La Voz Pentecostal

El tiempo oportuno y la presencia de Dios

· 72 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia de aprovechar las oportunidades divinas y la compañía constante del Señor. Usted encontrará consejos prácticos para el hogar y una guía espiritual basada en las Sagradas Escrituras.

Inicio del programa

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa llega a su hogar con el propósito de bendecir su vida.

Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Señor.

Oración matinal

Amado Dios, le damos muchas gracias porque nos permite en este día tener un hermoso despertar glorioso. Gracias, Señor mi Dios, por este amanecer, porque ya en esta mañana usted ha iluminado mi mundo. Me acerco con reverencia y gratitud ante su divina presencia; mi voz se eleva en oración cargada de toda gracia y mis esperanzas, rindiendo tributo a su benevolencia en este nuevo día.

Gracias porque me permite estar viviendo en esta bendición tan grande que es estar en su presencia y frente a los micrófonos de esta radio. Mi corazón está rebosando de gratitud porque usted ha velado de mi familia. La noche ya quedó atrás y recibimos esta generosidad que es un río que fluye intensamente en mi vida, guiándome por sendas de bondad y de oportunidad.

Encomiendo en sus manos este clamor porque todo va dirigido a usted, mi Padre Celestial. Necesitamos ser moldeadas por su sabiduría y justicia, rogando siempre que su aliento sea mi constante compañía. En cada labor, en cada esfuerzo y en cada compromiso, esté usted presente.

Agradezco, Señor, por la oportunidad que usted me concede de interceder por los enfermos, porque a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas esperando que usted los toque con su poder. Señor amado, dirija sus vidas tomando el control de la dificultad de la enfermedad. Sane toda enfermedad por misericordia, mi Señor.

Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio aun cuando el hombre guardaba su inocencia. Oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas, porque solo usted es el que puede volver el corazón de los hijos hacia los padres y de los nietos hacia sus abuelos.

En esta instancia tan especial de vivir este mes con la bendición de disfrutar de la venida del Hijo de Dios a la tierra, oramos para que usted vuelva el corazón de esos hijos hacia sus padres. Que nazca usted, mi Señor, ahora en los corazones de todos los hijos y de los nietos. Señor, usted puede hacerles renacer a la vida a través de Cristo Jesús.

En esta fecha que se nos aproxima de Navidad, oro para que podamos estar con toda la prole juntos. Celebramos sabiendo que no tenemos el día exacto cuando mi Señor y Salvador nació, pero hemos tomado la fecha del 24 como una noche buena. En esa noche buena queremos estar con todos los seres queridos. Ya usted esté preparando a esos hijos, a esos nietos y a toda la familia para juntarnos, porque de eso se trata la Navidad: de dar amor y recibir amor.

Señor, le ruego que usted ponga sustento en la casa de la viuda y del huérfano. Oro por la apertura de los presos de la cárcel y, muy en especial, por mis autoridades eclesiásticas, especialmente por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Deseo con todo mi corazón que usted le dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado.

Oro por las autoridades civiles de nuestro país, muy en especial por la máxima autoridad, y oro para que usted los bendiga juntamente con su gobierno. Como nos aproximamos a elegir la autoridad máxima del país, oro desde ya para que usted bendiga a su pueblo. Yo sé que usted ya tiene a la persona elegida, pero ruego que guíe a su iglesia y bendiga toda institución.

Oro muy en especial por las instituciones de beneficencia que existen en nuestra comuna, por bomberos y por carabineros, quienes arriesgan su vida en cada procedimiento; que usted los proteja y les dé su cuidado. Oramos para que haya un cese de la guerra y por la paz de Jerusalén. Oro por los trabajadores de la salud, que están en constante peligro por tantas enfermedades; guárdeles y protégales, desde la más alta eminencia hasta el más insignificante trabajador, porque todos hacen una labor muy especial.

Bendiga, mi Señor, la audiencia de este programa. Reciba usted toda la honra, la gloria y la alabanza, mi Dios Altísimo, por habernos dado a nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Usted lo mandó sabiendo que él tenía que cumplir una misión en esta tierra. En esto está manifestado el gran amor que usted tiene por esta humanidad, porque a través de Jesucristo hemos encontrado el perdón de nuestros pecados. Esperamos el retorno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Pido al Espíritu Santo que nos guíe y nos dirija a través de este programa. Queremos empezar y terminar guiados por la persona del Espíritu Santo. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida

Tenemos la bendición en este día tan especial de tener con nosotros nuestro pan de vida. Posiblemente no hemos tenido en esta mañana la bendición de abrir nuestras Biblias para recibir la dirección del Señor Jesucristo, pero el programa le trae a usted nuestro pan de vida. Tenemos este compromiso reconfortante de Dios de entregarle su palabra.

Hoy tenemos nuestro pan de vida en el libro de Josué, capítulo 1. Dice así:

Josué 1:9 — Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo donde quiera que vayas.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida porque ya tenemos el compromiso más reconfortante en nuestras vidas. Siempre tenemos testimonios de personas comprometidas con el camino que Dios nos ha trazado.

Hace algunos años, una familia muy especial visitó Four Corners, el único lugar de Estados Unidos donde se encuentran cuatro estados en un mismo punto. Nos cuenta este matrimonio que el esposo se paró en la sección de Arizona, el hijo mayor saltó a Utah, el hijo menor, nuestro hermano llamado Javier, se quedó en Colorado, mientras el otro deslizaba a Nuevo México. Estaban juntos y separados a la vez, y su risa se escuchaba en cuatro estados.

Ahora que sus hijos adultos se han ido de casa, la madre tiene una apreciación más profunda de la promesa de Dios de estar cerca de todos sus hijos donde quiera que vayan. Cuando Moisés murió, Dios llamó a Josué al liderazgo y le garantizó su presencia mientras expandía el territorio israelita. Dios le dijo: “Como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé”.

Sabiendo que Josué lucharía con la duda y el temor como nuevo líder, el Señor puso un cimiento de esperanza. No importa dónde nos lleve Dios a nosotros o a nuestros seres queridos, aun en tiempos difíciles, su compromiso nos asegura que siempre está presente.

Anoche mi hija menor, Gladys, me entregaba una carta que me dejó mi nieta Catalina, que está en viaje de estudio terminando su año escolar. Esa carta llenó mis ojos de lágrimas porque ella agradecía que su madre y su abuela le hubiésemos enseñado el camino del Señor. Eso es tan reconfortante como la experiencia de la familia en Four Corners.

Cuando adoramos y servimos a un mismo Dios no hay separación, porque donde estemos la presencia de Dios va con nosotros. Cuán grande amor nos ha dado el Padre que seamos llamados sus hijos. Debemos decirle: “Dios, gracias por reconfortarme con la promesa que tu presencia constante siempre está en mí”.

Hoy puedo hacer esta pregunta a la audiencia: ¿Cómo te ha confortado Dios recientemente con su presencia? Y otra pregunta: ¿de qué manera su compromiso de estar presente te ayuda cuando estás lejos de algún ser querido? La confianza que hemos puesto en el Dios Todopoderoso es la clave, porque separado de Él nada podemos hacer.

No podemos olvidar que el Señor nos ha dicho que estará con nosotros donde quiera que vayamos. Cuando atravesamos el valle de sombra de muerte, es donde podemos encontrar nuestra fuente de luz. El apóstol Juan declara que Dios es luz y no hay ninguna tiniebla en él.

Juan 8:12 — Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Los creyentes en Jesús andamos en la luz, su rostro está con nosotros. Como nos dice el Salmo 89, versículo 15: “Dichoso el pueblo que anda a la luz de tu rostro”. Dios ha prometido ser nuestra fuente de luz incluso cuando atravesemos las sombras más oscuras.

Digámosle juntos al Señor: “Señor, gracias porque tu promesa es no dejarme, y confío en que serás mi fuerza, mi provisión y mi gozo siempre”. Este compromiso no viene de una persona común, viene de nuestro Dios soberano.

Aviso personal

Le cuento, para darles una explicación, que el día de ayer y de anteayer no pude estar en el programa porque tenía una visita muy especial en mi casa. Junto con mi esposo tuvimos que atender al representante de nuestro amado obispo Sergio Veloso, nuestro supervisor.

El supervisor deja su iglesia, su familia y su trabajo para venir a supervisarnos y traernos consejos para el avance de la obra del Señor. También teníamos una reunión con el superintendente de nuestra región, pero no pudimos ir por estar con esta visita tan importante que Dios nos manda dos veces al año. Esta era su última vuelta en el distrito que le tocó por dos años.

Como yo digo en la escuela dominical los domingos, perdemos el hilito cuando faltamos a un servicio, porque el mensaje que pasó queda atrás. También sucede cuando no hacemos nuestra labor. Para mí, estar en este programa es una labor muy especial que hago con mucho cariño y dedicación, porque estar en contacto con usted todos los días significa una bendición muy grande.

Datos y consejos para el hogar

Vamos adelante con algunos datitos y consejos para que usted arregle cualquier problemita del diario vivir en su casa. Por ejemplo, para lavar ollas y sartenes sin comprar artículos caros: raye una barrita de jabón (de ese que se usaba para la ropa) y póngala en un litro de agua a hervir para que se derrita. Una vez frío, agregue 200 gramos de azúcar, 200 gramos de bicarbonato y media taza de sal. También puede agregarle 200 gramos de lavalosa diario. Esto permitirá lavar muy bien sus utensilios.

Si usted va a salir de vacaciones y no tiene quien riegue sus plantas interiores, tome una botella plástica, llénela de agua y haga un pequeño orificio en la tapa. Colóquela boca abajo en la tierra; el agua saldrá gota a gota y sus plantas estarán regaditas como si usted estuviera presente.

Para que los plátanos le duren unos días más, envuelva el tallo en plástico, sepárelos uno de otro y póngalos donde deja la fruta. Para eliminar la grasa de las manos, coloque una cucharada de azúcar en la palma de su mano antes de lavarlas con jabón; esto ayudará a eliminar la grasa y la suciedad.

Para limpiar el baño, haga una mezcla de vinagre blanco, bicarbonato, agua oxigenada y jabón líquido en un atomizador. Deje reposar la mezcla en el baño por 15 minutos y luego enjuague.

Sobre la renovación de artículos: las toallas deben cambiarse cada dos años. Aconsejo usar suavizante para preservar el rizo y la absorción, y dejarlas secar al aire sin sol potente. Las zapatillas de casa deben usarse solo adentro; no salga al pasillo ni a la casa del vecino con ellas porque acumulan microbios. Lávelas cada tres meses y cámbielas al año.

Las almohadas y sus fundas, tanto la de la sábana como la protectora, deben cambiarse cada dos años porque acumulan ácaros. Los paños de limpieza se recomiendan cambiar cada mes, mientras que la escoba y el plumero deben cambiarse cada año, ya que son nidos de microorganismos.

En la despensa, la harina tiene un tiempo de conservación de 6 a 12 meses. No deje que el paquete quede olvidado; use siempre primero lo que compró antes para evitar que las cosas se pasen. Yo soy muy distraída para los vencimientos, pero cuando mis niñas hacen aseo, me dicen: “Mamá, estas cosas ya están pasadas”, y entonces las botamos.

No olvide renovar la ropa interior. Los sujetadores deben cambiarse cada año o máximo dos, ya que pierden elasticidad y forma. También cambie la cortina de la ducha aproximadamente cada año, ya que la zona interior acumula moho.

El cepillo lavavajillas es barato y sirve para la grasa incrustada en cacerolas. Pero recuerde cambiarlo con frecuencia, ya que al estar constantemente húmedo, se acumula suciedad y proliferan bacterias.

Sugerencia de cocina

Les damos a conocer cómo preparar guiso de acelga con huevo. La preparación dura 30 minutos (20 de cocción) y es para 6 personas. Ingredientes: un atado de acelga, 6 huevos, 6 tajadas de pan de molde, 6 láminas de queso (optativo), 1 cucharada de mantequilla, 3 cucharadas de cebolla picada, 1 cucharada de queso rallado (optativo), 2 cucharadas de pan rallado, sal, pimienta, aceite para freír y media taza de agua.

Preparación: Lave bien las acelgas y cocine solo la hoja en media taza de agua hirviendo con sal. Fría las tajadas de pan y colóquelas en una fuente para horno enmantequillada. Ponga las láminas de queso sobre cada pan frito. Fría la cebolla picada, sazone con sal y pimienta, y extiéndala sobre el queso.

En un sartén, derrita la mantequilla y saltee las acelgas cocidas por un minuto. Cubra las torrejas de pan con cebolla con las acelgas. Mezcle el pan rallado con el queso y empolvoree la mitad sobre la preparación. Finalmente, quiebre los huevos sobre la preparación y lleve al horno a gratinar durante 10 minutos hasta que los huevos estén cocidos.

Ilustración de Guiso de acelga con huevo

Receta del día

Guiso de acelga con huevo

  • 1 atado de acelga
  • 6 huevos
  • 6 tajadas de pan de molde
  • 6 láminas de queso (optativo)
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 3 cucharadas de cebolla picada
  • 1 cucharada de queso rallado (optativo)
  • 2 cucharadas de pan rallado
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite para freír
  • 1/2 taza de agua

Preparación

  1. Lave muy bien las acelgas y cocine solamente la hoja en media taza de agua hirviendo con sal.
  2. Fría las tajadas de pan y colóquelas en una fuente para horno previamente enmantequillada.
  3. Coloque las láminas de queso sobre cada pan frito (opcional).
  4. Fría la cebolla picada, sazone con sal y pimienta, y extiéndala sobre el queso.
  5. Derrita la mantequilla en un sartén y saltee las acelgas cocidas durante un minuto.
  6. Cubra las torrejas de pan con cebolla con las acelgas salteadas.
  7. Mezcle el pan rallado con el queso rallado y empolvoree la mitad de la mezcla sobre la preparación.
  8. Quebre los huevos y vacíelos sobre la preparación.
  9. Lleve la fuente al horno para gratinar durante 10 minutos hasta que los huevos estén cocidos.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Eclesiastés, capítulo 3, versículo 1. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Eclesiastés 3:1 — Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Dios nos bendice por su palabra. Vamos a tener unos instantes de oración. Amado Dios, tenemos con nosotros su palabra leída y le damos gracias, Señor, porque esta es una maravillosa oportunidad que usted me concede de poder tener la bendición de abrir mi boca para interpretar su palabra bendita.

Oro para que el Espíritu Santo traiga a mí la revelación divina de su palabra y que el Espíritu Santo use mis labios y tome dominio y control de mi vida, para que usted me use, Dios Altísimo, con una especial unción de bendición, para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

El momento oportuno

El título de su palabra es: Todo tiene su hora. La selección del momento oportuno en la economía es lo que cuenta. Un granjero necesitaba saber cuándo sembrar y cuándo arar. La persona que invierte dinero para comprar a bajo precio y vender más caro, tiene que saber cuándo invertir en una compañía y cuándo vender sus artículos.

En la política, la selección del momento oportuno también es muy importante. Recordemos cómo el primer ministro de Inglaterra, Neville Chamberlain, trató de apaciguar a Adolfo Hitler. Chamberlain quería paz en nuestro tiempo, pero estaba equivocado; era tiempo de guerra. Aceptamos, según nuestras propias limitaciones, que muchas veces el mundo acude a la guerra sin saber ni siquiera la oportunidad de la paz.

También en nuestras propias relaciones, la selección del momento oportuno es muy importante. Hay momentos para las lágrimas y también hay momentos de felicidad. Un chiste no tiene sentido para una persona que acaba de perder su trabajo o que acaba de recibir una mala noticia de la partida de un ser amado.

En lo personal, puede pasar un mal momento y es por lo menos un rato de incomodidad si cree que es el tiempo de abrazar a su pareja, pero piensa lo opuesto.

La búsqueda de la felicidad y el control divino

En la primera sección del libro de Eclesiastés, el predicador expone el problema que afecta a toda la humanidad en todos los tiempos y circunstancias: el querer obtener la felicidad completa. Buscamos la satisfacción en todos los sentidos, solo para encontrar que tal estado no existe en este mundo imperfecto y habitado por seres humanos igualmente imperfectos.

El predicador lo probó dedicándose a todas las áreas y campos en que los hombres están tratando, incluso hoy día, de encontrar aquello que se llama felicidad. En su caso, tenía los recursos, el tiempo, el poder y la sabiduría para hacer estas cosas, las cuales vinieron a probarle solo la decepción y la frustración al final de cuentas.

En la segunda sección, que comienza en el capítulo 3, se nos introduce a una gran verdad de la cual no podemos escapar: el orden en que suceden las cosas en esta creación no responde al control y a la voluntad del hombre, sino que suceden cuando Dios quiere.

Esta verdad universal, que ha estado siempre a disposición del hombre, quizás ha sido la más difícil de entender y de aceptar por los seres limitados y finitos que son las criaturas humanas, que a veces juegan a ser poderosos y pretenden saber más que la divinidad misma.

Un mundo de cambios

Este libro nos advierte que todo tiene su hora; hay un momento para todo cuanto ocurre. Estamos viviendo en un mundo de cambio y hay eventos y condiciones distintas en la vida que afectan a los hombres, aunque ocurran de una manera que a veces no somos conscientes de ello.

Así como la tierra gira sobre sí misma y alrededor del sol, los eventos y sucesos que afectan a los hombres cambian. El hombre tiene que estar dispuesto a afrontar esto. Los desastres naturales enseñan una gran lección al pretendido hombre autónomo que quiere hacer con su vida lo que le plazca, sin tomar en cuenta las leyes dadas por el Creador.

Sucede, por ejemplo, con los terremotos en que, sin aviso previo, muchos lugares cambian de fisonomía, centenares y miles de personas mueren y la vida nunca más es la misma. Por muchos años los científicos han tratado de anticiparse a estos fenómenos, pero no han podido; es algo que escapa del control humano.

De igual manera, la comunidad científica nos ha advertido por muchos años acerca de los cambios atmosféricos y del gradual calentamiento del planeta debido a la deforestación, al uso y abuso indiscriminado de los árboles, a la contaminación de los mares y a la fabricación de artículos que no se deshacen en el ciclo de la degradación biológica, como el plástico.

Sin embargo, a pesar de las advertencias, estudios recientes han demostrado que el planeta no ha experimentado un cambio significativo en la temperatura ambiental. Por el contrario, en 1994, la ola ambiental de frío sobre el medio oeste norteamericano dejó una secuela de más de cien muertos con temperaturas por debajo de los 30 o 40 grados Celsius bajo cero.

Algunos meteorólogos han llegado a pensar si no estaremos aproximándonos a una nueva era glacial que puede durar mil años, lo que significaría inviernos crudísimos durante todo ese tiempo. Hay cosas para las cuales el hombre no tiene una explicación, aunque es necesario reconocer que todo tiene su tiempo según el orden divino.

La oportunidad de la salvación

En el versículo 2 de este capítulo agrega que hay un momento para nacer y hay un momento para morir. Algunos han querido ver un planteamiento fatalista de parte del predicador de Eclesiastés, pero esa apreciación solo sería válida si uno se centra en el instante sin tomar en cuenta el texto o los antecedentes.

La lista mencionada en los versículos del 1 al 8 no es exhaustiva; solo menciona algunas ocupaciones en las que los hombres y las mujeres están afanados, como cuando dice que hay un momento para plantar y un momento para arrancar lo plantado. El énfasis está en la oportunidad o el tiempo en que se presentan las cosas a nuestra disposición.

Hacer lo que es correcto depende mucho de la oportunidad del momento, pero no siempre sabemos cuándo es; solo Dios sabe. Debemos orar que Dios nos dé la sabiduría necesaria para saber cuándo es el momento adecuado para aprovechar aquella oportunidad que Él nos provee.

Dios hizo muy claro este punto cuando envió a este mundo a su Hijo Jesucristo, para que los hombres y las mujeres tuvieran la oportunidad de examinar sus credenciales como el Hijo de Dios que venía a ofrecer su vida en rescate por muchos. Era evidente que se presentaba el momento para escuchar y responder al llamado de Cristo, porque también sería evidente que habría otro momento en que aquellos que rechazan al Hijo de Dios serán juzgados.

Hoy y siempre, para usted que ha oído el mensaje, se presenta esta oportunidad de considerar lo que hemos dicho y, más importante aún, acogerte a la oportunidad que Dios te brinda de acercarse a Él a través de Jesucristo y su sacrificio en la cruz por tu salvación.

El apóstol San Pablo se dirige a sus oyentes y lo puso de esta manera:

2 Corintios 6:1-2 — Como colaboradores en la obra de Dios, le rogamos a usted que no desaprovechen la verdad que Dios les ha mostrado. Porque Él dice en las Escrituras: En el momento oportuno te escuché, y en el día de la salvación te ayudé.

Ahora es el momento oportuno, ahora es el día de la salvación. Vaya usted, tome su Biblia. Combata las tendencias que tenemos todos de dejar las cosas para después, porque después puede ser demasiado tarde.

La selección del momento oportuno puede significarlo todo desde nuestra perspectiva. No sabemos los tiempos de Dios; solamente Él tiene acceso a ello, puesto que Él ha determinado todas las cosas según sus planes y voluntad. A nosotros solo nos corresponde usar las oportunidades que se presentan según el entendimiento que tengamos.

Para todo hay tiempo en la vida, también para considerar el mensaje de Dios, para abrir el corazón y la mente ante su revelación y para recibir la obra de Jesucristo en la cruz del Calvario por nuestros pecados.

¿Por qué no te tomas el tiempo necesario para analizar tu vida? ¿Cómo la estás llevando? ¿Con qué valores que te impulsan y cuáles serán las consecuencias que te van a alcanzar por todos los actos que realizas, sean buenos o malos? Es posible que te sorprenda el resultado de tal evaluación y que te lamentes al haber perdido el tiempo y las oportunidades.

Pero lo que sería trágico es que, después de haber oído este mensaje y esta revelación divina, no hayas tenido la sabiduría de aprovechar la oportunidad y el momento que se te brinda. Esa equivocación va a ser trágica.

Oración final y peticiones

Damos gracias a nuestro Dios por su palabra. Amado Dios, concluimos con su palabra y nos llenamos de gozo porque usted siempre nos exhorta. Ruego, Padre, que usted nos dé su ayuda para poner en práctica el consejo oportuno de su palabra, porque usted llega a tiempo. Ponga en mí y en todo el querer como el hacer. Ayúdenos, Dios Altísimo, porque su palabra es especial.

Oramos intercediendo por los enfermos, por cada problema y dificultad de nuestros hermanos y hermanas. Pedimos, Señor, que usted se glorifique, porque recordamos que en el Calvario de la Cruz quedó crucificada toda enfermedad y que por las llagas de Cristo hoy día nosotros íbamos a ser sanados. Ya Él crucificó toda enfermedad y oramos pidiendo misericordia.

Pedimos por sanidad para nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero; por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor del Monte; y por el pastor Samuel Asenjo Riffo. Oramos por sanidad para nuestro hermano José Silva y por nuestro hermano José David Videla, pedimos para él un milagro porque la ciencia no lo ha podido hacer durante años; usted, mi Señor, es poderoso para hacer un milagro en mi hermano.

Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Alarcón Flores por sanidad. Oro por respuesta a la petición de mi hermana Laura Senjo. Oro por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista, y por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación.

Oro por sanidad para mi hermana Rosita Veloso, mi hermana Ana Vallejos Fernández, mi hermana Elena Reyes, su esposo Joaco Videla y su hija Débora Videla. Oro por sanidad para mi hermano Ignacio Toro, mi hermana Pilar González, mi hermana Teresita Reyes, mi hermano Miguel Torres, don Luis Durán Palma, don Manuel Contardo y don Rado Milovich.

Oro por sanidad para mi hermana María Ivacache, Cristian Barro, mi hermano Eliseo Muñoz, mi vecino Luis Orellana, mi hermano Dagoberto Roa, Beatriz Ivacache, Alejandro López y Angélica. Oro por Iván Calderón y la dificultad que tiene este niño; solo usted, mi Señor, es el que obra en estas necesidades. Pedimos que por misericordia usted se glorifique, para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Damos muchas gracias a nuestro Dios por su palabra. Ya estamos llegando al término de este programa por hoy. Mañana, Dios mediante, volvemos a encontrarnos nuevamente a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.