La Voz Pentecostal

La confianza en Dios y la vanidad de las cosas terrenales

· 60 min

Usted encontrará una reflexión sobre la búsqueda del sentido de la vida y la importancia de poner la confianza en el Salvador. El episodio incluye además una serie de consejos prácticos para el hogar y una receta tradicional chilena.

Inicio del programa

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida.

Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración matinal

Le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios. Amado Dios, gracias porque confío plenamente porque usted es mi fiel amigo, mi constante compañía. En esta mañana le doy gracias por concederme la oportunidad de vivir un día más bajo su cuidado, bajo su luz y su bendición.

Al comenzar este día le agradezco por todas sus maravillas, porque usted hace grandes cosas con sus hijos. Me pongo en sus manos, orando para que usted me llene de fe y esperanza, y su luz alumbre mi andar en esta vida. Gracias porque puedo darle mi alabanza, la honra y la gloria por todo lo que usted significa para mí, mi Dios.

Gracias por mi familia. Acompáñeme en todo momento. Celebro, mi Padre, su ayuda, porque encuentro la fuerza para construir siempre la paz. Despierte en nosotros corazones solidarios y mentes y oídos abiertos para escuchar siempre su santa palabra y hacerla carne en nuestro ser.

Sosténganos en los momentos difíciles para no caer en la mentira y en la falsedad, proclamando siempre la libertad con que usted, a través de Cristo, nos ha hecho libres, mi Dios Altísimo. Concédanos levantarnos todos los días en nuestros hogares para comenzar la nueva jornada. Mañana muchos vuelven a sus lugares de trabajo y a los estudios.

En la comuna donde cada uno de nuestros auditores viven, Señor, levante a través de ellos y de ellas un altar de bendición donde estén y donde caminen. Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas. Tóqueles, Señor, con su poder sanador; manifieste su misericordia sanando de toda enfermedad.

Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio. Oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones y por los que no son tan jóvenes. Oro por los niños para que usted les dé su protección y cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas, porque usted es el que pone en el corazón del hijo el velar por su padre y el querer en los nietos para que asistan a sus abuelos.

Oro, Señor, para que haya siempre sustento en la casa de la viuda y del huérfano, y oro por la apertura de los presos de la cárcel. Oro por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi amada iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y por el honorable directorio. Deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para guiar la labor que les ha encomendado, tanto en su vida espiritual, personal, familiar y eclesiástica.

Bendiga, mi Señor, a los trabajadores de la salud. Protégeles y cuídeles, porque su labor es una donde están siempre cuidándose de los contagios y arriesgan su vida; cuídeles desde la más alta eminencia hasta el más pequeño. Bendiga, mi Señor, las autoridades civiles de nuestro país; oro por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan.

Bendiga mi Señor las autoridades de la comuna, porque ellos tienen un equipo de trabajo y usted ha puesto responsabilidades en ellos. Ponga en ellos el querer como el hacer, porque hay tantas necesidades en nuestra comuna. Clamo, Señor, por todas las autoridades de la comuna que ejercen el espacio de beneficencia. Pido que bendiga a los bomberos y a Carabineros, institución que arriesga su vida en cada procedimiento.

Confiamos que su mano de poder está siempre tomando el control de cada autoridad. Señor, bendiga la audiencia de este programa. Rogamos al Espíritu Santo que nos guíe; queremos comenzar y terminar gozando de su cobertura. Reciba usted, mi Dios Altísimo, a través de mi amado Salvador, toda honra, toda gloria y alabanza. En el nombre de Cristo, nuestro Salvador. Amén y amén.

Pan de Vida

Damos muchas gracias a nuestro Dios porque podemos nuevamente estar juntos a través de este programa. Agradecemos al Señor porque nos da la bendición de poder usar esta horita a través de Radio Abigail. Ya tenemos con nosotros nuestro pan de vida, que hoy se encuentra en el libro de Job, capítulo 26, versículo 14.

Job 26:14 — Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él.

Cuando ya hemos abierto las sagradas escrituras, nos hemos detenido en este libro maravilloso que es el libro de Job. Solo un susurro. El puro de los susurros en la estación Grand Central de Nueva York es un oasis acuático entre los bullicios del lugar; cuando una persona se para debajo de una arcada y habla suavemente hacia la pared, las ondas del sonido viajan por el techo curvo hasta la persona que oye del otro lado.

Job oyó el susurro de un mensaje cuando su vida estaba inundada de ruido por la tragedia y por perder casi todo. Sus amigos parloteaban opiniones, sus propios pensamientos tambaleaban y los problemas invadían su existencia. Y aun así, la majestuosidad de la naturaleza le habló delicadamente sobre el poder de Dios.

El esplendor de los cielos, el misterio de la tierra suspendida en el espacio y la estabilidad del horizonte le rodearon a Job, recordándole que el mundo estaba en la palma de la mano de Dios. Incluso un mar agitado y una atmósfera atronadora lo llevaron a decir que estas cosas son solo los bordes de sus caminos, y cuán leve es el susurro que hemos oído de él.

Si las maravillas del mundo representan solo un fragmento de las capacidades de Dios, es evidente que no podemos entender la grandeza de su poder. Esto nos da esperanza en tiempos de angustia: Dios puede hacer todo, incluso lo que hizo por Job al sostenerlo en su sufrimiento. Cuando comprendemos que solo Dios tiene un susurro para nosotros, le decimos: gracias Dios, porque no hay nada imposible para ti.

Él nos consuela con su gran poder, que es sublime, grande y maravilloso. Cuando podemos conformarnos con esta existencia maravillosa que nos ha dado el Señor, nos consuela su poder. Vivimos en una naturaleza que nos asombra delante de Él. Cuando miramos la grandeza de su amor y la creación de Dios, solo podemos dar gracias por esta creación maravillosa que nos permite vivir y existir, porque vivimos confiados en Dios.

Como nos dice el Salmo 20, unos confían en carros y aquellos en caballos, mas nosotros del nombre del Señor nuestro Dios tendremos memoria. Necesitamos urgentemente lo que Dios nos da y podemos confiar. Una de las alegrías que podemos tener es en la escena que nos presenta la creación de Dios; no podemos molestarnos ni mirar con otros ojos, porque todo lo ha puesto el Señor a nuestra disposición.

Cuando miramos su creación, decimos que no hay nada que otra persona lo pueda dar, solo Dios. Es entonces cuando oramos al Señor y damos gracias. Lo principal es agradecerle. A veces uno tiene que usar algún medicamento para sanar, pero estos no tienen la última palabra; Dios sí. Él nos dice: no pongas tu confianza en ello, sino en mí.

En un salmo tan importante, el rey David halló consuelo en la confiabilidad de Dios. Los israelitas tenían un ejército poderoso, pero sabían que su mayor fortaleza venía en el nombre del Señor porque colocaron su confianza en su carácter inmutable y sus promesas que no fallan. Se aferraron a la verdad de que Él es soberano y poderoso siempre, que oirá sus oraciones y los librará de sus enemigos.

Si bien Dios puede usar los recursos de este mundo para ayudarnos, en definitiva la victoria viene de Él, ya sea que nos dé una solución o la gracia para soportar. Podemos confiar en que será para nosotros todo lo que dice que es. Los problemas no nos tienen que abrumar de ninguna manera; podemos enfrentarnos con esperanza y paz, pidiendo valor para confiar en todo lo que Él ha prometido ser.

Él no es hombre para que tenga que retractarse, sino que sus promesas permanecen fieles. En las batallas que enfrentamos día a día, podemos poner nuestra confianza en el que todo lo puede. Nuestra confianza siempre está en nuestro Dios frente a los desafíos que presentamos en el diario y cotidiano vivir.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida. Al concluir este mes, le damos gracias por este tema tan importante. Hoy el Señor nos ha despedido de este tema que es la adoración. Podemos decir con toda propiedad: victoria final de Jesús, porque hemos estado viviendo en este mes especial la adoración, que nos ha llevado a toda bendición y alabanza, pues es una de las formas en que los creyentes pueden hallar paz en la batalla.

También hemos considerado este mes al rey Josafat, quien lo experimentó al enfrentar la invasión de grandes ejércitos. Aterrorizado, llamó al pueblo a reunir, orar y ayunar. Dios le dijo que llevara a los soldados a enfrentar al enemigo, pero que no tendrían que pelear. Josafat le creyó y designó cantores para que fueran delante de los soldados y cantaran alabanzas a Dios por la victoria que verían.

Cuando la música comenzó, Dios derrotó milagrosamente a sus enemigos. La victoria siempre viene, aunque no siempre cuando y como nosotros queremos, pero siempre podemos proclamar el triunfo final de Jesús a nuestro favor sobre el pecado y la muerte. Podemos escoger descansar en un espíritu de adoración, aun en medio de una zona de guerra. Exaltamos su nombre hoy y ponemos en práctica la victoria que Jesús ha ganado para ti y para mí.

Datos y consejos del hogar

Vamos adelante con el programa. Todos los días le traemos a ustedes estos datos. Siempre la dueña de casa anda buscando entretenimiento para los niños. Si sus hijos tienen la oportunidad de disfrutar de un espacio de juego con arena, póngale canela en polvo. De esta manera usted los mantiene entretenidos y también aleja a todos los insectos que puedan entrar al juego, porque la canela los mantiene alejados.

Para limpiar la casa, si tiene manchas de maquillaje en sábanas, toallas y mantas que se resisten a desaparecer, pruebe aplicando agua oxigenada durante unos minutos antes de lavar como de costumbre. También el vinagre blanco es un producto natural, ecológico y un potente desinfectante. Para eliminar el moho y la bacteria en zonas fragantes, estanterías o cajones, puede pasar un paño humedecido en agua, jabón y un chorrito de vinagre.

Para limpiar el tambor de la lavadora y quitar los residuos que se pegan en la ropa, añada una taza de vinagre blanco en el dispensador del detergente e inicie un ciclo de lavado normal sin ropa dentro.

En este tiempo de calor, para repeler insectos que se resguardan en los rodapiés, basta con rociar la zona y luego limpiar en seco con bicarbonato. El bicarbonato también es capaz de limpiar el colchón y eliminar los ácaros. Para la alfombra o la jaspillera, puede empolvorear bicarbonato, dejar actuar algunos minutos y luego pasar la aspiradora. Si quiere un desodorante, añada una gotita de aceite esencial al bicarbonato.

Para que la ropa quede con un rico olor al planchar, añada unas gotas de su colonia en el agua del depósito de la plancha. Además, la pasta de dientes es un buen aliado para eliminar rayones en la pared o manchas de vasos en muebles de madera; ponga una pequeña cantidad, frote con un trapo y retire los restos.

Si no tiene un producto específico para la plata, aplique un poco de pasta de dientes con un paño, deje actuar dos horas y frote con un cepillo de cerda fina para limpiar sus joyas. También la papa es útil: absorbe los malos olores. Haga la prueba metiendo una papa pelada en la nevera y cámbiela cada dos o tres días.

Cuando se quema la comida y quedan restos negros en la cacerola, parta una papa cruda por la mitad, frote y luego lave con agua tibia para quitar las manchas y todo lo pegado.

Para evitar que la carne suelte agua al cocinarla en el sartén, use la técnica del sellado. Primero, que la carne esté a temperatura ambiente y séquela con papel absorbente. Caliente una sartén antiadherente a fuego fuerte con poco aceite. Cuando empiece a humear, eche las piezas con separación entre ellas. No las corte ni las pinche; déjela cocer dos o tres minutos para que los jugos se mantengan al interior. Luego, termine de cocerla a fuego lento.

Sugerencia culinaria

Hoy día le traemos un flancito de coliflor con salsa, receta obtenida de la Enciclopedia de la Cocina Chilena. La preparación demora 30 minutos y la cocción 40 minutos. Los ingredientes son para 6 personas: dos tazas de coliflor cocida y molida, cuatro huevos, un pan remojado en leche, sal y pimienta.

Para la salsa: una y media taza de leche, una cucharada de harina, una cucharada de mantequilla, media taza de salsa de tomate, sal y pimienta.

Preparación: pase por el cedazo la miga de pan previamente estrujada. En un bol coloque la coliflor, la miga de pan y los huevos batidos; sazone con sal y pimienta. Vacíe la mezcla en moldes individuales mantequillados y cuézalos a baño maría al horno durante 30 minutos.

Para la salsa, caliente la mantequilla en una cacerola y agregue la harina, mezclando bien. Añada la leche tibia, la salsa de tomate, sal y pimienta. Coloque los flanes en una fuente y cubra con la salsa. Puede agregar queso rallado para adornar. Este plato es ideal para los días de calor porque no es una sopa que produzca más calor.

Ilustración de Flancito de coliflor con salsa

Receta del día

Flancito de coliflor con salsa

Coliflor cocida y molida

  • 2 tazas

Huevos

  • 4

Pan remojado en leche

  • 1 unidad

Sal

  • al gusto

Pimienta

  • al gusto

Leche tibia

  • 1 y media taza

Harina

  • 1 cucharada

Mantequilla

  • 1 cucharada

Salsa de tomate

  • media taza

Queso rallado

  • para adornar

Preparación

  1. Pase la miga del pan previamente estilada por el sedazo.
  2. Coloque en un bol la coliflor, la miga de pan y los huevos batidos (clara y yema juntos).
  3. Sazone con sal y pimienta.
  4. Vacíe la mezcla en moldes individuales mantequillados.
  5. Cueza los flanes a baño maría en el horno durante 30 minutos.
  6. Para la salsa, caliente la mantequilla en una cacerola y agregue la harina, revolviendo bien.
  7. Añada la leche tibia, la salsa de tomate, sal y pimienta.
  8. Coloque los flanes en una fuente extendida y cúbralos con la salsa.
  9. Adorne con queso rallado.

Cierre de segmento

Ya estamos en el momento del programa de escuchar la voz de Dios por su palabra. Antes, vamos a escuchar una alabanza. No se me vaya de la sintonía, volveremos en breve instante para que juntos y juntas podamos escuchar la voz de Dios. Mientras, puede escuchar una hermosa interpretación.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Eclesiastés, capítulo 1, versículo 14. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Eclesiastés 1:14 — Pude darme cuenta de que todo lo que se hace en este mundo es vana ilusión, el querer atrapar el viento.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos momentos de oración.

Amado Dios, vamos confiadamente ante el trono de su gracia, pidiéndole al Espíritu Santo que traiga a mí la revelación divina de su palabra. Use, mi Dios Altísimo, mis labios. Tome usted el control de mi vida. Coloque en mí su bendición con una unción especial para administrar su palabra, para que ella corra y sea glorificada en muchas vidas. Y se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Bajo del Sol

El título de su palabra es “Bajo del Sol”. Vivimos en la era de la información; estamos inundados de informes e investigaciones de todo tipo. Lo lamentable es que mientras más sabemos, más nos duele, porque cuando más se sabe, más se sufre.

A medida que investigas la vida debajo del sol, te das cuenta que aquellas personas que estaban admiradas no eran sino solo fachada. Ahora sabes que tus comidas favoritas te producen cáncer, si la presión arterial no termina contigo antes. Eres consciente de que el nuevo orden mundial no es sino el viejo y antiguo caos. No se puede enderezar lo torcido.

Algunas veces parece que cuando más sabes, más te precipitas al cinismo. Pero el problema no es el saber demasiado acerca de la vida debajo del sol, es que sabemos muy poco de la vida más allá del sol. Conocer mucho acerca de la tierra y casi nada acerca del cielo puede ser depresivo.

Salomón, el rey, trató de llegar a entender el significado de la vida y de encontrar el placer y el contentamiento a través de diversos medios. Desde su alta posición procuró superarse a sí mismo en todas las áreas del conocimiento, en forma particular en la política y en la conducción de los asuntos humanos.

El saber por el saber es como el caso del estudiante universitario que conocí hace varios años, que se había pasado más de 12 años estudiando por lo menos tres carreras distintas y, cuando dejé de verle, todavía pensaba en seguir estudiando.

Según nuestro texto, el rey no solo se aplicó al conocimiento intelectual sino a la búsqueda de la sabiduría, pero su afán no paró allí; dice que también profundizó en la estupidez y en la necedad. Nos maravilla imaginarnos a alguien tan preocupado de saber y conocerlo todo, como si en ello se encontrara el contentamiento del ser humano.

Las cosas del cielo

¿Qué contraste de actitud y de resultado cuando comparamos lo anterior con el mensaje de la carta a los Colosenses, capítulo 3, versículos 1 y 2?

Colosenses 3:1-2 — Por lo tanto, ya que ustedes han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas del cielo, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Piensen en las cosas del cielo y no en las de la tierra.

Debes ampliar tus horizontes. Si te encuentras como Salomón en la búsqueda del significado de la vida, no te afanes por saber y entender solo lo que sucede debajo del sol. Concéntrate más bien en entender y en aplicar para tu vida la existencia y la obra de Jesucristo, que es pensar en las cosas del cielo.

Hace cuatro siglos, el catecismo de Heidelberg hacía una pregunta a sus lectores: ¿Cuál es tu único consuelo tanto en la vida como en la muerte? Su respuesta todavía hoy sirve de aliento y de reafirmación de fe a millones.

La respuesta es que yo, con cuerpo y alma, tanto en la vida como en la muerte, no me pertenezco a mí mismo, sino a mi fiel Salvador Jesucristo, que me libró de todo el poder del diablo, satisfaciendo enteramente con su preciosa sangre por todos mis pecados. Me guarda de tal manera que sin la voluntad de mi Padre Celestial ni un solo cabello de mi cabeza puede caer; antes es necesario que todas las cosas sirvan para mi salvación.

Por eso también me asegura, por su Espíritu Santo, la vida eterna y me hace pronto creer y aparejado para vivir adelante su santa voluntad. Entender el mundo que está más allá del sol es donde se encuentra el significado de la vida, y de ello nos habla Colosenses.

La respuesta divina

Como en el tiempo de Salomón, el hombre y la mujer de nuestro tiempo se afanan y se debaten en una búsqueda que no parece tener fin y que no conduce a ninguna parte. Tratan de encontrar la senda debajo del sol, y el camino está sobre él.

La humanidad, cual los reyes magos, van tras el niño de la esperanza, pero a diferencia de ellos, no se detienen a adorarlo, sino que pretenden seguir ya no una estrella, sino el conjunto de ella y, lo que es peor, adorarla.

Jesucristo es la respuesta para el hombre contemporáneo, para el rey Salomón y para nuestro tiempo. Él lo presentó a través de su vida hace más de dos mil años; es la respuesta divina a la gran necesidad humana. Sin embargo, es asombroso que cuando se presentó entre los hombres, estos no lo recibieron y conspiraron para matarle.

Existen muchas teorías para explicar el comportamiento humano y justificar los yerros, pero nadie se anima a proponer una solución viable al gran problema moral y espiritual en que se debate la sociedad de hoy. La respuesta de Dios sigue siendo la misma.

Quizás, como en el tiempo de Jesús el Mesías, la actitud del hombre y de la mujer sea devolverle la espalda al Creador y preocuparse de una solución de factura personal y hasta casera. Si hoy hemos tocado tu problema y tu actitud, es bueno que analices tu vida y tomes una decisión respecto a ella.

Ya no es tiempo para seguir intentando las gastadas soluciones que tú sabes que no te han traído remedio alguno a esa sensación de infelicidad y de vacío que conoces muy bien.

Para Salomón, el saber y conocer no significaron una gran diferencia; incluso asomarse al borde de la locura y de la insensatez no le reportó felicidad ni sentido de realización alguna. Si crees que contigo puede ser distinto y que tú sí vas a encontrar lo que otros no han podido, ten cuidado.

Eres tan limitado como los demás y no tienes ningún control sobre las cosas más simples de la vida, como decidir si vas a estar sano o vivo el día de mañana. Más te vale acercarte a la revelación bíblica con respeto y reconociendo tus propias limitaciones, de manera que puedas aprender la verdadera sabiduría.

El texto citado en Colosenses pone una condición para aquellos que van a poner su mira en las cosas de arriba: que hayan resucitado en Cristo, es decir, que crean primero que el Señor Jesucristo murió y resucitó para lograr la salvación del hombre, y que hayan experimentado esa salvación en forma personal y directa.

Hoy te invito a considerar lo que la Escritura nos enseña acerca de este verdadero conocimiento que se fundamenta en la persona y en la obra de nuestro Salvador. Entonces serás capaz de unirte a María y declarar delante de Dios: “mi alma te alaba, la grandeza del Señor; mi espíritu se alegra en el Dios de mi salvación”.

Podrás hacer tuya esa antigua declaración de fe que nos hace reconocer que perteneces a Dios y que te encuentras solo en Él, donde encontramos el refugio, el consuelo y la alegría. Ante un mundo que vaga desorientado, la senda tuya la marca aquel que lo declaró sin lugar a equivocaciones: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre sino por mí”.

Oración Final y Peticiones

Damos gracias a nuestro Dios por su palabra. Amado Dios, nos sentimos con satisfacción cuando podemos encontrar su palabra que nos habla de lo que hay debajo del sol. Usted nos ha dicho por este gran hombre, Salomón, que todo lo que se hace en este mundo es vana ilusión y el querer atrapar el viento.

¿Cuándo puede un ser humano atrapar el viento? Amado Dios, solo le damos gracias por su palabra porque nos ha hecho sentir que todo es vanidad y aflicción de espíritu, pero podemos responder que hay una cosa que no es vanidad: conocer la verdad y la vida.

Su palabra siempre llega a tiempo porque es como un código para el creyente. Damos gracias al Dios Altísimo porque será distinto el andar por la senda que Él ha marcado, pues Jesús declaró que Él es el camino, la verdad y la vida.

Oramos, Señor amado, por los enfermos, para que usted extienda su mano de poder y de misericordia sobre ellos y ellas. Pedimos que usted visite la casa del luto; consuele a mi primo Enano, que se comunicó pidiendo oración por su tristeza porque recién ha perdido a una de sus hermanas. Señor, oramos para que usted consuele a esta parte de nuestra familia que está sufriendo el dolor y ponga paz en este momento de tristeza.

Oro por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero, pedimos sanidad. Oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de la iglesia en El Monte, oramos también por sanidad. Oramos para que usted restablezca, después de haber sido operado de un riñón, al pastor Samuel Asenjo Rifle; que le dé una pronta restablecimiento.

Oramos por sanidad por nuestro hermano José Silva, por nuestro hermano José David Videla, pidiendo un milagro que lo ponga de pie. Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina, por su hija Pamela Larcon Flores por sanidad. Oro por la petición de mi hermana Laura Senjo, por mi hermano Eduardo González por sanidad, por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación.

Oro por sanidad por mi hermana Rosita Veloso, por mi hermana Ana Vallejos Fernández, por mi hermana Elena Reyes, por Joaco Videla su esposo, por su hija Débora Videla, por mi hermano Ignacio Toro, por mi hermana Pilar González, por mi hermana Teresita Reyes, por mi hermano Miguel Torres, por Luis Durán Palma, por don Rado Milovich, por don Manuel Contardo, por mi hermana María Ibarcache, por Cristian Barro, por mi hermano Eliseo Muñoz, por mi vecino Luis Orellana, por mi hermano Dagoberto Roa, por Beatriz Ibarcache, por Alejandro López y por Angélica.

Señor, yo sé que usted sabe la necesidad de cada uno de ellos y oramos para que usted se glorifique en sanidad divina. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.