores». Dios nos bendice.

Agradecimiento al Señor

Agradeciendo al Señor por este gran amor que recibimos de Él, porque cada día recibimos su amor y tenemos la bendición.

La seguridad de ser hijos de Dios

Damos gracias al Señor porque podemos tener con nosotros esta bendición de saber quién soy. Cuando encontramos en la palabra de Dios este versículo maravilloso del Evangelio según San Juan, podemos darnos cuenta de lo que estamos viviendo.

Juan 1:12 — Mas a todos los que le recibieron, a Jesús, le dio potestad de ser llamados hijos de Dios.

Eso es lo más importante, que tengamos esa unión con Cristo, esa unión tan cerca que podemos llevar día tras día con nosotros y vivir en esta seguridad de que somos hijos del Dios Altísimo que todo lo puede.

Consejos y datos para el hogar

Ahora tenemos con nosotros este espacio de los datitos y de los consejos; usted puede usar todos estos datos y va a ver que va a solucionar algunos problemitas. Por ejemplo, para que las verduras conserven su color verde al terminar la cocción, añada una cucharadita de bicarbonato al agua.

También puede limpiar el interior del frigorífico con una solución de bicarbonato y agua para que se vayan los malos olores; con él también se limpia el interior de un termo.

Para limpiar los objetos de plata, mezcle bicarbonato de sodio en un recipiente con un poco de agua hasta conseguir una pasta espesa. Frota el objeto de plata con esta pasta, aclárelo con abundante agua y luego séquelo con un paño suave.

Para eliminar las manchas amarillas de té, café o alimentos en los manteles blancos, disuelva tres cucharadas de bicarbonato en un litro de agua caliente y deje en remojo la zona de la mancha por media hora. Luego, ya los puede lavar como lo hace habitualmente.

Para limpiar las alfombras de lana, aspírelas regularmente para eliminar el polvo; lo ideal es pasar ocho veces por encima de cada zona. Para lavar, aplique espuma líquida en la zona sucia y en toda la alfombra, siguiendo las indicaciones del producto de droguería.

Si lo utiliza por primera vez, compruebe la solidez de los colores mojando una esquinita con agua para que no tenga problemas. Si es una alfombra de gran valor, no se arriesgue, es mejor que la lleve a la tintorería.

Como truco casero, existen productos absorbentes muy eficaces como la harina, miga de pan, polvo talco o papel secante. Estos atraen los fluidos sin necesidad de frotar; déjelos actuar y pase la aspiradora.

Salud y bienestar natural

Le aconsejamos tomarse un tecito para todo. Si usted no puede dormir, tome un té de lavanda; si tiene mucha ansiedad, tome un té de manzanilla; y si quiere incrementar energía, tome un té de cereza.

Si tiene problemas con la indigestión, tome un té de hierbabuena; si se encuentra deprimido, tome un té de lemongrass; y si está enojadita o enojadito, tome un té de naranja. También está el té verde, que es antioxidante.

Le aconsejamos reducir la grasa visceral con vinagre orgánico, que tiene importantes beneficios y es antifúngico. Ayuda a aliviar dolores estomacales, limpiar el sistema digestivo, reducir la hipertensión, el colesterol y los triglicéridos.

Este vinagre también baja el azúcar, elimina el flujo gástrico, reduce el acné e impurezas, apoya en la reducción de las piedras del riñón y aumenta el crecimiento de uñas y cabellos.

Sobre los hábitos para ponernos en forma, no debemos despreocuparnos de beber agua a diario porque hidrata y elimina toxinas. También es indispensable no dejar de tomar desayuno, que es la comida más importante del día porque hemos pasado muchas horas sin alimentarnos por el sueño.

Caminar a diario es muy bueno para no aumentar nuestro peso corporal y ayuda a nuestro metabolismo. Le aconsejamos comer más frutas y vegetales porque aportan vitaminas y minerales.

Procure dormir al menos ocho horas. Si usted no descansa y duerme más de ocho horas, puede aumentar su peso; pero si duerme lo indispensable, tendrá un buen dormir.

Sugerencia culinaria: Pastel de papas

Hoy les traemos la sugerencia de pastel de papas. Para el relleno necesitamos: 500 gramos de carne molida, una cebolla grande picada, dos dientes de ajo picados, dos zanahorias ralladas, 400 gramos de tomates naturales triturados o una lata de tomate, una cucharada de pasta de tomate, una cucharadita de comino molido, una cucharadita de orégano seco, sal, pimienta al gusto y aceite de oliva.

Para el puré de papa: un kilo de papas peladas y cortadas en cubos, 500 gramos de mantequilla, media taza de leche caliente, sal, pimienta al gusto y queso rallado opcional.

Preparación: En un sartén grande, caliente aceite de oliva a fuego medio. Agregue la cebolla y el ajo y cocine hasta que estén dorados. Añada la carne molida y cocine hasta que esté bien dorada y cocida.

Agregue los tomates triturados, la pasta de tomate, el comino y el orégano. Cocine unos minutos hasta que los tomates se integren y las verduras estén tiernas. Ajuste el sazón con sal y pimienta, retire del fuego y reserve.

Mientras tanto, hierva las papas en agua con sal hasta que estén cocidas. Escurra bien y prepare el puré machacando las papas; añada la mantequilla y la leche caliente poco a poco hasta obtener un puré suave. Sazone con sal y pimienta.

Precaliente el horno a 180 grados centígrados y engrase un molde. Coloque una capa de puré de papa en el fondo, luego una capa de la mezcla de carne. Repita alternando capas hasta terminar con puré de papa en la parte superior.

Opcionalmente, espolvoree queso rallado sobre la capa final. Horneé aproximadamente 30 minutos o hasta que el pastel esté dorado y burbujeante. Retire del horno, deje reposar unos minutos y sirva caliente.

Ilustración de Pastel de papas

Receta del día

Pastel de papas

Relleno

  • 500 gramos de carne molida
  • una cebolla grande picada
  • dos dientes de ajo picado
  • dos zanahorias ralladas
  • 400 gramos de tomate (lata o naturales triturados)
  • una cucharada de pasta de tomate
  • una cucharadita de comino molido
  • una cucharadita de orégano seco
  • sal al gusto
  • pimienta al gusto
  • aceite de oliva para cocinar

Puré de papa

  • un kilo de papas peladas y cortadas en cubos
  • 500 gramos de mantequilla
  • media taza de leche caliente
  • sal al gusto
  • pimienta al gusto

Opcional

  • Queso rallado

Preparación

  1. Caliente aceite de oliva en un sartén grande a fuego medio.
  2. Cocine la cebolla y el ajo hasta que estén dorados.
  3. Añada la carne molida y cocine hasta que esté bien dorada y cocida.
  4. Agregue los tomates triturados, la pasta de tomate, el comino y el orégano.
  5. Cocine unos minutos hasta que los tomates se integren y las verduras estén tiernas.
  6. Ajuste el sazón con sal y pimienta, retire del fuego y reserve.
  7. Hierva las papas en agua con sal hasta que estén cocidas y escurra bien.
  8. Prepare el puré machacando las papas y añadiendo la mantequilla y la leche caliente poco a poco hasta obtener una mezcla suave.
  9. Sazone el puré con sal y pimienta.
  10. Precaliente el horno a 180 grados centígrados y engrase un molde.
  11. Coloque una capa de puré de papa en el fondo del molde.
  12. Añada una capa de la mezcla de carne preparada.
  13. Repita las capas alternando puré y carne hasta terminar con una capa de puré en la parte superior.
  14. Espolvoree queso rallado sobre la capa final si lo desea.
  15. Hornee aproximadamente 30 minutos o hasta que el pastel esté dorado y burbujeante.
  16. Deje reposar unos minutos antes de servir caliente.

La vanidad del trabajo humano

Ahora estamos en el momento de escuchar la voz de Dios a través de su palabra, que nos trae consejo y nos exhorta porque es útil para nuestra vida cuando necesitamos el pan espiritual.

Eclesiastés 2:23 — Toda su vida es de sufrimiento, es una carga molesta, ni siquiera de noche descansa su mente.

Amado Dios, le damos muchas gracias porque ya tenemos su palabra leída. Le agradezco por esta oportunidad de poder, junto a nuestros auditores y auditoras, tener su palabra viviendo en nuestras vidas. Oro pidiendo al Espíritu Santo que traiga a mí la revelación divina; use mis labios y tome el control de mi vida para que su palabra corra y sea glorificada. Ponga en mí esa unción, Padre, en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén.

El título de la palabra que hoy Dios nos entrega es “Trabajo en vano”. Por lo general, el versículo que encabeza es como un cortejo fúnebre o un camión de mudanza. Tenemos que reconocer que, en última instancia, uno tiene que aceptar que deja los resultados de su arduo trabajo a quien es muy probable que no haya trabajado por ello.

Es posible que Salomón tuviera el presentimiento de lo que iba a suceder después de su muerte. Su reinado trajo a Israel un poder y una prosperidad sin precedentes, pero esperando su turno estaba su hijo, una cabeza hueca llamada Roboam. Por la actuación sin reflexionar de Roboam, el reino se dividió y Israel nunca volvió a experimentar esa época dorada.

Cabe preguntarse: ¿de qué sirve todo nuestro trabajo, dolor y noches sin dormir? Hay una canción que dice: “trabaja y agota tus manos y tus dedos hasta que te den calambre”, ¿y cuál es el resultado? Dedos acalambrados.

Reconocemos que Salomón fue franco y honesto sobre los resultados de su búsqueda. A diferencia de otros personajes que guardan las apariencias, este rey nos abre su corazón para decirnos las frustraciones que recibió en la búsqueda del placer y el conocimiento.

Se dio cuenta de que no fue posible encontrar la satisfacción mediante logros intelectuales. Investigó nuevas experiencias mediante el vino, las mujeres y las canciones, solo para descubrir que se encontraba terriblemente aburrido.

Se afanó en proyectos personales: constituyó estanques, adornó parques y supervisó construcciones majestuosas, pero no encontró satisfacción. Tuvo cientos de esposas y concubinas, y el resultado fue absolutamente negativo.

Coleccionó joyas exquisitas y piedras preciosas, pero ninguna cosa le trajo satisfacción. Nada. Absolutamente nada.

Eclesiastés 2:17 — Y aborrecí la vida, porque me era penosa la obra que se hace bajo el sol, pues todo es vanidad y correr tras el viento.

El predicador dice en el versículo 18 que también aborreció todo fruto de su trabajo. La razón está en el versículo 19: que tendrá que dejarlo al hombre que vendrá después de él, y que sabe si será sabio o necio; sin embargo, él tendrá dominio sobre todo el fruto del trabajo. También esto es vanidad.

Esto le duele al predicador de Eclesiastés; lo encuentra superficial, sin sentido y sin sustancia. Lo expresa de manera gráfica en los versículos 20 y 21: que se desesperó por el fruto de su trabajo, porque cuando un hombre trabaja con sabiduría y destreza y da su hacienda al que no ha trabajado en ella, esto también es vanidad y un gran mal.

La sección termina con el versículo 23, que usamos para comenzar: que durante todos sus días su tarea es dolorosa y penosa, y aún de noche no descansa su corazón. El afán y la ansiedad solo infunden depresión en el hombre que ve la obra de sus manos de la cual no puede gozar.

No trabajes hasta que tus dedos se acalambren para dejarlo todo luego a un cabeza hueca. Haz todo tu trabajo y encomienda toda tu obra a Dios; deja los resultados en su mano. Solo Él puede hacer que tu trabajo tenga valor y ayudarte a relajarte y disfrutarlo.

Salmo 127:1 — Si el Señor no construye el templo, nada sirve que trabajen los constructores; y si el Señor no protege la ciudad, de nada sirve que vigilen los sentinelas.

A ti que te afanas y te preocupas por el fruto, que no sabes quién va a heredar lo que has logrado con esfuerzo, van dirigidas estas palabras. Tu vida tiene un término y tus obras no podrán acompañarte más allá de la tumba. Es necesario que cambies de actitud y te centres en Jesús, la primera causa de todo lo que existe.

Jesús sabía de las ansiedades de los hombres y los invitó a ir a Él para aprender a descansar. Queremos dirigir tu preocupación a Jesucristo para que Él te enseñe a relajarte y a poner tu confianza en Dios.

Damos gracias al Señor por su palabra bendita, porque ha hablado a lo más íntimo de nuestro ser. Nos ha exhortado como a hijos amados, dándonos a conocer que ningún afán humano es superior a buscar el reino de Dios y su justicia.

Peticiones de oración

Intercedemos por los enfermos que están en la audiencia de la radio y están con desesperación, algunos desahuciados y sin esperanza; oramos para que el Señor obre sanidad divina a través de estos micrófonos. Oramos por sanidad por nuestro pastor Florindo Marque, nuestro pastor Julio Rojas, nuestra pastora Bernadita Espinosa, nuestro hermano José Silva y nuestro hermano José David Videla, para quien pedimos un milagro que lo ponga de pie. Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larconflores por sanidad. Oramos por nuestra hermana Teresita Laura Senjo por una petición que ha puesto a los pies del Maestro, por nuestra hermana Nora Senjo por sanidad, y por nuestro hermano Eduardo González por sanidad a la vista. Pedimos liberación para el hijo de mi hermano Jimmy, sanidad para mi hermana Rosita Veloso, mi hermana Elena Reyes, mi hermano Ignacio Toro y mi hermano Miguel Torres. Por el nieto de mi hermano Miguel, pedimos oración para que el Señor lo saque de una adicción y le devuelva su estado normal. Oramos por sanidad para mi hermano Eliseo Muñoz, mi hermana Teresita Reyes, mi vecino Luis Orellana, mi hermano Dagoberto Roa y mi hermana Teresa Molina. Pedimos por la sanidad del matrimonio y la familia de René Fuentes Oliva, orando por la paz de estos hogares. Oramos por liberación para Claudia Sirva y por sanidad para el hermano José Martínez.