La Voz Pentecostal

La importancia de la comunidad cristiana y la relación con Dios Padre

· 58 min

Usted encontrará una reflexión sobre la necesidad del apoyo mutuo entre creyentes basada en el libro de los Hechos. El episodio también analiza la naturaleza divina de Jesús y la posibilidad de llamar a Dios Padre a través de la fe.

Bienvenida y Oración Inicial

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de Radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el propósito de ser bendición para su vida.

Le saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecino, amigo, que sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.

Amado Dios, en esta mañana maravillosa le doy muchas gracias porque usted nos permite una vez más estar juntos en la audiencia de este programa a través de Radio Abigail. Señor amado, nos ponemos en sus manos. Queremos que a esta hora usted esté presente en este programa. Yo sé que usted todo lo sabe y todo lo ve, y por eso le doy gracias porque esta es una oportunidad de tener un nuevo programa en este día tan especial.

Usted me ha dado la vida y me ha dado estos privilegios porque puedo amar, respirar, caminar, sentir, tocar, saborear y también poder leer su palabra. Cuando muchos hoy están enfermos, rogamos que usted esté tocando sus vidas, solucionando el problema de la salud y cubriendo cada necesidad. Le pido, Señor, que a través de este programa nos esté bendiciendo. Pedimos que su gracia divina sea manifestada en nuestras vidas para que todo lo que digamos a partir de este momento usted esté bendiciendo, inundando nuestro ser.

Gracias, Señor, por las personas y por las familias que a esta hora están en la sintonía del programa. Pedimos que ellos sean guardados, que usted los bendiga y los fortalezca, impartiendo este gran amor que usted imparte en nuestras vidas cuando estamos haciendo lo que a usted le agrada.

Oro, Señor, intercediendo en favor de los matrimonios, por la unidad de la familia, por los jóvenes que son presos de tantas adicciones y por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado. Oro por los abuelos o las abuelas olvidadas, para que siempre haya sustento en la casa de la viuda y del huérfano, y para que haya apertura de los presos de la cárcel.

Oro por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas esperando el toque de su poder sanador. Gracias, Señor, porque tengo un techo que cobijó mi sueño. Le doy gracias por el agua, por el calzado, por el vestuario y por el pan que usted ya puso en mi mesa.

Oro pidiendo una especial bendición para nuestras autoridades eclesiásticas. Muy en especial, oro por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Deseo con mi corazón que usted les bendiga y les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted, mi Dios, les ha encomendado.

No podemos dejar de orar por ellos y por ellas, porque todos ellos, incluyendo a mi amado obispo, tienen una vida personal, una vida familiar y la eclesiástica, y también la responsabilidad de administrar una grey de Dios en diferentes partes de nuestro país. Señor, bendígales con toda bendición.

Oro por las autoridades civiles de nuestro país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Necesitamos la bendición para las autoridades civiles de la comuna. Tenemos en nuestra comuna instituciones de beneficencia y por ello le clamo que usted las asista con su poder que es tan कारगर (poderoso).

Necesitamos, Señor, que ellos reciban la bendición que usted imparte, y en ello están muy en especial bomberos y carabineros; esta última institución que arriesga su vida en cada procedimiento. Por lo tanto, Señor, guárdeles, cuídeles, protégeles y bendígales con toda bendición.

Señor amado, le damos a usted toda la honra, la gloria y la alabanza. Le damos gracias porque usted nos permite vivir en bendición a través de su Hijo Jesucristo. Usted lo mandó a este mundo sabiendo que él iba a tener que pagar mi deuda y la deuda de toda esta humanidad. Hoy le doy muchas gracias porque en esto está manifestado este gran amor que usted tuvo por la humanidad.

Gracias por este amor tan grande manifestado a través de Jesucristo nuestro Salvador. Agradecemos el harto honor que usted nos ha dado, la bendición de recibir a través de Jesucristo el perdón de nuestros pecados. Necesitamos esta bendición porque hay muchos todavía que no le conocen. Oro porque estamos viviendo tiempos de gracia; oro por ellos y por ellas para que usted aparezca como la luz de la mañana en sus vidas. Clamo que sus vidas sean tocadas con su poder.

Señor, esperamos el retorno de Jesucristo y oro por los que están en el plan de salvación: que usted apure sus pasos. Bendíganos, Señor, a través de este programa con toda bendición, en el nombre de Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida: La Comunidad en Cristo

Damos muchas gracias a nuestro Dios porque podemos tener la bendición de un nuevo programa. Comenzamos con nuestro pan diario, nuestro pan de vida que nos permite el Señor tener todos los días al comienzo del programa a través de su palabra. Hoy tenemos la bendición de leer en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, versículo 42.

Hechos 2:42 — Y perseveraban en la comunión unos con otros.

Dios nos bendice con este tema tan importante, porque es una participación que nosotros hacemos cada día en la comunidad cristiana, en nuestra iglesia. Por este versículo de su palabra, el Señor nos da la bendición de la comunidad en Cristo.

Existe un testimonio en el sur de las Bahamas, en un pequeño trozo de tierra llamado Isla Ragged. En el 2016, cuando menos de 80 personas vivían ahí, había tres denominaciones religiosas, pero todas se reunían en el mismo lugar a adorar y tener comunión cada semana. Con tan pocos habitantes, el sentido de comunidad era especialmente vital para ellos.

La gente de la iglesia primitiva también sentía una necesidad y un deseo crucial de comunidad. Estaban entusiasmados con su nueva fe, la cual era posible gracias a la muerte y a la resurrección de Jesús, pero también sabían que Él ya no estaba físicamente con ellos. Así que necesitaban los unos de los otros.

Se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión y a compartir la cena del Señor, como nos trae a mención el libro de los Hechos. Nos cuentan que se reunían en las casas para adorar, comer juntos y suplir las necesidades mutuas. Se describe a la iglesia de esta manera: los que habían creído eran de un corazón y un alma lleno del Espíritu Santo, alababan a Dios continuamente y encomendaban en oración las necesidades de la Iglesia.

La comunidad es esencial para nuestro crecimiento y apoyo. No intente hacerlo solo. Dios desarrollará un sentido de comunidad mientras comparte sus luchas y alegrías con otros y al acercarse junto a Él. Podemos decirle en oración: «Dios, te necesito a ti y a tu pueblo, ayúdame a vivir plenamente para ti». Sin duda Dios va a escuchar su clamor y el mío.

Podríamos comprometernos a pasar tiempo con otros creyentes. Pregúntese dónde y cuándo lo hará. Una de las manifestaciones de querer estar en comunidad es con Cristo y con las demás personas que creen en el mismo Dios que hemos creído nosotros.

El Señor nos permite esta participación cuando nos paramos en las esquinas de las calles a predicar el Evangelio. Estamos invitando a que se unan a nosotros y crean en Cristo Jesús, que fue crucificado, muerto, sepultado, pero resucitado de entre los muertos. Esa es nuestra misión: dar a conocer que Cristo está vivo y bien.

Si lo hago con usted, es mucho mejor porque dos se acompañan. Así nos dice el libro de Eclesiastés, que mejor son dos que uno solo. Por eso el Señor Jesús envió a la iglesia, aquel grupo maravilloso que él formó, y les dijo que fueran de dos en dos.

Mi obispo Enrique Chávez Campo siempre decía, y esta exclamación había en sus labios, que era para que mientras uno predicaba el otro estuviera clamando, para que el Señor pusiera palabra de vida por el Espíritu Santo y la gente se convierta. Porque sin duda es el Espíritu Santo quien convence a la persona de pecado, de justicia y de juicio.

Por eso es tan importante la comunidad en Cristo. Lo dice muy claro el pan de vida de hoy: «perseveraban en la comunión unos con otros». Esto es lo que quiere el Señor: que nos juntemos para divulgar la noticia del Cristo resucitado y del que va a venir, porque Él va a venir.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida porque Él nos ha dado esta comisión y la entregó justo cuando perdonó nuestros pecados. Gloria a Dios. Vamos adelante con nuestro programa.

Consejos para el Hogar y la Cocina

Cambiamos para entregarle a usted datos y consejos que nos hacen falta para solucionar algunos problemitas del diario y cotidiano vivir. Por ejemplo, cuando queremos saber si el huevo que vamos a ocupar para cocinar está fresco o está en mal estado, la manera de comprobarlo es sumergirlo en agua fría. Si está fresco, se irá al fondo; si no lo es, quedará al medio o flotando en la superficie.

Ahora, si nosotros queremos hacer huevos a la copa en su grado perfecto de cocción, debemos sumergirlos en agua hirviendo. El agua debe ser suficiente para cubrirlos y debemos dejarlos hervir tres minutos. Con tres minutos es suficiente para que sus huevos a la copa le queden perfectos.

Le cuento que las verduras pueden cocerse a la juliana, o sea, cortadas en tiritas largas como bastoncitos. De esa forma, las verduras pueden dar un buen aspecto ya sea en ensalada o en sopa.

Cuando hablamos de mostaza, hablamos de un gran condimento. Por lo general, sazona en forma excelente las carnes servidas, las aves con escaso sabor o los asados cuando son un poco insípidos. Tiene muchos otros usos, desde aliño para ensalada como también con verduras ligeras, pero debemos ser prudentes en la cantidad que usamos.

Los jóvenes son muy dados a comer pizza. Cuando su pizza esté terminada, antes de llevarla al horno, vierta algunas porciones de salsa de tomate sobre ella. Esto permitirá que la pizza que usted está haciendo sea más jugosa.

Le cuento también que existe un arroz llamado arroz indio. Para preparar este rico y fácil plato, dore dos cucharadas de cabello de ángel corto y luego incorpórelo al arroz crudo. Prepare el arroz graneado en forma tradicional. También recuerde que siempre que caliente o cueza una pizza, encienda su horno 10 minutos antes.

Sugerencia Culinaria: Budín de Pan

Ya tenemos con nosotros la sugerencia de la cocina. Es muy común este budín de pan que hoy le traemos. Nos vamos a demorar 30 minutos en la preparación y la cocción tiene 30 minutos. Los ingredientes son para 8 personas: 3 marraquetas, 3 huevos, 3 cuartos de taza de leche condensada, la ralladura de una naranja, una cucharada de vainilla, media taza de pasas, dos cucharadas colmadas de chocolate amargo, una cucharada de mantequilla, media taza de azúcar flor y media taza de agua.

Para prepararlo, primero vamos a remojar el pan en agua, lo vamos a escurrir y lo vamos a pasar por el cedazo. Vamos a batir las claras a punto de nieve y agregar las yemas uniendo suavemente. Luego, incorporamos claras y yemas al pan. Añada la leche condensada, la ralladura de la naranja, la vainilla y las pasas previamente remojadas y pasadas por harina.

Mezcle bien, mantequille un molde para flan y vierta la mezcla. Cueza a baño María durante 30 minutos, contando el tiempo desde que empiece a hervir. Deje enfriar y desmolde. Cubra con una salsa de chocolate.

Para la salsa de chocolate, en una cacerola a baño María vamos a derretir la mantequilla. Vamos a agregarle el chocolate, el azúcar flor y el agua caliente, y vamos a cocinar hasta que se vea el fondo de la cacerola. Con esto vamos a cubrir este budín o flan, como algunas personas le dicen.

Ilustración de Budín de pan con salsa de chocolate

Receta del día

Budín de pan con salsa de chocolate

  • 3 marraquetas
  • 3 huevos
  • 3/4 tazas de leche condensada
  • Ralladura de una naranja
  • 1 cucharada de vainilla
  • 1/2 taza de pasas
  • 2 cucharadas colmadas de chocolate amargo
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1/2 taza de azúcar flor
  • 1/2 taza de agua

Preparación

  1. Remoje el pan en agua, escúrralo y páselo por el sedazo.
  2. Bata las claras a punto de nieve.
  3. Agregue las yemas a las claras uniendo suavemente.
  4. Incorpore las claras y yemas al pan.
  5. Añada la leche condensada, la ralladura de naranja, la vainilla y las pasas previamente remojadas y pasadas por harina.
  6. Mezcle bien.
  7. Enmantequille un molde para flan y vierta la mezcla.
  8. Cueza a baño maría durante 30 minutos, contando el tiempo desde que empiece a hervir.
  9. Deje enfriar y desmolde.
  10. Prepare la salsa de chocolate derritiendo la mantequilla en una cacerola a baño María.
  11. Agregue el chocolate, el azúcar flor y el agua caliente.
  12. Cocine hasta que se vea el fondo de la cacerola.
  13. Cubra el budín con la salsa de chocolate.

Cultura y Tradición Vinícola

Este es un postre que usted puede usar para el día a día. Cuando hablamos de postres y brebajes, Chile es un país de vino famoso y compite en el mercado internacional con los franceses, que según los entendidos son los mejores del mundo.

Los historiadores afirman que nuestro país fue, junto con el Perú, la primera nación del continente latinoamericano que cultivó la vid con intenciones vinícolas. La fama de los caldos chilenos remontó varios siglos y aumentó la calidad de los mismos en 1851, cuando desembarcó en Valparaíso un viñador bordelés imponiendo el método de la quironda y de las vides franceses. Desde entonces la producción de vino es extraordinaria en cantidad y calidad.

Con vino y aguardiente se prepara la sangría, que es muy común en los hogares no cristianos. Según la gente que lo bebe, dicen que es una deliciosa bebida fría que combina algo de alcohol con jugos de fruta o gaseosa y ciertas especias aromáticas. Hay recetas para todos los gustos, pero hoy le hemos querido entregar esta definición que nos entrega la Enciclopedia de la Cocina Chilena. De ningún motivo yo quiero que usted se pase para ese lado de los brebajes, solo le damos el conocimiento.

Cierre de Bloque

Esta ha sido la sugerencia por hoy, pero ahora estamos en el momento preciso del programa para entregarle el mensaje de la palabra de nuestro Dios. Antes vamos a escuchar una alabanza, pero usted no se me vaya a ir de la sintonía porque vamos a volver en breves instantes con la palabra de Dios, para escuchar lo que Él nos va a decir y reflexionar a través de ella.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 5, versículo 18. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Juan 5:18 — Por esto, los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio padre, haciéndose igual a Dios.

Oración Inicial

Amado Dios, tenemos con nosotros la bendición de tener su palabra leída y por ello agradecemos, porque su palabra es vida. Sin duda que hoy a través de ella vamos a encontrar la bendición de que usted nos hable y rogamos al Espíritu Santo que traiga a mí la revelación divina de su palabra.

Use usted, mi Señor, mis labios; tome dominio y tome control de mi persona para administrar su palabra con una unción especial para que ella corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén.

Llamar a Dios Padre

El título de su palabra es: Llamar a Dios Padre. Hoy tenemos al apóstol del amor, Juan, que vio y vivió quizás más cerca de las enseñanzas, vivencias y experiencias al lado de Jesús el Maestro, lo cual contribuyó a marcarle. ¿No estamos acaso todos marcados por las circunstancias que hemos vivido?

Juan no fue la excepción. A través de sus escritos aprendemos a verlo como un fiel testigo, porque él recibió el mandato divino y registró para nosotros los hechos de Jesús de Nazaret, el hijo de Dios. Juan tuvo que cambiar radicalmente en su apreciación de las cosas y también en su propio carácter, dejando aquellas cosas a las cuales a veces nosotros nos aferramos como si se tratara de un privilegio antes que de defectos.

Es a través de su evangelio y de sus cartas donde aprendemos a ver el cambio que se opera en Juan y que se sigue operando en la vida de todos aquellos que no solo leen la Biblia como un ejercicio académico, sino que la toman muy en serio. Nosotros creemos que debe hacerse así, tomarla en serio, porque existen muchas áreas de tu propia vida que deben cambiar.

En nuestra Iberoamérica hablamos en términos cristianos, guardamos días especiales y damos por sentado que todo el mundo entiende de lo que estamos hablando. Pero, sin querer enfriar el entusiasmo de nadie, vivimos en tiempos extraños; existen lugares y personas donde el cristianismo y su fundador, Jesucristo, no solo son desconocidos, sino confundidos con vendedores de sueños e ilusiones.

El Milagro y la Ceguera Espiritual

El Evangelio de Juan nos presenta en el capítulo 5 el trasfondo de la historia y las consecuencias de un milagro. El objeto del milagro había estado postrado por 38 años, una cantidad de tiempo extraordinaria en la cual no solo se pierde la vida, sino también la esperanza.

Cuando Jesús, en seis palabras y sin hacer ninguna ceremonia, se vuelve al infeliz y le da el don de la salud, el relato pinta un cuadro que debe haber calado hondo: «Levántate, recoge tu camilla y anda», le dijo Jesús. Al instante quedó sano el hombre, recogió su camilla y se echó a andar.

Los antagonistas, aquellos que solo se detienen a criticar y demuestran su ceguera ante el prodigio, solo tienen palabras duras y sin misericordia para aquel hombre que ahora camina por sus propios pies, llevando como mudo testigo aquella camilla que había sido su cárcel por tantos años. En día de reposo, la ley prohíbe cargar la camilla; esa es la frase de bienvenida al mundo de lo sano.

El pasaje nos informa del odio y la persecución de aquellos amantes de las regulaciones contra Jesús por hacer el bien en día de reposo. La explicación es simple: «Mi padre siempre está trabajando hasta este mismo día», le dijo Jesús, para después agregar: «Y yo también trabajo».

El furor, la envidia y la amargura llegan a su clímax cuando Jesús se atreve no solo a quebrantar el día de reposo, sino que llama a Dios su propio padre, haciéndose igual a Dios. Tanta era la ceguera de este grupo de fanáticos que no podían captar que nadie podía hacer estas obras extraordinarias sino Dios mismo.

La Relación entre el Padre y el Hijo

En los versículos 19 al 23, Jesús responde: «Le aseguro que el hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino sólo lo que ve a su padre hacer, porque todo lo que hace el padre lo hace también el hijo, pues el padre ama al hijo y le muestra todo lo que hace. Sí, le mostrará cosas aún más grandes que ésta, que los dejarán a ustedes asombrados. Porque así como el Padre resucita a los muertos y le da vida, también el Hijo da vida a quienes le place darla. Además, el Padre no juzga a nadie, sino que le ha confiado al hijo todo juicio para que todos honren al hijo así como honran al padre. El que no honra al hijo, tampoco honra al padre que lo envió».

Jesús es el único que puede llamar padre a Dios con toda propiedad porque su venida a este mundo obedece al plan de redención, que aprendemos de la encarnación de Dios mismo. El evangelio de Juan nos enseña acerca de esta revelación íntima de Jesucristo con su Padre.

Aquellos que solo se paraban a criticar y a murmurar no tenían ojos para contemplar el milagro y darle gracias a Dios por liberar a un semejante de esa terrible enfermedad. Hoy la gente tampoco tiene tiempo para tal contemplación; la mayoría pasa por la vida como los trenes, atravesando poblados en segundos, siendo demasiado insignificantes para detenerse, aunque existan personas reales con sus alegrías y penas.

Jesús sí tuvo interés en las personas y lo demostró al venir a este mundo y vivir nuestras experiencias. En sus casi 33 años de vida siguió llamando Padre a Dios, enseñando a las multitudes la manera en que podían relacionarse con Él. Les aseguró que el que oía su palabra y creía al que le había enviado tenía vida eterna y no sería condenado; prometió que el que cree ha pasado de muerte a vida.

La Importancia de Conocer a Cristo

¿Qué importancia tienen en este instante las tradiciones o las leyes que nos amarran y esclavizan cuando tenemos la oportunidad única de estar al lado de este maestro tan especial? El hombre siempre se ha preocupado por limitarse a este mundo pequeño y familiar, sin levantar la vista más allá de esas fronteras íntimas y personales.

Este es el caso de los enemigos de Jesús, que no se interesaban por el prójimo, sino por el legado de códigos y reglamentos con los que se habían aprisionado. Se perdieron la oportunidad de su vida de aprender a vivir junto al Maestro de maestros.

Hoy existen personas que se han privado de tal conocimiento por ignorancia, dogmatismo, escepticismo o simple fanatismo. Conocer a Jesucristo significa la diferencia entre la vida eterna y la muerte eterna. Él es el camino al Padre y nosotros podemos llamar Padre a Dios debido a que Él nos ha adoptado como hijos.

En cualquier otra religión nunca le enseñarán a llamar padre a Dios, porque tal cosa solo la encontramos en el cristianismo basado en la revelación bíblica. Jesucristo basó la promesa de vida y la relación con Dios en la actitud que tuvieron los hombres y mujeres hacia Él. Hoy sus promesas le alcanzan a usted.

Oración Final y Peticiones

Amado Dios, al concluir su palabra le damos muchas gracias porque hemos encontrado en el cristianismo basado en la revelación bíblica la promesa de vida. Le pedimos, Padre, que estas promesas alcancen a aquellos que todavía no tienen la revelación divina de su palabra a través de Jesucristo nuestro Salvador. Aleluya.

Le damos gracias, Señor, porque una vez más usted nos ha exhortado y en eso está manifestado su amor, porque aun siendo pecadores, usted murió por nosotros. Oro para que su palabra haya sido glorificada en muchas vidas.

Intercedo por los enfermos y clamo pidiendo que usted se glorifique en nuestros pastores enfermos: oramos por el pastor Héctor Arena, el pastor Florindo Márquez y el pastor Samuel Asenjo por sanidad. Oramos por el hermano José Silva, el hermano José David Videla, pidiendo que usted ponga sus ojos en él y haga un milagro que lo ponga de pie.

Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Alarcón Flores por sanidad. Oro por respuesta a la petición de mi hermana Laura Senjo, por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vida, y por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación.

Oro por mi hermana Rosita Veloso, mi hermana Ana Vallejos Fernández, mi hermana Elena Reyes, su esposo Joaco Videla y su hija Débora Videla, todos por sanidad. Oro por mi hermano Ignacio Toro, mi hermana Pilar González, mi hermana Teresita Reyes, mi hermano Miguel Torres y Luis Durán Palma por sanidad.

Oro por don Rado Milovich por sanidad. Oro por mi hermana María Ivacache, pidiendo que usted la consuele porque ha perdido a una hermana; le ruego que la acompañe en el sur donde residía su hermana y consuele también a su familia.

Oro por Cristian Barro, mi hermano Eliseo Muñoz, mi vecino Luis Orellana, mi hermano Dagoberto Roa, Alejandro López, Angélica e Iván Calderón, todos por sanidad.

Oro por Ever Dante Alarcón Vázquez, este joven evangelístico que hoy está enfermo sufriendo por una enfermedad que se cree que es hechicería; pedimos que ese espíritu que le atormenta salga de él para que pueda seguir evangelizando. Derrame su poder sanador sobre este joven.

Oro por Nora Senjo Fuentes por sanidad, pidiendo que usted se glorifique en sus hijos e hijas. Oro por nuestra pastora Norma Martínez y nuestra pastora Mireia Reyes por sanidad. Señor, usted que nos conoce, obre sanidad divina en sus hijos e hijas para la gloria de su nombre. Amén y Amén.