Superando el temor a través de la fe y consejos para combatir la halitosis
Usted encontrará reflexiones bíblicas sobre cómo vencer los miedos irracionales mediante la confianza en Dios. Además, el episodio le ofrece consejos prácticos y remedios caseros para tratar el mal aliento.
Inicio del programa y oración matinal
Escucha, auditor, la voz del Salvador que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.
Este programa está llegando a su hogar con el solo propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora; les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Señor.
Amado Dios, en este día mi corazón se llena de alegría porque le agradezco el privilegio de un nuevo día. Gracias por este maravilloso despertar glorioso. Vivir en este día es un don porque la vida es un don, y sé que usted me brinda este don y me da fortaleza; es donde yo encuentro en sus brazos amorosos su presencia, que siempre está conmigo guiándome en cada paso porque llena mi existencia con la belleza de su ser.
Hoy día, cuando comenzamos esta nueva jornada, mi corazón está lleno de alabanza a su nombre, de esperanza y de alegría, sabiendo que usted es mi fuente de todo lo bueno en mi vida. En cada instante que paso, deseo entregar lo mejor de mí con amor y dedicación en cada tarea que emprenda. Anhelo compartir con mis hermanos el amor que usted me ha dado, siguiendo las enseñanzas que siempre están iluminando mi caminar.
En este día cedo el control de mi vida en sus manos divinas. Permítame aprender y crecer bajo su guía, que su luz siempre esté alumbrando mi caminar para que sea correcto, porque usted tiene un destino trazado para mí. Gracias porque usted provee a diario alimento, porque permite descansar en un techo que cobija mi sueño, porque tengo vestuario, agua y calzado.
Peticiones de intercesión
Gracias Señor porque puedo interceder por los enfermos, porque sé que hay muchos que luchan en una sala de hospital o en sus casas esperando que su misericordia extienda su mano de poder sanándoles. Oro, Señor, por los niños para que usted les dé su protección y su cuidado; oro por los jóvenes que son presos de muchas adicciones; oro por tantos abuelos y abuelas olvidadas; oro por los matrimonios para que haya unidad en la familia; sustente usted la casa de la viuda y del huérfano. Que haya apertura de los presos de la cárcel, ese es mi deseo.
Pido, Señor, por favor, que usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada. Oro pidiendo por cada auditor de este programa; muy en especial clamo pidiendo una bendición para cada uno de ellos y de ellas.
Gracias, mi Dios, por habernos dado a Jesucristo nuestro Salvador, porque Él hoy es nuestro intermediario entre Dios y los hombres. Gracias porque a través de la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo hoy día somos los que caminamos en este camino que nos lleva cada día a la perfección. Gracias porque tenemos acceso ante el trono de su gracia a través de nuestro Salvador Jesucristo y le doy muchas gracias, Señor, por este amor tan grande que usted ha tenido para esta humanidad.
Tengo la certeza en mi vida que el amor y la verdad se encontrarán y la paz y la justicia se abrazarán. Señor, oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que les ha encomendado.
En algunos días más, comenzando el mes de febrero, tenemos nuestras conferencias anuales y pido una especial bendición para mi amado obispo y para la iglesia en Curicó, porque ellos son nuestros hermanos que nos hospedan durante la semana de conferencia; Señor, prepare esos hogares para que haya pan y todo lo que necesitan aquellas casas.
Oro por las autoridades civiles de nuestro país. Nuestra confianza está puesta en que usted dirija y guíe a cada autoridad, muy en especial a la máxima autoridad y a los que con él gobiernan. Estamos en un proceso en que pronto tomará esta nación un nuevo presidente ya elegido, y oramos por los días que le quedan al gobierno que hoy nos gobierna; pido para ellos una especial bendición.
Derrame su bendición también en nuestras autoridades civiles de la comuna, ya que ellos tienen autoridad administrativa y ruego que usted ponga en ellos el querer como el hacer, porque hay tantas necesidades en la comuna que ellos pueden tomar una buena decisión para arreglar cada problema.
Oro, Señor, por el cese de la guerra, oro por la paz de Jerusalén y para que usted bendiga esta nación, porque Jerusalén es el reloj de Dios. Gracias Señor porque podemos interceder y contarle en oración nuestras necesidades y deseos. Que cada día usted esté tomando dominio y control de cada uno de nuestros hermanos y hermanas en la fe. Pido para todos ellos una especial bendición. Todo esto lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
Pan de Vida y testimonios de fe
Damos muchas gracias a nuestro Dios altísimo porque ya estamos juntos y juntas, y tenemos con nosotros nuestro pan de vida. Lo tenemos en el libro de Daniel, capítulo 6, versículo 22.
Daniel 6:22 — Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones.
Bendecimos al Señor por nuestro pan de vida, porque nos habla de una liberación del foso de los leones. Siempre están con nosotros testimonios, algunos actuales y otros pasados. Cuando Taher y su esposa Donka creyeron en Jesús, sabían sobre el riesgo de la persecución en su tierra natal. De hecho, un día Taher fue encarcelado y culpado de apostasía. Antes del juicio, ambos acordaron que no traicionarían a Jesús.
Lo sucedido en la sentencia lo asombró. El juez dijo: “No sé por qué, pero quiero sacarlo de la boca de la ballena y del león”. Taher entendió que Dios estaba obrando, de lo contrario no podía explicar por qué el juez se refería a dos pasajes de la Biblia, que podemos considerar en Jonás capítulo 2 y en Daniel capítulo 6. Taher fue liberado y más tarde emigró junto con su familia.
Su historia evoca la de Daniel, cuyo ascenso generó celos en sus colegas. Tras planear su caída, convencieron al rey Darío de decretar una ley contra orar a otro que no fuera él, la cual Daniel ignoró. El rey no tuvo más opción que arrojarlo al foso de los leones, pero Dios liberó a Daniel y lo salvó de la muerte, tal como salvó a Taher mediante la sorprendente liberación del juez.
Hoy hay muchos creyentes que sufren por seguir a Jesús y a veces incluso son asesinados. Cuando enfrentamos persecución podemos profundizar nuestra fe al entender que Dios tiene métodos inimaginables. Recuerde que Él está contigo en toda batalla que enfrentes y podemos poner nuestra confianza en Dios a través de la oración.
Digámosle a Dios: “Dios, confío en ti ante los obstáculos aparentemente insuperables”. Sabemos cómo reaccionar ante la historia; cuando Taher y Donka lo hicieron, no tuvieron ni siquiera que defenderse, Dios usó a ese varón para que obrara en favor de ellos. Así que nosotros podemos confiar en el poder ilimitado de Dios.
Siempre podemos confiar en nuestro Dios porque tenemos la palabra de Dios que trae consuelo y actúa, como nos dice el libro de Apocalipsis capítulo 5 versículo 5: “No llores, es aquí que el león de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido”.
Tenemos también el testimonio del periodista Paul Harvey, quien por más de 60 años fue una voz conocida en la radio estadounidense. Se lo oía decir con un estilo original: “Ya sabes cuál es la noticia, en un minuto oirás el resto de la historia”. Tras una breve publicidad, contaba una historia poco conocida de una persona muy conocida y, sin revelar el nombre hasta el final, deleitaba a los oyentes con su teatralidad: “Y ahora ya sabe el resto de la historia”.
La visión del apóstol Juan de las cosas pasadas y futuras se revela con una promesa similar. Sin embargo, su historia comienza con una nota triste; no podía dejar de llorar cuando vio que ningún ser creado podía explicar hacia dónde iba la historia. Luego oyó la voz que brindaba esperanza: el león de la tribu de Judá. Pero al mirar el lugar, en vez de ver un león conquistador, vio un cordero como inmolado.
La extraña visión generaba olas de celebración alrededor del trono de Dios: tres coros unidos, 24 ancianos, innumerables ángeles y todo lo creado en el cielo y la tierra. ¿Quién habría imaginado que un salvador crucificado sería la esperanza en toda la creación? Esa es la gloria de nuestro Dios y el resto de nuestra historia.
Cuando hemos encontrado su palabra, nos consuela porque nos dice: “No llore, aquí que el león de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido”. Entonces, ¿qué hacemos? Oramos diciéndole: “Dios Todopoderoso, tú mereces todo el poder, la alabanza y el amor”.
Si usted tiene temores y tristezas que necesitan la esperanza que da Jesús, sepa que la presencia de Dios siempre está con su pueblo. No hay momento en que estemos solos; el Señor siempre está con nosotros. Somos su pueblo, somos las ovejas de su prado y nunca nos va a dejar; siempre nos ayudará con su diestra victoriosa.
Damos gracias a nuestro Dios por nuestro pan de vida, para que usted hoy día se sienta bendecido y bendecida con estos ejemplos maravillosos donde la mano de Dios ha estado actuando en la vida de sus hijos. No importa dónde, si es en Estados Unidos o en cualquier parte del mundo, la presencia de Dios está con sus hijos. Gloria a Dios.
Consejos de salud: Cómo combatir la halitosis
Cambiamos porque ahora tenemos en el programa este espacio de entregarle a usted algunos datitos y consejos. Si usted estuvo ayer en el programa, estuvimos hablando de cómo quitar el mal aliento y las enfermedades que hay. Lo vamos a continuar hoy porque se nos quedaron algunas cositas.
El mal olor de la boca es un problema muy común, por eso le mostramos los mejores remedios caseros para combatir la halitosis. Esta es una enfermedad que a veces no sabemos que la tenemos, pero es un trastorno bastante común que afecta casi la mitad de la población. Se suele asociar a una mala higiene bucal, lo cual produce un sistema de patologías.
El mejor método para aliviar es encontrar el origen y solucionar el problema. La causa más habitual es una inadecuada higiene bucal; la acumulación del sarro origina la proliferación de bacterias que producen sustancias causadas por el mal olor. Otras causas pueden ser los piercings que los jovencitos y jovencitas se ponen en la lengua, o una polifagia muy profunda.
Asimismo, algunas patologías del aparato respiratorio o del tubo digestivo, como el cáncer al pulmón, sinusitis, bronquitis, hernia de hiato, gastritis o la bacteria Helicobacter pylori, pueden provocar halitosis y mal sabor en la boca. Como ve, no es solo una cuestión estética molesta, sino que detrás podría haber un problema de salud bastante preocupante.
La escasez de saliva también está asociada con la halitosis. La glándula salival secreta una saliva compuesta en un 99% por agua, con propiedades antisépticas para mantener la boca limpia y lubricar la cavidad oral. Si la cantidad de saliva no es suficiente, nuestra salud podría resentirse.
Padecer de halitosis es muy desagradable, no solo por el olor, sino por la inseguridad y la vergüenza que provoca al hablar con alguien. Pero tranquilo, es algo que se puede revertir. Una insuficiencia renal crónica ocasionaría un olor a amoniaco, o también una diabetes mal controlada y la alteración en el funcionamiento del hígado.
Del mismo modo, el consumo de alcohol, tabaco, café o ciertos alimentos como ajo y cebolla están relacionados. Existen fármacos que tienen como efecto secundario la disminución de la saliva y, al tener la boca seca, se genera halitosis. También puede deberse a una dieta pobre en hidratos de carbono (pastas, cereales, pan, arroz, legumbres o patatas), lo que provoca que el organismo utilice las grasas y produzca un incremento de acetona con un olor característico.
No obstante, la principal causa en el 90% de los casos es la proliferación excesiva de bacterias en la boca, que induce a la formación de la placa bacteriana sobre los dientes, produciendo ácidos y compuestos volátiles responsables del mal aliento.
Para combatir la halitosis, si es producida por una higiene inadecuada, debe mejorar sus hábitos: cepíllese los dientes después de cada comida, limpie bien las encías y la lengua, y utilice hilo dental. El uso de un colutorio también es muy útil para alcanzar zonas inaccesibles con el cepillo.
Recordamos la visita al dentista al menos una vez al año para prevenir caries y eliminar el sarro acumulado con una limpieza profesional. Como remedios caseros, puede masticar un trozo de limón con cáscara durante unos minutos después de cada comida. Si no puede lavarse los dientes, al menos enjuáguese la boca con agua.
Tome de vez en cuando caramelos de menta sin azúcar para eliminar la capa bacteriana y frote la lengua con hojas de menta. No pase mucho tiempo sin ingerir alimentos; entre comidas puede comer una manzana o una zanahoria. También puede tomar una infusión de hierbabuena después de comer.
Cuando cepille los dientes, no olvide la lengua y cambie su cepillo cada dos o tres meses. Otra opción es enjuagar la boca con agua resultante de haber hervido una ramita de perejil con dos o tres clavos enteros, o masticar directamente las hojas de perejil.
Todos estos datos son para un problema muy común, especialmente ahora con los calores. Ojalá le hayan servido estos consejos que solo se los damos en el programa La Voz Pentecostal.
Sugerencia culinaria: Berlines
Ahora traemos la sugerencia de cómo usted puede hacer algo rico. Ya que los niños están todos en la casita, hágales unos berlines. La preparación nos llevará un poquito de tiempo, unas cuatro horas más o menos, y la cocción son 20 minutos. Estos ingredientes son para 10 a 12 berlines:
Necesitamos: 3 tazas de harina, 1/8 de margarina, 1 taza de azúcar flor, 1 pan de levadura fresca, 3 huevos batidos, 2 cucharadas de aguardiente, 1/4 kilo de dulce de membrillo, mermelada de damasco, crema de vainilla o manjar (a su gusto), aceite para freír y azúcar flor para empolvorear.
Para la preparación: Disuelva la levadura en un tercio de agua tibia con una cucharadita de azúcar; añada dos cucharaditas de harina, revuelva bien, deje tapado y guarde en un lugar abrigado hasta que doble su volumen. Bata la margarina con el azúcar flor. Agregue la harina alternando con los huevos batidos y el aguardiente. Incorpore la levadura mezclando muy bien.
Enharínese las manos y saque pequeñas cantidades de masa. Estírelas con los dedos y forme bolitas del tamaño de un huevo. Colóquelas sobre la tabla enharinada, cúbralas con un paño limpio y déjelas hasta que doblen su volumen. Fríalos en aceite bien caliente. Haga una incisión transversal hasta la mitad del berlín, rellénelo y empolvorele azúcar flor.
Espero que pueda preparar estos berlines para los niños que están en casa de vacaciones. Siempre nos preocupamos de hacerles cosas ricas. Ahora estamos en el momento del programa de escuchar la voz de Dios por su palabra, pero antes tendremos un momento para escuchar una alabanza. No se me vaya de la sintonía, porque volvemos en breves instantes para reflexionar a través de la poderosa palabra de nuestro Salvador.
Receta del día
Berlines
- 3 tazas de harina
- 1 octavo de margarina
- 1 taza de azúcar flor
- 1 pan de levadura fresca
- 3 huevos batidos
- 2 cucharadas de aguardiente
- 1/4 kilo de dulce de membrillo, mermelada de damasco, crema vainilla o manjar (a gusto)
- Aceite para freír
- Azúcar flor para empolvorear
Preparación
- Disuelva la levadura en un tercio de agua tibia con una cucharadita de azúcar.
- Añada dos cucharaditas de harina, revuelva bien y deje tapado en un lugar abrigado hasta que doble su volumen.
- Bata la margarina con el azúcar flor.
- Agregue la harina alternando con los huevos batidos y el aguardiente.
- Incorpore la levadura mezclando muy bien.
- Enharínese las manos, saque pequeñas cantidades de masa y estírelas con los dedos.
- Forme bolitas del tamaño de un huevo y colóquelas sobre una tabla enharinada.
- Cubra con un paño limpio y deje reposar hasta que doblen su volumen.
- Fríalos en aceite bien caliente.
- Haga una incisión transversal hasta la mitad del berlín.
- Rellénelo con el dulce elegido y empolvorele azúcar flor.
Lectura de la Palabra
Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el Salmo 91, versículo 2. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Salmo 91:2 — Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.
Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos breves instantes de oración.
Amado Dios, tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que usted traiga a mí por el Espíritu Santo la revelación divina de su palabra. Use usted mis labios, tome dominio y tome control de mi vida. Úseme para su obra y coloque en mí su bendición para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús nuestro salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
Somos hijos del temor
El título de su palabra es: “Somos hijos del temor”. Se cuenta que un presidente latinoamericano que se encontró en medio de una balacera, en uno de los tantos golpes de Estado que parecían perseguir a las frágiles democracias del continente, fue entrevistado acerca de lo que pensó en ese instante y si había temido por su vida. Él respondió que no tenía miedo físico.
Quizás sea una expresión, pero la mayoría de las personas experimenta temor y hasta paralización momentánea cuando se enfrentan a situaciones de riesgo. El miedo paraliza a las personas; quizás es un medio de autodefensa ante peligros eminentes. Pero a los miedos reales la gente agrega otros que a lo mejor no existen, pero que pueblan las mentes como fantasías de una leyenda.
Usted sabe que la vida de todos los días provee a todas las personas con una carga suficiente de temores. Si eso es así, es un poco absurdo sumar esos otros temores irracionales que también se disputan nuestra atención. Cuando hablamos de temor real, no nos referimos a situaciones que podrían amenazar.
Creemos que todos nos hemos preocupado alguna vez cuando hemos visto alguna área amenazada, pero es cierto también que no pasamos nuestra existencia atormentados por esos temores. El problema es que muchas personas simplemente pasan gran parte de sus vidas temiendo lo que les sucederá, aunque en un gran porcentaje de los casos esos temores nunca se materializan.
El miedo es un elemento tan poderoso que hace que las personas renuncien a sus trabajos, se muden de casa o de ciudad, o hasta adopten estilos de vida distintos. El temor, además, hace que no se pronuncien determinadas palabras, que se eviten ciertos lugares y que se emboten los sentidos ante su inevitable presencia.
Las supersticiones que encontramos en pueblos y tradiciones se deben en parte a los temores. Se responde de esa manera a la posibilidad de ser afectado por males que parecen multiplicarse cada vez que se violan tales costumbres. Las personas harán cualquier cosa para liberarse del temor y para ello acudirán a consejero, psicólogo y hechicero, pagando todo lo que se les pida para que les quiten su mal.
Debemos aclarar que el temor es un elemento universal que se encuentra en todas las épocas. Por ejemplo, lo vemos descrito en el Salmo 91, donde se habla del temor que produce el lazo del cazador, una peste destructora o un terror nocturno que parece muy real al escritor del Salmo.
No se trata de negar la realidad o la presencia de los temores en la vida de las personas. De lo que se trata, más bien, es de ofrecer una posibilidad de ayuda, una solución permanente a tal estado de ansiedad y de temor.
Sabemos que existen explicaciones, algunas de ellas ingeniosas, para los temores que se han apoderado de usted: experiencias traumáticas, niñez llena de pesadillas, intentos reales de hacerle daño, etcétera. No le quitamos validez a sus experiencias, pero aquí y ahora estamos más interesados en ofrecer alguna solución.
Por eso queremos hacerle esta declaración: usted es el responsable de sus temores. Ningún temor se ha presentado en su vida como una especie de criatura que lentamente crece y se apodera de usted; es usted la persona que está permitiendo que el miedo se convierta en una especie de fuerza dominante en su vida.
Cuando el miedo aparece como un gigante, usted está dispuesto a hacer lo que sea necesario con tal de superarlo. Pero cuando se expresa así, afirmando que está dispuesto a hacer cualquier cosa por liberarse, está evidenciando una actitud opuesta a lo que en realidad se necesita para enfrentar el temor y la secuela de las circunstancias negativas.
En primer lugar, no puede decir jamás “haré cualquier cosa”. Dios no se lo permitirá. Él es quien dice lo que debe hacer en todas las situaciones de la vida y, como resultado, su actitud debe ser siempre: “haré cualquier cosa que Él quiera que yo haga”.
Hay personas que hacen literalmente cualquier cosa para deshacerse del temor: cambian de casa, matan o se retiran de la sociedad. Pero esas acciones no son aceptables para Dios porque no lo consideran a Él ni su voluntad en este asunto. Como resultado, uno pronto encuentra que sus temores aumentan sencillamente porque su actitud misma ha sido formada y dominada por el temor.
Una persona que obra basada en una actitud formada por el temor no puede vencerlo. Quien dice que hará cualquier cosa para superarlo está cediendo terreno al miedo. Hablar de ese modo es pensar de ese modo, y pensar con temor es estimular el temor.
Cuando hablamos de estos temores o fobias, estamos hablando de actitudes que se apoderan de la persona y no la dejan en paz; la persona se vuelve prisionera de sus temores. La solución pasa por la comprensión y la aceptación de que somos imperfectos y que por esa imperfección estamos sujetos a todo tipo de desviación en todas las esferas de la vida, incluyendo nuestras emociones, afectos y personalidad.
El Salmo 91 da una respuesta a los temores de los seres humanos. Afirma, por ejemplo, que el que vive bajo la sombra protectora del Altísimo y Todopoderoso puede expresar con toda propiedad que Dios es su refugio y que en Él confía. La cuestión es cómo puede uno llegar a tener este tipo de relación con Dios.
Para el problema de los miedos o situaciones consecuencia de experiencias traumáticas del pasado, existe un enfoque que consiste en ir hacia el pasado y tratar de discutir aquel evento que produjo ese temor inicial. Por ejemplo, hay personas que sienten pavor ante la presencia de los perros; es posible que sea una respuesta a situaciones de la niñez en que fueron testigos o protagonistas de ataques.
También puede tratarse de temores a los elementos naturales desatados, como los vientos huracanados o los terremotos, que traen al subconsciente imágenes de un peligro eminente. La lista podría seguir con todas esas fobias y la manera como reaccionamos cuando se toca aquella parte en la que somos sensitivos.
No vamos a hablar hoy de ese arsenal de temores, sino de un intento de solución para aquellos que se apoderan de nosotros y se posicionan en cada elemento de nuestra vida. Queremos hablar de cómo podemos sentirnos seguros y confiados para derrotar esos temores.
Para ello debemos responder a la pregunta básica de si Dios es realmente una persona a la que conocemos. El Salmo 91 habla de una protección que poseen los creyentes como consecuencia de su relación personal y directa con el Hacedor. La presencia real de Dios es la que hace la diferencia en millones de personas que han tenido miedos, algunos fundados, pero que han podido seguir viviendo seguros porque saben que el presente y el futuro no están en sus manos, sino en las manos de Dios.
Quizás ningún pueblo fue tan pesimista y lleno de temores como la generación de Jesús. Políticamente estaban sometidos al poder imperial de Roma. Religiosamente estaban los saduceos, con intereses políticos, y los fariseos, tan apegados a la letra de la ley que solo se interesaban en la forma y no en el espíritu. Parecía que los poderes espirituales de maldad se habían apoderado de muchas personas de esa época.
A este pueblo en tinieblas vino Jesús, la luz del mundo, para establecer la diferencia en cuanto a la verdadera vida. Hoy Dios puede hacer la diferencia también en su vida y librarlo de sus temores si confía en Él. Si se acerca creyendo que Él existe y que es capaz de esa liberación, todo es posible para el que cree.
Oración Final y Peticiones
Damos gracias al Señor por su palabra. Amado Dios, concluimos su palabra y nos hemos llenado de gozo y gratitud al oír cómo usted nos exhorta como hijos amados. Hoy muchos de nosotros podemos estar sumidos en temores y fobias que, como hijos de Dios, no deben estar en nosotros.
Usted nos ha dado este mensaje para reflexionar a la luz de su palabra que tenemos donde confiar. No estamos solos en el mundo porque tenemos al poderoso Dios de Israel que va adelante de nosotros como poderoso gigante, sacando todo lo que empañe su gloria. Solo tenemos que acudir a Él.
Su palabra nos ha trazado el camino, no por voluntad humana sino por la voluntad perfecta de Dios. Hoy podemos responder con el mensaje de su palabra: “Tú eres mi refugio, mi castillo, mi Dios en quien confío”. Gracias, Señor, porque usted no permite que nuestra confianza esté fuera de su cobertura. Ayúdenos, Padre, para que su palabra tenga esa cabida especial en nosotros y podamos atesorar este mensaje en nuestros corazones.
Le damos gracias, Señor, por este alimento espiritual que usted nos da cada día en el programa. Pero tenemos la necesidad, mi Señor, y se la presentamos ahora: la necesidad del toque de su poder sobre los enfermos y necesitados. En esta hora, Señor, clamamos para que usted manifieste su poder y su gloria en los enfermos y ellos reciban la sanidad.
Oro, Señor, por nuestra pastora Mireia Reyes de Vallenar, para que usted obre sanidad en ella. Oramos por nuestra pastora Norma Martínez de Renca, para que usted se glorifique en sanidad divina en su hija. Oramos por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero, por sanidad para nuestro pastor. Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el monte, por sanidad. Oramos por Samuel Asenjo Riffo, pastor joven que necesita que usted le rehabilite después de esa operación.
Oro por nuestro hermano José Silva por sanidad. Oro por nuestro hermano José David Videla; pido para él un milagro porque un milagro lo va a poner de pie, ya que la ciencia no lo ha podido hacer. Oro para que usted se glorifique y él se pueda poner de pie por un milagro suyo, por misericordia.
Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina, por su hija Pamela Larconflores por sanidad. Oro por respuesta a la petición de mi hermana Laura Asenjo y también por la hermana Nora Asenjo por sanidad. Oro por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista, por el hijo de mi hermano Jimmy y por el hermano Jimmy por sanidad y liberación; ambos necesitan que usted les dé sanidad y liberación.
Oro por mi hermana Rosita Veloso por sanidad. Oro por mi hermana Ana Vallejos Fernández por sanidad. Oro por mi hermana Elena Reyes por sanidad, por su esposo Joaco Videla por sanidad y por su hija Débora Videla por sanidad. Oro por mi hermano Ignacio Toro por sanidad. Oro por mi hermana Pilar González por sanidad. Oro por mi hermana Teresita Reyes por sanidad. Oro por mi hermano Miguel Torres por sanidad.
Oro por don Luis Durán Palma por sanidad, por don Rado Milovich por sanidad, por mi hermana María Ivacache por sanidad, por mi hermano Cristian Barro por sanidad, por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad, por mi vecino Luis Orellana por sanidad, por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad, por mi hermano Alejandro López por sanidad, por Angélica por sanidad y por Iván Calderón por sanidad.
Oro por Jimmy, nuestro hermano, que está afligido. Mi hermano Silva tiene un problema; quieren quitarle la patria potestad de sus hijos. Señor, obre usted que en el momento que él tenga que defender su causa, usted esté ahí y le ponga las palabras necesarias en su lengua.
Le pedimos todo a través de esta oración que está ante su presencia y la entregamos con todo nuestro corazón, pidiendo que los enfermos sean sanados, vidas sean cambiadas y que usted ponga en cada uno de nuestros auditores una especial bendición. Todo se lo ruego en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.