La Voz Pentecostal

El gozo del Señor y la superación de la depresión

· 49 min

Gladia Romero Toledo comparte reflexiones bíblicas sobre la importancia de mantener un corazón alegre para sanar el espíritu. Usted encontrará consejos prácticos para enfrentar la depresión y una receta de cocina para compartir en familia.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida, nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la Radio Abigail. Dirige el programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Le saludo mi hermano, mi hermana, vecino, amigo que nos sintonizan. A esta hora les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Matinal

Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración. Amado Dios, en este radiante amanecer, usted iluminó mi vida, y no tan solo a mí, sino a toda la creación. Me acerco con reverencia y gratitud ante el trono de su gracia, y mi voz se eleva cargada de esperanza y de tributo por su benevolencia por este día nuevo que usted nos ha permitido de existencia, porque nos ha dado un hermoso amanecer glorioso.

Mi corazón está rebosando de gratitud porque usted ha prodigado a mí y a mi familia una velada hermosa. El pasado ayer ya ha quedado atrás, pero hoy su generosidad se presentó para mí como un río incesante que fluye en mi vida, guiando mis pasos por senda de bondad, porque me da esta maravillosa oportunidad de cultivar la nobleza de mi ser gracias a través de su bendición impartida ya en mi vida.

Encomiendo en sus manos mis deseos, mis programas, todo lo que hoy he planeado para este día, porque quiero que usted esté moldeando mis deseos; que su sabiduría y su justicia sean sobre mí. Quiero que su aliento sea mi constante compañía en cada labor, en cada esfuerzo y en cada compromiso. Me encomiendo a través de esta oración y de esta forma me pongo en sus manos, sabiendo que a través del Espíritu Santo usted está aquí ahora comenzando conmigo este programa.

En este comienzo de semana le doy muchas gracias por este hermoso regalo, porque la vida es un regalo maravilloso. Gracias, Señor, porque usted nuevamente me dio la oportunidad de dormir bajo un techo que cobijó mi sueño. Gracias por mi hermosa familia, gracias por el calzado que usted pone en mis pies, por el vestuario, por el agua y por el pan que usted pone en mi mesa. Gracias por tener siempre lo que necesito, incluso más de lo que necesito. Es tan sublime y esperanzador el vivir cada día con la alegría de ser su hija.

Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en su casa, esperando el toque de su poder sanador, porque usted es quien nos restaura y nos sana de toda enfermedad. Pero siempre, Señor, esperamos que por sobre todo su voluntad sea hecha.

Oro intercediendo en favor de la familia y de la bendición que usted imparte a través del matrimonio. Oro por los jóvenes y también por los adultos que son presos de tantas adicciones. Oro por los niños, pido su protección y su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas, siempre confiando que el sustento está en la casa de la viuda y del huérfano y que nunca falte esta protección y este cuidado.

Señor, oro para que usted dé apertura a los presos de la cárcel. Oro pidiendo que usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada, y solo usted, mi Señor, puede sanarla.

Oro, mi Señor amado, por las autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y oro por el honorable directorio. Ruego a usted, mi Dios, con todo mi corazón, que les dé una clara dirección para continuar administrando esta labor que usted les ha encomendado.

Oro por las autoridades civiles de nuestro país, siempre orando por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro, Señor, por la audiencia de este programa, pidiendo siempre para todos ellos y ellas una especial bendición.

Gracias porque usted me permite, comenzando este programa, descansar en el poder de su fuerza; pido que usted nos sostenga con su diestra victoriosa y nos libre de toda adversidad. Oro, Señor, para que haya un cese de la guerra y oro por la paz de Jerusalén como usted me manda por su palabra. Oro para que haya paz en esta humanidad.

Bendiga siempre, mi Señor, a cada uno de los trabajadores de la salud. Líbrelos, Señor, de toda contaminación por su noble labor. Bendiga, Señor, desde la eminencia más alta hasta el más simple camillero; todos hacen una labor muy especial.

Señor, gracias porque usted nos ha dado lo más grande. Padre, gracias por habernos dado a nuestro bendito Salvador, porque estábamos perdidos y él nos encontró. Gracias por haber pagado el precio del pecado de esta humanidad. Le honro su nombre y le doy toda mi alabanza. Desde hoy y hasta el momento en que mis ojos se cierren, estaré, Señor, dándole gracias por sacrificar a su Hijo, mi amado Salvador. Reciba mi alabanza, Señor, en el nombre de Cristo nuestro Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida

Damos muchas gracias a nuestro Dios por nuevamente estar juntos y juntas a través de estas ondas radiales de Radio Abigail. A esta hora nos convoca y nos encontramos, y ya tenemos con nosotros la bendición de nuestro pan de vida.

Nuestro pan de vida para este día lo tenemos en el libro de Proverbios, capítulo 17, versículo 22. Leo en el nombre del Señor:

Proverbios 17:22 — El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos.

Dios nos bendice tan solo con mirar su palabra, porque a través de la lectura de ella encontramos resultados invalorables. Durante tres años, hay un testimonio de alguien que ha sido usado con un disfraz o máscara diferente para saludar a sus hijos cuando bajaban del autobús al volver de la escuela. Esto iluminó a todos en los autobuses, incluso al conductor, que decía: «Alegra tanto a los niños en mi autobús, es asombroso, me encanta».

Todo comenzó cuando ella empezó a acoger a niños, sabiendo lo difícil que es ser separado de los padres y asistir a una nueva escuela, y decidió recibirlos disfrazada. Después de tres días, los niños no querían que dejara de hacerlo, entonces continuó. Implicó una inversión de tiempo y dinero, pero como describe la reportera de un diario, trajo el resultado invalorable de la felicidad.

En un breve versículo en medio de un libro de sabiduría y agudo consejo, el rey Salomón a su hijo resume tal resultado: el corazón alegre constituye buen remedio. Al dar alegría a todos los niños, biológicos, adoptados o acogidos, aquí hay esperanza para evitar que sus espíritus se destruyeran.

Dios es la fuente del gozo real y duradero. El Espíritu nos capacita para reflejar la luz de Dios, el aliento generoso, porque genera gozo en otro, un gozo que da esperanza y fortaleza para enfrentar las pruebas. Cuando nosotros comprendemos estos resultados invalorables, podemos pedir ayuda y decirle a nuestro Padre: «Padre, ayúdame a difundir tu gozo».

Dios siempre nos da la oportunidad porque, sin duda, Él es el Dios de las oportunidades. Cuando usted hace algo por alguien que produce gozo, Dios nos da un resultado especial porque usted está siendo usado para la gloria de Dios. El Señor Dios Todopoderoso siempre va a poner esa bendición en nosotros porque el gozo viene del Señor.

Y sabe quién lo comprendió tan bien y lo dejó para nosotros? El rey David en el Salmo 147, versículo 3, donde dice:

Salmo 147:3 — Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.

Cuando las estrellas Él las cuenta y llama a cada una por su nombre. ¡Qué grande es nuestro Señor! Es absoluto; su comprensión supera todo entendimiento. Sin duda que Dios quiere que nosotros actuemos de esta misma forma, porque siempre el Señor nos da esta puerta abierta.

El Salmo 142, versículo 4, nos dice:

Salmo 142:4 — Miro a mi derecha, y no hay quien me quiera; no hay quien me ampare, ni quien pregunte por mi alma.

Pero entonces oro a ti, Señor; ahí está la clave. Y digo: «Tú eres mi lugar de refugio, en verdad eres todo lo que quiero en la vida». Gloria a Dios. Dios nos bendice por nuestro pan de vida. Comenzamos esta nueva semana con esta bendición del Señor que es nuestro pan diario. Es maravilloso confiar y esperar siempre en nuestro Dios Todopoderoso, porque nos llama el Señor a bendecir su nombre.

Datos y Consejos

Continuamos con el programa y ya tenemos con nosotros los datitos y consejos que nos sirven, porque siempre hay problemitas y hoy podemos traerles esos datos para arreglar estos problemitas que son simples.

Por ejemplo, cuando estamos en el tiempo donde con el calor empiezan a fluir algunos insectos como son las hormigas, y donde primero llegan es a la cocina o planta. Le contamos que usted se puede deshacer de las hormigas con cítricos. Puede usar un limón o una naranja, usando solamente las cáscaras; las coloca a hervir en un litro de agua con cuatro clavos de olor. Luego de hervir, deje enfriarse, coloque en un atomizador esa agua y rocíe. Las cáscaras las puede usar para una segunda instancia: colóquelas donde usted no quiere que estén los gatos.

También le damos a conocer cómo limpiar el hervidor que está con sarro. Se le pone el sarro porque el agua que usamos tiene muchos metales pesados. Para limpiarlo, usted coloca un poco de ketchup, sal y agua; pone a hervir su hervidor y así va a sacar fácilmente el sarro.

Con estos días de calor, si usted tiene un fin de semana donde va a salir y no tiene quien le riegue sus plantas, sobre todo las que tiene en el interior de su casa, le aconsejo que llene una botella de agua, de esas que andan tiradas por todas partes, y la ponga boca abajo. Pero antes de colocarla, hágale un orificio a la tapa. Cuando usted vuelva de su viaje, va a encontrar sus plantas regaditas porque por ese orificio va a salir de a poquito el agua, y no va a tener que molestar a la vecina.

Le cuento también que cuando queremos mantener los plátanos por más días, envuélvalos en papel plástico por la parte del tallo. No va a ser que tenga plátanos eternos, pero le van a durar unos poquitos días más.

Si a esta hora usted está en la cocina y tiene sus manos con mucha grasa y no ha podido sacarla, puede colocar una cucharada de azúcar en la palma de su mano y luego lave con jabón para terminar de sacar cualquier suciedad.

Y si hoy usted amaneció con estreñimiento, tome yogur, leche fría, jugo y agua con limón. También sirve comer cuatro ciruelas pasas; esto nunca falla.

Si por el calor sus piecitos están resecos y partidos, use aceite de bebé. Lo que tenemos que hacer es lavarnos antes de ir a dormir y poner aceite para que desaparezcan las grietas y las resequedades. Estos han sido los datos y los consejos por hoy.

Receta de cebollas rellenas

Ahora les traemos la sugerencia para cocinar. Vamos a poner manos a la obra y vamos a cocinar cebolla rellena. La preparación nos va a demorar 35 minutos y la cocción 40 minutos.

Los ingredientes que le damos son para 6 personas. Necesitamos 6 cebollas medianas, 200 gramos de carne molida, media marraqueta, 2 cucharadas de queso rallado, 1 huevo, media taza de salsa de tomate, 1 hojita de laurel, sal, orégano, pimienta, aceite, una cucharada de perejil picado y una taza de caldo.

Para la preparación, colocamos en una cacerola las cebollas y las vamos a hervir durante 15 minutos con agua con sal. Vamos a escurrirlas y vamos a cortar una tapita en la parte superior.

Quitamos la pulpa de la cebolla con la ayuda de una cuchara chica y un cuchillo afilado; conserve la pulpa. Remoje el pan en un poco de leche, escúrralo, páselo por el cedazo y en un bol mezcle la carne molida, el pan remojado, el perejil picado, el huevo, el queso rallado y sazone con sal.

Rellene las cebollas con esta preparación y colóquelas en la salsa. En una cacerola ponga un poco de aceite, sofría la pulpa de la cebolla finamente picada, agregue la salsa de tomate, orégano, laurel, sal, pimienta y una taza de caldo, y mezcle bien.

Coloque la cebolla rellena sobre la salsa y cocine a fuego medio hasta que las cebollas estén tiernas y blandas. Si la salsa disminuye su volumen, agréguele más agua. Y listo está esta cebolla rellena.

Ilustración de Cebollas rellenas

Receta del día

Cebollas rellenas

  • 6 cebollas medianas
  • 200 gramos de carne molida
  • media marraqueta
  • 2 cucharadas de queso rallado
  • 1 huevo
  • media taza de salsa de tomate
  • 1 hojita de laurel
  • sal
  • orégano
  • pimienta
  • aceite
  • 1 cucharada de perejil picado
  • 1 taza de caldo
  • leche (cantidad necesaria para remojar el pan)

Preparación

  1. Hervir las cebollas en una cacerola con agua y sal durante 15 minutos.
  2. Escurrir las cebollas y cortar una tapita en la parte superior.
  3. Quitar la pulpa de la cebolla con una cuchara chica y un cuchillo afilado, conservando la pulpa.
  4. Remojar el pan en leche, escurrirlo y pasarlo por un sedazo.
  5. Mezclar en un bol la carne molida, el pan remojado, el perejil picado, el huevo y el queso rallado; sazonar con sal.
  6. Rellenar las cebollas con la mezcla anterior.
  7. Sofreír la pulpa de la cebolla finamente picada en una cacerola con un poco de aceite.
  8. Agregar a la cacerola la salsa de tomate, el orégano, el laurel, la sal, la pimienta y la taza de caldo; mezclar bien.
  9. Colocar las cebollas rellenas sobre la salsa.
  10. Cocinar a fuego medio hasta que las cebollas estén tiernas y blandas, agregando más agua si la salsa disminuye su volumen.

Reflexión de la Palabra

Ahora ya estamos en el momento más importante del programa. Aunque todo es importante, cuando podemos escuchar la voz de Dios es lo más importante, porque es Dios hablándonos por su palabra.

Vamos a volver en breves instantes con la palabra de nuestro Dios, para que juntos y juntas podamos reflexionar en lo que el Señor hoy día nos trae por su palabra bendita.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa Palabra de nuestro Dios en el Santo Evangelio según San Mateo, capítulo 11, versículo 28. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Mateo 11:28 — Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados que yo os haré descansar.

Amado Dios, le damos muchas gracias porque tenemos ya con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que usted traiga a mí, por el Espíritu Santo, la revelación divina de su palabra. Use usted mis labios, tome el dominio y tome el control de mi vida, y ponga en mí una unción para administrar su palabra para que ella corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego Padre en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Luz al final del túnel

El título de su palabra es “Luz al final del túnel”. Preguntábamos en nuestro programa del día de ayer acerca de la depresión, porque el tema es amplio y complejo; nadie puede pretender acabar con este tópico y mucho menos con esta enfermedad con unas pocas palabras o frases.

Nos preguntamos qué es la depresión, cómo podemos ayudar a una persona con depresión, si lleva la depresión al suicidio y qué pueden hacer los familiares para ayudar a un pariente. Es posible que estemos tocando tu problema en particular; te confiesas religioso y hasta cristiano, pero no puedes superar esos estados de ánimo que se repiten como las olas del mar, dándote pocos momentos de paz para volver a comenzar otra vez con aquellos síntomas que tú conoces muy bien.

Si eres cristiano y buscas sinceramente a Dios, y aun así pasas por el valle de los profundos problemas de la depresión, terminas sintiéndote otra carga. Muchas veces te acusan de tener problemas espirituales. Algunos pastores y creyentes relacionan los problemas emocionales y psicológicos con factores espirituales; dicen, por ejemplo, que es falta de fe, que es una vida espiritual pobre o hasta posesión demoníaca.

No importa si eres cristiano o no, eres un ser humano y estas cosas te afectan como a todas las personas. Cuando aquellos sentimientos heridos afloran y no sabes cómo manejarlos, entonces los reprimes; te los guardas, pero ellos no se quedan almacenados, sino que provocan reacciones como la angustia, la ira, la rebeldía, el resentimiento y el rencor, que también son síntomas de depresión.

Cuando las personas se afanan buscando la felicidad y el sentido de realización en la vida, no es extraño que, al no alcanzar ese estado ideal y conocer solo las decepciones, comiencen a desarrollar estados de culpa, insatisfacción y remordimiento por promesas hechas que nunca se han podido cumplir.

Hablemos de los sentimientos heridos que se desarrollan cuando alguien se cree afectado por comentarios, actitudes y conductas de personas cercanas o no. Esto crea una cantidad enorme de sentimientos que hacen que la persona reaccione primero sintiendo lástima de sí misma y después desprecio por no ser capaz de cumplir sus promesas y sentir que no tiene dignidad, sintiéndose objeto de burla o explotación.

Hasta en la Biblia encontramos ejemplos de personas que han pasado por las honduras de la depresión y se han sentido sin valor ante su semejante y ante los ojos de Dios. Este es el cuadro clásico de las personas que ya no tienen interés en la vida, sino en lamentarse y llorar su suerte, que cada vez parece peor. Este cuadro es muy común, incluso en nuestro moderno tiempo.

No cabe duda que el antiguo dicho griego tiene mucho sentido: “Conócete a sí mismo”. Las causas de los problemas y de los males que nos afectan tenemos que buscarlas, en primer lugar, en nosotros mismos. En la actualidad tenemos la tendencia de echarle la culpa a las circunstancias y a otras personas, tratando de encontrar una justificación con dichos como: “si solo yo pudiera”, “si tuviera esta oportunidad” o “si tal persona no me hubiera afectado”.

Si lees tu Biblia con atención, podrás descubrir que el objetivo de la vida de los seres humanos sobre esta tierra es tener relación y comunicación con su Creador. A través de esta relación reencontrada, uno puede entender quién es Dios y quién es uno mismo. De ese modo, es posible llegar a aceptar la vida tal como es y desarrollar mecanismos de defensa para que las situaciones internas o externas no tengan un efecto devastador.

Creemos que hay esperanza para aquellas personas que confían su incapacidad y sus propias limitaciones delante de Dios. Esa esperanza se basa en la promesa que el Creador les ha hecho a los suyos. Por eso, como punto de partida, tienes que leer y enterarte por ti mismo de estas promesas contenidas en la Biblia. Si no tienes una Biblia, escríbeme o dímelo para hacerte llegar una cuanto antes.

Jesucristo, al venir a este mundo, vio el estado de la decepción y la depresión que muchos sufrían a causa del pecado y la falta de fe. La Biblia nos enseña que cuando Jesucristo vio las multitudes, tuvo compasión de ellas. Él sigue teniendo compasión de aquellos que se humillan y claman por perdón y misericordia; a ellos fueron dirigidas sus palabras: “Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.

Es tiempo y oportunidad de cambio hoy, pero eres tú el que tiene que tomar decisiones respecto a la vida que lleva. Como cosas prácticas, te propongo primero que no te asocies con aquellos que pueden ayudarte a profundizar tu depresión. Trata de reunirte con personas que sean una influencia positiva y cultiva la amistad con creyentes que, a lo mejor, tienen menos que tú, pero están aprendidos porque han puesto su confianza en Dios y son felices.

Como segundo punto, te propongo que hagas un examen y una reflexión en tu vida y acudas a Dios con tus propias palabras. No tienes que prepararte mucho, solo dile lo que siente tu corazón, pidiéndole perdón y que Él te ayude en la vida de todos los días.

Finalmente, quiero exhortarte para que busques una iglesia donde se predique la Biblia y te asocies con ella. Este último punto es muy importante y debe tener toda la consideración necesaria. Hoy puedes dar el primer paso para entender lo que te está sucediendo y tu lugar en la vida. Nuestra oración es que Dios te ayude y te dé su paz y su compañía.

Oración Final y Peticiones

Señor amado, hemos concluido con su palabra y le damos muchas gracias porque ella nos ha exhortado como hijos amados, porque verdaderamente usted nos ama. Le damos gracias al Dios Altísimo porque es una bendición muy grande cuando usted nos habla. Gracias, Señor, porque usted ha hablado y como hijos suyos hemos escuchado.

Mi Señor, le pedimos que usted nos ayude a llevar su palabra a la práctica. Ayúdenos a ser prácticos. Todos los días estamos aprendiendo; usted nos exhorta y nos reprende por su palabra porque tiene tanto amor por nosotros que no deja que perezcamos. A veces perecemos, como lo dice el profeta Oseas, por falta de conocimiento, porque tenemos su palabra en un estante o en la biblioteca, pero nunca la abrimos para escuchar su voz.

Le damos gracias por su palabra de hoy, porque usted siempre llega a tiempo y sé que por el oír su palabra nuestra fe es aumentada. Oro, Padre, pidiendo misericordia y que el toque de su poder alcance a los enfermos. Que aquel que está en sintonía del programa tenga fe en que hoy usted está impartiendo sanidad, porque su palabra nos ha hablado de ella. Rogamos, Señor, para que usted se glorifique en cada siervo enfermo.

Oro por sanidad por nuestro pastor Héctor Arena, por nuestro pastor Florindo Márquez, por el pastor Samuel Asenjo, por nuestro hermano José Silva, y por nuestro hermano José David Videla, para quien pedimos un milagro que lo ponga de pie. Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Flores por sanidad. Oro por la respuesta a la petición de mi hermana Laura Senco.

Oro por sanidad por mi hermano Eduardo González en su vista, por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación, por mi hermana Rosita Veloso, por mi hermana Ana Vallejos Fernández, por mi hermana Elena Reyes, por su esposo Joaco Videla y por su hija Débora Videla. Oro por sanidad por mi hermano Ignacio Toro, por mi hermana Pilar González, por mi hermana Teresita Reyes, por mi hermano Miguel Torres, por don Luis Durán Palma, por don Manuel Contardo, por don Rado Milovich, por mi hermana María Ivacache, por Cristian Barro, por mi hermano Eliseo Muñoz, por mi vecino Luis Orellana, por mi hermano Dagoberto Roa, por Beatriz Ivacache y por Alejandro López y Angélica.

Sin duda yo sé, mi Señor, que usted conoce cada necesidad. Intercedo para que a esta hora el toque de su poder sea sobre ellos y reciban sanidad. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús mi salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.