El llamado a la obra de evangelista y la figura del Sumo Sacerdote
Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia de aprovechar las oportunidades para compartir la fe y depender plenamente de Dios. Usted encontrará también consejos prácticos para el hogar y una enseñanza bíblica sobre Jesucristo como el Sumo Sacerdote.
Inicio y Oración Matinal
Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.
Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecino, amigo, que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.
Amado Dios, le doy muchas gracias por este especial día, porque este es el día que hizo usted y lo hizo para mí y para todos los habitantes de este planeta. Es un día tan especial porque en este día usted me permite existir. Me acerco con gratitud en mi corazón porque usted me da este regalo de vivir y de haber permanecido en pie hoy, sabiendo que usted está conmigo, su presencia siempre.
Yo le pido que usted me ayude a enfrentar cada día el desafío, incluso en medio de mis ansiedades y angustias. Padre, le agradezco por mi hogar, por mi familia, por el techo que cobijó mis sueños y porque usted pone alimento en mi mesa, me viste, me calza y me da agua. Reconozco que usted, mi Señor, nos da la dicha y la bendición de vivir una vida feliz y dichosa para todos nosotros; cuando digo nosotros es porque usted provee para su pueblo, para nuestros hermanos y hermanas en la fe.
Ilumine el sendero por el andar en este día y acompáñenos en cada paso que demos. Oro, Señor, por los matrimonios, por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio aún cuando el hombre guardaba su inocencia. Oro por los jóvenes y los que no son tan jóvenes porque son presos de tantas adicciones. Oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas.
Oro para que siempre haya en la casa de la viuda y del huérfano sustento, y oro por la apertura de los presos de la cárcel. Oro, Señor, por los trabajadores de la salud; protéjales, Señor, ya que ellos están en constante peligro con tantas enfermedades infecciosas. Yo ruego una especial bendición y protección para ellos, desde la eminencia más alta hasta el más simple trabajador.
Oro por los enfermos, porque sé que en estos precisos momentos hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica, en urgencias o en sus casas, esperando el toque de su poder sanador. Como lo dijo usted, mi Señor: los que están sanos no necesitan del médico, pero sí los enfermos. Señor, que su mano de misericordia alcance, porque su misericordia es muy grande.
Oro, Señor, pidiendo por el cese de la guerra. Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, como es nuestro amado obispo, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Yo le ruego, Señor, con todo mi corazón, que usted les dé una clara dirección para seguir elaborando, continuando, desarrollando y administrando nuestra iglesia.
También su bendición sea con ellos y con ellas, porque tienen mucho que hacer diariamente; la mayoría están al frente de una iglesia y yo pido para que usted les ayude. Oro por las autoridades civiles de nuestra comuna, muy en especial porque ellos tienen su gestión administrativa y usted, mi Dios, es el que pone en nosotros el querer como el hacer; pido que ellos sean usados para bien de nuestra comuna.
Bendiga cada institución, como bomberos y carabineros, ya que ellos arriesgan su vida en cada procedimiento. Bendiga, Señor, la audiencia de este programa. Le rogamos todos estos beneficios dando siempre toda la honra, la gloria y la alabanza al bendito nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.
Reflexión: Aprovechar la Oportunidad
Damos comienzo a este programa con este pensamiento: no todo es culpa del diablo. Su sintonía, su diagnóstico, la verdad, su crisis financiera… todo depende de cómo tú estás mirando tu vivir, cómo te estás desenvolviendo en el camino que Dios te ha señalado y cómo estás actuando. ¿Estás actuando bien o estás actuando mal? Para que no toda la culpa la tenga el diablo.
Nosotros mismos nos deslizamos y, al deslizarnos, caemos en las manos del enemigo mortal de nuestra vida, Satanás el diablo. Así que este pensamiento es un desafío: si usted está quieto, levántese. La bendición de Dios está, porque Él está esperando. Es un día tan especial donde usted puede reflexionar, ya que ha cesado la labor de la semana y está en casita con sus seres queridos; reflexione que no hay tiempo que perder.
No olvide que estamos viviendo tiempos de gracia. Tiempo de gracia significa que este es un regalo que nos está dando el Señor por puro amor que nos tiene a cada uno de nosotros, porque Él nos ama extraordinariamente. Damos gracias al Señor por este maravilloso día y porque podemos estar juntitos y juntitas en este nuevo programa con nuestro pan diario, donde el Señor hoy tiene algo que decirnos.
Comenzamos el programa con nuestro pan de vida y el consejo que el Señor nos da hoy es para aprovechar la oportunidad. Tan solo con cuatro palabras, Dios nos habla a través del libro de Segunda de Timoteo, capítulo 4, versículo 5.
2 Timoteo 4:5 — Haz obra de evangelista.
¿Cómo lo ve usted? Este pequeño renglón que usted puede leer a través de las Sagradas Escrituras nos entrega cómo aprovechar la oportunidad. Un joven de nuestra iglesia, mientras esperaba para ingresar a la universidad con sus 21 años, decidió dedicarse tres meses de sus vacaciones a servir en una organización misionera para jóvenes.
Parecía una época extraña para hacerlo, ya que las restricciones del COVID-19 impedían las reuniones presenciales. Pero este joven encontró la manera; si no podíamos reunirnos en las calles, centros de compra o comidas rápidas, lo hizo vía Zoom, para orar unos por otros y por teléfono con los que no eran cristianos.
Este joven hizo lo que el apóstol Pablo en su tiempo alentó a su hermano Timoteo: hacer obra de evangelista. El apóstol advirtió que la gente encontraría maestros que dirían lo que querían oír en lugar de lo que necesitaban, pero llamó a Timoteo a tener valor, a instar a tiempo y fuera de tiempo, y agregó: redarguye, reprende, exhorta, con toda paciencia y doctrina.
Aunque no todos somos llamados a ser evangelistas o maestros, cada uno puede tener un papel en compartir la fe con los que le rodean. Los incrédulos están pereciendo sin Cristo. Necesitamos la fortaleza y el aliento y, con la ayuda de Dios, proclamaremos las nuevas noticias en todo tiempo y lugar.
Si usted no ha sentido el llamado, pídale ayuda al Señor para que pueda aprovechar la oportunidad que nos está dando en estos tiempos de gracia. Dígale con sus propias palabras: «Querido Jesús, ayúdame a aprovechar la oportunidad para compartir sobre la esperanza y el consuelo que hay en ti», como lo hizo este joven que ocupó su tiempo.
El Señor le está animando a usted a que aproveche su tiempo. A lo mejor usted que está escuchando el programa es un joven que se ha tomado un año sabático, que es muy común hoy. ¿Y qué va a hacer con este tiempo? Aproveche esta oportunidad, haga algo bueno, haga lo que el apóstol San Pablo le insta a su hermano Timoteo: tener valor, instar a tiempo y fuera de tiempo, redarguir, reprender y exhortar con toda paciencia y doctrina.
Este trabajo está pendiente para usted que no haya en qué ocupar su tiempo. Vuelvo a repetir, y sea yo majadera, que son tiempos de gracia, entonces acuda a hacer algo agradable para el Señor, porque Él ya lo hizo todo. Ahora nos llama a nosotros a ponernos en la brecha y ver qué es lo que podemos hacer.
Es tiempo de que usted sepa aprovechar las oportunidades y tomarlas. Una cosa es aprovechar la oportunidad y otra ejecutarla, ponernos en acción. Dios nos anima a compartir nuestra fe poniéndonos al mismo Señor Jesús como ejemplo, nuestro Maestro, que nos ayudará a vencer el temor. Él nos llama a poner manos a la obra porque nos da fortaleza en la debilidad.
Así el Señor le dijo a Gedeón que el pueblo que estaba con él era mucho. Intencionalmente Dios debilitó la fuerza de Gedeón antes de que su ejército enfrentara a los madianitas. Primero, a los que tenían miedo se les permitió irse y se fueron 22 mil hombres. Luego, de los 10 mil que quedaron, solo los que tomaran agua con una mano podían quedarse. Finalmente solo quedaron 300.
Esta desventaja impidió que los israelitas dependieran de sí mismos. Eso es lo que nos pasa hoy día: nosotros queremos depender de nosotros mismos. Muchos experimentamos momentos de agotamiento y debilidad. Cuando me sucedió eso, me di cuenta de cuánto necesitaba a Dios. El Señor me alentó interiormente mediante su Espíritu y exteriormente con la ayuda de amigos y familiares.
Tuve que abandonar por un tiempo mi independencia, pero eso me enseñó a depender más plenamente de Dios, puesto que su poder se perfecciona en la debilidad, como nos dice el apóstol San Pablo hablándole a los hermanos en Corinto. Podemos tener esperanza cuando no logramos suplir nuestras necesidades solos; ahí es donde pedimos ayuda para no depender de nosotros, sino de Dios.
Siempre nos gusta depender más de nosotros, pero no sale bien. Somos fraude cuando caminamos solos, pero cuando caminamos con el Señor y obedecemos a su llamado, todo reabunda a bien. Dios nos insta a ponernos en el trabajo que Él tiene para nosotros.
Haga lo que el salmista David nos habla en el Salmo 34, versículo 4, donde dice claramente el dulce cantor de Israel: «Oré al Señor y él me respondió y me libró de todos mis temores». Ponga en las manos de Dios los temores que le están impidiendo dar un paso al frente.
Es un llamado a ponernos en el plan que Él tiene para nosotros. Sin duda alguna el Señor tiene un plan ideado para usted. No estamos solos ni solas en esto; tenemos al Señor que va adelante de nosotros como poderoso gigante, abriéndonos camino y sacando los obstáculos.
Consejos y Remedios Caseros
Ya viene este espacio de los datitos y de los consejos para que usted los practique, porque no podemos oír y no probar. Por ejemplo, ponga una hoja de laurel en el refrigerador. Mi abuela siempre hacía esto para que funcionara. Si cada vez que usted abre la nevera se asombra de los malos olores, no se preocupe, no está solo en esto; a todos nos pasa lo mismo.
A veces hay sobras de comida olvidadas en los cajones. Además, debe saber cómo poner sus compras en compartimientos correctos: lo que consumiremos inmediatamente en la parte superior, carne y pescado en el centro, frutas y verduras en cajones, y huevos o bebidas en el mostrador. Pero incluso esto puede no ser suficiente y necesitamos ayuda extra.
En el mercado encontramos productos adecuados, pero son caros y a veces contienen sustancias químicas que no son naturales. Mejor adoptar los remedios que nos dan nuestras abuelas. Ponga una hoja de laurel en el refrigerador. Conocido desde la antigüedad por su poder aromático, el laurel es la planta de los triunfadores y triunfadoras; su aroma intenso es envolvente y encubre los malos olores absorbiéndolos.
Recuerde reemplazar la hoja al menos una vez por semana para garantizar una apertura agradable de su puerta. Si por alguna razón no encuentra laurel, puede usar vinagre blanco colocando un vaso en el compartimento superior, o incluso pozos de café o un limón finamente rebanado para desodorizar el refrigerador sin costo.
También le cuento que con bicarbonato de sodio, vinagre y jugo de limón puede hacer fácilmente pastillas aromáticas para el baño. Ahorra mucho dinero y las prepara con sus propias manos. Funcionan para neutralizar los malos olores y ayudan a eliminar bacterias de las superficies del inodoro. Recuerde que es importante la buena limpieza y la ventilación.
Mantenga las pastillas fuera del alcance de los niños y mascotas, guardándolas en un envase con tapa en un estante alto. Los ingredientes son: una taza de bicarbonato de sodio, seis cucharadas de jugo de limón, media taza de vinagre blanco o de manzana, una taza de agua, 5 ml de esencia de naranja y media taza de agua oxigenada.
La preparación es en un tazón: añada el bicarbonato de sodio y disuelva los grumos con un tenedor. Agregue el jugo de limón y el vinagre blanco, mezcle con una cuchara y luego añada el agua oxigenada poco a poco. Finalice agregando la esencia de naranja o el aroma que más le guste. Use un molde redondo para darles forma y deje que se sequen durante unas horas para que queden compactas.
Ahora solo queda echar la pastilla en el inodoro y descargar el agua. Notará el buen olor al instante y el efecto le durará de 3 a 4 días. También se ha descubierto cómo trapear la cocina con pepino para ahuyentar y eliminar cucarachas, que son una verdadera pesadilla.
Olvídese de los insecticidas químicos que pueden ser peligrosos y utilice remedios naturales. Necesita un pepino grande, tres vasos de agua y un chorrito de cloro. Corte el pepino en rodajas sin retirar la cáscara, licúe junto con el agua hasta que quede disuelta. Mezcle este licuado en una cubeta de agua con el chorro de cloro y trapee con esta solución, especialmente en los rincones de la cocina.
También puede usar esta mezcla en un atomizador para rociar la estufa o detrás de los muebles. Otro repelente es cortar dos pepinos maduros en rodajas y colocarlos sobre papel aluminio en los lugares donde haya visto cucarachas, cambiándolos cuando pierdan la frescura. Las cucarachas aman la grasa y los azúcares, sustancias que no están en el pepino, cuyo aroma es insoportable para estos insectos.
Otro datito: ¿por qué poner una papa cruda en la nevera? Para erradicar los malos olores. El truco de mi abuela consiste en utilizar una papa cruda, rica en almidón, que produce un efecto increíble. Primero vacíe la nevera, límpiela con vinagre blanco, ponga la comida en cajas herméticas y coloque la papa pelada y cruda en un plato dentro de la nevera.
Sustituya periódicamente esta verdura y puede bañarla con jugo de limón para evitar que se oxide. El vinagre blanco también es excelente para eliminar olores persistentes como el queso y el pescado; simplemente llene un recipiente con vinagre y colóquelo al fondo de la nevera, reemplazándolo cada dos semanas.
El bicarbonato de sodio también es eficaz. Vierta cuatro cucharadas de bicarbonato en un recipiente pequeño y agregue unas gotas de aceite esencial de cítrico o menta. Esta mezcla no solo neutralizará los olores, sino que difundirá un aroma agradable. Haga la prueba para que me pueda creer.
Sugerencia: Masa para Empanadas Caseras
Hoy le traemos una nueva receta para masa de empanadas caseras. Los ingredientes son: 500 gramos de harina de trigo, media cucharada sopera de azúcar, media cucharada sopera de sal, 40 gramos de mantequilla y 235 mililitros de agua.
En un recipiente grande, mezcle la harina, el azúcar y la sal. Es importante que los ingredientes secos estén bien combinados antes de agregar los demás para asegurar una masa uniforme. Agregue la mantequilla cortada en trozos pequeños y use sus manos o un tenedor para desmenuzarla con la harina hasta obtener una textura similar a la arena gruesa; esto ayudará a que la masa sea crujiente y hojaldrada.
Añada el agua gradualmente mientras amasa. Es crucial incorporarla poco a poco, ya que la cantidad exacta puede variar según la humedad. Continúe amasando hasta que la masa esté bien integrada, suave y elástica, que no se pegue en las manos ni en el recipiente, pero que tampoco esté demasiado seca.
Forme una bola con la masa, cúbrala con un paño húmedo y deje reposar durante 30 minutos. Este tiempo es esencial para que el gluten de la harina se relaje, haciendo que la masa sea más fácil de estirar y moldear.
Divida la masa en porciones, formando bolas. Estire cada bola con un rodillo sobre una superficie ligeramente enharinada hasta obtener un círculo del grosor deseado. Rellene cada círculo con el relleno de su elección y cierre la empanada sellando los bordes con un tenedor o haciendo un repulgue para evitar que el relleno se salga.
Coloque las empanadas en una bandeja para hornear forrada con papel pergamino. Precaliente el horno a 180 grados y hornee durante 20 a 25 minutos o hasta que estén doradas y crujientes. Asegúrese de que el relleno esté frío antes de colocarlo en la masa para evitar que se ablande.
Ojalá que usted pueda hacer estas masitas por sus propias manos. Aunque a veces estamos apuraditas y compramos la masa, no salen como las que preparamos en casa; son mejores las que prepara su mano.
Receta del día
Masa para empanadas caseras
- 500 gramos de harina de trigo
- 1/2 cucharada sopera de azúcar
- 1/2 cucharada sopera de sal
- 40 gramos de mantequilla
- 235 mililitros de agua
Preparación
- Mezcle en un recipiente grande la harina, el azúcar y la sal hasta que los ingredientes secos estén bien combinados.
- Agregue la mantequilla cortada en trozos pequeños.
- Desmenuce la mantequilla con la harina usando las manos o un tenedor hasta obtener una textura similar a la arena gruesa.
- Añada el agua gradualmente mientras amasa la mezcla.
- Continúe amasando hasta que la masa esté bien integrada, suave, elástica y no se pegue en las manos ni en el recipiente.
- Forme una bola con la masa, cúbrala con un paño húmedo y deje reposar durante 30 minutos.
- Divida la masa en porciones y forme bolas del tamaño deseado.
- Estire cada bola con un rodillo sobre una superficie ligeramente enharinada hasta obtener un círculo del grosor deseado.
- Rellene cada círculo con el relleno de su elección (asegúrese de que el relleno esté frío).
- Cierre la empanada sellando los bordes con un tenedor o haciendo un repulgue.
- Coloque las empanadas en una bandeja para hornear impregnada y forrada con papel pergamino.
- Precaliente el horno a 180 grados y hornee durante 20 a 25 minutos o hasta que estén doradas y crujientes.
Mensaje: Jesucristo, el Sumo Sacerdote
Ya estamos en el momento de escuchar a Dios hablarnos por el mensaje de su palabra. Vamos a leer en el libro de Hebreos, capítulo 5, versículo 9.
Hebreos 5:9 — Cristo vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.
Amado Dios, bendito, le doy muchas gracias por esta oportunidad de leer su palabra. Pido que ponga en mí la unción del Espíritu Santo para que traiga la revelación divina y use mis labios para administrar su palabra, para que ella corra y sea glorificada en muchas vidas. En el nombre de Cristo Jesús mi salvador, Amén. Gloria a Dios para siempre.
El título de la palabra es «Sumo Sacerdote». Toda religión que se precie de tal tiene un aparato litúrgico y ceremonial donde la parte central es el sacerdocio. Así ha sido en las religiones primitivas y en las más elaboradas, donde la función del sacerdote envuelve el misterio de la comunicación entre la divinidad y los mortales. Son verdaderos puentes, y de aquí la palabra pontífice: el que hace puente.
La carta a los Hebreos presenta a Jesucristo como el sumo sacerdote. Leamos los versículos iniciales del quinto capítulo: «Porque todo sumo sacerdote es escogido de entre los hombres, constituido a favor de los hombres ante Dios, para que presente ofrenda y sacrificio por los pecados. Él puede mostrarse paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad».
«Nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. Por eso no Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino que fue Dios quien le dijo: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec».
«Y Cristo, en los días de su vida terrenal, ofreció ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que lo podía librar de la muerte, y fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era hijo, a través del sufrimiento aprendió lo que es la obediencia. Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec».
Aquí se nos dice claramente que la primera función del sumo sacerdote es presentar ofrenda y sacrificio por los pecados de los hombres. El sacerdote humano es pecador, comprensible y solidario con las debilidades de la gente. Pero el panorama cambia con Jesucristo, el gran sumo sacerdote, porque él fue llamado por Dios mismo para cumplir esta misión de intermediario.
Jesús es sacerdote según el orden de Melquisedec, línea de descendencia real que se cumple en el Mesías prometido. Melquisedec aparece en Génesis 14:18 como rey de Salén y sacerdote del Dios Altísimo. Con Jesucristo se recupera el significado original de las profecías; él es quien, al ofrecer su propia vida, cumple el sacrificio perfecto que otorga vida a los que creen en su nombre.
Aunque Jesús es el Hijo de Dios, aprendió la obediencia a través del sufrimiento. La salvación no se logra solo con enseñanzas misteriosas; costó la vida del Mesías. El puente entre la divinidad y la humanidad fue un sacrificio real, cruento y doloroso. El método de Dios pasa por la muerte vicaria, en representación de todos nosotros.
El gran sumo sacerdote Jesucristo hizo perfecta esa obra de redención con su vida perfecta y su entrega voluntaria en la cruz del Calvario. Quiera Jesucristo bendecirte y guardarte, tener misericordia de ti, concederte la paz y el don inapreciable de la salvación.
Amado Dios, agradecemos porque nos ha hablado hoy sobre quién es usted para nosotros. Ruego que vidas hayan sido tocadas y que hoy haya reflexión en ellos, comprendiendo que el tiempo se acaba y que ya viene el dador de la vida, nuestro sumo sacerdote, a buscar a su amada que compró con precio de sangre.
Gracias, Señor, porque esa tumba no pudo con el cuerpo de mi Señor Jesucristo; él resucitó y hoy está sentado a la diestra de Dios el Padre intercediendo por esta humanidad. Gracias por el mensaje oportuno, porque usted siempre llega a tiempo. Ayúdenos a obedecer y a ponernos en el camino correcto que usted nos ha dejado trazado.
Señor, le esperamos; su iglesia le espera. Ayúdenos a estar fervientes en el Espíritu para recibirle. Oro por los enfermos que están en la audiencia; quizás usted que está en casa derrotado por la enfermedad cree que ya no hay nada que hacer. En el nombre del Señor le desafío: ponga su mano en el receptor y crea que a esta hora el Señor toma su problema.
Él no vino a condenarle, sino a salvarle. Jehová habló con Moisés y le dijo: «Dile a mi pueblo que si oyen la voz mía y obedecen mis mandamientos, ninguna enfermedad llegará a ellos, porque yo soy Jehová tu sanador». En esta hora nos apropiamos de esta promesa para los desahuciados y los que sufren el cáncer; usted no ha dicho la última palabra.
Peticiones de Oración
Clamamos por sanidad para nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero; nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el monte; nuestra pastora Norma Martínez; nuestra pastora Mireya Reyes; la pastora de Coltauco; nuestro hermano José Silva; nuestro hermano José David Videla, para quien pedimos un milagro que lo ponga de pie. Oro por Víctor Hugo González por liberación del alcohol; por mi hermana Teresita Flores, sus pastores, su vecina y su hija Pamela Larconflores por sanidad. Oro por respuesta a la petición de nuestra hermana Laura Senju; por mi hermana Nora Senju por sanidad; por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista; por el hijo de mi hermano Jimmy por liberación. Oro por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; por mi hermana Elena Reyes por sanidad; por Joaco Videla por sanidad; por Débora Videla por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad; por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por Luis Durán Palma por sanidad; por Don Rado Milovich por sanidad; por mi hermana María Ivacache por sanidad; por Cristian Barro por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por Rodrigo Asenjo, Romero Asenjo por liberación; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por mi hermana Teresa Molina por sanidad del matrimonio y la familia; por Claudia Silva por liberación y por mi hermano José Martínez, hermano de nuestra pastora Norma Martínez de Rencalamorera, por sanidad. Pedimos que usted se glorifique en sanidad divina para todos ellos y para los que están escuchando. Amén y Amén.