La superación de la ira y la conservación de alimentos
Usted encontrará consejos prácticos sobre los tiempos de refrigeración y congelación de diversos alimentos. Además, el episodio ofrece una reflexión bíblica sobre cómo controlar la ira y evitar la venganza.
Bienvenida
Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti y no quieres tú venir. Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.
Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.
Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.
Oración Matinal
Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios. Amado Dios, le damos tantas gracias porque sé que usted está en todas partes, que todo lo sabe y todo lo ve. Gracias porque hoy me da la oportunidad de ver un nuevo día; me ha dado el privilegio de amar, de respirar, de caminar, de sentir, de tocar, de saborear y de ver su bendita y santa palabra.
Le pido que, a través de nuestro ruego, usted nos guarde, nos bendiga y derrame sobre mí su gracia infinita para que todo lo que haga a partir de esta hora nos inunde bajo su bendición. Gracias, Señor, por las personas y por la familia que están en la sintonía del programa, para que usted los guarde, los bendiga y los favorezca, dándole a conocer este gran amor, esta sabiduría y tantas bendiciones que todos esperamos de usted, mi Dios Altísimo.
Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia. Oro por los jóvenes que son presos de muchas adicciones. Oro por los niños, para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro para que haya siempre sustento en la casa de la viuda y del huérfano, y por la apertura de los presos de la cárcel.
Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en sus casas o en una clínica, y tantos que luchan por recibir la sanidad tan anhelada para sus cuerpos enfermos. Oro para que usted esté tocando sus vidas con su poder sanador.
Le doy gracias, Señor, porque pude descansar anoche bajo un techo que cobijó mi sueño. Gracias, Señor, por el agua, por el calzado, por el vestuario y por el pan que usted pone en mi mesa.
Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloz, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Deseo con todo mi corazón que usted, mi Señor, le dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado en su vida personal, familiar y eclesiástica.
Bendiga, mi Señor, las autoridades civiles de mi país, muy en especial la máxima autoridad de mi nación y por los que con él gobiernan. Oro, Señor, por las autoridades civiles de nuestra comuna, porque ellos tienen en sus manos la gestión administrativa para ir siempre en ayuda de los más necesitados.
Oramos, Señor, por las instituciones de beneficencia que tenemos en nuestra comuna y pedimos para ellos una especial bendición, como es bomberos y carabineros, esta noble institución que arriesga su vida en cada procedimiento. Bendiga, Señor, a esta hora la audiencia de este programa.
Le damos toda nuestra alabanza, la honra y la gloria a su bendito y santo nombre. Damos gracias siempre, Señor, porque no nos cansamos de agradecerle, mi Dios Altísimo, de haber enviado a su Hijo Jesucristo a este mundo, porque Él vino a salvar lo que estaba perdido; estábamos perdidos en delitos y pecados y Él nos encontró. Gracias, Señor, por este amor tan grande.
Amado Señor, pedimos la bendición del Espíritu Santo para comenzar y para el término de este programa. Se lo pido, Padre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
Pan de Vida
Le damos muchas gracias al Señor por estar nuevamente juntos a través de este programa que cada día nos bendice. Vamos a comenzar con nuestro pan de vida, que todos los días el Señor nos entrega para tener cuidado en este día que nos permite vivir en bendición.
Si usted todavía a esta hora del día no ha abierto su Biblia, en este momento le entregamos nuestro pan de vida con un tema muy especial de adoración. En el Salmo 66, versículo 16, leo nuestro pan de vida en el nombre del Señor:
Salmo 66:16 — Contaré lo que ha hecho en mi alma.
Dios nos bendice tan solo con leer este versículo; nuestro pan de vida nos cuenta de la bondad de Dios. El tiempo de testimonio era el segmento de nuestra reunión en la iglesia cuando las personas contaban cómo había obrado Dios en su vida.
Una hermana, como la conocemos todos en nuestra congregación, se destacaba por las numerosas alabanzas en sus testimonios. Cuando compartía la historia y su conversión, era de esperar que ocupara gran parte de la reunión, porque su corazón rebosaba de alabanzas a Dios, quien por gracia le había transformado su vida.
De manera similar, el testimonio del escritor de este Salmo 66 está repleto de alabanza por lo que Dios ha hecho por su pueblo. Nos dice: “venid y ved las obras de Dios, temible en hecho sobre los hijos de los hombres”. Sus obras incluyeron un rescate milagroso, preservación, y prueba y disciplina que llevaron a su pueblo a un lugar mejor.
Aunque hay experiencias que tenemos en común con otros creyentes en Cristo, algunas cosas son exclusivas de nuestro recorrido. Ha habido ocasiones en la vida cuando Dios se manifestó de manera particular. Vale la pena compartir estas cosas con aquellos que necesitan oír cómo ha obrado Él en nuestras vidas.
Es tan especial en este Salmo cuando el Señor nos dice: “venid, oíd todos los que teméis a Dios y contaré todo lo que ha hecho en mi alma”. Entonces, cuando comprendemos esta cosa, alabamos al Señor y le decimos: “Padre Celestial, me gozo por las variadas expresiones de tu bondad hacia mí. Ayúdeme a contarlas a otros”. Esa es la misión que el Señor nos da.
¿Cómo puedes contarles más fácilmente a otros sobre la bondad de Dios? Nos ayudan los testimonios de nuestros hermanos y hermanas, como el de nuestra hermana que a veces no les gusta mucho a los hermanos que ella cuente su testimonio porque se demora mucho, pero siempre que lo hace, a la iglesia le bendice.
Así que debemos insistir en contar lo que Dios ha hecho; tienen que saberlo las demás personas que nos rodean y más allá, porque es una bendición cuando agradecemos al Señor por lo grandes y maravillosas que son sus obras. Agradecemos al Señor porque en este día el pan de vida nos bendice.
Consejos de Alimentación y Conservación
Vamos adelante con el programa y le traemos a usted algunos datos y consejos muy buenos para utilizar en estos días. Nosotros siempre tendemos a guardar muchas cosas en el congelador y también en refrigeración. Son dos cosas distintas, y tenemos que saber qué producto podemos refrigerar y cuáles congelar.
Por ejemplo, los huevos frescos debemos refrigerarlos de cuatro a cinco semanas, pero no se congelan. Los huevos duros pueden estar una semana refrigerados, pero no congelados. La mayonesa la podemos refrigerar dos semanas, pero no congelar.
Las carnes rojas podemos refrigerarlas tres días, pero aquí es donde somos favorecidos, porque se pueden congelar de seis a doce meses. La carne molida dura de uno a dos días refrigerada, pero de tres a cuatro meses congelada.
Las aves frescas las podemos refrigerar de uno a dos días, pero congeladas podemos tenerlas de nueve a doce meses. Los pescados frescos duran uno a dos días refrigerados, pero congelados deben estar de tres a seis meses.
Los embutidos abiertos podemos refrigerarlos de tres a cinco días, y congelados de uno a dos meses. Las comidas preparadas podemos refrigerarlas de tres a cuatro días, pero congeladas de tres a seis meses.
El pan, tortillas y pizza podemos tenerlos refrigerados de siete a quince días, pero congelados solo tres meses. Las conservas sin lata podemos refrigerarlas de cuatro a cinco días y congeladas de cuatro a seis meses.
Las frutas y verduras crudas podemos refrigerarlas de siete a quince días, pero congeladas podemos tenerlas hasta de seis a doce meses. La leche puede refrigerarse de cuatro a siete días, pero congelada solo tres meses.
La leche evaporada podemos refrigerarla de cuatro a cinco días, pero no se puede congelar de ninguna manera. La motilla, el yogur y la leche agria podemos refrigerarlos de una a dos semanas, pero nunca congelarlos.
Los quesos podemos refrigerarlos un mes, pero congelados podemos tenerlos hasta seis meses. La mantequilla podemos refrigerarla de un mes a tres meses, y congelarla de seis a nueve meses.
Los helados podemos tenerlos refrigerados un mes y congelados de dos a tres semanas. La leche materna puede estar cinco días refrigerada, pero congelada de tres a cuatro meses. La fórmula infantil puede refrigerarse dos días, pero nunca congelarla.
Si se preguntan cuánto puede durar la comida congelada: el yogur de uno a dos meses, vegetales de ocho a doce meses, pescado seis meses, pollo de tres a cuatro meses, pan de dos a tres meses, carne de tres a cuatro meses, queso seis meses y fruta de tres a doce meses.
En este tiempo de calor necesitamos saber esto para no tener problemas con lo que se congela o se mantiene refrigerado, porque son dos cosas muy distintas. Espero que este datito a usted le guste. Gracias.
Sugerencia de cocina: Conejo adobado
Hoy día les traemos una sugerencia de la Enciclopedia de la Cocina Chilena. Les vamos a contar cómo pueden cocinar el conejo; hoy en día muy poco se come, pero les traemos cómo usted puede adobar y prepararlo.
Para el adobo necesitamos un tiempo mínimo de 6 horas y un máximo de 12 horas. La cocción es de 45 minutos y los ingredientes son para 6 a 8 personas.
Necesitamos un litro de agua fría, una taza de vinagre, dos dientes de ajo machacado, sal, pimienta, orégano, comino, una cebolla, dos clavos de olor y perejil. También un conejo descuidado y vaciado, que quiere decir que se le sacó el cuero y se le vaciaron todas las vísceras.
Para el guiso necesitamos una taza de aceite, tres cebollas, dos hojas de laurel, una taza de vino tinto, sal, pimienta, una taza de caldo, una cucharada de harina, media taza de callampa seca y media taza de cebollitas en escabeche o cocidas para adornar, que esto último es optativo.
Vamos a la preparación. Vamos a pelar la cebolla y cortarla en trozos grandes. Pelamos el ajo y lo vamos a moler. Mezclamos esta verdura con los otros ingredientes y colocamos el conejo en trozos grandes.
En una fuente amplia, vierta el adobo, el agua y el vino, y déjelo reposar en un lugar fresco. Vuelva la carne de vez en cuando para que se impregne bien.
Pasado el tiempo indicado, escurra la carne y fríala en el aceite. Pele y parta la cebolla en rodajas, agréguela a la carne y continúe friendo hasta que la cebolla esté dorada.
Agregue laurel, sal, pimienta y vino blanco. Tape la olla y deje cocer a fuego lento durante 40 minutos más o menos, cuidando que no pierda el jugo.
Cuando esté cocido, agregue la harina disuelta en el caldo y agréguele también las callampas. Deje cocer la mezcla a fuego lento hasta que se espese. El guiso debe quedar jugoso y oscuro.
Acompañe con cebollitas pequeñas y papas al vapor; todo este agregado va según el gusto de cada uno. Espero que esta sugerencia le sirva para que usted la ponga en práctica.
Como decíamos anteriormente, antes se cocinaba mucho el conejo, pero ahora está medio escaso porque me parece que lo usan más para mascotas que para alimentación, bueno, eso va según el deseo de cada uno de nosotros.
Receta del día
Adobo y preparación del conejo
Adobo
- 1 litro de agua fría
- 1 taza de vinagre
- 2 dientes de ajo machacado
- sal
- pimienta
- orégano
- comino
- 1 cebolla
- 2 clavos de olor
- perejil
- 1 conejo descuidado y vaciado
Guiso
- 1 taza de aceite
- 3 cebollas
- 2 hojas de laurel
- 1 taza de vino tinto
- sal
- pimienta
- 1 taza de caldo
- 1 cucharada de harina
- 1/2 taza de callampa seca
Adorno
- 1/2 taza de cebollitas en escabeche o cocidas
Preparación
- Pelar la cebolla y cortarla en trozos grandes.
- Pelar y moler el ajo.
- Mezclar la verdura con los ingredientes del adobo y colocar el conejo en trozos grandes.
- Verter el adobo, el agua y el vino en una fuente amplia y dejar reposar en un lugar fresco entre 6 y 12 horas, volteando la carne ocasionalmente.
- Escurrir la carne y freírla en el aceite.
- Pelar la cebolla, cortarla en rodajas y agregarla a la carne, friendo hasta que esté dorada.
- Agregar el laurel, sal, pimienta y vino blanco.
- Tapar la olla y cocer a fuego lento durante aproximadamente 40 minutos, cuidando que no pierda el jugo.
- Agregar la harina disuelta en el caldo y las callampas.
- Cocer a fuego lento hasta que la mezcla se espese y el guiso quede jugoso y oscuro.
- Acompañar con cebollitas pequeñas y papas al vapor.
Aviso personal
Le cuento que me atrasé un poquito hoy día con el programa porque tuve la visita de un pastor, entonces lo dejé con mi esposo ahí. Apenas me saqué, empezó el programa.
Le doy la excusa por haber comenzado más tarde de lo acostumbrado, pero ya estamos en el momento del programa de escuchar la voz de Dios a través de su palabra.
Lectura de la Palabra
Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Romanos, capítulo 12, versículo 19. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y dice así su palabra:
Romanos 12:19 — No os vengáis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos instantes de oración.
Amado Dios, tenemos con nosotros la bendición de tener su palabra leída. Oro, Señor, para que usted traiga a mí la revelación divina de su palabra. Ruego que usted use mis labios, mi Señor, y que el Espíritu Santo esté en el control de mi vida.
Tome dominio, tome usted el control a esta hora de este programa, mi Señor. Derrame sobre mí su bendición con una unción especial para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Y yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.
La ira no soluciona nada
El título de su palabra es: la ira no soluciona nada. Pareciera ser que la ira está presente en las vidas de todas las personas hoy en día. Lo vemos en las escuelas cuando los maestros ofenden a sus estudiantes y también estos últimos cuando se rebelan contra sus profesores.
También observamos la ira en las relaciones matrimoniales, en que se llega hasta el maltrato y el abuso. La ira también está presente en las relaciones diarias en todo nuestro entorno: en policías que usan y abusan de su cargo, o el delincuente que asesina al no obtener lo que buscaba.
La ira está presente también en los choferes, en conductores que dicen y hacen cosas de las cuales en otro tiempo se avergonzarían. Esta ira u hostilidad latente es una emoción muy fuerte que surge como resultado de una amenaza a nuestra seguridad y a nuestro bienestar.
Mientras que muchas personas reaccionan con un sentido de frustración ante las cosas negativas que les suceden, hay otras que desarrollan una especie de conducta constante y que mediante la ira y la hostilidad expresan todo lo que no podemos controlar.
La persona que tiene ira se vuelve muy irracional en sus juicios y hace imposible convivir con ella. Le gusta ganar en todas las ocasiones y se llenará de la vida o llegará a perder. Los que se encuentran a su lado experimentarán los frutos de esa rabia.
Si discute con su cónyuge, serán los hijos los que reciban el castigo, que en algunos casos es extremadamente abusivo. Sin embargo, estas personas parecieran ser otras cuando rápidamente deben cambiar su actitud ante la presencia de amigos o de extraños.
Hombres y mujeres, verdaderos creyentes en ambos sexos, aprenden a dar escape a su mal genio en presencia de los miembros de su familia, aun cuando han aprendido a controlarlo delante de otras personas. Los maridos que regularmente dan una azotaína verbal a sus esposas, adquieren un temperamento equilibrado, dulce y liviano en docenas de situaciones sociales.
La razón es que han aprendido a hacer lo uno o lo otro. Y dado que se trata de un asunto de conducta aprendida, hay esperanza de cambiar. Lo que se ha aprendido debe ser desprendido y aprender una nueva forma de responder que sea agradable a Dios y que tome el lugar de la conducta anterior.
El hecho de que hayan aprendido a controlar su temperamento en alguna situación nos sugiere que pueden aprender a hacerlo también en el hogar. Debemos destacar la diferencia entre la ira y lo que a veces llamamos temperamento, que es una manera de actuar, y el sentimiento de ira u hostilidad que llega a ser una especie de segunda personalidad.
Causas y raíces de la ira
Existen varios factores que pueden contribuir a esto. Por ejemplo, el exceso de disciplina de parte de los padres que llega a producir en los hijos un sentimiento de que no son amados o deseados. Para esos hijos, la actitud de los padres no es diferente a la que van a encontrar en el mundo real.
En el otro extremo están aquellos padres sobreprotectores que se desvían por dar a sus hijos toda clase de cosas que ellos no han tenido, impidiéndoles tomar sus propias decisiones y creando un sentimiento de amargura e impotencia al no saber enfrentar sus propios problemas.
Para todos estos problemas que tienen raíces más profundas, debe buscarse ayuda en un consejero cristiano que pueda efectivamente ayudar a localizar las causas de esos trastornos que hoy quizás están cobrando un precio muy alto en la vida de los afectados.
La ira diaria y el camino a la solución
Para la otra ira, aquella que sí podemos controlar ya que forma parte de nuestro temperamento, tenemos hoy algunas palabras de esperanza. De acuerdo con Efesios, debemos ocuparnos de nuestra ira diaria. Existe la posibilidad de experimentar ira cada día, pero también existe el remedio para que al terminar el día no nos vayamos a la cama con esa ira que puede llegar a ser muy destructiva.
El problema al no solucionar la ira diaria es que esta puede llevarnos a desarrollar un estado de depresión. Esa ira que a veces confundimos con nuestro temperamento debe ser analizada para ver si es apropiada o no.
La ira egoísta y pecaminosa explota como consecuencia de intereses egoístas que han sido postergados, o cuando los perfeccionistas ven que su obra no ha sido propiamente considerada. Los perfeccionistas esperan una gran cantidad de cosas de los demás, de sí mismos e incluso de Dios.
Las supersticiones y las creencias populares, aunque irracionales, son otro caldo de cultivo. Por ejemplo, no nos gusta reconocer nuestros errores y fracasos; preferimos mentir y responsabilizar a otras personas, atribuyéndoles poderes o intereses especiales cuya única motivación es destruirnos.
Y por supuesto está la ira contra Dios, al que se quiere culpar de todo lo malo que sucede en nuestro mundo. Esta ira está completamente fuera de lugar porque la creación original de Dios era buena, así lo reconoce la Biblia. Los problemas vinieron después cuando se echó a perder esta creación y el hombre jugó un papel muy importante en ese acontecimiento.
Principios para vencer la ira
Para esta porción de ira diaria tenemos algunos principios que pueden ayudarle a la búsqueda de una solución permanente. Lo primero es reconocer que uno se enoja y explota en determinadas circunstancias. La cuestión es identificar por qué y cómo suceden esas explosiones; tal ejercicio nos ayudará en el futuro a controlar nuestro propio temperamento.
Un segundo principio es aprender a expresar nuestro sentimiento y estar dispuesto a perdonar. Una vez que hayamos podido expresar verbalmente esa rabia, ira o enojo, podemos decirle a las personas por qué nos sentimos airados, pero una vez que nos hayamos despojado, debemos extender el perdón.
Es probable que el proceso del perdón no sea fácil, pues es una cuestión de actitud de cada uno que debemos enfrentar más tarde o más temprano. Un tercer principio para lidiar con la ira es dejar la venganza en las manos de Dios.
Es bueno leer el consejo que encontramos en el capítulo 12 de la carta a los Romanos: No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos, hasta donde dependa de ustedes. Hagan cuanto puedan por vivir en paz con todos.
Queridos hermanos, no tomen venganza ustedes mismos, sino dejen que Dios sea quien castigue. Porque la Escritura dice: A mí me corresponde hacer justicia, yo pagaré, dice el Señor. Y también: si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Así harás que ande con la cara de vergüenza que le arda. No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien.
La Biblia misma reconoce que para las explosiones de ira existe algo que usted puede hacer. El carácter violento que se ha ganado puede ser modificado, pero depende del esfuerzo que ponga por desarrollar nuevos hábitos y adoptar nuevas costumbres que harán la diferencia en su trato con los demás.
La gran diferencia la hará el tipo de creencias y convicciones que usted tenga. Si es creyente en Dios y toma muy en serio lo que Él dice en su palabra, entonces tendrá el elemento de la fe que puede ayudarle a vencer muchos obstáculos para alcanzar sus sentimientos y emociones bajo el control divino.
El problema se presenta si no cree en Dios ni respeta su palabra; entonces lo único que tiene es a su persona luchando en una batalla que está perdida antes de comenzar. La única vía de solución pasa a través de Jesucristo, que se presentó a sí mismo como la luz que alumbra a todo hombre. Venga a la luz de Jesucristo, donde encontrará que Dios es la única opción para una humanidad que lo ha intentado todo.
Oración final y peticiones
Amado Dios, gracias por este alimento espiritual que hemos recibido. Señor, usted nos ha llevado a concebir lo que debemos a través de su palabra bendita. Oro para que los que han podido escuchar esta exhortación que como hijos amados usted nos hace, podamos llegar a la comprensión de lo que usted necesita de nosotros.
Ayúdenos, Señor, porque vivimos una vida donde nos aferramos a su palabra bendita. Hoy usted nos ha hablado claro, preciso y sencillo. Gracias Dios eterno por esta bendición, porque al oír su palabra nuestra fe es aumentada. Usted pone en nosotros el querer como el hacer.
Ahora la responsabilidad es nuestra si obedecemos a su palabra o no, pues todo tendrá consecuencias eternas. Ayúdenos, Señor, para hacer siempre lo correcto.
Clamamos e intercedemos a esta hora del programa pidiendo sanidad para los enfermos: clamamos por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero; oramos también por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el monte. Oramos por nuestro pastor Samuel Asenjo Riffo, quien trabaja arduamente en el sur de nuestro país, pero hoy le ha detenido un tumor canceroso en el riñón derecho; oro para que por misericordia usted tome esta situación en sus manos.
Oro por nuestro hermano José Silva por sanidad; por nuestro hermano José David Videla pedimos un milagro que lo ponga de pie, ya que la ciencia no lo ha podido lograr. Oro por nuestra hermana Teresita Flores, por su pastor, por su vecina y por su hija Pamela Alarcón Flores por sanidad. Oro por respuesta a la petición de nuestra hermana Laura Senjo.
Oro por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista; por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación; por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; por mi hermana Ana Vallejos Fernández por sanidad; por mi hermana Elena Reyes por sanidad, por su esposo Joaco Videla por sanidad y por su hija Débora Videla por sanidad.
Oro por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermana Pilar González por sanidad; por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad; por Luis Durán Palma por sanidad; por don Manuel Contardo por sanidad; por don Rado Milovich por sanidad; por mi hermana María Ibacache por sanidad; por Cristian Barro por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por Beatriz Ibacache por sanidad; por Alejandro López por sanidad y por Angélica por sanidad.
Señor, yo sé que usted a todos nos conoce y conoce cada necesidad; pedimos que usted esté obrando sanidad divina en sus cuerpos enfermos y haga milagros en sus hijos e hijas. Se lo ruego Padre en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.
Damos muchas gracias al Señor por su palabra. Le damos a usted muchas gracias por estar en la sintonía de este programa y por preferirnos. Mañana, Dios mediante, volvemos nuevamente a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.