La Voz Pentecostal

La gracia de Dios y la esperanza en Israel y Jerusalén

· 47 min

Usted encontrará una reflexión sobre el regalo inmerecido de la gracia divina y el significado profético de Jerusalén. El episodio también incluye consejos de salud para la menopausia y una guía para limpiar el hogar.

Bienvenida y Oración Inicial

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios y, como siempre, comenzamos el programa orando al Señor.

Amado Dios, le damos muchas gracias por este maravilloso día que nuevamente nos concede. Hoy me presento con un corazón con mucha gratitud y alegría; reconozco su amor que brilla en cada rayo de sol y siento su presencia guiándome. Gracias, Dios mío, por concederme la oportunidad de despertar y vivir un día más en este mundo que el Señor ha creado.

Sé que su amor me rodea constantemente, fortaleciéndome en cada desafío que encuentro en mi caminar. Usted es mi refugio en momentos de dificultad y me guía en momentos de incertidumbre. Gracias, Señor, por sostenerme con su mano amorosa y por mostrarme su luz en medio de este mundo de oscuridad.

Cada día es un regalo que me recuerda su amor y su gracia; enfrento este día confiada en su dirección y su cuidado. Gracias, mi Dios, por cada oportunidad que me brinda y por cada momento que puedo respirar.

Peticiones de Oración

Oro, Señor, para que usted en su misericordia, que es tan grande, se abra a los enfermos, porque a esta hora hay muchos que luchan en salas de hospital, en clínicas o en sus casas buscando la sanidad; extienda su mano de poder sobre ellos y ellas sanándolos. Oro por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio. Oro por los jóvenes que son presos de muchas adicciones, por los que no son tan jóvenes, por los niños para que usted los proteja, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas.

Oro por la casa de la viuda y del huérfano para que provea todo y no falte el sustento. Oro, Señor, para que haya libertad de los presos de la cárcel y pido sanidad para nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y solo usted puede sanarla.

Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, nuestro obispo, y por el honorable directorio; deseo que usted les dé una clara dirección para continuar la labor que les ha encomendado. Oro por las autoridades civiles de nuestro país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan, ya que están a punto de entregar el gobierno en otras manos; ruego por los que salen y por los que tomarán esta gran responsabilidad de gobernar nuestro amado país.

Oro por las autoridades civiles de la comuna, porque tienen en sus manos la gestión administrativa para ayudar en los problemas de nuestra comuna. Oro por cada institución, como Carabineros y Bomberos, que nos hacen tanto bien y arriesgan su vida en cada procedimiento; que usted los proteja y les dé su cuidado.

Señor, pido una bendición especial para la audiencia del programa. Le doy a usted, mi Dios altísimo, toda la honra, la gloria y la alabanza por amar tanto a esta humanidad y sacrificar a su Hijo, nuestro Salvador, porque a través del sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario somos salvos. Gracias, Señor, porque usted lo levantó de los muertos.

Pido al Espíritu Santo que esté bendiciendo este programa desde el comienzo hasta el final. Me pongo en sus manos para ser usada para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

El Pan de Vida

Doy muchas gracias a nuestro Dios porque ya estamos nuevamente juntos, agradeciendo la bendición de recibir este programa a través de estos micrófonos. Esperamos que la bendición del Señor sea hermosa sobre cada uno de nuestros auditores. Comenzamos con nuestro pan de vida, que es un regalo que nos da el Señor todos los días.

1 Timoteo 1:15 — Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

Siempre comenzamos nuestro pan de vida con testimonios propios y de nuestros hermanos. Hace poco, una amiga me sorprendió con un regalo después de enterarse de que yo estaba atravesando un estrés por el trabajo. Sin embargo, ella misma estaba pasando por un estrés similar, con uno de sus padres ancianos en etapa difícil, dificultades laborales y tensiones matrimoniales.

No podía creer que hubiera pensado en mí antes que en ella misma; su regalo me conmovió. La realidad es que todos somos receptores de un regalo que jamás podríamos merecer. El apóstol San Pablo expresó que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales él era el primero.

Aunque Pablo había sido blasfemo, perseguidor e injuriador, la gracia de nuestro Señor fue abundantemente hermosa sobre su vida. Jesús resucitado le dio una comprensión profunda del regalo de la gracia y descubrió lo que significaba ser un receptor indigno. Se transformó en un instrumento del amor de Dios y le habló a muchos sobre lo que el Señor había hecho con él.

Solo a través de la gracia de Dios recibimos amor en vez de condenación y misericordia en lugar de juicio. Hoy celebremos la gracia inmerecida que Dios nos ha dado y busquemos manera de demostrar esa gracia a otro. Yo no me puedo quedar con lo que he recibido, y usted tampoco se puede quedar con lo que Dios le ha entregado.

Digámosle juntos al Señor: «Dios, ayúdame a entender mejor lo que significa entregar tu regalo de gracia a los demás». A veces nos preguntamos: ¿cómo he perdido de vista el regalo milagroso de la gracia? o ¿cómo sería en la práctica que la gracia me vuelva a motivar? En el camino sin duda fracasamos, pero Dios no quiere que ninguno de nosotros quede en el camino.

Consejos para el Hogar y la Salud

Vamos adelante con el programa y traemos los datos y consejos que ya son costumbre para hacer que los problemas del día a día sean más llevaderos. Por ejemplo, si no ha ido al supermercado a comprar elementos para sacar el sarro del inodoro, hoy le traemos una sugerencia para eliminarlo sin esfuerzo y dejarlo rechinando de limpio.

Necesita una taza de vinagre blanco, tres cucharadas de bórax en polvo y un litro de agua caliente. Rocíe la taza del inodoro con el vinagre blanco y déjelo actuar 20 minutos; luego lo friega con una escobilla. Después, agregue las tres cucharadas de bórax en el litro de agua caliente y vuelva a fregar. Le sugiero que no haga el aseo si no usa guantes y lentes, para que su piel no entre en contacto con estas sustancias que son muy fuertes.

También queremos hablar sobre el ciclo menstrual y la menopausia, que es difícil de sobrellevar para la mayoría de las mujeres debido a los bochornos, cambios de humor bruscos, cansancio, insomnio y aumento de peso. Si no quiere que la menopausia le pegue tanto, no olvide tomar vitaminas.

La vitamina C regula la producción de estrógeno, que disminuye en esta etapa, y fortalece el sistema inmune para evitar enfermedades como la gripe, además de mejorar la apariencia de la piel y combatir el cansancio. La vitamina E es maravillosa para mantener una piel tersa y libre de arrugas, y es insuperable durante la menopausia para reducir los bochornos o el insomnio.

La vitamina D es fundamental para fortalecer los huesos y evitar que se deterioren por la disminución de estrógenos. Según especialistas de Mayo Clinic, en la perimenopausia podemos experimentar menstruaciones irregulares, sofocos, escalofríos, sequedad vaginal, pérdida de volumen en los senos, sudoraciones nocturnas, metabolismo lento, caída y adelgazamiento del cabello, y piel seca.

Finalmente, las vitaminas del grupo B son muy importantes para la producción de hormonas; especialmente la B3 favorece la producción de estrógeno. Además, contribuyen al buen funcionamiento del metabolismo, mejoran la calidad del sueño y el estado de ánimo, y actúan como antioxidantes. Espero que estos consejos les sirvan para tomar cartas en el asunto y vivir mejor.

Sugerencia Culinaria

Para la cocina de hoy, le traemos asado molido relleno. Esta preparación lleva 30 minutos de cocción y los ingredientes son para 10 personas: un kilo de posta molida, dos marraquetas remojadas, una cebolla, una cucharada de perejil picado, tres huevos, sal, pimienta, 200 gramos de queso mantecoso y dos cucharadas de aceite.

Para la preparación, pique la cebolla finamente y fríala en aceite, sazonando con sal y pimienta. En un bol, mezcle la carne molida, los huevos, el pan remojado y pasado por cedazo, el perejil y la cebolla frita. Verifique la sal.

En una fuente untada con aceite, coloque la carne formando como un pan de molde. Haga un hueco a lo largo del centro y coloque el queso cortado en bastoncitos; vuelva a cerrar con carne y lleve al horno fuerte durante 30 minutos aproximadamente. Sirva con verduras al vapor, papa o arroz. Espero que pueda llevar a cabo esta recetita algún día.

Ilustración de Asado molido relleno

Receta del día

Asado molido relleno

  • 1 kilo de posta molida
  • 2 marraquetas remojadas
  • 1 cebolla
  • 1 cucharada de perejil picado
  • 3 huevos
  • Sal
  • Pimienta
  • 200 gramos de queso mantecoso
  • 2 cucharadas de aceite

Preparación

  1. Pique la cebolla finamente y fríala en aceite, sazonándola con sal y pimienta.
  2. Mezcle en un bol la carne molida, los huevos, el pan remojado y pasado por cedazo, el perejil y la cebolla frita.
  3. Verifique la sal de la mezcla.
  4. Coloque la carne en una fuente untada con aceite, dándole forma de pan de molde.
  5. Haga un hueco a lo largo del centro y coloque el queso cortado en bastoncitos.
  6. Cierre el hueco con carne.
  7. Lleve al horno fuerte durante aproximadamente 30 minutos.
  8. Sirva con verduras al vapor, papa o arroz.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Ezequiel, capítulo 17, versículo 26. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Ezequiel 17:26 — Y haré con ellos pacto de paz; pacto perpetuo será con ellos, y los estableceré, y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre.

Oración Inicial

Amado Dios, tenemos con nosotros su palabra leída y le doy muchas gracias a Dios Altísimo por esta bendición de poder tener oración. Esta palabra es poderosa y penetrante, porque nos penetra hasta partirnos el alma y el espíritu, porque discierne nuestros pensamientos y las intenciones que hay en nuestro corazón.

De manera, Señor, que pido al Espíritu Santo que ponga en mí su bendición y traiga a mí la revelación divina de su palabra. Use usted mis labios, tome dominio y tome el control de mí para poder administrar su palabra con una unción especial, para que ella corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Israel y Jerusalén

El título de su palabra es: Israel y Jerusalén. Ya hemos hablado en otra ocasión acerca de Jerusalén e incluso hemos dado este mismo título a otro estudio. La exhortación de la palabra de Dios es tan amplia que nos parece que podríamos agregar muchos estudios y series de conferencias que nunca agotarían el tema.

La ciudad de Jerusalén juega un papel muy importante para los cristianos de todos los tiempos. Encierra el simbolismo de promesas cumplidas, del lugar ideal y, por último, de la presencia misma de Dios.

Todo esto, sin embargo, cambió cuando Israel se estableció como país después de la Segunda Guerra Mundial, reclamando el terreno que históricamente le había pertenecido en el pasado y que ahora compartía con los palestinos. A partir de ese momento, los cristianos han tenido muchos problemas cuando se habla de Israel o de Jerusalén en particular.

Por una parte, está el hecho de que el modelo cristiano del Estado de Israel se confiesa secular o ateo y reconoce solo el Antiguo Testamento o escrituras hebreas como mitos, leyendas o documentos históricos más o menos creíbles. Por otra parte, está el segmento nada despreciable del cristianismo contemporáneo que ve en el Estado de Israel el cumplimiento de todas las profecías del Antiguo Testamento, atribuyéndole a Jerusalén ciertas características especiales.

Los profetas dicen bastante acerca de Israel y de Jerusalén. Primero, hablan de su castigo y de su destrucción como consecuencia de su pecado, pero hablan también de su reconstrucción y restauración como señal o símbolo de amor y de la providencia de Dios.

Ezequiel habla en los capítulos finales de su profecía acerca de esta restauración y menciona también el pacto en que se basa el amor de Dios por su pueblo.

Ezequiel 37:21-28 — Así ha dicho Jehová el Señor: Yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, los recogeré de todas partes y los traeré a su tierra. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. Mi siervo David será rey sobre ellos y todos ellos tendrán un solo pastor. Andarán en mis preceptos y guardarán mi estatuto y los pondrán por obra. Haré con ellos un pacto de paz, un pacto perpetuo será con ellos. Yo los estableceré y los multiplicaré y pondré mi santuario entre ellos para siempre.

Interpretación de las Profecías

Lo que usted recién ha escuchado es lo que nos relaciona hoy con el mensaje del libro de Ezequiel, capítulo 37, versículos 21, 23, 24 y 26. Algunas profecías tienen un cumplimiento que puede darse en varios años e incluso por varios siglos. También las figuras y las palabras que se utilizan indican, en ocasiones, el simbolismo que representan algo como valores, principios, recompensas o castigos.

En otras palabras, las profecías no siempre son claras y su interpretación no siempre es lo que popularmente la gente acostumbra a oír. Esto sucede con esta sección de Ezequiel, que se refiere a David como siervo y líder, aunque para el caso hacía ya varios siglos que aquel había muerto.

El texto habla también de un santuario único como lugar preferente de adoración y podría apuntar a la reconstrucción del templo que en la primera parte del libro aún estaba en pie, o sea, que no había sido aún destruido. Algo que en realidad sucedió a manos de los romanos, que casi seis siglos después se encargarían de arrasar todo ante la rebelión de los judíos contra el poderoso imperio.

Es ante estos hechos que vacilamos en darle una interpretación dogmática a las profecías. Además, el Nuevo Testamento, escrito después de la venida de Jesucristo, le da el cumplimiento a muchos de estos anuncios en la persona y la obra del Mesías. El apóstol Pablo se encarga de darle un significado nuevo a muchas de estas predicciones en los capítulos 9 al 11 de la carta a los Romanos.

Si Jerusalén es la ciudad idealizada por los cristianos, es porque como parte esencial de los anuncios proféticos juega un papel muy importante en el cumplimiento de ello. El mismo libro de Apocalipsis encierra la revelación que nos dice que la nueva Jerusalén baja del cielo al final de los tiempos, porque ella será el lugar donde Dios vive con los hombres en el capítulo 21.

Excepto por aquella profecía y por su complejidad, que no aparece aún como cumplida, el resto de ellas encuentran su cumplimiento en la persona y obra de Jesucristo, que a través de su muerte y su resurrección hace realidad el nuevo Israel en la iglesia, que se compone de los verdaderos israelitas; es decir, los que creen en Jesucristo como su Salvador y su Señor.

Jerusalén es tan importante como todas las demás ciudades del mundo donde se encuentran las poblaciones y su búsqueda de mejor vida y de alguna esperanza. Pero la causa real para tener esperanza no debe buscarse en el significado de una ciudad o de una historia, sino en la obra perfecta de redención del salvador del hombre, llevada a cabo por Jesucristo, el salvador del mundo.

A muchas personas les gustaría encontrar estos anuncios extraordinarios como fechas especiales y apuntando a los líderes del mundo, pero no podemos hacer esto por dos razones. Primero, porque reconocemos nuestra limitación en cuanto a entender clara y perfectamente estos anuncios. Y en segundo lugar, porque Jesucristo mismo se encargó de decir que nadie sabía cuándo sucedería el fin de los tiempos, excepto Dios. Aleluya.

Por eso es que la profecía cobra hoy el sabor de urgencia y de la necesidad personal. Es necesario que todo el que oiga y lea entienda su propia responsabilidad y su necesidad ante las demandas de Dios, para que pueda acogerse a la misericordia divina y entrar así a la vida que Dios ofrece. En última instancia, el anuncio de las profecías tiene esa nota personal y cada uno debe responder: ¿Qué es lo que haré ante ella?

¿Seguiremos viviendo como si Dios y sus mandamientos no existieran, al pensar lo que pensamos y hacer lo que hacemos? Un antiguo himno cristiano rememora los últimos momentos de Jesús antes de ofrecer su vida; dice que Jesús se encuentra ante Pilato aguardando su juicio y su decisión, y entonces le hace esta pregunta: ¿Qué harás tú con Cristo? Buena pregunta. Aleluya.

Podemos pasar por creyentes y hasta por creyentes muy piadosos por la cosa externa de nuestra religión, pero a la hora de la reflexión, esta pregunta martillea en nuestra mente y en nuestras conciencias: ¿Qué vamos a hacer con Cristo? Aquellos que lo rechazaron cuando Él vino a vivir entre los hombres hace dos mil años, se encontraron sin fe ni esperanza de nada. La caída de Jerusalén, su ciudad símbolo, marcó el final de todo.

Recibir el mensaje de Cristo es igual que sus palabras de aceptación, confianza y amor, porque nos introduce a una nueva vida, una vida que es eterna y que no puede medirse, porque en esa dimensión el tiempo ya no existe. Gloria a Dios.

Oración de Gratitud y Peticiones

Amado Dios, concluimos su palabra y nos hemos llenado de gozo. Tenemos mucha gratitud en el corazón por esta exhortación que usted nos hace, Dios Altísimo, porque a través de su palabra nuestros ojos han sido abiertos y hemos podido entender lo que no entendíamos. Como usted hoy por su palabra se ha dirigido a nosotros hablándonos de Israel y Jerusalén y nos ha dicho: ‘haré con ellos un pacto de paz, un pacto perpetuo será con ellos’.

Usted nos bendice por su palabra bendita y yo le alabo, Padre y Señor del cielo y de la tierra, porque usted ha escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos y se las ha revelado a nosotros que somos pequeñitos para que podamos entender este amor tan garante que usted tiene por esta humanidad. Gracias Dios Altísimo por esta su palabra, porque ella nos llena de esperanza y de fe en el Cristo que resucitó para vivir en el medio de su pueblo hoy y luego nos promete la vida eterna por heredad. Gracias, Señor, por su amor inefable y por su bondad infinita.

Señor mío y Dios mío, le presento las necesidades que tenemos hoy; que usted escuche nuestro clamor porque vamos ante el trono de su gracia pidiendo misericordia por los enfermos. Pedimos que usted se glorifique, no porque tengamos mérito nosotros, sino por los méritos de Cristo allí en la cruz del Calvario, porque se escribió de él que allí quedarían crucificadas todas las enfermedades. Por la llaga de Cristo hoy día nosotros somos curados y sanados. Ese varón de dolores, experimentado en quebranto, ya realizó esa obra redentora y sanadora para nosotros.

Hoy, Señor, clamamos por sus hijos y sus hijas y pedimos que usted se glorifique. Pedimos que por misericordia a esta hora esté tocando vidas. Tengo que agradecerle, Señor, porque usted ha estado obrando maravillosamente ya en esta lista, y esto es para la gloria de su nombre. Pero seguimos intercediendo confiadamente ante el trono de la gracia de nuestro Padre, a través de mi amado Jesús, pidiendo que haya toque de su poder sobre los enfermos, los debilitados, los decaídos y todos los que están con sus vidas destruidas. Aparezca usted, mi Señor, en sus vidas y levánteles para la gloria de su nombre.

Oro por sanidad para nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero; por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el monte; por el pastor Samuel Asenjo Riffo; por nuestro hermano José Silva; por nuestro hermano José David Videla, quien pide un milagro porque la ciencia no lo ha podido lograr en tantos años, pero confiamos que usted es el único que puede obrar.

Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larcon Flores por sanidad. Oro por respuesta a la petición de mi hermana Laura; por mi hermana Nora Cenjo por sanidad; por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista. Oro por Víctor Hugo González, un vecino de nuestra villa, por liberación de la vida del licor; usted es el que puede cortar esas cadenas que le atan y hacerlo libre.

Oro por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación; por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; por mi hermana Ana Vallejos Fernández, que hoy me llevó la sorpresa de que volvió a su trabajo en la feria libre después de estar muy mal de un cáncer; gracias, Señor, por esta respuesta. Oro por mi hermana Elena Reyes por sanidad, por su esposo Cuaco Videla por sanidad y por Débora Videla por sanidad.

Oro por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermana Pilar González por sanidad; por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad; por Luis Durán Palma por sanidad; por Don Rado Milovich por sanidad; por mi hermana María Ivacache por sanidad; por Cristian Barro por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad.

Por mi hermana Teresa Molina, oro para que usted, Señor, obre en el matrimonio de mi hermana y en toda su familia. Oro también por Alejandro López por sanidad, por Angélica por sanidad, por Iván Calderón por sanidad, por nuestra pastora Norma Martínez por sanidad y nuestra pastora Mireya Reyes por sanidad. Todos y todas ellas necesitan que usted les toque para que reciban sanidad. En esta hora clamamos para que usted se glorifique para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.