La Voz Pentecostal

La incertidumbre de la vida

· 55 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la fragilidad humana y la importancia de confiar en el plan divino frente a lo imprevisto. Usted encontrará consejos prácticos para el hogar y una exhortación a buscar la plenitud espiritual en la casa del Padre.

Inicio del programa y oración matinal

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti y no quieres tú venir. Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal, dirigido por Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía en el 106.7 FM, Radio Abigail. Este programa está llegando a su hogar con el solo propósito de bendecir su vida.

Les saludo a usted mi hermano, mi hermana, vecino, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Y como siempre comenzamos nuestro programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios.

Oramos: Amado Dios, muchas gracias, Dios Altísimo, por este radiante amanecer glorioso. No solo porque usted nos ha dado la vida, que es lo más importante que usted nos permite tener, sino que no puedo dejar de agradecer por la creación y por la revelación. Es una gratitud muy grande ver lo que usted ha creado, Dios Altísimo.

Mi voz se eleva en oración cargada de esperanza y le doy un tributo a su benevolencia por este nuevo día, por este nuevo amanecer, porque mi corazón rebosa de gratitud porque usted me ha prodigado a mí y a mi amada familia con este día maravilloso. La velada de ayer quedó atrás, pero su generosidad sigue como un río incesante que fluye en nuestras vidas, guiando nuestros pasos por senda de bondad y oportunidad para cultivar la nobleza de nuestro ser.

Encomiendo en sus manos mi deseo de ser una mejor mujer, mejor moldeada por su sabiduría y justicia, y que mi aliento sea una constante compañera en esta labor. En cada esfuerzo, en cada compromiso, me encomiendo a través de esta oración, sabiendo que usted está aquí siempre presente.

En este comienzo de semana le doy muchas gracias por este hermoso regalo de la vida, por dormir bajo un techo que cobijó mi sueño, por mi hermosa familia, por el calzado que usted pone en mis pies y por el vestuario, porque usted viste mi cuerpo. Gracias por el agua fresca y cristalina que puede saciar mi sed, teniendo estos dos importantes, que es tener el agua que fluye a través de su palabra, y gracias por el pan que usted pone en mi mesa. Gracias por tener siempre lo que necesito; incluso usted siempre se preocupa, mi Dios, de más de lo que necesito. Es tan sublime y esperanzador el vivir cada día con la alegría de ser su hija.

Intercesiones y peticiones

Oro, Señor, intercediendo por los enfermos porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica y muchos en sus casas; esta lucha es porque esperan el toque de su poder sanador. Restáurele Señor, sane usted toda enfermedad mi Señor, porque imposible para usted no lo hay.

Oro intercediendo en favor de la familia, oro por la unidad del matrimonio, oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones y por los que no son tan jóvenes. Oro por los niños, les pido a usted mi Dios su protección y su cuidado; hay tantas madres que no pueden cuidar durante el día a sus hijos y ellos no están asistiendo a sus respectivos colegios por las vacaciones y esos niños están solos, mi señor, yo pido para ellos su protección y su cuidado.

Oro por tantos abuelos y abuelas olvidadas, oro por la casa de la viuda y del huérfano para que siempre haya sustento, oro también por libertad de los presos de la cárcel. Yo sé que usted abre puertas todos los días mi señor y eso es lo más grande que usted tiene para nosotros que somos sus hijos, herederos de todas estas promesas.

Oro, Señor, pidiendo que por favor usted sane nuestra tierra porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada, y solo usted la puede sanar. Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por nuestro amado obispo y por el honorable directorio. Yo deseo, mi Dios, con todo mi corazón, que usted les dé una clara dirección para seguir administrando, continuando y desarrollando la labor que usted, mi Dios, les ha encomendado.

Oro por las autoridades civiles de mi país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan, ya que ellos ya pronto tienen que pasar ese poder a otras personas. Ruego por los que salen y por los que entran, para que usted les dote, Señor, de esa sabiduría que sólo usted puede dar.

Oro dando muchas gracias por la audiencia de este programa. Para ello pido una especial bendición, porque a través de él y de ella hay una familia, y esta bendición pido para que toda la familia sea bendecida. Descanso en el poder de su fuerza, por eso le pido que su poder y su fuerza me sostenga con su diestra victoriosa contra toda adversidad.

Oro para que haya un cese de la guerra; usted me manda a orar por su palabra por la paz de Jerusalén. Oro, Señor, dando muchas gracias y le doy a usted mi Dios toda mi alabanza, toda la honra y la gloria por habernos dado a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, porque estábamos perdidos y a través de su Hijo, mi Salvador, hemos sido encontrados. Gracias Señor por este amor tan grande porque en esto está manifestado su amor por esta humanidad.

Gracias Señor, gracias Padre, porque puedo interceder para que el Espíritu Santo esté presente aquí ahora en este programa, comenzando y terminando. Sea usted mi Dios, a través del Espíritu Santo, quien esté en el control de todo lo que se diga y se haga. Y se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida: Reflexión sobre Noemí y Ruth

Damos muchas gracias a nuestro Dios porque nuevamente podemos estar juntos y juntas llegando a su hogar con este programa que día tras día nos bendice el Señor. Todos sabemos que comenzamos el programa con nuestro pan de vida, que siempre es su palabra que nos dirige. Hoy tenemos la bendición de leer en el libro de Ruth, capítulo 1, versículo 20.

Ruth 1:20 — No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara, porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.

Aquí estamos nuevamente tomando los testimonios auténticos de nuestros hermanos evangelistas que nos traen testimonios muy especiales de su andar por diferentes países. Por ejemplo, Johanna se volvió a casar tras la muerte de su primer esposo; los hijos de su nuevo marido nunca la aceptaron y ahora que él también murió, la detestan por quedarse en la casa de su infancia, dicen que le está robando su herencia. Lógicamente, Johanna está desanimada, amargada.

El esposo de Noemí mudó a su familia a Moab, donde él y sus dos hijos murieron. Años más tarde, Noemí volvió a Belén con las manos vacías, excepto con su nuera Ruth. El pueblo estaba conmocionado y le preguntó: «¿No es esta Noemí?». Ella pidió que no usaran más su nombre, que significa placentera; en cambio, debían llamarle Mara, que significa amarga, porque dijo que fue llena del Señor y volvió con las manos vacías.

¿Es posible que te llames amargo? Quizás los amigos, la familia o una salud deteriorada te han desilusionado; merecías algo mejor, pero no lo obtuviste y ahora te sientes amargada o amargado. Noemí volvió a Belén amargada, pero volvió. Tú también puedes volver a casa, ven a Jesús, el descendiente de Ruth nacido en Belén, y descansa en su amor. Con el tiempo Dios reemplazó la amargura de Noemí con la plenitud generosa y gozosa de su plan perfecto.

También puede reemplazar usted que está escuchando su amargura; vuelva a casa de Él. Si hoy usted está viviendo un tiempo de soledad en su casa y no quiere congregarse, yo le invito a través de nuestro pan de vida a llegar a la casa del Padre. No sé cómo te llamas, pero si me estás escuchando, no dejes la casa del pan. Belén es un nombre bello y su significado es casa de alimento, casa de pan.

Noemí se desesperó porque su esposo la llevó a una tierra desconocida, perdió a toda su familia y quedó sola. Es tan grande lo que podemos nosotros tener cuando encontramos la casa del Padre. Yo le invito a que usted regrese a la casa del Padre; si se ha quedado usted ahí, hay alguien que le espera y ese es su Redentor, el Dios Altísimo.

En Belén, donde cantaron salmos los poetas y donde patriarcas, reyes y profetas de antaño tuvieron su morada, Noemí tuvo que seguir a su esposo a esa tierra extraña, pero luego decidió volver. Vuelva usted a la casa del Padre. Ruth estuvo recibiendo las palabras que salían a diario de la boca de Noemí y estaba encantada con ese Cristo que representaba al Dios desde siempre.

Noemí le inculcó a Ruth el amor por los hebreos y ella, con todo su dolor, dijo: «No me pidas que me quede, yo iré contigo donde quiera que tú vayas, y tu Dios será mi Dios, y tu pueblo será mi pueblo, y donde quiera que tú mueras yo voy a morir allí contigo». Fue una resolución que tomó una mujer que quedó sola. ¿Se siente usted sola? Es el tiempo que usted vuelva a la casa del Padre, a la casa del pan. Le espera el pan en la casa del Padre.

Dios nos bendice hoy por nuestro pan de vida porque Él nos hace una pregunta: ¿Cómo te llamas? Quizás usted tiene ya un nombre que se puso usted misma, como «amarga», como Noemí, pero el Señor quiere hacerle feliz y devolverle la felicidad. Le invito a que pueda seguir pronunciando su nombre. ¿Cuál es el nombre que te describe? ¿Qué implica que vivas haciendo honor al nombre que describe lo que eres en Jesús? Estas preguntas puedes respondértelas a ti mismo y el que lo ve todo te va a escuchar porque él quiere hacerlo y está dispuesto.

Consejos prácticos para el hogar

En este espacio del programa siempre usted escucha algunos datitos y consejos que le pueden servir. Ayer estábamos aconsejando a la dueña de casa que, después de llegar al hogar, podemos ser inteligentes para desarrollarnos y adelantarnos para que el tiempo nos alcance para todo, especialmente cuando usted trabaja fuera del hogar.

Por ejemplo, hoy que es lunes, usted puede tener ya la lista del menú para la semana y la lista de compras. Así estará planificando y cocinando a la vez. El primer día de la semana será tan sencillo como echar un vistazo a su despensa y apuntar lo que le hace falta; si no tiene tiempo, compre y haga que se lo lleven a casa por la noche para que no ande apuradita ni afligida.

Hoy le traemos este datito para usted que no puede comer frituras por salud. Si quiere huevos revueltos tiernos, puede freírlos en agua: vierte la mitad del agua en el sartén, espera que hierva y, con cuidado para que las yemas no goteen, rompa los huevos en el agua hirviendo y cubra. Después de dos minutos tendrá el huevo frito en agua, que resultará sanito para usted.

Al servir, puede agregarle cualquier cosa: tres cucharadas de aceite de oliva o crema, un diente de ajo y una cucharadita de jugo de limón. Mezcle bien y estos delicados huevos seguramente complacerán a sus seres queridos.

Oiga, ¿usted llora mucho con la cebolla? A todos nos pasa. Le doy este datito: ponga la cebolla durante 30 minutos en el congelador antes de cortarla y de esa manera no le saldrán las lágrimas al cocinar platos fritos o guisados. Solo debe congelarla y luego descongelarla; no tendrá ningún problema para sus ensaladas o para preparar alguna pasta o sopa.

También quiero compartir con usted que he descubierto que el clavo de olor combate las inflamaciones bucales. Si le duele una muela y no sabe qué hacer, mientras acude al dentista, puede poner clavo de olor en la muela; esto mejorará la circulación y, de paso, le calmará el dolor de cabeza. Son datitos que nos sirven en el programa.

Ahorro de energía eléctrica

Estamos viviendo tiempos donde, cuando llega la boleta de la luz, nos asustamos porque sale muy alto el consumo. Le doy a conocer 10 electrodomésticos que debería desenchufar para ahorrar energía y así el mes que viene me lo agradecerá.

Primero, el microondas. Hay algunos electrodomésticos que es imposible desenchufar, pero otros merecen este esfuerzo adicional que marca la diferencia. El microondas, la tostadora y aparatos similares son fáciles de desenchufar. Por ejemplo, el reloj digital del microondas implica un consumo de energía; si no lo necesita urgentemente, desenchúfelo.

Luego están los cargadores. Probablemente todos somos culpables de dejar enchufados los cargadores del teléfono móvil, del portátil, los teléfonos inalámbricos o los cepillos de dientes eléctricos. Estos aumentan la factura eléctrica minuto a minuto si están enchufados sin usarse. Una vez que su dispositivo esté al 100% de carga, desenchúfelo.

Con los ordenadores, no confíe en el modo de reposo. La mejor opción es acostumbrarse a desenchufar su ordenador todas las noches. El verdadero ahorro de energía también le ayudará a proteger su equipo de graves daños, como una sobrecarga causada por un rayo. Para estar seguro, desenchúfelo al menos cuando haya tormenta.

El televisor es otro caso; todos tenemos la costumbre de dejarlo conectado, yo soy una de ellas. Cuando no lo estamos utilizando, simplemente cambiamos de actitud, pero dejarlo conectado es un error garrafal, ya que el monitor consume muchísima energía incluso estando apagado.

Finalmente, la nevera. Este electrodoméstico suele estar siempre encendido para conservar los alimentos, pero puede apagar el frigorífico cuando vaya de viaje o esté fuera por una temporada larga y tenga que vaciar la nevera. Si la desconecta en esa situación, ahorrará una buena suma de dinero al final del mes.

Sugerencia culinaria

Hoy les sugerimos cocinar algo bien económico: croquetas de atún, avena y zanahoria. Para este plato necesitamos: una taza de atún de 220 gramos drenado, dos zanahorias ralladas, una taza de avena instantánea, dos huevos, un diente de ajo rallado o picado finito, una cucharadita de orégano (o media si no le gusta tanto), sal, pimienta al gusto y aceite.

La preparación es mezclar todos los ingredientes en un bol hasta obtener una mezcla homogénea. Forme las croquetas con las manos y reserve. Precalentamos un sartén antiadherente a fuego medio, agregamos un poco de aceite y doramos las croquetas durante 3 minutos por lado. Sirva caliente.

Le sugerimos que puede acompañar estas croquetas con arroz, papa o ensalada; todo queda bien. Esta ha sido la sugerencia por hoy.

Ilustración de Croquetas de atún, avena y zanahoria

Receta del día

Croquetas de atún, avena y zanahoria

  • 1 taza de atún drenado (220 gramos)
  • 2 zanahorias ralladas
  • 1 taza de avena instantánea
  • 2 huevos
  • 1 diente de ajo rallado o picado finito
  • 1 cucharadita de orégano (o media cucharadita)
  • Sal a gusto
  • Pimienta a gusto
  • Aceite

Preparación

  1. Mezcle todos los ingredientes en un bol hasta obtener una mezcla homogénea.
  2. Forme las croquetas con las manos y reserve.
  3. Precaliente un sartén antiadherente a fuego medio.
  4. Agregue un poco de aceite.
  5. Dore las croquetas durante 3 minutos por lado.
  6. Sirva caliente.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Eclesiastés, capítulo 8, versículos 6 y 7. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Eclesiastés 8:6-7 — El gran mal que pesa sobre el hombre es no saber lo que ha de ocurrir. Y él cuando haya de ocurrir, ¿quién se lo va a anunciar?

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos breves instantes de oración.

Amado Dios, tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que el Espíritu Santo traiga a mí la revelación divina de su palabra. Ruego que usted use mis labios, que tome dominio y el control de mi vida, y que me unja con una unción especial para administrar su palabra y para que ella corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

La incertidumbre de la vida

El título de su palabra es: la incertidumbre de la vida. Vivimos en un mundo en que todo parece programado a todos los niveles. Las instituciones y las personas discuten y planifican hasta los últimos detalles de sus vidas. Sé de ciertos personajes que tienen una agenda que se proyecta hacia los próximos tres o cuatro años.

Pareciera que tenemos no solo la habilidad de programar, sino también de llevar a cabo tales programas. Pero, como en las máquinas de precisión, existe un grano de arena que a veces traba el optimismo de los ingenuos. Se llama el desconocimiento de qué es lo que efectivamente va a suceder en nuestra vida mañana.

¿Ha contado usted con la posibilidad de una enfermedad que aparece súbitamente y que, además de desgraciar, cambia la vida de las personas? ¿O ha pensado en aquel chofer borracho que causa la muerte de personas inocentes, o en aquellas guerras de los políticos que declaran en aras de una patria que muchas veces solo tiene el signo del dinero como bandera?

También están aquellos desastres naturales o producidos por el hombre que terminan para siempre con las ilusiones y sueños. Sabemos muy bien, por el libro de Eclesiastés en este capítulo octavo, que para todo lo que se quiera hay un tiempo; pero el gran mal que pesa sobre el hombre es no saber qué es lo que ha de ocurrir y, cuando haya de ocurrir, ¿quién se lo va a anunciar?

No hay hombre que tenga potestad sobre el aliento de vida para poder conservarlo, ni potestad sobre el día de la muerte. No valen las armas en la guerra, ni la maldad librará al malvado. Es lo que Dios nos ha dejado escrito en Eclesiastés 8:6-8.

La vida de todas las personas tiene esa sombra de incertidumbre que nadie puede penetrar, lo cual nos enfrenta con el hecho de que somos seres limitados. Es una verdad que todos experimentamos, pero pareciera no afectar al común de los hombres y mujeres que se niegan a aceptar tal hecho.

Han puesto su confianza en muros descubiertos por científicos que prometen tanto, o simplemente pretenden que escaparán de alguna manera a la ley inexorable que anuncia el fin. Conviene encontrar ahora esta incertidumbre de la vida que nos deja Eclesiastés con lo que nos enseña el Evangelio.

Enseñanzas del Evangelio

Ni las personas ni las circunstancias hace dos mil años eran muy distintas de lo que habían sido miles de años antes, como tan pocos parecen ser diferentes de lo que hoy vivimos. Pon atención a lo que nos dice el Evangelio según San Lucas, capítulo 12.

Lucas 12:13-34 — Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Pero él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

Y también le refirió una parábola diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí diciendo: ¿Qué haré? Pues no tengo dónde guardar mi fruto. Y dijo: Esto haré; derribaré mi granero y edificaré más grande, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes. Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y regocíjate.

Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has guardado, ¿de quién será? Así que el que hace para sí tesoro no es rico para con Dios. Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo, no os angustiéis por vuestra vida, qué comeréis, ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida y el cuerpo más que el vestido.

Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan, ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? ¿Y quién de vosotros podrá, angustiándose, añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os angustiáis por lo demás?

Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan ni hilan, pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?

Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud, porque todas estas cosas buscan los gentiles del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de ello. Buscad más bien el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.

Vended lo que poseéis y dad limosna; haceos bolsas que no envejezcan, tesoro en el cielo que no se agote, donde el ladrón no llega ni la polilla destruye; porque dondequiera que esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Confianza en el plan de Dios

Detectamos la angustia en este maravilloso libro de Eclesiastés y también en los ejemplos citados en los santos evangelios. Pero aprendemos que el que cree tiene una base sólida para vivir confiado en un destino y en un final que no está basado en el azar o en la circunstancia, sino en el plan de Dios para toda su creación.

La exhortación del Evangelio nos invita a ser ricos en Dios. Esta riqueza nos habla de un mejor conocimiento de Él, conocimiento que se basa en la revelación que nos ha sido dejada en la Biblia. A través de ella aprendemos sobre la persona y la obra de Jesucristo, a quien conocer es sinónimo de vida eterna.

No creemos que podemos derrotar con nuestros propios medios a esa angustia que se apodera de las personas cuando no tienen una respuesta inteligente a las grandes interrogantes de la existencia, o cuando descubren que no pueden tener el control y todas las respuestas a todas las situaciones.

Ya lo planteó Jesucristo de una manera muy directa cuando dijo que no había una sola persona que pudiera añadir a su vida una sola hora más. Él quería significar que existe una dimensión en la cual nosotros no tenemos el poder de hacer cambios, sino que debemos aceptar las cosas como se plantean.

Jesucristo, el Hijo de Dios, se dirigió a una generación como la nuestra que erraba y vagaba buscando una solución a muchos problemas. Habían intentado muchas soluciones políticas a sus males como sociedad y habían conocido el fracaso de primera mano.

Habían puesto sus esperanzas y su fe en muchos otros líderes que se habían autoproclamado Mesías e intermediarios, señalados por Dios mismo para darle la libertad que tanto ansiaban. Las rutas de Palestina supieron de la reacción del imperio romano ante tales apariciones y sus seguidores, cuando miles de crucificados daban testimonio de un esfuerzo perdido y de una esperanza una vez más decepcionada.

Habían esperado tanto tiempo que la religión formal dio origen a varias instituciones, como la de los fariseos, que solo se interesaban en el cumplimiento externo de la ley, dejándole tantos vacíos y desilusiones como antes. Jesús los invitó a ir a Él y descansar.

Hoy nosotros creemos que no existe otra posibilidad para nosotros sino aceptar por fe esta invitación y aprender a descansar en Él. Los invitamos a liberarse de esas pasiones que pareciera que se han apoderado de su vida y descansar también en las promesas de la Biblia.

Es hora de que se vuelvan a Dios y aprendan a buscarle con fe, con la certeza de que Él está ahí y que en realidad nunca se ha ido. No caigan hoy en el error histórico de querer desoír la voz de Dios y pretender que existen religiones o sistemas de pensamiento que saben más que Él. De ocurrir eso, no solo se equivocarán, sino que declararán su propia ignorancia. Vuelvan a Dios.

Oración y Peticiones

Oramos al Señor dando gracias por su palabra. Amado Dios, muchas gracias porque nos ha exhortado como a hijos amados de una forma tan especial, sencilla y práctica para que no tengamos ningún medio de desilusionarnos de la bendición que imparte su palabra, porque por el oír su palabra nuestra fe es aumentada. Gracias, Padre de amor, porque hoy están en sintonía y para nosotros que tenemos oído para oír, está esta su palabra.

Oro, Padre, para que usted ahora nos ayude a llevarla a la vida práctica de cada día. Muchas gracias por la bendición de haber empezado este mes donde usted nos ha exhortado a través de su palabra, escuchando su voz en este libro maravilloso de Eclesiastés. Nos hemos alimentado con este pan espiritual que usted nos da para nuestro espíritu.

Oramos intercediendo por los enfermos. Día tras día hay este clamor y vamos confiadamente ante el trono de su gracia a través de Jesucristo nuestro Salvador, pidiendo que usted se glorifique en sanidad divina. Hay tantos afligidos en estos precisos momentos que no se han podido conectar con la radio, pero aquí tenemos una lista.

Empezando por nuestros pastores y pastoras que necesitan que usted los toque, porque si hay toque de su poder, hay sanidad. Oramos por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero; por nuestra pastora Norma Martínez; por nuestra pastora Mireia Reyes; por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en El Monte; y por el joven pastor Samuel Asenjo Riffa, para que usted obre sanidad en él, ya que fue intervenido de un tumor canceroso en el riñón derecho y necesita sanidad para seguir su ministerio.

Oro por nuestro hermano José Silva por sanidad. Por Víctor Hugo González, pidiendo liberación del alcohol; él llegó llorando a mi casa pidiendo ayuda y la ayuda que podemos dar es presentarle a usted, que liberta, para que tenga misericordia, lo toque y lo sane. Oro por nuestro hermano José David Videla; pedimos un milagro porque él necesita ponerse de pie, ya que durante años no ha recibido sanidad ni siquiera en la Teletón y sigue en silla de ruedas.

Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larcon Flores por sanidad. Oro por respuesta a la petición de mi hermana Laura Asenjo, por la hermana Nora Asenjo por sanidad, y por mi hermano Eduardo González por sanidad de la vista. Pido por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación.

Oro por mi hermana Rosita Veloso, por mi hermana Ana Vallejo Fernández, por mi hermana Elena Reyes, por su esposo Joaco Videla y por su hija Débora Videla, todos por sanidad. También por mi hermano Ignacio Toro, por mi hermana Pilar González, por mi hermana Teresita Reyes, por mi hermano Miguel Torres y por Luis Durán Palma, todos por sanidad.

Oro por Don Rado Milovich y por mi hermana María Ivacache por sanidad. Por Cristian Barro por sanidad; él está en situación de calle y se escapó del hospital porque le iban a cortar una pierna. Golpeó mi puerta pidiendo ayuda en la oración y, aunque no he sabido nada de él por vivir en la calle, él me dice que tiene mucha fe; ruego que por misericordia usted cure esas llagas que tiene en su pierna.

Oro por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad, por mi vecino Luis Orellana por sanidad y por su nieto que tuvo un accidente, para que usted lo restaure. Oro por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad, por mi hermana Teresa Molina por restauración de matrimonio y de familia, por Alejandro López por sanidad, por Angélica por sanidad y por Iván Calderón por sanidad.

Voy confiadamente ante el trono de su gracia, porque usted ya pagó; allí en la cruz del Calvario quedaron crucificadas todas las enfermedades y por las llagas de Cristo hoy nosotros somos sanados y curados. Pedimos que su bendición toque sus vidas para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.