La Voz Pentecostal

El perdón y la reconciliación familiar

· 36 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia de perdonar y olvidar las ofensas basándose en las escrituras. Usted encontrará consejos para restaurar la armonía en su hogar y en la comunidad cristiana.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos y bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail.

Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el solo propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora; les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Matinal

Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios. Amado Dios, agradecemos grandemente por habernos permitido en este día un nuevo amanecer glorioso, porque hemos despertado en esta mañana maravillosa sintiendo ya su presencia que está aquí ahora para bendecir nuestras vidas.

Señor mi Dios, le doy muchas gracias porque nos permite acercarnos a su presencia con gratitud. Mi voz se eleva en esta oración con mucha esperanza porque en este día que comienza, sus maravillosas misericordias han sido nuevas para mí. Gracias porque mi corazón siempre está rebosando de gratitud porque usted ha velado por mi familia.

Su generosidad empieza a fluir en esta mañana muy temprano, como un río que fluye en nuestras vidas, guiando nuestros pasos por sendas de bondad y también de oportunidad, porque siempre usted está cultivando en nosotros la nobleza de nuestro ser. Gracias porque puedo encomendarme en sus manos; mi deseo siempre es ser mejor, moldeada por su sabiduría y justicia.

Pido que su aliento sea mi constante compañía en cada labor, en cada esfuerzo y en cada compromiso. Gracias, Padre, porque puedo darle a usted toda la honra, la gloria y la alabanza, porque nos ha permitido vivir la bendición de tener a Jesús como nuestro salvador y nuestro intermediario. Un día, estando muertos en delitos y pecados, Él llegó a mi vida, perdonó mis pecados y me hizo una nueva criatura.

Le doy gracias, Señor, porque usted me permite vivir en la plenitud de su gracia cada día. Le doy gracias porque tengo un techo que me cobija mientras duermo, porque tengo pan en mi mesa, porque usted me calza, me viste, me da agua y todo lo necesario usted me lo da.

Oro, Señor, a esta hora que sé que hay muchos enfermos luchando en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando el toque de su poder sanador. Oro por los matrimonios, por la unidad de la familia, por los jóvenes que son presos de tantas adicciones y por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado. Oro también por tantos abuelos y abuelas olvidadas, por el sustento de la casa de la viuda y del huérfano, y por la apertura de los presos de la cárcel.

Oro muy en especial por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloz, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Señor, bendiga sus vidas.

Pido una especial bendición para la audiencia de este programa. Le doy gracias, Señor, porque usted nos permite día a día tener la bendición de encontrarnos a esta hora de la mañana con muchos auditores y auditoras. Pedimos una bendición especial para ellos y ellas, y pido la bendición del Espíritu Santo que esté presente aquí ahora, comenzando y terminando.

Le pido, Señor, que en esta semana tan especial que empezamos a vivir, usted pueda nacer en muchos hogares y que todo integrante que todavía no le conoce pueda conocerle. Que usted pueda nacer en sus corazones. Le doy muchas gracias, Señor, porque nos permite elevar esta oración ante el trono de su gracia para que usted obre en las vidas de todos los que no le conocen.

Que este término de año sea un término especial para que ellos puedan tener un encuentro personal con usted, mi Dios Altísimo. Yo deseo con todo mi corazón que usted aparezca como la aurora de la mañana en un día de sol en sus vidas. Se lo pido todo en el nombre de Jesús mi Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida: Perdonar y Olvidar

Damos muchas gracias al Señor porque podemos estar nuevamente juntos a través de este programa que nos une a esta hora de la mañana. Tenemos con nosotros nuestro pan de vida en el libro de Isaías, capítulo 43, versículo 25.

Isaías 43:25 — Yo soy el que borro tus rebeliones, y no me acordaré de tus pecados.

Gil Prise nació con hipertimesia, la capacidad de recordar con extraordinario detalle todo lo que le sucede en su vida. La protagonista del programa de televisión ‘Inolvidable’ era una policía con hipertimesia, lo cual le daba una gran ventaja a la hora de resolver crímenes. Sin embargo, esta condición no es muy divertida, porque no puede olvidar los momentos en que la criticaron, experimentó pérdida o hizo algo que lamentó profundamente.

Nuestro Dios es omnisciente y hoy nos ha dicho por el pan de vida que hay que perdonar y olvidar. Quizás sea una especie de hipertimesia divina, pues la Biblia enseña que su entendimiento no tiene límite; sin embargo, a través del profeta Isaías descubrimos algo sumamente reconfortante: Él borra nuestras rebeliones y no se acuerda de nuestros pecados.

El libro de los Hebreos, capítulo 10, versículos 10 y 17, lo refuerza: somos santificados mediante Jesucristo y Dios nunca más se acordará de nuestros pecados y transgresiones. Cuando confesamos nuestros pecados a Dios, podemos dejar de producirlos una y otra vez en nuestra mente. Tenemos que dejarlos ir tal como Él lo hace.

Isaías 43:18 — No os acordéis de las cosas pasadas ni traigáis a memoria las cosas antiguas.

En su gran amor, Dios decide no recordar nuestros pecados contra nosotros. Recordemos esto y démosle gracias. Esta semana es inolvidable para el pueblo cristiano porque celebramos el día en que Cristo nació, y lo que Él trajo fue amor. Entonces nosotros tenemos que dar amor y tenemos que perdonar.

Digámosle: ‘Querido Dios, gracias por perdonar y olvidar mis pecados’. ¿Le perdonó a usted el Señor? Claro que nos ha perdonado a mí y a usted. Entonces debemos tener un momento para perdonar y para olvidar. Es tan grato cuando no tenemos remordimiento que albergar en la memoria, que se reproduce una y otra vez.

Podemos entregárselos a Dios y soltar el pasado. Si el pasado nos abruma, debemos olvidar. Dios nos da esta oportunidad a través del pan de vida. Nos cuesta, pero con la ayuda del Señor podemos perdonar y olvidar; ahí está la solución.

La Confrontación con Amor

Debemos confrontarnos con nuestro semejante, pero con amor. En el libro de Génesis, capítulo 4, Dios nos brinda la imagen perfecta de lo que significa confrontar a alguien con amor. Caín estaba furioso porque su ofrenda no fue aceptable. Entonces Dios lo confrontó y le dijo: ‘¿Por qué te has ensañado?’.

Luego le indicó que se alejara de su pecado y buscara lo bueno y lo correcto. Lamentablemente, Caín ignoró las palabras de Dios y cometió un acto deshonroso. Nosotros también podemos confrontar a otros con compasión, hablando la verdad con amor para parecernos más a Cristo.

Como Dios nos da oídos para escuchar, también podemos recibir palabras firmes de parte de otros. Pedámosle ayuda al Señor para poder confrontar y aceptar ser confrontados, porque es vital que lo hagamos con amor y podamos recibir palabras que a veces son duras, pero beneficiosas.

A Caín no le gustó; su semblante lo delató, estaba furioso. Él había traído lo peor de lo que tenía en abundancia y Dios no se agradó, pero le habló con amor. Caín ignoró la palabra de Dios y cometió el acto horroroso de matar a su propio hermano.

Dios nos bendice hoy dándonos el momento para reflexionar y sentir que Él nos ama tanto que nos reprende y nos exhorta con amor. Caín pudo haber respondido al Señor y haber sido liberado, pero no escuchó la palabra de Dios, que es lámpara y guía para nuestros pies.

Dios es nuestro refugio y nuestro escudo, y la palabra es la fuente de nuestra esperanza. El salmista dice que el Señor respondió y lo liberó. Hubiera sido eso para Caín, pero ya había alguien que se había apoderado de su corazón.

Llamado a la Unión Familiar y Espiritual

En estos días tan especiales que comenzamos a vivir, espero que el Señor haga cosas maravillosas en cada uno de los hogares. Que donde ha habido rencor o peleas dentro de la familia, nos podamos acercarnos y estar juntos compartiendo la cena el día 24.

Si usted no sabe la bendición que es estar en familia, practíquelo este miércoles. Júntese con su familia, con ese ser querido con quien hace tiempo no se habla o por algo no se han juntado. Que esta sea una oportunidad para vivir la paz que el Señor nos dejó, porque Él no la da como el mundo la da.

El hermano que ha estado distante de sus hermanos en Cristo también tiene esta oportunidad de volver a congregarse. Usted que han pasado días y ni siquiera se ha despedido de su pastor cuando termina el culto, aproveche esta semana para dar ese paso, para que haya paz y armonía también en la casa de Dios.

Si estamos haciendo diferencia, Dios no va a estar morando en la casa de Dios porque no estaremos dispuestos para recibir la bendición. A través de la comunión habita nuestro Dios. Recordemos que hoy tenemos que dar un paso: perdonar y olvidar. Jesucristo nos trajo amor, entonces compartamos ese amor con nuestro hermano y hermana.

Consejos del Hogar y Cocina

Tenemos algunos consejos que nos acompañan siempre en el programa. Por ejemplo, para que las pastas estén frescas al congelarlas, especialmente las que tienen relleno como ravioles o canelones, cuide que estén en un envase bien cerrado.

Para acompañar las pastas, existen diversas formas: mantequilla negra, queso parmesano o mantecoso, jugo de carne, salsa con crema, champiñones, jamón, tocino, mariscos, aceitunas y nueces. Son acompañamientos ideales.

También le contamos que puede hacer chocolate extraordinario para postres helados, pasteles y tortas. El más conocido es el chocolate con leche, que se hace con cacao, manteca de cacao, leche y azúcar. Todas estas cosas las podemos ocupar en la cena de Navidad.

Hoy les traemos una sugerencia de la enciclopedia de la cocina económica y práctica: el picante de gallina. Es un plato muy económico. La preparación lleva 20 minutos y la cocción 30 minutos, rindiendo para 6 personas.

Necesitamos: 2 pechugas de pollo, media cebolla, media zanahoria, una ramita de apio, una pizca de orégano, dos cucharadas de cebolla picada, una marraqueta remojada en leche, una cucharada de ají de color, dos cucharadas de salsa de ají rojo, dos cucharadas de aceite, una cucharada de crema (o una taza de leche), tres cucharadas de queso rallado, sal y pimienta.

Preparación: Lavar bien las pechugas de pollo y colocarlas en una cacerola con la media cebolla, la zanahoria picada, la ramita de apio, el orégano y la sal. Cocine hasta que el pollo esté tierno. Guarde el caldo de la cocción, que será la base para la salsa picante. Una vez frío el pollo, desmenúcelo en trozos medianos.

En una cacerola, fría la cebolla en el aceite caliente. Agregue ají de color y sazone con sal y pimienta. Pase por el sedazo el pan de marraqueta remojado en leche, viértalo sobre la cebolla y cocine a fuego suave. Añada una y media taza de caldo de la cocción del pollo y una taza de leche. Si emplea crema, déjela para el final de la preparación para evitar que se corte con el exceso de calor.

Cocine a fuego suave hasta que quede una salsa cremosa. Añada el pollo desmenuzado, la pasta de ají y el queso rallado. Mezcle bien, mantenga a fuego suave y acompañe con papas cocidas y arroz blanco.

Ilustración de Picante de gallina

Receta del día

Picante de gallina

  • 2 pechugas de pollo
  • media cebolla
  • media zanahoria
  • una ramita de apio
  • Una pizca de orégano
  • dos cucharadas de cebolla picada
  • una marraqueta remojada en leche
  • Una cucharada de ají de color
  • dos cucharadas de salsa de ají rojo
  • dos cucharadas de aceite
  • una cucharada de crema o una taza de leche
  • tres cucharadas de queso rallado
  • sal
  • pimienta

Preparación

  1. Lave bien las pechugas de pollo.
  2. Coloque el pollo en una cacerola con la media cebolla, la zanahoria picada, la ramita de apio, el orégano y la sal.
  3. Cocine hasta que el pollo esté tierno.
  4. Guarde el caldo de la cocción para la salsa.
  5. Desmenúcelo el pollo en trozos medianos una vez frío.
  6. Fría la cebolla picada en el aceite caliente.
  7. Agregue el ají de color y sazone con sal y pimienta.
  8. Pase por el sedazo el pan de marraqueta remojado en leche y viértalo sobre la cebolla.
  9. Cocine a fuego suave.
  10. Añada una y media taza del caldo de cocción y una taza de leche (si usa crema, agréguela al final para evitar que se corte).
  11. Cocine a fuego suave hasta obtener una salsa cremosa.
  12. Añada el pollo desmenuzado, la pasta de ají y el queso rallado.
  13. Mezcle bien a fuego suave.
  14. Acompañe con papas cocidas y arroz blanco.