La Voz Pentecostal

Aprendiendo de las cicatrices y la nueva visión espiritual

· 65 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre el significado del dolor y la redención a través de pasajes bíblicos y testimonios de sanidad. Usted descubrirá la importancia de la generosidad y la fe para alcanzar una transformación espiritual.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa, La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de ser bendición para su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecino, amigo que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Matinal

Amado Dios, en esta mañana tan especial, le damos gracias porque usted nos ha permitido vivir un día más, porque tengo un maravilloso despertar glorioso. Doy gracias, Dios amado, por este día porque ya muy de mañana este día iluminó este mundo de Dios y me acerco con reverencia y gratitud ante su divina presencia.

A través de la oración, mi voz se llena, cargada de todas mis esperanzas, y rindo tributo a su gran amor a través de la benevolencia que usted me permite vivir este día. Gracias porque será una experiencia maravillosa estar en su presencia y que usted esté aquí ahora para bendecir mi vida.

Mi corazón rebosa de gratitud porque usted ya ha velado de mi familia. La noche pasada ya quedó atrás, pero hoy yo recibo este día. En esta mañana ha empezado a fluir un río de generosidad incesante en mi vida porque usted me guía y sus misericordias han sido nuevas para mí.

Me encomiendo en sus manos pidiendo que usted me ayude, porque cada día necesito ser mejor moldeada por su sabiduría y justicia. Le ruego que usted me dé su aliento para que sea constante en mí. En cada labor, cada esfuerzo, cada compromiso, aquí estoy, Señor, y me pongo en sus manos para ser usada.

Intercesiones

Agradezco, Señor, porque usted me da a esta hora la oportunidad de interceder por los enfermos. Sé que en estos precisos momentos hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas; oro para que el toque de su poder sea sobre sus vidas, porque si hay toque de su poder, hay sanidad.

Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio aun cuando el hombre guardaba su inocencia. Oro por los jóvenes y los que no son tan jóvenes que son presos de tantas adicciones; oro por los niños para que usted les dé su cuidado y por tantos abuelos y abuelas olvidadas, porque usted es el que puede volver el corazón de los hijos hacia los padres y de los nietos hacia los abuelos.

Pido que haya sustento siempre en la casa de la viuda y del huérfano, y oro, Señor, para que haya apertura de los presos de la cárcel.

Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado.

Oro por las autoridades civiles de mi país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Clamo por las autoridades civiles de nuestra comuna, porque también tienen una gran responsabilidad; oro para que en esa gestión administrativa usted los use a favor de las necesidades que tiene nuestra comuna.

Bendiga, mi Señor, todas las instituciones, muy en especial los asilos de ancianos, bomberos y carabineros, quienes arriesgan su vida en cada procedimiento. Oro para que haya un cese de la guerra en esta semana que vamos a entrar, cuando esperamos Navidad; que usted, Señor, pueda nacer en esos corazones para que haya paz.

Gratitud por la Salvación

Le doy muchas gracias porque puedo darle la honra, la gloria y la alabanza cada vez que me arrodillo ante su presencia. Es porque usted, mi Dios, ha tenido tanto amor para esta humanidad. Nos ha dado a su Hijo Jesucristo; en eso está manifestado este amor tan grande que usted tiene por los pecadores, porque Él vino a salvar lo que estaba perdido.

Habiendo estado perdido en delitos y pecados, nuestro Salvador nos ha encontrado y ha manifestado su poder sobre nosotros. Hoy podemos darle gracias, mi Dios Altísimo, por tener esta salvación tan grande que está a disposición de cada uno de los que quieren venir a la presencia de nuestro Salvador Jesucristo, a través de esa sangre que todavía está perdonando, salvando y sanando al pecador.

Le pido al Espíritu Santo que nos guíe y nos dirija a través de este programa. Comenzamos poniéndonos en sus manos y queremos terminar tomados de su mano para tener la dirección y la guía del Espíritu Santo en mi vida. Lo ruego, Padre, en el nombre que es por sobre todo nombre, en el nombre de Jesús, mi Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

El Pan de Vida

Damos muchas gracias a nuestro Dios porque podemos estar juntos nuevamente y estas ondas radiales nos unen a esta hora de la mañana. Comenzamos siempre nuestro programa con nuestro pan de vida. Posiblemente usted todavía no ha tenido la oportunidad de abrir las sagradas escrituras para que Dios le hable, pero en esta mañana juntos vamos a escuchar al Señor.

Nuestro pan de vida lo tenemos en el libro de Génesis, capítulo 32, versículo 31.

Génesis 32:31 — Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol y Jacob cojeaba de su cadera.

El Señor nos va a dar a conocer, a aprender algo, aprender de las cicatrices. Este es el testimonio de Fabiana: ella se tocó las cicatrices en el abdomen, le habían realizado una cirugía para quitarle el cáncer esofágico estomacal y le había quedado una cicatriz dentada. Ella le dijo a su esposo que las cicatrices representan el dolor del cáncer y el comienzo de la sanidad; decidió que sus cicatrices fueran un símbolo de sanidad.

Cuando escuchamos el testimonio de Fabiana, encontramos también a Jacob. Jacob enfrentó una decisión similar después de luchar toda la noche con Dios. El atacante divino descoyuntó las caderas de Jacob, dejándolo exausto y con una cojera notable.

Me pregunto qué habrá pensado Jacob mientras se masajeaba su dolorida cadera. ¿Estaría lleno de remordimiento por sus años de engaño que lo habían llevado a este fatídico encuentro? El mensajero divino había luchado hasta sacarle la verdad, negándose a bendecirlo hasta que Jacob reconociera quién era.

El libro de Génesis, capítulo 25, versículo 26, nos habla de esta confesión: confesó que era Jacob el que toma por el calcañón, el que había engañado a su hermano y a su suegro para sacar ventaja. El luchador divino dijo que su nuevo nombre sería Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido.

La cojera de Jacob representaba la muerte de su vieja vida de engaño y el comienzo de su nueva vida con Dios. Su cojera lo llevó a apoyarse en Dios y ahora se movía con poder a través de Él. Cuando aprendemos de las cicatrices, como aprendió Fabiana, nosotros podemos aferrarnos en la fe en nuestro Dios Altísimo.

Todos nosotros siempre tenemos con nosotros cojeras, y el dolor nos lleva a apoyarnos en Dios. Aprendemos de las cicatrices que quedan en el pasado cuando nos encontramos con el Señor cara a cara en este lugar llamado Peniel. Cuando había pasado Jacob por Peniel, le salió el sol, y Jacob llevaba en sí esa experiencia porque cojeaba de su cadera.

La Presencia de Dios

Sin duda Dios siempre está cerca manifestando su amor para con nosotros. Dios nos exhorta usando el instrumento más adecuado; como el Señor tomó al apóstol San Pablo para hablarle a los filipenses, exhortándolos a no estar ansiosos por nada porque el Señor está cerca.

La promesa de Dios, de su presencia, es nuestra y podemos aferrarnos a ella mientras descansamos en su cercanía y nos encomendamos todo en oración. Su paz guarda nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús.

Dios nos guía de una manera muy especial, porque tenemos esta comunidad en Cristo, el que todo lo puede hacer. Confiamos en nuestro Dios todopoderoso y podemos apoyarnos en Él, porque el libro de Proverbios nos dice que Él es una torre fuerte; es el nombre del Señor y a él correrá el justo y será levantado.

Dios no se olvida de ti. Así lo declara por su palabra a través del profeta Isaías, capítulo 49, versículo 15: yo nunca me olvidaré de ti.

Mientras sufría en Babilonia por la idolatría y la desobediencia de su pasado, el pueblo decía que el Señor se había olvidado de ellos, pero el amor de Dios no había cambiado; les prometió perdón y restauración. Dios le dijo a Israel: en las palmas de las manos te tengo esculpida.

Estas palabras nos recuerdan las manos de Jesús lastimadas y extendidas en amor por nosotros y por nuestra salvación. Dios extiende hoy su mano perdonadora como un símbolo eterno de su amor inalterable. Aunque la que te dio a luz se olvide de ti, yo nunca me olvidaré.

Emanuel: Dios con Nosotros

Dios manifiesta su amor dándonos a su Hijo Jesucristo, para que naciera en un lugar que es símbolo de amor y para que nosotros podamos también ser humildes como Él. No podemos dejar de dar a conocer el gran amor de Dios por esta humanidad.

Mateo 1:23 — He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamarán su nombre Emanuel, que traducido es Dios con nosotros.

Esa es la persona más importante que conocemos. Aunque el mundo le da muchos nombres, nosotros sabemos que es Dios con nosotros. La historia cuenta que San Nicolás, un personaje que nació aproximadamente en el año 270 después de Cristo en una familia griega adinerada, fue un hombre piadoso.

Cuando Nicolás era joven, tomó su herencia y le dio a cada una de sus tres hermanas una bolsa de monedas de oro para que no quedaran indigentes, y regaló el resto de su dinero alimentando a los pobres. En siglos posteriores, Nicolás fue la inspiración para el personaje que conocemos como Papá Noel.

La tradición del intercambio de regalos se conecta con Nicolás, cuya generosidad surgía de su devoción a Jesús. Cristo ejerció una generosidad imaginable al darnos el regalo más profundo: la vida en un mundo de muerte, porque Él salva a su pueblo de sus pecados.

Cuando creemos en Jesús, se despliega una generosidad sacrificial; suplimos la necesidad de los demás con alegría mientras Dios provee lo que necesitamos. Pidámosle a Dios ayuda: Dios, ayúdame a practicar la verdadera generosidad dando amor y recibiendo amor.

Nuestro clamor para esta Navidad es que el Señor nazca en los corazones de aquellos que todavía no le conocen. El mensaje de Dios es que en esta Navidad podamos compartir el amor que hemos recibido de Él.

Datos y Consejos

Vamos adelante con los datos y los consejos que necesitamos siempre para solucionar estos problemitas del diario vivir. En esta semana tan especial que vamos a comenzar, siempre nos preguntamos qué vamos a pedir para Navidad y para el nuevo año.

Yo creo que lo más importante es pedir salud, porque sin ella nada tiene sentido. Podemos pedir paz para dormir sin culpa ni preocupación; pedir amor, porque el amor verdadero es el que no hiere a nadie; y pedir tiempo para disfrutar lo que ya tienes.

Los seres humanos somos muy buenos para pedir, pero no disfrutamos lo que ya el Señor nos ha dado. Pidámosle fe para creer incluso cuando no veamos el camino, fortaleza para seguir adelante cuando todo parezca perdido, y sabiduría para entender cuándo hablar y cuándo guardar silencio.

El Señor nos dice que debemos cuidar las palabras. Lucas 6:45 nos dice que de la abundancia del corazón habla la boca. En Mateo 12:37 dice que por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado, y en el versículo 36 que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.

Debemos vivir en familia y tratar de reconciliarnos. El dato que le podemos dar, familia, es perdonémonos unos a los otros; debemos olvidar las ofensas entre hermanos. Aprovechemos el tiempo con nuestra familia y adoremos a Dios.

Que esta Navidad sea el tiempo propicio para estar en unidad. No nos ataquemos; hoy estamos acá y mañana no sabemos, pero el Señor es el Dios de las oportunidades. Deseo para todas las familias, amigos y vecinos que haya esta confraternidad.

Es fácil decir con nuestros labios ‘feliz nochebuena y feliz navidad’, pero el Señor nos llama a actuar. Hay tres cosas en la vida que pueden destruir a una persona: el enojo, el orgullo y el odio. Pero hay tres cosas que nunca debes perder: la fe, el amor y la esperanza.

Hay tres cosas de mayor valor: la humildad, la sinceridad y la amistad. Y tres cosas que forman a una persona: el respeto, el compromiso y los valores. Que esto no sean solamente frases, que sean acción.

Sugerencia de Cocina

Le traemos una sugerencia para la cocina, una recetita para cualquier ocasión: mousse de ave. Esta preparación nos llevará 30 minutos y no tiene cocción. Los ingredientes son para 6 personas.

Necesitamos: una taza de pechuga de ave cocida y desmenuzada, tres yemas de huevo, una taza de leche, media taza de crema, una taza de caldo de ave, cuatro cucharadas de colapé en polvo, sal, pimienta, paprika y aceite para el molde.

Preparación: en un bol vamos a batir las yemas y agregamos el caldo y la leche; sazonamos y cocemos a baño maría hasta que esté cremoso. Al momento de retirarla del fuego, agregue el colapé disuelto en 4 cucharadas de caldo de ave caliente.

Vacíe esta mezcla sobre el pollo molido y frío, y mezcle hasta que comience a cuajar. Luego incorpore la crema ligeramente batida. Unte el molde con aceite, vacíe la mezcla y lleve al refrigerador hasta que se enfríe. Servir con papas, mayonesa y ensalada surtida.

Ilustración de Mousse de ave

Receta del día

Mousse de ave

  • 1 taza de pechuga de ave cocida y desmenuzada
  • 3 yemas de huevo
  • 1 taza de leche
  • 1/2 taza de crema
  • 1 taza de caldo de ave
  • 4 cucharadas de colapé en polvo
  • Sal
  • Pimienta
  • Paprika
  • Aceite para el molde

Preparación

  1. Batir las yemas en un bol, agregar el caldo y la leche, sazonar y cocinar a baño maría hasta que la mezcla esté cremosa.
  2. Retirar del fuego y agregar el colapé previamente disuelto en 4 cucharadas de caldo de ave caliente.
  3. Vaciar esta mezcla sobre el pollo molido y frío, mezclando hasta que comience a cuajar.
  4. Incorporar la crema ligeramente batida.
  5. Untar el molde con aceite y vaciar la mezcla.
  6. Llevar al refrigerador hasta que se enfríe.
  7. Servir con papas, mayonesa y ensalada surtida.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 9, versículo 5. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Juan 9:5 — Mientras estoy en el mundo… yo soy la luz del mundo.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos instantes de oración: Amado Dios, agradecemos porque tenemos con nosotros el mensaje de su palabra leído. Oro, Señor, para que usted traiga por el Espíritu Santo a mi vida la revelación divina. Use usted mis labios, tome el dominio y tome el control de mi vida para administrar su palabra. Amén.

Úngame con una unción especial para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas, se lo ruego Padre, en el nombre de Cristo Jesús mi salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Una nueva visión

El título de su palabra es: Una nueva visión. Pareciera que el ministerio, como llamamos a los años de servicio entre los hombres de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, hubiera sido siempre una vida de multitudes y a veces hasta de turbas que se juntaban tanto para aclamarle como para oponerse virulentemente.

Y sin embargo, el corazón compasivo de Jesús no podía pasar por alto al pobre ciego que, según el relato, había nacido así. El pobre hombre nunca había tenido la oportunidad de apreciar la diferencia entre el día y la noche, de conocer los rostros de sus familias; en resumen, uno de sus sentidos le había sido negado.

Los discípulos, siempre atentos a los detalles y tecnicismos, quieren saber quién es responsable de que ese hombre haya nacido así. Lo apreciamos en los dos primeros versículos del capítulo 9 del Evangelio según San Juan, que dicen así:

Juan 9:1-2 — Al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento, y sus discípulos le preguntaron diciendo: ¿Rabí, quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego?

Todos de nosotros caemos en la misma falta cuando tratamos de encontrar las explicaciones a las desgracias que vemos todos los días en la experiencia humana. ¿Quién es responsable cuando aquellos que amamos padecen de cáncer, de un accidente automovilístico o cuando en la familia nace un niño con síndrome de Down?

Las preguntas y la amargura se apoderan de aquellos que no encuentran implicación racional ante tanta desgracia. Tenemos el ejemplo de una familia que viajaba de vacaciones, compuesta por cinco niños y sus padres; el viaje de regreso solo lo hicieron los padres, ya que sus hijos perecieron horriblemente quemados en el accidente. Tiene una explicación humana en cuanto a sus causas, pero deja muchas preguntas en la mente de todos: ¿Quién es responsable en este caso?

Sobre el nacimiento de este hombre que nunca ha conocido la luz, los discípulos preguntan si pecó él o sus padres, quizás de acuerdo a la declaración del Éxodo que afirma que la ira de Dios se mostrará hasta la tercera y cuarta generación de los que aborrecen al Señor. En la eterna insistencia de los seres humanos se buscan siempre culpables.

Pero Jesús no está interesado en buscar culpables, tampoco en ir al pasado como pretenden aquellos que en sus mentes se sienten puros y sin falta, ya que podían quizás rastrear a sus familias por muchas generaciones encontrando solo personas aparentemente justas y sin pecados visibles.

De acuerdo al relato bíblico, Jesús respondió que ni el hombre ciego de nacimiento había pecado, ni sus padres, sino que había nacido con ese impedimento para que las obras de Dios se manifestaran en él. Entonces, para probar que él es la luz del mundo, Jesús hace el milagro de darle al ciego el don de la vista y declaró que lo que hace es para cumplir con las obras del que lo había enviado, su Padre.

A ese milagro debería seguir una actitud general de regocijo, de alegría y de alabanza a Dios. Pero no sucede así, porque miembros del partido de los fariseos estaban ahí para impedir tal tipo de manifestaciones. Ante el milagro, el partido se divide, como nos informan los versículos 13 al 16:

Juan 9:13-16 — Llegaron ante los fariseos al que había sido ciego, y era día de reposo. El día en que Jesús hizo el barro y le abrió los ojos. Entonces los fariseos volvieron también a preguntarle cómo había recibido la vista. Y él les dijo: Me puso barro sobre los ojos y me lavé, y veo. Por eso algunos de los fariseos decían: Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el día de reposo. Pero otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales? Y había división entre ellos.

¿Puede alguien siquiera imaginarse la experiencia increíble de ese hombre que estaba viendo por primera vez la totalidad diversa de colores que penetraban a raudales en su cerebro? Es conocer desde una nueva dimensión a sus padres y a aquellos que antes solo identificaba por sus voces.

Cuando Jesús, la luz del mundo, obra el milagro de la nueva visión espiritual en aquellos que han estado aprisionados en las cadenas del error y de las tinieblas de la ignorancia del mundo espiritual, la experiencia es indescriptible. Por la gracia de Dios, yo fui alcanzada por el Evangelio cuando era una adolescente; así como ese hombre, hay muchos testimonios de vida nueva.

Siempre se ha utilizado la figura de una ventana que ha permanecido cerrada y que, cuando se abre, permite que las personas aprecien la luz del día en todo su colorido y expresión. Cuando algo así sucede en la vida de las personas, debe ser tiempo de alegría y de regocijo. El Nuevo Testamento afirma que existe un regocijo genuino en los cielos cuando un pecador se arrepiente y se obra en él el milagro de la nueva vida.

Esa debía de haber sido la actitud de estas personas que eran testigos de uno de los milagros extraordinarios que pudieron percibir. Sin embargo, la amargura y el rencor hacen acto de presencia en el corazón de esos que habían recibido el don de la vista, pero que continuaban siendo ciegos espirituales.

El hombre contaba lo básico y genuino que había sucedido: que antes era ciego pero ahora veía. Pero esos amargados van más allá y cuestionan el trasfondo y las motivaciones de Jesús al hacer esa obra de misericordia. Según su resentida manera de pensar, los códigos y los reglamentos eran más importantes que la posibilidad de hacer el bien de acuerdo a la voluntad de Dios.

No había lugar en sus mentes y corazones para la misericordia. Ese es el mal más grande que aqueja nuestra generación: no hay tiempo ni voluntad para aceptar la posibilidad de que alguien esté interesado en hacer el bien a los hombres y mujeres que tanto lo necesitan, y entre los necesitados podemos contarnos tú y yo.

A lo mejor tenemos el don de la visión física, pero adolecemos de la ausencia total de la visión espiritual. Jesús es la luz del mundo y lo demostró al otorgarle al hombre necesitado el don de la visión, y también la oportunidad de adorar a Dios y disfrutar de una nueva visión espiritual.

Créame cuando le digo que usted se encuentra en el mismo caso de ese hombre que vivió hace más de dos mil milenios. Su vida y su visión espiritual dependen de aquel otro hombre que no solo tiene el poder para darle esa nueva visión, sino también para perdonarle y hacerle una nueva criatura.

Esa es la única manera de apreciar esa dimensión espiritual que hace que conozcamos la vida desde el otro ángulo. Hoy es el día de salvación. Jesús pasa también junto a su vida, como lo hizo hace más de dos mil años, y puede obrar otro milagro en su experiencia. Nos encomendamos a la gracia de Dios y a su misericordia.

Oración de Agradecimiento

Damos gracias a nuestro Dios por su palabra. Amado Dios, le damos gracias por este alimento espiritual que hemos recibido hoy. Sin duda que su misericordia está aquí y está para bendecir a esta hora la audiencia de este programa. Señor, le damos muchas gracias porque día tras día usted nos exhorta por su palabra y nos llama a ser agradecidos y agradecidas.

Hemos recibido tanto de usted, mi Dios. Ese día usted puso una nueva visión en el hombre ciego y hoy usted está poniendo esa visión espiritual en nosotros para ver bien. Le damos gracias, Señor, porque no hemos venido a la presencia de Dios sin poder ver la luz del día, pero sí todos éramos ciegos espirituales porque, teniendo la vista, no podíamos ver.

Usted sacó esa venda de tiniebla que había en nuestros ojos. Oramos por todo lo que hasta el día de hoy no han tenido la oportunidad de que esa venda desaparezca, porque cuando eso pase, van a ver la luz de Dios en sus vidas y van a ser las personas más felices. Ruego que por su palabra, usted hoy, mi Dios Altísimo, haya tocado vidas.

Le doy a usted toda mi alabanza, toda la honra y la gloria, porque usted nos exhorta siempre por su palabra viviendo en nosotros. Le agradezco, Señor, por su palabra bendita.

Peticiones de Sanidad

Oro, Señor, a través de la última oración del programa, intercedo a mi Padre por los enfermos. Voy confiadamente ante el trono de su gracia pidiendo el refugio de su poder que viene de lo alto, de usted mi Padre que no cambia ni se muda en su actuar, porque usted siempre es el mismo, paciente y misericordioso. Pedimos sanidad para los enfermos.

Oro por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero; oramos por sanidad. Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el Monte, por sanidad. Oramos también por Samuel Asenjo, un joven pastor que fue operado de un tumor en el riñón derecho; oramos para que se recupere y se ponga al frente, que es un joven pastor que tiene toda su vida por delante.

Pedimos sanidad para nuestra pastora Norma Martínez de Renca, para nuestra pastora Mireia Reyes de Vallenar, para nuestro hermano José Silva, y para nuestro hermano José David Videla, pidiendo para él un milagro que lo ponga de pie. Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larconflores por sanidad.

Oro por respuesta a la petición de mi hermana Laura Senju; por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista; por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación; por mi hermana Rosita Veloso, por mi hermana Ana Vallejos Fernández, por mi hermana Elena Reyes, por su esposo Joaco Videla y por su hija Débora Videla, todos por sanidad.

Oro por mi hermano Ignacio Toro, por mi hermana Pilar González, por mi hermana Teresita Reyes, por mi hermano Miguel Torres, por Luis Durán Palma, por Don Rado Milovich, por mi hermana María Ivacache, y por mi vecino que está en situación de calle, pido sanidad por Cristian Barro.

Oro por mi hermano Eliseo Muñoz, por mi vecino Luis Orellana, por mi hermano Dagoberto Roa, por Alejandro López, por Angélica y por Iván Calderón, todos por sanidad.

Oro por Eder Dante Alarcón Vázquez, este joven evangelista que evangeliza en el sur de nuestro país y está enfermo; la familia cree que es un espíritu de hechicería. Señor, en el nombre de Jesús, reprendemos ese espíritu de hechicería y lo atamos en el nombre de Jesús para que nuestro hermano sea sano para la gloria de su nombre y comience a ejercer el llamado de evangelizar.

Señor amado, confiamos en Jesús, creemos que usted está en el control y oramos por sanidad para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.