La Voz Pentecostal

La luz de esperanza y el buen pastor

· 62 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la fe, la unidad familiar y la salvación a través de las enseñanzas bíblicas. Usted encontrará consejos prácticos para el hogar y una receta sencilla para celebrar en familia.

Bienvenida y Oración Inicial

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti y no quieres venir. Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail. Les doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa llega a su hogar con el propósito de bendecir su vida.

Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios.

Amado Dios, en este día me presento con gratitud en mi corazón, agradecida por este regalo, por este maravilloso despertar glorioso que me permite estar en pie un día más. Gracias por el constante cuidado, por su infinita bondad y por ser nuestro fiel amigo. Gracias por su infinito amor que nos permite recibir y gozar la bendición de que usted nos dé la fortaleza, porque la necesitamos para enfrentar cada desafío del día a día. Amén.

Le ruego que usted guíe nuestra vida y nos ilumine a través de este programa y que su amor me acompañe en cada paso que dé. Oro, Señor, pidiendo una bendición especial para los matrimonios, por la unidad de la familia y por los jóvenes que son presos de tantas adicciones. Oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas.

Oro por el sustento de la viuda, por el sustento del huérfano y para que haya apertura de los presos de la cárcel. Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas; ellos están esperando el toque de su poder para que usted los sane y los restaure.

Pido por mis autoridades eclesiásticas y muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y por el honorable directorio. Oro por las autoridades civiles de nuestro país, para que usted bendiga la máxima autoridad y a los que con él gobiernan. También oro por las autoridades civiles de mi comuna y por todos los que tienen en sus manos la gestión administrativa.

Oro por cada institución, muy en especial por las de beneficencia, y por bomberos y carabineros, que arriesgan su vida en cada procedimiento. Oro por la audiencia de este programa, pidiendo para cada uno de ellos una especial bendición. Señor, yo le doy toda mi alabanza, toda la honra y la gloria a su bendito y santo nombre.

Cómo no agradecer cada momento de mi vida que usted nos haya dado, nuestro Señor y Salvador Jesucristo, sabiendo que su Hijo venía a este mundo a morir por mi culpa y mi pecado. En esto, Señor, yo alabo su nombre, porque en esto está manifestado el amor por esta humanidad. Gracias, Señor.

Pedimos al Espíritu Santo que esté guiándonos y dirigiéndonos. No comenzamos ni terminamos solas, sino que descansamos en el poder de sus fuerzas y pedimos que el Espíritu Santo nos sostenga y que su diestra victoriosa, Dios Altísimo, esté con nosotros. Gracias le damos, Señor, por un día más y por este nuevo programa.

Agradezco siempre la bendición de estar cada día en este programa a través de Radio Abigail, que nos abre las puertas para llegar a muchos hogares. Le pedimos que usted unja este programa, porque el día de ayer no pudimos continuar y quedó a medias. Hoy le doy muchas gracias porque hemos podido entrar; cuando no puedo hacer el programa completo, viene la tristeza a mi corazón, pero hoy estoy contenta porque usted me permite estar nuevamente a través de estos micrófonos.

Le pido su protección y su bendición sobre mi vida en el nombre de Jesús mi Salvador, amén y amén. ¡Gloria a Dios para siempre!

Pan de Vida: La Luz de Esperanza

Agradezco a mi Señor porque podemos estar nuevamente juntos, ya que ayer no pude terminar el programa. Hoy hemos comenzado y ya tenemos con nosotros nuestro pan de vida para este día tan especial que nos da el Señor, porque este es el día que hizo el Señor.

Salmo 42:11 — Espera en Dios porque aún he de alabarte, salvación mía y Dios mío.

Dios nos bendice por la lectura de nuestro pan de vida, que nos habla de la luz de esperanza. Recuerdo el testimonio de una madre que debía haber estado colgada junto a su cama en el hospital, porque en esa situación se encontraba nuestra hermana. Lo único que el hijo quería para Navidad era un día más con ella, pero en cambio estaba en casa, colgada su cruz en su árbol falso.

Cuando su hijo conectó las luces, ella susurró: “Gracias”. Y el hijo respondió: “De nada”. El hijo no sabía que ella estaba dando gracias a Dios por usar esas lamparitas parpadeantes para elevar sus ojos a la luz eterna de esperanza. Esa esperanza que todos tenemos en Jesús.

El escritor del Salmo 42 expresó sus emociones en carne viva. Reconoció que su alma estaba abatida antes de animar a los lectores: “Espera en Dios”, dijo, “porque aún he de alabarte, salvación mía y Dios mío”. Aunque nos asedíen olas de angustia, nuestra esperanza siempre resplandecerá a través del recuerdo de la fidelidad pasada de Dios.

El salmista se pregunta: “¿Por qué te abates, oh alma mía? ¿Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarte, salvación mía y Dios mío”. Para muchos, esta temporada de Navidad despierta alegría y para otros angustia. Felizmente, estos sentimientos pueden reconciliarse a través de las promesas de la verdadera luz de esperanza que es Jesús.

Cuando comprendemos que tenemos esta luz, debemos dar gracias. Decirle: “Jesús, gracias por acompañarme a través de momentos de dolor y de gozo todo el año”. No todos los días son parejos; pasamos por procesos de dolor, pero en esos momentos podemos alentarnos con la esperanza que Dios nos da por su palabra.

El Señor nos ha dicho a través del dulce cantor de Israel: “Espera en Dios, porque aún he de alabarte, salvación mía y Dios mío”. Qué palabras tan especiales que estuvieron en los labios de David y que hoy podemos tener nosotros también en nuestra boca.

Si hoy hay alguien que está sufriendo y estas fiestas le tienen preocupado, piense en quién es nuestro Salvador Jesucristo y con qué propósito vino a este mundo. Podemos confiar en que hay un Dios que derriba todo muro y pone unidad.

Efesios 2:14 — Jesús derribó el muro de hostilidad que nos separaba.

Recordamos que en 1961 familias y amigos estuvieron separados por el muro de Berlín. El presidente estadounidense Ronald Reagan se paró sobre el muro en 1987 y declaró: “Derriben este muro”. Sus palabras reflejaban un cambio que culminó con la demolición en 1989 y la reunificación de Alemania.

Pablo se anticipó a escribir sobre el muro de hostilidad derribado por Jesús. Ese muro existía entre los judíos y los gentiles, simbolizado por la pared divisoria en el templo antiguo de Jerusalén. Sin embargo, Jesús trajo paz y reconciliación derribando la pared intermedia de separación mediante la cruz.

Hoy muchas cosas pueden dividirnos, pero esforcémonos por poner en práctica la paz y la unidad que se encuentra en Jesús. Pidámosle ayuda: “Jesús, ayúdame a derribar las paredes que niegan tu verdad y tu amor”. Pregúntese qué paredes divisorias ve y cómo puede ayudar a derribarlas con el poder de Jesús.

Usted puede ser la persona que dé el paso si ha estado sin poder derribar ese muro que la separa de la bendición o de la comunión con su familia. Porque si no nos amamos los que nos vemos todos los días, ¿cómo podemos amar a Jesús? Sus misericordias son nuevas cada mañana.

Posiblemente haya estado ese muro por meses o años, pero preguntémonos a qué vino Jesús a la tierra: vino a traer amor y paz. La forma más especial de esperar la noche buena es que nos podamos juntar en familia. El Señor nos convoca a estar en unidad.

Es tan especial cuando compartimos el pan con sencillez de corazón. No importa que en la mesa no haya grandes manjares, lo importante es estar en comunión con su familia. Rogamos que en esta Navidad el Señor nazca en muchos corazones; él quiere nacer en más de algún corazón, solo tenemos que acudir a él.

Consejos para el Hogar y la Cocina

Ahora entregamos algunos datos y consejos. Como nos juntamos en familia el día 24, a veces por los afanes a la dueña de casa se le olvida limpiar la parrilla. La manera más especial y que da resultado es prender el carbón; una vez prendido, pone la parrilla y pasa una mitad de cebolla por ella. El fuego ayudará a derretir la grasa y la cebolla a limpiarla; le va a quedar limpiecita.

Para ablandar carnes, si el trozo quedó duro, existen varios métodos. Uno es usar un mazo y golpear la carne para facilitar que los nervios se ablanden. Otra solución es poner el trozo de carne en bicarbonato por un tiempo suficiente, luego lavarla para sacar todo el residuo antes de colocarla en el asador.

Un datito más: no ponga sal a la marinada de la carne de vacuno, ya que la sal la endurece. Póngasela cuando dé la vuelta al asado; ponga sal en la parte que ya estuvo en el fuego y luego en la otra vuelta. También puede agregar vinagre y limón al marinado, ya que ambos ablandan las carnes.

Cuando ase pollo en la parrilla, además de los aliños, póngale jugo de naranja; es ideal para que el pollo quede más sabroso. Estos datitos nos servirán mientras preparamos la cena de noche buena.

La sugerencia de hoy es pollo a la cerveza. La preparación demora 20 minutos y la cocción de 35 a 40 minutos. Los ingredientes son para 6 personas: un pollo de un kilo 300, dos cucharadas de vinagre, el jugo de un limón y sal.

Primero, lave el pollo minuciosamente con agua y vinagre, enjuáguelo, séquelo y córtelo en presas. Alíñelo solo con jugo de limón y sal. Acomódelo en una cacerola amplia y hágalo hervir sin tapar, agregando cerveza blanca hasta cubrir las presas completamente.

Cocine a fuego muy bajo hasta que la cerveza se haya evaporado casi en su totalidad. Revuelva las presas para que queden doradas y de color oscuro por ambos lados. Presente el pollo en una fuente previamente calentada, vierta la salsa de la cocción y sirva con puré de papa o arroz graneado.

La Voz de Dios: El Buen Pastor

Siempre tenemos la respuesta a nuestras oraciones por intermedio de su palabra. Hoy el Señor nos hablará a través del Santo Evangelio según San Juan, capítulo 10, versículo 9.

Juan 10:9 — Yo soy la puerta. Si alguno entra por mí, será salvo.

Amado Dios, le damos muchas gracias por esta oportunidad de escuchar la voz de Dios. Ayúdenos para recibir el consejo sabio y oportuno cada vez que abrimos el libro de los libros. Oro para que traiga a mí la revelación divina, que use mis labios y tome control de mi ser para que el Espíritu Santo hable por mí y su palabra sea glorificada en muchas vidas. En el nombre de Cristo Jesús, amén. ¡Gloria a Dios para siempre!

El título de su palabra es “El Buen Pastor”. Uno de los temas que divide a los seres humanos es la pregunta de cómo establecer una relación con la divinidad. Muchos piensan en hacer méritos o ganar la salvación. Las religiones antiguas estimulaban sacrificios para apaciguar a los dioses, y modernamente se enfatizan normas de conducta para ganar el acceso divino.

Jesucristo respondió a esto en el capítulo 10 de San Juan, presentándose simbólicamente como el pastor de las ovejas. Esta figura era muy comprensible para la sociedad hebrea, que era agraria y vivía en torno a la crianza de animales. Hoy, para quienes vivimos en ciudades, puede sonar extraño, pero para Israel tenía un valor primordial.

Jesús establece que el que no entra por la puerta del redil, sino que sube por otra parte, es ladrón y salteador. Pero el que entra por la puerta es el pastor; el portero le abre y las ovejas oyen su voz. Él llama a sus ovejas por su nombre y las conduce afuera; ellas lo siguen porque conocen su voz, pero a un desconocido no seguirán.

Jesucristo se identifica con el trabajo del pastor, un trabajo de sacrificio. El pastor que busca a las ovejas extraviadas lo hace por amor y compasión hacia las criaturas de Dios. Espiritualmente, esto expresa la relación que Jesucristo, el Mesías e intermediario entre Dios y los hombres, ha querido establecer con nosotros.

En el versículo 9, el texto dice enfáticamente: “Yo soy la puerta. Si alguno entra por mí, será salvo. Y entrará y saldrá y hallará pasto. El ladrón solo viene a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor y el buen pastor da su vida por las ovejas”.

Para llegar a Dios hay que entrar a través de Él; es la única manera de encontrar la salvación. Si muchos líderes religiosos hubieran leído este pasaje, habrían renunciado a sus pretensiones, porque la única persona que puede darle vida al ser humano es aquella que viene de parte de Dios.

Jesucristo es el camino y la puerta que abre el camino hacia Dios. No cometamos el error de la generación de Jesús, que solo veía lo temporal y olvidaba que esta vida no lo es todo. Hoy te invitamos a reflexionar: “Yo soy la puerta. Si alguno entra en mí, será salvo. Yo soy el buen pastor y el buen pastor da su vida por las ovejas”.

Amado Dios, muchas gracias porque por su palabra somos bendecidos y nuestra fe es aumentada. Usted ha sido muy claro al dejarnos esta herencia y hacernos la invitación a reflexionar. Gracias, Señor, porque no hay otra puerta, hay una sola. Ayúdenos a ser practicantes, porque aunque cada día trae su propio afán, su palabra no pasa y tiene fiel cumplimiento.

Peticiones de Oración

Oramos, Señor, pidiendo misericordia para los enfermos. Presentamos la lista que cada día traemos, confiando en que usted se glorifique y manifieste su poder sobre sus hijos e hijas que necesitan sanidad. Si hay alguien en la audiencia enfermo del espíritu, pedimos que usted lo sane, porque no hay nadie más que pueda hacerlo. Clamamos por aquellos que se quedaron en el camino; que usted los levante para la gloria de su nombre.

Oramos por los enfermos de la carne: por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Graneros; por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor del monte; por el pastor Samuel Asenjo; por nuestra pastora Norma Martínez de Renca y por nuestra pastora Mireia Reyes de Vallenar, pidiendo sanidad para todos ellos, confiando siempre en que su voluntad es la que se hace.

Pedimos también por el joven Ever Dante Alarcón Vázquez, quien se dedica a evangelizar en el sur del país y hoy está enfermo. Su familia cree que le han hecho una hechicería, pero Señor, usted es poderoso para obrar.

Misión espiritual

Vaya adelante con esta misión tan importante que usted le ha dado a este juicio.

Error hospitalario en Los Ángeles

Esta es una situación dramática, lamentablemente, que se vivió en un hospital. Creo que el profe Beltrán lo pueda contar. Profe, bienvenido.

Le traigo una historia indignante que ocurre en la región del Bío Bío, específicamente en el hospital de Los Ángeles durante este fin de semana. El día viernes llegaron dos familias a un parto, dos mujeres llegaron hasta el hospital, pero lamentablemente sus dos guaguas resultaron fallecidas por distintas patologías que tuvieron estos bebés.

Llegó la hora de entregar a estas guaguas; los casos de Josefa y Mateo, familias que son de Mulchén y de Laja, muy cercano a la ciudad de Los Ángeles. Ahí está el error, al momento de entregar estos bebés fallecidos a sus familias.

En el caso de la familia de Mateo, se equivocaron y le entregaron a Josefa. Ellos llevaron este cuerpo hasta la ciudad de Mulchén y ahí le dieron sepultura; es decir, llegaron hasta el cementerio y enterraron a esta guaguita que supuestamente era Mateo, pero finalmente no lo era.

Lo más grave es que no se da cuenta el hospital ni la familia, sino que es la funeraria cuando ya van a buscar al segundo bebé para entregarlo a la familia. No fue el hospital quien le avisó a la familia, y eso es lo que reclama la familia.

La hermana Carolina, que es de la funeraria, nos cuenta que ellos verificaron la documentación y el sobre donde tenía que aparecer el nombre de la madre. Al ver que no coincidía, pidieron que vinieran al hospital a dar la información, dándose cuenta de que no era el bebé.

Profe, ¿cómo nadie se dio cuenta? ¿Cómo nadie notó la diferencia entre Mateo y Josefa, entre un niño y una niña? Es decir, no chequearon estos cuerpos ni las pulseras ni el sobre. La explicación por parte del hospital de Los Ángeles fue solo un comunicado de prensa.

Origen del Cola de Mono

Ahora les cuento el significado del Cola de Mono. La historia ocurre alrededor del año 19 en Santiago de Chile, en una casona aristocrática del Valle Monjita, donde una fiesta política se ha extendido mucho más allá de lo prudente.

Entre los invitados se encuentra el candidato a presidente Pedro Montt, un hombre de carácter serio, pero conocido por sus amigos cercanos como ‘el Mono’ Montt. La velada llegó a su fin y las botellas de vino importado ya se vaciaban.

El frío de la noche santiaguina exigía un último brindis para calentar el cuerpo antes de partir. Reacio a dejarlo ir, los anfitriones decidieron inventar un engañito gastronómico para retenerlo.

En las dependencias de la cocina, mezclaron lo único que tenían a mano: sobras de leche de la tarde, aguardiente fuerte, azúcar, café recién molido y especies aromáticas como canela y clavo de olor.

El resultado fue un brebaje cremoso y potente que no solo reconforta, sino que embriaga dulcemente. Al probar la mezcla, los comensales, entre risas y euforia del alcohol, bautizan la bebida como el ‘Cola de Mono’. La anécdota corrió como la pólvora en los salones y luego bajó a las clases populares.

Ilustración de Pollo a la cerveza

Receta del día

Pollo a la cerveza

  • 1 pollo de 1 kilo 300 aproximadamente
  • 2 cucharadas de vinagre
  • Jugo de 1 limón
  • Sal
  • Cerveza blanca (cantidad suficiente para cubrir las presas)

Preparación

  1. Lave el pollo minuciosamente con agua y vinagre, enjuáguelo, séquelo y córtelo en presas al gusto.
  2. Aliñe el pollo solamente con el jugo de limón y sal.
  3. Acomode las presas en una cacerola amplia.
  4. Agregue cerveza blanca hasta dejar las presas completamente cubiertas.
  5. Haga hervir la preparación lentamente sin tapar la cacerola.
  6. Cocine a fuego muy bajo hasta que la cerveza se haya evaporado casi en su totalidad.
  7. Revuelva las presas y asegúrese de que queden doradas de color oscuro por ambos lados.
  8. Presente el pollo ordenadamente en una fuente previamente calentada.
  9. Vierta la salsa de la cocción sobre las presas.
  10. Sirva acompañado de puré de papa o arroz graneado.