La Voz Pentecostal

Luz, luz, luz

· 64 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la responsabilidad de los creyentes de ser transmisores de la luz de Cristo en el mundo. Usted encontrará también consejos prácticos para el hogar y recetas basadas en mariscos.

Bienvenida y Oración Inicial

Escucha, auditor, la voz del Salvador que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecino, amigo, que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.

Amado Señor, en este día le agradezco porque usted me ha dado la bendición de tener hoy un hermoso despertar glorioso. Gracias por ver la luz de un nuevo día, un nuevo renacer, porque cada día trae su propio afán, pero sus misericordias se renuevan cada mañana. Dirijo a usted mis ojos y recibo la gracia divina. Solo en su misericordia encuentro la fortaleza y la tranquilidad que necesito para enfrentar lo que hoy me depara este día.

En este instante quiero elevar mi voz de alabanza y gratitud por todas las bendiciones que usted da a mi vida, reconociendo que cada don es un reflejo de su amor inmenso. Le ruego, Padre de amor, que derrame sobre mí su gracia en abundancia y me dé fuerza y ánimo para encarar las tareas y desafíos. Líbreme de toda tristeza y concédame la pureza necesaria para ser vencedora en cada circunstancia que se me presente.

Quiero, Señor, que usted me guíe y me respalde, sabiendo que no estoy sola en mi camino. Gracias, Señor, por mi amada familia, por el techo que cobija mi sueño y por los alimentos que usted pone en mi mesa, porque usted calza mis pies y me viste. Le pido por tantas personas que anoche no pudieron dormir a causa de las enfermedades, del dolor, de la ansiedad o la preocupación por falta de un lugar seguro, una cama cómoda o un lugar tranquilo.

Reconozco, Señor, su poder sanador y recibo su gracia divina cada día, dándonos el poder para entender su fidelidad. Solo le alabo, Padre y Señor de nuestro Señor Jesucristo, porque por su infinito amor y misericordia nos ha hecho nacer a la nueva vida a través de Cristo Jesús. Oro, Señor, por los enfermos, porque hay muchos que en estos momentos luchan en una clínica, en una sala de hospital o en sus casas, esperando que su misericordia se manifieste en sanidad divina en sus cuerpos. Rogamos, Señor, que usted lo haga para la gloria de su nombre.

Oro por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio aun cuando el hombre guardaba su inocencia. Oro por los jóvenes y los que no son tan jóvenes que son presos de tantas adicciones. Oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas.

Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por mi amado obispo Israel Aravena y por el honorable directorio. Deseo con todo mi corazón que usted, mi Señor, les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado, tanto en su vida espiritual, personal y familiar, y muy en especial la eclesiástica. Bendiga, mi Señor, la audiencia de este programa. Me pongo en sus manos, mi Dios, pidiendo al Espíritu Santo que me esté usando para la gloria y la alabanza de su nombre. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

El Alimento Espiritual

Doy muchas gracias a nuestro Dios porque nuevamente podemos estar juntos, ya que el día de ayer hubo un inconveniente en la transmisión y no pude terminar el programa. Pero hoy día, gracias a nuestro Dios altísimo, hemos empezado ya el programa sin problema. Agradecemos al Señor por esta misericordia tan grande que nos permite vivir.

¿Cómo no alabar al Señor si tenemos el mejor alimento todos los días, que es la palabra de Dios a través de la Biblia? El mejor alimento es ejercitarnos en la oración y la mejor ropa para vestirnos, habiendo conocido a este Dios tan grande, es el Espíritu Santo. El mejor amigo, sin duda alguna, es nuestro Dios Altísimo. Por eso, si usted tiene esto con usted, sonría, porque Cristo le ama.

Pan de Vida: Las Piedras que Claman

Tenemos con nosotros nuestro pan diario, nuestro pan de vida, donde Dios imparte el amor por los demás. Hoy el Señor, a través del Evangelio según San Lucas capítulo 19 versículo 4, nos va a bendecir en esta mañana especial.

Lucas 19:4 — Él respondiendo le dijo: Os digo que si estos callarán, las piedras clamarían.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida, porque nosotros los cristianos tenemos estas campanas que todos los días usamos extendiendo el evangelio con textos, donde nos paramos en cada esquina de calle para hablar del mensaje de nuestro Dios. Ese mensaje que un día llegó a nosotros como estas campanas de basalto.

El basalto es una variedad fascinante de roca y, al golpearla, ciertas piedras resuenan con un sonido musical. Menklochok, una aldea galesa cuyo nombre significa campana o piedra sonora, usó el basalto para campanas de iglesia hasta el siglo XIX. Es notable que las ruinas de Stonehenge en Inglaterra estén construidas con esta roca, lo que hace suponer que el propósito original del monumento fuera musical. Algunos investigadores afirman que el basalto de Stonehenge fue llevado desde Menklochok debido a sus propiedades acústicas.

El sonido musical es otra de las maravillas de la gran creación de Dios y nos recuerda algo que dijo Jesús durante su entrada a Jerusalén, lo que los católicos celebran como el Domingo de Ramos. Mientras la gente aclamaba a sus líderes religiosos, le exigían que la hiciera callar. Y Jesús dijo: «Os digo que si estos callaren, las piedras clamarían».

Si el basalto puede hacer música y si Jesús dijo que incluso las piedras testificarían de su creador, ¿cómo podríamos expresar nuestra alabanza a aquel que nos hizo, nos ama y nos rescató? Él es digno de toda adoración. Que el Espíritu Santo nos impulse a darle la honra que merece. Toda la creación lo alaba. ¿Quiénes somos nosotros para no alabar al Dios de la creación, al Dios Todopoderoso?

Dios nos bendice dándonos por su palabra el impulso a proclamar a los cuatro vientos lo que Dios ha hecho en nosotros a través de la persona de Jesucristo, nuestro Salvador. Dios es creador y que no pierda de vista usted su grandeza. Por eso debemos alabarle junto con toda la creación. Los motivos sobran para darle a nuestro Dios toda la alabanza que él se merece.

Como lo dice el Salmo 8, cuando miro los cielos de noche y veo la obra de sus dedos, la luna y las estrellas que pusiste en su lugar, me pregunto: ¿Qué son estos simples mortales para que pienses en ellos, los seres humanos, y para que de ellos te ocupes? Oh, Señor nuestro, tu majestuoso nombre llena toda la tierra.

Hoy podemos alabar a Dios porque la tierra está llena de su gloria a través de cada hombre y mujer que Dios ha llamado al ministerio del Evangelio. Solamente Cristo, nuestro Salvador, es el que nos ha dado esta razón poderosa para alabar y bendecir su nombre. No podemos quedarnos con la noticia del Cristo resucitado; tenemos que entregar esa noticia en todas partes: por las aldeas, por las plazas y por los caminos.

El Señor resucitó hace miles de años atrás. Él se levantó glorioso y victorioso del polvo de la tierra y venció al mundo, al demonio y a la carne. Hoy está sentado a la diestra de Dios Todopoderoso intercediendo por nosotros. No crea usted que hoy el Señor está muerto; el Señor murió una sola vez, pero resucitó. Esa es la noticia más grande que la iglesia tiene, porque por esa muerte y por la gracia de Cristo tenemos este camino de salvación.

Consejos y Trucos para el Hogar

Continuando con el programa, tenemos algunos datitos y consejos para solucionar problemitas. Por ejemplo, cómo ablandar el pan duro. Tenga presente que lo que entra a la cocina todo sirve, nada es desechable. Para ablandar el pan, primero agregue en un bol un poco de agua y humedezca el pan con cuidado para no mojarlo del todo. Llévelo al horno precalentado durante cinco minutos y luego déjelo entre cinco a diez minutos más. Para que no pierda el vapor, puede envolverlo en papel de aluminio.

Si usa horno eléctrico o microondas, el procedimiento es similar: envuelva el pan duro en una servilleta o trapo de cocina limpio e introdúzcalo en el microondas por 10 segundos a máxima potencia. Aplique este truco casero y disfrute de un pan suave y esponjoso en segundos.

Sobre los muebles de madera, que son comunes en todas las casas pero se manchan fácilmente con agua, hay varias soluciones caseras. Primero, mezcle una cucharada de bicarbonato de sodio y una cucharada de agua y aplique en la zona afectada frotando suavemente. Una segunda opción es aplicar vaselina, dejar reposar unas horas y luego remover con una toalla. Una tercera es utilizar pasta dental blanca, frotar sobre la mancha y luego limpiar.

Para hacer brillar una bandeja para hornear, el bicarbonato de sodio es un producto eficaz, un clásico del hogar ecológico. Actúa en profundidad sobre los restos de grasa quemada y ennegrecida. Para eliminar la grasa, esparza generosamente dos o tres cucharadas de bicarbonato sobre la superficie, añada un poco de agua caliente para que se vuelva pastoso y deje actuar unos 15 minutos antes de frotar con una esponja antirrayadura. Luego limpie con un paño húmedo.

También puede dar brillo a la encimera combinando bicarbonato y jugo de limón. El limón es sorprendente para la limpieza por sus propiedades antioxidantes. Solo necesita medio limón para frotar la superficie donde ya aplicó el bicarbonato. Otra opción es el vinagre de sidra de manzana o vinagre blanco, pero es mejor usarlos uno tras otro y no simultáneamente, ya que la acidez del vinagre se anula con las propiedades básicas del bicarbonato.

Existen otros trucos de nuestras abuelas que respetan el medio ambiente. La sal gruesa es eficaz para absorber la grasa; empolvoree su bandeja con sal gruesa y jugo de limón, deje actuar una hora, frote y limpie. También el jabón negro ayuda a eliminar la grasa: ponga un poco en una esponja húmeda, cubra la superficie, deje reposar y limpie con agua.

Para devolver el brillo a los cubiertos que lucen desafilados por la acumulación de agua dura, prepare una cacerola con un litro de agua, una cucharadita de bicarbonato de sodio, una cucharadita de sal gruesa y las cáscaras de dos huevos crudos trituradas. Remoje los cubiertos y hierva el agua durante 15 minutos. Luego frote con una esponja y detergente líquido, y seque con un paño limpio.

Otras alternativas naturales para el acero inoxidable son el vinagre blanco, el limón, el agua con gas o el aceite de oliva. Para la cubetería de plata, que se oxida rápidamente, evite el lavavajillas; lávelos a mano con agua tibia y jabón, y seque inmediatamente con un paño de microfibra. Para quitar el deslustre, forme una pasta con polvo, agua y unas gotas de alcohol isopropílico, frote con papel periódico y limpie con un paño de microfibra.

Sugerencias Culinarias

Hoy les traemos sugerencias de mariscos. La primera es almejas al pesto para cuatro personas. Ingredientes: un kilo de almejas, una taza y media de queso rallado, una mata de albahaca, dos dientes de ajo, aceite, sal y pimienta. Preparación: lave y seque las almejas cuidadosamente, ábralas y déjelas en una fuente. Muela en la licuadora el ajo, el queso, la albahaca y el aceite. Coloque una cucharadita de la mezcla sobre cada almeja, sazone con sal y pimienta, y lleve al horno por 10 minutos. Sirva tibio.

La segunda opción son almejas rellenas para seis personas. Ingredientes: 2 kilos de almejas grandes, 1 diente de ajo, un tercio de taza de aceite, 3 cucharadas de cebolla picada fina, 1 cucharada de perejil picado fino, 4 cucharadas de pan rallado, 4 cucharadas de crema, 2 huevos y 1 cucharada de queso rallado, sal y pimienta.

Preparación: lave las almejas y báñelas en agua hirviendo; luego retírelas de las conchas y conserve las más bonitas. Saltee el ajo en aceite, dórelo y elimínelo. Saltee la cebolla, añada el perejil y las almejas picadas finas por uno o dos minutos. Retire del fuego y añada el pan rallado, la crema y los huevos batidos. Mezcle, sazone y coloque la mezcla en las conchas sobre una asadera con un poquito de agua. Polvoree con pan rallado y queso, y lleve al horno a gratinar. Sirva inmediatamente con cascos de limón.

Ilustración de Almejas al pesto y Almejas rellenas

Receta del día

Almejas al pesto y Almejas rellenas

Almejas al pesto

  • 1 kilo de almejas
  • 1 y 1/2 taza de queso rallado
  • 1 mata de albahaca
  • 2 dientes de ajo
  • aceite
  • sal
  • pimienta

Almejas rellenas

  • 2 kilos de almejas grandes
  • 1 diente de ajo
  • 1/3 taza de aceite
  • 3 cucharadas de cebolla picada fina
  • 1 cucharada de perejil picado fina
  • 4 cucharadas de pan rallado
  • 4 cucharadas de crema
  • 2 huevos
  • 1 cucharada de queso rallado
  • sal
  • pimienta

Preparación

  1. Para las almejas al pesto: Lave y seque las almejas cuidadosamente, ábralas y colóquelas en una fuente.
  2. Muela en la licuadora el ajo, el queso rallado, la albahaca y un poco de aceite hasta obtener el pesto.
  3. Coloque una cucharadita de la mezcla sobre cada almeja y sazone con sal y pimienta.
  4. Lleve al horno por 10 minutos y sirva tibio.
  5. Para las almejas rellenas: Lave las almejas y cúbralas en una cacerola con agua hirviendo; tape y deje enfriar.
  6. Retire la carne de las conchas, conservando las conchas más bonitas.
  7. Saltee el ajo en aceite, dórelo y elimínelo.
  8. Saltee la cebolla, añada el perejil y las almejas picadas finamente; deje impregnar uno o dos minutos y retire del fuego.
  9. Añada tres cucharadas colmadas de pan rallado, la crema y los huevos batidos; mezcle y sazone con sal y pimienta.
  10. Coloque las conchas en una asadera con un poco de agua, distribuya la mezcla y espolvoree con pan rallado y queso.
  11. Lleve al horno caliente a gratinar y sirva inmediatamente con cascos de limón.

Mensaje: Luz, Luz, Luz

Llegamos al momento de escuchar la voz de Dios por su palabra. Vamos a abrir nuestra Biblia en el Santo Evangelio según San Mateo capítulo 5 versículo 14.

Mateo 5:14 — Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Amado Dios, le damos muchas gracias por este día festivo. Le doy gracias por la oportunidad que me concede para hablar de su palabra bendita. Necesito que el Espíritu Santo traiga a mí la revelación divina, que use mis labios y tome el control de mi persona para administrar su palabra con unción, para que ella corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

El título del mensaje de hoy es: Luz, luz, luz. Para ser feliz y sentirse afortunado en el mundo, es necesario tener una función o tarea. Una gran parte de la desgracia humana y de la incertidumbre moderna se debe a que muchísima gente no tiene una tarea que cumplir ni objetivos que alcanzar. Viven una vida barata porque no tienen significado ni propósito.

Qué distintas son las cosas con aquellos que han sido llamados por Dios y han echado su suerte con el Hijo de Dios. Han sido redimidos por la obra perfecta del único Salvador y eso ha transformado su vida hasta la eternidad. Han sido llamados a difundir su luz por el mundo en medio de las densas tinieblas. «Vosotros sois la luz del mundo». Esta es una tarea magnífica y exigente para quienes se declaran seguidores de Cristo Jesús.

En las sagradas escrituras, la luz es símbolo de bondad, felicidad, verdad, justicia, sabiduría y amor. En el Salmo 27, el salmista dice: «Jehová es mi luz y mi salvación». Quien tiene esto no tiene por qué sentir temores. Pero la fe cristiana no es egoísta, sino altruista. Al ser designados como la luz del mundo, hemos sido llamados a resplandecer y a sembrar esos rayos brillantes en toda dirección.

Los creyentes no son poseedores de la luz, sino transmisores. Jesucristo es la luz por excelencia; él vino al mundo para iluminar. Nosotros somos la luz en un sentido secundario, como la luna que refleja la luz brillante del sol. Una lámpara eléctrica no puede emitir luz por sí sola; necesita estar unida a un sistema eléctrico. Así nosotros necesitamos estar unidos a Cristo para brillar en el mundo con la luz de los cielos.

Tal vez estas palabras lleguen al oído de alguien cuya llama se ha apagado, que hoy es solo una brasa humeante difícil de ver en la niebla de la vida. No se quede usted empantanado en esa situación. El amante Jesucristo lo vuelve a llamar con su voz redentora y le pide que refleje su luz resplandeciente donde quiera que esté.

Es fácil tropezar en este mundo torcido, pero en su infinita paciencia, el soberano Jesucristo le tiende su mano reconciliadora. ¿Qué luz está dando usted? Él resucitó, venció a la muerte y hoy nos llama a ser luz. Si usted ya conoce a Jesucristo y difunde su luz, felicitaciones; es uno de los favoritos de Dios. Pero cuídese de que esa luz no sea víctima de un eclipse por alguna conducta indigna.

Y si usted se siente rodeado de tinieblas, sin propósito y en un vacío impenetrable, sepa que el Dios de amor ha hecho posible este encuentro. Cristo envió a sus hijos a sembrar su mensaje porque sabe que hay hijos pródigos que lloran en la soledad. Esa luz ha llegado hoy a su vida; no la apague ni huya de ella.

Cuentan que un farolero en Noruega tuvo que ir a la ciudad y se desató una tormenta. Sus hijos, María y Pedrito, quisieron prender el faro para evitar accidentes en el mar. María no alcanzaba el reflector, así que Pedrito le dijo: «Párate sobre mi cuerpo, yo me acostaré sobre la silla y tú te pararás sobre mí». Así María alcanzó el reflector y la luz guió a los barcos. Cuando María le preguntó si le dolía el cuerpo, Pedrito respondió: «Por supuesto que me duele, pero mantén prendida la luz en el faro».

Dios quiere que usted brille en su mundo para guiar a los perdidos. El mundo necesita luz, luz, luz.

Peticiones de Oración y Sanidad

Amado Dios, al terminar su palabra, nos regocijamos por este mensaje poderoso. Le alabo por darnos la bendición de llamar a un mundo en oscuridad hacia la luz. Clamamos por los que están enfermos en sus hogares y no han encontrado salida. Rogamos que todos los que sienten la necesidad de recibir sanidad pongan la mano en el receptor de la radio y crean que hoy el Señor imparte sanidad en el nombre de Jesús.

Apelamos a la promesa de que para su pueblo no habría enfermedad si fueran fieles, como Jehová le dijo a Moisés: «Dile a mi pueblo que si oyen la voz mía y obedecen mis mandamientos, ninguna enfermedad llegará a ellos, porque yo soy Jehová, tu sanador». Pedimos que hoy responda en sanidad divina a quienes por fe pusieron la mano en su radio.

Clamamos por los pastores y pastoras enfermos: el pastor Héctor Arena de nuestra iglesia en Granero, el pastor Florindo Márquez del Monte, la pastora Norma Martínez, la pastora Mireia Reyes y la pastora de Coltauco que está en el hospital. Pedimos sanidad para el hermano José Silva, liberación del alcohol para Víctor Hugo González, y un milagro para el hermano José David Videla, para que pueda ponerse de pie.

Oramos por la hermana Teresita Flores, por su hija Pamela Larconflores, por la respuesta a la petición de la hermana Laura Senjo, por la hermana Nora Senjo, por el hermano Eduardo González para sanidad de la vista, por la liberación del hijo del hermano Jimmy, por la hermana Rosita Veloso y por la hermana Ana Vallejo Fernández, agradeciendo que ya ha recibido sanidad y está trabajando en la feria.

Oramos por la hermana Elena Reyes, su esposo Joaco Videla y su hija Débora Videla; por el hermano Ignacio Toro, el hermano Miguel Torres, la hermana Teresita Reyes, Luis Durán Palma, Don Rado Milovich y la hermana María Ivacache. Pedimos sanidad para Cristian Barro, quien está en situación de calle y cree que usted le sana, pues se alejó del hospital para evitar que le cortaran la pierna.

Oramos por el hermano Eliseo Muñoz de Curicó, que está grave, pidiendo que se haga su voluntad, que es buena, agradable y perfecta. Oramos por Rodrigo Romero Asenjo por liberación, por el vecino Luis Orellana, el hermano Dagoberto Roa y la hermana Teresa Molina de Curicó por sanidad del matrimonio y la familia.

Creemos que usted está tocando sus vidas y sanando toda enfermedad para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por los méritos de Cristo Jesús, en la cruz del Calvario quedaron crucificadas toda enfermedad y por sus llagas hoy somos sanados. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Damos muchas gracias al Señor por su palabra. Ya estamos llegando al término de este programa por hoy. Mañana, Dios mediante, volvemos a encontrarnos a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios de paz le bendiga.