La Voz Pentecostal

La esperanza en Cristo y la defensa de la fe

· 10 min

Gladia Romero Toledo conduce un espacio de reflexión espiritual basado en las enseñanzas bíblicas. Usted encontrará una oración de intercesión y una meditación sobre la capacidad de compartir la esperanza cristiana con los demás.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti y no quieres tú venir. Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo.

Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida.

Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración de inicio

Como siempre le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios. Amado Dios, hoy le doy muchas gracias por haberme permitido este despertar y experimentar un nuevo día rodeado de mi familia y disfrutar de sus bendiciones.

Es porque su amor es el que nos permite disfrutar de esta bendición. Por eso, Señor, yo le doy gracias por ser mi amigo constante, mi refugio y mi proveedor en momentos de necesidad.

Toda mi confianza está puesta en que usted guía mis pasos y me muestra el camino correcto a seguir. Pido fortaleza para enfrentar los desafíos, fe para mantenerme firme en momentos de dificultad y sabiduría para tomar decisiones.

Que mi corazón sea noble y mi mente sea llena de entendimiento para actuar de acuerdo a su designio. Encomiendo este día y este programa en sus manos amorosas.

Gracias porque hoy me da la oportunidad de ver este día con los ojos de mi alma. Usted me da este gran privilegio a través de la vida de amar, de respirar, de caminar, de sentir, de tocar, de saborear, y de ver y leer su bendita y santa palabra.

Oro para que su santa voluntad sea hecha, porque es su voluntad la que tiene que cumplirse, no la mía, y por eso es que alcanzamos su inefable y bondad infinita.

Es bello despertar cada día con la certeza de que usted, mi Señor, cuida de mí y me lleva por caminos de bendición. Usted ha actuado en mi vida a través de su poder, dándome mi familia.

Gracias le doy porque tengo un techo que cobija mi sueño. Gracias porque tengo agua, calzado, vestuario y el sustento diario.

Entrego en sus manos toda experiencia que viva, porque tiene una razón de ser, siempre buscando el crecimiento espiritual. Sé que usted abre puertas donde no las hay.

Usted, mi Dios, va a derramar de su abundancia; esa es mi fe y mi confianza. Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en un hospital, en una clínica o en sus casas.

Peticiones de sanidad

Pido, Señor, para ellos y para ellas, la sanidad; que ellos sientan esta sanación. Oro por la madre y por la madre.

Oraciones por la comunidad y las autoridades

Oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro para que haya abundancia de pan en la casa de la viuda y del huérfano, y oro por la apertura de los presos de la cárcel.

Señor, oro para que usted sane nuestra tierra porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada; solo usted puede sanarla. Gracias Señor, porque creo en su poder, que su poder es grande.

Oro por mis autoridades eclesiásticas de nuestra iglesia, muy en especial por mi amado obispo Israel Aravena y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Oro también por las autoridades civiles de nuestro país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan.

Oro por las autoridades civiles de esta comuna, para que usted, Señor, esté poniendo su mano de poder en la máxima autoridad, que es el alcalde. Oro para que en su gestión administrativa usted ponga su mano en favor de nuestra comuna y sus necesidades.

Oro por la audiencia de este programa, pidiendo para todos ellos y ellas una especial bendición. Le doy a usted, mi Señor, toda la honra, la gloria y la alabanza por medio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, porque por medio de Cristo es que hemos recibido remisión de pecado y él es el que pagó el precio por nuestro pecado.

Gracias le doy, mi Señor, por este amor manifestado sobre esta humanidad. Gracias, Señor, por saber que tenemos a quien acudir y a quien ir por socorro oportuno. Yo le doy tantas gracias por esto y por mucho más en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida

Damos muchas gracias a nuestro Dios por estar nuevamente juntos y juntas a través de este programa La Voz Pentecostal. Nuestro pan de vida para este día lo tenemos en el libro de Primera de Pedro, capítulo 3, versículo 15.

1 Pedro 3:15 — Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.

Dios nos bendice por este tema tan importante que el Señor nos habla sobre la unión con Cristo. Podemos contar testimonios pasados; por ejemplo, en la primavera pasada, antes que vinieran a oxigenar nuestros céspedes, hubo una tormenta que el viento voló toda la semilla del contacto.

Estas semillas se esparcieron y tan solo dos semanas después empezó a crecer un bosque de esta planta tan hermosa que adorna nuestro jardín. Mientras examinaba frustrada los arbolitos que fueran de un lugar, me sorprendió la abundancia prolífera de la nueva vida que había generado solo un árbol.

Cada arbolito en miniatura se volvió la imagen de la nueva vida en Cristo Jesús, que yo, siendo tan solo una persona, puedo compartir con otro. A lo largo de la vida, cada uno tendrá muchas oportunidades para dar razón de la esperanza que hay en nosotros cuando padecemos por causa de la justicia.

La esperanza en Jesús

Con la esperanza de Jesús, esto se hace visible.