La Voz Pentecostal

El tesoro del reino de Dios y la vanidad del placer

· 55 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la búsqueda del sentido de la vida frente al hedonismo y las posesiones materiales. Usted encontrará un mensaje de fe basado en las Sagradas Escrituras y consejos prácticos para el hogar.

Inicio del programa y oración

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti y no quieres tú venir. Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida.

Les saludo mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Y como siempre, este programa lo comenzamos poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.

Amado Dios, le damos muchas gracias por darnos tan especial y maravilloso día, porque en este día sus misericordias ya se han renovado. Le doy gracias porque puedo presentarme a través de este programa con un corazón lleno de gratitud y de alegría. Reconozco su amor porque brilla en cada rayo del sol y siento su presencia guiándome a lo largo de este nuevo amanecer glorioso.

Señor, usted se revela a nosotros a través de la creación. Gracias, Dios Altísimo, por esta maravillosa oportunidad de haber despertado en esta mañana y vivir un día más en este mundo que usted, mi Señor, ha creado. Sé que su amor me rodea constantemente y me fortalece en cada desafío que encuentro en mi caminar.

Usted es mi refugio en momentos de dificultad y me guía en momentos de incertidumbre. Gracias, Señor, por sostenerme con su mano amorosa y por mostrarme la luz en medio de la oscuridad de este mundo. Cada día es un regalo que me recuerda su amor y su gracia; enfrento este día confiada en su dirección y su cuidado.

Peticiones de oración

Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que en estos precisos momentos hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, luchando por ser sanados, porque todos creemos en su poder sanador. Pedimos que este poder alcance para el que a esta hora está sufriendo, esperando el toque de su poder. Visite, Señor, la casa del luto.

Rogamos, Señor, muy en especial que la paz que solo usted puede dar esté con nuestra pastora Joana en estos momentos de dolor por la partida de nuestro pastor. Señor amado, bendiga también y ponga paz en la iglesia para que todos sean consolados con su poder.

Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio. Oro por los jóvenes que son presos de muchas adicciones, por los que no son tan jóvenes, por los niños para que usted los proteja y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro por la casa de la viuda y del huérfano para que siempre haya provisión y no falte el sustento.

Oro para que haya libertad de los presos de la cárcel; yo sé que usted todos los días abre puertas y le agradezco por este amor tan grande de hacernos libres. Oro, Señor, pidiendo sanidad para nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada, y solo usted, mi Señor, puede sanarla.

Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por mi amado obispo Sergio Veloso y por el honorable directorio. Tienen un trabajo especial durante esta semana porque se nos aproximan las conferencias anuales y tienen la noble tarea de estar ya con todas las cosas en su lugar. Pido que derrame una especial bendición en nuestro amado obispo Veloso, porque él es nuestro anfitrión, y muy en especial oro por la iglesia de Curicó, que son los que nos hospedan en sus hogares.

Oro muy en especial pidiendo una especial bendición para la audiencia de este programa. Oro, Señor, para que usted bendiga las autoridades civiles de nuestro país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan, porque actualmente están por dejar un periodo de administración para entregar en otras manos. Pido que usted bendiga cada autoridad saliente y entrante.

Oro por cada autoridad civil de mi comuna, para que usted los dirija y los guíe siempre bendiciendo a nuestra comuna porque hay mucha necesidad en ella. Oro por cada institución, muy en especial por bomberos y carabineros, que arriesgan su vida en cada procedimiento.

Pido muy en especial, Señor, al Espíritu Santo que esté administrándonos a través de mi persona este programa. Rogamos su bendición comenzando y terminando. Reciba usted toda la honra, la gloria y alabanza por siempre, porque ha hecho algo tan grande por nosotros al habernos dado a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Gracias, Padre, por este amor tan grande manifestado sobre esta humanidad. Gracias porque a través de Jesucristo nuestro Salvador somos salvos. Gracias Dios Altísimo por sacrificar a su Hijo y por este amor manifestado al resucitar a nuestro Señor y Salvador.

Le damos gracias, Señor, porque podemos disfrutar el comienzo de un nuevo programa en este día, donde sabemos que la bendición de Dios va a fluir. Bendíganos con toda bendición porque de esta forma nos ponemos en sus manos para ser usadas para la gloria y la honra de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén y amén. ¡Gloria a Dios!

Pan de Vida

Damos muchas gracias a nuestro Dios por tener nuevamente la bendición de ocupar los micrófonos de radio Abigail en este día tan especial, porque este es el día que hizo el Señor y lo hizo para mí y para usted. A esta hora nos bendice nuestro Dios con nuestro pan de vida.

Mateo 13:44 — El reino de los cielos es semejante a un tesoro.

No le ponemos un título a nuestro pan de vida de hoy, pero no es una pérdida. Sin duda están los testimonios de nuestros hermanos y pastores. Mi amigo Ruel asistió a una reunión de ex alumnos de la secundaria en la casa de un compañero, una mansión frente al mar cerca de la bahía de Manila. Tenía un gran lugar para 200 personas e hizo que Ruel se sintiera insignificante.

Ruel me dijo que había sido muy feliz pastoreando iglesias rurales remotas y que, aunque sabía que no debería haber sucedido, no pudo evitar envidiar la riqueza material de su compañero. Pensaba en la diferencia que podría haber sido su vida si hubiera usado su profesión para convertirse en empresario.

Luego, con un rostro sonriente y lleno de paz, agregó: “Pero entonces recordé que no hay nada que envidiar. Invertí mi vida en servir a Dios y los resultados serán eternos”. La paz de Ruel refleja la parábola de Jesús que ha quedado grabada en el Santo Evangelio según San Mateo, capítulos 13, versículos 44 y 46, que nos dice que el reino de Dios es un tesoro supremo.

Para algunos esto podría ser insignificante, o podría significar un ministerio a tiempo completo, mientras que para otros podría ser vivir el evangelio en un trabajo secular. Como los hombres de la parábola de Jesús, podemos seguir confiando en el valor del tesoro imperecedero que se nos ha dado. Todo en este mundo tiene un valor infinitamente menor de lo que obtenemos al seguir a Dios.

El apóstol Pedro, en su primera carta, capítulo 1, versículos 4 y 5, nos habla de que nuestra vida puesta en las manos de Dios produce un fruto eterno. Cuando comprendemos que esto no es una pérdida, le pedimos a Dios Padre: “Quiero celebrar cada día el tesoro que he encontrado en ti”.

A veces nos hace falta decirle a nuestro Padre que queremos celebrar cada día el tesoro que hemos encontrado en nuestro Dios. Al escuchar el testimonio de mi amigo Ruel, podemos preguntarnos: ¿De qué has tenido que privarte por seguir a Dios? ¿Cómo te alienta el Santo Evangelio según San Mateo capítulo 13, versículos 44 al 46?

Lectura del Salmo 34

No podemos dejar de relacionarnos con la palabra de nuestro Dios. Como lo dice el salmista David en el Salmo 34, desde el versículo 1:

Salmo 34:1-22 — Alabaré al Señor en todo tiempo. A cada momento pronunciaré sus alabanzas. Solo en el Señor me jactaré. Que todos los indefensos cobren ánimo. Vengan, hablemos de las grandezas del Señor. Exaltemos juntos su nombre. Oré al Señor y Él me respondió y me libró de todos mis temores, los que buscan su ayuda estarán radiantes de alegría, ninguna sombra de vergüenza les oscurecerá el rostro. En mi desesperación oré y el Señor me escuchó. Me salvó de todas mis dificultades. Pues el ángel del Señor es un guardián. Rodea y defiende a todos los que le temen. Prueben y vean que el Señor es bueno. ¡Qué alegría para los que se refugian en él! Teman al Señor ustedes, los de su pueblo santo, pues los que le temen tendrán todo lo que necesitan. Hasta los leones jóvenes y fuertes a veces pasan hambre, pero los que confían en el Señor no les faltará ningún bien. Vengan hijos míos y escúchenme y les enseñaré a temer al Señor. ¿Quieres vivir una vida larga y próspera? Entonces, refrena tu lengua de hablar mal y tus labios de decir mentiras. Apártate del mal, haz el bien, busca la paz y esfuérzate por mantenerla. Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno. Los oídos están abiertos a sus gritos de auxilio. Pero el Señor aparta su rostro de los que hacen lo malo, borrará todo recuerdo de ello de la faz de la tierra. El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda, los rescata de todas sus dificultades. El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón. Él rescata a los de espíritus destrozados. La persona íntegra enfrenta muchas dificultades, pero el Señor llega al rescate en cada ocasión. Pues el Señor protege los huesos de los justos, ni uno solo es quebrantado. Sin duda la calamidad destruirá a los perversos y los que odian a los justos serán castigados. Pero el Señor redimirá a los que le sirven, ninguno que se refugie en él será condenado.

¡Gloria a Dios! Dios nos bendice hoy por este maravilloso salmo que hemos añadido a nuestro pan de vida. Gracias le damos a nuestro Dios, porque es una bendición cuando estamos escuchando nuestro pan de vida.

Consejos y datos para el hogar

Vamos adelante con el programa porque ya tenemos con nosotros los datos, los consejos y algunos truquitos para que usted los considere en el diario vivir con los problemitas que se nos presentan. El primero que le traemos es cómo limpiar los vidrios de las ventanas.

Para esto, use una tapa de acondicionador de ropa. En un recipiente de plástico o cepillo, ponga 5 cucharadas de agua tibia y una cucharada de glicerina. Llenamos la tapa con el acondicionador, lo volcamos en el recipiente con el agua y mezclamos todo muy bien. Luego le sumamos la glicerina y agitamos bien para que se disuelva.

Dejamos reposar la mezcla durante 15 minutos aproximadamente. Luego, ponemos algunas gotas de la solución en el cepillo y procedemos a frotar los cristales por el lado de afuera enérgicamente para evitar que la mezcla se seque. La glicerina y el acondicionador formarán una capa delgada que actuará de aislante; así, ni el polvo ni la lluvia se pegarán al vidrio y se mantendrán súper limpias.

Otro dato es sobre cómo ahuyentar las lagartijas para que no entren a nuestro hogar. No hay que atacarlas con veneno ni aplastarlas porque eso es crueldad. Podemos colocar cáscaras de huevo en el jardín del patio, que actúan como repelente casero.

También puede preparar lo siguiente: dos ramitas de eneldo, dos clavos de olor, una rama de canela y dos tazas de agua. Tritura los ingredientes y ponlos a hervir. Cuando el agua tome un color oscuro, retíralo del fuego, volcamos la mezcla en un pulverizador y rociamos en la zona estratégica donde andan las lagartijas.

Le cuento que existe algo muy fácil y bueno para nuestro organismo: comerse cuatro aceitunas antes de dormir. Si usted tiene regulado el ritmo cardíaco y los patrones del sueño, este remedio casero es saludable y sabroso para dormir bien y mejorar la calidad del sueño si padece insomnio. El magnesio activa el sistema parasimpático y el calcio regula los neurotransmisores, ayudando al cerebro a producir melatonina.

Y el último datito es para su inodoro, para que esté tranquilo 24 horas sin manchas de suciedad. Tome un limón, pártalo por la mitad y, en un cuarto de limón, ponga una cucharada de bicarbonato y una cucharada de lavalosa.

Use una mascarilla que ya no use, corte el elástico en una parte y llene el espacio con los pedazos de limón, el bicarbonato y la lavalosa. Cierre y amarre con el elástico, y cuelgue el inodoro con la otra parte del elástico.

Además, el bicarbonato también sirve para descansar los pies. Use bicarbonato y jugo de limón para suavizarlos; sentirá un gran alivio y descanso si viene de caminar.

Sugerencia de cocina: Nueces confitadas

Llega el momento de la sugerencia de este programa para la cocina: nueces confitadas. Esta preparación lleva 30 minutos en total, con 10 minutos de cocción. Los ingredientes para 10 a 15 porciones son: una taza de azúcar, una cucharada de canela, seis cucharaditas de leche, tres tazas de nueces picadas y media cucharadita de vainilla.

Para la preparación, coloque en una cacerola el azúcar, la canela y la leche. Lleve a fuego suave y revuelva hasta que espese, retirando antes de que comience a pegarse en el fondo. Pique finamente las nueces y agréguelas a la preparación.

Añada la vainilla y lleve nuevamente al fuego durante 5 minutos, revolviendo constantemente. Vacíe en un mármol o plato extendido, deje enfriar y forme los confites dando forma de nuez. Ojalá pueda hacerlo, porque a los niños les agrada mucho.

Ilustración de Nueces confitadas

Receta del día

Nueces confitadas

  • 1 taza de azúcar
  • 1 cucharada de canela
  • 6 cucharaditas de leche
  • 3 tazas de nueces picadas
  • 1/2 cucharadita de vainilla

Preparación

  1. Coloque en una cacerola el azúcar, la canela y la leche.
  2. Lleve a fuego suave y revuelva hasta que la mezcla espese.
  3. Retire la cacerola del fuego antes de que la preparación comience a pegarse en el fondo.
  4. Pique finamente las nueces y agréguelas a la mezcla.
  5. Añada la vainilla y lleve nuevamente al fuego durante 5 minutos, revolviendo constantemente.
  6. Vacíe la preparación en un mármol o plato extendido.
  7. Deje enfriar y forme los confites dándoles forma de nuez.

Cierre del segmento

Ya estamos en el momento de este programa de escuchar la voz de Dios a través de su palabra. Pero antes de entregar el mensaje que el Señor nos ha dado para hoy, vamos a tener un espacio para escuchar una alabanza. No se me vaya de la sintonía, porque volveremos en breve instante para que juntos podamos escuchar la voz de Dios.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios. Lo haremos en el libro de Eclesiastés, capítulo 2, versículo 14.

Eclesiastés 2:14 — El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas. Pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro.

Oración por Revelación

Amado Dios, le damos muchas gracias por su palabra porque la tenemos ya leída. Pero ahora, Señor, pido al Espíritu Santo que traiga a mí la revelación divina de su palabra. Use usted, mi Señor, mis labios; tome dominio y tome el control de mi vida para escuchar la voz de su Espíritu.

Que usted ponga en mí una unción para administrar su palabra, para que ella corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

El placer por el placer

El título de su palabra es: El placer por el placer. Se dice que hoy vivimos en una sociedad hedonista, es decir, que procura por todos los medios vivir para el placer y, para lograrlo, invierte todo lo que sea necesario. Nuestra generación da prueba a diario de ello.

Cuando el uso pedagógico del juego, por ejemplo, pasa a la virtud de la dependencia, tenemos millones de niños que creen que su sola existencia se justifica solo si encuentran alguna diversión que los saque de su constante aburrimiento.

Pero los niños no están solos, ya que hace miles de años alguien se encargó de investigar en el área del placer o la diversión para ver si en ella se encontraba el sentido de la vida. Así lo pone el libro de Eclesiastés en el capítulo segundo:

Eclesiastés 2:1-3 — Dije yo en mi corazón: Vamos ahora, te probaré con placeres; gozarás de lo bueno. Pero he aquí, esto también era vanidad. A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto? Decidí en mi corazón a saciar mi carne con vino, sin apartar mi corazón de la sabiduría, entregarme a la necedad hasta ver cuál es el bien en que los hijos de los hombres se ocupan debajo del cielo todos los días de su vida.

El relato continúa enumerando aquellas cosas que las personas consideran muy importantes: construir casas, plantar bellos jardines, contratar los servicios de todo tipo de sirvientes y empleados, comprar ganado, hacer metales preciosos y participar de todo tipo de fiestas y deleite sexual incluido.

Existe, sin embargo, el triste despertar de todo ese disfrute fantasioso del cual el escritor del libro dice que, después de haber hecho todo esto, todo es vanidad y aflicción de espíritu y sin provecho debajo del sol.

Es la triste conclusión de un hombre que lo ha probado todo, incluso el placer hasta sus máximas expresiones, y que sin embargo solo produce la aflicción del espíritu. Esto es, quizás a menor escala, lo que nuestra generación está experimentando cuando observamos a jóvenes y niños aburridos.

Lo tienen todo: vida, salud, familia, medios económicos y mucha diversión. Pero a pesar de toda la inversión que han hecho, están aburridos y la vida no tiene sentido para ellos.

Y los adultos, vacíos y sin objetivos en sus vidas, le hacen el juego aturdiéndose con drogas y adicciones que supuestamente producen el placer, para descubrir después que tampoco ellos le encuentran sentido a todo lo que hacen.

Es la maldición que llevan en sí todas las promesas que sugieren que es posible disfrutar al máximo del placer sin desesperarse, sin conocer el valle o la parte honda de la vida.

El escritor de Eclesiastés concluye afirmando lo siguiente:

Eclesiastés 2:15-16 — Como sucederá al necio, me sucederá a mí. ¿Para qué, pues, me he esforzado hasta ahora para hacerme más sabio? Y dije en mi corazón que también esto era vanidad, porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros todo será olvidado, y lo mismo morirá el sabio que el necio.

Se ha intentado todo: la búsqueda del placer, encontrar sentido a la vida a través de la sabiduría o acometer grandes empresas como legado a la posteridad. Sin embargo, Eclesiastés continúa afirmando que todo es vanidad y no hay satisfacción en ello, sino aflicción del espíritu.

Este libro escrito hace miles de años es una especie de diagnóstico de lo que sucede a nuestra generación: hastío y aburrimiento por no tener nada que hacer o, por el contrario, por hacer muchas cosas que no tienen un real significado y que producen frustración por no dejar nada trascendente a la posteridad.

Es como aquella historia del Evangelio en donde un hombre se afana y trabaja para construir un nombre y una situación holgada entre sus semejantes. Tanto prosperará que no tiene literalmente donde almacenar sus posesiones, entonces comete el trágico error de decirle a su alma que se goce y que disfrute de todo lo que tiene.

No, el alma y el espíritu del hombre y de la mujer no se sacian ni se satisfacen con las posesiones de las cosas o de las personas. Existe algo más, otra dimensión o plano de existencia; otro nivel de comunicación para el cual el hombre tiene sus sentidos espirituales bloqueados.

Para los que aún no han comprendido el sentido de la vida, citamos las palabras del mismo Jesucristo en el Santo Evangelio según San Marcos, capítulo 1, versículo 15:

Marcos 1:15 — El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

El arrepentimiento es más que una mera experiencia emocional; significa una reflexión del camino andado y una resolución de volver atrás y comenzar de nuevo en la verdadera senda. Es un hondo dolor por el pecado y la ofensa a Dios, pero también confesar nuestra incapacidad y ceguera por haber querido llenar con cosas mundanas la necesidad espiritual que solo una recta relación con Dios puede llenar.

Creer es creer en lo que Dios ha revelado en cuanto al propósito de la vida y buscar ese propósito en nuestra propia existencia. Todas las demás cosas de la vida son accesorias; podemos disfrutarlas sabiendo que son solo cosas pasajeras que no producen la felicidad.

Cuando comprendamos esto, podremos enseñar a los que vienen después de nosotros que la vida no depende de las cosas que tengamos y que no estamos aquí para no aburrirnos. Aprenda su lugar en esta creación; para ello debe acudir a la Biblia y tomar en serio su mensaje.

De lo contrario, pasará por esta vida como aquellos trenes expresos que no dejan huellas en las pequeñas estaciones porque pasan raudos; después de unos segundos, solo la soledad acompaña a esos lugares.

La lectura de la Biblia debe ser provechosa y tomarse como la revelación misma que el Creador le ha dejado a la humanidad. Ante esa revelación se derrumban las religiones y sistemas filosóficos que pretenden saber algo mediante la especulación y el ingenio humano, que solo dejan frustraciones.

La lectura que aquí le proponemos es la búsqueda de aquel que, sabiéndose perdido en el océano de la depresión y la frustración, aprende a ver la realidad. Es una realidad que puede ser dolorosa al descubrir nuestras limitaciones, pero que habla de un solo camino que lleva a Dios y que pasa por Jesucristo, el intermediario y vocero autorizado por Dios.

Proponemos hoy una lectura cuidadosa de la Biblia para que sea ella la que nos hable directamente ante nuestra situación. Invitamos a que, después de leer Eclesiastés, contrastemos sus enseñanzas con el mensaje de los evangelios.

Ante la depresión y la frustración humana, tenemos el mensaje poderoso y salvador de aquel que reveló a los de su tiempo con palabras que han quedado registradas para significar el fin de nuestra búsqueda:

Juan 14:6 — Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.

Oración Final y Peticiones

Gloria a Dios. Amado Dios, le damos muchas gracias por haber escuchado su palabra, sabiendo que por el escucharla nuestra fe es aumentada. Oro, Padre, para que su palabra haya corrido y haya sido glorificada en muchas vidas, porque si así ha sucedido, este programa tiene un sentido especial de llegar al corazón del hombre y de la mujer.

Señor, agradecemos esta oportunidad maravillosa que usted nos concede día tras día de poder relacionarnos con el mensaje de su palabra bendita. Ayúdenos ahora a poner cada consejo en práctica, porque usted busca que no seamos oidores olvidados.

Oro, Señor, para que su palabra haya caído en buena tierra y produzca el cien por ciento, como es lo que espera el que siembra. Su bendición está con nosotros a través de su palabra y le damos muchas gracias por eso.

Le pedimos, Señor, que por misericordia esté obrando en los enfermos. Pedimos que su gloria sea manifestada en nuestros pastores y pastoras enfermas: clamamos por sanidad para la pastora Norma Martínez de Renca, la pastora Mireia Reyes de Vallenar, el pastor Héctor Arena de nuestra iglesia en Granero, el pastor Florindo Márquez de nuestra iglesia en El Monte y el pastor Samuel Asenjo Riffo.

Oramos por sanidad para nuestro hermano José Silva y pedimos un milagro para nuestro hermano José David Videla, porque un milagro lo va a poner de pie. Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larconflores.

Oro por respuesta a la petición de mi hermana Laura Senjo y por sanidad para la hermana Nora Senjo, mi hermano Eduardo González en su vista, el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación, mi hermana Rosita Veloso, mi hermana Ana Vallejo Fernández, mi hermana Elena Reyes, su esposo Joaco Videla y su hija Débora Videla.

Oramos por sanidad para mi hermano Ignacio Toro, mi hermana Pilar González, mi hermana Teresita Reyes, mi hermano Miguel Torres, Luis Durán Palma, Don Rado Milovich, mi hermana María Ivacache, Cristian Barro, mi hermano Eliseo Muñoz, mi vecino Luis Orellana, mi hermano Dagoberto Roa, Alejandro López, Angélica e Iván Calderón.

Señor, yo sé que usted conoce a todos ellos y que su poder es grande y maravilloso para estar en estos precisos momentos tocando toda enfermedad y liberando vida. Le rogamos que estas obras sean hechas en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.