La Voz Pentecostal

La violencia debajo del sol y la generosidad cristiana

· 55 min

Usted encontrará una reflexión basada en el libro de Eclesiastés sobre la envidia y la violencia en la sociedad actual. Además, el episodio le ofrece consejos prácticos para el hogar y una receta de repostería.

Bienvenida

Nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el solo propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que sintonizan a esta hora; les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Bienvenidos nuevamente y comenzamos el programa orando a nuestro Dios.

Oración Matinal

Pongámonos en las buenas manos de nuestro Dios. Amado Dios, le doy muchas gracias porque nos permite este maravilloso día. Gracias por haber tenido en esta mañana un hermoso despertar glorioso. Amado Dios, nuestro corazón se llena de alegría porque agradezco este privilegio de un nuevo día.

Gracias por este maravilloso despertar que usted nos permite vivir, porque es el don de vida que usted nos brinda y su fortaleza la encuentro en sus brazos amorosos. Siempre su presencia está conmigo, guiándome en cada paso, y usted llena mi existencia con la belleza de su ser.

Hoy día comienzo este programa llena de esperanza y de alegría, sabiendo que usted es mi fuente de todo lo bueno en mi vida. Cada instante que pasa deseo entregar lo mejor de mí con amor y con dedicación en cada tarea que emprenda. Anhelo compartir con mis hermanos el amor que usted me ha dado, siguiendo las enseñanzas que iluminan mi camino.

En este día cedo el control de mi vida en sus manos divinas. Permítame aprender y crecer bajo sus manos divinas. Permítame, Señor, guiar con su luz mi vida porque es usted quien me señala el camino correcto, porque sé que usted tiene para cada día un destino trazado para mí. Me encomiendo mi vida, todo mi ser, en sus manos benditas.

Gracias porque usted ha provisto ya en esta mañana techo, alimento, vestuario, agua y calzado. Gracias, Señor, porque podemos agradecerle a usted este amor tan grande manifestado día tras día hacia nuestra vida.

Oro, Señor, pidiendo que por misericordia usted esté obrando en los enfermos, porque sé que a esta misma hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando el toque de su poder. Pedimos que usted extienda su mano sanadora sobre ellos.

Oro, Señor, por los niños, dele su protección y su cuidado. Oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones y por los que no son tan jóvenes. Oro, Señor, por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia. Señor, sustente usted la casa de la viuda y del huérfano.

Oro, Señor, para que haya apertura de los presos de la cárcel. Pido, Señor, por favor, que usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada; solo usted puede poner su mano sobre ella y sanarla.

Pido Señor una especial bendición para cada auditor y auditora de este programa, y que esta bendición también sea para cada familia de nuestros hermanos y hermanas que a esta hora están en la sintonía.

Gracias mi Dios por habernos dado a su Hijo Jesucristo nuestro Salvador, porque por el intermedio de nuestro Salvador usted, Señor, nos ha bendecido. Hasta el día de hoy no podemos salir de su cobertura, porque Él es nuestro intermediario entre Dios y los hombres.

Gracias, Señor, porque tenemos lo más grande: que tenemos acceso ante el trono de su gracia ante Jesucristo nuestro Salvador. Vamos confiadamente ante el trono de su gracia presentando nuestras necesidades, porque creo en su palabra, confío en sus promesas y tengo la certeza que el amor y la verdad se encontrarán y la paz y la justicia se abrazarán.

Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloz, y por el honorable directorio. Deseo, mi Señor, con todo mi corazón, que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado.

Señor, muy en especial la próxima semana que ellos tienen que estar ya con todo preparado para nuestras conferencias anuales. Pido una bendición especial para mi amado Obispo Sergio Veloso como anfitrión de estas conferencias. Oramos también por la iglesia de Curicó, porque ellos son los que nos hospedan.

Señor, pido que su bendición sea desde ya en cada uno de los hogares que en esta semana que viene abren sus puertas para hospedarnos. Oro, Señor, para que la alimentación y todo usted lo provea.

Amado Señor, oro muy en especial por las autoridades civiles de mi país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Les queda solamente un mes y día de entregar la administración en otras manos. Oro por los que están saliendo ya del gobierno y por los que están entrando, para que usted los dirija y guíe conforme a su santa y perfecta voluntad, porque siempre debemos confiar que su santa voluntad es la que se hace por sobre todas las cosas.

Oro, Señor, por las autoridades civiles de nuestra comuna y por todos los que, como autoridad, tienen en sus manos la gestión administrativa, para que usted los use en bien de esta comunidad que tiene tantas necesidades. Solo usted es el que nos puede guiar, porque usted es el que pone el querer como el hacer.

Oro, Señor, para que haya un cese de la guerra. Oro por la paz de Jerusalén. Le agradezco, mi Dios altísimo, por esta bendición tan grande de estar nuevamente en este nuevo programa, en este nuevo día que usted nos bendice desde ya.

Le damos a usted toda nuestra alabanza, honra y gloria, siempre confiando que el Espíritu Santo es el que nos guía y está presente en nosotros comenzando y terminando el programa. Gracias, amado Dios, por esta bendición tan grande y le damos gracias en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida

Agradecemos a nuestro Dios el estar nuevamente juntos, ya que ayer no pudimos terminar el programa; comenzamos bien, pero después no pudimos terminar. Agradecemos al Señor porque hoy día usted nuevamente está en la sintonía. Agradeciéndole al Señor porque Él es el que pone en nosotros el querer como el hacer.

Tenemos ya con nosotros el comienzo de este programa con nuestro pan de vida, que lo tenemos en el Salmo 103, capítulo 8, versículo 9. Leo en el nombre del Señor nuestro pan de vida:

Salmo 103:8-9 — No contenderá para siempre ni para siempre guardará el enojo.

Dios nos bendice por su palabra para nuestro pan de vida que nos da el Señor para este día especial, porque este es el día que hizo el Señor, por eso es especial y porque lo hizo para mí y para usted.

Una de las consecuencias que sufrimos fue la pandemia del COVID-19, la recatada de los cruceros y la cuarentena de los pasajeros. Podemos ver que Juan Ten Ho’Nan publicó un artículo con entrevistas a algunos de esos turistas, comentando acerca de la oportunidad de conversar que le brindó la cuarentena a un pasajero turístico, que bromeó sobre cómo su esposa, que tenía una memoria excelente, pudo reflotar cada transgresión que él había cometido y sentía que ella aún no había terminado.

Relatos así pueden hacernos reír, pero también recordarnos cuándo somos y sirven de advertencia para no aferrarnos demasiado a las cosas que deberíamos soltar, y nos ayudan a tener una buena disposición ante los que nos hieren.

Veamos los activos de nuestro gran Dios, tal como lo describe el Salmo 103, versículo 8 al 12:

Salmo 103:8-12 — Misericordioso y clemente es el Señor, lento para la ira, grande en misericordia. No contenderá para siempre ni para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.

Pidámosle a Dios en oración que nos ayude a que no replanteemos venganza, malintencionada o planes de castigo, y que nos impulse a orar por nosotros mismos y por aquellos a quienes no les mostramos misericordia y perdón. Pero tenemos de la manito a nuestro Dios; Él nos puede ayudar. Pidámosle a Dios que nos ayude a ser misericordiosos con los que nos lastiman, porque siempre va a haber un tiempo para hacer misericordia. Como lo dice hoy nuestro pan de vida: misericordia para ti y misericordia para mí.

Encontramos también en Dios un tiempo en la era de la gracia. A través del libro de Segunda de Corintios, capítulo 9, versículo 7, nos dice su palabra que cada uno dé como propuso en su corazón, porque Dios ama al dador alegre. Esto es lo que el apóstol San Pablo le aconseja a la iglesia de Corintios.

Tenemos el testimonio de nuestra hermana Brenda, que iba caminando hacia la salida del centro de compras cuando un destello rosa de una vidriería la atrajo. Ella se detuvo, quedó sin hablar ante el colorido maravilloso de un saco acolchado rosa. “A Julia le va a encantar”, dijo ella, pensando en su amiga y compañera de trabajo, que es madre soltera.

Julia había tenido problemas financieros, aunque Brenda sabía que necesitaba un saco abrigado; estaba segura de que ella nunca gastaría dinero en comprar algo así. Después de vacilar un poco, Brenda sonrió, tomó su billetera e hizo enviar el saco a la casa de Julia con una tarjeta anónima, con mucho amor. Luego salió casi bailando hasta su auto.

La alegría es un resultado de la acción de dar motivada por Dios. El apóstol San Pablo instruyó a los corintios en el arte de la generosidad diciendo que cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. También resaltó que el que siembra generosamente, generosamente también segará.

A veces ofrendamos en la iglesia, otras veces donamos en línea a un ministerio digno, y hay momentos en que Dios nos guía a suplir con expresiones tangibles de su amor la necesidad de un amigo. Podemos dar bolsas de alimento, un tanque de combustible o incluso un saco rosa, como lo hizo Brenda. Gloria a Dios.

Si no hemos sentido todavía en nuestro corazón hacer un regalo, demos gracias al Señor a través de nuestro Padre Celestial, porque el Padre nos dio un regalo muy grande. Digámosle: “Padre, nos diste el regalo de tu Hijo, y por eso queremos también dar a otros”.

Hay quienes podrían mostrar el amor de Dios hoy. ¿Cómo puede tu generosidad provocarte alegría como retribución por lo que diste? Son preguntas maravillosas que podemos respondernos a nosotros mismos y a nuestro Dios Altísimo, como quien es tocada viendo la necesidad de otra persona, como Brenda que regaló este saco rosa. Gloria a Dios. Siempre Dios nos da esta oportunidad.

Agradecemos públicamente ahora con nuestro pan de vida a nuestros hermanos de la iglesia que también pusieron un granito de arena para ir en ayuda de nuestros hermanos y nuestra iglesia en Lirquén, que estaban pasando por momentos muy difíciles al haberlo perdido todo a través de los incendios. Gracias al Señor porque la iglesia siempre está haciendo buenas obras.

Debemos ayudarnos mutuamente, esperando siempre que Dios es el que retribuye, porque debemos siempre hacer el bien, principalmente a los domésticos de la fe. Así nos llama el Señor por su palabra.

Agradecemos al Señor hoy por nuestro pan de vida. Es una bendición cada vez que lo escuchamos porque, durante el día, nos preocupamos como dueñas de casa y los hermanos en sus respectivos trabajos de hacer la labor diaria y nos hemos despreocupado de poder leer la palabra de nuestro Dios. Nuestro pan de vida le trae a usted todos los días la palabra con la que el Señor nos bendice.

Datos y Consejos

Continuando con el programa, tenemos los datos y los consejos. Siempre necesitamos tener datos para solucionar los problemas naturales en tiempo de verano. Por ejemplo, para espantar las moscas, lo único que necesitamos es un spray o botella para rociar vinagre; como tiene sabor amargo y ácido, las moscas no pueden soportar ese olor fuerte y se espantan.

Para los muebles de madera, si quiere revivirlos, use un poco de aceite de coco. Este producto ayudará a resaltar el color natural de la madera, puede rehidratarla y eliminar el molesto olor a viejo o humedad.

Para limpiar las frutas y las verduras, y si quiere vivir protegiendo su salud, desinfecte los alimentos que vaya a comer usando vinagre. Las verduras y frutas estarán más seguras de comer porque habrán sido desinfectadas y eliminaremos todos los gérmenes.

Con la temporada de verano tenemos también el problema de las hormigas. Usted puede mantenerlas alejadas de su casa rociando puertas y ventanas con vinagre. También puede usarlo en la encimera para que no lleguen las hormigas en la noche, para desinfectar y eliminar olores. Solo evite usarlo en granito o mármol, ya que afecta el brillo de la piedra natural.

Si por el calor el esmalte de uña se le puso duro, para que no bote ese esmalte y le dure más tiempo, utilice vinagre: humedezca una bola de algodón y limpie la uña; después empiece a pintarla con el color que usted quiera.

Para limpiar los sartenes quemados, si sus utensilios de cocina se encuentran negros, empolvoree encima una generosa cantidad de bicarbonato, vierta agua caliente y deje remojar dos horas para que el problema salga.

En estos tiempos de verano, cuando estamos en el campo en vacaciones, tenemos el problema con las picaduras de mosquitos. Lo que usted puede hacer es frotar la picadura con Vitaporuc en la zona; eso le va a calmar la picazón y el dolor. También puede usarlo si tiene tos, aplicando este producto en la planta de los pies y en la parte de las rodillas.

Para eliminar suciedades de las paredes, incluso las más rebeldes, puede usar toallitas húmedas para bebés. Solo debe frotar con energía la parte afectada y las manchas desaparecerán más rápido de lo que podemos creer.

Para reducir la grasa de los productos horneados, como tortas, pudding, galletas y panes con plátano, puede usar la misma cantidad de puré de plátano en lugar de mantequilla. Por ejemplo, si la receta pide una taza de mantequilla ablandada, sustitúyala por una taza de puré de plátano. Intente empezar con recetas más sencillas.

Para mantener los plátanos amarillos por unos días más, sepárelos antes de colocarlos en el frutero. Otra forma es cortarlos y guardarlos en el congelador para preparar batidos.

Por último, si los zapatos que compró o le regalaron están ajustados, coloque la boquilla de su secador de pelo dentro del zapato en intensidad baja. Cuando esté caliente, rellénelos con papel de diario o con esas medias que ya nosotros botamos, que le pueden servir para esto.

Receta: Torta de Hoja

Ahora vamos a entregarle la sugerencia para hacer algo rico: la torta de hoja. Esta preparación nos va a llevar 45 minutos y la cocción también 45 minutos. Los ingredientes son para 10 a 15 personas: medio kilo de mantequilla, medio kilo de azúcar flor, medio kilo de harina, 6 huevos y 3 tarros de leche condensada.

Para el glaseado necesitamos: un cuarto de kilo de mantequilla, 4 cucharadas de chocolate, 1 taza de azúcar flor y 6 cucharadas de coco.

Para la preparación, vamos a batir la mantequilla con el azúcar flor. Agregamos la yema y la harina. Al último momento, agregamos las claras batidas; debe quedar una mezcla espesa. Coloque una capa delgada de este batido sobre latas redondas sin orillas, previamente enmantequilladas y enharinadas. La cocción es rápida, tres minutos, y se retira aún caliente de la lata.

Alterne cada hoja de masa con manjar blanco. Cubra con un glaseado de chocolate preparado de la siguiente manera: en una cacerola vacíe la mantequilla y agregue el chocolate; revuelva y agregue un poco de leche (una a dos cucharadas si resulta muy espeso). Cubra bien con el glaseado y coco rallado, formando un cuadradito sobre su base, para lo cual presione con un tenedor o cuchillo.

Ya tiene esta rica torta de hojas para compartir, especialmente con los niños que en verano están en casa. Esperamos que esta recetita le sirva.

Ilustración de Torta de hoja

Receta del día

Torta de hoja

Masa

  • 1/2 kilo de mantequilla
  • 1/2 kilo de azúcar flor
  • 1/2 kilo de harina
  • 6 huevos
  • 3 tarros de leche condensada

Relleno

  • Manjar blanco

Glaseado

  • 1/4 kilo de mantequilla
  • 4 cucharadas de chocolate
  • 1 taza de azúcar flor
  • 6 cucharadas de coco
  • Leche (1 a 2 cucharadas si es necesario)

Preparación

  1. Batir la mantequilla con el azúcar flor.
  2. Agregar las yemas y la harina.
  3. Incorporar las claras batidas al final hasta obtener una mezcla espesa.
  4. Colocar una capa delgada de batido sobre latas redondas sin orillas, previamente enmantequilladas y enharinadas.
  5. Hornear durante tres minutos y retirar la hoja aún caliente de la lata.
  6. Alternar cada hoja de masa con capas de manjar blanco.
  7. Preparar el glaseado vaciando la mantequilla en una cacerola, agregar el chocolate, revolver y añadir un poco de leche si la mezcla queda muy espesa.
  8. Cubrir la torta con el glaseado y espolvorear coco rallado por encima.
  9. Presionar la base con un tenedor o cuchillo para formar un cuadradito.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa Palabra de nuestro Dios en el libro de Eclesiastés, capítulo 4, versículo 1. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Eclesiastés 4:1 — Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol, las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Amén.

Oración Inicial

Amado Dios, le damos gracias por la oportunidad concedida, porque nos permite a esta hora del programa tener con nosotros su palabra leída. Queremos, Señor, que usted por misericordia, usted que es grande, Señor poderoso, a través del Espíritu Santo, traiga a mí la revelación divina de su palabra.

Use usted mis labios, tome de mí el control. Pueda usted poner en mí una unción especial para administrar su palabra para que ella corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

La violencia debajo del sol

El título de su palabra es: la violencia debajo del sol. Vivimos en una sociedad de violencia y esto es una realidad, a pesar de todas aquellas declaraciones que nos quieren hacer creer que efectivamente hemos avanzado mucho en la escala de valores que la humanidad se ha puesto como meta.

Los planes educacionales y las consiguientes reformas apuntan a conseguir al hombre nuevo. Los sistemas económicos imperantes nos dicen que ellos son maravillosos, porque a medida que los que invierten y tienen mucho dinero ganan en demasía, también los que vienen detrás o los que están más abajo van a recibir parte de este chorro de dinero y de bienes que todos ansían.

La sed de privatizaciones, por ejemplo, se justifica en aras de una mejor eficiencia, menores costos de operación y mayor retorno a un capital que, cual mamón, espera la adoración de todos: siervos y amos, mayordomos e inversionistas, gobiernos y gobernados.

Sin embargo, el aspirar de violencia sigue vivo, campeando a los cuatro rincones de este planeta que se agota y parece morir cada día ante la indiferencia de todos, aunque tal actitud le cueste a la humanidad su propia supervivencia. En el texto tan viejo como es este libro tan especial de Eclesiastés, se habla de esto y se exponen razones.

Análisis de Eclesiastés 4

Pon atención al capítulo 4: “Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol, las lágrimas de los oprimidos, sin tener quién los consuelara. Y ¿había consuelo para ellos? No lo había, pues la fuerza estaba en manos de sus opresores”.

“Alabé entonces a los finados, los que ya habían muerto, más que a los vivos, los que todavía viven. Pero tuve por más feliz al que aún no ha nacido, y al que aún no ha visto las malas obras que se hacen debajo del sol. He visto asimismo que toda obra bien hecha despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu”.

Nos falta tiempo para mencionar aquellas injusticias y violencias de las que hemos sido testigos a través de nuestra existencia: los gobiernos corruptos contra los desarmados habitantes que se atreven a protestar, las llamadas guerrillas que matan y destruyen a causa del terror, y las violencias de las grandes corporaciones que despiden a miles de obreros para invertir allí donde la mano de obra se valora a nivel de esclavo, o la explotación de niños y adolescentes con afán de lucro obsesivo.

La envidia y la condición humana

El mensaje de Eclesiastés no es novedoso, pero agrega algo en que muchos no reparan: dice que toda obra bien hecha despierta la envidia del hombre contra su prójimo. La envidia es aquella actitud que no le puede permitir al prójimo estar mejor que uno. Es como aquellas limosnas del domingo: cuantas monedas que no tienen ninguna importancia.

Personalmente, creo que existe también una envidia económica que ha llevado a las personas a la explotación de unos seres humanos a mano de otros, porque simplemente no pueden aceptar que estén en una mejor situación. ¿Cómo justificar los sueldos de altos ejecutivos que llegan a nivel de millones cuando los obreros de la misma empresa malviven con salarios de hambre, o el rápido enriquecimiento de funcionarios de gobierno que no pueden explicar el destino de los impuestos que cobran religiosamente?

También se viola y se transgrede el séptimo mandamiento que dice “no matarás” cuando se rebaja la calidad de vida de las personas. Los que se detienen solo a cumplir la letra de la ley se interesan en las cosas externas, justificando su propia falta de responsabilidad porque nunca han matado a nadie físicamente.

La envidia ha dado como fruto la violencia y a veces llega hasta los ríos de sangre, como en los crímenes pasionales o los genocidios. ¿Y qué vamos a decir de los crímenes de las llamadas páginas rojas, donde los adolescentes asesinan a niños, jóvenes o adultos por guerras de pandillas o simplemente para experimentar nuevas sensaciones?

La solución en Jesucristo

La violencia no se irá de nuestra sociedad por sí sola. No bastan nuevas leyes o castigos más severos, porque el problema radica en el corazón del hombre. Contrastando con esta cruda realidad, nos encontramos con la revelación divina donde sí encontramos amor, compasión y justicia, que viene de Dios y se expresa en sus mandamientos.

Muchos se preguntan cómo podría haber amor en diez leyes que dicen “no” a aquello que nos gusta o nos causa placer. Debemos reconocer que tenemos esa tendencia natural a deleitarnos en lo malo, una cultura común que ha dado como fruto la incredulidad, la soberbia y la violencia.

Los mandamientos son la idea divina de cómo el Creador quiere que los hombres vivan, pero no es de fácil cumplimiento. Es la persona y la obra de Jesucristo la que establece la diferencia y constituye el único puente para reconciliar al Creador con la criatura.

Cuando Jesús de Nazaret dijo que él era el camino, la verdad y la vida, enseñaba que el perfecto Dios-hombre había llegado para cumplir lo que para los seres humanos era imposible. La violencia desaparecerá de nuestra sociedad cuando los hombres y mujeres abran su empedernido corazón a Dios y clamen por perdón y misericordia.

Oración Final y Peticiones

Amado Dios, le damos gracias por su amor tan grande, porque por pura misericordia hoy nos ha hablado de la violencia bajo el sol. Usted nos ha dado la solución: que abramos nuestro corazón y clamemos por perdón. No hay otro camino para el hombre moderno y el tiempo se nos acaba. Aleluya.

Señor, intercedemos por los enfermos, pidiendo misericordia para que usted se glorifique en sanidad divina en sus cuerpos; llévese el tormento de ellos. Clamo por nuestros pastores que necesitan que el toque de su poder llegue a sus vidas: la pastora Norma Martínez de la iglesia de Renca Las Moreras, la pastora Mirella Reyes de Vallenar, el pastor Héctor Arena, el pastor Florindo Márquez y el pastor Samuel Asenjo.

Oramos por el hermano José Silva, el hermano José David Videla, para quien pedimos un milagro que lo ponga de pie, la hermana Teresita Flores, sus pastores, su vecina y su hija Pamela Larcon Flores. Oro por mi vecino Freddy Gutiérrez Orellana, que fue atropellado; ruego que usted vaya en socorro de él y retire toda dolencia de su cuerpo en el nombre de Jesús.

Pedimos respuesta a la petición de la hermana Laura Senjo, sanidad para la hermana Nora Senjo, el hermano Eduardo González en su vista, el hijo del hermano Jimmy para sanidad y liberación, la hermana Rosita Veloso, la hermana Ana Vallejos Fernández, la hermana Elena Reyes, su esposo Joaco Videla y su hija Débora Videla.

Oramos también por el hermano Ignacio Toro, la hermana Pilar González, la hermana Teresita Reyes, el hermano Miguel Torres, Luis Durán Palma, Don Rado Milovich, la hermana María Ivacache, Cristian Barro, el hermano Eliseo Muñoz, el vecino Luis Orellana, el hermano Dagoberto Roa, el hermano Alejandro López, Angélica e Iván Calderón. Ruego que a esta hora haya toque de su poder sanador en sus vidas, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén.