La Voz Pentecostal

El Jesús correcto y el sentido del sufrimiento humano

· 61 min

Usted encontrará reflexiones bíblicas sobre la importancia de seguir la verdad de las Escrituras y la redención divina. El episodio también ofrece consejos prácticos para el cuidado personal en verano y una receta de cocina sencilla.

Bienvenida y Oración Inicial

Escucha, auditor, la voz del Salvador que hoy te llama a ti y no quieres venir. Escucha la voz del Salvador que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de Radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora; les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa orando.

Amado Dios, le damos muchas gracias por darnos esta maravillosa oportunidad de estar nuevamente a través de estos micrófonos. Gracias por haberme permitido despertar en esta mañana y experimentar un nuevo día rodeada de mi familia y disfrutar de todas las bendiciones que por su amor disfruto. Gracias por ser mi amigo constante, mi refugio en todo momento y justo en toda necesidad.

Sé que usted es mi proveedor, porque en todo momento confío en que guía mis pasos y me muestra el camino correcto a seguir. Le pido fortaleza para enfrentar los desafíos, fe para mantenerme firme en momentos de dificultad y sabiduría para tomar decisiones. Que mi corazón sea noble y mi mente esté llena de entendimiento para actuar de acuerdo a su designio.

Encomiendo este día y este programa en sus manos amorosas. Gracias porque hoy me da la oportunidad de ver este día con los ojos de mi alma, porque tengo el privilegio de vivir un día más y de amar, de respirar, de caminar, de sentir, de tocar, de saborear, ver y leer su bendita y santa palabra. Oro para que en su santa voluntad siempre se cumpla.

Es muy bello despertar cada día con la certeza de que usted, mi Señor, me guía y me lleva por caminos de bendición. Usted ha actuado en mi vida con su poder dándome mi familia, que es lo más especial que puedo tener. Gracias por el techo que cobija mis sueños, por el agua, por el calzado, por el vestuario y por el sustento diario.

Entrego en sus manos toda la experiencia que viva, porque tiene una razón de ser buscando siempre nuestro crecimiento espiritual; creo con todo mi corazón que puertas serán abiertas donde no las hay y usted, mi Dios, va a derramar abundancia.

Peticiones de Oración

Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que en estos precisos momentos hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas esperando el toque de su poder sanador. Oro por los que se sienten marginados, presos de muchas adicciones, en especial los jóvenes y los que no son tan jóvenes. Oro por los matrimonios, por la unidad de la familia, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Siempre el clamor está para que usted bendiga la casa de la viuda y del huérfano y haya sustento todos los días.

Señor, oro por la apertura de los presos de la cárcel. Por favor, sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada; solo usted, mi Señor, puede poner su mano sanadora y restauradora sobre ella. Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por mi amado obispo Sergio Veloso y por el honorable directorio de nuestra iglesia.

Estamos a muy pocos días de nuestras conferencias anuales y pido, Señor, que su bendición sea sobre mi amado obispo y la iglesia de Curicó, nuestra iglesia madre. En esos días de conferencias somos hospedados en casa de nuestros hermanos, y pido que usted bendiga a mi obispo y a toda la congregación de nuestra amada Catedral de Curicó. Oro porque bendiga el honorable directorio de nuestra iglesia, que ya están preparando todo para este evento especial en nuestra iglesia matriz; oro para que todo sea bendecido y que a través del Espíritu Santo tengamos presencia en cada servicio y en la asamblea.

Oro por las autoridades civiles de mi país, muy en especial por la máxima autoridad y los que con él gobiernan. En estos días que quedan de administración, pedimos bendición para el que va a salir y para el que va a entrar. Oro muy en especial por las autoridades civiles de mi comuna, que han sido puestos en puestos de honor para administrar; ponga en ellos su mano de poder para que tomen cartas en los asuntos más importantes, porque tenemos muchas necesidades.

Oro por la audiencia de este programa, pidiendo para todos y todas una especial bendición. Le doy toda mi honra, toda la gloria y toda la alabanza, porque usted, mi Dios altísimo, se merece todo, pues nos ha dado lo más grande: nuestro eterno y bendito salvador Jesucristo. Por medio de él hemos sido salvos; él nos acogió cuando estábamos perdidos en delitos y pecados, pagó el precio del pecado por esta humanidad. Mi Jesucristo amado es también Dios con nosotros. Gracias, Dios amado, por Cristo, nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén y amén.

Pan de Vida: El Jesús Correcto

Comenzamos con nuestro pan diario, nuestro pan de vida. El tema que el Señor nos presenta hoy es la lectura bíblica en 2 Corintios 11, versículo 4.

2 Corintios 11:4 — Si viene alguno predicando otro Jesús que el que os hemos predicado, lo toleraréis.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra, donde tenemos este tema tan importante que es la persona de Jesús y su obra. Hoy el Señor nos habla del Jesús correcto. Hay un testimonio sobre una amiga llamada Joan que escuchaba un debate en un club literario, pero no reconocía la trama porque se dio cuenta de que había leído un libro con un título diferente a la obra que habían leído los demás. Aunque disfrutó la lectura, fue el libro equivocado y no pudo participar en el debate sobre el libro correcto.

Hoy el apóstol San Pablo nos quería decir que los cristianos en Corinto creyeran en un Jesús equivocado, pues falsos maestros se habían infiltrado con su herejía presentando a un Jesús diferente y ellos habían creído la mentira. En su primera carta a la iglesia, Pablo expuso la verdad sobre Jesús en las Escrituras: el Mesías que murió por nuestros pecados, resucitó al tercer día y apareció después a los doce y finalmente a Pablo mismo.

Este Jesús vino a la tierra a través de una virgen llamada María y fue llamado Emanuel, Dios con nosotros, para afirmar su naturaleza divina. Aceptar la verdad de la Biblia sobre él nos asegura que estamos en el sendero espiritual que nos lleva al cielo. Cuando nos enfrentamos con esta palabra, tenemos que pedir ayuda en oración: «Dios, ayúdame a caminar en la luz de tu verdad».

No todos están de acuerdo con las sagradas escrituras, pero nosotros sabemos que es la verdad y que Jesús está para bendecir nuestra vida. No necesitamos investigar para estar seguros; tenemos solamente que creer a las sagradas escrituras porque en ellas encontramos al Dios que redime, tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento. Como nos dice el profeta Isaías en el capítulo 43, versículo 1: «No temas porque yo te redimí».

Podemos ilustrar este mensaje con la historia de una artista que pintó una raya oscura en el medio de una obra; la congregación se horrorizó, pero ella, tomando un pincel nuevo, transformó amorosamente la pintura arruinada en una obra de arte maravillosa. Esa obra de restauración nos recuerda lo que Dios puede hacer en nuestra vida cuando estamos arruinados.

El profeta Isaías respondió a Israel en su ceguera y sordera espiritual, proclamando la esperanza de la liberación divina. Dios puede hacer lo mismo con nosotros, aun después de pecar; si confesamos nuestros pecados y acudimos a Dios, Él nos perdona y restaura. Nosotros no podemos producir belleza del caos, pero Dios sí. Él nos ha redimido con su sangre y un día secará nuestras lágrimas, redimirá nuestro pasado y hará todo nuevo.

Tenemos una visión limitada de nuestra historia, pero Dios, que nos conoce por nuestro nombre, volverá nuestra vida más hermosa de lo imaginable. Si fuiste redimido por la fe en Jesús, tu historia tiene un final glorioso. Podemos clamar al Señor: «Señor, recompone lo que he arruinado».

Hoy nos preguntamos: ¿cómo hemos arruinado las cosas? Y la otra pregunta es: ¿qué aprovecha Dios para tu redención y restauración? Él no aprovecha nada, solamente somos nosotros los beneficiados con el poder de Dios, porque Él puede recomponer lo que está arruinado en nosotros. Gracias, Señor, por esta liberación y por el privilegio de que Él haya arreglado en nosotros lo malo que había.

Consejos de Salud y Verano

Ahora tenemos el espacio de nuestros consejos y datitos para solucionar problemas. Como estamos viviendo el pleno verano, hoy nos preguntamos cómo combatir el mal olor corporal. En esta época se suda más y el mal olor puede avergonzarnos. Este problema se conoce como bromhidrosis, una afección que hace que el sudor de las axilas, genitales y pies resulte muy desagradable, lo que puede derivar en sufrimiento psicológico o acoso social.

Las glándulas sudoríparas regulan el calor corporal y desechan toxinas. Existen las glándulas ecrinas, distribuidas por todo el cuerpo, y las apocrinas, concentradas en axilas, genitales y pies. El mal olor ocurre cuando las secreciones de las glándulas apocrinas se descomponen por las bacterias de nuestra flora dérmica. La intensidad del olor depende de la proporción de grasas secretadas.

El mal olor puede producirse por infecciones bacterianas, el uso de ciertos medicamentos, la sudoración excesiva o la mala higiene. También influyen alimentos como el ajo y la cebolla, que generan metabolitos sulfurados, así como los lácteos y las grasas animales. El alcohol provoca procesos inflamatorios y aumenta la sudoración, al igual que el café, el té, licores como la ginebra o especias como el curry.

Para combatir esto, recomiendo una ducha diaria y lavarse las zonas sensibles cada vez que sea necesario. Séquese muy bien después para evitar la proliferación bacteriana y use jabones germicidas. La eliminación del vello en ingles y axilas contribuye a disminuir las bacterias y retener menos olor.

Evite alimentos que expulsan mal olor y reduzca bebidas que aumentan la sudoración, como el alcohol y las infusiones excitantes. Use ropa bien seca, ya que la humedad fomenta el crecimiento bacteriano. Si realiza ejercicio físico, espere un poco a que baje la temperatura corporal antes de ducharse. No abuse de los refrescos y chucherías, ya que alteran el metabolismo.

Les doy algunos remedios naturales. La infusión de salvia es perfecta por sus propiedades termorreguladoras: hierva cinco hojas de salvia en una taza de agua durante 15 minutos y bébalo varias veces al día. También puede usar desodorante de menta y romero: hierva cinco hojas de cada una en una taza de agua por 15 minutos, cuele y aplique el líquido sobre la piel después de la ducha.

Otro remedio es el baño de té negro, que favorece la limpieza profunda de la piel. Hierva dos litros de agua con cuatro bolsitas de té negro y añada la infusión al agua de la bañera, sumergiéndose durante 20 minutos. También es importante consumir alimentos ricos en clorofila, como espinaca, lechuga, col rizada, cilantro; puede hacer un batido con estos ingredientes y tomarlo en ayunas.

El bicarbonato de sodio, el aceite esencial de lavanda, el vinagre de manzana y el jengibre también son excelentes opciones. Finalmente, sobre el mal aliento o halitosis, que afecta a casi la mitad de la población, el mejor método es encontrar el origen y solucionar el problema, ya que puede asociarse a mala higiene bucal o a otras patologías.

Sugerencia Culinaria: Pollo en Leche

Ahora tenemos la sugerencia para la cocina. Una de las carnes más al alcance es el pollo, así que hoy traemos el pollo en leche. Esta preparación lleva 20 minutos de preparación y 45 minutos de cocción. Los ingredientes para 6 personas son: 6 presas bonitas, una cucharada de mantequilla, 2 cucharadas de aceite, 2 cucharadas de harina, media cebolla picada fina, sal, pimienta, perejil picado, 2 tazas de leche y 1 taza de agua.

Para prepararlo, vamos a dorar las presas en un poco de mantequilla y aceite, y luego agregamos los aliños. Vierta sobre las presas la leche y el agua y deje cocer durante 30 minutos. Verifique la cocción; si la carne está blanda, retire el caldo de la cocción y prepare una salsa con la harina disuelta en un poco de caldo para que no se le formen grumos, y luego la vierte en el resto del guiso. Sirva acompañado con puré de papa o papa dorada y ensalada.

Ilustración de Pollo en leche

Receta del día

Pollo en leche

  • 6 presas de pollo
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 2 cucharadas de aceite
  • 2 cucharadas de harina
  • 1/2 cebolla picada fina
  • Sal
  • Pimienta
  • Perejil picado
  • 2 tazas de leche
  • 1 taza de agua

Preparación

  1. Dore las presas de pollo en una sartén con la mantequilla y el aceite.
  2. Agregue los aliños (cebolla, sal, pimienta y perejil).
  3. Vierta la leche y el agua sobre las presas.
  4. Deje cocer durante 30 minutos hasta que la carne esté blanda.
  5. Retire el caldo de la cocción.
  6. Prepare una salsa disolviendo la harina en un poco del caldo retirado para evitar grumos.
  7. Vierta la salsa en el resto del guiso.
  8. Sirva acompañado con puré de papa o papa dorada y ensalada.

Lectura de la Palabra y Oración

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios a través del libro de Job, capítulo 2, versículo 10. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Job 2:10 — Recibiremos de Dios el bien y el mal, no lo recibiremos.

Amado Dios, le damos muchas gracias porque tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, pidiendo al Espíritu Santo que traiga a mí la revelación divina de su palabra. Use usted mis labios, tome el dominio y tome el control de mi vida ahora, porque quiero ser usada para la gloria de su nombre y para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y Amén.

El sufrimiento del género humano

Hablamos hoy de un tema en el cual usted también puede tener alguna experiencia. Nos referimos al sufrimiento que experimentamos los seres humanos y que a veces pareciera no tener causa para poder explicar.

Lo decimos de una manera, porque en otras ocasiones nosotros mismos nos buscamos los resultados que vienen a ser una consecuencia de nuestras acciones. Por lo tanto, a veces podemos intuir que tendremos que pasar por la experiencia del sufrimiento.

Existe un personaje que vivió hace ya varios miles de años y que nos enseña acerca del sufrimiento, aunque en ese caso, en forma específica, no se da una razón que explique el porqué de la intensidad de su aflicción. Nos referimos a Job, cuya historia es una de las más antiguas que relata la Biblia.

Job era un hombre rico que llevaba una vida bastante feliz y que estaba libre de los problemas o circunstancias mundanales que causan problemas a la gente. Pero repentinamente le llegó una verdadera catástrofe en forma de una serie de acontecimientos que lo llevaron a enfrentar la experiencia del sufrimiento humano más amargo.

El libro de Job se escribió con la intención de tratar de responder a esas preguntas que los seres humanos tenemos acerca del sufrimiento de las personas y por qué, si es un Dios justo, permite este tipo de sufrimiento.

Las pruebas de Job

En realidad, si hay alguno que ha sufrido, este fue Job. En primer lugar, Dios le permite a Satanás que le toque a Job en aquello que más le preocupa o que más puede dolerle. De esta manera le son quitados a Job sus riquezas y sus hijos.

Con estas dos cosas ya podría ser suficiente, pero parece que nunca es bastante, porque además de perder los bienes materiales y a todos sus hijos, Job también se ve afectado con una terrible enfermedad y pierde así el don tan preciado de la salud física, mental, emocional y espiritual.

Job parece estar padeciendo de todos los sufrimientos que alguien pudiera experimentar alguna vez. Este hombre tiene suficientes razones para querer ser destruido, para anhelar quizás el escape a través del suicidio o para no querer seguir viviendo este tipo de existencias.

Job, el patriarca, es quizás el hombre o representante humano que más ha sufrido en esta existencia. Es posible que usted, que lee la palabra de Dios, se identifique con algunos de los males que afectan a este hombre.

Buscando respuestas al dolor

Si usted se da el trabajo de leer el libro de Job en el Antiguo Testamento, va a encontrar muchas de las preguntas que todos los seres humanos se hacen más de una vez acerca de por qué le suceden cosas tan malas a las personas. Esta pregunta sigue a través de este libro, tratando de encontrar una respuesta lógica, una luz en el túnel más largo que parece que nunca se termina.

Nosotros no pretendemos presentarle hoy una solución que le provea una escapatoria. No queremos negar su experiencia ni la circunstancia por la que está atravesando. En realidad, ninguna persona puede ponerse en el lugar de otro ni experimentar lo que aquel está viviendo; eso no es posible.

Cuando la gente dice aquellas frases hechas, aquellas frases formales, son solamente eso: frases que se dicen y que tienen muy poco contenido. Precisamente el libro de Job nos da una idea de que sí es legítimo para las personas hablar acerca de lo que les sucede y dolerse por lo que les está aconteciendo.

Es válido canalizar este sufrimiento a través del llanto, de las lágrimas y de las expresiones de tristeza, que son una especie de válvula de escape ante tanta carga emocional por la que pasan las personas.

La perspectiva de los Salmos

Hay otra dimensión que no podemos negar ante los sufrimientos: la idea que tenemos acerca de quiénes somos nosotros y cómo nos afectan las cosas que suceden a nuestro alrededor. Incluso ante las cosas que son una tragedia, podemos encontrar, si no una explicación, por lo menos un entendimiento de las cosas que suceden, y debemos reaccionar ante ellas.

Ejemplo de esto lo tenemos a través de los Salmos en el Antiguo Testamento. En algunos de ellos se expresa la ira, el enojo, la desolación, la tristeza, la amargura y el llanto que producen algunas situaciones que nos afectan como seres humanos.

Pero en los mismos Salmos encontramos también una forma de mirar más allá, de levantar la mirada y proyectar nuestra visión hacia una persona que sí existe y que tiene poder para hacernos vivir mejor y llevarnos a una experiencia distinta.

Si usted se anima a leer los Salmos, va a encontrar que no niegan la realidad del dolor o del sufrimiento humano. Por el contrario, han sido escritos con inspiración, reconociendo las limitaciones, las pruebas y las tentaciones por las que pasan los hombres y las mujeres pecadores.

El consuelo en los Salmos

Estábamos en el ejemplo de esto, que lo tenemos a través de los salmos en el Antiguo Testamento. En alguno de ellos se expresa la ira, el enojo, la desolación, la tristeza, la amargura y el llanto que producen algunas situaciones que nos afectan como seres humanos.

Pero en los mismos salmos encontramos también una forma de mirar más allá, de levantar la mirada y proyectar nuestra visión hacia una persona que sí existe y que tiene el poder para hacernos vivir mejor y llevarnos a una experiencia distinta.

Si usted se anima a leer los Salmos, va a encontrar que estos no niegan la realidad del dolor o del sufrimiento humano. Por el contrario, han sido escritos como inspiración reconociendo las limitaciones, las pruebas y las tentaciones por las que pasan los hombres y mujeres de todas las épocas.

Cuando se llega al fondo del barril, cuando pareciera que no existe más esperanza, cuando las cosas simplemente ya no se pueden soportar más y el sufrimiento es una especie de rutina, es precisamente esos mismos salmos los que describen el escape, una posibilidad de solución que está más allá de la capacidad de los seres humanos.

La salud del espíritu

Reconocemos que usted puede tener una experiencia muy personal y muy real en cuanto a esas personas, cosas y situaciones que le hacen sufrir. Aquí por lo menos no tratamos de negar esa experiencia suya.

Sin embargo, existen personas que han hecho del sufrimiento una especie de vivencia. Así como el cuerpo se enferma, también el espíritu. Por lo tanto, existen personas que van a hacer de la experiencia del sufrimiento su manera de vivir porque a través de él encuentran una gratificación o, por lo menos, una razón de vivir.

En esos casos, tales personas están simplemente enfermas por diversas circunstancias y razones, y han llegado a la conclusión de que el dolor y el sufrimiento son una parte integral de sus vidas y que no las va a abandonar jamás.

Esta cuestión, que puede parecer básica y quizás hasta elemental, hay que planteársela y reemplazarla a las personas que están enfrentándose a situaciones difíciles de soportar en la vida.

Si la mente se enferma, para mejorar están los consejos, los psicólogos y los psiquiatras, que a través de distintos tipos de terapia pueden ayudar a las personas a entender sus problemas y proporcionarle una vía de solución.

El espíritu también se enferma cuando está desconectado de una relación con su creador. Queremos hacer hincapié aquí sobre el hecho de que no estamos vendiendo una idea religiosa, tampoco es nuestra intención hacer prosélitos para tal o cual iglesia.

Lo que estamos diciendo es que el hombre ha sido creado por un creador inteligente y que la manera de comunicarse con su criatura está en esa dimensión espiritual que, lamentablemente, el hombre en su ignorancia trata de llenar a través de cuestiones materiales o de otro tipo de soluciones que, por lo general, se quedan cortas y no cumplen su cometido.

Jesucristo, la luz del mundo

A una generación en oscuridad y en tiniebla, Jesucristo se presentó como la luz del mundo. Es una expresión breve, yo diría hasta corta, pero está expresando la idea divina de traer una solución a hombres y mujeres que se debaten en una oscuridad espiritual por la cual no han tenido la luz necesaria.

Usted puede enfrentar el sufrimiento; la cuestión es comenzar a entender su papel en la vida y en la vida de las personas que le rodean. No va a encontrar situaciones fáciles ni soluciones fáciles o explicaciones ingeniosas, porque usted está sufriendo algunas cosas que son muy personales y que realmente le afectan.

Pero para el sufrimiento y para el dolor existe también ayuda desde el punto de vista cristiano. La mejor solución, por supuesto, viene del Creador que diseñó a sus criaturas para una vida mejor, para una vida con sentido, para una vida en que la luz del mundo alumbra a todo, incluso a los que sufren.

Oración de gratitud

Dios nos bendice por su palabra. Vamos a dar gracias. Amado Dios, le damos gracias porque usted nos ha hablado hoy de esto que es tan común en nosotros: el sufrimiento humano. Pero nos ha dado la salida por su palabra.

Eso es lo más importante que tiene usted, mi Señor, que no nos deja en el limbo ni nos deja en el aire; nos da la mejor solución. Y la mejor solución siempre la encontramos en nuestro Creador, porque Él nos diseñó como personas para una vida con sentido y para una vida en que la luz del mundo alumbre a todos, incluso a los que están sufriendo hoy.

Señor amado, por ello clamamos y pedimos que su palabra haya hecho vida en sus corazones y ellos hayan encontrado la salida para las dificultades y problemas. Yo le alabo, Padre y Señor del cielo y de la tierra, por darnos esta bendición de poder escuchar su palabra, esta medicina que es para nosotros en estos tiempos donde hay tanto dolor, se sufre por tantas cosas y hay tantas enfermedades.

Usted, mi Señor, está aquí entregándonos esta palabra de vida y nos enseña que no podemos solamente recibir de usted el bien, sino que el mal no lo recibiremos si nosotros mismos somos enseñados por usted a pedir que su voluntad sea hecha sobre la tierra.

Entonces no podemos, Señor, ir a otras instancias por el refugio o por el socorro, porque el socorro es oportuno y viene de usted, mi Dios. Le damos gracias porque usted nos ha enseñado el camino y nos ha dado la solución para nuestros problemas diarios. Señor amado, muchas gracias por su palabra.

Peticiones de sanidad

Oramos, Señor, por los enfermos, pedimos que usted se glorifique en cada uno de ellos. Oramos por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero, por sanidad. Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, de nuestra iglesia en el monte, por sanidad. Oramos por Samuel Asenjo Riffo, pastor joven que ha sido enviado al extremo sur a predicar y que ha estado enfermo; Señor, yo creo con todo mi corazón que usted ya ha obrado sanidad en él.

Oro por nuestra pastora de las Moreras, nuestra pastora Norma Martínez, por sanidad. Nuestra pastora Mireia Reyes, oro también por ella, Señor, para que usted se glorifique en sanidad divina. Luego, Señor, sanidad para nuestro hermano José Silva y para nuestro hermano José David Videla; pedimos para él algo muy grande, un milagro, porque un milagro le va a poner de pie a nuestro hermano.

Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina, por su hija Pamela Larcon Flores por sanidad, y oro por respuesta a la petición de mi hermana Laura Asenjo. Oro por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista, por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación, y también por mi hermano Jimmy, que necesita, Señor, ser liberado de toda opresión del enemigo; ambos, hijo y padre, necesitan sanidad divina y liberación.

Oro por mi hermana Rosita Veloso por sanidad, por mi hermana Ana Vallejos Fernández por sanidad, por mi hermana Elena Reyes por sanidad, por su esposo Joaco Videla por sanidad y por su hija Débora Videla por sanidad. Oro por mi hermano Ignacio Toro por sanidad, por mi hermana Pilar González por sanidad, por mi hermana Teresita Reyes por sanidad, por nuestro hermano Miguel Torres por sanidad, por Luis Durán Palma por sanidad, por Don Rado Milovich por sanidad.

Por mi hermana María Ivacache por sanidad, por Cristian Barro por sanidad, por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad, por mi vecino Luis Orellana por sanidad, por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad, por Alejandro López por sanidad, por Angélica por sanidad y por Iván Calderón por sanidad.

Señor, sus hijos están esperando el toque de su poder sanador. En esta hora acudimos confiadamente ante el trono de su gracia pidiendo el socorro oportuno y la sanidad divina para ellos y para ellas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús mi Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Despedida

Damos muchas gracias a nuestro Dios por su palabra. Ya estamos llegando al término de este programa. Le pedimos a usted que nos perdone porque durante el desarrollo del mensaje apareció algo que detuvo la transmisión por un corto rato.

Dios nos bendiga. Damos gracias al Señor por esta bendición de estar nuevamente a través de estos micrófonos. Mañana, Dios mediante, volvemos a la misma hora y en este mismo punto del diálogo. Mientras tanto, Dios le bendiga.

Agradecimientos

Thank you. Gracias.