El servicio por amor a Dios y la vanidad de la vida
Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia de servir a Dios con excelencia en las tareas más sencillas. Usted encontrará también consejos prácticos para el hogar y una enseñanza bíblica sobre el sentido de la existencia humana.
Bienvenida y Oración Inicial
Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa, La Voz Pentecostal.
A través de los micrófonos de la Radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM. Este programa está llegando a su hogar con el solo propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecino, amigo, que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.
Como siempre, le damos comienzo a este programa orando. Amado Dios, le damos muchas gracias porque nos da esta gran oportunidad. Gracias a este infinito amor que usted tiene para mí porque me regala este maravilloso día, porque me da vida, me da salud y fuerza, porque me guía, me bendice y llena mi existencia con su hermosa presencia.
Este día lo vino a llenar de esperanza y de alegría; ruego que usted me dé lo mejor y ese amor tan grande que recibo en cada minuto de mi vida. Quiero compartir este programa, Señor amado, siempre con mis hermanos y hermanas, siguiendo siempre su palabra. Gracias por escuchar mis oraciones, porque sé que es maravilloso lo que usted me permite vivir.
Pido que usted me sostenga con sus manos para que no me alcance nada. Reciba de usted, mi Señor, todos los días lo bueno. Gracias porque puedo llenar mis días con su alegría, porque confío plenamente en su bendita palabra y gracias porque se hace eco en mi vida.
Gracias le doy por mi familia, por nuestros hermanos y hermanas en Cristo, porque son mi familia especial, por nuestros amigos y por nuestros vecinos. Me pongo en sus manos y le pido que usted esté presente a través del Espíritu Santo en este programa. Que su bendición, que recibo todos los días, esté usted en este día impartiéndola.
Sé que estoy de pie porque usted me sostiene. Si camino firme y confiada es porque usted me sostiene; porque cuando caigo, usted me levanta y a la vez me perdona. Reconozco que soy imperfecta, pero su gracia me ha sostenido porque usted, mi Dios, está conmigo.
Reconozco que el sol sale para todos, pero la sombra del Omnipotente es sólo para quien decide estar al abrigo del Altísimo. Siempre al amanecer consagro mi día delante de su presencia y le pido ser conducida para que lo que haga sea de su agrado. Bendíganos a todos en este nombre que es por sobre todo nombre, porque declaramos en su nombre cielos abiertos y recibimos la bendición cada día.
Deseo que todo lo bueno y la paz repose, muy en especial, en mi país y en mi comuna. Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que en estos precisos momentos hay muchos que luchan en una sala de hospital o en una clínica, esperando ser sanados. Ruego que su misericordia, que es tan grande, alcance y sane sus vidas.
Gracias porque sus misericordias se renuevan cada mañana, porque cubre mis necesidades conforme a sus riquezas en gloria. Gracias, Señor, por el techo que cobijó mi sueño, por el agua, por el vestuario, por el calzado y por el pan que usted ya puso en mi mesa.
Oro, Señor, por los matrimonios, por la unidad de la familia y por los jóvenes que son presos de tantas adicciones. Oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro por la casa de la viuda y del huérfano para que siempre haya el sustento, y oro por los presos para que haya apertura de la cárcel.
Oro, mi Señor, por mis autoridades eclesiásticas, por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Oro, Señor, por las autoridades civiles de nuestro país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Bendiga la autoridad civil también de nuestra comuna.
Ruego por todos ellos, porque han sido puestos en sus manos para una gestión administrativa; que usted, Señor, los guíe y ellos puedan ver las necesidades que hay en nuestra comuna. Señor, oro por cada institución, para que usted esté también poniendo su mano sobre la institución que alberga a los ancianos.
También oro por bomberos, que es una noble institución que nos ayuda mucho a la comunidad. ¿Y qué decir de carabineros? Bendígales, mi Señor, porque ellos arriesgan su vida en cada procedimiento.
Señor amado, en su nombre, que es por sobre todo nombre, pedimos una especial bendición para la audiencia de este programa. Reciba usted, mi Dios Altísimo, toda la honra, la gloria y la alabanza por darnos lo más maravilloso, lo más grande y lo más sublime, que es haber mandado a nuestro Señor y Salvador Jesucristo a este mundo, porque a través de su vida, sacrificio y resurrección es que somos salvos. Aleluya.
Gracias por este nombre que es por sobre todo nombre. Gracias, mi Dios Altísimo, y todo lo agradecemos por medio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén y amén. Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Dios para siempre.
Pan de Vida: Servir por Amor
Damos muchas gracias a nuestro Dios porque nuevamente podemos estar juntos y juntas comenzando este programa en este día tan especial. Estamos concluyendo el mes de noviembre, hoy es 28 de noviembre y nos acercamos ya al mes tan especial como es diciembre. Hoy Dios nos permite tener nuestro pan de vida.
Números 3:8 — Guarden todo lo encargado a ellos por los hijos de Israel y ministren en el servicio del tabernáculo.
Dios nos bendice por este nuestro pan de vida para este día tan especial, porque ya nos ha dicho el Señor que debemos servir por amor a Dios. Cuando la reina Isabel de Inglaterra murió en septiembre del 2022, se desplegaron miles de soldados para la procesión del funeral. El papel de cada uno casi pasó inadvertido entre la enorme multitud, pero muchos lo consideraron su mayor honor.
Un soldado dijo que fue una oportunidad de cumplir nuestro último deber por su majestad. Para él lo hizo importante la tarea; no fue lo que hizo, sino para quién. Los levitas asignados a cuidar el tabernáculo tenían un objeto similar. A diferencia de los sacerdotes, a los gersonitas, coatitas y meritas se les asignaron tareas aparentemente triviales: limpiar los utensilios, candelabros, cortinas, postes, estacas y sogas.
Eso es lo que Dios nos relata por su palabra en el libro de Números, capítulo 3. Sin embargo, sus tareas habían sido asignadas por Dios. Constituían el servicio del tabernáculo y están registradas en la palabra de Dios en la Biblia para la posteridad.
¡Qué concepto alentador! Hoy, lo que muchos hacemos en el trabajo de la casa o la iglesia puede parecer insignificante en un mundo que valora los títulos y los salarios, pero Dios lo ve de otro modo. Trabajamos y servimos en su nombre, procurando la excelencia y haciéndolo para su honra, aun en las tareas más pequeñas.
Como siempre nos aconseja nuestro obispo emérito Ulises Muñoz Moraga, nuestro trabajo siempre es importante porque estamos en el servicio a nuestro gran Dios. Cuando comprendemos que servir por amor a Dios es algo muy importante, le decimos en oración a nuestro Padre: “Padre, gracias por la oportunidad de servir con los talentos que me diste”.
Podemos hacer que cambie nuestra manera de trabajar al saber que Dios nos ha llamado para ser servidores. Como dijo nuestro Señor y Salvador Jesucristo: “Yo he venido para servir, no para ser servido”. Y hoy nosotros lo hacemos con orgullo y con excelencia.
Cuando pronuncio la palabra excelencia, no puedo dejar de admirar la administración de nuestro amado obispo Ulises Muñoz. Sus consejos eran que todo lo debíamos hacer con orgullo y excelencia, porque era para un nombre que es por sobre todo nombre, en el nombre de nuestro Dios Altísimo, manifestado en nosotros en la persona de nuestro amado y bendito Salvador Jesucristo.
Dios nos bendice cuando servimos por amor a Dios, sin mirar nada. Ningún obstáculo puede atravesarse en nuestro caminar, en nuestro peregrinar en el servicio del Señor, porque tenemos una misión muy grande que cumplir. Como lo dice el gran salmista David en el Salmo 5, orando de esta manera:
Salmo 5:1-12 — Oh Señor, óyeme cuando oro. Presta atención a mi gemido. Escucha mi grito de auxilio, mi Rey y mi Dios. Porque solo a ti dirijo mi oración. Señor, escucha mi voz por la mañana. Señor, cada mañana llevo a ti mis peticiones y quedo en la espera. Pero sé que se alegran todos los que en ti se refugian. Que canten alegres alabanzas por siempre. Cúbrelos con tu protección para que todos los que aman tu nombre estén llenos de alegría, pues tú bendices a los justos, oh Señor, los rodea con tu escudo de amor.
Eso es lo grande que es el Señor con nosotros y lo define tan especial este Salmo: que se alegren todos los que en ti se refugian, que canten alegres alabanzas por siempre. Sin duda, el pan de vida nos bendice cada día. Nuestro Dios produce en nosotros esta bendición y pone el querer como el hacer. Así que regocíjese en el Señor siempre.
Datos y Consejos para el Hogar
Vamos adelante con el programa porque ya tenemos los datos y los consejos. Siempre encontramos a través de ellos cómo arreglar cosas del diario y cotidiano vivir. Hoy lo primero es para que usted arregle sus tijeras que no cortan, quizás porque los pequeños las usaron para sus labores escolares.
Para que vuelvan a cortar, usted va a tomar papel de aluminio, lo va a doblar y va a cortar el papel como si estuviera cortando un género. Después de hacer este truco, se van a poner muy buenas para cortar.
También, si usted busca datos para lavar la ropa de color y ahorrar en suavizante, puede hacer tres pelotitas de papel de aluminio y ponerlas en su lavadora. Estas pelotitas le van a suavizar la ropa sin gastar un peso.
Además, esas mismas pelotitas de aluminio sirven para fregar las ollas y para quitar el óxido de los metales; friegue con papel de aluminio y le van a quedar limpias. Como dueñas de casa, usamos el aluminio para los alimentos en el horno o el refrigerador, pero también sirve para estas otras cosas.
Para reparaciones hogareñas, si quiere mantener los tornillos juntos y evitar que se zafo o se muevan, coloque un poco de superpegamento en la cabeza de los desatornilladores. Así prevendrá que el tornillo se mueva, especialmente cuando debe ponerlo en un ángulo específico.
Para rellenar agujeros en la pared, use pasta dentífrica blanca; rellene el agujero y su pared se verá perfecta. Y si quiere restaurar muebles de madera o tapar rayones y marcas después de haber volcado una bebida, pase un poco de granos de café sobre la superficie. Le dará un lindo color marrón sin gastar en pintura.
Para proteger sus dedos mientras martilla, puede usar un pinche de pelo, un perro de ropa o una peineta. Simplemente coloque el clavo en el objeto elegido y luego lo alinea con la pared.
Si va a cortar cerámica, debe remojarla primero en agua. Comience haciendo un precorte o marca, calcule exactamente cuánto necesita y luego póngala en remojo por unas horas; será mucho más fácil y con menos esfuerzo.
Para silenciar los cajones de madera ruidosos, tome un poco de jabón en barra o líquido y coloque un poco sobre los rieles del cajón. Eso quitará el ruido temporalmente.
Para despegar viejas etiquetas de cosas nuevas, como una silla o una huafera, use un secador de pelo. El calor ayudará a debilitar el pegamento y le permitirá sacarlo sin esfuerzo y sin que se rompa.
Finalmente, el vinagre puede revitalizar el cabezal de la ducha cuando el agua sale con menos fuerza por la calcificación. Tome una bolsa plástica, llénela con vinagre hasta la mitad, átela y déjela reposar toda la noche. A la mañana siguiente, la presión del agua habrá mejorado.
Sugerencia Culinaria: Entrada Surtida
Ahora tenemos la sugerencia de una recetita para hacer una entrada surtida. Esta preparación nos llevará 35 minutos, la cocción 40 minutos y los ingredientes son para 6 personas. Esta receta es de la Enciclopedia de la Cocina Chilena.
Necesitamos: 6 papas cocidas y cortadas en cuadritos, media taza de lechuga picada finita, media taza de arvejita, media taza de choclo, media taza de leche, dos zanahorias cocidas y cortadas en cuadritos, dos tomates picados, tres huevos duros, jugo de dos limones, una cucharada de perejil picado, sal, aceite y pimienta.
Para la preparación, vamos a lavar y cocer las papas sin pelarlas, en agua con sal durante 30 minutos. Luego las escurrimos, dejamos enfriar, pelamos y cortamos en cuadritos.
En un bol, vamos a mezclar todas las verduras: papa, lechuga, arvejita, choclo y zanahoria. Sazonamos con pimienta, sal, aceite, limón y leche. Para facilitar el aliño, junte estos ingredientes en una taza, bátalos y viértalos sobre las verduras.
Parta los huevos por la mitad y retire las yemas. Aplástelas con un tenedor, sazónelas con aceite, sal y perejil picado, y rellene los huevos con las yemas aliñadas.
En una fuente extendida para la mesa, cubra el fondo con hojas de lechuga limpias y sazonadas, junto con el tomate. Vierta sobre esto las verduras mezcladas y decore con los huevos duros. Ya esta entrada está lista para poner en la mesa.
Hemos llegado a esta hora del programa, el momento para escuchar la voz de Dios por su palabra. No se me vaya de la sintonía, porque vamos a volver rapidito para detenernos un momento de nuestro quehacer y escuchar la voz de Dios.
Receta del día
Entrada surtida
- 6 papas cocidas y cortadas en cuadritos
- 1/2 taza de lechuga picada finita
- 1/2 taza de arvejita
- 1/2 taza de choclo
- 1/2 taza de leche
- 2 zanahorias cocidas y cortadas en cuadritos
- 2 tomates picados
- 3 huevos duros
- Jugo de 2 limones
- 1 cucharada de perejil picado
- Sal
- Aceite
- Pimienta
Preparación
- Lave y cueza las papas con piel en agua con sal durante 30 minutos; luego escurra y deje enfriar.
- Pelé las papas y córtelas en cuadritos.
- Mezcle en un bol las papas, la lechuga, la arvejita, el choclo y la zanahoria.
- Bata en una taza la leche, el jugo de limón, la sal, la pimienta y el aceite, y vierta este aliño sobre las verduras.
- Parta los huevos duros por la mitad y retire las yemas.
- Aplaste las yemas con un tenedor y sazónelas con aceite, sal y perejil picado.
- Rellene los huevos con la mezcla de yemas.
- Cubra el fondo de una fuente extendida con hojas de lechuga limpias y sazonadas, y agregue el tomate.
- Vierta la mezcla de verduras sobre la fuente y decore con los huevos rellenos.
Lectura de la Palabra
Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Eclesiastés, capítulo 1, versículos 1 y 2. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Eclesiastés 1:1-2 — Palabra del predicador, hijo de David, rey en Jerusalén. Vanidad de vanidades, dijo el predicador. Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
Amado Dios, ya tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, dándole gracias porque usted por su palabra siempre nos bendice. Pedimos que su bendición, que es grande, descienda sobre mí a través del Espíritu Santo para interpretar su palabra, porque es una revelación divina que tenemos que entender y comprender.
Le rogamos, Señor, que esta unción descienda sobre mí para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo pido, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y amén.
El Rey y Tú
El título de su palabra es “El Rey y tú”. Cuando nos introducimos en el libro de Eclesiastés, algunas personas se precian de conocer la Biblia y piensan que este libro no tiene mucho para ellos. A veces lo leen más para cumplir que por el deseo de aprender mejor el mensaje inspirado.
Sin embargo, al leerlo, nos damos cuenta de que el ser humano no ha cambiado mucho a pesar de los milenios transcurridos. Descubrimos el cinismo y la búsqueda siempre presente en el corazón y en el espíritu del hombre. A veces nos solidarizamos con soluciones a los problemas que pretenden enfrentar en la vida, para descubrir que tales soluciones no son sino parches que no reparan nada, sino que empeoran la situación.
El vacío o la falta de sustancia de las cosas, lo que el predicador llama la vanidad, es el tema dominante en este libro. Implica la búsqueda incesante de una explicación y de una experiencia que satisfagan el corazón humano. La respuesta es que el Señor ha puesto la eternidad en el alma de la criatura.
Elvis Presley lo tuvo todo: millones de seguidores que lo adoraban, las mujeres se entregaban a él y el dinero le llegaba más rápido de lo que podía gastarlo. ¿Quién podría desear algo más? Evidentemente, Elvis quería algo más; se sintió tan vacío que se volvió a la droga y su vida culminó en un trágico final.
En el año 92, el servicio postal norteamericano hizo una encuesta para saber qué tipo de estampilla postal querían: el joven Elvis, símbolo sexual que tomaba la vida a la ligera, o el viejo desilusionado y adicto a la droga. Ganó la preferencia por el joven Elvis por un margen de tres a uno. Es evidente que la gente no deseaba enfrentarse con la dolorosa verdad de la caída del cantante; incluso hay gente que pretende que todavía está vivo.
El nombre por el que fue conocido este cantante era “el Rey”. El maestro que escribió el libro de Eclesiastés realmente era también un rey, a quien conocemos como el rey Salomón. El rey Elvis y el rey Salomón vivieron separados por tres mil años, pero tuvieron algo en común: tuvieron las cosas que nosotros soñamos a menudo y, para ambos, el sueño se convirtió en una pesadilla.
No es agradable mirar al viejo Elvis ni leer Eclesiastés en ese sentido, pero el mensaje no es que nos deprimamos, sino que seamos realistas. Si usted está en la búsqueda de un sueño equivocado, probablemente va a encontrar la insensatez de la vida, como la encontramos en estos dos reyes que lo tuvieron todo y más.
El sentido de Eclesiastés
El nombre tradicional de este libro en la versión griega Septuaginta es Eclesiastés, que pasó al latín y de ahí al castellano. El nombre en hebreo es Qoheleth, que probablemente significa el que preside una asamblea o el que habla ante ella. Como en griego la asamblea se llama iglesia, de ahí viene nuestra palabra iglesia.
En el sentido cristiano, Eclesiastés se ha traducido como predicador, pero se trata de un orador, conferenciante o un filósofo que emite reflexiones sobre una gran cuestión: ¿Cuál es el supremo bien? ¿Qué es lo que más vale en la vida para que el hombre dedique a ello la suma de sus anhelos y esfuerzos?
El autor examina de manera realista, honrada y franca si la riqueza, el placer, el trabajo y la sabiduría misma valen la pena como meta suprema de la vida humana. Su conclusión es negativa si se consideran como fines en sí mismos. El libro parece un diálogo del autor consigo mismo, un debate interior en la búsqueda del sentido último de la vida.
Debido a que es un debate interior, muchos conceptos aparecen negativos y desalentadores. El autor reflexiona sobre cuán breve y contradictoria es la vida humana y cuántas injusticias y frustraciones ocurren en ella. Al fijarse en las cosas como aparecen, parece llegar al fatalismo e inclusive al más negro pesimismo.
Partiendo de este honrado enfrentamiento con la realidad, niega que todo pueda ser el supremo bien, pero al final del libro declara que el fin supremo del hombre, aquello para lo cual fue creado, es respetar y obedecer a Dios, el supremo juez de todo bien. El gozar de los dones de Dios, como el trabajo y la sabiduría, solo adquiere valor cuando se subordina a ese supremo bien.
La Vanidad y el Vacío
El libro comienza introduciéndonos en la palabra vanidad. En nuestro idioma español la asociamos con la vanagloria; el diccionario la define como calidad de vano, pompa vana, palabra inútil, insustancial o ilusión de la fantasía.
En el idioma hebreo, la palabra utilizada es Hebel, que significa soplo, ráfaga, aliento o niebla. De las 70 veces que se usa en la Biblia, casi todas tienen sentido figurado y expresan cualidades negativas. Le falta consistencia; es fugaz y flojo.
Cuando el predicador dice que todo es vanidad, hay que entenderlo en función de lo que el hombre espera o de la codicia que le anima. Las cosas de esta creación no son malas por sí mismas, ya que lo que Dios ha creado es bueno. El problema es que el hombre espera de las cosas lo que ellas no le pueden dar: un sentido de satisfacción o de realización que no se encuentra en lo que nos rodea.
Esta falta de consistencia es lo que caracteriza al mundo y a sus habitantes hoy. Existe tanto sentido de vacío que hay revistas especializadas que pretenden llenarlo proporcionando enfoques en ciertas áreas donde se supone que el ser humano encontrará el sentido de su existencia.
El Rey Jesús
Cuando el mundo se encontraba así de vacío, Dios envió a su Hijo, el Señor Jesucristo, para enseñarle a los hombres el camino de la reconciliación. Jesús no tuvo nada que dar en lo material; no fue dueño de posesiones, por lo tanto, sus seguidores no podían sentirse atraídos por cosas materiales.
Lo interesante era su vida, sus enseñanzas y su manera de enfrentar la existencia. La Biblia afirma que a los suyos no le recibieron; quizás esperaban regalos y posesiones, y su decepción fue que Jesús no tenía aquellas cosas que a los seres humanos les llenan y embotan los sentidos.
Hemos mencionado a dos reyes: uno así llamado por esta generación que endiosó a un artista y lo hizo un mito, y a Salomón, el rey que poseyó todas las cosas imaginables y no pudo encontrar satisfacción. Pero tenemos también que mencionar al Rey Jesús, que sí pudo darle sentido a su existencia y que pudo cambiar todas las cosas, comenzando por usted mismo.
Él lo dijo en sus palabras: “He venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”. Dios nos bendice por su palabra. Sabemos que todos nosotros vivimos también en la vanidad ilusoria de la vida, afanándonos por cosas de las que creemos sacar provecho.
Hoy Dios nos ha hablado de la vanidad de las vanidades. Solo nos queda escuchar su voz latente. Nuestro Rey de Reyes y Señor de Señores, el Rey Jesús, ha dado sentido a nuestra existencia. Él hizo una labor muy especial en nuestras vidas y se cumplió en nosotros su palabra: “He venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”. Gloria a Dios.
Gracias, Señor amado, por la revelación divina de su palabra. Sin duda es tan grande su amor que usted nos habla de esta manera. Oramos para que usted nos ayude, Señor, a practicar los buenos deseos que usted tiene para esta humanidad, encontrando en su palabra el deleite que no encontramos en la vanidad ilusoria de la vida.
Peticiones de Oración
Amado Dios, intercedemos ante el trono de su gracia pidiendo misericordia para los enfermos; queremos que usted se glorifique levantando al que ha caído y restaurando al débil. Oramos por nuestro pastor Héctor Adenas, por nuestro pastor Florindo Márquez, por nuestro pastor Manuel López y por Samuel Asenjo, todos por sanidad. Pedimos por nuestro hermano José Silva por sanidad y por nuestro hermano José David Videla, para quien pedimos un milagro que lo ponga de pie, sabiendo que todavía vivimos el tiempo de los milagros.
Oramos por nuestra hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larconflores por sanidad. Oramos por respuesta a la petición de nuestra hermana Laura Senjo. Pedimos sanidad para la vista de nuestro hermano Eduardo González, sanidad y liberación para el hijo de mi hermano Jimmy, y sanidad para mi hermana Rosita Veloso, mi hermana Ana Vallejos Fernández y mi hermana Elena Reyes.
Oramos por sanidad para su esposo Joaco Videla, por su hija Débora Videla, por mi hermano Ignacio Toro, por mi hermana Pilar González, por mi hermana Teresita Reyes, por mi hermano Miguel Torres, por don Luis Durán Palma, por don Manuel Contardo, por don Rado Milovich, por mi hermana María Ivacache, por Cristian Barro, por mi hermano Eliseo Muñoz, por mi vecino Luis Orellana, por mi hermano Dagoberto Roa, por Beatriz Ivacache, por Alejandro López y por Angélica.
Sin duda, mi Señor, usted conoce la necesidad de cada uno de ellos. Pedimos que usted esté obrando sanidad divina para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y amén.