La Voz Pentecostal

Sediento pero de justicia

· 48 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la búsqueda de la verdadera satisfacción y la justicia divina a través de los Salmos y el Evangelio de Mateo. Usted encontrará también consejos prácticos para el hogar y una receta sencilla para aprovechar el jurel en conserva.

Inicio del programa y oración matinal

Escucha, auditor, la voz del Salvador que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el único propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecino, amigo, que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.

Amado Dios, en este día tan especial, porque este es el día que usted me permite existir, me acerco confiadamente ante el trono de su gracia. Le doy a usted toda mi alabanza, porque mi corazón está lleno de gratitud por el regalo de vivir un día más, sabiendo que puedo sentir y disfrutar de lo que usted me permite vivir en esta mañana.

Estamos comenzando este programa un poco más tarde de lo acostumbrado, pero sabemos, Señor, que Usted está aquí para bendecir nuestra vida, rogándole siempre al Espíritu Santo que esté en el control de mi vida. Padre, agradezco por mi hogar, por mi familia, por el techo que protegió mi sueño y por los alimentos que usted ya puso en mi mesa. Le doy gracias porque usted me viste y me calza; reconozco que usted nos da la dicha y la bendición de vivir este día maravilloso.

Después de haber tenido una tarde ayer con lluvia, hoy tenemos un hermoso día radiante, con el sol que está alumbrando nuestra comuna. Le doy muchas gracias, Señor, porque sé que usted está aquí para bendecir nuestra vida.

Oro, Señor, pidiendo por los matrimonios para que usted bendiga la unión de la familia. Oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones y por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado. Oro por los abuelos, por las abuelas olvidadas, por el huérfano y la viuda para que siempre haya sustento, y oro por la apertura de los presos de la cárcel.

Señor, le doy muchas gracias porque usted me permite interceder por los que están enfermos. Sé que en estos precisos momentos hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando el toque de su poder para sanar todas las enfermedades existentes. Señor, ruego que usted se manifieste con poder y gloria.

Intercedo también por los trabajadores de la salud, para que usted los proteja de tantos peligros y de la contaminación que tienen a diario en su trabajo. Bendígales usted, desde la eminencia más alta como al más simple trabajador. Oro, Señor, porque necesitamos su bendición; cada día esperamos que haya un cese de la guerra, porque hay tanta gente inocente muriendo a diario por esta guerra absurda.

Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Ruego con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado, tanto en su vida familiar como en la espiritual, personal y la eclesiástica.

Oro por las autoridades civiles, por la máxima autoridad del país y por el gobierno. Pido que usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada; solo usted, mi Señor, es el que puede poner su mano sobre ella. Oro por las autoridades civiles de nuestra comuna, ya que ellos tienen en sus manos la gestión administrativa para arreglar problemas y situaciones que necesita la comuna. Bendígales, Señor, y ponga en ellos el querer como el hacer.

Bendiga cada institución de beneficencia de nuestra comuna, como son bomberos y carabineros, quienes arriesgan su vida en cada procedimiento. Bendiga, mi Señor, a la audiencia de este programa; rogamos una especial bendición para ellos. Reciba usted toda nuestra alabanza, la honra y la gloria por medio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén y Amén.

Pan de Vida: El reposo en Dios

Agradecemos al Señor porque nuevamente podemos estar juntos a través de este programa. Estamos con nuestro pueblo y con nuestro pan de vida, confiando en que es la palabra de Dios la que llega a su hogar.

Salmo 131:2 — Como un niño destetado en el regazo de su madre, como un niño destetado reposa en mí mi alma.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida, porque ya nos ha dicho el Señor por su palabra que debemos atrapar el reposo. Le cuento que en una columna de consejos de un psiquiatra, este le respondía a una lectora que se lamentaba de sus ambiciosos esfuerzos que la habían dejado insatisfecha. Con pocas palabras, él dijo que los humanos no están diseñados para ser felices, sino solo para sobrevivir y reproducirse; que estamos condenados a perseguir la seductora y escurridiza mariposa del contentamiento a la que no siempre llegamos.

Me pregunto cómo se habrá sentido esa mujer al leer las palabras nihilistas del psiquiatra. ¿Y cómo se sentiría si, en cambio, leyera el Salmo 131? Allí, el dulce cantor de Israel, David, nos guía con una reflexión sobre cómo hallar satisfacción. Comienza con una postura humilde, dejando de lado sus ambiciones reales y aquieta su corazón delante de Dios, confiándolo en su futuro.

El resultado es hermoso porque dice que su alma reposa como un niño destetado en el regazo de su madre. El libro de Filipenses, capítulo 4, versículos 11 al 13, afirma que el contentamiento debe aprenderse. David nos muestra otro camino: atrapar una reposada satisfacción descansando tranquilo en la presencia de Dios. Nosotros le podemos decir al Señor en oración: ‘Dios, tú eres la fuente de mi verdadera satisfacción’. Amén.

Nos sentimos más respaldados en la presencia de nuestro Dios. ¿Cómo podríamos apartarnos un tiempo sin apuro para estar tranquilos en su presencia hoy? Dios siempre tiene para nosotros un tiempo agradable donde podemos deleitarnos, incluso con un cántico de alabanza. La presencia del Señor es lo máximo para nuestra vida.

Salmo 86:8-17 — Presto mucha atención a lo que dice Dios el Señor, pues Él da palabra de paz a su pueblo fiel. Pero no le permita volver a sus necios caminos. Sin duda la salvación de Dios está cerca de los que le temen. Por tanto, nuestra tierra se llenará de su gloria y el amor inagotable y la verdad se encontrarán y la justicia y la paz se besarán. La verdad brota desde la tierra y la justicia sonríe desde los cielos. Inclínate, oh Señor, y escucha mi oración, contéstame, porque necesito tu ayuda. Protégeme pues estoy dedicado a ti, sálvame porque te sirvo y confío en ti. Tú eres mi Dios, ten misericordia de mí oh Señor porque a ti clamo constantemente. Dame felicidad oh Señor pues a ti me entrego.

Qué grato es encontrar estas palabras tan sublimes. Oh Señor, eres tan bueno, estás tan dispuesto a perdonar y tan lleno de amor inagotable para los que piden tu ayuda. Gloria a Dios, bendito es su nombre para siempre. Cuando tomamos los salmos en nuestras manos, parece que quisiéramos seguir viendo todo lo que nos dicen; es algo maravilloso detenernos a leer salmo por salmo, pues en cada uno encontramos la bendición de Dios para nuestras vidas.

Datos y consejos para el hogar

Continuamos con el programa con los datitos y consejos. Por ejemplo, cuando buscamos utensilios para cocinar un fondue, es imprescindible el hornillo con alcohol de quemar, aunque nada impide utilizar uno eléctrico. El fondue de queso se hace en un recipiente con mango aislante de barro o hierro esmaltado.

En la cocina se necesita, como mínimo, un juego de cuatro saltenes a los que se le añade una salteadora, porque preparamos diferentes platos y necesitamos estas herramientas.

Les cuento un datito para preparar sacagrasas casero: junte una taza de jabón líquido de la marca Valosa, media taza de bicarbonato y dos cucharadas de pasta dental. Mezcle el bicarbonato con la pasta de dientes hasta que quede una consistencia uniforme y después agregue el jabón. Cuando se forme un líquido espeso y sin grumos, lo puede aplicar con una esponja donde quiera limpiar, lo deja 10 minutos y luego lava como de costumbre.

También el vinagre sirve para limpiar la ropa y eliminar los malos olores; solo tiene que diluirlo en agua tibia antes de usarlo, ya que tiene propiedades desinfectantes y blanqueadoras. Puede añadir una gota de aceite esencial de limón o lavanda.

Si sus toallas tienen olor a mar, puede diluir un vaso de vinagre con medio litro de agua y añadir 20 gotas de aceite esencial de lavanda; deje actuar durante media hora y luego lave y pase un cepillo suave. Otra forma es lavarlas en el ciclo normal de la lavadora añadiendo dos tazas de vinagre y utilizando agua caliente en vez de fría para suavizarlas.

Sugerencia culinaria: Pepino relleno con jurel

Les traemos la sugerencia para cocinar: cómo rellenar un pepino con jurel. Necesitamos un tarro de lomito de jurel al natural San José, dos pepinos, una palta, una taza de choclo picado o granado, dos cucharadas de mayonesa y dos cucharadas de cilantro.

La preparación es la siguiente: pelamos los pepinos y los ahuecamos con la ayuda de una cuchara. Picamos el cilantro fino, preparamos el choclo según las instrucciones del envase y picamos la palta en cubitos. En un bol, mezclamos el choclo, la palta, los lomitos de jurel y la mayonesa. Rellenamos los pepinos con la mezcla y decoramos con cilantro picado.

Hemos estado dando recetas de pescado y mariscos pensando en quienes guardan la cuaresma, que suelen ser las personas católicas. Nosotros comemos pescado o carne cualquier día de la semana, pero quisimos darles esta receta antes de cuaresma para que tengan opciones cuando no sepan qué preparar. Dios mediante, mañana les traemos otra recetita fácil.

Ilustración de Pepinos rellenos de jurel

Receta del día

Pepinos rellenos de jurel

  • 2 pepinos
  • 1 tarro de lomito de jurel al natural San José
  • 1 palta
  • 1 taza de choclo picado o granadeado
  • 2 cucharadas de mayonesa
  • 2 cucharadas de cilantro

Preparación

  1. Pelar los pepinos y ahuecarlos con la ayuda de una cuchara.
  2. Picar el cilantro finamente.
  3. Preparar el choclo según las instrucciones del envase.
  4. Picar la palta en cubitos.
  5. Mezclar en un bol el choclo, la palta en cubitos, los lomitos de jurel y la mayonesa.
  6. Rellenar los pepinos con la mezcla preparada.
  7. Decorar con el cilantro picado.

Mensaje de la Palabra: Sediento de justicia

Llegamos al momento del mensaje de la palabra de nuestro Dios. Abramos las sagradas escrituras en el Santo Evangelio según San Mateo, capítulo 5, versículo 6.

Mateo 5:6 — Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Amado Dios, tenemos con nosotros su palabra leída. Oro para que por el Espíritu Santo traiga a mí la revelación divina, dando gracias por esta oportunidad de abrir mi boca y hablar de su bendita palabra. Le pido que ponga en mí una unción para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. En el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador, amén.

El título de la palabra es: ‘Sediento, pero de justicia’. Hoy en día se lucha mucho por la justicia porque hay muchísimas evidencias de injusticia en el mundo. Hay gobiernos cuya plataforma es la justicia, pero no siempre es fácil definir qué es lo justo. La gente anhela la justicia en todos los niveles de su vida personal y nacional.

A veces parece que el esfuerzo humano es un rotundo fracaso, pues las injusticias prevalecen a pesar de las lágrimas y la sangre. Tal vez esto se debe a que los hombres no han escuchado la voz del Hijo de Dios. Jesucristo habló de tener hambre y sed de justicia, pero no se refería a derechos, abundancia económica o salario mínimo.

¿Qué es la justicia? Justicia es estar de acuerdo con Dios, ser aceptado por él y admitido a la intimidad de su amor y su presencia. Esta es la justicia de primer orden y solo Dios puede impartirla. Abraham fue un ejemplo excelente y amigo de Dios, pero sus actos heroicos no pudieron darle esa justicia; la Biblia dice que él creyó a Jehová y le fue contado por justicia.

El hombre no tiene la capacidad de alcanzar esa justicia por sí mismo. El profeta decía que todos somos como suciedad y nuestra justicia como trapo de inmundicia. El pecado es como una mancha indeleble en un paño de lana; se convierte en parte integral del ser. Por boca del profeta Jeremías, Dios dijo que aunque te laves con lejía y montones de jabón, las manchas del pecado permanecerán.

A través de la historia, el hombre ha intentado obtener justicia mediante sacrificios, heroísmos, ayunos y peregrinajes, pero nada de eso produce el efecto deseado. La Biblia aclara que ni el sacrificio ni la ofrenda agradan a Dios si no hay un corazón correcto, y que ningún hombre puede redimir a su hermano.

La gran noticia es que Dios envió a su hijo unigénito para ocupar el lugar del castigo humano y hacerse de mérito infinito por su sacrificio. Todo aquel que se siente sediento de justicia puede acercarse a Cristo, implorar su socorro y encontrar satisfacción. Cristo ofrece esta justicia gratuitamente, pero muchos la rechazan para buscar la suya propia, terminando solo con harapos y suciedad.

Además de recibir la justicia, Dios demanda que llevemos una vida justa como resultado. La salvación divina y la acción humana están unidas. Jesús dijo a sus discípulos: ‘Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres’. La justicia es un estilo de vida, una ética personal.

Recién cuando el hombre recibe la justicia divina empieza a vivir justamente y a comprender la injusticia del mundo. Aquellos que no han recibido la justicia de Dios no pueden imponerla en este mundo. Solo por medio de la fe en el único Salvador se obtiene esta justicia. Como decía el salmista: ‘Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía’.

Clamor final y peticiones de sanidad

Amado Dios, le damos muchas gracias por su palabra y esta exhortación tan clara. Ayúdenos a llevarla a la vida práctica. Su palabra es más dulce que la miel, aunque a veces la verdad sea desagradable, pero al reflexionar nos damos cuenta de su dulzura. Es más cortante que toda espada de doble filo porque nos penetra hasta partir el alma y el espíritu.

Elevamos nuestro clamor pidiendo por los enfermos. Sé, Señor, que alguna persona puede estar escuchando el programa sintiendo que ya no hay esperanza. Clamamos por todos los que están en sintonía para que usted extienda su mano y obre sanidad, tan solo que ellos lo crean y pongan la mano en su receptor. Por los méritos de Cristo somos sanados, porque la misericordia de Dios nos alcanza.

Oramos por sanidad por nuestro pastor Héctor Arena, nuestro pastor Florindo Márquez, nuestro pastor Samuel Asenjo Riffo, nuestra pastora Norma Martínez y nuestra pastora Mireia Reyes. Pedimos liberación del alcohol para Víctor Hugo González. Oro por sanidad por nuestro hermano José Silva y por nuestro hermano José David Videla, pidiendo para él un milagro que lo ponga de pie.

Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larconflores por sanidad. Oramos por respuesta a la petición de nuestra hermana Laura Senjo y por sanidad para nuestra hermana Nora Senjo. Pido sanidad de la vista para mi hermano Eduardo González, y sanidad y liberación para el hijo de mi hermano Jimmy.

Oro por sanidad por mi hermana Rosita Veloso, mi hermana Ana Vallejos Fernández, mi hermana Elena Reyes, Joaco Videla, Débora Videla, mi hermano Ignacio Toro, mi hermana Pilar González, mi hermana Teresita Reyes, mi hermano Miguel Torres, Luis Durán Palma, Don Rado Milovich y mi hermana María Ivacache.

Pido sanidad por Cristian Barro y por mi hermano Eliseo Muñoz, esperando que usted haga su voluntad en él, porque mi hermano Eliseo está muy mal, pero usted es el dueño de nuestras vidas. Oro por mi vecino Luis Orellana y por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad.

Oro por la familia de nuestra hermana Teresa Molina, por sanidad del matrimonio y de la familia, y por sanidad para Alejandro López, Angélica e Iván Calderón. Señor, pedimos que usted obre por misericordia, pero siempre que su voluntad sea hecha. Que en esta hora manifieste su poder y su gloria sobre cada enfermo. Amén y Amén.

Le damos muchas gracias, mi Señor, por su palabra. Estamos llegando al término de este programa por hoy. Mañana, Dios mediante, volvemos a encontrarnos a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.