Todo tiene su tiempo
Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia de los valores cristianos y la relación personal con Dios frente al materialismo moderno. Usted encontrará también consejos prácticos para el hogar y una receta de repostería.
Bienvenida
Escucha, auditor, la voz del Salvador que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.
Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el único propósito de bendecir su vida.
Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.
Oración Matinal
Como siempre, le vamos a dar comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios, orando. Amado Dios, le doy muchas gracias por este día, por este maravilloso amanecer glorioso. Gracias por iluminar mi mundo, por acercarme a Dios cada mañana con la bendición de vivir en reverencia y gratitud.
Mi voz se llena de oración y mi oración está cargada de mis esperanzas, que rindo tributo a su benevolencia. En este nuevo día que usted me permite escribirlo en mi corazón, porque es donde mi corazón rebosa de gratitud por velar de mi amada familia. La noche sin duda quedó atrás por recibir, Señor, su generosidad a diario, porque es un río que fluye intensamente en nuestras vidas, guiando nuestros pasos por senda de bondad y dándonos maravillosas oportunidades.
Encomiendo en sus manos mis deseos de ser un mejor ser humano, mejor moldeada por su sabiduría y justicia. Ruego que su aliento sea mi constante compañía y en cada labor, en cada esfuerzo, en cada compromiso esté usted ahí. Me encomiendo con este clamor y con estas palabras que van dirigidas ante el trono de su gracia.
Intercesiones
Padre de amor, agradezco Señor por la oportunidad que usted me da de interceder por los enfermos, porque a esta hora son muchos los que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas; oro para que haya toque de su poder en sus vidas y ellos reciban la sanidad. Oro, Señor, por los matrimonios, por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio aun cuando el hombre guardaba su inocencia.
Oro, Señor, por los jóvenes que son presos de tantas adicciones. Oro por los niños para que usted les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro para que haya sustento en la casa de la viuda y del huérfano. Oro por la apertura de los presos de la cárcel; Señor, usted todos los días abre puertas y eso es una bendición que usted nos permite vivir.
Gracias le doy porque puedo interceder ante el trono de su gracia por nuestras autoridades eclesiásticas. Muy especial, oro por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Ellos necesitan, Señor, su protección, bendición y cuidado, muy en especial en estos últimos días que han tenido tanto trabajo por los incendios que hemos tenido en el sur de nuestro país.
Ellos han estado ahí presentes, han estado también en el dolor en estos momentos que está viviendo nuestra región, porque hoy día, en esta mañana, iba a ser sepultado un segundo pastor que ya ha muerto, Señor, en una de estas comunas de nuestra región. Oro, Señor, porque ellos están ahí. Oro muy en especial para que usted bendiga, Señor, a nuestro amado obispo.
Ya estamos a nueve días del comienzo de nuestras conferencias anuales y oro para que usted, Señor, le bendiga grandemente a él como anfitrión y a la iglesia de Curicó, que ellos nos hospedan, nuestros hermanos en sus hogares. Oro para que su bendición esté sobre aquellos hogares. Oro, Señor, por ellos y por ellas, porque nuestro directorio está desde el norte hasta el sur y ellos tienen que viajar muchos kilómetros para cada reunión donde tienen que estar presentes.
Yo le pido con todo mi corazón que usted le dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted, mi Dios, les ha encomendado. Oro también por las autoridades civiles de mi país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro por las autoridades civiles de la comuna, muy en especial porque estas autoridades tienen en sus manos su gestión administrativa. Yo le ruego, Padre de amor, que usted les use en favor de los más necesitados y de los problemas que tiene esta comuna.
Bendiga, mi Señor, toda institución de nuestra comuna. Oro por los asilos de ancianos, por bomberos, por carabineros; esta última institución que ellos arriesgan su vida en cada procedimiento. Oramos, Señor, para que haya un cese de la guerra y le pedimos a usted por la paz de Jerusalén. Bendiga esta humanidad, usted mi Señor, y por sobre todo sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser curada, ser sanada, y solo usted mi Señor puede poner su mano sobre ella y sanarla.
Oro muy en especial, Señor, dándole a usted toda la honra, toda la gloria y la alabanza a través de Jesucristo nuestro Salvador por habernos dado esta bendición a esta humanidad, por habernos dado a Jesucristo nuestro Salvador. Gracias, Señor, por este amor tan grande por haberlo resucitado, porque él es la primicia de los que hoy duermen en el corazón de la tierra.
Pedimos, Señor, una bendición especial para la audiencia de este programa, que su bendición sea sobre cada uno de los que ahora están escuchando. Yo se lo ruego, Padre, que su bendición sea sobre este programa. Que el Espíritu Santo esté tomando el dominio y el control de mi vida para administrar este programa. Sé que hoy también está para bendecir nuestra vida, para guiarnos y para ser una bendición también por quienes escuchan este programa. Su bendición, Señor, sea manifestada sobre nuestra vida para la gloria y honra de su nombre. Amén y amén. Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Dios para siempre.
Pan de Vida
Damos muchas gracias a nuestro Dios porque podemos estar un día más con un nuevo programa, y en este día que es tan especial donde todos somos convocados a ir a la casa de Dios. Es una bendición poder vivir este día más, porque este es el día que hizo el Señor. Tenemos con nosotros nuestro pan de vida a través de su palabra en el libro de Proverbios, capítulo 22, versículo 6.
Proverbios 22:6 — Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Dios nos bendice por la lectura de su palabra porque el Señor nos da a conocer que debemos luchar contra cosas llamativas que siempre vemos en el diario y cotidiano vivir, por ejemplo, las series de televisión. Para los que hemos vivido muchos años, podemos recordar que en la década del 1960, en el show de Andy Griffith, un hombre le dice a Andy que debería dejar que su hijo decidiera cómo vivir, pero él no está de acuerdo. Dice que no puede dejar que un jovencito decida solo, que se aferra a la primera cosa llamativa, envuelta con cintas brillantes, y luego, cuando descubre que eso tiene un anzuelo adentro, ya es tarde.
Las ideas equivocadas vienen envueltas con tanto brillo que es difícil convencerlos de que a la larga otras cosas podrían ser mejores. Conclusión: es importante que los padres sean un ejemplo de buena conducta y ayuden a mantener lejos la tentación. Sus palabras reflejan la sabiduría de Proverbios 22:6. Aunque muchos consideran que esto es una promesa, en realidad es una guía.
Todos somos llamados a tomar la decisión personal de creer en Jesús, pero podemos ayudar a colocar un cimiento bíblico mediante nuestro amor de Dios y las Escrituras. Oremos para que nuestros pequeños maduren y decidan recibir a Cristo como Salvador y andar en sus caminos, no en el camino del perverso. Nuestra propia victoria sobre las cosas llamativas es un testimonio poderoso; Dios debe ayudarnos a ser ejemplos dignos de imitar. Porque si el padre o la madre no son ejemplos, ¿qué ejemplo pueden llevar los hijos?
Tenemos que luchar contra estas cosas llamativas. Cuando estamos en esta condición, sabemos a quién acudir: decirle a nuestro Padre que nos ayude a ser un ejemplo de valores cristianos. ¿Por qué es útil recordar que Proverbios 22:6 no es una promesa sino un principio sabio? ¿Y a quién puedes ayudar a instruir si no es a nuestros hijos? Ellos reciben el patrón que es el jefe de la familia, el sacerdote de la casa. Si el sacerdote no se comporta a la altura de un varón perfecto que Dios ha perfeccionado, ¿qué camino pueden tomar los hijos?
Debemos ser ejemplos, como lo dice el gran apóstol San Pablo: debemos ser ejemplos de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe y en limpieza. Muchas cosas nos pide el Señor por su palabra, pero si no podemos solos, nunca lo vamos a conseguir. Si le pedimos ayuda a nuestro Dios y le decimos: «Padre, ayúdame a ser ejemplo, a poder tener valores cristianos», sin duda Dios hoy nos bendice.
Esperamos que para los que escuchamos el programa no sea una pérdida, porque los valores que nos da a conocer su palabra son tesoros imperecederos que se nos han dado porque el Señor sabía que los íbamos a necesitar mientras vivimos en este mundo. Esto tiene un valor infinitamente grande porque podemos seguir a Dios como Él nos ordena y nos manda a ser.
Como padre o como madre, tenemos que cada día celebrar este tesoro escondido que nos da a conocer la vida, su palabra bendita. Dios nos hace un llamado a ser ejemplo, al varón como sacerdote del hogar y así sucesivamente, porque también tenemos una responsabilidad como matrimonio. No tan solo es el padre el que debe ser ejemplo, sino también la madre, pero debe comenzar por el sacerdote que es el jefe del hogar, el papá.
Miramos la palabra del Señor y ahí está la bendición. El salmista en el Salmo 34 nos da un camino a seguir; él da gracias a Dios y dice: «Oré al Señor, y él me respondió, me libró de todos mis temores». Ese es el temor que hoy tenemos como padres de familia: que nuestros hijos se deslicen. Pero podemos acudir a este amor inagotable que nos da el Señor.
Una de las expresiones más hermosas que encontramos en la palabra de Dios es en los salmos. El gran cantor de Israel, dando gracias a Dios en el Salmo 36, versículo 5, dice:
Salmo 36:5 — Tu amor inagotable, oh Señor, es tan inmenso como los cielos, tu fidelidad sobrepasa las nubes. Tu rectitud es como las poderosas montañas, tu justicia como las profundidades de los océanos. Tú cuidas a la gente por igual, oh Señor, como también a los animales. ¡Qué precioso es tu amor inagotable, oh Dios! Todos los seres humanos encuentran refugio a la sombra de tus alas.
Ese es el refugio que tenemos todos los que por misericordia el Señor encontró. Él nos encontró, no le hemos encontrado nosotros a Él, sino que Él nos encontró a nosotros. Gracias a Dios por este amor tan grande que manifiesta el Señor en nosotros.
Datos y Consejos
Ya vamos al segundo espacio del programa, que es para los datitos y los consejos. Siempre como dueña de casa andamos buscando todos los beneficios que podemos tener. Por ejemplo, en estos días de calor, lo mejor es descansar nuestros pies. Hay algo que es muy beneficioso para esto: el bicarbonato de sodio. Cuando puede tener los pies cansados, puede lavarlos con bicarbonato para descansar y suavizarlos; también usted puede ponerle a esa agua jugo de limón. Va a sentir usted un gran alivio y descanso.
Le cuento que es muy natural que nos duela la cabeza en los días de calor, pero sabe usted que a veces nos duele la cabeza por no tomar agua. Lo primero que nuestro organismo nos da pauta es que cuando nos duele la cabeza es porque no hemos tomado agua; además la piel se nos seca, falta concentración, sufrimos de mal aliento y tenemos cambios de estado de ánimo porque la mente a veces se nos nubla. Nos mareamos y resulta que estamos padeciendo cansancio crónico, incluso estreñimiento o dolor en las articulaciones. Nuestro cuerpo es casi dos tercios de agua, y si no le damos agüita, el cuerpo nos va a pasar la cuenta.
También le podemos dar más datos que usted puede usar incluso para el baño: para los malos olores, puede usar bicarbonato y se irán. Para su cuerpo, puede hacer una pasta con limón y bicarbonato y ponerla en la zona que quiere blanquear, por ejemplo, codo o rodilla. Es un buen datito.
Para el mal olor del refrigerador, ponga un vaso con bicarbonato por cinco días y habrá desaparecido el mal olor. También puede limpiar la tabla de picar y cortar carne con bicarbonato y le quedará como nueva; ponga el bicarbonato y pase un limón partido por la mitad.
Le damos otro truco para las joyas de plata que se pusieron negras. Puede hacer que vuelvan a su color normal con agua tibia y pasta de dientes. Teniendo en sus manos un paño de microfibra y un cepillo de dientes de cerdas suaves (de esos que ya no usamos para el lavado de los dientes), limpie su joya. Humedezca el paño y la superficie de la joya, agréguele un poco de pasta de dientes, frótelas con el paño húmedo y acompáñese con el cepillo. Realice esta limpieza profunda y eficaz, luego enjuague con agua y seque con el paño de microfibra para dejarla lista y brillosa.
Sugerencia para la Cocina
Ahora le traemos la sugerencia para la cocina: unos pastelitos de bizcochuelos. Durante la semana le hemos estado dando puras cositas ricas. Esta preparación nos va a llevar 20 minutos, la cocción 40 minutos, y los ingredientes son para 6 a 10 pastelitos.
Los ingredientes que necesitamos son: 6 cucharadas de harina con polvo de hornear, 4 cucharadas de chuño, 10 cucharadas de azúcar flor y 10 huevos.
Para la preparación: en un bol vamos a batir las claras a nieve; vamos a agregar el azúcar flor de una sola vez sin dejar de batir, y luego añadimos las yemas y la harina. En una budinera rectangular previamente enmantequillada, coloque el batido. Lleve al horno suave durante 30 minutos más o menos y deje enfriar.
Vacíe el bizcochuelo del molde, corte las orillas y divídalo en forma rectangular. Pártalos por la mitad, rellénelos con manjar y empolvoree azúcar flor. Ya listos están sus pastelillos de bizcochuelos. Ojalá que esta recetita a usted le haya gustado.
Receta del día
Pastelitos de bizcochuelos
- 6 cucharadas de harina con polvo de hornear
- 4 cucharadas de chuño
- 10 cucharadas de azúcar flor
- 10 huevos
- Manjar para el relleno
- Azúcar flor para espolvorear
Preparación
- Batir las claras a nieve en un bol.
- Agregar el azúcar flor de una sola vez sin dejar de batir.
- Añadir las yemas y la harina a la mezcla.
- Verter el batido en una budinera rectangular previamente enmantequillada.
- Llevar al horno suave durante aproximadamente 30 minutos.
- Dejar enfriar y vaciar el bizcochuelo del molde.
- Cortar las orillas y dividir la masa en forma rectangular.
- Partir los rectángulos por la mitad y rellenarlos con manjar.
- Empolvorear con azúcar flor.
Lectura de la Palabra
Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Eclesiastés, capítulo 3, versículo 1. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Eclesiastés 3:1 — Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Oración por la Unción
Amado Dios, tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que su bendición sea la que repose sobre mí y usted me unja a través del Espíritu Santo con una unción especial para administrar su palabra.
Únjame, Señor, para que su palabra, que es viva, que es eficaz y que es más cortante que toda espada de doble filo, haya de penetrar el alma y el espíritu de quienes hoy día escuchan su palabra. Queremos que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas, pero necesito la unción de su Espíritu en mí para administrar esta su palabra. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
La ilusión del tiempo y la tecnología
El título de su palabra es: “Todo tiene su tiempo”. No tenemos más tiempo, o por lo menos eso nos parece cuando se trata de planear actividades, obligaciones y responsabilidades. Simplemente el día no nos alcanza. Creyéndolo así, todos nos lanzamos cada día a nuestras obligaciones, haciendo aquello que aparenta ser una emergencia y posponiendo lo que en realidad es importante.
Vivimos en la época en que los inventos de este siglo no han cumplido su objetivo. Hace algunos decenios, cuando se miraba hacia finales del siglo XX, siempre se nos aseguraba que con la nueva tecnología todos tendríamos más tiempo disponible para hacer lo que realmente nos gusta. Se hablaba de muchos días de asueto y de una especie de organisería autorizada, ya que después de todo lo necesitamos.
La computadora, los microondas, la tecnología láser, la telefonía portátil, las transmisiones digitales, la televisión realista y el internet no han sido suficientes para tal liberación. Hoy nos hundimos en una desorganización que parece haber ganado la batalla en todos los niveles. Algo no ha funcionado con tanta invención o descubrimiento supuestamente para beneficiar todo el género humano.
En alguna parte, todos esos sueños de promesa y de liberación de las viejas ataduras convencionales —como el trabajo, las obligaciones sociales y la distribución de tiempo de calidad para aquellos que amamos— solo se han visto trastocados. Hoy somos una generación esclava de todo lo que la electricidad mueve u opera en todos los campos de la electrónica, dejándonos menos tiempo para todo.
La realidad del tiempo según Eclesiastés
El viejo libro de Eclesiastés repite de una manera incansable su mensaje de realidad. Pon atención al capítulo tercero.
Eclesiastés 3:1-8 — Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arruinar lo plantado. Tiempo de matar y tiempo de curar. Tiempo de destruir y tiempo de edificar. Tiempo de llorar y tiempo de reír. Tiempo de hacer duelo y también de bailar. Tiempo de esparcir piedras y tiempo de juntar las piedras. Tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar. Tiempo de buscar y tiempo de perder, tiempo de guardar y tiempo de tirar, tiempo de rasgar y tiempo de coser, tiempo de callar y tiempo de hablar, tiempo de amar y tiempo de aborrecer, tiempo de guerra y tiempo de paz.
Lo que usted escucha, amado auditor, es lo que este libro maravilloso nos da a conocer. Se lo hemos querido leer si es que usted no tiene su Biblia a mano. El ser humano es limitado y no tiene control sobre algunas cosas y eventos que suceden en esta existencia.
La arrogancia humana frente a la eternidad
Sin embargo, la nuestra es una generación arrogante que se cree todopoderosa y autosuficiente. ¿Acaso no estamos ganando la batalla en el control y prevención de las enfermedades? Nos encontramos a punto de establecer la manipulación genética que prolongará la vida, eliminará las taras físicas y psicológicas de nuestros descendientes y posibilitará la eutanasia de acuerdo a los deseos de cada uno. ¿Qué es lo que nos falta entonces para realizar el sueño del filósofo Nietzsche y proclamar el surgimiento del superhombre?
Eclesiastés tiene este maravilloso lenguaje que dice que todo tiene su tiempo y que aún existe un tiempo para nacer y un tiempo para morir. Es decir, le falta mucho al ser humano para ser el señor del tiempo y eso nunca lo conseguirá. Esa es su tragedia si no entiende que se encuentra sobre este planeta para cumplir el plan de aquel que sí tiene el control sobre el tiempo, sobre todas las circunstancias y eventos de la vida.
El ser humano no ha alcanzado el control de cosas imponderables. A pesar de toda la máscara de frialdad con la que los hombres y mujeres se adornan cuando plantean tesis sobre su autonomía, el hecho es que todos son portadores de una imagen que le hace buscar lo que el mismo texto identifica como la eternidad.
Aceptar nuestras limitaciones nos plantea la pregunta: ¿Qué es lo que realmente importa en la vida? No podremos restaurar el equilibrio mental y espiritual de nuestras trabajadas vidas si no entendemos la escala divina de valores. Jesús les dice a sus contemporáneos que amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con toda la fuerza es la principal ocupación del hombre, y que de segundo es amar al prójimo como a uno mismo.
Relación, no religión
El cumplimiento de ese gran mandamiento trae la sanidad al alma y al espíritu. A la luz de esta enseñanza, todo lo demás es relativo y accesorio. No se habla allí de amor solo en el campo de los sentimientos, sino también en la actitud que va a procurar lo mejor para nosotros y para los que nos rodean.
En nuestro propio tiempo hay indiferencia y hasta rechazo ante estas verdades espirituales. Pero en su caso, puede ser que este sea su tiempo para comenzar a preocuparse de su relación con Dios y con su prójimo. Es esa relación dual la que maneja y dirige todas las demás.
Hago hincapié en la palabra relación, no religión. Mucha gente no lo entiende y de ahí los errores en la comunicación. Hablamos de relación, porque esa fue la finalidad de la venida de Jesucristo a la tierra hace más de dos mil años: restablecer una comunión rota entre el creador y la criatura.
Pocas personas se dan cuenta de la importancia capital de la persona y de la obra de Jesús de Nazaret cuando vino a esta tierra a reconciliar a los hombres con Dios. Incluso aquellas estampas navideñas tienden más a representar escenas sentimentales que reales. El mensaje de Dios hablaba de una nueva realidad que cada persona debía aprender a apreciar.
El recordatorio de que la vida no depende de las cosas que el hombre tiene es un buen punto de partida en la búsqueda más importante a la que tú puedes abocarte: descubrir lo que el creador tiene que decir en su revelación a todos los hombres, y tú estás incluido. Hoy es el tiempo de parar y de pensar en lo que tiene valor eterno. Nunca habrá un tiempo mejor empleado que este.
Acción de gracias y peticiones
Amado Dios, al concluir su palabra nos llenamos de gozo porque usted nos ha exhortado como hijos amados. Gracias, Señor, por habernos dejado escrita la revelación divina. Ahora ya no quedamos por inocentes de la exhortación; la responsabilidad está en mí y en todo lo que han escuchado. Oro para que su palabra haya corrido y haya sido glorificada en muchas vidas.
Debemos recibir la corrección porque usted nos corrige porque nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Damos gracias por el pan de vida que nos ha dicho: “Instruya al niño en su carrera para que cuando esté viejo no se aparte de ella”. Gracias, Señor, porque tan solo con mirar el contexto de su palabra ya usted nos dice mucho.
Oramos, Señor, intercediendo por nuestros pastores, hermanos y personas creyentes que están enfermos. Pedimos que a esta hora haya un toque de su poder sanador sobre ellos. Oramos por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero; por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el Monte; por el pastor Samuel Asenjo Riffo; por la pastora Mireia Reyes, pastora de Renca; y por nuestra pastora Norma Martínez, oramos por sanidad para su hija.
Oramos por sanidad por nuestro hermano José Silva y por nuestro hermano José David Videla, para quien pedimos un milagro porque la ciencia no lo ha podido hacer, pero usted tiene el poder. Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larcón Flores. Oramos por respuesta a la petición de nuestra hermana Laura Senjo y por sanidad de nuestra hermana Nora Senjo.
Oramos por sanidad por nuestro hermano Eduardo González en su vista; por el hijo de nuestro hermano Jimmy, pidiendo sanidad y liberación; por nuestra hermana Rosita Veloso; por nuestra hermana Ana Vallejo Fernández; por nuestra hermana Elena Reyes, por su esposo Joaco Videla y por su hija Débora Videla. Oramos por nuestro hermano Ignacio Toro, por nuestra hermana Pilar González, por nuestra hermana Teresita Reyes, por el hermano Luis Durán Palma, por Don Rado Milovich, por nuestra hermana María Ivacache, por Cristian Barro, por nuestro hermano Eliseo Muñoz, por mi vecino Luis Jorellana, por mi hermano Dagoberto Roa, por Alejandro López, por Angélica y por Iván Calderón.
Señor, usted nos conoce a todos porque usted nos hizo. Que su poder esté tocando la vida de sus hijos e hijas, sanando y consolando también en las casas de luto. Derrame su poder y bendición también por los hermanos y pastores que han perdido su iglesia por los incendios en el sur de nuestro país. Todo esto se lo pedimos en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.