La Voz Pentecostal

La vocación del profeta Ezequiel y el refugio en Dios

· 49 min

Usted encontrará reflexiones espirituales basadas en el Salmo 91 y el libro de Ezequiel sobre la confianza en Dios y el llamado divino. Además, el episodio le ofrece consejos prácticos para el cuidado del hogar y una receta tradicional.

Bienvenida y Oración Matinal

Escucha, auditor, la voz del Salvador que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el solo propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecino y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Señor.

Amado Dios, le doy muchas gracias porque me ha regalado este maravilloso día, porque me da vida, salud y fuerza; me guía, me bendice y llena mi existencia con su hermosa presencia. En este día lo vivo llena de esperanza y de alegría, dando en cada instante lo mejor de mí, haciendo siempre lo que debo hacer con amor, con dedicación, compartiendo siempre con mis hermanos y siguiendo su palabra.

Le doy gracias por escuchar nuestras oraciones, porque puedo maravillarme con lo que usted cada día hace. Le pido que usted me sostenga con sus manos para que no me alcance nada indebido, porque sé que todos mis días usted los llena con alegría, ya que yo siempre confío viviendo en su palabra bendita.

Gracias por mi familia, por nuestros hermanos y hermanas en Cristo, que son mi familia especial, por nuestros amigos y vecinos. Me pongo en sus manos para recibir la bendición que usted imparte en mi vida. Si estoy de pie es porque usted me sostiene; si camino firme y confiada es porque me sostiene y porque cuando he caído usted me levanta y me perdona. Sé que soy imperfecta, pero me ha sostenido su gracia divina, porque usted, mi Dios, está siempre conmigo.

Reconozco que el sol sale para todos, pero la sombra del Omnipotente es sólo para quien decide estar al abrigo del Altísimo. Consagro este día delante de su presencia y le pido ser conducida para que lo que haga sea de su agrado. Bendíganos con toda bendición a través de su nombre, porque a través de su nombre podemos declarar cielos abiertos y sé que se abren puertas para recibir su bendición.

Peticiones de Oración

Deseo todo lo bueno y la paz que repose en nuestro país y en nuestra comuna. Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital o en sus casas esperando el toque de su poder para recibir la sanidad. Gracias porque sus misericordias son nuevas cada mañana, porque cubre usted cada necesidad y esperamos que manifieste ese poder conforme a sus riquezas en gloria.

Gracias, Señor, por el techo que cobijó mi sueño, por el agua, por el vestuario, por el calzado y por el pan que usted pone en mi mesa. Oro por los matrimonios, por la unidad de la familia, por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, por los abuelos y las abuelas olvidadas, por la casa de la viuda y del huérfano para que tengan siempre el sustento, y por los presos para que haya apertura de la cárcel.

Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, por la máxima autoridad de mi iglesia y por el honorable directorio. Oro por las autoridades civiles de nuestro país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que gobiernan. Aunque las autoridades que están hoy ya no estarán mañana, yo le ruego que usted los guarde, los bendiga y bendiga también a las autoridades entrantes.

Oro muy en especial por nuestra comuna y por las autoridades civiles que tenemos, porque ellos tienen en sus manos la gestión administrativa; pido que usted los guíe. Bendiga también toda institución en esta comuna que cumple una labor muy noble con los ancianos, y oro también por bomberos y por carabineros, quienes arriesgan su vida en cada procedimiento.

En su nombre bendecimos la audiencia de este programa, pidiendo siempre al Santo Espíritu que esté en la dirección. Reciba usted, mi Dios, toda la honra, la gloria y la alabanza a través del nombre que es por sobre todo nombre, a través de Cristo nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida: Volver a casa con Dios

Damos muchas gracias al Señor por estar nuevamente con un nuevo programa. Ya tenemos con nosotros nuestro Pan de Vida que, a través del Salmo 91, versículo 2, hoy nos bendice.

Salmo 91:2 — Diré yo al Señor: Esperanza mía y castillo mío, mi Dios en quien confiaré.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Tan solo con leer este versículo del Salmo 91, el Señor nos dice: vuelve a casa con Dios. Les cuento un testimonio: una tarde, mientras fui a correr cerca de una obra de construcción en nuestro vecindario, un gatito fracucho y sucio me maulló en forma lastimera y me siguió a casa. Hoy Miquel es un hermoso y saludable gato adulto que disfruta de una vida confortable y del profundo amor de mi familia.

Siempre que corro por la calle donde lo encontré, pienso: gracias Dios por Miquel, que se salvó de vivir en la calle y ahora tiene un hogar. El Salmo 91 habla de aquellos que habitan al abrigo del Altísimo y hacen su hogar con Dios. Aquí la palabra hebrea para habitar significa permanecer, quedarse en forma permanente. Al permanecer en Él, el Señor nos ayuda a vivir según su sabiduría y a amarlo por encima de todo.

Dios nos promete el consuelo de estar con Él eternamente, así como la seguridad de que estará con nosotros en todas las dificultades en esta tierra. Aunque tengamos problemas, podemos descansar en su soberanía, sabiduría y amor, y en sus promesas de protegernos y salvarnos. Cuando hacemos de Dios nuestro refugio, vivimos bajo la sombra del Omnipotente y no hay problema que pueda tocarnos, excepto lo que permita su infinita sabiduría y amor.

Entonces, ¿qué es lo que debemos hacer? Si estamos fuera de la cobertura, debemos volver a casa con Dios y pedirle al Padre Celestial: gracias por el hogar que tengo en ti. Nos preguntamos: ¿qué significa que Dios sea nuestro hogar? Y la segunda pregunta: ¿cómo cambiaría tu respuesta ante las pruebas si decidiéramos vivir al abrigo del Altísimo? Seguro que el Señor va a estar con nosotros en el momento de la prueba y de la aflicción.

Damos gracias a nuestro Dios por tener en este día esta bendición que es el Pan de Vida. Muchas veces esta mañana no hemos tenido el tiempo para tomar en nuestras manos las Sagradas Escrituras y escuchar lo que Dios quiere decirnos, pero el Pan de Vida se la trae en este programa todos los días.

Consejos para el Hogar y la Cocina

Vamos adelante con el programa porque tenemos los datitos y los consejos para cuando usted tenga un problema que no pueda solucionar. Por ejemplo, si limpia sus muebles de madera con un paño húmedo, está cometiendo un grave error. El agua es un elemento que daña la superficie, la agrieta y le roba su brillo.

Le compartimos un abrillantador casero: el aceite de oliva y el limón. Si sus muebles lucen opacos, esta combinación es ideal. Necesita media taza de aceite de oliva y un cuarto de taza de jugo de limón. Mezcle bien estos dos ingredientes y, con la ayuda de un trapo seco para retirar el exceso de polvo, rocíe los muebles y púlalos en círculos con un trapo de microfibra para no rayarlos.

Otro buen dato es la cera de abeja con aguarrás, perfecta para dejar la superficie lisa y radiante. Necesita media taza de aguarrás, un cuarto de taza de cera de abeja rallada y aceite esencial opcional. A baño María, coloque la cera de abeja para que se derrita, moviendo con una paleta de madera. Cuando esté derretida, retírela del fuego y mézclela con el aguarrás en un recipiente. Si tiene aceite esencial, agréguele un chorrito para mitigar el aroma del aguarrás. Limpie la madera circularmente con un trapo de microfibra.

También existe el aceite de almendras con vinagre blanco, pero nunca aplique el vinagre blanco sin diluir. Necesita tres cuartas tazas de aceite de almendras y un cuarto de taza de vinagre blanco. Mezcle bien en un bol, aplique un poco sobre un trapo de microfibra y limpie la superficie.

Otro datito es sobre cómo cocer legumbres, como los porotos. Seguro notó que su mamá o abuela los ponían a remojar toda la noche previa a la cocción. Remojar cualquier leguminosa seca ayuda a ablandarla, facilita la cocción, reduce el tiempo y evita gastar mucho gas. Además, se cree que ayuda a eliminar sustancias que pueden provocar gastritis o colitis.

Le sugerimos comprar su legumbre en un lugar adecuado con alta rotación del producto. Mientras más viejos son los porotos, más tardarán en cocerse. Remójelos desde la noche anterior y, si está en un clima cálido, guárdelos en el refrigerador. Deseche el agua del remojo, colóquelos en una olla y póngalos a cocer sin añadir sal, ya que el sodio tiende a endurecer la cáscara.

Una vez que empiecen a hervir, reduzca el fuego y espere a que se suavicen; casi al final de la cocción añada la sal, cebolla y otros condimentos. Si tuvo problemas anteriormente, puede remojarlos con una cucharada de bicarbonato, lavarlos al otro día y ponerlos a cocer. También puede cambiar el agua varias veces durante el remojo para eliminar el oligosacárido ingerible que produce gases.

Estos datos son necesarios ahora que en marzo comenzamos a comprar estos cereales y legumbres para pasar el invierno. Así usted ya sabe cómo arreglarlo para que tenga su legumbre blandita y no tenga problemas para que se cueza.

Receta: Ají de Gallina

Tenemos hoy la receta de ají de gallina. Para el caldo de pollo necesitamos: una zanahoria, un tallo de apio, una cebolla blanca, dos hojas de laurel, dos pechugas de pollo, un hueso de pechuga y dos litros de agua a temperatura ambiente.

Para el ají de gallina necesitamos: cinco rodajas de pan blanco sin borde, una cucharada de aceite vegetal, una cebolla morada picada, un diente de ajo rallado, cuatro cucharadas de pasta de ají amarillo, dos cucharadas de ají panca molido, dos cucharadas de pasta de ají mirasol (opcional), 230 ml de leche evaporada y 200 gramos de queso parmesano recién rallado. Para servir: arroz blanco, dos aceitunas moradas de Azapa por persona, una papa cocida, un huevo duro y dos a tres nueces peladas y picadas por persona.

Preparación del caldo: poner todo en una olla a fuego medio y cocinar 30 minutos desde que empieza a hervir, manteniendo el hervor suave. Quitar la pechuga, desmenuzarla y colocarla en el caldo, separando un litro para el ají de gallina.

Preparación del ají: tostar el pan blanco y cortarlo en cubitos. Poner el pan en una licuadora con el caldo caliente. Cocinar la cebolla en una olla con aceite vegetal a fuego medio hasta que esté transparente y suave. Agregue el ajo y cocine por un minuto. Agregue la pasta de ají y cocine hasta que se espese y el aceite se separe de la pasta.

Agregue el pan licuado y el caldo reducido a la mitad, revolviendo cada tanto. Agregue la leche evaporada y el pollo, mezclando hasta que espese nuevamente. Termine con el queso parmesano, corrija la sal y la pimienta, y sirva con el arroz, papa, aceituna, nueces o pecanas picadas y un huevo duro. Espero que esta recetita sea de su agrado.

Ilustración de Ají de gallina

Receta del día

Ají de gallina

Caldo de pollo

  • 1 zanahoria
  • 1 tallo de apio
  • 1 cebolla blanca
  • 2 hojas de laurel
  • 2 pechugas de pollo
  • 1 hueso de pechuga de pollo
  • 2 litros de agua a temperatura ambiente

Ají de gallina

  • 5 rodajas de pan blanco sin borde
  • 1 cucharada de aceite vegetal
  • 1 cebolla morada picada
  • 1 diente de ajo rallado o picado
  • 4 cucharadas de pasta de ají amarillo
  • 2 cucharadas de ají amarillo panca molido
  • 2 cucharadas de pasta de ají mirasol (opcional)
  • 230 ml de leche evaporada
  • 200 gramos de queso parmesano recién rallado

Para servir

  • Arroz blanco
  • 2 aceitunas moradas de azapa por persona
  • 1 papa cocida por persona
  • 1 huevo duro por persona
  • 2 a 3 nueces peladas picadas por persona

Preparación

  1. Coloque todos los ingredientes del caldo de pollo en una olla a fuego medio y cocine durante 30 minutos desde que empiece a hervir, manteniendo un hervor suave.
  2. Retire las pechugas, desmenúcelas y vuelva a colocarlas en el caldo.
  3. Separe un litro del caldo para la preparación del ají.
  4. Tueste el pan blanco y córtelo en cubitos.
  5. Licúe el pan con el caldo caliente.
  6. Cocine la cebolla morada en una olla con aceite vegetal a fuego medio hasta que esté transparente y suave.
  7. Agregue el ajo y cocine por un minuto.
  8. Incorpore la pasta de ají y cocine hasta que se espese y el aceite se separe de la pasta.
  9. Añada el pan licuado y el caldo reducido a la mitad, revolviendo ocasionalmente.
  10. Agregue la leche evaporada y el pollo desmenuzado, mezclando hasta que espese nuevamente.
  11. Termine la preparación agregando el queso parmesano y corrija la sal y la pimienta.
  12. Sirva acompañado de arroz blanco, papa cocida, aceituna, nueces picadas y un huevo duro.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Ezequiel, capítulo 2, versículo 5. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Ezequiel 2:5 — ¿Acaso ellos escuchen? Pero si no escuchan, ¿por qué son una casa rebelde? Siempre sabrán que hubo un profeta entre ellos.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos breves instantes para orar.

Amado Dios, tenemos la bendición de tener ya su palabra leída. Oro, Señor, para que a través del Espíritu Santo usted traiga a mí la revelación divina de esta su palabra. Tome dominio, tome el control de mi vida, porque necesito ser usada para la gloria de su nombre. Derrame sobre mí una unción especial para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Cuestión de vocación

El título de su palabra es: Cuestión de vocación. ¿Dónde y cuándo comienza lo que llamamos vocación para hacer algo o desempeñar un oficio en la vida? ¿La vocación se adquiere o se aprende? ¿Existen cursos o talleres para ayudar a discernir la vocación?

Estas preguntas no son un ejercicio retórico ni hechas solo por el placer de mantener un tema de conversación. Las hacemos con el propósito de que cada persona quizás pueda aportar la suya al detenernos en la vida de Ezequiel, profeta y hombre que recibe visiones y mandatos que van más allá de su comprensión.

En el segundo capítulo del libro que lleva el nombre del profeta, aparece destacada esta vocación o llamado a cumplir un papel que demanda muchos esfuerzos y es, a la vez, un poco incomprensible e incomprendido por sus conciudadanos.

Aquí aparece también el término “hijo de hombre”, con el cual muchas personas se familiarizan cuando leen el Nuevo Testamento. Esta expresión aparece 87 veces en este libro solamente y establece la diferencia entre el creador y el profeta, quien debe tener claro que esta distinción siempre debe mantenerse.

La cuestión de la vocación de Ezequiel plantea principios que aún hoy ponen las cosas en su lugar. Primero, la iniciativa en cuanto a la vocación proviene siempre de Dios. El profeta no planea su vida o su carrera; no se trata de un deseo de ser algo, ni siquiera de un acto de buena voluntad de Ezequiel.

En segundo lugar, el profeta es solo un portavoz, ya que el mensaje revelado siempre le pertenece a Dios. En el caso de los profetas bíblicos, la palabra de Dios viviente se hacía realidad en su proclamación.

Y un tercer aspecto: el oficio del profeta no significa que el éxito y el triunfo vayan a ser la recompensa. La vocación del profeta no se ajusta a los patrones de este mundo. La misión de Ezequiel no tenía el éxito asegurado.

El llamado a una nación rebelde

Pongámonos atención al texto: “Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a una nación rebelde, que se rebelaron contra mí hasta este mismo día. Yo, pues, te envío a los hijos de duro rostro y de impenitente corazón y les dirás: así ha dicho Jehová el Señor. ¿Acaso ellos escuchen? Pero si no escuchan, porque son una casa rebelde, sabrán que hubo profeta entre ellos”.

“Pero tú, hijo de hombre, no los temas ni tengas miedo de sus palabras, aunque te halles entre zarzas y espinos y habites con escorpiones. No tengas miedo de sus palabras ni temas delante de ellos, porque son una casa rebelde. Les hablarás mis palabras, ya sea que escuchen o que dejen de escuchar, porque son muy rebeldes”.

El libro de Ezequiel, capítulo 2, versículos 3 al 7, destaca una característica del pueblo que perdura hasta hoy: la rebeldía contra los mandatos de Dios. Por causa de esa actitud, es enviado este profeta joven e inexperto, pero con una vocación dada por Dios mismo.

Este joven debe enfrentar una segunda experiencia: hacer tan suyo el mensaje divino que obedece cuando se le ordena comer el rollo que contenía la palabra de Dios. Estos rollos se componían de trozos o parches que se unían uno a continuación del otro y llegaban a medir hasta 7 metros de longitud.

Este libro enrollado que Ezequiel debía comer contenía escrito canto fúnebre, gemido y ayes, y al mismo tiempo era dulce como la miel en la boca del profeta. No existía contradicción: la dulzura provenía de la palabra de Dios, mientras que los lamentos tenían que ver con las consecuencias que el pueblo rebelde sufriría por no poner atención al mensaje divino.

Relación con el siglo XXI

¿Por qué detenernos a considerar este tipo de historia con lenguajes simbólicos o visiones que aún hoy no encontramos clara explicación? ¿Cuál es la relación entre nosotros, los habitantes de este siglo XXI, con Ezequiel, un joven del siglo VI antes de Cristo?

Primeramente, los principios bíblicos que se relacionan con el carácter moral de Dios son permanentes y no caducan. Así que los mandamientos son de obligatorio cumplimiento, incluso para los que no se adhieren a la fe cristiana.

En segundo lugar, las causas de nuestra crisis y emergencia de todo tipo tienen su raíz en la injusticia, que no es otra cosa que no ajustarse a la ley divina, y que se ha hecho una especie de costumbre para el ser humano.

En tercer lugar, la conducta injusta de los seres humanos trae consecuencias de todo tipo a todas las personas, sean cristianas o no.

La profecía de Ezequiel no es solo contemporánea, sino que nos recuerda nuestros propios intentos de reforma y restauraciones que nunca funcionaron y siempre se quedan cortos. La rebeldía del ser humano ante las enseñanzas divinas viene desde antiguo y hoy se ha hecho una escuela ante una generación soberbia que desea deshacerse de la idea de Dios, aunque se da cuenta de que no puede.

En la Biblia podemos leer sobre todos los profetas que llegaron con un mensaje único: la vuelta a Dios antes de que fuera demasiado tarde. Jesucristo aparece como el más grande de los profetas, cuya misión fue declarar que el reino de los cielos se ha acercado para que se humillaran ante Dios y reconocieran sus malos caminos.

Jesús lo puso así en sus propias palabras cuando visitaba la casa de un hombre que creía ser mucho, aunque ante Dios era muy poco. En la misma casa estaba una mujer que ya había sido juzgada y condenada por la sociedad. Jesús, poniendo un alto a las críticas, dice:

“Ve a esta mujer. Entré a tu casa y no me diste agua, puse mis pies, pero ella ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me diste beso, pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite, pero ella la ha ungido con un perfume. Mis pies ha regado, por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; pero a quien se le perdona poco, poco ama”.

Gloria a Dios. Dios nos bendice por su palabra.

Oraciones y Peticiones

Amado Dios, agradecemos el cuán grande amor nos ha dado el Padre al llamarnos sus hijos. No podemos dejar de agradecer por su palabra bendita porque, aunque han pasado los tiempos, su palabra nos recuerda que usted es soberano y elige a quien quiere. Señor, yo le doy gracias porque esta palabra ha quedado escrita para nosotros en estos tiempos. Derrame su poder y su bendición sobre quienes escucharon esta palabra y oro para que ella haya sido glorificada en muchas vidas.

Oro, Señor, para que usted se manifieste en sanidad divina en los enfermos. Oro por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero, pidiendo sanidad; por mi pastor Florindo Márquez, pastor del Mundo, para que usted obre sanidad; por el pastor Samuel Asenjo Riffo por sanidad; por nuestra pastora Norma Martínez por sanidad y por nuestra pastora Mireia Reyes por sanidad.

Oro por Víctor Hugo González por liberación del alcohol, Señor amado, usted puede hacer libre a este varón. Oro por nuestro hermano José Silva por sanidad; por nuestro hermano José David Videla, para quien estamos pidiendo un milagro; por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larcon Flores por sanidad.

Oro por respuesta a la petición de mi hermana Laura Cenjo; por la hermana Nora Cenjo por sanidad; por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista; por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación; por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; por mi hermana Ana Vallejos Fernández por sanidad; por mi hermana Elena Reyes por sanidad; por su esposo Joaco Videla por sanidad; por Débora Videla por sanidad.

Oro por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermano Pilar González por sanidad; por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad; por Luis Durán Palma por sanidad; por Don Rado Milovich por sanidad; por mi hermana María Ivacache por sanidad; por Cristian Barro por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad.

Oro por la familia de nuestra hermana Teresa Molina, por sanidad del hogar, tanto del matrimonio como de sus hijas. Oro también por Alejandro López por sanidad, por Angélica por sanidad y por Iván Calderón por sanidad.

Señor, usted nos conoce porque nos hizo; conoce dónde está el dolor y la angustia de sus hijos e hijas que están esperando el toque de su poder sanador. En esta hora derrame su poder y obre sanidad divina en sus vidas. Se lo ruego, Padre, por los méritos de Cristo Jesús, nuestro Salvador, porque él ya pagó el precio en la cruz del Calvario, donde se escribió que allí él crucificaría todas las enfermedades y que por su llaga hoy nosotros seríamos curados.

Mi Jesús ya lo hizo y le damos gracias al Padre por haberlo levantado de la muerte. Gracias porque hoy podemos vivir porque Cristo vive. Le pedimos, Señor, que usted haya ya obrado por misericordia en cada uno de sus hijos e hijas. Se lo ruego todo, Padre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.