La Voz Pentecostal

La promesa del nacimiento y el regreso de Cristo

· 59 min

Usted encontrará una reflexión sobre las profecías bíblicas relacionadas con la venida y el retorno de Jesús. El episodio también incluye consejos sobre las propiedades de la albahaca y sugerencias culinarias para preparar pollo.

Bienvenida y Oración Matinal

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti y no quieres tú venir. Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermana, mi hermano, vecinos, amigos que nos sincronizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Y como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios.

Amado Dios, en este día tan especial, porque este es el día que usted hizo, mi Señor, para mí y para toda esta humanidad. Gracias porque me permite la existencia y a través de la existencia que usted me permite me acerco con gratitud en mi corazón por este regalo. Porque vivir hoy es un regalo más que usted me da por haber despertado sabiendo que usted, Señor, está aquí conmigo y que su presencia bendita está presente y que usted me ayuda a enfrentar los desafíos del día a día, incluso en medio de mis ansiedades y angustias.

Padre de amor, le agradezco por mi hogar, le agradezco por mi familia, porque tengo un techo que cobija mis sueños y por los alimentos que usted pone en mi mesa. Reconozco, mi Señor, que usted nos da la dicha y la bendición de una vida feliz y dichosa, y que lo deseo para todos nuestros hermanos en la fe. Inunde usted este día mi sendero de amor para que usted me acompañe en cada paso que doy.

Oro, Señor, por los matrimonios, por la unidad de la familia, oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado. Oro por tantos abuelos y abuelas olvidadas, oro por el huérfano, por la viuda, para que siempre en su hogar haya alimento; todo usted lo provea en esos hogares, Señor. Oro por la apertura de los presos de la cárcel.

Oro, Señor, para que usted nos bendiga a través de este programa pidiendo siempre a través del Espíritu Santo su presencia bendita para que esté en nuestras vidas, porque estamos conscientes, Señor, que sin usted nada podemos hacer, pero tenemos al Espíritu Santo que está en nosotros viviendo y actuando a través de nosotros.

Y oro, Señor, para que usted a esta hora del día tenga misericordia de cada persona que lucha en una sala de hospital, en una clínica, en sus casas, esperando el toque de su poder sanador. Oro para que su misericordia les alcance y ellos sean sanados para la gloria de su nombre, porque ellos están esperando la sanidad tan anhelada.

Señor, gracias porque podemos iniciar este programa a través de su presencia bendita que creemos con todo nuestro corazón que usted está aquí y está para bendecirnos. Oro para que el toque de su poder sea feliz mientras administramos este programa. Oro porque sé y conozco que su misericordia es tan grande. Oro, Señor, pidiendo por el cese de la guerra, que termine este año, Señor, y también termine la guerra en esta humanidad.

Oro, Señor, a esta hora de este programa pidiendo siempre por nuestras autoridades eclesiásticas; muy especial oro por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y por el honorable directorio. Señor, yo ruego con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para seguir administrando, para que desarrollen esa labor administrativa que usted ha puesto en sus manos. Bendígale, Señor, con toda bendición, sea con ellos y con ellas, Señor, porque nuestro obispo como nuestros pastores y pastoras tienen una vida familiar, espiritual, personal y muy en especial la eclesiástica.

Oro, Señor, para que usted bendiga las autoridades civiles de nuestro país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Bendiga tanto usted la cámara alta como la cámara baja. Oro, Señor, pidiendo que usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada, y solo usted, mi Señor, puede poner su mano sobre ella, sanarla y restaurarla con su poder bendito.

Oro, Señor, por las autoridades civiles de mi comuna, muy en especial todos los que tienen en sus manos la gestión administrativa de esta comuna, para que usted, mi Señor, le dé a ellos el querer como al hacer, usándoles para bien para nuestra comuna. Bendiga, Señor, cada institución, como las instituciones de beneficencia, bomberos y carabineros; esta última institución, Señor, muy en especial, ya que ellos arriesgan su vida en cada procedimiento.

Bendiga, Señor, la audiencia de este programa. Le rogamos todos los beneficios que necesitamos, dando siempre a usted, Señor, toda la honra, toda la gloria y la alabanza por habernos dado la bendición de tener a nuestro eterno y bendito Salvador Jesucristo en nuestras vidas, porque Él vino a salvar lo que estaba perdido. Gracias porque hemos sido encontrados por Él, porque Él puso su dedo sobre nosotros para que nos llamara a ser sus hijos e hijas. Gracias a Dios altísimo por este regalo que usted le ha dado a esta humanidad. Y en esto consiste el amor tan grande que usted manifestó en la persona de su Hijo, nuestro Salvador. Gracias le damos, Señor. Le pedimos que sobre nosotros derrame su bendición en el nombre de Jesús, nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Dios para siempre.

El Pan de Vida: La Promesa del Nacimiento y Regreso de Cristo

Damos muchas gracias a nuestro Dios por estar nuevamente compartiendo este programa, sabiendo que tenemos siempre en el Señor esta bendición que recibimos al comienzo del programa a través de nuestro pan de vida. Y nuestro pan de vida hoy día nos habla de una promesa muy grande que podemos encontrarla en el libro de Miqueas, capítulo 5, versículo 2.

Miqueas 5:2 — Pero tú, Belén Efrata, de ti me saldrá el que será Señor en Israel.

Cuando encontramos en la palabra de Dios esta promesa, es que estamos recibiendo la promesa del nacimiento de Cristo. Le cuento a usted que en noviembre de 1962, el físico John McCarthy dijo: “no hay razón para suponer que un niño no pueda dominar una computadora personal”. Su predicción parecía sorprendente entonces, pero probó ser asombrosamente aceptada. Hoy usar una computadora o un dispositivo móvil es una de las habilidades más tempranas que un niño adquiere.

Aunque la predicción de McCarthy se cumplió, también lo hicieron predicciones mucho más importantes de las cuales las encontramos en las Sagradas Escrituras sobre la venida de Cristo. Por ejemplo, el libro de Miqueas, capítulo 5, versículo 2, declara que de Belén Efrata saldría el que sería Señor en Israel. Sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad; Dios envió a Jesús, el cual llegó a una pequeña Belén, lo cual lo puso en el linaje real de David, como lo declara el Santo Evangelio según San Lucas, capítulo 2, versículo 4 al 7.

La misma Biblia que predijo acertadamente la primera venida de Jesús también promete su regreso. ¿Pero cómo? En el libro de los Hechos de los Apóstoles, en el capítulo 1, versículo 11, Jesús le prometió a sus primeros seguidores que volvería a buscarlos, ratificándolo también en el evangelio según San Lucas, capítulo 14, versículo 1 al 4.

Esta Navidad, mientras meditábamos en las predicciones aceptadas que rodearon el nacimiento de Jesús, que también podamos considerar su regreso prometido y permitir que nos prepare para ese momento majestuoso en que le veremos cara a cara. Cuando comprendemos esta promesa del nacimiento de Jesús, también tenemos que comprender la promesa de su regreso. Y cuando comprendemos esto, pidámosle al Padre y demos gracias ahora por habernos enviado a Jesús a rescatar y a redimir. Digámosle: “Padre, gracias por enviar a Jesús a rescatar y a redimir”.

Gracias porque sé que regresará a buscarme, porque es una situación personal la que vamos a recibir cuando Cristo aparezca en las nubes con una escolta celestial de ángeles; vendrá Él en gloria y majestad. El pueblo de Dios le tiene que esperar y tiene que prepararse porque estamos viviendo tiempos de gracia. Cuando usted encuentra esta promesa que el Señor regresa, entonces nos hacemos muchas preguntas. ¿Cómo podría responder hoy yo y usted en adoración a la verdad de las profecías del nacimiento de Cristo?

Porque fue un impacto, pero podemos preguntarnos qué impacto tiene también sobre las decisiones que toma su promesa de regresar a buscarnos. Son dos preguntas sobresalientes que nosotros no podemos olvidar en ningún día de la semana, ningún día del mes, ningún día del año. Los 365 días del año tenemos que estar esperando el regreso de Cristo. Es una promesa que se hará vital en nuestras vidas cuando le veamos regresar en las nubes. Nunca va a pisar esta tierra, pero le veremos en el aire, viniendo a levantar su iglesia.

Entonces hoy día el Señor nos hace esta bendición de este advenimiento, esta promesa que fue cumplida hace más de dos mil años, la promesa del nacimiento de Cristo; pero la promesa que Él vuelve. Ese niño que nació en Belén de Judea vuelve ahora para llevar su iglesia. Este pan de vida nos bendice porque tenemos que apercibirnos hoy. El pan de vida nos hace hoy una invitación a prepararnos, a estar preparados para el día en que Cristo venga y levante su iglesia, porque no todos seremos levantados.

Dice el Señor en su palabra que los muertos en Cristo resucitarán primero y luego nosotros que estemos con vida le accederemos y Él nos levantará. Amén, porque lo esperamos viniendo en gloria a esta tierra, manifestado sobre lo que hoy día nosotros amamos tanto, que es la creación de Dios. Pero el Señor viene a sacarnos de esta tierra para llevarnos con Él, y es una advertencia que recibimos por su palabra para estar preparados y preparadas, porque no sabemos cuándo Él venga a liberarnos, a rescatarnos, porque será un rescate que el Señor hará por su amada, la iglesia.

Él viene por su iglesia. Ya Él hizo todo y nos promete que vendrá a buscarnos. Gloria a Dios. ¿Espera usted el regreso de Cristo? Más vale que usted lo espere, porque no sabemos cuándo él vuelve por su amada, pero él viene. Esa es la seguridad que tenemos, como nos dice la palabra del Señor a través del Salmo 5, versículo 1.

Salmo 5:1 — Oh Señor, óyeme cuando oro, presta atención a mi gemido, escucha mi grito de auxilio, mi rey y mi Dios, porque solo a ti dirijo mi oración.

Señor, escucha mi voz por la mañana; cada mañana llego a ti mis peticiones y quedo en espera. Esa es una promesa que el Señor nos hace por este salmo, que debemos estar preparados en oración, porque tenemos que estar todos alegres esperando ese día, como lo dice el salmo 5, versículo 4.

Salmo 5:4 — Pero que se alegren todos los que en ti se refugian, y que canten con alegría alabanzas por siempre. Cúbralos con tu protección para que todos los que aman tu nombre estén llenos de alegría.

Esa es la bendición de los justos, porque esperamos ser rodeados con su gracia divina, con este regalo inmerecido. Esperamos al Señor en su regreso, porque Él vendrá y nos librará de este mundo malo con su escudo de amor. Él va a levantar a los justos y los va a rodear con su escudo de amor. Gracias damos al Señor por nuestro pan de vida.

Usted se alegró porque estuvo en familia y estuvo participando unánime juntos, tanto en la iglesia como en la casa con su familia; así nos vamos a alegrar cuando veamos a Cristo venir en las nubes con gran poder y gloria, y levantará a sus hijos de los cuatro cabos de la tierra. Ese día será un día que no vamos a olvidar, porque será el día cuando Cristo perdonó sus pecados. Así será desparecido cuando venga Cristo en las nubes y levante a su amada. Dios nos bendice hoy por nuestro pan de vida. Amén.

Consejos de Salud: Propiedades de la Albahaca

Ahora tenemos estos datos y estos consejos que le damos a esta hora del programa. Por ejemplo, con el calor aparecen muchos insectos, pero le traemos a usted este datito de cómo usted puede facilitar el problema cuando tenemos las picaduras de insectos. Sabe que hay una hierba que la usamos mucho en la cocina, que es la albahaca. No sabíamos que esto actúa como desinfectante.

La albahaca tiene esa cualidad de actuar como desinfectante y podemos tomar una cucharada de jugo de hojas y aplicarla en las heridas, o hacer una pasta y colocarla en la picadura. También la albahaca tiene una propiedad antioxidante y por eso tomarla ayuda a reducir el colesterol y los triglicéridos, limpiando la sangre, que es donde reduce los riesgos cardíacos. Así que tomar albahaca protege el corazón.

También ayuda a la pérdida de peso por ser un potente diurético; la albahaca contribuye a la disminución del exceso de líquido en el cuerpo. Asimismo, esta planta también ayuda a controlar la ansiedad relacionada con el trastorno alimentario compulsivo, equilibrando el hambre y disminuyendo el consumo de alimentos calóricos.

Algunas personas la toman también para el estrés. Si se siente nervioso o estresado, le recomendamos masticar las hojitas de albahaca para calmar la ansiedad y al mismo tiempo aportar nutrientes y limpiar su sangre. También alivia la migraña. El aceite esencial de la albahaca es rico en mentol, geniol y linalol, porque posee propiedades relajantes y anestésicas que pueden aliviar la migraña cuando es instalado y aplicado sobre la piel.

También usted la puede tomar para los resfríos, para la tos y para el dolor de garganta. La albahaca se utiliza en muchos jarabes para la tos por su efecto expectorante; moviliza la mucosidad y alivia la bronquitis y también el asma. Como usted puede ver, estos datos son muy necesarios para que los podamos practicar.

Sugerencias Culinarias

Ahora le traemos la sugerencia, porque siempre la dueña de casa está anticipándose a qué es lo que va a cocinar al día siguiente. La sugerencia es que podamos cocinar un pollo al estilo cazador. Los ingredientes que le vamos a dar son para seis personas: un pollo, dos copas de vino blanco, dos tazas de caldo, 250 gramos de champiñones, una cebolla, dos dientes de ajo, un ramito de perejil, sal, pimienta, margarina y aceite.

Para preparar este pollo al estilo cazador, lo primero es poner el aceite y la margarina en una olla grande. Dore las presas de pollo hasta que tomen el color dorado. Deje caer un poco de harina sobre las presas y manténgalas un rato para que la harina también se dore. Mezcle el vino con el caldo y agréguelo al pollo.

Mientras la preparación hierve, usted dore la cebolla cortada en cuadros pequeños, agregue el ajo y sazone con sal y pimienta. Vacíe la cebolla sobre el pollo y déjelo hervir lentamente a fuego suave durante tres cuartos de hora más o menos. Pique el perejil finito y los champiñones y júntelo a la salsa. Cuando esté todo a media cocción, ya tiene con usted este pollo al estilo cazador. Espero que esta receta le sirva.

Se nos quedó un datito en el tintero: las verduras surtidas frescas que sirven para condimentar guisos, amárrelas con una pitilla. Así no se repartirán por el guiso y será fácil después sacarlas, porque no es muy agradable que les salgan las verduras a las personas que no les gusta la verdura.

O acaso usted quiere hacer el pollo de otra manera; sabe que también hay una receta que es muy común, el pollo al coñac. Esta preparación nos lleva 60 minutos, la cocción 30 minutos y los ingredientes son para 6 personas: un pollo de 1,8 kg, dos cucharadas de mantequilla, dos cucharadas de aceite, una cucharada de jugo de limón, una cucharadita de pimienta blanca en polvo, una taza grande de coñac y sal.

Lo primero que vamos a hacer es enjuagar el pollo en abundante agua fría por dentro y por fuera. Séquelo con papel absorbente. Frótelo con mantequilla, sal y pimienta. Colóquelo entero en una asadera y agregue jugo de limón y coñac. Deje reposar media hora, dándole la vuelta de vez en cuando para que se pase el aliño.

Prenda el horno con 10 minutos de anticipación, coloque el pollo y cúbralo con dos cucharadas de aceite. Modere el fuego, délo vuelta dejándolo cocer lentamente el tiempo indicado, mojándolo con el jugo cada 10 minutos. Cuando estén fríos, déjelo en la asadera para calentar al momento de servirlo. Acompáñelo con papitas chicas cocidas y doradas en mantequilla. Esta otra receta es también muy especial, así que usted puede variar.

Ilustración de Pollo al estilo cazador

Receta del día

Pollo al estilo cazador

  • 1 pollo
  • 2 copas de vino blanco
  • 2 tazas de caldo macro
  • 250 gramos de champiñones
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 ramito de perejil
  • Sal
  • Pimienta
  • Margarina
  • Aceite

Preparación

  1. Ponga el aceite y la margarina en una olla grande.
  2. Dore las presas de pollo hasta que tomen el color dorado.
  3. Deje caer un poco de harina sobre las presas y manténgalas un rato para que la harina también se dore.
  4. Mezcle el vino con el caldo y agréguelo al pollo.
  5. Dore la cebolla cortada en cuadros pequeños, agregue el ajo y sazone con sal y pimienta mientras la preparación anterior hierve.
  6. Vacíe la cebolla sobre el pollo y deje hervir lentamente a fuego suave durante aproximadamente tres cuartos de hora.
  7. Pique el perejil finito y los champiñones, y júntelos a la salsa hasta alcanzar la media cocción.

Lectura de la Palabra

Vamos inmediatamente a abrir las Sagradas Escrituras para leer la poderosa Palabra de nuestro Dios. Lo haremos en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 12, versículo 13. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Juan 12:13 — Tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle y clamaron: ¡Osana, bendito es el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos breves instantes de oración.

Amado Dios, tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que usted traiga a mí la revelación divina de su palabra por su Espíritu Santo. Tome dominio y tome control de mi vida. Use usted mis labios, Señor, para que su palabra sea recibida con gozo en los corazones de quienes estén escuchando esta emisora y que también podamos ser practicantes de ella. Señor, ruego que en mí usted ponga una unción especial para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Salvador Nacional

El título de su palabra es: Salvador Nacional. En la década de los 70, oímos hablar mucho acerca de los gobiernos de salvación nacional. Ese era el título que los dictadores le daban a sus golpes de Estado para justificar el atropello a las leyes y constituciones.

Muchos de esos dictadores se daban grados y títulos pomposos para impresionar a las masas, aunque lo único que conseguían era la alabanza de sus seguidores incondicionales, que por lo general no se destacaban por su inteligencia. Esos gobiernos de salvación nacional lo más que consiguieron fue hundir a los países en la miseria y en la dependencia de poderes y países foráneos que se habían alimentado de la sangre y del sudor de esos pueblos, que alguna vez miraron a esos dictadores con alguna esperanza de cambio en sus situaciones, por lo demás precarias.

La historia nos enseña que emperadores, Césares, reyes, jefes de Estado y presidentes, elegidos según las costumbres y leyes de los pueblos, han sucumbido en sus propias ambiciones, destruyendo los ideales que alguna vez los impulsaron a buscar el poder como manera de brindar a los suyos un mejor futuro.

Necesitaríamos de una serie de programas para hablar de sus excesos, de sus fortunas, del uso y del abuso de sus funcionarios y pueblos; de su egoísmo, de sus amantes y de su pretensión de salvar las leyes divinas y humanas como si sus actos nunca hubieran de ser expuestos a la luz del escrutinio de sus pueblos.

Pero como lo hemos dicho antes, nos habla de todo eso el texto que encontramos en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 12, en donde el pueblo por fin vislumbra alguna esperanza y quiere apoderarse de una persona para hacerla rey.

Aquí la historia es diferente. No se trata de un dictador o tirano que ofrece un gobierno de salvación nacional; se trata más bien del pueblo, de las masas que desean entronizar a alguien en el puesto que todos ambicionan pero que nadie les ofrece. Jesús de Nazaret es el nombre.

Tiene muchos antecedentes: es capaz de alimentar a multitudes, sanar a enfermos y resucitar a los muertos. No es natural que alguien con esas credenciales sea elegido para un cargo más importante; es la psicología popular. Una persona así no puede ser desaprovechada, ya que todos podían soñar con un gobernante de esa talla: no más trabajo, no más enfermedad, no más vida de dolor.

Un gobernante así podía hacer la salvación nacional para un pueblo oprimido bajo el gobierno de hierro del Sacro Imperio Romano. La multitud se echa a la calle a gritar y dar vivas alborozadas ante este nazareno que tenía tanto para ofrecer. Así lo demuestran con sus exclamaciones: ¡Osana! «Bendito el que viene en el nombre del Señor, bendito el Rey de Israel».

Pero cosa curiosa, Jesús no es un dictador, tampoco es un caudillo de nada, ni siquiera ofrece un gobierno de salvación nacional. Por el contrario, les dice algo que resulta chocante, no solo a sus oídos, sino también a su entendimiento.

Juan 12:35-36 — Ustedes van a tener la luz solo un poco más de tiempo. Caminen mientras tienen la luz antes que los sorprenda la oscuridad. El que camina en oscuridad no sabe a dónde va. Crean en la luz mientras la tienen para que lleguen a ser hijos de la luz.

¿Qué palabra más extraña para un futuro líder político? No aparecen aquí las típicas promesas, no hay discursos emocionantes que apelen a esos sentimientos a flor de piel, ni siquiera hay un intento para ganarse la simpatía de esa muchedumbre que quería seguirlo a toda costa.

Lo que encontramos en la palabra de Jesús es una advertencia acerca de los momentos difíciles que vendrán para esos individuos que habían hecho de lo temporal su única manera de ver e interpretar la vida. El pasaje agrega otra nota desconcertante acerca de este líder: cuando terminó de hablar, Jesús se fue y se escondió de ellos.

Tal como suena, es lo contrario de lo que enseñan las agencias de publicidad y lo que la prensa más odia. No hay comentarios ni discursos, ni siquiera la posibilidad de ver al que podía haberlo tenido todo; por el contrario, se esconde de la gente.

Existe una razón para esto: Jesús no vino a este mundo a encabezar ningún gobierno de salvación nacional. Él no es el típico dictador de turno. No ofrece nada de nada, solo su vida, como lo dijo el mismo, en rescate por muchos.

Por eso en los versículos siguientes se nos aclara su posición: aún después de haber Jesús hecho estas señales milagrosas en presencia de ellos, todavía no creían en él. Esto era para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro mensaje? ¿Y a quién le ha sido revelado el brazo del Señor?».

El problema no estaba con Jesús, es que su pueblo no podía entender su ministerio. No se trataba de un dictador o de un líder que encabezara un gobierno de salvación nacional o incluso un gobierno de transición ante el poderoso Imperio Romano. No era un juego político lo que Jesús venía a hacer con ellos, tampoco venía a venderles ilusiones.

Los potentes milagros que él había realizado tenían una función: confirmar las profecías que de él se habían hecho hace muchos siglos, porque él era el Mesías, el escogido por Dios para ofrecerle a los hombres un nuevo camino para acercarse al Creador. Su reino no era de este mundo.

La salvación que Jesucristo ofrece puede ser de carácter nacional si las familias que componen un país así lo piden y claman ante Dios, pero Él no ofrece un liberto humano. Tampoco la gente tiene el derecho de reclamárselo así. Por eso se escondió de la gente, porque sus caminos eran más altos que los nuestros y porque esa masa que quería hacerlo rey fue la que una semana después pidió la crucifixión.

Jesucristo puede ser tu salvador personal si acudes a Dios entristecido por tu pecado y arrepentido por todo lo malo que has hecho ante sus ojos. Si crees en sus promesas, que Él es la luz del mundo, si crees con todo el corazón que Él es el camino para llegar a Dios, entonces Jesús no se esconderá de ti, sino que aparecerá con todo su esplendor para darte lo que ha prometido en su palabra.

Pero no debes equivocarte con él, como se equivocó toda una generación que simplemente no quiso ver la verdad que era tan evidente. Si has buscado solución a tus inquietudes y preguntas en partidos políticos, en religiones o en filosofías, nosotros te ofrecemos la respuesta a través de Jesús de Nazaret, que no quiso ser ídolo de multitudes, sino que prefirió ser compañero y amigo del individuo que le busca con sinceridad de corazón.

En nuestro tiempo de tanto liderazgo humano, dispuesto a ofrecer esta vida y la otra, Jesús de Nazaret adquiere mayor relevancia cuando lo que dice tiene un respaldo que Dios mismo da a través de su palabra. Como la multitud que por una vez acertó en su aclamación, decimos hoy: bendito el que viene en el nombre del Señor. Aleluya. Y agregamos: Jesús es su nombre. Gloria a Dios.

Oración Final y Peticiones

Oramos al Señor por su palabra. Amado Dios, concluimos con su palabra y hay gozo, hay una plenitud muy grande en nuestra vida, porque usted se ha dirigido a nosotros como nuestro Padre que ilumina nuestro caminar para no equivocarnos. Desde tiempos antiguos hasta hoy el hombre se ha equivocado tantas veces, pero hoy usted nos ha hablado por su palabra. Yo le doy gracias, mi Dios Altísimo, porque es una bendición escuchar su voz a través del mensaje de su palabra que, como a hijos amados, nos ha exhortado.

En este tiempo que vivimos, hay tantos líderes que se levantan, pero ninguno ha hecho lo que mi Señor Jesucristo hizo: ofrecer su vida para que hoy día tuviéramos rescate por nuestros pecados. Pero hay que acudir a usted, mi Señor. Usted nos ha dado la alternativa por su palabra bendita y yo le agradezco, Padre, por esta exhortación que como hijos amados usted nos da.

Oro, Señor, pidiendo misericordia para los enfermos, pidiendo que usted ponga su mano de poder sobre las necesidades que afligen a su pueblo para ser sanado. Oramos pidiendo que haya misericordia y bendición de sanidad divina en ellos y en ellas que claman. Oro en esta hora por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero, por sanidad; oro por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en El Monte, por sanidad; también oro por el pastor Samuel Asenjo Riffo, porque también él necesita, Señor, ser sanado, ya que ha sido operado y le han sacado el riñón derecho que tenía cáncer; oro, Señor, porque su recuperación sea pronto.

Oro por nuestro hermano José Silva, por sanidad; por nuestro hermano José David Videla, pedimos para él un milagro porque un milagro le va a poner de pie a nuestro hermano. Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larcon Flores, por sanidad. Oro por respuesta a la petición de mi hermana Laura Senco. Oro por mi hermano Eduardo González, por sanidad a la vista; oro por el hijo de mi hermano Jimmy, por sanidad y liberación; por mi hermana Rosita Veloso, por sanidad; por mi hermana Ana Vallejo Fernández, por sanidad; por mi hermana Elena Reyes, por sanidad; por su esposo Joaco Videla, por sanidad; por Débora Videla, por sanidad; por mi hermano Ignacio Toro, por sanidad; por mi hermana Pilar González, por sanidad; por mi hermana Teresita Reyes, por sanidad; por mi hermano Miguel Torres, por sanidad; por Luis Durán Palma, por sanidad; por Don Rado Milovich, por sanidad; por mi hermana María Iba Cache, por sanidad; por Cristian Barro, por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz, por sanidad; por mi vecino Luis Orellana, por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa, por sanidad; por Alejandro López, por sanidad; por Angélica, por sanidad; por Iván Calderón, por sanidad; por mi pastora Reyes de Vallenar, por sanidad; por la pastora Norma Martínez de Renca, por sanidad.

Señor, yo sé que usted conoce la necesidad que tiene la hermana de nuestra hermana Laura Senco; también, Señor, pido por Nora Senco, que usted por misericordia esté tocando a ese joven predicador evangelista. Señor, obre usted sanidad en él para que siga administrando palabra de vida en el sur de nuestro país. En esta hora, tóquele, Señor, sánele, mi Señor, para la gloria de su nombre. Yo se lo pido todo en el nombre de Cristo nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.